Diccionario del franquismo de Pedro L. Angosto

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El franquismo fue una de las dictaduras mas largas de la Europa del siglo XX. Condicionando de tal forma la vida de los españoles que, aún hoy 80 años después del golpe de Estado del general Franco, notamos su huella en la sociedad española. Profunda, diría. Es también un gran desconocido para varias generaciones que no llegan a entender, por tanto, las raíces de muchos hechos del presente. Su estudio suele pasarse de soslayo en los colegios, nunca queda tiempo en el temario para llegar a ese punto, según se ha denunciado en numerosas ocasiones.
Pedro Luis Angosto, doctor en Historia por la Universidad de Alicante, acaba de publicar un “Diccionario del franquismo” (Editorial Comares, 2018) , biográfico, con los protagonistas y cómplices desde 1936 a 1978. Un exhaustivo trabajo de casi 500 páginas, con numerosas fuentes bibliográficas que recoge más de 350 biografías. Según Angosto no están todos pero sí los decisivos. “No solo los militares traidores que empuñaron las armas contra el gobierno legítimo de la Segunda República sino también quiénes le dieron cobertura doctrinal, publicitaria y financiera”. Un trabajo arduo dado que la dictadura franquista procuro borrar huellas que los fascismos derrotados no pudieron hacer.

La Transición acabó siendo una especie de ley de Punto Final que otras dictaduras terminaron por derogar llegada la democracia. No ha ocurrido así en España y nos vemos en “una especie de neutralidad que ha favorecido la aparición de un revisionismo histórico qué pretende demostrar que la guerra civil no fue más que un enfrentamiento entre dos bandos igualmente culpables”. Lo dice el profesor Josep Fontana en el prólogo, particularmente alarmado por ese intenso y casi furibundo revisionismo que pretende reescribir la Historia. Que la está reescribiendo.

Al margen de los hechos claros, del levantamiento militar, la guerra y la dictadura, por mucho que se los quiera remozar, hay una razón de aplastante lógica que esgrime Fontana: “Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una república que formó maestros, abrió escuelas y creo bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó maestros, cerró escuelas y bibliotecas y quemó libros”.

Una introducción que enmarca el franquismo en el momento histórico en el que se produjo y señala las principales características del régimen. Sin duda, una oportunidad para repasar de dónde vienen algunos nombres que hoy siguen ostentando poderes importantes de la vida española.  Y sobre todo de saber más de un tiempo de tinieblas al que se le echa más oscuridad encima por el desconocimiento. Una gran y buscada laguna para muchos españoles.
“No es posible, dice Angosto, que ningún sistema democrático pueda desarrollarse sobre la mentira, la ocultación, la manipulación, la impostura, cada país tiene que saber de su pasado, de todo su pasado, pero sobre todo del que afecta de modo indubitable a su presente y a su futuro”.
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“Honrarás a tu padre y a tu madre”, Cristina Fallarás

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Se llama Cristina y ha escrito un nuevo libro: “Honrarás a tu padre y a tu madre”.  Me dicen que se lleva escribir de los padres, que pocas historias son más reveladoras que cuando se habla de ellos sin trampa, ni cartón. Yo misma dudo entre escribir del pasado o del futuro, mientras no lo hago enredada en los tuits del presente  y en todo cuanto cada día hay que hacer. Por eso quiero escribir del libro de Cristina antes de saber completamente adónde la llevan sus pasos. Los libros tienen hoy vida corta y precisan que se hable de ellos para que alcancen larga trayectoria. Para que echen a andar. Y vayan lejos.

Cristina echó a andar. Varias veces, según leo.  Una, en la Zaragoza que nos vio nacer a las dos. Con varios años de diferencia. Pero es que los lugares estaban ya, para mí y para ella que llegó después. Para nuestros padres y nuestros abuelos.  Echará andar Cristina otra vez en Barcelona, y temo la causa, porque sale dolorida. Y, mira por dónde, se va a Casteldefells, y camina por las curvas de Garraf, y la tengo ahora en una vieja casa familiar ubicada en alguna de aquellas urbanizaciones de Tarragona construidas en los años 70 del siglo XX,  que han quedado como monumento al que fuera incipiente turismo de la época, con un cierto aire a Parque temático de aquel tiempo. Lo sé porque también he vuelto. Con mejor sabor, por allí ahora están amigos queridos.

Cuando le hablaban de miedo, Cristina no se atrevía siquiera a pensar de qué tenía miedo. Sus terrores no tenían límite, dice.  Lo que yo conozco de Cristina Fallarás es todo lo contrario, aunque no se incompatible  curiosamente. Una mujer que no le tiene miedo a nada, o lo supera, y se levanta una y otra vez ante los empentones de la vida. Empentones es otra palabra que se usa mucho en Aragón.  Más aún, que aunque le aticen se ve impelida a mantenerse en pie, por coherencia, como le pasó en cierta acera que le costó una multa de Ley Mordaza en los terribles años de la Era Mariana.

Cristina también sintió el amanecer helado de Zaragoza y supo de la tapia de Torrero que olía a sangre y se mentaba como un exorcismo. La tapia de Torrero que cambió la historia de su familia. Y sintió el mismo Mercado Central, joya del Modernismo, que ha visto tantas cosas. A nosotras también. A mí desde luego, cuando regresé a una ciudad que yo reconocí pero ella apenas me reconoció.

Tengo a Cristina ahora mismo, digo, en la Urbanización de la provincia de Tarragona. Las playas de Zaragoza.  Con sus dos piscinas de riñón y las habitaciones de distintos colores para albergar a familia e invitados. Alguna vi, de invitada.  “El  lugar donde pase mi infancia y mi adolescencia, en fin todo el tiempo que no estaba interna en el Colegio del Sagrado Corazón”, explica Cristina. El Sagrado Corazón, precisamente el Sagrado Corazón –el de “las monjas francesas”  que solían ser de cualquier lugar del norte de España-  de regreso a mi vida, sin internados, en inolvidable puerta de gratuitas.

Cristina salió de Barcelona esta vez. “Eché andar con la sensación flotante que imprime en el ánimo la total desposesión. Sencillamente eché a andar. No queda nada atrás. Nada de lo que fui. Nada de lo que tuve”, dice.

“Qué forma de haberse hecho con los golpes y ser ya golpe”.

Cristina lleva al lector más atrás aún. A las casas con lo que llamaban “cocina económica” de hierro forjado, “cuando  los cantos robados a la orilla del Ebro parecen animalillos acurrucados para la siesta”. Quizás El Arrabal, sería también común. En un día de trascendencia.  “Presentación le acerca el cacillo y, al rozarle la mano, siente la emoción igual que un globo en el vientre, la ternura que inevitablemente le despierta ese hombre desamparado, pura melancolía. Se borra el rastro de una lágrima. Es su lágrima. Su cotidiana felicidad”.

Y aun así, enredada ella en un reloj que tropieza, cree perder  el sabor del último encuentro, en el  día que no amanece, “cuando las botas -cuántas cuantisimas botas caben en las botas militares- han hecho temblar los tres peldaños y aporrean la puerta como si la puerta pudiera morir”.

“Me llamo Cristina y ésta es la historia de una familia y sus silencios. Historia de cómo el silencio contagia, atraviesa generaciones y fermenta. Ésta es una historia en descomposición, contada para pertenecer”, cuenta en el tránsito. Ése que, en algún lugar, en algún momento, con personas y recuerdos, abre caminos para seguir echando a andar. “Con la certeza de que no estaba sola, de que alguien allí atrás, yo misma por ejemplo en algún sitio, agazapada, esperaba su ocasión”.

El libro se titula “Honrarás a tu padre y a tu madre”, Editorial Anagrama,  y lo ha escrito la periodista y escritora Cristina Fallarás, que lo inunda del placer de las palabras bien dichas y de un corazón intenso e inmenso.

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Umberto Eco y Harper Lee, ruiseñores e ideas

Ha muerto Umberto Eco. Este viernes 19 de Febrero. En Milán. En su casa. A los 84 años. Y ha sido como si se fuera con él esa cuña perfecta que mantiene asombrosamente equilibrios en este mundo a la deriva. Una cabeza prodigiosa, cordura matemática, integridad sólida, azote de corruptos, despertador de perezas mentales,  un ser total, un hueco desolador.

Apresurados gacetilleros nos cuentan que fue un escritor y filósofo italiano, experto en semiótica… y célebre sobre todo por su novela El nombre de la rosa. Lo que son las cosas, Eco , leo, “no alcanzaría la verdadera fama ante el gran público hasta 1980 con la publicación de su más conocida novelas ‘El nombre de la rosa’, con la que obtuvo varios premios y que fue llevada al cine. Otra de sus obras más conocidas es ‘El péndulo de Foucault’ publicada en 1988″.

Añada usted unas frases del autor. Diez, es mejor cuando vienen en packs de fácil retención (7 o 11 dan mucho menos juego), y tiene lista la noticia cultural del día.

La profundidad y singularidad de la obra de Eco resulta inabarcable en somera descripción. Solo para invitar a zambullirse en ella y tratar de seguir las ideas con las que el gran pensador explicaba el mundo y despertaba curiosidades y rebeldías. Pero estaré cayendo en el otro lado que deja la cuña ausente: la de competir en las formas con la grandeza de Eco para servir las ideas a una sociedad que en buena parte no quiere enterarse. Solemnizar en justicia a quien no quiso ser solemne.

“Umberto Eco era una inteligencia imparable, un hombre imponente. Su memoria parecía una máquina nueva siempre, su discurso era a la vez apocalíptico, risueño e integrado; no dejaba que la melancolía que persigue a todo semiótico le rompiera la velocidad del pensamiento, y se reía del mundo a la vez que explicaba su podredumbre”, escribe Juan Cruz que le entrevistó varias veces.  Es quien mejor explica su último libro, Número cero (2015) (objeto de otras frívolas interpretaciones, dado que habla de Internet):

En este libro, Número cero, integró algunas de sus columnas, que llamaba burstinas, para construir un fresco insolente pero real de los peligros a los que se asoma este oficio de explicar la realidad. El periodista puede ser corrupto sin saberlo y sabiéndolo, y puede ser sumamente farsante e ignorante, puede el poder utilizarlo y él puede utilizar al poder, y no necesariamente las nuevas tecnologías de que dispone van a mejorar su relación con las bases viejas en las que se sustenta el oficio. El resultado de esa mescolanza de imaginación y columnas incluyó a Mussolini y a Berlusconi en una especie de fresco divertido e inquietante que nosotros, los periodistas, no leímos con vergüenza ajena sino con la propia vergüenza de estar ante un análisis y un aviso del abismo que nos conmueve”, escribe Juan Cruz dando en una de las claves esenciales que influyen en este tiempo.

En El País también, en ese diario que se pierde por las alcantarillas, leo sin embargo otro ejercicio de brillante retórica acerca de Umberto Eco, firmado por Borja Hermoso. Algún lector precisará diccionario, que así están las cosas.

“Con los dedos de una mano hay que contar fiscales de la estulticia y la ignorancia tan solventes como él, tan trabajadores, tan insistentes en la preocupación por la estupidez y la patraña”, describe.

Ahonda Borja Hermoso en El Nombre de la Rosa, esa novela “llevada al cine e interpretada por Sean Connery” con la que resumirán a Eco buena parte de los medios, ya lo están haciendo:

Cuidado: son posibles múltiples lecturas —la narrativa, la filosófica, la moral, la histórica— , es un libro que acuña un género fascinante, el thriller medieval, pero también un pasquín revolucionario frente a los profesionales de la verdad absoluta, lleven en el macuto metralletas, biblias, coranes o banderas: “Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia”. Y de ahí, seguidito, a las cruzadas de los cruzados de uno u otro signo.

Umberto Eco ha muerto el día en el que Europa se desmoronaba un poco más. Tras el austericidio decretado por Merkel y el resto del lobby neoliberal, ejecutaron a Grecia y ahora se rinden ante el Cameron británico para que Reino Unido no se vaya de la UE.  En el camino de las concesiones se dejan derechos que fueron razón de ser de la Unión. Las derivas neofascistas de varios países del Este ahondan en la debacle, aunque la firma ha sido unánime, los 28. Ya venía bastante muerta: Europa  –como leí ayer- “se ahogó este verano en el Mar Mediterráneo”. Sí, y en todas las vallas que ha levantado para aislar su egoísmo y canto a la desigualdad social.

Este 19 de Febrero se nos fue también Harper Lee, la escritora estadounidense que escribió una de las mejores novelas de la historia: Matar a un ruiseñor. Menos mal que igualmente se llevó al cine para que se enteraran más personas. Y con un inolvidable Gregory Peck de ojos inmensamente limpios y tenaces.  Escrita en 1960, su personaje, Atticus Finch, mantiene la vigencia de la integridad, la honradez y la firmeza frente a los ataques de la intolerancia. Esos que han vuelto a recrudecerse.

Umberto Eco se ha llevado la cuña que mantenía medio en pie este equilibrio que todavía no ha derrotado el alma y la inteligencia. Era un referente -quizás el último- de la Europa de los valores que apenas respira ya. La razón y la belleza son necesarias para andar el camino. Imprescindibles. Algo se va, pero todavía viven ruiseñores, incluso cargados de ideas, a pesar de todas las dificultades.

Mis libros para tiempos en los que no se lee

… “¡un Despertar! Esa palabra canta, retumba, inunda mi mente como un golpe de gong. No es algo religioso, es vital. Consiste en ser consciente de la realidad”.

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José Luis Sampedro nos dejó “La vida perenne” y acudo a éste, su último libro recién publicado, cuando preciso algo así como sosiego e inspiración. Este 23 de Abril he vuelto a levantarme con el profundo ruido de la corrupción y la desvergüenza que entra por cada ventana que abras al exterior –la radio, las webs de información, menos en algunas televisiones manipuladas-. No, hoy, no todavía.

… pero esa palabra se puede convertir en ruido, en ruido para adormecer, confundir, engañar, persuadir con falsedades o encadenar con creencias”…

Es la filosofía perenne, la reflexión constante, lo que realmente fundamenta una vida personal sólida. “…Seguir oyéndole y seguir aprendiendo con él la difícil asignatura del arte de vivir, esa que nunca se llega a aprobar, pero cuyo aprendizaje es imprescindible para nuestro autodesarrollo”, explica Olga Lucas, su viuda, en el prólogo.

Cada libro que comento en ese artículo merecería cuando menos un largo texto en exclusiva y puede que sea una herejía mezclarlos. Pero en realidad las ideas se fusionan igual en nuestro cerebro y sobre todo el oficio de bombero apagafuegos de esta realidad que nos impone la política española me ha hecho aparcarlos demasiado tiempo sin hacer siquiera una mención. Con lo que necesito escribir “de otra cosa”. No es fácil. Casi oigo lanzar los improperios habituales de las personas decentes al ver la cadena de atropellos diarios.

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Sí, y de esto también hay que hablar. Y escribir.  Los autores de Reacciona volvimos a embarcarnos en “ReaccionaDos”. Sin Sampedro. Con Javier Gállego, Crudo. Buscando razones y salidas a la sinrazón de estos momentos que amenaza con perpetuarse. Zana lo retituló: “El libro que no quieren que leas”. Y hoy Àngels Martínez Castells rescata esa idea y parte de su capítulo. Es excelente.

“Javier Bardem ganó en el 2008 el Oscar al mejor actor de reparto por No Country for Old Men de los hermanos Coen. Fue el primer actor español en conseguir el galardón y lo certificó Price Watherhouse, una de las cuatro mayores empresas auditoras y consultoras del mundo. Desde hace décadas, las celebrities que pisan la alfombra roja saben que gracias a PwC nadie manipula los votos de los miembros de la Academia. Cuando en el 2014 se cumplieron los 80 años de su notariado, la publicidad no pudo ser mejor. Recorrió el mundo la fotografía de Bob Moritz, socio senior de PwC, entregando a Michelle Obama el sobre con el nombre de la ganadora al Oscar a la Mejor Película.

A los presidentes de la PwC les encanta aparecer sonrientes, en público, con la primera dama del mundo o las estrellas de Hollywood, pero utilizan mucho más sigilo a la hora de asesorar a los gobiernos sobre cómo cumplir los requisitos del FMI e implementar la gobernanza de la mano y a gusto de las grandes firmas multinacionales. De forma mucho más discreta, frecuentan Ministerios y Consejerías impartiendo la doctrina neoliberal de la globalización que va minando, con los derechos humanos, los servicios públicos.

La mercantilización de la confianza y el negocio de la precariedad

 Lamentablemente, no todos los encargos a quienes trafican con la confianza del mundo son tan glamurosos e inocuos como actuar de fedatario en la ceremonia de los Oscar. Por ejemplo, el informe “Fatal Fashion” de SOMO denuncia las pésimas condiciones de trabajo de fábricas textiles proveedoras de importantes cadenas de moda occidentales, y acusa a consultoras “independientes” de que, tras numerosas y recientes auditorías y controles, fueran incapaces de detectar las graves deficiencias de seguridad y la precariedad de las estructuras. Tampoco supieron ver las salidas de emergencia bloqueadas en la Ali Enterprises en Karachi o en la Fashions Tazreen Limited de Dacca. Cuando se incendiaron estas fábricas textiles en Bangladesh y Pakistán en el año 2012, murieron 400 trabajadoras. Sin embargo, la Ali Enterprises había recibido el certificado SA8000 sólo tres semanas antes del incendio.”

Si quieres seguir leyendo, házlo aquí. Y mucho más en el libro, con el resto de los autores que, ya digo, subimos a una embarcación con la idea de que no zozobrara, ni ella, ni el país y el mundo al que se dirige.

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Uno de los autores de ReaccionaDos, el juez Baltasar Garzón (que Juez es aunque no le dejen ejercer) andaba escribiendo su propio libro, El Fango, una historia de 40 años de corrupción en España. Una enciclopedia de los casos más sonados con toda la documentación y la reflexión subsiguiente. Todo por hacer y no se planificó bien. El hilo conductor de este período ha sido la impunidad, decía Baltasar en la presentación. Así estamos, sus consecuencias se palpan. Hay que limpiar el fango y acabar con la impunidad. Nos va la vida democrática en ello.

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Esta “Tangerina” de Javier Valenzuela me mira todos los días desde el lomo del sofá donde tengo la pila de libros en espera. No es sitio, sí, lo sé. Pero así los tengo más presentes. Qué curioso, la acción se desarrolla en Tánger, que fue la ciudad que también llenó de color y modernidad a José Luis Sampedro niño. Que ganas de ir allí, al Tánger literario, con el brillantísimo Javier.

Dicen que esta insolencia es fruto de la desesperación: las gaviotas ya no encuentran los peces que necesitan en las esquilmadas aguas del Estrecho, se han convertido en aves carroñeras urbanas. A varios kilómetros del mar, disputan a las ratas y los gatos la basura de los humanos”.

Sé que Tangerina está llena de glamour pero hay veces que de las páginas de un libro salta la idea que precisas para entender la realidad. Tienen esa facultad.

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José Yoldi. Como Javier Valenzuela, otro de los grandes periodistas expulsados de EL País, hoy consagrado a otros menesteres diferentes a los que lanzaron y consolidaron el diario. En este caso, y en otro momento vital, me bebí su libro como “un Millenium”. “El enigma Kungsholm”. Y no es para menos que te salta un shock ya en el capítulo 2. Lo peor es que se trata de una historia real a la que apenas se dio notoriedad –voluntariamente- en los días en los que ocurrió. En la que se entrevén nombres reales entre los personajes. Esta España nuestra. Necesitamos huir en las palabras, para tomar fuerza quizás y volver a pronunciarlas.

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Una gran periodista Ana I. Bernal con poco suerte en el arte de cobrar por lo que se publica en prensa y que no por ello se desanima. Ha publicado “Herramientas digitales para periodistas”, muchas herramientas de otro tipo precisan gran numero de ellos. Hablan muy bien de él, lo que pasa es que yo en estas cosas ando no en tartana pero en utilitario sí. Ana es muy rigurosa, seguro que el libro es muy útil.

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Voluntariosa como pocas, Fani Grande. Su blog, El Fémur de Eva, pasó a libro. Y ha tenido muy buena acogida, se vende en estos tiempos en los que apenas se lee. Es una literatura que se ve. Posee Fani una mirada muy tangible, como cuando se grapa el hígado, para ver de soportar lo que estamos viviendo. Apasionada por la ciencia –como todo curioso impenitente- busca explicaciones que salen de la investigación para hacerlas más palpables, más claras. Y se documenta con rigor de lo que dice. De los muchos hijos literarios de Fani me quedo con “los polumbis”, unos organismos transparentes unicelulares y polivalentes, increíblemente resistentes e ingobernables, nacidos a  millones “para iluminar a La Humanidad y protegerla de La Estupidez, que es el MAL con mayúsculas”. Y con su descubrimiento de las labores sedantes de cocinar un puerro hasta en su cabellera. Y con saber decir NO, tarea que me aplico en aprender, no sin esfuerzo.

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Tengo otro libro pendiente: “STRA-K-AS, historia de una infamia”. Su autor es David Otero. Stradivarius en las redes sociales. Y esa calidad y sensibilidad tiene. David escribe contra el tiempo, con el que está librando singular batalla. Profusa y apasionadamente. Contra el olvido.

Sampedro tendrá algo que apuntar a esto, sí. Lo hacía.

“… has de ser aniquilado para abrirte a la Realidad. Morir para vivir; “házte grano de molino”, enseña Rumi”.

Ha sido saludable pasar este rato de escritura con ellos, con mis amigos, empecinados en comunicar sus ideas y sentimientos, la belleza, en las páginas de un libro. Más aún, en tiempos en los que no se lee.  Mirad las portadas, son peldaños que nos suben hacia nosotros mismos. Que no los rompa el ruido.

Una potente motosierra suena en la calle. Podan. Decía mi hijo ayer “con lo sencillo que era antes el zig-zag de la cizalla”.

Nuestra Época es, entre otras cosas, la Época del Ruido, ruido físico, ruido mental y ruido del deseo… y no es extraño que todos los recursos de nuestra casi milagrosa hayan sido lanzados al general asalto contra el silencio“, busco y encuentro en “La vida perenne” de José Luis Sampedro.

Pero hay silencios que deben romperse. Ya toca volver a mirar qué anda haciendo la gentuza. Con más argumentos y fuerza.

… “¡un Despertar! Esa palabra canta, retumba, inunda mi mente como un golpe de gong. No es algo religioso, es vital. Consiste en ser consciente de la realidad”.

Para matar el ruido, abrir las palabras  y brindar por la vida.

Reaccionados, el libro que no quieren que leas

Hoy firma Zana, J.Carlos Lorenzana, a quien no pudo sino mostrar mi agradecimiento, y sobre todo mi admiración por su constante lucha por los derechos desde un puesto tan inhóspito como la minería. Gran perspicacia en el título, sí da la sensación de la alfombra de la que hablaba José Luis Sampedro en el primer Reacciona quiere también tapar las ideas recogidas en este libro. Salvo excepciones, claro está, el silencio sobre él es notable e incluso se está dando el caso de una entrevista realizada hace más de un mes que no ha salido publicada. Igual es que todavía no ha tenido tiempo la periodista de elaborarla y la vemos cualquier día. Estuvimos una hora con ella Federico Mayor Zaragoza y yo.

Adelante, Zana, muchas gracias.

 

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante (G. Orwell)

En estos tiempos  convulsos, de saqueo continuo y ya indisimulado, como si todos los días fuesen uno más en ese “otoño permanente de los saqueos”, como nos recuerda Rosa María Artal, era, es, necesario, un libro como Reaccionados.

1reaccionadosQuizás su mayor virtud sea que está escrito en un lenguaje, y con un código, llano, claro, preciso y conciso, con sabor a Pueblo y con la intención de “tejer un tapiz”,  así lo denomina Federico Mayor Zaragoza, que culmine en una Federación de pueblos que tenga alguna posibilidad de tener una mañana distinto. Un mañana distinto donde instaurar un nuevo  modelo social, con dos pilares básicos, la igualdad y la libertad, que se entrelacen, que se concatenen entre sí. Un mañana distinto al que, para tener alguna posibilidad de llegar, hay que empezar por cambiar el concepto mercantilista de la Educación.

Pero es imposible construir ningún futuro diferente si, la Justicia, uno de los derechos básicos adquiridos con mayor esfuerzo, está siendo demolida desde dentro. No hay sociedad que pueda considerarse tal si su “Consejo del Poder Judicial, su Tribunal Constitucional y su Tribunal Supremo, están  en entredicho”, como muy bien apunta Baltasar Garzón. La Justicia debe ser imparcial y objetiva, debe estar libre de coacciones y “no puede ser moneda de cambio para garantizar impunidades”. Es sencillo de entender que si la justicia cae, no va a haber posibilidad alguna de limpieza, ni de combatir la corrupción, el egoísmo y la miseria moral que, en jugada perfecta, son causa, y a la vez efecto, de la crisis.

La crisis, y más concretamente las decisiones tomadas para salir de ella, están siendo aprovechadas para “salvaguardar los privilegios de quienes la han provocado”. Los mismos que nos hablan de que aquellos “brotes verdes” están, ya, dando frutos. Pero, como apunta Juan Torres López, lo que parece más cercano y probable es una nueva recesión en Europa. Ante los demoledores datos estadísticos, ya no hay justificación alguna para mantener el “austericidio”, basado en los recortes, que ha generado, entre otras cuestiones, que la demanda sea más débil, la deuda haya subido un 21%, o que haya aumentado, espectacularmente, la desigualdad.1angels-martinez-castells-marchanegra

“En el lado oscuro de la globalización”, así titula su capítulo Ángels Martínez Castells, (por quien, es sabido, tengo debilidad, por sus creencias y su impagable pedagogía). Con esa naturalidad que nos hace entendible lo que sucede en las grandes, y oscuras,  esferas, Ángels  nos alerta sobre las doctrinas que, de manera sigilosa, imponen las empresas auditoras y consultoras, (que ya no están bajo sospecha de servir al capitalismo, porque, esto, se ha confirmado), doctrinas todas ellas dirigidas a cumplir los requisitos del FMI.

“Cuando nos enteramos de las condiciones laborales y de vida, de l@s trabajadores del textil en Asia, el mundo miró hacia atrás horrorizado y se dio cuenta de lo poco que había avanzado desde el incendio, de 1911, el que dio lugar al Día internacional de la mujer…, pero no hizo nada”. Esta quietud y el incremento de cinismo de los saqueadores,  públicos y privados, es la mayor alarma…, y parece que, aquellos a los que una vez nos convencieron de que éramos Clase media,  no la queremos oír.

Acierta Ignacio Escolar  cuando nos denomina “menguante clase media”, cuando cuantifica que la caída del PIB, en un 6%, ha repercutido mucho más negativamente en todos nosotros. “La crisis ha golpeado la economía y esta ha devuelto el puñetazo a la sociedad con una potencia aún  mayor”, se podrá explicar en más palabras lo que ha significado esta crisis, que en realidad es un problema de distribución y de concentración de poder, pero no se podrá hacer mejor que con esta frase.

Nos han convencido de que no hay lucha de clases, de que es absurdo, incluso, tener conciencia de clase, y nos han convencido también de que, este mundo es el único posible y sin alternativa.  Con su propaganda, cargada de falsedades, han conseguido que hasta el incremento de la desigualdad y el aumento real y manifiesto de la pobreza, pasen desapercibidos. Y que si esto llegase a ser cierto, en absoluto es culpa de un sistema basado en la  avaricia y el egoísmo, nos han  convencido,  también, que  es porque  hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Ése es el poder de su propaganda.

Propaganda difundida, de manera continua y diversa, por sus medios de información, o, como dice Rosa María Artal (otra de mis debilidades reconocida), por el sucedáneo del periodismo.

1artalHan convertido en una tendencia, y así lo solicitamos y  defendemos, que deseemos “ver, a través de intermediarios”, que sean estos quienes nos muestren el mundo que queremos ver, no el  real, si no aquel que se parezca más al mundo propio deseado, aunque sea falso. “Cuando se estudie este periodo, se verá el papel que los medios han tenido en la consolidación de las injusticias y de la corrupción”, se verá que no son ni independientes, ni imparciales, que son, y muy activos, actores de primera línea pagados, en la mayoría de los casos, con el eufemismo de la publicidad institucional.  A los medios tradicionales (conservadores) también  les ha “arrasado esta plaga”, ya no es necesario informarse en ellos, afortunadamente estamos en la era digital donde, en algunos medios independientes, y a través de Twitter, (y, de momento), se “cuenta lo que no interesa al poder”. Y, ahí, en ese no control de la información nace su miedo.

Sí preocupantes son los recortes en derechos y libertades, tanto o más, aunque a primera vista no lo apreciemos, es “la poda en el árbol de la Ciencia”, una poda hecha por el PP con  motosierra, como nos explican Carlos Martínez (que fue vecino durante años de Ciñera y cuya Casa de la Cultura, mediante una moción de I.U, lleva su nombre), y Javier López Facal, profesores de investigación del CSIC, Esta política de los recortes en I+D, (no olvidemos que este apartado depende, desde Rajoy, de Economía), esta política  de la especulación y del beneficio rápido, “alejadas de la generación del conocimiento y de la innovación” pasarán factura a la sociedad española.

“España está secando un prometedor árbol de la ciencia, que ya estaba empezando a dar frutos”, esto solo es posible porque, gracias a estas políticas erróneas, la fórmula completa es I+D=0.

“El día que el PP ganó las elecciones se produjo, culturalmente hablando, la tormenta perfecta”. Rajoy ya tenía la oportunidad de vengarse de quienes bajo el lema No a la guerra, les situaron, a él y al PP de Aznar, en el centro de las matanzas, hoy sabemos fehacientemente que basadas en mentiras, de Iraq. Si en I+D no hay feeling porque los rendimientos económicos no suelen ser rentables, en el corto plazo, con la cultura y la educación, no iba a ser menos. El PP sigue pensando, como expone Javier Pérez Albéniz, que “invertir en cultura y educación, es tirar el dinero, algo irracional y por tanto implanteable”. Para ellos, para el PP, es muy buena noticia que, en España, cada “vez se vea más televisión y se lea menos”. Saben del poder de convicción que la tele tiene, y también saben que, siendo ellos los que deciden qué  se emite, y con qué intensidad, podrán seguir saqueando sin miedo. Para el PP la cultura es algo1avisoabominable, porque es “el tamiz que nos ayuda a separar el grano de la inmundicia”, nos ayuda a distinguir la verdad de las mentiras y, esto, reconocerles como mentirosos,  es algo que, como en el pasado, puede hacerles perder las elecciones y, a nosotros,  sacarnos de la pobreza.

Aún nos extraña utilizar la palabra pobre, como si esta situación siguiese siendo una exclusividad de países lejanos. Y, sin embargo, hoy, ser pobre aquí, en palabras de Lourdes Lucía,  “ya no es sólo un problema para la persona que sufre la miseria, también se ve obligada a dar las gracias por serlo y a pedir perdón por quejarse”.

Gracias a su propaganda y sus coacciones juridocopoliciales “las víctimas se han convertido en culpables”. Pero por mucho que mientan, por mucho que intimiden, hay una fractura social, la hay, y cada vez va a ser más difícil, para aquellas personas que hayan caído en la exclusión, salir del pozo. Cambiar las cosas “no es fácil,  nunca lo ha sido, pero hay momentos en la historia en los que, por  razones muy diversas el cambio es posible”.

Y llegamos al final, o como dice Javier Gallego, Crudo, “ha llegado la hora”. La hora  de hacer política por y para las personas. La hora de desechar el bipartidismo, con todas sus ramificaciones. La hora de despertar, ya que dormíamos. La hora de que tomemos “conciencia de que la política la hacemos entre todos, cada día”, de pasar de “la protesta a la propuesta”, porque eso siempre ha dado más, mejores y más  duraderos frutos.

Es la hora de que leas este libro, Reaccionados,  el libro que no quieren que leas, el libro en el que encontrarás casi todo lo que aquí, en este escrito has leído, y mucho más, mucho, mucho más. Te aseguro que no te defraudará.

*Todos los entrecomillados son citas textuales que aparecen en el libro.

Zana.

El texto original está aquí. 

La herencia de Stéphane Hessel y José Luis Sampedro por Juan Tortosa

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Estoy seguro que José Luis Sampedro yStéphane Hessel, allá donde se encuentren, deben estar observando con cierta satisfacción lo que está pasando en nuestro país desde hace ya unos cuantos meses.

Buena parte del nerviosismo que acusa la derecha, de la histeria de tanto periódico con el norte perdido y del miedo que les ha entrado a quienes se las prometían tan felices turnándose en el poder por los siglos de los siglos… buena parte de todo eso se debe al impulso de estos dos ilustres nonagenarios quienes, antes de abandonarnos en 2013, contribuyeron con su pensamiento y sus escritos a remover conciencias, nos ayudaron a vencer la pereza e hicieron crecer un sentimiento generalizado de que había llegado el momento de pasar a la acción.

En enero de 2011 apareció “Indignaos” en las librerías, editado por Destino. Apenas 40 páginas que se convirtieron rápidamente en un auténtico best seller. El escrito de Hessel lo prologó Sampedro en su edición española, y apenas dos meses después Aguilar puso a la venta “Reacciona” un libro con 10 trabajos que recogían el testigo de Hessel. Eran reflexiones, entre otros autores, de José Luis Sampedro, Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Juan Torres, Ángels Martínez i Castells y Rosa María Artal, esta última motor de la iniciativa y responsable de la edición de un libro que se mantuvo durante muchas semanas en los primeros puestos de las listas de venta.

Y en esPrevia-Carne-Cruda-Reaccionados_EDIIMA20150302_0810_13to llegó el 15-M. Una inédita movilización popular en la que dos libros, aparentemente modestos pero muy ambiciosos, formaban parte en cierta manera de aquel paisaje preñado de esperanza. Indignaos y Reacciona tuvieron algo de libros pancarta, de bandera para la entusiasta y contundente movilización en aquella primavera de hace cuatro años donde todo acabó explotando y empezó a crecer una semilla cuyos frutos parece que ya están germinando.

Desde hace poco menos de un año, los “instalados” de siempre han dejado de prometérselas tan felices y empezado a intuir que igual se les acaba el chollo. La inminencia de las elecciones andaluzas y la cercanía de las municipales y autonómicas permite imaginar, a tenor de los sondeos y de otras evidencias, que las urnas esta vez pueden ser más elocuentes que nunca.

Y en medio de todo esto, surge “Reaccionados”, la segunda parte de Reacciona, con los mismos autores de hace cuatro años menos sus dos principales inspiradores, Hessel y Sampedro quienes, antes de marcharse, parece que pusieron buen empeño en que la mecha de su pensamiento prendiese. Y ha prendido, vaya si ha prendido.

“Toca unirse a quienes están ya reaccionando para cambiar los métodos y poner a prueba y a punto nuevos dispositivos que combatan las jerarquías escleróticas de los corruptos insaciables”, escribe Ángels Martínez i Castells en esta segunda entrega de Reacciona.

“Solo el futuro nos dirá si las turbulencias que presagian las encuestas, los resultados electorales recientes y la indignación que se percibe en el semblante de las gentes normales y corrientes se siguen traduciendo en silencios legitimadores o en una respuesta distinta que les haga frente”, concluye por su parte Juan Torres, compañero en Público y autor junto a Vicenç Navarro del programa económico que Podemos presentó el pasado mes de noviembre.7036741

“Los tiempos en que la sociedad española vive están marcados por la incertidumbre y la desconfianza, -escribe Baltasar Garzón en Reaccionados“. Y continúa: “Solo con una firme decisión por parte de las instituciones y una enorme autocrítica por no haber estado a la altura de las necesidades del pueblo podrán recobrar la confianza de los ciudadanos”

Por su parte, Federico Mayor Zaragoza insta en el libro a inventar el futuro: “Juntos podemos iluminar los caminos del mañana”, escribe. Y remata su aportación citando el Popol Vuh maya: “Que todos se levanten, que nadie se quede atrás”

“Cada vez es más intensa la toma de conciencia de una parte de la sociedad, que se organiza para buscar las respuestas que la política tradicional le niega, escribe Rosa María Artal en el prólogo. Es el momento de plantearse -continúa- cuestiones clave: ¿cuánto más estás dispuesto a perder? ¿cuanto más estás dispuesto a permitir que le quiten a tus hijos? ¿tan difícil es hacer algo por evitarlo?”

Algo parece que se ha hecho y continúa haciéndose. La siembra ha surtido efecto y empieza a verse que todo lo vivido, sufrido y luchado está mereciendo la pena. El primer aldabonazo tendrá lugar en Andalucía. Será solo el comienzo: De la reflexión, a la calle; de la calle a las instituciones; y de las instituciones… al cambio.

Todo lo que está por venir en los próximos meses seguro que proporciona suficiente material para que Artal, siempre inquieta, promueva en su momento una tercera aventura de Reacciona. Porque, por mucho que las cosas puedan mejorar, siempre quedará tarea por hacer. Hessel y Sampedro, los dos grandes ausentes, así lo entendieron siempre.

J.T

*Publicado por Juan Tortosa en Público. 

Gracias, Juan.

 

ReaccionaDos, en la senda de Reacciona

En Abril de 2011 se publicó Reacciona, el que sería el libro español de ensayo más vendido de aquel año con 6 ediciones y cerca de 100 mil ejemplares. Una ola de indignación empezaba a recorrer numerosos países. El ex diplomático francés Stéphane Hessel  comenzaba a hacer historia con su libro “Indignez vous”, prologado en España por nuestro gran humanista José Luis Sampedro. Ambos participaron también en Reacciona, invirtiendo los papeles.  En el acto de presentación de Reacciona en Madrid unos jóvenes pidieron subir al escenario del Círculo de Bellas Artes para anunciar una gran manifestación que se preparaba para poco después: el 15 de Mayo de 2011. Estaba naciendo el 15M.

Así se inicia el prólogo de ReaccionaDos, que llega a las librerías este jueves 19 de Febrero. Hemos vuelto. No, por desgracia, Sampedro ni Héssel, pero sí todos los demás. Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO, el juez Baltasar Garzón, los economistas Juan Torres López y Àngels Martínez  Castells (especialista también en salud pública), los científicos Carlos Martínez (ex presidente del CSIC) y Javier López Facal, Lourdes Lucía, cofundadora de ATTAC España. Los periodistas Ignacio Escolar, Javier Pérez de Albéniz, yo misma, Rosa María Artal. Y nos hemos traído a Javier Gállego Crudo para que pusiera el epílogo. Y todos llenos de propuestas y de ideas. Con ganas de hacer algo, de seguir haciendo algo.

“NUNCA SE VIO MAYOR DESTROZO EN MENOS TIEMPO” título ese prólogo. Unos pocos datos como ejemplo. El paro juvenil había alcanzado en España, según contaba el periodista Ignacio Escolar en Reacciona, el 40,06%, hoy, poco más de tres años después, está en el 53%. La tasa de pobreza infantil se situaba en un insostenible 17,2%, algunas estadísticas la cifran ahora en torno al 33%. Los dueños de las empresas que cotizan en el IBEX son, en cambio, un 67% más ricas desde que gobierna Rajoy. La deuda pública ha aumentado en 265.000 millones de euros, hasta alcanzar 1 billón de euros y un récord histórico.

Recortes, privatizaciones con los jugosos bocados de la sanidad,  o de tal desvergüenza que se ha llegado a vender y desahuciar (en Madrid) pisos de protección oficial porque las autoridades los vendieron a Fondos Buitre. Para llegar a la paradoja de contar con menos prestaciones que en 2011 pagando muchos más impuesto. Mientras, se ha rescatado con dinero público a los bancos, y a los concesionarios de autopistas. Los despilfarros y prebendas de muchos políticos suponen un serio agravio comparativo que ha disparado el divorcio entre política y sociedad. En corrupción salimos casi a escándalo diario.

El deterioro en derechos y libertades es de tal profundidad que cuesta creerlo. Ley Mordaza, Reforma del Código Penal,  retroceso en los avances logrados por las mujeres. De protestar por las ruedas de prensa sin preguntas, se pasó a la comparecencia del Presidente del Gobierno a través de un plasma. Y como gran condena, fondo y diseño de futuro:  el  brutal aumento de la desigualdad en el que la España de Rajoy figura en los puestos estelares. ¿Recuperación? ¿Para quién? ¿Desaparecerán la pobreza y la desigualdad cuando regrese el crecimiento? ¿Escapará el capital, si subimos los impuestos? ¿Cabe alguna esperanza de mejora para el común de la sociedad? ¿Tenemos un proyecto de país para confiar en el futuro?

Y, sin embargo,  ReaccionaDos vuelve a ser, es más aún que el primero, el libro que busca la reflexión, los argumentos, sosiego y afán constructivo. Esa base para tomar impulso.

Es cierto que el cambio ha sido dramático, pero tuvo una doble vertiente. Porque también creció un Poder Ciudadano que –tome la forma que tome- permite vislumbrar esperanzas de cambio. Porque lo saben, lo combaten con fruición en cuanto descuellan cabezas. Y asímismo una red de periodismo digital que permite conocer las noticias que no interesan al poder. También al mediático.

Estamos ante una encrucijada. Podemos seguir por el mismo camino en el que tantos se van quedando atrás o, como proponemos, buscar vías que permitan reducir las desigualdades, rescatar a las personas, regenerar el sistema y salvar de la quema a la Cultura, la Educación, la Ciencia, la Justicia y la Sanidad. La Democracia. Muchos siguen la senda de la resignación, pero cada vez son más, somos más, quienes no queremos aguantarnos. La gente se ha cansado de perder siempre y ha decidido que puede ganar. Muchos han resuelto que ha llegado la hora.

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Jornada de reflexión

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Bajando a la basura borradores de libros

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Cuando los papeles se la comen a una, lo prudente es operar con la frialdad de un cirujano. La mayor parte de lo que tiremos no vamos a usarlo jamás, pero alguna cosa jugosa he encontrado en ese repaso a bulto del que alguna noticia se desparrama en el momento justo que vas a meterla en la bolsa de la basura. Y solo por eso se acumula más de lo que cabe. ¿Solo? Igual merece la pena.

12 libros llevo escritos, sola o en colaboración. Más un par que no han sido publicados. Solo los borradores ocupan buena parte de un armario. Así que, preparado para bajarlo al contenedor de reciclaje, acabo de incluir dos versiones de mi último trabajo: Salmones contra Percebes. Sin piedad alguna.

Fueron varios meses de todas las horas. Terminas, imprimes, encuadernas con una espiral baratita, lees, corriges. Terminas, vuelves a imprimir, encuadernar, leer, corregir. Publicado en Abril aún se ve en alguna librería lo que es bien raro, después de “tanto tiempo”. Pero nada que ver con lo que “se lleva”.

escritor

Son dos borradores. Uno ha caído donde explico la psicología de los percebes y los salmones. Los primeros inspirados en Mariano Rajoy y su PP que, pillada silla, no se sueltan ni con tempestades. Los salmones somos los que vamos remontando el río y la corriente y dándonos contra los obstáculos.

El otro cuadernillo quedó abierto donde hablo del espíritu gregario de los percebes. Si es que como la piña nada. ¿Quiere ser Usted independiente y encima se queja?

borregos

Lo que será la pasión por escribir y comunicar que me pasa por la cabeza dejarlos al lado del contenedor, no dentro. Por si alguien se los topa de casualidad y tiene, por curiosidad, la tentación de leerlo. Con sus correcciones y todo. Pero creo que Ana Botella, la alcaldesa de Madrid ha dispuesto brigadas de inspección de basuras y pone unas multas tremendas si encuentra un desperdicio fuera de su sitio. No me puedo arriesgar. ¡Fuera sentimentalismos! ¡A la basura! ¡A su cajita! Las cajitas son tan, tan, percebes…

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