A la sombra del toro

En España vivimos a la sombra del toro. Lo compruebo cada cierto tiempo. Quizás, porque nos parecemos mucho a él. Obstinados (muchas veces en lo irreal), un punto irreflexivos, con un peculiar concepto de la valentía, ciegos tras el trapo rojo que nos agitan sin vislumbrar el conjunto de la plaza y sus posibles escapatorias, con el ojo por ojo del “si yo lo paso mal, tú lo vas a pasar peor”, toscos y geniales a un tiempo.

Cada cual ve el asunto taurino de una forma, además. O por sectores. “El viejo sueño prohibicionista que tanto anhelaron decimonónicos y exaltados elementos de generaciones pasadas está a punto de hacerse realidad merced a una iniciativa popular que varios grupos supuestamente animalistas han llevado hasta las mismas orillas del Parlamento catalán”, dice estos días mi querido Carlos Herrera en “El toro, la excusa perfecta”, publicado en ABC.

En el mismo diario, Félix Madero, asegura: “NO me gustan las prohibiciones, tampoco los blindajes. Los españoles tenemos desde siglos una relación especial con la libertad, o mejor, con el uso que de ella hacemos. Pocas cosas nos explican como la tauromaquia”. Algo que me dejó pensando en esa relación especial con la libertad que, dice Madero, tenemos los españoles. Desvirtuada palabra para un pueblo que bajó la cerviz –como el toro- durante cuatro décadas en aras del singular concepto de libertad que tenían unos cuantos. Tenemos que hablar un día a fondo de la libertad.

Miguel Hernández lo veía así:

“Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con un fruto.

Como el toro lo encuentra diminuto

todo mi corazón desmesurado,

y del rostro del beso enamorado

como el toro a tu amor se lo disputo.

Como el toro me crezco en el castigo

la lengua en corazón tengo bañada

Y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Como el toro te sigo y te persigo,

y dejas mi deseo en una espada,

como el toro burlado, como el toro”.

Y a todo esto, el toro sin enterarse.

Carlos Alonso, Andres Menéndez y, oculto, Aldo G. Boix

Cuando se cumplió la sentencia que me apartó de mi apasionado trabajo en Informe Semanal de TVE –no sabía entonces que hay vida, y esplendorosa, tras él-, y con un reportaje –harto duro- de encargo para despedirme, pedí como última voluntad hacer uno “mío”. ¿Cuál? Precisamente el toro aprovechando que pasaba por allí el aniversario de la afamada imagen de Osborne. Era el 50 además, el que acababa de cumplir la televisión pública estatal española, la cifra mágica que nos impelía para seguir trabajando allí por ser demasiado mayores –o demasiado experimentados con todo lo que conlleva-. Y la última voluntad, la última cena, se me dio con creces, para cruzar España sin que el productor, esta vez, abortara el empeño que solía facilitar a otros.

Fue el último, textualmente, de uno de los mejores cámaras de RTVE, Andrés Menéndez. Y en ese final en lo alto de los Monegros que eligió para despedirse, con el paisaje desértico, hizo su última imagen y dijo: «ya está», y se le humedecieron los ojos -con cincuenta y tantos años y el recuerdo de miles de imágenes conflictivas o no por todo el mundo-. Y nos abrazamos todos. Y todos lloramos. Por eso hablé de esperanza. Pusimos mucho en ese reportaje. El realizador, mi adorado Carlos Alonso, lo trabajó a conciencia. Lo peor fue que nos colocaron a una china -dicho sin ningún tono peyorativo, sino descriptivo-, de montadora en el primer reportaje que hacía en su vida -ya habian empezado a cubrir los huecos de los que nos íbamos- y no se pudieron arreglar algunos pequeños errores que nos hubiera gustado arreglar o mejorar, porque apenas llegamos a la emisión.

¿Y el toro qué? Pues ya le veréis en este resumen del reportaje. Sabréis de sus supuestas obstinación y libertad y esa vida regalada que le impide, por ejemplo, copular en toda su corta vida. Cuando el toro llega a la plaza, sólo tiene miedo, pánico. Seguro que entendéis por qué. Poneos en su lugar. Y, por el toro, sí, yo quería hablar… de España.

(Mil gracias, piezas)


Y aquí en el enlace al reportaje completo en Informe Semanal

Los islandeses dicen NO

Érase una vez un pequeño país nórdico en el que sus 300.000 ciudadanos gozaban del nivel de desarrollo y civilizada convivencia que suele caracterizar a la zona. Así es en la realidad a pesar de las diatribas con las que lo cuestiona el corazón –que no la razón- del ombligismo español. Ocupaban el undécimo lugar mundial en PIB per capita y, lo que es mucho más importante, el primero en el Índice de Desarrollo Humano, una clasificación muy rigurosa que establece la ONU, valorando otras variables además de las que  hablan, exclusivamente, de resultados macroeconómicos. Islandia era el país donde mejor se vivía del mundo. Y sus ciudadanos, los más felices.

En 1998 le sacudió al mundo desarrollado la fiebre privatizadora. Eran los tiempos de Áznar en España que se apuntó con fruición al empeño descapitalizando al Estado con la venta de las empresas que, privadas, son hoy punteras en beneficios. Islandia culminó la labor de desprenderse de su 3 bancos públicos en 2003. Como decía hace poco José Luís Sampedro, economista además de escritor, el libre mercado cumplió una función en el progreso que hoy se ha desvirtuado por sus excesos, al punto de ser inviable su continuidad. Los islandeses aumentaron su prosperidad con la gestión de su banca privada que daba unos créditos y pagaba unos intereses estupendos. Tanto que quebró (2008). No eran realistas.

El problema fue que esos inversores y clientes eran en su mayoría británicos y holandeses. Y querían cobrar. Así que las autoridades del Reino Unido aplicaron, como medida coercitiva, la legislación antiterrorista nada menos, a los inslandeses. No al Banco ICESAVE -la nueva entidad financiera privada-, ni siquiera a las autoridades políticas que propiciaron el fiasco, sino a toda la población de Islandia.

El antaño privilegiado país vive en la bancarrota. Añadamos que en octubre de 2008, el Banco Central de Islandia intentó fijar en 131 coronas cada euro, pero, más tarde cayó a 340. Todavía no se ha regularidado el intercambio internacional que llegó a estar suspendido. Es decir, el dinero de los islandeses no vale nada fuera. Las historias personales que se cuentan aterran y los ciudadanos ven cómo única salida la emigración, pero con el bolsillo vacío. Y encima han de hacer frente a la deuda, a las indemnizaciones, valoradas en unos 5.000 millones de dólares (unos 3.468 millones de euros), que incluyen intereses -no faltaba más- del 5,5%. Es decir, que ni para un apuro los prestamistas dejan de obtener beneficios. Para gestionar la crisis cambiaron de Gobierno y eligieron a la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, de 66 años, exsindicalista y gay. Quién ha propiciado la consulta a los ciudadanos acerca de sí quieren pagar la deuda de sus bolsillos y que les supone unos 50.000 euros por cabeza. Han dicho que no. Masivamente, como en las dictaduras o el supremo hartazgo: un 98%, según las primeras estimaciones de voto.

El caso islandés –paradigma del sistema neoliberal en el que vivimos- es especialmente interesante de analizar. Se argumentó en su quiebra que otro gallo les hubiera cantado si hubieran pertenecido a la UE. Y tanto el gobierno local como Bruselas y los países miembros iniciaron gestiones urgentes para solventar el error: Islandia debía pertenecer a la UE.

Ahora bien, Grecia pertenece a la UE. Y, seriamente, nadie quiere asumir sus deudas. Ayer, Sarzoky llegó a decir que “Si Grecia falla, el euro no tiene sentido”. Pero a los islandeses se les empieza a sugerir hoy que son unos chicos muy malos y “peligra su inserción en la UE”.

La euroescéptica Gran Bretaña está en la UE, pero no en el euro. Y quiere cobrar de Islandia. Y cobrará así que tenga que enviar a la Armada. Pero la libra esterlina va casi en caída libre.

Las nuevas autoridades “fijas” de la UE gozan del mayor desprestigio posible. A Zapatero le zarandean no vaya a meterse donde no debe. Barroso sigue en su nube gris de autocomplacencia ineficaz. Quien manda en Europa es Francia y Alemania (al menos con derechas civilizadas en sus gobiernos), y en menor medida Gran Bretaña. La que no se apunta al euro, la que también roza la quiebra que, con seguridad, se solventará con ayudas europeas si llega a producirse, la que quiere cobrar de los islandeses.

Pero los ciudadanos de Islandia dicen NO, y los griegos se están echando a la calle. ¿Saben hacia donde canalizan su indignación? Porque, entretanto, el otro acreedor de Islandia, Holanda, y también país “de primera”, opta por el voto a la ultraderecha. Dice el editorial de El País: «Lo más grave, con todo, no reside en que las proclamas populistas estén ganando posiciones en toda Europa, sino en que los partidos más comprometidos con el sistema democrático parecen haberse resignado a competir en su terreno. En materia de inmigración, la mayoría de los Gobiernos europeos está empezando a adoptar de manera más o menos explícita recetas populistas que, en el fondo, hacen pasar por solución lo que sólo es apuntar en dirección a un chivo expiatorio. El resultado de las elecciones municipales ha colocado a Holanda ante una tesitura política en la que los principales partidos tendrán dificultades para resistir la tentación de seguir ese camino.

Si hace unos años la Unión Europea se planteaba sancionar a los Gobiernos que incorporasen a partidos xenófobos, hoy la única respuesta consiste en cerrar los ojos. Un país que, como Holanda, fue admirado por su tolerancia parece hoy a punto de precipitarse en el laberinto populista”.

España remoja sus barbas en el Monopoly europeo y mundial. Y los sondeos dicen hoy que el PP aventaja al PSOE en 6 puntos en intención de voto. El PP privatizador -precisamente-, el de la mano dura, el rechazo a la inmigración o el de la cadena perpetua para una sociedad decente.

  No es por nada, pero este clima recuerda bastante aquello de la crisis del 29 y todo lo que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Pero igual es una falsa impresión y esto no es la realidad sino que adopta la forma de ese cuento infantil que hoy he contado. Igual  acaba con la llegada del hada buena y no con el lobo que nos come.  Habrá que preguntar a islandeses y griegos. Ellos ya son actores de esa historia. Y parece que ya ni siquiera los «circos» varios que les sirven les encandilan.

Actualización 14,00

Imprescindible artículo de Noam Chomsky, con cuyo análisis coincido plenamente: El poder que nadie ha elegido. Sugiero que lo guardéis y lo leáis con calma.  Ésta es su conclusión, tras aportar exhaustivos detalles:

«Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia».

Lo primero es lo primero

Tres noticias de El País (y distintos medios):

Y, a las 9 de la noche,  éstas son las más vistas (no las enlazo):

  • 1)Argentina hunde a Messi
  • 2)Francia aplaude a España
  • 3)Francia claudica: «España es de otro mundo»

Y en ABC (que no dedica especial atención a las primeras enunciadas):

  • 1) Victoria de Janeiro y lágrimas de Belén
  • 2) El disgusto de Cayetano Rivera
  • 3) Dos muertos y seis heridos por una ola en un crucero hacia Barcelona

Cotización bursatil de los pecados capitales

El Parlamento catalán está debatiendo –con auténtica pasión- prohibir las corridas de toros en la comunidad, como creo que casi nadie ignora en este momento. Un auténtico juicio a la llamada fiesta nacional en el que se pide la opinión incluso de filósofos. Uno de ellos; Jesús Mosterín, ha revolucionado al auditorio con sus afirmaciones (hasta los políticos, cómo no, hacen airadas declaraciones al respecto). Lo que el filósofo catalán dice parte de la distinción entre moral –costumbre adoptada por una tribu- y ética –costumbres de varias tribus adoptada como norma común-. ¡Qué cosas -¡y cómo!- se debaten en Cataluña! La Comunidad de Madrid se ha apresurado a declarar la lidia bien de interés cultural. No sabemos si privatizada o no.

Sea moral o ética, las religiones suelen condenar lo que la católica llama “pecados capitales”. Algo realmente serio, dado que «destruyen la vida de gracia y crean la amenaza de condenación eterna a menos que sean absueltos mediante el sacramento de la penitencia, o siendo perdonados después de una perfecta contrición por parte del penitente». Pues bien ¿nos atreveríamos a asegurar que estos pecados permanecen inmutables a través del tiempo o son tan relativos como los toros?… según los mire una buena parte de Cataluña o la otra parte con Madrid abanderando a un sector español que los estudios cifran en el 26,7%, con mayoría de varones y edad superior a 45 años. Vamos a verlo.

LUJURIA. Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales. Me atrevería a asegurar que este pecado ha sufrido una fuerte devaluación como tal pecado.

GULA. Apetito desordenado de comer y beber. Algún autor moderno ha añadido el consumo desorbitado. No sé si estaréis de acuerdo conmigo pero este pecado es irrelevante en estos momentos, como tal, como infracción.

AVARICIA. Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas. Es evidente que la avaricia lejos de ser hoy un pecado ni venial siquiera se ha convertido en virtud. Más aún, en la raíz de nuestro sistema económico. Sus máximos practicantes, además, gozan del mayor respeto y consideración. Y de gran poder.

PEREZA. Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados. Sin comentarios. Demasiado obvio.

IRA. Sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar (describe Wikipedia) como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial, fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación.  Parece evidente que políticos y medios informativos –paradójicamente con más ahínco los conservadores- se encuentran en gravísimo pecado mortal. Ah, pero resulta que la IRA también cotiza a la baja, siempre como transgresión, no como práctica, ni mucho menos.

ENVIDIA. Tristeza o pesar del bien ajeno. Buena definición también la de Dante Alighieri: «amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos». En el purgatorio de Dante, el castigo para los envidiosos era el de cerrar sus ojos y coserlos, porque habían recibido placer al ver a otros caer. Cotización irrelevante asimismo. Y menos en España.

SOBERBIA. Viene a ser la madre de todos los pecados. Genéricamente se define como la sobrevaloración del Yo respecto de otros. “En casi todas las listas de pecados”, dice la Wikipedia -lo que me hace ver que esta relativización del pecado no es nueva-, «la soberbia (en latín, superbia) es considerado el original y más serio de los pecados capitales, y de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros”.

Varias personas, muy conservadoras y defensoras por tanto del capitalismo actual, han respondido a mis requerimientos sobre qué entonces explica las injusticias de tan desequilibrado sistema, con la misma respuesta: la maldad humana. Un concepto moral ¿ético? ¿Le espera la condenación eterna o se resuelve con un supuesto arrepentimiento confesado en privado o no? Porque ya sabemos que tanto El infierno de Dante como los griegos, estas cosas las saldaban de forma mucho más cruenta.

Dado que los pecados ya no son lo que eran, propongo que se llame a las cosas por su nombre: delitos, en varios de los casos. Y que, en consecuencia, se extreme la aplicación de la justicia sobre los infractores.

Y digo yo, el parlamento catalán –que, en mi opinión hace muy bien en enjuiciar a los toros- ¿no podría plantear también algunas de estas actitudes mencionadas? No sé si tendrían el mismo eco mediático. ¿No debería hacerlo la sociedad? ¿O es que las considera virtudes a imitar? ¿Cuál más?

Vamos a echarles una mano, tanto a la iglesia católica (por si decide revitalizar nuevamente la condena vía pecados), como a los poderes públicos y la propia sociedad.

(admite selección múltiple)

Tertulia de Enrique Meneses y 1001 medios

Me invitaron a charlar. En casa de Enrique Meneses, historia del mejor periodismo y uno de los pocos que -tras esa dilatada carrera- sabe ver el presente y el futuro, tanto de los medios como de la vida, con total clarividencia. Con él, los esforzados componentes de 1001 medios, periodistas jóvenes con el inconfundible espíritu que debe imbuir a quienes ejercen esta profesión, con entusiasmo además, buscando innovar. Una delicia de tertulia. Carmen Ibañez, Rosa Jiménez Cano, Paco Torres y Javier F. Barrera. Estamos en buenas manos.

En el primer enlace está el avance. Eso que ellos llaman «teaser» y nosotros «trailer». Después una foto, y finalmente la tertulia completa en audio. De cualquier forma en su página podéis ver y oír todo, y con más fotos.

1001medios: Tertulia con Rosa María Artal from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.

Temario para el examen de economía a los ciudadanos

Llevamos ya dos años –algunos más por gajes del oficio y vocación quizás- haciendo un intenso master en economía: ha llegado la hora de acudir a examen para graduarnos. Cierto que los catedráticos que han de evaluar nuestros conocimientos no parecen muy capacitados. No han dado una en el clavo en todo este tiempo, aunque los vemos a diario pontificando sus teorías. Alguno sí, pero vivimos una época en la que hasta los datos son opinables, relativos por tantos, supuestamente inciertos en consecuencia -según dé el aire político-. Así que vamos a organizarnos un poco entre nosotros.

Temario:

1) Las ventas de coches han subido un 41% en la primera de febrero. Nos lo contaron muy contentos ayer los medios informativos. Pero sin relacionarlo, como es habitual, con otra noticia que se produjo de forma simultánea: El humo de los coches causa más muertes que los accidentes de tráfico. El 84% de los españoles respiran aire que excede los niveles de contaminantes recomendados por la OMS. Diagnóstico de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

  • Desarrollar esta aparente incongruencia. Análisis de qué debe primar, la industria y “el mercado” o la salud y un equilibrado ordenamiento social.

2) Los sueldos de los diputados se sitúan entre entre los más bajos de sus colegas europeos. También nos informaron ayer, igualmente encantados, con motivo de que el Congreso ha hecho públicos su vida y milagros.

  • Pregunta: ¿Por qué nadie ha relacionado que también los sueldos españoles “se sitúan entre los más bajos de sus colegas europeos”?
  • Análisis comparativo de sueldos.
  • Análisis del papel del periodismo en la información económica.

3) La principal causa de nuestra particular crisis económica se encuentra en el estallido de la burbuja inmobiliaria, que ha hipotecado a media España, y dejado sin trabajo a un alto porcentaje de la población.

4) El Financial Times y España. Lectura recomendada: “la crisis es federal”. En él, se referencia el nuevo artículo de FT diciendo que «los mercados se preparan para castigar a España«.

5) ¿Quién ha retraído el consumo de los españoles? ¿Necesitamos campañas de optimismo para consumir? Relación entre el consumo y el paro (que sigue aumentando).

6) Los periódicos reciben con pitos y aplausos la tímida proposición de arbitrar una suerte de banca pública para facilitar créditos a los PYMES.

  •  Análisis del «¿en qué quedamos?» ¿es saludable la competencia o no?

7) Para aspirantes a matrícula cum laude y doctorado:

«¿Qué es «el mercado»? Componentes. Estructura. Competencias. Responsabilidades.»

Pues nada, a hincar los codos, quien quiera, claro está. Los alumnos optarán por responder a todo el temario, o elegir un tema de desarrollo.

Actualización 19,00 horas:

La CEOE propone un nuevo contrato precario para jóvenes

La idea de la patronal es que tenga «una duración de entre seis meses y un año, sin protección por desempleo y con cuotas empresariales cero». De la cuantía del sueldo que proponen -si es que la proponen- no hay información.

¿Qué es una noticia?

jrmora

La realidad le nubló la fiesta al periodismo anoche en Hawaii. JRMora, no puede expresarlo de forma más gráfica en su blog. CNN internacional, junto a innumerables medios informativos, apostó sus cámaras en las costas del archipiélago norteamericano con la intención de mostrarnos la llegada del tsunami anunciado, en directo. “Las olas pueden llegar de un momento a otro”, “Ya llegan”, “Las olas impactan en Hawaii”, y pasaban las horas y el mar seguía como un plato.

El periodismo está que no se encuentra a sí mismo, descolocado. Vive una zozobra mundial que ofrece singularidades en España, especialmente en la televisión –aún y ya no por mucho tiempo medio masivo de comunicación-.

A simple vista parece que nos fallan las reglas fundamentales de la profesión. Por ejemplo, saber qué es una noticia.

Diferenciar entre información y opinión: es la primera máxima del periodismo. No es lo mismo y hay que marcar esa separación. Aquí yo hago habitualmente opinión a partir de la información. Opinión, por tanto. Esto es un blog, no un canal de noticias. En los reportajes de Informe Semanal hacía información, tratando de aportar todos los datos y guardando lo que pensaba. Toda la vida la objetividad ha sido una entelequia porque incluso la selección de qué se habla y no es subjetiva. Pero se debe tender a ella con honestidad. De hecho, el blog es la válvula de escape a todo lo que he pensado durante años y en rigor no debía decir. No soy un caso único ni mucho menos, observo a muchos compañeros que en blogs y en tertulias se expresan de otra forma, porque lo necesitan. Pues bien, las fronteras entre opinión e información en el periodismo español están seriamente dañadas. Y es esencial acabar con esa confusión. El receptor ha de saber si le cuentan unos datos ciertos, o se trata de la opinión de alguien que en muchos casos ni siquiera está basada en la realidad. La proliferación desorbitada de debates tiende a agudizar esa falacia y pienso que con intenciones distintas al periodismo.

¿Qué es una noticia?

Categóricamente, el rumor no es noticia. El “podría” tampoco es noticia. Y de todo ello se está nutriendo en demasía el periodismo español, las tertulias especialmente.

Definición. A estas alturas de la Historia creo que ni siquiera lo tenemos claro. Noticia se refiere a un hecho novedoso o atípico, que  a interesa a una comunidad, y que se divulga, se comunica. Hay quien añade “algo que alguien está interesado en que no se dé a conocer”, eso es una parte tan sólo de la noticia (la romántica) y no en todos los casos. Nadie parece interesado en principio en que no se divulgue un tsunami. Así que ni siquiera nosotros podemos definir con precisión todo lo que es noticia.

Los hechos son noticia, no las declaraciones salvo que contengan esos elementos novedosos y atípicos. Voy a poner un ejemplo concreto de la deriva del periodismo en España. En los telediarios de TVE me cuentan todos los días todo lo que piensa Rajoy –o en su defecto Cospedal o Saénz de Santamaría- acerca de todo. ¿Se nos muestra alguna novedad en estas declaraciones? ¿Hay algo que no sepamos de lo que nos dice el PP? Y ¡ay! del día que falta la pildorita o sobra algo difundido que les molesta, porque montan la de dios es cristo. Tampoco me interesa todo lo que piensa el gobierno, sino lo que hace o no hace.

Mis viejos y nuevos compañeros andan de manifestaciones y huelgas porque –dicen- no les dejan trabajar y encargan los programas a productoras. Pese a ello, todos estamos muy contentos, encantados de conocernos, –trabajadores, políticos, sociedad- con esa “pluralidad” conseguida por la televisión pública estatal “por primera vez en su historia”.

Veamos, en tiempos de UCD, la máxima de los Azcona, Sotillos o Macía (todos de distinta tendencia política), o Luís Mariñas, y muchos otros, era: el hecho es la noticia, si está presente un político se cuenta al final.  Es decir: «En Segovia se han instalado parquímetros con duchas lavacoches… los construyó el concejal de urbanismo fulanito de tal (ni siquiera es preciso aclarar, en este caso, a qué formación politica pertenece)». Y no había cupos, los políticos tenían que «ganarse» salir aportando una noticia real. Tenían que «hacer algo» para ser incluidos en la única televisión de España, no hablar sin más. Duró poco, por supuesto, pero creo, sinceramente, que fue una positiva medida para la sociedad.

Ahora, al margen de defectos estructurales -como basar las noticias en declaraciones sin aportar todos los datos precisos para que el receptor se informe-, tenemos ese bipartidismo político que parece convertir a los informativos en oficinas de prensa de los partidos en permanente campaña electoral. Para empezar, España es realmente plural. Si me cuentan lo que opina el gobierno y lo que opina el PP, sería necesario incluir también (porque habrá alguien a quien le interese más y no somos un órgano polìtico sino informativo) con IU, UPyD, o el PNV si soy vasco, CiU y ERC si soy catalán, BNG si gallego, Coalición Canaria en su caso, el CHA y el PAR en Aragón, UPN y Nafarroa Bai en Navarra y demás. Pero eso no bastaría, habría que añadir las opiniones de otros colectivos. Tendríamos unos informativos interminables y muy poco clarificadores.

¿Alguien ha visto que en las televisiones norteamericanas salga McCaín cada vez que aparece Obama? ¿Quizás en la BBC Gordon Brown es siamés de Cameron? ¿Sarzoky tiene la sombra del líder socialista francés… si alguna vez lo encuentran?

Partamos de la base que fuera de España los debates políticos son debates políticos, no mítines electorales, y que los periodistas moderadores, son periodistas, y no mudos repartidores de tiempos al gusto de los partidos. Que intervienen para señalar las contradicciones, que preguntan y repreguntan para clarificar las respuestas a la audiencia.

Tampoco llaman exclusivamente a políticos y periodistas para obtener información, sino a expertos, catedráticos, investigadores.

 Por cierto, Euronews que me parece un buen canal de noticias/noticias, emitió el otro día un reportaje sobre la situación económica de España elaborado por una cadena suiza. Chapeau. Eso era claridad y equilibrio. No tenían las servidumbres de los cupos.

Con todo ello logran una ciudadanía algo más informada, algo más adulta, algo más responsable. Estas que he puesto son reglas del parvulario del periodismo que, osadamente -y con cierto rubor-, me he atrevido a esbozar. Y es que pienso que no se practican de forma generalizada, que existe una tremenda confusión a todos los niveles. La que está cayendo en España exige un buen periodismo y, en líneas generales, no lo tenemos. Menos mal que los grandes medios abrumados apuestan apresuradamente por Internet. Ya no seremos un ghetto, aunque… siempre habrá clases.

Actualización con el comentario de Trancos. En él destaca algo de lo que sobre el periodismo dice el Departamento de Estado de EEUU:

La primera obligación del periodismo es decir la verdad.

• Su primera lealtad es para con los ciudadanos.

• Su esencia es una disciplina de verificación.

• Quienes lo practican deben mantener su independencia con respecto a las personas sobre las cuales escriben.

• El periodista debe ser independiente como observador del poder.

• El periodismo debe ofrecer un foro para la crítica y la participación del público.

• Se debe esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante y relevante.

• Debe tratar de que las noticias sean completas y no desproporcionadas.

• Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.

Esta ¿utopía? alguna veces se da.

La ciclogénesis humana

La Naturaleza nos sacude con sus iras: dos terremotos esta noche, en Japón y en Chile, este último con la virulencia de 8,8 grados que se sitúa cerca del límite máximo conocido. Una tormenta perfecta, casi un huracán, barre también España para adentrarse en Europa. Suceden muchas más cosas terribles que copan los titulares de los periódicos y entiendo que todas son más o menos importantes. Lo que me cuesta creer es la poca relevancia dada a otra información económica que surgió anoche. Pensé – 🙂 – que hoy estaría en todas las portadas a 5 columnas y que originaría alarmados editoriales, pero no ha sido así. Ni el Financial Times, tan preocupado por las finanzas españolas y griegas, habla del asunto. La mayoría de los medios lo recogen, pero de forma discreta.

Hace pocas semanas, una cena en Nueva York reunió a los gestores de los mayores fondos de inversión de alto riesgo, los “hedge funds”, con el multimillonario Soros entre ellos. Les congregaba urdir un plan contra el euro, aprovechando que pasaba por allí la crisis griega. Con pequeñas medidas, están viendo que ya hay resultados: el euro se cambiaba a 1,51 dólares en diciembre y ahora se encuentra alrededor de 1,35 dólares. La paridad de divisas les sería muy útil para embolsarse una buena suma, y piensan que los problemas de Grecia (veremos si les basta y no apuntan también hacia España), les van a ayudar. «Esta es una oportunidad para ganar mucho dinero«, aseguró al «Wall Street Journal» Hans Hufschmid, un antiguo ejecutivo de Salomon Brothers y actual directivo del «hedge fund» GlobeOp Financial Services”. El periódico de Murdoch es quien ha revelado esta reunión en la cumbre. Y, como vemos, los comensales ya no se ocultan en su inmensa desfachatez, nacida de la impunidad. Porque las “hedge funds” fueron la espoleta de la crisis que hoy padecemos todos. Y lejos de amilanarse -y dado que no ha habido represalia alguna sino por el contrario ayuda estatal y comprensión-, se sienten animados a emprender nuevas aventuras lucrativas. El húngaro George Soros –que pasa por ser un señor «majo» apostando contra Bush u organizando elitistas foros de debate- fue uno de los principales beneficiarios de su acción contra la libra esterlina en 1992, que hundió la moneda, y metió en los bolsillos de los inversores privados mil millones de dólares, que esto no viene de hoy.

¿Cuántas personas se habrán sentado en esa cena para los idiotas? Si necesitan escuchar bien los argumentos de unos y otros, no creo que superaran la veintena. Sobre la mesa países enteros, continentes como Europa, millones de ciudadanos, el planeta maltratado. No es la primera vez, ni son los únicos, aunque varios de ellos sean comodines en estas apuestas neoliberales. Y no ocurre nada. Como vemos, ya hacen hasta declaraciones en los periódicos.

Tampoco los medios de papel –insisto-, ni las radios, ni las televisiones, se han rasgado las vestiduras. Más aún, Ignacio Camacho en ABC, prácticamente culpa de “la borrasca perfecta” a Zapatero. Cuando, de poder salir de su cutrez, sus correligionarios del PP también se sentarían en esas suculentas cenas, porque les inspiran los mismos criterios: la libertad… de negársela a la sociedad. Porque, a ver de qué libertad disfrutan quienes apenas comen, o quienes sufren las drásticas medidas impuestas desde arriba.

Una ciclogénesis explosiva se gesta sobre nuestras vidas, sobre lo más cotidiano de ellas, y nosotros apuntalamos las tejas y retiramos las macetas de las ventanas como nos mandan, tratando de atajar los problemas locales. El epicentro está en esas cenas, en la de Nueva York… para los idiotas, para nosotros, nuestros políticos y nuestros periodistas. Incluso nos han dado un palabro nuevo para que nos entretengamos. Pero, según nos cuentan hasta la exageración, la tormenta perfecta precisa de dos fuerzas opuestas que confluyen. El aire frío en la cumbre, y una masa caliente ascendente, que chocan. Me estoy cansando de decirlo estos días: los poderes no deberían subestimar el hartazgo de los ciudadanos como ha demostrado la Historia.

PD. Con una gran visión de futuro, con esa perspicacia que caza al vuelo el menor atisbo de progreso, el Gobierno español (socialista) traslada a sus socios europeos durante su presidencia de la UE lo qué piensa de Internet: pornografía y pederastia se equiparan a piratería, somos unos “delincuentes”, actores de la “regresión social”. A ellos también les llevará la corriente.

PD2. Los delicuentes y regresivos sociales facilitan esta información sobre el terremoto de Chile:

http://www.ustream.tv/channel/tv-de-chile

http://e-periodistas.blogspot.com/2010/02/terremoto-de-chile-recursos-para-la.html

El olvido de la cultura

Lo cuenta en los comentarios de la entrada anterior Lorenzo. Anécdota presencial: en una papelería-librería “no les suena” el Lazarillo de Tormes y vendedora ¿de chuches no comestibles? y madre de la criatura forzada a leer la obra preguntan insistentemente por “el autor”. Durante años el espejo de la picaresca española fue de lectura obligada en los colegios, veo que ahora también. Hay que saber qué nos ha tejido, qué nos sustenta, y entendiendo la crítica (anónima por miedo) a un sistema de valores, basado en el robo y la trampa, que hoy provoca orgullo e hilaridad.

Pero ésa es otra historia. Hace tiempo que vengo observando que la cultura se remansa en compartimentos parcelados e impermeables y que quizás más que nunca –aunque resulte paradójico por la divulgación de Internet- la cultura se olvida y, como todo, se impregna de la moda.

Resulta evidente que sólo los grandes creadores traspasaron su tiempo. Mozart, Goethe, Goya y todos los demás, convivieron con artesanos de sus géneros que quedaron aparcados. Lo que me asombra es el olvido durante el tiempo de vida. Conservo el imaginario de mis padres –que no fue demasiado amplio dado cómo tenían que luchar por sobrevivir- y mi propio hijo conocía el nuestro (el de su padre y su madre) con nombres que brillaron antes de que él naciera. Ahora consumimos la cultura con extrema rapidez, como todo lo desechable.

Cuando en 2005 le dieron el Premio Nobel de literatura a Harold Pinter, me quedé petrificada al escuchar en el telediario a Lorenzo Milá (con 45 años entonces) decir que había recaído en un escritor “poco conocido”. Harold Pinter fue un mito en los sesenta tardíos, en los setenta, cuando el Mayo francés pedía luchar por lo imposible, otros países le condecoraron con el más alto galardón de las letras hace bien poco, y aquí había pasado al olvido. Los ejemplos son innumerables y acrecientan una sensación de vejez molesta.

Pero, al mismo tiempo –y regreso al principio-, veo a gente de mi generación anclada en el pasado. No han salido de sus ídolos y formas de juventud. Como las generaciones de menos edad tampoco parecen molestarse en echar el anzuelo a la cultura anterior, se crean parcelas condenadas a no entenderse, y a no crecer en la suma. Viator suele hablar en su blog de cultura -tiene pocas visitas (como esta entrada tendrá menos de lo habitual)-. Es una de las personas más preparadas que conozco, como varios que escribís en los comentarios, Pati_Difusa, altamente a tenor de sus enlaces, y no os cito de uno en uno, porque estáis muchos en esa línea. Ninguno parece acabar de salir del parvulario. Tienen –porque la buscan- esa amplitud de conocimientos exigible para que la cultura no se extinga.

Nunca ha habido mayor acceso a ella. Internet nos la sirve en bandeja, mientras no prosperen completamente los decididos propósitos de cercenar La Red, en aras del beneficio económico de particulares. Quizás hay un exceso de oferta y, por ello, la paradoja de que es mucho más difícil encontrar lo valioso.

Anoche, Iñaki Gabilondo y sus tertulianos (gente con amplitud de miras) se asombraban de esta sociedad que adora a becerros soeces (y según se ha sabido ya de ultraderecha), como el último en aparecer. Sólo Javier Valenzuela habló de la búsqueda de espectáculo a cualquier precio, de la televisión como causa. Coincido absolutamente con él, formateó a la sociedad -con sus mensajes cortos y fáciles- para venderle mejor los productos de quienes –de una forma u otra- la pagan. Los demás concluyeron que seguramente era Internet el origen, el miura que desconocen. Cuando la basura es predominante en la televisión e Internet recoge todo el conocimiento, además –por supuesto- de los excrementos de la sociedad, y de nuevas formas audiovisuales que abren caminos. Y tiene, sobre todo, una ventaja imparable: nos interrelaciona, nos convierte en actores en lugar de espectadores tan sólo.

Sigamos pues comentándonos el Lazarillo de Tormes, y Dune, y No logo, y La doctrina del shock, y la pintura, la música, la arquitectura, el cine -si nos deja tiempo el ruido. Mantengamos, como en la premonitoria Farenheit 451 de Ray Bradbury (1953), la memoria de la cultura. Sólo ella aporta instrumentos de pensamiento crítico para defenderse del masivo adocenamiento al que nos inducen.

Más democracia

El cirujano de hierro, como otras entradas del blog, ha suscitado un enconado debate en los comentarios, aunque –también como es habitual- templado y, en mi opinión, enriquecedor. Una evidencia diáfana: no nos gusta “el sistema”. Con mayor o menor fortuna, la mayoría lo expresamos así, en un continuo cuestionamiento de cada postulado que es lo que caracteriza el pensamiento crítico. Ése que con tanto ahínco se combate porque es el que puede lograr cambios.

Es cierto que la sociedad tiende al maniqueísmo en todos los niveles, rojos y azules, buenos y malos. La constatación de la realidad se convierte en ataque que procede del bando contrario, todo es subjetivo. Y no es cierto: ahí están cada día los abrumadores datos del desastre –y no sólo del desastre-. Lo peor es que la crítica al sistema de los ingenuos, de los independientes, de los seres libres, es utilizada a menudo por los medios organizados para arrimar el ascua a su sardina. Hay quien quiere, desde luego, desestabilizar el sistema para hacerse con su control y utiliza a los descontentos. Estimo que muchos aquí lo que pretendemos es mejorarlo, estimulando con la constatación de los errores su solución.

Un preso político cubano, Orlando Zapata, ha muerto en una cárcel de La Habana, tras 85 días en huelga de hambre. Fue capturado en 2003 en una redada que condenó a 75 opositores a largas penas. Nos cuentan periodistas de toda solvencia que Orlando, de 42 años y raza negra, ni siquiera pertenecía a ese grupo, era un espíritu libre que se rebeló contra las injusticias. La diplomacia no ha logrado nada para esa aberración dictatorial que encarcela las ideas y Orlando Zapata ha fallecido el mismo día en el que el meritorio Lula llegaba a Cuba, en apoyo al régimen.

China, la dictadura comunista/capitalista, es el sistema al que mira de reojo el neoliberalismo para lograr mayores beneficios económicos. Las autoridades chinas sojuzgan a más de mil millones de personas. El país ostenta el record de ejecuciones del mundo con más del 80% del total. Pero también hay rebeldías que, de momento, se siguen castigando con la  muerte.

Le sigue en el ranking precisamente Irán, otro país que ha saldado con pena capital las protestas a sus elecciones fraudulentas. Y el poder económico no osa meterse ni con China ni con Irán.

Y sin embargo desde democracias establecidas tenemos todo el derecho a quejarnos de cómo funcionan. Estamos en el mismo barco y no clonados. El Muro de Berlín me enseñó que nada ni nadie puede enclaustrar eternamente la libertad, y la historia de la Humanidad que tampoco se puede mantener sine die la injusticia. “Ningún imperio ha pervivido, decía mi querido José Luís Sampedro, las revoluciones las hacen los pequeños”. Llegan los hachazos de la eterna Edad Media, es verdad, pero la humanidad termina por ir hacia delante. Al menos, por desbordar los controles.

Vivimos momento críticos, en mi opinión y en la de muchos de vosotros, sobre todo por esa sociedad autocautiva que no reacciona. Pero por primera vez estamos comunicados, somos «Ciudadanos en Red”. Por eso los poderes se empeñan con tanto ahínco en cercenar la vía de Internet. Los españoles ya dedican más horas a Internet que a la controlada (para el sistema) televisión. Lo grabamos el otro día para “1001 medios” con Enrique Meneses. El maestro recordaba el baldío intento de encerrar en las manos la arena del desierto en la que, pese a todo, tantos se han empeñado.

Más democracia. Es la única solución posible. La real, la de la participación ciudadana, la del control social de unos políticos que parecen haber olvidado de donde vienen, por qué y para qué. Y confianza en nuestra fuerza, que no nos autoderrote el desánimo por la tarea pendiente. Centrados en el fondo, no en la hojarasca con la que, continuamente, pretenden distraernos.