En busca de una izquierda como la derecha dice verla

Cualquiera diría que la derecha ha emprendido una de sus frecuentes campañas para ayudar a que el Partido Popular avance sin problemas en la demolición del Estado de bienestar y se perpetúe en el poder. Con sorprendente unanimidad y coincidencia en días y mensajes –vamos, como si recibieran el mismo e-mail con instrucciones a diario–, asegura que la izquierda está en desuso y que lo fetén es ser como ellos. Uno de sus más brillantes y profundos ideólogos, Esteban González Pons, lo describía en ABC el domingo con esta aguda sentencia: «Ser de derechas es ser de centro». En la portada, un Carlos Marx, llorando pétalos de rosa deshilachada, quedaba aprisionado entre una hoz desvaída y un martillo de medio pelo. Se ha acabado la superioridad moral de la izquierda. Les deprimía tanto sentir ese peso hasta hace cinco días justos, que ahora son felices al haber ahuyentado la evidencia que les acomplejaba.

En profunda contradicción, toda la corte del PP –medios, tertulianos y políticos varios en declaraciones por turnos medidos– nos muestra a una izquierda simbolizada en un solo partido; en este caso, el PSOE. Para la derecha, «la izquierda» es el PSOE únicamente. Conviene acotar bien al enemigo porque el mensaje va para débiles mentales. Y da muchos réditos. Fuera del puño y la rosa, todos son comunistas. Y ser comunista es malísimo. Una de las consignas debe mandar asimilarlo al nazismo y al terrorismo porque ahora lo repiten, textualmente, con frecuencia. Tertulianos innombrables dicen –ante el espectacular auge y tolerancia a la ultraderecha, fascismos y franquismos incluidos, naturalmente– que hay que condenar por igual «la apología» del nazismo que la del comunismo. Como si sus postulados ideológicos tuvieran la menor similitud. Por lo visto es lo mismo propugnar la supremacía de una raza sobre otra que la igualdad de los seres humanos.

Descartados, pues, los diablos con cuernos –tratando de que la ciudadanía se contagie y también los ignore o los menosprecie–, nos queda el PSOE. El de Rubalcaba. Y ahí le vemos convocando todas las manifestaciones que se producen en el Estado español, por ejemplo. Donde no llega la sociedad movilizada, o coartada por los palos y multas que dispone el PP, está el PSOE para ayudarla. Todas las mareas, blanca, verde, violeta, amarilla o fucsia, si se tercia, parten de ese incesante e hirviente foco de agitación en pro de los derechos ciudadanos que es la calle Ferraz de Madrid. El 15M y todos los movimientos sociales, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, son oscuras conspiraciones de Rubalcaba que tejió esos hilos de protesta para lograr su silla en La Moncloa. Hiperactivo, abandonando tareas que le darían más relumbre personal por dedicar todo su tiempo a organizar “algaradas callejeras”. Sin motivo. Los desahuciados por los bancos a los que se da dinero público, los parados, pensionistas, dependientes sin ayudas, las víctimas de la sanidad pública, los escolares y universitarios, todos los ciudadanos que hemos perdido poder adquisitivo como nunca en la historia reciente, son de atrezzo. Los fabrican los militantes del PSOE en cartón piedra o con plastilina. Unos artistas.

Nadie debe dudar que fue el PSOE quien promovió desde sus inicios la interposición de demandas y querellas –que para que no se note presentan otros– destinadas a frenar los abusos y errores de los bancos: Bankia, #querellaparaRato o afectados por las preferentes. Y, desde luego, se han empeñado con ahínco en parar la privatización de la sanidad pública de Madrid. Han logrado hasta su suspensión cautelar. Lasquetty, ese prohombre que solo busca nuestro bien como todo el PP,lo sabe bien.

La izquierda se opone casi con fiereza al código penal de Gallardón y a la vuelta de la justicia a un régimen autoritario y elitista. A las leyes retrógradas o directamente preconstitucionales, como ha llegado a calificarlas el CGPJ, a la venta hasta de nuestro Registro Civil. Y una vez más en cabeza de las reivindicaciones, Rubalcaba y su ejecutiva, exhaustos de tanto desgañitarse por todos los atropellos que está sufriendo la sociedad. Abandonando en plante el Parlamento para que nadie pueda pensar que los secunda. Una oposición férrea, de izquierda radical, como según la derecha hace.

Como será de maquiavélico el PSOE que, sin ser siquiera decidido partidario de celebrar una consulta sobre la independencia de Cataluña sino todo lo contrario, es el autor intelectual de la propuesta. El coleguilla de derechas Artur Mas se vio literalmente impelido a hacer como que el sueño de su vida era la secesión, por imperativo de los socialistas. Solo ellos son los culpables de la ruptura de España; de la una, grande y libre. Es lo que mayor factura ha pasado a la izquierda. El resto de los españoles estamos en un sin vivir por eso.

La crisis financiera internacional, los defectos estructurales de España, las consecuencias del austericidio actual que aplica el PP, todo es culpa del PSOE. Hasta del analfabetismo funcional de los ciudadanos que ha ratificado la OCDE. No está labrado en siglos de disuadir el pensamiento crítico, fue la LOGSE que en oscuro complot se obligó a estudiar ya a hurtadillas hasta en colegios de la época franquista, a la vista de los peores datos en las edades evaluadas por el informe. Algo salió mal en el plan que propiciaba un electorado capaz de engullir todas las patrañas de políticos desaprensivos y, casualmente, acabó dando mayorías absolutas al PP.

Un duelo de titanes se brinda a los ojos de la sociedad atónita. Esa derecha de centro. Esa socialdemocracia comprometida y de gran arrojo. Esa izquierda auténtica ensayando la representación del viejo éxito: «Frente Popular de Judea versus Frente judaico popular», en espera de que esta vez se consiga llegar a un punto de consenso.

Los ciudadanos que bordeamos la desesperación ponemos velas a la Virgen de Fátima (o sea, la de El Rocío) y a la de Génova, a ver si, a base de insistir, por lo menos nos consiguen algo parecido a una izquierda como la que ellos pintan. Más compacta en sus objetivos a ser posible. Porque, mientras, la derecha sigue dictando qué es qué.

*Publicado en eldiario.es

¿Tú también eres un insoportable «riesgo financiero»?

El FMI ha mejorado en dos décimas sus previsiones de recesión para España. No de crecimiento, de recesión. En lugar de caer en 2013 un 1,5%, será “solo” un 1,3%. En 2014 las cosas, dice, irán algo mejor. No el paro que seguirá en el 25% hasta 2018 (el histórico 20N de 2011 no llegaba al 23%). Ni el consumo, ni el crédito. Por tanto, continúa también la “necesidad” de seguir haciendo muchos más ajustes. España precisa bajar aún más los sueldos. Para competir con los trabajadores asiáticos. Las pensiones tampoco nos las podemos permitir. Ni nosotros ni nadie ya. Nada ha contradicho, sino todo lo contrario, aquel informe del año pasado en el que el FMI argumentaba detalladamente, y sin el menor disimulo, que la longevidad es un riesgo financiero.

El periódico 20minutos publicaba el informe completo del FMI sobre las pensiones. Y lo resumía en su artículo. Entresaco frases del Fondo Monetario Internacional:

“Vivir hoy más años es un hecho muy positivo que ha mejorado el bienestar individual. Pero la prolongación de la esperanza de vida acarrea costos financieros, para los gobiernos a través de los planes de jubilación del personal y los sistemas de seguridad social, para las empresas con planes de prestaciones jubilatorias definidas, para las compañías de seguros que venden rentas vitalicias y para los particulares que carecen de prestaciones jubilatorias garantizadas”. Véase aquí la preocupación por las empresas que hicieron mal los cálculos y contrataron “pensiones vitalicias”. El que la gente no se muera en cuatro días fastidia el negocio. Y eso el FMI no lo puede consentir.

Sigamos: “Las implicaciones financieras de que la gente viva más de lo esperado (el llamado riesgo de longevidad) son muy grandes. Si el promedio de vida aumentara para el año 2050 tres años más de lo previsto hoy, los costos del envejecimiento —que ya son enormes— aumentarían 50%”. ¿Será por eso que también están degradando la sanidad? De paso que proporciona lucro privado, la rebaja de su calidad y extensión mata unos cuantos y reduce la esperanza de vida. En España bajó en 2012, primer año de la Era PP, por primera vez en una década.

En fin, el FMI proponía y propone -por si acaso la mortandad no es suficiente- que la edad de jubilación “aumente”, es decir, que se pague más tarde la pensión o más recortada o/y disminuir el monto de las prestaciones. Cobrar aún menos. El que Vd. cotizara treintantos, cuarenta años, no tiene la menor importancia. Añade el organismo de la ONU –el FMI pertenece a Naciones Unidas como sabéis- que urge ya tomar medidas no vayan las empresas a encontrarse con el fiasco de ganar algún dinero menos. No lo dice así, textualmente, pero le entendemos. Y en España han seguido sus indicaciones como acabamos de ver.

Lo tenemos crudo. Los trabajadores en activo a ver reducidos sus sueldos para “competir” con aquellos a quienes llevábamos décadas de avance en desarrollo. No son aún un problema para la codicia, salvo que se empeñen en comer, estar sanos, o llevar a sus hijos al colegio o a la Universidad por encima de las posibilidades que les ha decretado el sistema.  El resto, en particular los ancianos, constituyen “un insoportable riesgo financiero”.

Entraron contritos por el derrumbe de 2008 que ellos mismos habían causado por su avaricia que les llevó a ejecutar muy malas prácticas y para conseguir la ayuda de dinero público que los reflotara. Se les dio y se les da en cantidades escandalosas, pero no tienen bastante. Iban a refundar el capitalismo. Y sí, les dejamos entrar. Y cuando la bestia empezó a dar muestras más que ostensibles de su depravación, seguimos diciendo que había que esperar. Ahora ya la consigna se centra en el “es lo que toca”.

Aunque empleo el plural, en absoluto me siento responsable de la idiocia colectiva, de la pasividad degradante que ha permitido esta situación. Ya hemos llegado al punto de decir que vivir es un gasto insoportable. No las diabólicas personas que perpetran estos atropellos, el resto.

El gran depredador está instalado en casa. Como humano, tiene la posibilidad de usar su cerebro y las cámaras de gas al igual que su antecesor Adolf Hitler. También puede matarnos de inanición, de hambre, enfermedades y dolor.

Le dejaron entrar las masas desinformadas. Le mantienen ahí los pobres de espíritu. Le alimentan -para que se fortalezca y nos siga destruyendo a todos- cuantos siguen mirando para otro lado y quienes aún buscan explicaciones peregrinas y confían en promesas de “recuperación”. En cabeza, quienes difunden datos incompletos para vender un futuro falso. Lástima que no sean ellos solos, todos ellos, su plato de comida. Aunque no es buena la ley de la selva, mejor sería domeñar al salvaje capitalismo que hoy se enseñorea de nuestras vidas. Es cuestión de vida o muerte. ¿Alguien lo duda?

La OCDE certifica el analfabetismo funcional de los españoles

Los adultos españoles tienen el peor nivel educativo de la OCDE. Este organismo ha realizado una especie de Informe PISA para mayores (de 16 a 65 años) y ha encontrado que somos los últimos en matemáticas de 23 países, y los penúltimos en comprensión lectora, solo superados en este caso por Italia.

Tenemos problemas para entender prospectos de medicamentos, una cuenta de la compra con ofertas variadas o para interpretar estadísticas sencillas como por ejemplo analizar gráficas del recibo de la luz o libros como El Quijote. Lo especificaba la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio. Quien, para no variar, echó la culpa de esta situación a la LOGSE, la ley de educación socialista que hizo universal y gratuita la enseñanza. Es probable que ella también tenga comprensión lectora al evaluar este dato y las edades de los estudiados.

Sin embargo, uno de los datos destacados del informe señala que los jóvenes puntúan mucho más alto que los mayores y están más cerca de la media, aunque siempre por debajo. De hecho, la diferencia entre los resultados entre unos y otros, mayores y jóvenes, (30 puntos) es de las más grandes (junto a la de Corea) de todos los participantes en el estudio. Japón  y Finlandia se sitúan en cabeza de la lista también entre los adultos.

El País hace un análisis detallado del estudio  que enlazo para los más interesados. Y también se detiene en la diatriba -desatada por el PP- de si tiene la culpa o no la LOGSE del analfabetismo funcional de los españoles. Llenarán horas las tertulias de tertulianos –valga la redundancia pero es que podían ser de pensadores, de expertos- con este tema para seguir idiotizando al personal. Menos mal que algún profesor dice que no es lo mismo evaluar los resultados de colegios solo para élites que podían pagarlo que la educación para todos que trajo la LOGSE.

En eldiario.es nos dan más detalles: los adultos españoles se quedan, de promedio, en el nivel 2, que equivale a realizar cálculos matemáticos sencillos. Eso sí, no entienden el gráfico de la factura de la luz ni pueden gestionar presupuestos, y tampoco son capaces de encadenar cálculos aritméticos de forma correcta para hallar el precio final de la compra.

Y sus consecuencias:

Lo cierto es que las cifras marcan una relación directa entre el desempleo y el nivel educativo. La tasa de paro para los españoles con competencias matemáticas en los niveles -1 y 1 es del 28%, más de tres veces la que registran quienes tienen competencias en los niveles 4 y 5, que es del 8,4%. El salario de los primeros es menos de la mitad de los segundos.

Y algo más:

Pero el informe PIAAC revela otro dato preocupante en el contexto de la altísima tasa de paro juvenil, que supera el 56%. Los jóvenes españoles no están, de media, al nivel de sus pares europeos. Esto, según el estudio «complica sus opciones de competir por los puestos de trabajo en un mundo cada vez más globalizado». 

El escaso uso de la cabeza para razonar es bien patente en los españoles, depende de la educación adquirida en la escuela pero no solo de ella, por supuesto. Ya Ortega y Gasset destacaba el orgullo patrio por la ignorancia, somos el único país donde se presume de la incultura.

Las razones de fondo las concretaba, con otro motivo, Ignacio Escolar hace unos días al fijar unos antecedentes incuestionables:

“En el caso de España, hablamos de un Estado que solo consiguió acabar con el analfabetismo hace apenas 40 años, casi un siglo más tarde que los países del norte de Europa con los que hoy nos queremos comparar. Nuestro porcentaje de universitarios es hoy alto, pero el factor que más influye en la educación sigue siendo el nivel educativo de las familias: cuántos libros había en la estantería del salón de sus padres. La herencia de un siglo XIX para olvidar y un siglo XX derrotados por una dictadura aún se nota, y mucho, en la España de hoy. Fenómenos antropológicos como el de Carlos Fabra, en Castellón, demuestran que el caciquismo jamás se marchó”.

Una base lamentable, propicia para hacer crecer alcornoques. El deterioro que observa la alto cargo del PP a partir de los 90 podría tener también relación con la nueva era del consumismo y el lucro  y,  sin duda, con la forma de encarar la información y el ocio desde aquella época. Es entonces cuando surgen las televisiones privadas.

Me centraré en esto para poner un ejemplo. Se acaba, hasta en la cadena pública, la producción de obras como D. Quijote de la Mancha, los Gozos y las sombras, Fortunata y Jacinta, Historias para no dormir, Doce Hombres sin piedad, El Rinoceronte, Eloisa está debajo de un almendro, La cabina, El asfalto, Historias de la frivolidad, Mariona Rebull, la Sra. García se confiesa, La bola de cristal, La mandrágora, La edad de oro, Érase una vez el hombre, El hombre y la tierra, que llevaba a cabo a pesar de ser llamada “la caja tonta”. Ha llegado la competencia, que siempre es sana; peor el reparto del negocio, la lucha por él en exclusiva.

A principios de los noventa empiezan a emitir Antena 3 y Telecinco, antes de acabar el año lo hará Canal Plus, de pago por visión, salvo los informativos y algún programa.  El primer día de Antena 3 ofrece, desde las 8 de la tarde, la presentación de su director general Manuel Martín Ferrand, luego noticias con José María Carrascal, la picota, la ruleta de la fortuna con Mayra Gomez Kempt, Y con el bebé son cinco, la tarántula de Antonio Herrero, un show de Juanjo Menéndez y videoclips hasta la despedida y cierre.    Telecinco se estrena el 3 de Marzo, media hora más tarde, a las 20,30. Con una gala inaugural, la película En busca del arca perdida, y boxeo. De cómo siguieron sois testigos.  A peor, a mucho peor aún, impregnando toda la sociedad.

La lectura de titulares en lugar de noticias completas, o de SMS o mensajes apocopados tampoco ayuda. No hablemos ya de la tarea épica que parece representar leer un libro. El último mío está dedicado precisamente a estimular el gozo de pensar. Pero… es escritura, todo es escritura, y esta gente analfabeta que decide solo ve la televisión. Y ya sabemos qué ve en televisión.

En todo caso el informe de la OCDE ha ratificado lo que es una clara evidencia: la incultura de los españoles, su pereza para adentrarse incluso en los razonamientos más simples. Pero, eso sí, explica la situación en la que nos encontramos: con mayoría absoluta del PP y con mucha gente aún engullendo sus patrañas a pesar de los atropellos sufridos y de cómo ofenden a la inteligencia. Por el bien de generaciones futuras, esto debería cambiar de una vez. Es una prioridad nacional sacar a tantos españoles de la burrez.

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La diferencia entre ser ciudadanos o cantamañanas

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Rajoy estuvo en Japón. Para vender a los empresarios nipones que los españoles tenemos ya los sueldos más bajos de Europa. Restó importancia a la catástrofe de Fukushima, demostrando cuán irresponsable es en todas las circunstancias en las que se encuentre. Pero quiero llamar la atención sobre cómo el líder del PP ha conseguido –al punto de presumir de ello- que los salarios españoles puedan competir en miseria con los de países llamados en desarrollo. Pobres, para ser claros. Con sociedades desiguales en las que se agudiza la pobreza de una mayoría, para ser todavía más precisa.

Más de trescientas personas, hombres, mujeres y niños, morían esta semana en Lampedusa al tratar de llegar a la costa de Europa. Por ¿un incendio? No, por las terribles injusticias del sistema, por leyes inhumanas y por la más lacerante hipocresía. Los mejores, aquellos que dejan sus casas para luchar por un futuro mejor. Es decir, como se están viendo obligados a hacer, a volver a hacer, los españoles.

La legislación contra los inmigrantes que puso en marcha Berlusconi –y que algunos nos cansamos de denunciar- propicia este tipo de catástrofes. La de todos los días con su goteo de muertes y deportaciones, y ésta que, por su magnitud, ha sacado los colores incluso a gobernantes y medios que suelen apoyar el trato vejatorio a los llegados de fuera… sin dinero bajo el brazo. Se ve más.

Alberto Ruíz Gallardón prepara una reforma del Código Penal que precisamente penaliza a quienes faciliten la entrada, acojan, ayuden o alojen a inmigrantes indocumentados. Podrán ser castigados con dos años de cárcel. Algunos colectivos de ayuda a los inmigrantes se movilizaron en abril pasado y han recogido más de 100.000 firmas con la campaña “salvemos la hospitalidad”, nos cuenta Cuarto Poder.

También les “hemos” quitado la tarjeta sanitaria para que, caso de sortear todas estas trabas, lleguen a morir como perros si contraen una grave enfermedad. Los españoles sin recursos tampoco andarán muy lejos. Repagar las medicinas está acarreando que algunas personas ya no lleven todo el tratamiento que les sería necesario.

Leo que, entretanto, Suiza va a llevar a cabo uno de sus habituales referéndum donde los ciudadanos deciden sobre cuestiones que les afectan. Ahora se plantear fijar una Renta básica por la que todos los adultos recibirían 2.500 francos suizos mensuales (más de 2.030 euros) que pagaría el Estado. Está creciendo la movilización social para acabar con las desigualdades salariales que también allí se están dando aunque en muchísima menor medida. Como escribía en mi último libro, “en el continente, el país donde los ciudadanos son más ricos (y que no pertenece a la Unión Europea) es Suiza: con 360 143 euros de media por adulto. Aunque también se han reducido sus ingresos”. En España son 80 594 euros. O eran. Porque los datos del informe Global de la Riqueza de Credit Suisse, son anteriores a los grandes tajos dados a nuestro poder adquisitivo por el PP.

Cierto que Suiza con su tolerado papel de paraíso fiscal por excelencia y con su dura política antiemigración –ignoro si al punto de dejar morir a seres humanos como estamos hablando aquí y en toda la UE neoliberal- no es un ejemplo a seguir. Lo es la toma de conciencia ciudadana, el ser un país organizado, terminado y sin cantamañanas del calibre de Rajoy en el gobierno. O de gran parte de su equipo. O de equipos anteriores.

Es lo que hay. Bernardo Vergara lo ha explicado como nadie hoy en eldiario.es

 

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Devuélvannos nuestro dinero

Sres. Gobernantes, tenemos que plantearnos la revisión de nuestro contrato de ciudadanía. Hablo en mi nombre pero también en el de muchos a quienes ni les salen las cuentas, ni justificaciones razonables y éticas a las decisiones que se están adoptando. Verán, yo acepté pagar impuestos porque, según nuestra Constitución, vivimos en un Estado social que iba a ocuparse de necesidades básicas de las personas que lo componemos. De sanidad, educación, trabajo, vivienda, pensiones, transportes, justicia, información, protección a los más desfavorecidos, derechos. Somos un país que históricamente ha dedicado menos dinero que la media europea a estas partidas y podíamos comprender una cierta demora en la obtención de objetivos plenos; lo que es intolerable es que, lejos de avanzar, se hayan recortado hasta los extremos que hoy nos ocupan.

En mi caso concreto, trabajo desde los 13 años. He pagado, por tanto, dinero al Estado como para residir en mi jubilación con todo tipo de comodidades, una sanidad sin cortapisas, y, si nos ponemos exquisitos, hasta para viajar frecuentemente a los balnearios de Baden-Baden o donde quiera que me apetezca. Como soy solidaria y hasta ahora me sentía parte de una comunidad, prefiero que reviertan en mí una cantidad digna, que me libre de sobresaltos, y repartan el resto para cubrir lo que otras personas necesitan. Que jueguen con mi dinero y me ofrezcan un futuro de precariedad no me parece admisible.  En absoluto.

Yo pagué, pago y pagaré mientras viva, también y sobre todo para que mi hijo y todos los hijos de otros padres pudieran tener una vida. Un trabajo de acuerdo con su preparación que les permitiera formar una familia si era su deseo, les pagara casa, un buen pasar y un retiro seguro. Carecen completamente de todo eso. Salvo los hijos, sobrinos, amigos y toda la parentela de Vds.

He cotizado durante décadas para que los enfermos puedan curarse al menos como se hacía hasta que Vds. llegaron a los diversos gobiernos que regentan. Para que niños y jóvenes puedan acceder a una educación en conocimiento y en valores, en espíritu crítico. O para que no dejen en la calle a familias enteras, bancos y cajas a los que Vds. han dado nuestro dinero.

Pido también no romperme la crisma al andar por las calles llenas de socavones cuando son capaces de gastarse 220.000 euros en que la alcaldesa que me dejaron en herencia haga el ridículo internacional alardeando de relaxing cafés con leche.

Es cierto que  España, su España, debe mucho dinero. Mucho más desde que están Vds. en el gobierno. Gracias exclusivamente a su gestión, la deuda pública ha crecido exponencialmente. Los más de 30 puntos de incremento en apenas dos años que aceptan, sin mover un músculo, entran en los anales de la economía ficción, si no fuera tan dolorosamente cierto. No cabe alimentar más el negocio de la especulación que representa cuanto rodea a la gestación, pago e intereses de la deuda pública, a la que Vds. se dedican con especial preferencia.  Costéenlo de su bolsillo, sáldenlo como les parezca, pero no nos esquilmen más.

También he pagado por derechos inherentes a residir en un país democrático. Mi derecho a la información –hoy tan manipulada– o a la libertad de expresión y manifestación, tan legalmente amenazadas. Devuélvannos al menos los derechos que teníamos.

Quiero que no me timen con la Justicia, ya ven. Que los chorizos vayan a la cárcel sea cuál sea su pedigrí. Ya saben de qué hablo, las personas no tenemos pedigrí; me refiero a las alimañas que se aprovechan hasta de la vida de otros para lucrarse.

Vamos a ser razonables. De no cumplir estas demandas con prontitud, hemos de regresar a las condiciones básicas para suscribir un nuevo acuerdo. Comencemos por la devolución del 90% de todos los impuestos que hemos pagado. Es lo justo y se lo explico. Su gobierno –como otros con anterioridad– aprobó una amnistía para las fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuentas opacas dentro y fuera del país y dinero negro. No fue muy exitosa porque Vds no dan una más que a derechas, pero a estos delincuentes solo les cobraron un 10% de impuestos. La necesaria igualdad ante la ley exige que todos los ciudadanos recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor– estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegra y tan ricamente para ellos.

Con ese dinero, nuestro, podemos organizarnos para volver a tener –mejorado– un Estado del Bienestar como la lógica manda. Apáñense con sus compromisos adquiridos. Ensayen ese hermoso Estado Mercantil y usurero que les gusta en una isla a la que se trasladen todos Vds. y que ahora con el neoliberalismo pueden comprar a buen precio. Déjennos vivir al resto.

Han roto el contrato social, el contrato de ciudadanía. La menor de las reparaciones –igual hay que estudiar más– es siquiera que nos devuelvan nuestro dinero. Lo dice, con especial ímpetu, aquel himno que tiene su origen en los cantos de los estibadores negros más sojuzgados, con este gran énfasis perifrástico: Pay me My Money down. No sé si lo saben, pero la esclavitud se erradicó hace tiempo.

*publicado en eldiario.es

Reacciones ante la crisis: ira, tristeza, tacañería… radicalización o instalarse en el limbo

Tacaño

La crisis, eso que llaman “crisis”, nos ha convertido a la mayoría en seres iracundos, tristes e incluso… tacaños. Tragar cada día varias ruedas de molino por imposición, quieras o no, agria el carácter. La merma de la confianza en la resolución del problema nos deprime. Y el empobrecimiento que en mayor o menor medida todos estamos notando –salvo unos pocos a quienes sucede todo lo contrario- nos hace mirar cada gasto con un cuidado que raya en la ruindad. También tenemos motivos.

Nos han reducido los ingresos y han elevado los precios. En algunos casos a nivel de escándalo. Nos han apretado el cinturón al cuello sin comerlo ni beberlo. Para gastar más que nunca en un endeudamiento que no tendrá fin por este camino. Ya es oficial que la luz ha subido un 71% en la última década, con una inusitada aceleración desde el inicio de esa estrategia a la que denominan “crisis” sin ser sino una estafa, insisto. No es suficiente para las compañías eléctricas. Están tan quejosos del déficit de tarifa que dicen sigue existiendo (pese a hacernos pagar a los españoles las facturas casi más caras de la UE) que se plantean hasta una demanda.

Todos los precios siguen la misma senda. No lo han avisado pero en Septiembre también ha habido subidas de productos básicos. En cifras del INE el incremento ha sido de un 30% en un año. Repasemos algunos de sus datos:

Patatas y derivados un 31,2%. Frutas frescas un 25,9%. Aceites y grasas un 23,2%. Frutas en conserva y frutos secos, un 4,4%. Legumbres y hortalizas han subido 4%; y crustáceos, moluscos y preparados de pescado otro 3,4% y la leche un 3,3%.

Ya no ha faltado más que el tajo a las pensiones. En muchos casos son el único ingreso con el que cuentan familias con sus miembros en paro. Para muchos jubilados eran la confianza en su futuro. No todo el mundo ha podido pagar un plan de pensiones privado, que por otro lado inmersos en el mercado especulativo son causa fundamental de la depreciación de las pensiones públicas. Muy en peligro por cierto, dado que Sor Bañez se ha lanzado a pulirse el fondo con la alegría cantarina que le caracteriza, cuando maneja un dinero que no es suyo, y unas vidas que no tienen nada que ver con la suya.

Me sorprendo compartiendo esta preocupación con personas que han trabajado mucho también toda su vida y a quien no creía les afectara. Pero así es, nos está llegando a todos, y muchos que no quieren enterarse terminarán por caer en este saco. Porque además este precioso sistema que premia con jubilaciones millonarias a buena parte de los responsables de la crisis, fija topes en las pensiones “máximas” (aunque por el pago de impuestos les correspondiera mayor importe) y no permite prácticamente obtener ingresos de otro modo. No sé si en Alemania nos darán un minijob recogiendo bolsas de basura a 5 euros la hora y eso será legal. Si sirve en el Imperio, igual sí. Lo ideal parece ser, una vez más, nacionalizarse sueco. Un estudio acaba de señalar que es el mejor país para ser viejo. España no estaba mal situada, hasta la llegada de la plaga que ha constituido el PP.

De otro lado, nos está invadiendo en Europa el fascismo que es la reacción torpe, inculta e inducida de quien no conoce quién son sus enemigos reales. Los nazis griegos ya han llegado al asesinato. Noruega ha metido en el gobierno a un partido de extrema derecha xenófoba. Hungría anda haciendo listas de judíos, tal cuál, y castigando duramente y por ley a los sin techo. La Francia que tiene un presunto gobierno socialista ha suspendido Schengen para rumanos y búlgaros. En España ya estamos viendo que día sí, día no, nos sale algún miembro del Partido Popular con símbolos franquistas, nazis o lo que les venga en gana y que no pasa absolutamente nada.

“Quien no se mueve, no siente las cadenas” leo que dijo Rosa Luxemburgo. Y esa reacción también se da. Observo que se está extendiendo también en España un conservadurismo de amplio calado. Ya no es que no vean el empobrecimiento general ni siquiera advierten los baches de Madridciudad que les gusta mucho. La alcaldesa heredada después de haberse gastado tal cantidad de millones en su Madrid 2020 que ya he perdido la cuenta, ahora prepara una remodelación de la Puerta del Sol que por lo visto es muy urgente y necesaria. Y mucha gente, encantada. Porque no lo ven. No sienten sus cadenas. Es curioso que he podido terminar de constatarlo de una forma lacerante en unas clases de conversación en inglés… gratuitas. Luego buena parte de los colegas no son herederos de los Rothschild, en ninguno de los sentidos.

Nos estamos amargando por una realidad que ya nos afecta. Por un futuro que vemos con la clarividencia que aporta, simplemente, conocer los datos, relacionarlos y sacar conclusiones. Y todo ese negro futuro se aclararía de forma drástica –en más tiempo cuanto más se avance en la destrucción- solo con que esos gilipollas egoístas se enteraran de algo. Esos cretinos insolidarios son nuestros primeros enemigos. Porque es por culpa de ellos que esa bola de nieve nefasta se sigue engrosando.

Así andamos. Sabiendo hacer diagnósticos y sin tener los resortes para parar esta debacle. Lo último, regalarles nuestro cabreo supino y aún menos tristeza y desesperanza. Ya está bien.Toda esa gente, desde los gobernantes a los pasivos, no tienen derecho a robarnos nuestro trabajo, nuestro presente y nuestro futuro. Menos todavía, nuestras ilusiones

¿Sueños o despertares?

roto.sueños

“Cuando este diario habló por primera vez con Xabier Etxeberria, guipuzcoano de 47 años, en junio pasado, su lucha particular era conseguir que Osakidetza, el servicio público de salud vasco, le administrara el tratamiento que más posibilidades tenía de curar su hepatitis C, la llamada triple terapia. Un mes antes había reclamado por escrito porque consideraba que se le denegaba “por razones económicas”. Osakidetza contestó, y vino a darle la razón. Le decía que, como su hígado aún tenía un grado 2 de fibrosis, no se le podía administrar, puesto que el criterio consistía en tratar con triple terapia los casos más avanzados, de grado 3 y 4 —el 4 equivale a cirrosis—.

Etxeberria, monitor de enfermos psiquiátricos, casado y con tres hijos, cuenta esta semana desde su casa en Oiartzun que ya está recibiendo el caro (30.000 euros; dura entre seis y doce meses) tratamiento que aumenta la tasa de curación del 45% al 75%. ¿Buena noticia? En realidad, no. Lo que ocurre es que, mientras esperaba — “totalmente agotado, sin energía”, cuenta—, Etxeberria ha empeorado y su hígado ya tiene una fibrosis de grado 3. Ahora sí, Osakidetza financia su tratamiento”.

Así comienza un reportaje de El País sobre la preocupante situación que vivimos. Se están escatimando medicamentos caros para enfermedades reales. Todas las medidas van en el mismo sentido. El Gobierno ha establecido ya también el copago farmacéutico hospitalario para dolencias muy graves como el cáncer o el SIDA. Hace falta tener mucho cuajo para hacer eso, pero se tiene y ya está. No pasa mucha factura. Gasas y tiritas van a pasar de tener un IVA del 10% al 21%. Parece ser que obedece a algún mandato europeo –que estos siempre están para “ayudar”- pero el resultado es el mismo.

Me he quedado muy pensativa con la viñeta de El Roto tras leer estas cosas. Mi vocación es despertarlos, pero prefieren sueños. Tampoco están mal si son constructivos, si sientan las bases de algo mejor. Docentes y padres de Baleares ya han despertado, quizás porque soñaban con una educación que no sea torticera y reaccionaria. La marea blanca sanitaria sigue dando guerra y éxitos en Madrid, habiendo logrado parar de momento la privatización de hospitales en la que tan empecinado está el PP local. Y eso que Gallardón el ultra entre los ultras se ha mercado un Código Penal que castiga hasta los twits que hablan de manifestaciones. Los portugueses han mandado a galeras al partido del conservador Passos Coelho en las municipales. Aunque, según nos cuenta la prensa, están “creciendo” y van tan bien. Evidentemente no lo ciudadanos. Como aquí. O es que son francamente desagradecidos con los amos de la tijera.

Hay quien se empecina en no abrir los ojos. Alguien me ha dicho en Twitter sobre mi queja de la elevación del precio en gasas y tiritas que “de toda la vida” se hizo con trapos desinfectados en agua hirviendo y no pasaba nada. Lástima que la fibrosis hepática no le haya tocado a ese ser tan comprensivo con la bota en el cuello.

Yo me voy a inclinar también por un sueño esta hermosa mañana de otoño. Por este sueño que esbozó Rafael Alberti.

La moto de la recuperación en 2014

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La prensa es casi unánime: sirve -con mayor o menor énfasis- lo que ha dicho el gobierno. Con la deuda desbocada, los 6 millones de parados, los brutales recortes a todo, 2014 es el año de la recuperación. Tímida o a lo grande según las versiones.

El periodista Carlos Elordi publica en eldiario.es un artículo que contiene información imprescindible para que cada uno evalúe lo maravillosamente bien que marcha esa moto. Resumo dos puntos fundamentales: las oficinas legales de evasión de impuestos que existen en España y la jugada maestra de contabilizar como ganancias las pérdidas de los bancos. Os dejo con él.

LOS FAVORES A LOS PODEROSOS QUE EL GOBIERNO OCULTA

Con el seguimiento entusiasta de los medios oficiales y oficiosos y la aquiescencia de la mayor parte de los que no lo son, el gobierno está intensificando su campaña de optimismo económico. De nuevo, el ministro Montoro lidera ese esfuerzo. Sus intervenciones en la rueda de prensa que tuvo lugar en La Moncloa tras el consejo ministros de este viernes rayaron el disparate. Aunque, sentado a su lado, el titular de economía, De Guindos, dijo que, en el mejor de los supuestos, el porcentaje de parados bajará únicamente un 0,1 % al final de 2014, Montoro no dejó de repetir que hemos entrado en una nueva era, en la era del crecimiento y que a partir de ahora todos los problemas de la economía se resolverán como por ensalmo. También pregonó como un éxito que la inflación no llegará este año al 1 %, cuando los expertos coinciden en que la caída de los precios confirma que la economía está entrando en un proceso de deflación, de caída de la actividad económica, una situación de la que se puede tardar más de una década en salir.

Montoro adujo todo eso, y algunas cosas más, no menos insostenibles, para justificar el recorte de pensiones que prepara el gobierno –que, según él, quedaría en “nada” gracias al descenso de los precios- y también el presupuesto para 2014, marcado, en todos sus capítulos, y no sólo el relativo a los sueldos de los funcionarios, por la más estricta austeridad: caen los gastos en todos los frentes y no se recortan un ápice los ya altos impuestos que pagan los ciudadanos corrientes. De esto último habló poco el ministro. Y tampoco hizo referencia alguna a algo que esa misma mañana contaba el Financial Times y que tiene que ver directamente con su departamento.

Aunque el asunto ya había sido citado con anterioridad por algún medio español –sin que tuviera mayor trascendencia, como suele ocurrir con este tipo de informaciones-, el diario británico desvelaba con toda suerte de detalles que desde 1996 en España se permite la creación y funcionamiento de un tipo de empresas, las ETVE (Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros) que son lisa y llanamente instrumentos para la evasión de impuestos. Gigantes como Exxon, Hewlett Packard, Pepsi, Eli Lilly, Anheuser-Busch o Vodafone, llevan años utilizando las ETVE para transformar los beneficios obtenidos por sus filiales en todo el mundo en dinero libre de impuestos –de los países en los que se generaron y, por supuesto, de los españoles- que trasladan a sus casas matrices. Gracias a esa figura totalmente legal, no sólo España es, de hecho, un paraíso fiscal, sino que buena parte de los capitales que en nuestras macro-cuentas figuran como “inversiones extranjeras” y que, en la práctica, son dinero de paso que aquí no rinde un duro ni crea trabajo. En efecto, según el Financial Times, la mayoría de las ETVE tienen como mucho una pequeña sede, a lo más un despacho, y un solo empleado. Y, a veces, ni eso. En 2010, más del 50 % de la inversión extranjera fue a las ETVE.

Montoro tampoco explicó el porqué de esa reducción del déficit del Estado –del 0,2 %, sobre el 6,9 % previsto, sin contar el rescate bancario- del que tanto ha alardeado Mariano Rajoy en sus recientes reuniones y entrevistas televisivas en Nueva York. Tal logro nada tiene que ver con la gestión presupuestaria de nuestro gobierno. Es simplemente una concesión que nos van a hacer Bruselas y Berlín –a cambio de seguir negándonos apoyos más sustanciales, como podrían ser los eurobonos- y que consiste en un cambio del método de cálculo del llamado “déficit estructural” -el que se considera que no se deriva de la situación coyuntural- que se reduciría en el porcentaje citado –que parece poco, pero que en cuanto a expresión de una tendencia no es pequeño- y que permitiría al gobierno español alardear de un éxito en su “lucha” contra el desarreglo en las cuentas públicas sin tener que molestar a los beneficiarios de las grandes subvenciones estatales… ni a los dueños de las citadas ETVE.

Otro asunto que pasó desapercibido en la reseña del Consejo de Ministros de este viernes, es que el ministerio de Hacienda y el Banco de España tienen ya lista y a punto de publicarse una norma fiscal que permitirá a los bancos computar los llamados “activos fiscales diferidos” (DTA) como capital: un bien del que éstos andan tan escasos que el gobierno se podría ver obligado a pedir una ampliación del rescate bancario que la UE, el FMI y el BCE articularon hace un año y del que sólo se han utilizado 41.000 millones de euros sobre un total concedido de 100.000. Los bancos acumulan en torno a 50.000 millones de euros de DTA sobre todo como consecuencia de las quiebras de empresas inmobiliarias y de construcción.

Gracias a la generosidad del gobierno –seguramente movido por la presión de los bancos al respecto, pero también por su necesidad política y electoral de evitar nuevos rescates- esas cantidades, que de hecho son pérdidas de las entidades financieras, se convertirán en ganancias y les eximirán de hacer mayores esfuerzos para conseguir el capital necesario para cumplir con los requisitos europeos y sobre todo con la normativa bancaria internacional, la llamada Basilea III. Tal favor del gobierno se suma a los 87.000 millones de inyecciones de capital que el Estado ha hecho en la banca, a los 67.000 millones que le llegaron por compra de activos y a los 64.000 de avales del Tesoro, por no hablar del maná que para las entidades financieras supone  la compra de deuda pública española a los altos tipos que se registran desde hace años.

Se dice que la contrapartida que De Guindos ha pedido a los bancos a cambio de su gesto es que se comprometieran a no repartir dividendos en unos cuantos años. Pues bien, el BBVA acaba de anunciar que va a proceder una ampliación del 1,22 % de su capital –mediante una fórmula que no supondrá desembolso para sus accionistas- justamente para poder financiar el dividendo de este año.

En definitiva que seguimos en lo de siempre. Y no podía ser de otra manera, porque aquí el que manda, manda. En silencio. Es clamoroso que los grandes medios españoles ignoren absolutamente todo cuanto tiene que ver con la banca. Es un tema tabú. A diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, en los que también cuecen habas en lo que a los privilegios del sector financiero se refiere. O acompañados de cantos a una “nueva era” económica que solo ve Cristóbal Montoro y cuya única base real es que las instituciones económicas internacionales están algo más tranquilas que hace un año sobre el riesgo de que las finanzas españolas entren, de un momento a otro, en quiebra.

PP: no es odio irracional, es rechazo justificado

Es cierto que ideológicamente prefiero una sociedad basada en los equilibrios, la justicia y la igualdad de oportunidades que en el “sálvese quien pueda y el primero yo”.  Entiendo que se dan diferentes tendencias sobre los valores a apreciar. Y admito, por supuesto, que existe la derecha y la izquierda, incluso gente a quien sus gustos personales le inclinan al tradicionalismo o a su contrario. Pero una cosa es la derecha conservadora y otra la actual cúpula del Partido Popular. Íntimamente relacionado con estos conceptos, también nos encontramos con otra dicotomía de enorme trascendencia: el periodismo y la propaganda. Comencemos con esto.

Entre las perversiones que han desvirtuando el periodismo se encuentra la de pedir siempre “al otro”. Le llaman objetividad, una de las más manoseadas palabras de la historia reciente. Han acostumbrado al público a ofrecer dos versiones más o menos contrapuestas de una idea para que elijan cuál “les gusta” más, y de paso aparecer investidos de imparcialidad.  En cada uno de sus artículos, un periodista debería –siguiendo esa visión- nombrar, por ejemplo, todas las corrupciones de todos los partidos y mostrar un punto de vista que llaman “plural”. Si en lugar de dar noticias u opiniones razonadas se trata de eso, deberíamos pedir cada vez el espacio del que dispone la enciclopedia británica. Ofrecer en el caso de España, lo que piensan PP, PSOE, IU, CiU, PNV, UPyD, EQUO, CC, ERC, Compromís, CHA, BNG, etc. Y sin duda sindicatos, grupos empresariales, y asociaciones ciudadanas de todo tipo que eludo anotar por razones obvias -sin falta uno porque se trata de ser muy objetivos y plurales-.

Y si tengo que elegir para abreviar, ¿con qué criterio lo hago? ¿Por tamaño? ¿Por peso? ¿Por sabor?… ¿Por lo que aporta a la claridad? Toda selección y priorización es subjetiva. Imprescindible, además, según vemos usar un lenguaje políticamente correcto para que no se asusten quienes engullen auténticas obscenidades en su vida real diariamente.  Si viene edulcorado es mucho más cómodo de digerir.

Hablando en plata, para resaltar las profundas aberraciones que ha perpetrado el PP en sus aciagos casi dos años de mandato, no hace falta “otro”. Es un problema en sí mismo.  Sería adorable, ciertamente, contar con una derecha que venerara los manteles borbados a punto de cruz y el café de sobremesa con ponche y pastas de las monjas benedictinas, pero lo que tenemos es un partido vandálico.

No es inquina sino rechazo razonado –al menos en el punto de partida- reaccionar ante el sistemático ejercicio de la mentira compulsiva que arranca desde el programa preelectoral, sigue con vengonzantes ejemplos y culmina en el intento de tapar las mayores evidencias. Con desfachatez inaudita. El gusto por mentir de Rajoy y buena parte de su equipo sería tema de psiquiatra de no demostrar intenciones tan claras.

Pasando a la acción de gobierno, hay que ser muy malas personas para cobrar a seres humanos  las medicinas de enfermedades gravísimas como el cáncer (y otras) y  en cantidades que por su elevada cuantía quizás no se pueden permitir. O para negar la asistencia sanitaria a personas de cualquier procedencia incluso porque pagan sus impuestos –indirectos al menos a través del consumo- en España.  O para vender el cuidado de  la salud de todos a fondos buitre.

Hay que engrosar el sector de los desalmados para permitir que haya niños y adultos pasando hambre en este país. Ver que solo en el colegio realizan su única comida del día y, encima, ponerle trabas.

Cerrazón ultraconservadora implican todas las medidas que, en educación, han venido a consagrar que solo estudien los ricos como antes del diluvio democrático.  O que se acepte con el mismo desparpajo la obtención del lucro como valor sublime con la imposición del catolicismo más reaccionario. El que rechaza hasta el Papa actual.

Empieza como crítica razonada, sí, y acaba en dolor pasional pero no menos argumentado. Porque se nos abren las carnes también al ver cómo se está acogotando el futuro al frenar la ciencia, la investigación y la cultura. Al prever que, por este camino, en dos años más no quedan de la sociedad española ni las raspas.

Un cuajo sublime se precisa para bajar sueldos, facilitar despidos, mermar subsidios, subir impuestos, consentir la evasión de capitales, hacer pagar solo el 10% a los amnistiados fiscales y toda la retahíla de medidas económicas que han venido a empobrecernos.

El mismo que para reducir el poder adquisitivo de las pensiones a personas, ya indefensas, que contrataron con el Estado que pagarían con impuestos de su trabajo durante décadas un retiro digno. Muy similar al exhibido para mutilar el Estado del Bienestar que venía suscrito en el mismo acuerdo de ciudadanía. El ataque frontal a los más vulnerables para aumentar la riqueza de los que tienen ya más que de sobra es propio de gente radicalmente mezquina.

No hablemos ya de la desvergüenza que se necesita para apañar leyes, tribunales decisorios y competencias de justicia de acuerdo con la ideología. Y con abusos tan palmarios que quienes lo sienten y no protestan debes ser porque andan con la boca abierta del pasmo.  Lograr así que los atropellos cuelen y que la sociedad consciente entre en sentimientos de indefensión.

Del manual de la iniquidad es perpetrar durísimos recortes sociales mientras se roba y despilfarra el dinero de todos, el nuestro, el de los mismos ciudadanos devaluados, tan a ojos vista.

De carencia absoluta de ética es vender semejantes abusos y arbitrariedades como bondades o soluciones imprescindibles por parte de todos los implicados en esa política de partido. Engañar con un futuro que no será.

Imperdonable por siempre es haber cercenado la alegría de vivir, la confianza en el porvenir de tantos ciudadanos, o haber idiotizado conscientemente a los más débiles de pensamiento.

Sí, seguramente “el otro”, “los otros”, nosotros, tengamos culpa también. Pero eso no supone atenuante alguno.  Ni alivia la irritación que produce vivir en esta cochambre. Y si abducidos o rendidos, nadie se apresta eficazmente a remediarlo, al menos llamemos a las cosas por su nombre y hagamos que el que quiera, se entere. No es políticamente correcto, pero contiene datos y argumentos, definiciones precisas. Igual es hasta periodismo. De opinión o valoración, naturalmente. Y en cuanto a claridad no creo que haya queja.

*Publicado en eldiario.es

Al ministro Soria le deberían pagar en meridianos canarios de Greenwich

Este elemento cobra un sueldazo, le quedará una pensión estupenda, y tiene en sus manos asuntos muy serios que nos afectan. Pues con este desparpajo dice que el Meridiano de Greenwich pasa por Canarias.

Hay quien ya ha encontrado explicación a su esperpéntico error. Canario de nacimiento, no sabe dónde se ubican las islas y cree que es así, como lo marcan algunos mapas físicos.

2013-09-25 23.34.14