La diferencia entre ser ciudadanos o cantamañanas

rajoy.floripondio

Rajoy estuvo en Japón. Para vender a los empresarios nipones que los españoles tenemos ya los sueldos más bajos de Europa. Restó importancia a la catástrofe de Fukushima, demostrando cuán irresponsable es en todas las circunstancias en las que se encuentre. Pero quiero llamar la atención sobre cómo el líder del PP ha conseguido –al punto de presumir de ello- que los salarios españoles puedan competir en miseria con los de países llamados en desarrollo. Pobres, para ser claros. Con sociedades desiguales en las que se agudiza la pobreza de una mayoría, para ser todavía más precisa.

Más de trescientas personas, hombres, mujeres y niños, morían esta semana en Lampedusa al tratar de llegar a la costa de Europa. Por ¿un incendio? No, por las terribles injusticias del sistema, por leyes inhumanas y por la más lacerante hipocresía. Los mejores, aquellos que dejan sus casas para luchar por un futuro mejor. Es decir, como se están viendo obligados a hacer, a volver a hacer, los españoles.

La legislación contra los inmigrantes que puso en marcha Berlusconi –y que algunos nos cansamos de denunciar- propicia este tipo de catástrofes. La de todos los días con su goteo de muertes y deportaciones, y ésta que, por su magnitud, ha sacado los colores incluso a gobernantes y medios que suelen apoyar el trato vejatorio a los llegados de fuera… sin dinero bajo el brazo. Se ve más.

Alberto Ruíz Gallardón prepara una reforma del Código Penal que precisamente penaliza a quienes faciliten la entrada, acojan, ayuden o alojen a inmigrantes indocumentados. Podrán ser castigados con dos años de cárcel. Algunos colectivos de ayuda a los inmigrantes se movilizaron en abril pasado y han recogido más de 100.000 firmas con la campaña “salvemos la hospitalidad”, nos cuenta Cuarto Poder.

También les “hemos” quitado la tarjeta sanitaria para que, caso de sortear todas estas trabas, lleguen a morir como perros si contraen una grave enfermedad. Los españoles sin recursos tampoco andarán muy lejos. Repagar las medicinas está acarreando que algunas personas ya no lleven todo el tratamiento que les sería necesario.

Leo que, entretanto, Suiza va a llevar a cabo uno de sus habituales referéndum donde los ciudadanos deciden sobre cuestiones que les afectan. Ahora se plantear fijar una Renta básica por la que todos los adultos recibirían 2.500 francos suizos mensuales (más de 2.030 euros) que pagaría el Estado. Está creciendo la movilización social para acabar con las desigualdades salariales que también allí se están dando aunque en muchísima menor medida. Como escribía en mi último libro, “en el continente, el país donde los ciudadanos son más ricos (y que no pertenece a la Unión Europea) es Suiza: con 360 143 euros de media por adulto. Aunque también se han reducido sus ingresos”. En España son 80 594 euros. O eran. Porque los datos del informe Global de la Riqueza de Credit Suisse, son anteriores a los grandes tajos dados a nuestro poder adquisitivo por el PP.

Cierto que Suiza con su tolerado papel de paraíso fiscal por excelencia y con su dura política antiemigración –ignoro si al punto de dejar morir a seres humanos como estamos hablando aquí y en toda la UE neoliberal- no es un ejemplo a seguir. Lo es la toma de conciencia ciudadana, el ser un país organizado, terminado y sin cantamañanas del calibre de Rajoy en el gobierno. O de gran parte de su equipo. O de equipos anteriores.

Es lo que hay. Bernardo Vergara lo ha explicado como nadie hoy en eldiario.es

 

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