2 + 2 = 4

Tenemos hoy butaca preferente para asistir a la declaración de Jaume Matas. El ex presidente balear comparece en el Juzgado para hacer frente a las acusaciones por 9 graves delitos y a explicar las virguerías que hizo con los exiguos ingresos que declaró para afrontar fastuosos gastos. No es la primera vez que hablamos de ello. Todavía es presunto. Casi tanto como sus colegas que hicieron de Mallorca un festín –quizás de las islas baleares si incluimos los desmanes de Ibiza-. Hasta en botes de Cola Cao, enterrados en sus jardines, han llegado a guardar el dinero robado a los ciudadanos. El dinero y sus recipientes no son presuntos, sólo hay que dilucidar de donde vinieron y adonde fueron, la mano ejecutora. Eso compete a la justicia que hace lo que hace, que este país no da para más.

La novela negra que nos fascina en papel, sucede en la realidad sin que nos conmueva mínimamente. Porque ante la realidad hay que actuar y eso da trabajo y entraña riesgos. El caso es que Mallorca no es un caso aislado. La bancarrota de ayuntamientos y comunidades autónomas nos alerta de que cómo se enriquecieron –privada y colectivamente- con la ubre de la especulación y corrupción urbanística, hoy agotada. Millones de trabajadores tuvieron con ella un empleo ficticio, a cambio de sueldos en muchos casos miserables, del paro de hoy, y de la vida regalada de un número significativo de nuestros representantes políticos. No era una novela, vaya por dios.

Pasemos a otra cosa, que es la misma. Nos asombra que en EEUU no sea un clamor el derecho de los ciudadanos a la salud, que haya costado un imperio sacar la ley adelante, y que varios estados se apresuren a tumbarla antes de entrar en vigor. Allí asumen como natural que sólo tenga asistencia sanitaria –y con ella vida incluso- quien pueda pagarlo. Aquí el PP, con la mil millonaria consorte Dolores Cospedal, dicen que “la ley de dependencia es una sangría para las autonomías”. Si ella misma enferma gravemente, tendrá a sus disposición los mejores médicos y la mejor asistencia, 3 enfermeras diarias en turnos, pero el pobre que se joda –con perdón-. Es lo que manda la libertad, la libertad de mercado. El Estado no debe injerir en asuntos particulares de toda la vida.

Pero resulta que el mercado no funciona. Que hace un año justo el G20 se propuso regenerar el capitalismo y no han hecho absolutamente nada. A quienes deciden por todos, les va bien. Y no encuentran contestación.

Volvamos a nuestra administración, a nuestros gobiernos. Con el dinero robado, con los botes de Cola Cao apretados de billetes, los palacetes, los gastos suntuosos, se pueden pagar muchos asistentes para aplicar las leyes de dependencia, o para todo lo que implica elevar el precario gasto social español, vergüenza de la Europa civilizada.

España tiene un caos organizativo en su Administración, por la que escapa en fluido caudal el dinero de todos. Otro día habrá que detenerse seriamente en ello. Pero por poner un ejemplo de hoy, tenemos que el Consejo General del Poder Judicial, ése que tiene a su cargo que la Justicia funcione, por ejemplo para que las sentencias no se eternicen, va a enviar a 14 de sus miembros a un congreso en Montevideo (Uruguay). Según informa El Mundo, se van a gastar 80.000 euros en 4 días. Y mientras hay ya 4 millones de parados. Y cada hora –estadística propia- un empresario del mundo occidental contrata a un chino por 2 euros diarios, 6 días a la semana, dejando sin empleo a uno local. La libertad de mercado, ya sabéis.

 La suma es redonda para quien se moleste en ejercer una cualidad que en los humanos es prioritaria: asimilar y relacionar conceptos.

  Ayer Felipe González volvió a alertar sobre lo que viene en una conferencia en Nueva York. Se lamenta de que «no se esté aprovechando la ocasión de la crisis para «poner un poco de orden que permita la reforma del funcionamiento del mercado financiero, que salve a la economía de mercado de implosiones sociales que en el futuro no serán contenibles como esta vez». En este sentido, ha afirmado que no puede confiarse en la «mano invisible» de soluciona todo por si solo. «La próxima será una crisis de rebeldía destructiva«.

Una vez más, estoy absolutamente de acuerdo con él. Cuando el «criminal» interrumpa la lectura, audición o contemplación de la trama negra llamando a nuestra puerta, igual las cosas cambian. Bueno, así, al menos, lo hicieron los franceses en acontecimiento histórico.

(No os perdáis los comentarios y enlaces de hoy, son especialmente recomendables)

«No hay que esperar, hay que insistir»

Era el lema de mi padre, como sabéis los habituales. Su legado. Una particular actitud ante la vida que practica la tenacidad contra viento y marea. Obama ha logrado sacar adelante su reforma de la sanidad que habían intentado sin éxito otros 7 presidentes. El capitalismo que asola EEUU también insistía… y lo seguirá haciendo poniendo ahora trabas legales. La ley rebaja las expectativas iniciales y sigue dando de comer en gran banquete a las poderosas aseguradoras médicas estadounidenses, pero es un paso de gigante que empieza a convertir en civilizado al –aún- país más poderoso de la tierra. Hasta 2014 no empezará a entrar en vigor, debido a la inmensa maquinaria a mover, pero se ha producido un cambio en la dirección correcta.

Obama ha recuperado su iniciativa, la que enamoró a los ciudadanos, y ha sido pragmático para saber que –quizás- más vale algo que nada, cuando el “algo” es mucho.

Sin dar un ruido mediático, en la misma sesión del Congreso también se aprobó –y a propuesta de Obama- la mayor revisión de ayuda federal a los préstamos para estudiantes, arbitrando becas para los más necesitados. Otra medida “socialista” que también levantará ampollas en cuanto se den cuenta de su existencia. Y es que, en la inercia que llegó a Europa con “el plan bolonia”, los universitarios se endeudan seriamente para sacar adelante sus estudios. De forma que, según el último documental de Michel Moore, brillantes investigadores acaban trabajando en Wall Street para pagar sus créditos. El capitalismo no deja de insistir. Obama también. Todo viene a ser una desproporcionada lucha de insistencias. Y acomodaticias esperas que, en sí mismas, suponen otra insistencia.

En Francia, los votantes le han dado un palo épico a Sarkozy –una derecha civilizada que para nosotros querríamos- porque, aunque bienvenida sea una izquierda con poder, los electores también insisten en su torpeza de no ver las auténticas razones de la crisis que les afecta. Y, en realidad, esperan que alguien, no ellos mismos, arregle el desaguisado. Confíemos en que la izquierda francesa tampoco insista en mantener un programa casi ultraliberal, como hace en España.

Piano piano, Esperanza Aguirre y su séquito también persisten en su trayectoria. Lo último: adjudicar un contrato de un millón de euros al perito que usó para desmentir el espionaje a miembros de facciones rivales de su propio partido. La Comunidad de Madrid ha otorgado un concurso para traductores en los juzgados a la asociación que preside ese perito, Castor Iglesias, que se presentaba por primera vez y que reconoce su escasa experiencia en la labor. Manda “güevos” que diría su colega Trillo, otro incombustible empecinado impune. Ellos insisten. Y sus votantes también: en la estupidez. Ésa que alimentan las televisiones ad hoc previsoramente adjudicadas por Madrid, y que –con igual constancia- se mantienen día y noche con el mismo mensaje manipulador. Claro que el PSOE también insiste en no hacer nada efectivo para combatir su aceptada derrota en –de momento- las municipales y autonómicas. Ser socialistas igual no les venía mal. Y nos venía a los demás.

Y el Papa. Y los obispos. “El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pues mire Vd, miren Vds. No, la mayoría de la población no somos pederastas. Y nos resulta indiferente que esa aberración sexual, con un gran componente de dominación al débil, sea pecado o no: es un delito. Pero ellos perseveran. La ciudadanía también: en su limbo.

En realidad, hoy hubiera sido más importante hablar del agua. Ese líquido que corre hasta por nuestro cuerpo y que, dentro y fuera de él, es razón de vida. También se especula con él. La injusticia, la avaricia, el egoísmo, insisten. Y los muertos por su carencia o contaminación, son daños colaterales del resistente sistema. Ha estallado una estrella en el espacio y los ciudadanos orientales paran su trabajo para celebrar la primavera. Pero, sí es cierto que, mientras no se aborde la regeneración total, hay que vivir cada día con lo que tenemos. Insistir. Con pragmatismo. Gota a gota. Quizás así la tarea canse menos. Porque hay días en los que la falta de respuestas que se aguardan pone las cosas muy cuesta arriba. Y es más fácil dejarse llevar por la corriente.

Fuera del mapa

Una de mis principales lagunas educacionales ha sido históricamente la geografía. Un día tendré que contar mi traumático paso por el colegio. El caso es que una señora de la alta sociedad de Zaragoza, nos daba esta asignatura al cupo de gratuitas del Sagrado Corazón, leyendo el libro con tono monocorde, sin levantar la vista, sin contestar una sola pregunta. No me enteré de nada. He tratado de solucionar el problema pisando la tierra, aviones y barcos que cruzan aire y océanos, pero sé que me fallan los cimientos. En otro día caótico de la realidad local y mundial, donde todo anda tan manga por hombro que hasta la sacrosanta policía francesa confunde bomberos con etarras, me ha fascinado un reportaje de El País que habla de mapas. Ampliemos miras hasta para entender pequeñas miserias.

«No solamente es fácil mentir con mapas; es esencial», señala el experto estadounidense Mark Monmonier en su libro Cómo mentir con mapas (How to lie with maps, 1996), donde revisa cómo los mapas han servido históricamente para hacer propaganda», dice el artículo. En él se nos dan los antecedentes cartográficos de quienes han tratado de dibujar el mundo en el que nos movemos, con mejor o peor intención, y a menudo cometiendo graves errores, especialmente en el tamaño -no real- de los países que se quería destacar.

De lo que no cabe duda es que durante siglos y, concretamente en 1988 que se hizo un estudio serio, el centro del mundo era Europa, y así lo dibujaban niños de cualquier origen. La apasionante historia de la tierra se remonta a aquella Pangea primitiva, el supercontinente formado por la unión de todos los continentes actuales que se cree que existió durante las eras Paleozoica y Mesozoica, antes de que los separaran en su configuración actual los movimientos de las placas tectónicas. Si uno lo mira bien, los continentes encajan como un puzle.

El mapa se extienden en una esfera desde luego, pero nuestra mente –al menos la mía- lo ve plano. Así, Europa está en el centro, América nos queda a la izquierda -con la inmensa separación del Atlántico-, África se encuentra en el Sur, a Oceanía ni la contamos, y a la derecha tenemos Asia. Tan a la derecha, que produce un shock contemplar los mapas estadounidenses, que, por supuesto, sitúan a su país en el centro del orbe, y pegado al continente asiático que parece haber dado un monstruoso salto en su ubicación. No si lo pensamos. Sabemos de las expediciones soviéticas a Alaska –que les quedaba al lado-, si, pero yo al menos no lo había interiorizado. Ver el mundo desde ojos norteamericanos todavía no me encaja.

El problema que nos cuenta el brillante artículo de Álvaro de Cózar, es que Europa se borra del mapa. Y lo hace por la importancia estratégica de países emergentes, sobre todo de China que a punto está también de desplazar a EEUU. Y por su propia desidia. “Un mapa no es más que una mirada, trazada históricamente con una carga ideológica, a veces inocente, que suele generar controversia. Mientras el mapa del poder real en el mundo está cambiando radicalmente, desplazando a Europa cada vez más al oeste y colocando en el centro a Estados Unidos y China, las viejas polémicas sobre el eurocentrismo siguen vivas”. Sí, Europa se muere víctima de su vanidad y anquilosamiento. Y estar en el mapa cuenta, porque de su lugar dependen muchas otras variables.

Temo el mundo que sitúe en su centro a China, con su desprecio de los derechos humanos todos, desde laborales a cívicos, incluso biológicos. A ese sistema chino que miran relamiéndose los autores del golpe de Estado económico que dominan nuestra sociedad. En un reportaje para el que pedí entrevistas a la corresponsalía, un director de empresa afirmaba que el coste laboral, la nómina, era inapreciable en la cuenta de resultados, que sólo representaba el 1% del gasto. Carlos Berzosa, rector de la Complutense y miembro del Consejo Científico de ATTAC España, se pregunta si se producirá un giro social en China, si será una vez más la sociedad desactivada en todo el mundo quién cambie la situación. Es interesante. Pero todo está en el aire.

Decía Pessoa que «la gramática es la gente«, la geografía también. Somos motor y receptor en el mundo que nos mueven otros. Los bomberos, los etarras, el inefable paleto Rajoy, el periodismo ¿cuentan en la mirada global? El periodismo sí. El que cubre desde la caja del supermercado y la hipoteca bancaria a la Red que nos une o la elevación del juicio sobre el mapamundi con tierras y mares pobladas de seres humanos que laten y viven todos los días. O eso creo. A veces. Pisamos una tierra que parece sólida pero se está desplazando en realidad al albur de intereses que nos sobrepasan. No está de más, al menos saberlo. ¿O no?

Actualización:

Mientras escribía esto llega un comentario de Joan al post anterior con un poema de Pedro Casaldáliga:

«Esta es la tierra nuestra:

¡la libertad,

humanos!

Esta es la tierra nuestra:

¡la de todos,

hermanos!

La Tierra de los Hombres

que caminan por ella

a pie desnudo y pobre».

Confluyen las deducciones. Aunque, junto a la libertad, añadiría: justicia y equidad.

Política: suspenso «cum laude»

Día nublado y templado en Madrid. Sin ruidos de coches porque es festivo. Una delicia. Tanto como la espléndida primavera vivida estos días atrás. Lo maravilloso del tiempo son sus cambios, lo distintos escenarios que ofrece. Vaya esta sensación como saludo.

El terrorífico régimen comunista totalitario de Corea del Norte ha ejecutado a su ministro de Economía, porque –dicen- la ha hundido deliberadamente. Allí ejecutan ministros como nada, bien es cierto, y no siempre –o casi nunca- por las razones que argumentan. Pero el sucedido a este pobre señor da que pensar.

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Ayer vi “Capitalismo, una historia de amor” de Michel Moore. Con envoltorio jocoso –para que no deprima– aporta datos y documentos incontestados del fiasco que nos asola. Congresistas norteamericanos, expertos, hasta religiosos, concluyen que no vivimos en una democracia. El poder político está secuestrado por mandos económicos que no creen en ella. Y asombra ver lo encantados que se muestran esos mismos políticos con su borreguil papel.

De cualquier forma, a Madoff, uno de los pocos causantes de la crisis que va a pagar por sus actos, un compañero de cárcel le ha roto la nariz y las costillas de una paliza. Los demás siguen felices, organizando cenas para ver cómo hunden más la economía, dado que ello les reporta mayores beneficios. El euro para ser más exactos, ya lo he referenciado varias veces. Y los políticos callados. Tan callados, que nuestra flamante ministra Elena Salgado ha aplazado la regulación de los ‘hedge funds’, -precisamente los “fondos de alto riesgo” sí, los que se reúnen en cenas-, como presidenta de turno del ECOFIN. Trata de incorporar al acuerdo a Londres, pero Londres dice que no, y bueno es Londres para que le lleven la contraria. Disfruta de un negocio estupendo con estas inversiones especulativas.

En casa, hoy tenemos libre ya a Luís Roldán sin haber devuelto los 10 millones de euros que robó, ni tampoco sus pisos, uno de ellos en París. El grueso del botín está escondido en paraísos fiscales, y ésa es otra de las cosas que no se toca. El Mundo –tan piadoso con los delincuentes- nos cuenta que vive de la caridad de un colega sin embargo, y que se ha casado con una rusa que conoció por Internet. Pero para conocer los pormenores de la historia hay que pagar. 

La Asamblea de Madrid era ayer un solar. Por la alerta de un twit tuve ocasión de comprobarlo. No se encontraba apenas nadie del PP en sus puestos –y cuando digo nadie, es nadie-, ni siquiera en la mesa presidencial. Alguna desazón les mantenía alejados de sus obligaciones. Había dimitido –cesado o lo que fuese- Güemes, mientras su imputadísimo suegro dejaba la Diputación de Castellón por enfermedad -alega-, se presentaba Tamayo a ver a Esperanza Aguirre y ésta le daba con la puerta en las narices, y Tamayo enfurecía dando nombres, entre ellos se cree… ¡el de la entonces mujer de Correa! Si es que el mundo es un pañuelo.

En medio de tanta desvergüenza PSOE y PP se conchaban para no cambiar la ley electoral que Ignacio Escolar, en sus post de cabecera, y con ayuda de Vicenç Navarro demuestra cuán útil nos ha sido: “como ha escrito en Público Vicenç Navarro, ese sistema electoral injusto, que nació bajo la amenaza del golpismo, es una de las principales causas del subdesarrollo social de España, el país con menor gasto social por habitante de nuestro entorno”.

Esta nueva aristocracia aupada por nuestros votos, olvida que la soberanía reside en el pueblo y que son meros administradores de la voluntad popular. Que se les exige desde estar sentados en sus escaños –aunque no hagan nada- a obrar por el bien común. La sociedad también olvida exigirlo.

Para remediar cualquier posible conato –ése que acaba rompiendo narices-, el Gobierno aprueba hoy la Ley Sinde. Los derechos de cuatro pelagatos -y algún artista- que cantan priman sobre derechos fundamentales ciudadanos como la libertad de información y de creación. Internet es hoy el océano inmenso del conocimiento y su libre acceso enriquece a la población, no lograrán encerrarlo en cajitas, pero entorpecen el camino. Los internautas desunidos -y en puente, vaya por dios- no ayudan a solucionar el problema. Por eso, suscribo esta otra sensata opinión de mangas verdes. Pero el día llegará con el supremo hartazgo.

De nuevo, en memoria de Vidal-Beneyto reproduzco sus conclusiones.

Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas… ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?

Sin acritud. De buen rollito. En primaveral día nublado. La política suspende con todos los honores del suspenso. Pero aquí estamos nosotros ¿lo estamos?

Una voz menos: José Vidal-Beneyto

Creo que se ha nublado el sol, al menos durante unos instantes: ha muerto José Vidal-Beneyto. 80 años de vida plena –y espero que feliz-. Sociólogo, con una profunda preparación, tengo la sensación de que dedicó sus días a España, Europa, la democracia y la justicia. Fue un activo opositor al franquismo, participando en la Junta Democrática y en el llamado «Contubernio» -tiene delito llamarlo así- de Múnich, nos dice la Wikipedia… que ha tardado en actualizar su fallecimiento. La noticia apenas sale  más que en El País, periódico del que fue socio fundador con todo lo que este diario supuso en su día de hito en la información y la democracia para nosotros. Los datos para su necrológica figuran en los enlaces del propio periódico, o aquí, lo que yo quiero traer aquí es su pensamiento. Porque cada irrupción en los caros de obtener espacios de opinión masiva, era un acicate y un soplo de esperanza. Reseñé varios articulos suyos en el blog. Se ha ido uno de los nuestros, una voz imprescindible. Ved si no. Entresaco párrafos, pero cada palabra suya era para enmarcarla.

LAS DESVERGÜENZAS DEL CAPITALISMO

“Era difícil de imaginar desde tan razonables y esperanzadores inicios, que la generalización de la trampa y de la rapiña en los ámbitos económico y financiero llevase a un triunfo tan absoluto de la economía criminal. De manera decisiva ha contribuido a ese resultado la mitificación unánime del enriquecimiento como referencia única del éxito, la celebración de lo que Oskar Lafontaine ha llamado la Dictadura del Monetariado, y, sobre todo, la hegemonía sin alternativas del capitalismo de casino. Todo lo cual ha dotado de respetabilidad a las felonías capitalistas más innobles, a las prácticas empresariales más abyectas. No exagero, vean los nombres y las cifras….” (y aquí viene una amplia reseña)

“Los estragos y la desmoralización causados por estos pillajes desde las alturas, han venido acompañados por la incitación al fraude, resultante de la extraordinaria expansión del crédito, que al coincidir con el fuerte abaratamiento del costo del dinero, tenía que producir la deriva monetaria y los efectos perversos que ha conllevado. Pero, además, esa orgía financiera dispuso para su celebración de un abultado arsenal de instrumentos, producto de una brillante ingeniería financiera que los había elaborado y puesto en acción durante la última década. Motejados de tóxicos, por su capacidad disruptiva y malignizante, su circulación y uso aumentaron de día en día”.

“Y así se ha originado este descalabro mayúsculo que algunos veníamos anunciando/denunciando desde hace tiempo (Vid mis seis columnas en este diario El capitalismo contra el planeta, de febrero a marzo de 2007, las dos de Fondos-Buitre, del 7 y 13 de julio del mismo año, o últimamente Capitalismo sin limites y Noticias del caos). Descalabro que difícilmente podremos superar porque los planteamientos, las soluciones y los actores sigue siendo los mismos. Y para quienes lo duden, ahí está para probarlo la Declaración de la Cumbre de Washington, procedente del G-20, cuyo análisis ha hecho de manera tan brillante como esclarecedora el Comunicado de ATTAC España del miércoles pasado. Por cierto ¿cómo es posible que ningún medio de comunicación español se haga nunca eco de los análisis de una de las organizaciones más consistentemente críticas y progresistas de nuestro país?

La mencionada Declaración es un estricto «más de lo mismo». Convocada por y celebrada en los EE UU; reservada a los grandes países excluyendo a más de un tercio de la población mundial; insistiendo en los salvíficos principios liberales de la fuerza salvadora de la libertad de comercio y de los mercados competitivos; reclamando un reforzamiento de las instituciones internacionales -OMC, FMI, Banco Mundial- responsables de la debacle, que son los que hay que sustituir cuanto antes; predicando una política monetaria de objetivo único, controlar la inflación, olvidando las necesidades de las clases modestas y de las PYMES; sin una sola propuesta efectiva para acabar con los paraísos fiscales; en definitiva, sepultando aún más los Objetivos del Milenio. Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas«.

LA ABOMINACIÓN QUE NO CESA

El patrimonio de los 10 más ricos del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. La sociedad debe cuestionar al capitalismo que glorifica la riqueza de unos pocos”.

Todo comenzó con el triunfo absoluto del yo en el universo de los valores y la emergencia de su soberanía en la sociedad con la exaltación absoluta del sujeto” (…) “Ahora, además, ideología y política se han sumado a esta estrategia, que ha hecho suya el liberalismo económico radical, una de cuyas formulaciones programáticas más populares son los Diez mandamientos para el éxito que nos propone Dany Robert-Dufour en su obra La Revolución cultural liberal, de los que pueden servir de muestra estos tres que traduzco del francés: “Tu única guía será el egoísmo“, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

Y luego no digamos que ese desafuero y todas las otras fechorías globales son inevitables como consecuencia de la situación mundial. El último informe anual de la ONU sobre Desarrollo de los Recursos Humanos desmonta una vez más el mito de que la pobreza global deriva necesariamente de un conjunto de circunstancias inmodificables por los escasos recursos disponibles frente a tanta población desasistida. Y de ahí la malnutrición, las cuantiosas enfermedades, la explotación y el crimen, el analfabetismo, la mortalidad infantil. Lacras que podrían eliminarse si se pusiera fin a un orden social, cuyo objetivo principal es aumentar la riqueza de los ricos. Conductas que aplaudimos con las dos manos. Porque ¿qué puede justificar que el patrimonio de las 10 primeras fortunas del mundo sea superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres? ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?»

   Escribía esto, llamaba a gritos a la reacción, desde una edad a la que otros se  sientan, no sé si enfermo, probablemente no: ha muerto de un fallo cardiaco. Un ejemplo de coherencia. Me ha entristecido la noticia, lo confieso. Sólo consuela pensar que su voz permanece y, si la amplificamos, tendrá eco, logrando muchas voces más. Para que otros lo vean, ya que él no ha podido hacerlo, recalco sus conclusiones:

Sólo una movilización popular e intelectual, insistida y de gran calado, podrá ayudarnos a acabar con tanta patraña y tantas desvergüenzas… ¿Cuándo dejaremos de tolerar tanta ignominia, cuando pondremos fin a tanta abominación?

Sus últimas tribunas en El País.

Programación de ocio para hoy

GÜRTEL EN EL PARAÍSO (fiscal).

La acción se inicia en ayuntamientos y gobiernos autónomos de Valencia y Madrid fundamentalmente, pero ya tiene extensiones internacionales: Suiza informa al juez del desvío de 21 millones de euros de la red Gürtel.Correa, dice el magistrado instructor, colocaba el dinero en inversiones sin riesgo. El nombre del ex tesorero del PP Luis Bárcenas aparece vinculado a una empresa para defraudar. Apasionante trama donde ese dinero -21 millones de euros- y mucho más, se volatizan en responsabilidades por posibles y opinables defectos de forma jurídica. El protagonista, Correa, denuncia al Juez que le encausa, y el Tribunal Supremo de un país democrático admite a trámite la querella. El partido político de Bárcenas, el vinculado a Correa, se dispone a gobernar por el voto ciudadano. Argumentan que fueron engañados por los corruptos. La escena donde Correa coloca la pistola en la sien de algunos cargos del PP para que roben y prevariquen está rodada con especial dramatismo. La obra tiene un final previsible –la impunidad- pero, para compensar, cuatro millones de parados (del gobierno, de la oposición, de «el sistema«) sirven palomitas a los espectadores.

EL COLOSO EN LLAMAS

Todo el peso de la historia lo lleva un empresario al que se le hunden los negocios como castillos de naipes por mala gestión. Por cobrar y no pagar. Por diversificar sus empeños y entregarse a grandes tareas en detrimento de sus negocios y sus trabajadores. Aupado a la presidencia del sector por el resto de sus compañeros, el enemigo en el poder disuelve su aseguradora por falta de liquidez. Amigo de sus amigos, regaló el dinero que no tenía a loables apoyos políticos, por eso, su círculo le adora y le mantiene en cargo y consideración. Los más grandes bancos le facilitan créditos que no dan a otros . El héroe ha de resarcirse de su mala racha. Ha de mantener su exclusivo Ferrari que le coloca en el selecto club de las 60 personas que poseen uno igual en el mundo. La máxima tensión se alcanza cuando el empresario de los empresarios dicta lecciones de economía en todos los medios informativos, a los que es llamado como presidente de la patronal. ¿Cómo demostrará la efectividad de sus recetas? El final abre numerosos interrogantes ¿logrará el paladín vencer a las fuerzas oscuras y con su triunfo dar el poder a sus «cojonudos» amigos?

LA INVASIÓN DE LAS PEQUEÑAS BESTIAS

Los niños son el problema. El mal se ataja de raíz. Un colegio inglés mantiene cámaras de vigilancia y graba las conversaciones de los escolares en un remake de “Gran Hermano” de Orwell. En España han descubierto que las peligrosas alimañas vienen pertrechadas de un diabólico invento: Internet. Los padres escudriñan todos los movimientos en la Red de los monstruos que, supuestamente -uno ya no está seguro de nada- han engendrado. El Gobierno se dispone a hacer lo mismo con los alienígenas que lograron infiltrarse en pasadas generaciones en nuestro planeta y que utilizan páginas webs, blogs y redes sociales para comunicarse. Un desarrollo trepidante y lleno de incógnitas para gran parte de la población anclada en el siglo XX, en el XIX incluso. Y un final completamente en el aire.

JUEZ Y PARTE

El padre de Mari Luz «ficha» por el PP para la reforma penal. Juan José Cortés destaca la oportunidad que le ofrecen los «populares» en su lucha por el endurecimiento de las penas y la prisión indefinida revisable. Las viejas máximas de la Justicia están en entredicho en el mundo de hoy, declara el director de la serie –es una serie-, hay que regresar al “ojo por ojo”. Como en “El Príncipe” de Maquiavelo, el fin justifica los medios. La demagogia es la más útil de las armas. Estreno, tras las próximas elecciones, pero ya se pueden encontrar el trailer.

En sesión continua:

  • Más de 25.000 personas mueren de hambre diariamente en el mundo. Se siente, les tocó nacer pobres.
  • Cada hora, un empresario europeo o norteamericano contrata obreros chinos para pagarles 2 euros diarios de salario y vender lo que fabrican en sus respectivos países y a precio acorde con sus respectivos países. Las ventajas de la globalización.

El resto de la programación, en cualquier periódico, radio o televisión.

Recordad: Ya no es tiempo de “watergates”

Vía @buenafuente, canción para animarse:

Actualización 21.00

Si la realidad deprime ¿huimos?

Me gustaría regresar a Canouan, una diminuta isla de apenas 5 kms de largo por 2 de ancho en Las Granadinas. Un sólo hotel cuando estuve. La arena blanca, el agua transparente y cálida.  Multitud de peces, corales, ostras de abrir recién sacadas del agua. Un grupo tocaba música con latas por las noches.  Leo que desde 2004 le han «plantado» un «resort» que ocupa un tercio del territorio. Nos quedan los otros dos tercios. Incluso el «resort» a determinadas horas. Vaya, ¡827 euros diarios! La empresa Canadá/EEUU. ¡Ay!

No es tiempo de «watergates»

En 1974, dos periodistas del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, lograron apartar del cargo al presidente de EEUU, Richard Nixon, como responsable último de una trama de corrupción a la que no faltaba un ingrediente. A saber, espionaje político, escuchas, sabotajes, sobornos, y un sin fin de actividades ilegales ejercidas de alguna manera desde el Estado. Había nacido el “Watergate”, gracias a la investigación de esos dos periodistas. El caso quedó como un mito para la profesión.

No fue el único. Hubo un tiempo en el que el periodismo desenmascaraba corrupciones y abusos, como marca su razón de ser. Y la difusión de sus hallazgos lograba impacto social y resultados. Por eso se llamó a la prensa “El Cuarto Poder”, un continuo azogue y azote de los otros ya establecidos. No de forma generalizada, por supuesto, pero sí significativa. La literatura y el cine se han poblado de la labor “justiciera” del periodismo.

Hoy, asistimos impertérritos -por ejemplo- a que se reúnan en una cena los causantes de la crisis económica mundial con el objetivo de hundir el euro –con todos sus usuarios, incluidos países enteros – a ver si logran más beneficios privados, y ni se ocultan ya para hacer declaraciones en ese sentido, y las leemos, y no ocurre absolutamente nada.

  O que en China (ese «modelo» económico, social y laboral a imitar por los cuantiosos beneficios que obtienen unos pocos) se vendan órganos humanos -de tan dudoso origen que produce escalofríos- (una auténtica primicia de Borja Echevarría), se publique a todo rango,  y pasemos página. 

En España es aún peor. Si cabe. claro. Estamos a punto de ver, por lo que parece, que el supremo escándalo de la Gürtel, se puede disolver, porque hay jueces partidarios de no tener en cuenta grabaciones de conversaciones. No importa que en ellas se revelen con meridiana claridad descomunales trapicheos de enriquecimiento ilícito con el dinero de los ciudadanos. Y tampoco tiembla en monario, que decía mi padre. Añadamos las desvergüenzas valencianas, las baleares, las madrileñas, catalanas y de casi cualquier punto de la geografía española. Pura desfachatez, frescura infinita. Y todos los despilfarros. Los móviles, los saraos, las subvenciones (parece que la”renovada” Europa en Suma,  va tener una tal como era el propósito, qué manera de tirar el dinero colectivo).

En este país se puede ver a un Juez encausado por un presunto delincuente ahíto de pruebas en ese sentido. Por los herederos del franquismo. Por los que difaman con mentiras sobre cobros. Que el único ser humano con problemas por la larga dictadura sea el Juez –Baltasar Garzón-  por pretender imponer un poco de justicia, es suficientemente revelador.

Al Ministerio de Medio Ambiente parece que tampoco le gustan los reportajes que mencionan la corrupción inmobiliaria. Aunque los encargase la ministra predecesora. Y si no gustan, se quitan. Telemadrid, no ha mencionado una sola vez el episodio del “hijoputa” de su dueña (por la gracia de los votos), ni nada que le perjudique. Este blog, como muchos otros, está pleno de denuncias de todo lo que convierte a nuestro país en muy poco edificante. No es cuestión de resumir aquí todo lo dicho a diario. Baste recordar, sin ir más lejos, las terribles desigualdades en el coste de la crisis o la pornográfica intención de rebajar sueldos y despidos, mientras los ricos se forran. O las disfunciones en servicios. No pasa nada. No hay Watergates.

Antes de la crisis de la prensa escrita, España se situaba en lo que la UNESCO califica como umbral del desarrollo en lectura de periódicos –la información es una variable destacada en el progreso-. Frente a los 100 periódicos por 1.000 habitantes de España, en Suecia por ejemplo se leían 400. Y, sin embargo, los editoriales y línea ideológica de los periódicos siguen teniendo un desproporcionado peso, auténtica influencia decisoria. No la información. Porque se dirigen a quienes ostentan poder. No a la ciudadanía.

Han desmantelado la información. Nos han desmantelado a nosotros, a la sociedad, que vemos pasar los escándalos como en el cuento, salpicado de incidentes, que nos cuentan para entretenernos. Pero es real, tiene protagonistas vivos que padecen las consecuencias.

Sustituir la información por opinión, los datos por debates, logra que nada parezca cierto, que todo sea opinable. E insisto en el desmesurado abuso de la política en los informativos, de las opiniones de los políticos, como si los medios –en particular las televisiones públicas- fueran órganos de prensa de ellos. ¿Alguien ha visto que en las televisiones norteamericanas salga McCaín cada vez que aparece Obama? ¿Quizás en la BBC Gordon Brown es siamés de Cameron? ¿Sarzoky tiene la sombra de Martine Aubrey en cuanto abre la boca? Yo lo he arreglado de una forma expeditiva: lo quito. En cuanto aparece en pantalla un político desconecto el receptor. Prefiero leer las declaraciones que me interesen que pagar el peaje del spam político/informativo. Pero ¿lo hace la inmensa masa de votantes?

También los periodistas estamos en cierto modo anulados, de una forma u otra. Por la precariedad, el sometimiento, o la escasez de audiencia si no se tiene acceso a los grandes medios. Ya no es tiempo de “watergates”, ya nadie reacciona. Los grandes actores de la historia conocen bien los mecanismos del éxito, del suyo.

Y mientras la sociedad en su conjunto vegeta pasiva,  mientras el periodismo digital no logra estructurarse como poder al servicio de la ciudadanía, otros se organizan con total demagogia. Llamando a la insumisión ciudadana por la subida del IVA mientras nos crujen a impuestos en las comunidades y Ayuntamientos que regentan. Impunemente. Nadie reacciona. No nos engañemos, publicar escándalos, por muy flagrantes que sean, no logra más que un impacto efímero y no promueve cambio alguno. Algo habrá que hacer ¿no? Estoy convencida de que es posible. Nos va mucho en ello.

   Buenos días y buena suerte.

Huesca: Periodismo y desvirtualización

Congreso periodismo Huesca. Foto: Pedro de Alzaga

Decía Monserrat Domínguez en la clausura del Congreso de Periodismo Digital de Huesca que el periodismo no ha muerto, pero sí lo han hecho algunos periodistas anclados en el pasado. En una certera metáfora, asemejaba la situación a la que se da en “Los otros”, la película de Alejandro Amenábar. Esos periodistas están muertos pero no lo saben y en su desconcierto intentan agredir y echar de la casa a los vivos. Sospechaba Monserrat que quizás ella misma era uno de sus cadáveres andantes porque ni tiene blog, ni blackberry, ni nada que se la parezca, ni siquiera usa twitter.

Una inmensa sala, con más de 400 personas, le escuchaba y, como en todas las conferencias y mesas del congreso, tenía los ojos puestos en una pantalla y los oídos en lo que se hablaba. La fotografía que me ha prestado Pedro de Alzaga es suficientemente descriptiva. El viejo blog de notas brilla ahora en dispositivos electrónicos de distintos tamaños exigiendo, tal vez, mayor esfuerzo mental en la multifunción.

Las conclusiones del Congreso las han contado muy bien algunos compañeros. Para los más veteranos, reflejan la reiterada disyuntiva entre papel y web, la preocupación por el futuro en momentos de profunda transformación y la voluntad de mantener saludable y eficaz la profesión que elegimos. Para mí era el primer encuentro real con ese mundo en el que estamos inmersos. Al escuchar a Monserrat Domínguez supe que ni de broma era yo una de “los otros”. Tomé a tiempo las medicinas y nutrientes preventivos, con el gozo añadido que me produce todo lo que significa innovación, y no soy un fiambre virtual. Pero tampoco una experta. Me sorprendían algunas imágenes. Cuatro personas juntas pero paseando, entrecruzándose sin mirarse, colgadas de sus móviles en el más puro simbolismo de la incomunicación real, por ejemplo. O las perennes maquinitas en las manos. Y sin embargo había momentos, muchos, gloriosos en la cercanía, en el intercambio de ideas.

Un periodista peruano me contó que lo realmente extraordinario del Congreso de Huesca es el ambiente exterior a las sesiones de trabajo. Y ese apartado incluye “El Edén”, un pub, para relajar el intenso día, con una de las mayores concentraciones de talento que pueda encontrarse. Cambiar de corrillo, con sólo girarse, representa zambullirse en nuevas ideas, brillantes formas, distensión, y la oportunidad de ver a los “gurús” en estado real, descubrir su humanidad y peculiaridades, incluso – a algunos – descender del pedestal para confraternizar con los seres terrenales. Lo mismo en los aleatorios emplazamientos en desayunos, comidas y cenas. Grandes hallazgos, enriquecimiento en definición de manual.

Muchos de los asistentes al Congreso pasan por ser amigos o conocidos en Internet, y ahora hay que enfrentar la imagen a la realidad, cotejar la armonía intelectual con la de la piel. Hay que “desvirtualizar”, en genial definición –no sé si propia- de Javier Barrera. Aunque me sentía apadrinada generosamente por pesos pesados de la blogosfera, traté de comportarme como siempre que me acerco a terreno desconocido. Intentar primero meter la punta del pie en el agua para calibrar la temperatura, la densidad, algún posible agente corrosivo. No sé cuánto tardé, pero terminé por ver que se trataba de aguardar la ola que te bañara el pie en lugar de zambullirse.

Me ha interesado sobremanera que la vieja ilustración creativa se abre paso en las “nuevas” formas de comunicación. Y en el extremo opuesto la cantidad de innovaciones tecnólgicas a nuestra disposición, cargadas de estudios.

Por lo demás, ni Monserrat Domínguez está muerta -sino todo lo contrario- en el periodismo de hoy. “El periodismo ciudadano no existe, son testigos presenciales, pero no periodistas. Se precisa un profesional que ordene los hechos, ahonde en los porqués, busque responsabilidades y soluciones. Se precisa… criterio”, vino a decir.

Echo en falta que todo el debate sobre el periodismo actual se centre en exceso en la influencia de los soportes, sin llegar al fondo. Que quite las ramas secas del estanque podrido sin limpiar el lodazal que se acumula en lo más profundo. Porque allí se agitan sapos y culebras. Sólo el periodista peruano, y unos pocos españoles, apuntaron en esa dirección en conversaciones informales: la crisis del periodismo, está en la crisis del sistema. No dejo de gritarlo en este blog. Hay demasiados periodistas, como hay demasiado fabricantes de coches, de ropa, de casas, de muebles, como le dije a otra persona que lo preguntaba y que no tenía nada que ver con la profesión.

Javier Pérez de Albéniz, premio Blasillo (sí, el del Forges único) al ingenio –y él es un prodigio en la materia- se puso serio para afirmar que “Internet nos había brindado a algunos periodistas, una segunda oportunidad”. Neófita aún, me siento viva en la Red, el puntal de proa que deja atrás otros formatos que intentaron expulsarme. Pero hay que seguir en la brecha, el periodismo es imprescindible en la sociedad actual, como siempre y más que nunca.

(Por cierto, hoy es mi cumpleaños, y las redes sociales me están brindado tal cantidad de felicitaciones que me siento abrumada y encantada. Las ventajas de la nueva comunicación).

Miguel Delibes y el ciclo de la vida

Dieciséis de Octubre de 2000. Una entrevista de EFE con mínima repercusión hablaba con Miguel Delibes que al día siguiente cumplía 80 años. Aniversario rotundo que mueve a la reflexión, no esencialmente esperanzadora de tan realista. Con imágenes de archivo de Informe Semanal e intercalando algunas de sus respuestas para el programa, elaboré una apresurada pieza como cierre del Telediario 3.

Al llegar a los 80 dice sentir “compasión de sí mismo”. Racional y lúcido cree haber llegado al final de su ciclo vital. Desde hace 2 años no escribe. Fue entonces cuando concluyó “El hereje” su libro más largo, denso y complejo que arrasó en ventas. Detrás había una ingente obra de títulos, sin altibajos y continuados, desde que en 1947 un jurado honesto -en el que Delibes creía firmemente- le otorgó, por ‘La sombra del ciprés es alargada’, el Premio Nadal que transformó su destino.

Ha recibido en vida todos los grandes premios. Salvo el Nobel. Su sólida formación se dio un largo paseo por el periodismo, al que califica de “borrador de la literatura”. Y que, en otra jugada del destino, le dictó novelas para eludir la censura.

Varios de sus libros han sido llevados al cine divulgador. “Los Santos Inocentes” o “El disputado voto del Sr. Cayo”, entre otros.

Hombre de una sola mujer y viudo desde hace 25 años, la fuerza de la familia le ha sustentado. Y Valladolid. Y la Naturaleza. Y sin duda la imaginación que siempre asiste a un escritor por muy racional que sea, poniendo alas a un futuro que sabe imprevisible”.

Le envié una grabación por correo, con el bienintencionado pero bastante inútil deseo de “animarle”. Todavía no entendía yo muy bien esa terrible   sensación del  inexorable fin de ciclo. En un mundo de famas y vanidades huecas, el maestro se molestó en contestarme de su puño y letra. En una insólita y breve correspondencia reflexionamos sobre los ciclos. Nos pasamos la vida llegando al final de alguno con su correspondiente carga negativa. Los treinta primeros años de vida -llenos de balbuceos y errores- gozan de gran predicamento social y nos vemos obligados a pasar los supuestos últimos treinta agazapados esperando la muerte. No es equilibrado. Ni justo. También le mandé otra pequeña pieza con George Moustaki. Muy francés él, demasiado para haber nacido en Grecia, había esbozado con una luz en la mirada algo alentador… “¿qué queda ?… más y más música… más y más literatura… más y más emociones…. más y más encuentros”. Siempre queda eso. Hasta que cae el telón definitivo cuajado de recuerdos.

Miguel Delibes ha vivido casi diez años más. Le vi más voluntarioso, más resignado quizás, en otras entrevistas. Debe haber un punto en el que esto termina por suceder.

Los caminos de la inteligencia y de la literatura suelen ser tortuosos, parece que así dan mejores frutos. Duro peaje. Miguel Delibes, sin embargo, conoció el amor perfecto, el calor del afecto, y elaboró una obra que nos enriquece y que le sobrevive. Su ciclo fue mejor de lo que a veces pensó y, para los demás, un regalo.

Si la vida exige el tributo de esa cruel renovación continua, esa cinta sin fin que despeña por el acantilado a quienes se van situando por los años en su borde, lo esencial es pasar dejando huella positiva y, sobre todo, saboreando -sin dejar un resquicio a la fuga- los momentos de los sucesivos presentes. Por todo lo que hoy leemos, así lo hizo en realidad Delibes.

El Congreso de Periodismo Digital de Huesca se ha teñido del dolor de su partida, también de la alegría de haberle tenido. Por fortuna, ningún ciclo que merezca la pena es monocromo.

 Luce el sol en esta noche triste. Y, como siempre que muere alguien a quien amo, quisiera arroparle con los versos de José Ángel Valente:

«De ti no quedan más

que estos fragmentos rotos.

Que alguien los recoja con amor, te deseo,

los tenga junto a sí y no los deje

totalmente morir en esta noche

de voraces sombras, donde tú ya indefenso

todavía palpitas».

A propósito del Real Madrid

Estoy en Huesca, en su afamado Congreso de Periodismo Digital. Reencuentro con mi querido Aragón, con viejos amigos. Y con los nuevos, a algunos de los cuales pongo cara. El periodismo en el corazón.  En la cabeza. Todo mi tiempo para enfrascarme de vivencias.

   Pero también llegan los hitos informativos del día. Aniversario del 11 M. Veo, escucho y leo que ya se reescribe la Historia.  A los 6 años. Memoria de pez. De apenas 24 horas.

  Y parece que el Real Madrid ha perdido una eliminatoria importante. Ludens me la contó en Junio de 2009. Memoria de pez. La que condena a repetir una y otra vez la Historia.