El negocio de asesorar o los cimientos podridos

Cuenta hoy Heraldo de Aragón, con profusión de datos contrastados, que más de la mitad de los asesores de la DGA -el gobierno de la comunidad- son o han sido cargos públicos. Al ser cesados, sus compañeros de PSOE y PAR los recolocan para garantizarles el sueldo. Sin estudios superiores muchos de ellos, cambian de consejería son soltura y lo mismo aconsejan sobre el funcionamiento de las diputaciones que sobre Justicia e Interior. Algunos de ellos llevan dos décadas viviendo del «asesoramiento».

«No tienen que rendir cuentas a nadie, salvo ante el consejero que les designó, y muchos ni siquiera aparecen por las cinco sedes por las que se distribuyen las consejerías. Sólo hay que telefonear y preguntar por una buena parte de ellos para cerciorarse de esta realidad. Tampoco es extraño porque algunos tienen que ejercer a la vez como alcaldes en pueblos que llegan a estar a 181 kilómetros de distancia de la capital. Este es el caso de la regidora de Albelda, María Ángeles Roca, fichada como asesora por la consejera de Servicios Sociales, Ana Fernández», dice El Heraldo.

Los sueldos de los asesores llegarán a los 37.693 euros anuales en este ejercicio, mientras que los de los jefes de gabinete se han fijado en 54.345 euros. El sueldo medio de los aragoneses no alcanza los 26.000.

El grueso del personal de confianza de la DGA lo constituyen 136 personas, cuyos sueldos costarán este año al erario público más de 6,9 millones de euros. En 2005, había unas sesenta plazas de este tipo. En este capítulo se incluyen los altos cargos, los periodistas del amplio gabinete de comunicación, los responsables de protocolo, las secretarias y los conductores, entre otros trabajadores.

La noticia abre hoy el principal periódico de una comunidad de poco más de un millón de habitantes, que se indignarán un rato y no harán nada. Votar al contrario que es la forma que tiene de castigarse a sí mismo el español. El resto del país quizás se entere, o no, pero lo desechará con el sólido argumento de «todos los políticos son iguales». Yo mantengo que no lo son, pero hay que parecerlo además de serlo, como aquello de la mujer del César sí, frase machista que tanto me indignaba en su día.

Me temo que si los periodistas -o los jueces- de prácticamente todas las comunidades, ayuntamientos, y demás instancias del Estado hurgaran, como lo ha hecho El Heraldo de Aragón, afloraría toda la suciedad que nos impregna al punto de paralizarnos. Y seguiríamos por los Consejos de Administración. ¿Recordáis aquello que os conté hace un tiempo?

Zaplana es uno de los múltiples beneficiarios con loterías de cargos en empresas, altamente remunerados, al dejar la política, un millón de euros anuales. Acebes y Michavila simultanean sueldos millonarios con el de diputado. David Taguas, exdirector de la Oficina Económica del Presidente Zapatero, también se fue al mundo de la empresa, nada menos que a la patronal de la construcción. Josu Jon Imaz, que renunció a la presidencia del PNV, ha curado sus frustraciones haciéndose cargo de PETRONOR, petróleos del Norte, que tampoco parece un mal destino. Tenemos muy bien colocados a Rodrigo Rato y José María Aznar, a Jaume Matas o a Narcís Serra. Supermercados Carrefour los preside Rafael Arias Salgado, otro ex político del PP; pero por allí han pasado José Pedro Pérez-Llorca, Pío Cabanillas Gallas, Rodolfo Martín Villa, Luís Manuel Coscuella, Josep Borrell o Francisco Álvarez Cascos. La política, al parecer, aporta grandes conocimientos para dirigir negocios. O para asesorarlos.

  Hoy mismo vemos que el eurodiputado de CiU Ignasi Guardans ha aceptado la oferta de la nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, para dirigir el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA) en sustitución de Fernando Lara. Guardans es licenciado en derecho y experto en comercio, preparación muy relacionada, como se ve, con el cine.

Y no sólo la polìtica, también los lazos afectivos. Siempre me maravilló que, con todos los partidos, en RTVE -que conozco bien- se repartieran los puestos entre familiares y amigos como quien corta una tarta o subdivide un cortijo. La mujer para dirigir cultura, el marido internacional. Qué núcleos familiares y de amistad tan interesantes,  tan ricos de ideas, nadie sabía que eran los mejor capacitados para llevar las riendas de una empresa.

Un país se construye desde los cimientos, y, a la vista de todo esto, el nuestro está podrido. Con estas bases no se edifica más que carne corrupta, de arena de playa y vigas enclenques, que hunde un terremoto. Me permito recomendar a José Luís Rodríguez Zapatero que anteponga al arreglo de ascensores, fachadas y embellecimientos, un saneamiento profundo de las estructuras. Que llame de inmediato a Marcelino Iglesias y ponga orden en el Gobierno de Aragón. Y siga investigando todos los gobiernos y ayuntamientos por si acaso. Y a los simplemente «no descubiertos aún», de cualquier partido, lo mismo.

2 comentarios

  1. La Justicia

     /  13 abril 2009

    Buen artículo debería de haber mucha mas información de estos casos y de otros

  2. El otro día hablaba de éste y otros temas (como el del caso Molinos, por ejemplo, es lo que tiene vivir en Zaragoza) con una amiga y las dos coincidimos en que lo peor no es que éstos sean chanchullos de la política, sino que la ciudadanía de a pie lo tengamos ya más que asumido.

    En cuanto a lo de indignarnos y no hacer nada, pues tienes toda la razón pero, ¿qué se puede hacer exactamente? Yo volví a votar en el 2003, tras una larga etapa de abstencionismo, precisamente por no sentir la impotencia de quien no hace nada, pero sigo desilusionándome. Participo en foros de debate (reales y virtuales) y colaboro con las oenegés que creo que hacen lo que tienen que hacer según mis principios, pero la sensación de inanidad que me asalta algunas veces es de lo más doloroso.

A %d blogueros les gusta esto: