Restaurar la democracia

Tengo un dilema. O dos. Uno lo refleja Elrich en su viñeta de El País. El otro… sí, lo analizaré en partes.

Aznar quiere “restaurar” la democracia. Sin demasiado eco mediático, el ex presidente español, dijo hace unos días “Debemos restaurar el verdadero sentido de la democracia y sus límites. “El poder político ha traspasado todos los límites razonables y ha invadido terrenos que no deben ser de su competencia, porque no es asunto suyo iluminar verdades sino generar y gestionar consensos como instrumento de la paz social”. “Está pendiente una tarea liberal para devolver al poder político a su lugar y para que la vida pública se apoye en un liberalismo de raíz ética cristiana”. “Que el Estado sea sólo eso y no haga de escuela, familia o iglesia”.

Hablaba desde la tribuna de FAES, esa organización que subvencionan los poderes públicos. El dinero de todos sirve para que este individuo que rigió los destinos de España durante 8 años y alma del futuro gobierno del PP, si no su presidente salvador, se cuestione la democracia. A precio de oro (para su bolsillo privado), Aznar dicta su doctrina en importantes foros neoliberales de todo el mundo. No es inocuo lo que dice. Puede hacerlo porque alcanzó su estatus a través de unas elecciones democráticas. ¿Sin restaurar?

Me entero ahora, lo confieso, que Caja Sur pertenece a la iglesia católica. Los órganos de gobierno de las cajas los elije –que yo sepa- el poder político autonómico. Lo que sí es cierto es que, para salvar los platos rotos de su mala gestión, se le va a inyectar más de 500 millones de dinero público. Javier Arenas dice que la culpa es…. de Zapatero.

Camps –que no deja de reír ni bajo el agua- dice que Valencia merece “una medalla mundial interplanetaria”, mundial e interplanetaria a un tiempo. A su lado, Rita se despeña en carcajadas. Van a revalidar y aumentar su mayoría absoluta en la desquiciada comunidad valenciana. No es para menos.

Rajoy entretanto no estaba ni delante, ni detrás, ni al lado, ni encima, ni debajo de Camps, tal como prometió: comió caracoles en Lleida.  Por lo menos, sonreía. Es el de atrás, el de las gafas. En la Lleida del estatuto impugnado, se le veía feliz. ¡Menos mal!

   La Razón ha hecho una encuesta, con su empresa de consulting y todo. El 23 % de los espaloles querrían ver como debate estrella, uno a celebrar entre Zapatero… y Belén Esteban. El 23%.

Vivimos uno de los momentos más graves de la Historia. Los “mercados” –con sede en Wall Street, el Pº de la Castellana y grandes arterias internacionales- ha dado un golpe de Estado, imponiendo sus normas al poder político. Al que elegimos los ciudadanos, al que entregamos en impuestos el fruto de nuestro trabajo y nuestros ahorros. Una cuadrilla de desaprensivos lo succionan, pero no se conforman: quieren más. Incluso –hablando con dinero y público y beneficios –muy altos- privados, pretenden “restaurar” la democracia por completo (aprovechando los resortes de la misma si salen elegidos). Este golpe de mano, esta dictadura, tiene también poderosos ingredientes de involución ideológica. Como todas realmente.

Y todo ello ante la estupefacción de unos y la ignorancia supina de una gran mayoría. Hasta una amiga, buena periodista, se entretiene en la maraña de ramas del rábano que le sirven los medios conservadores que escucha para culpar de todo “sólo” a Zapatero. La información está ahí para todo el mundo, pero no, mejor lo remedia, lo aclara, un debate entre el presidente y Belén Esteban.

Y aquí viene mi dilema que trato de aclarar. Buena solución no tiene, lo sé.

   Si España no fuera una monarquía, el presidente electo de la República, sería José María Aznar, con toda seguridad. El que tomaría el dinero público para cumplir los deseos del capital (aún más que Zapatero, que ya es decir) y duele pensar esto a una republicana.

El festín que se están dando los políticos con las Cajas de Ahorros, ruboriza. La “renovación” de Caja Madrid fue un ejemplo: se repartieron el cortijo tan a gusto. Y ya vemos lo que ocurre con las que tienen problemas: nuestro dinero para salvarlas, y escuchando maldades demagógicas.

Y Camps y Rita muertos de risa.

Tengo un grave conflicto, sí. Igual también yo creo que hay que “restaurar” la democracia. Hace unos días, Piezas decía aquí –en un ejercicio sano de querer entender- que, si hay que suprimir el Estado y que cada uno se las apañe como pueda, partamos al menos de la igualdad de oportunidades (dado que los que más tienen se han aprovechado del resto y, digo yo, así lo mandará la “ética cristiana liberal”, que viene a ser lo mismo que la “medalla mundial interplanetaria”). Hacemos un saco con todo el dinero y propiedades que existen actualmente en el mundo, y lo repartimos equitativamente entre los 6 mil millones de ciudadanos que lo habitamos. A partir de ahí que cada uno gestione su parte como quiera. Pero aprovecharse del dinero de todos para fines particulares, pues no, esto no.

Por mi parte, solicito una medida complementaria: inyectar educación e información en toda la ciudadanía. En vena. En sesiones intensivas. Toreros ensartados, fútbol y programas del “corazón” en los recreos. El resto del tiempo a hincar los codos. Periodistas incluidos. Clases de recuperación extra para el 23% de los ciudadanos que lee y vota en La Razón, o en su empresa de encuestas. Enérgica y firme terapia psicológica añadida a los votantes del PP en la comunidad valenciana.

Y, si es lo que queremos, a partir de ahí, pistoletazo de salida y barra libre para todos. Pero que todos paguemos la ignorancia y/o la desvergüenza de un sector va a ser que no me parece democrático. Ya anticipé que era un dilema.

Actualización:

   Aznar sigue en su gira neoliberal y de desprestigio de España: “El problema es la falta de credibilidad, porque más responsabilidad en esta crisis es la responsabilidad del gobierno (español)”, ha dicho -así de mal expresado- en la CNN.  Aquí la grabación de la entrevista completa. Una mezquindad más de este gran “patriota”.  ¿Y si recuperásemos las empresas públicas que él vendió (a sus amigos)? ¿Y si algún periodista le preguntara por su responsabilidad en el incremento de la burbuja inmobiliaria, causa determinante de nuestra crisis? ¿Vendría Bush a España a desprestigiar a Obama y decir que no se puede confiar en EEUU?

  Enrique Meneses lo comenta en su blog.

Cambio de gobierno: ganan los políticos

A todos los presidentes de Gobierno de España, les ha perdido su salida al mundo. Felipe González encontró mayores alicientes en la política internacional -y no me extraña-, Aznar se embriagó de Bush, y Zapatero ha pasado una semana entre nubes globales y sintonizando con Obama. Pero aquí se siguen cociendo los problemas. Nuestro actual presidente se dio de bruces con la realidad al leer que le cocían o destapaban un cambio de gobierno -¿Por qué es una “crisis”? ¿Por qué todo es crisis tomada en su acepción más peyorativa?-. Su expresión facial mudó, del arrobo pasó al inmenso cabreo. No ha podido disfrutar de sus éxitos fuera -que lo eran para España-, ha pasado como un rayo por la reunión de la Alianza de Civilizaciones que es idea suya, no ha dormido, metido en un avión toda la noche, para cumplimentar los trámites antes de las vacaciones de Semana Santa.

Se confirman las tres vicepresidencias. Manuel Chaves (ex presidente andaluz), vicepresidente tercero,  que llevará, además la Política Territorial, Elena Salgado, vicepresidenta de Economía y Hacienda, y sigue María Teresa Fernández de la Vega, como vicepresidenta primera.

Ángel Gabilondo, rector de la Universidad Autónoma de Madrid, será ministro de Educación (que recupera Universidades transferidas brevemente a Ciencia y Tecnología), y Trinidad Jiménez, de Sanidad y Asuntos Sociales.

Ángeles González Sinde -cineasta y hasta ahora presidenta de la Academia-, ministra de Cultura. Trinidad Jiménez, Sanidad y Asuntos Sociales.  Pepe Blanco, ministro de Fomento.

 Salen Solbes, Mercedes Cabrera, Magdalena Álvarez, Bernat Soria y César Antonio de Molina.

Suena bien Gabilondo, por el profundo conocimiento que tiene de su área. Mayores objeciones a los ministerios ocupados por políticos natos. Especialmente, en el caso de Elena Salgado, es seria y responsable, pero su mayor logro fue la ley del tabaco en Sanidad, y  no ha resuelto el problema gravísimo de las Administraciones Públicas. Un ministerio (vicepresidencia) clave que podría indicar que será realmente Zapatero quien lleve la economía.  El equipo económico seguirá, entre ellos, el sólido David Vegara.

González Sinde ha desatado las iras de Internet en pocas horas. En twitter, cuenta Nacho Escolar, ya la han bautizado como “SINDEscargas”-. Seguramente, como nos dice “no lector” en los comentarios, Zapatero pagará caro este nombramiento. 

 No hay reducción de carteras. ¿Por qué se mantiene vivienda y a su ausente titular? ¿O el triple ministerio de los “medios”? ¿Qué ha hecho Corbacho en trabajo?  ¿Existe Cristina Garmendia? ¿No era mejor Bernardino León -que es quien saca las castañas del fuego- en lugar de Moratinos?

Una encuesta europea asegura que el PP ganará las elecciones a la Eurocámara, con un candidato añorante del franquismo y que el Partido de una resentida por no ser secretaria general del PSOE, entrará con 2 escaños. Que en Europa se decidan cosas esenciales para nuestras vidas, no parece importar. También las encuestas nacionales vaticinan el triunfo del PP. Un partido sin renovación alguna, con los Trillos, Pujaltes y Orejas, los Rajoy incluso, los fantasmas del pasado redivivos como De Cospedal, con políticas neoliberales fracasadas, con una altísima responsabilidad en la actual crisis -tras sus 8 años de gobierno- más que patente: léase, aunque sólo sea, la burbuja inmobiliaria, inflada al paroxismo por su ley de liberalización del suelo, que, además, piensan volver a reeditar. Véanse, como muestra, las políticas de las comunidades de Madrid y Valencia. Un país sin memoria se enfada por la crisis, con toda razón, y pretende entregar al PP “de siempre” España y Europa -¿cuándo una renovación real para homologarse con las derechas continentales -desgajemos de ellas a la italiana-? Es absolutamente imprescindible. Zapatero se equivocó con su gobierno anterior de diseño y pocas nueces, y ahora se arropa con políticos que le quieren. Probablemente, también yerra. Hay que tener la cabeza muy fría para elegir a los mejores representantes, a los que más convienen a la sociedad, cuando el gobierno peligra.

 
La política se hunde en la consideración ciudadana, salvo entre los fieles del PP “de siempre”, y a ellos volvemos. Una mirada de la sociedad hacia fuera, despegándose de la obsesión por el ombligo patrio, sería imprescindible para situarnos también nosotros en el mundo. Abrumadores datos de nuestra mediocridad y atraso salen cada día. Un Fiscal español en el Tribunal internacional de la Haya, decía ayer en soitu: “en el tribunal de la Haya el único papel que existe es el contrato que uno firma” -todo está informatizado-. “Los españoles no saben o no quieren reciclar”, hoy en El País. De lo fundamental a lo accesorio, es diario el bochorno. Cuando se mira al conjunto del mundo se ve mejor el camino para España. Creo, sinceramente, que Zapatero sabe cuál es. Pero la realidad de nuestra política y nuestra sociedad, le obligan a perseverar en la senda equivocada. ¿Es mejor la alternativa? Suerte en todo caso al nuevo gobierno, por el bien de todos.

Y como despedida a Pedro Solbes, comparto lo que Ana Cañil escribe en soitu: Solbes será reivindicado como una de las dos figuras económicas clave de los 30 años de democracia. La otra es Fernando Abril Martorell.

La mujer es asunto… de mujeres

La discriminación de la mujer parece competer fundamentalmente a las mujeres. 8 de Marzo, un nuevo Día Internacional para nosotras. Público es el único diario que hace un amplio despliegue para tratar la problemática femenina, pero todos sus artículos y opiniones están firmados por mujeres. A destacar “Mujeres y Poder” escrito por las presidentas de Finlandia y Liberia, rara avis en el panorama mundial donde la mayor parte de los puestos de decisión están ocupados por hombres.

 Es como si los asuntos de los niños fueran tratados únicamente por ellos mismos, o todas las minorías tuvieran que sacarse sus propias castañas del fuego. Regla de la ley de la selva, pero no de una sociedad democrática. Todos los problemas son asunto de todos. Más aún cuando la mujer es mayoría en la población mundial y vive, trabaja, sueña, sufre y ama codo con codo con el hombre.

Público comienza con un ingenuo reportaje en el que nos cuenta que las jóvenes no se sienten discriminadas. Imagino que ese espejismo se da en la Universidad, pero las cosas son distintas en la calle. Que la mujer cobra menos por el mismo trabajo es un dato, una cifra redonda. Que realiza en general el 70% de las labores del hogar, además de su ocupación fuera de casa, otro.

Es innegable el salto dado en España desde que en 1975 se estableciera como año Internacional de la Mujer y decidiéramos aprovechar las alas de la libertad para reclamar nuestros derechos. Los gobiernos de José Luís Rodriguez Zapatero -uno de los pocos hombres y (menos aún) gobernantes realmente feministas- han logrado un avance sin precedentes en la igualdad de sexos. Pero la batalla hay que darla en la sociedad, en casa incluso.

En el mundo, la discriminación de la mujer sigue siendo un problema lacerante. La mayor parte de las legislaciones del mundo tratan de forma diferente los derechos de mujeres y hombres, según informes de la ONU. En 53 países no es ilegal, por ejemplo, la violación dentro del matrimonio. Y las mujeres son dueñas de tan sólo el 1% de la tierra.

Hace tiempo que descubrí la razón última que nos ha convertido en ciudadanas de segunda a lo largo de la historia. Y así lo escribí en El País:

“Con todo, la razón fundamental de la desigualdad se centra en la capacidad de la mujer para gestar una vida. Se puede materializar o no, pero existe la “amenaza”. Supuesto germen de fragilidad, nido eterno, condicionará su vida. Ese vientre -que se abulta durante nueve meses y que algunas veces, a algunas mujeres, les saca del trabajo- es un obstáculo especialmente para el desarrollo económico. Y, lo que es peor, hace reaccionar a la mujer con sentimiento de culpa porque obstruye ganancias propias y ajenas”.

Sigue leyendo el artículo, si te parece. Y a ver si el año que viene una legión de hombres se apunta a hablar de la mujer, mientras nosotras nos ocupamos del resto de las cosas que nos atañen. Desde la política internacional a la física cuántica, si es el caso.

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