Manifiesto para que me muevan

1) Sé que las cosas están mal. Soy una persona informada y lo sé. Exijo, por tanto, que otros me aporten iniciativas y me marquen el camino a seguir. Soluciones, caminos concretos. Alientos abstractos no me sirven, reclamo la formulación de acciones claras y específicas. Luego ya veré qué hago.

2) Indispensable que me traigan la revolución a casa. Algo cómodo y que no tenga el menor riesgo ni peligro para mi integridad personal ni la de cualquiera de mis bienes.

3) Gratis como es obvio. Yo ya pongo el portátil de 300 euros, el IPad de 600 y algún dispositivo de telefonía móvil de alta gama (hasta otros 600 euros puedo llegar a pagar cuando lo cambie) para ir leyendo qué me proponen según donde esté. Como primer paso. Estudiaremos también que con la idea venga regalado todo el pack para leerla.

4) Me moveré si la propuesta, formulada con las premisas que anteceden, no tiene ni una sola coma fuera de sitio o puedo yo, haciendo un esfuerzo, cambiarla. Con el hastag que pida por supuesto. El mundo es Internet.

5) Tanto si el mundo es Internet como no lo es (en esto hay incomprensibles ombliguismos contrapuestos), que ni se les ocurra invitarme a moverme si retransmiten un partido de fútbol. Con un Real Madrid-Barça sería suicida intentarlo.

6) Lo mismo digo si es una de las múltiples horas del día en los que habla Belén Esteban o asimilados por la tele. O hay un rifirrafe político, o de tertulianos.

7) Advierto que si mi tertuliano o gurú favorito me dice que no me mueva o me mueva en otra dirección, haré lo que él opine y decida.

8 ) Mejor, que me inviten a moverme por la tarde que por las mañanas me levanto de mal humor. Imposible un lunes, un fin de semana o un puente. Que no llueva o haga demasiado calor, por supuesto.

9) Si cumplen escrupulosamente todas mis condiciones y alguna más que tengo la seguridad de que irán surgiendo, estoy dispuesto incluso a manifestarme en defensa de mis derechos y por lograr un cambio, pero –como esas concentraciones en la calle son horrendas, están plagadas de gente violenta, y duelen los pies de andar- lo haré en mi casa, pulsando un clic con el ratón. Siempre, naturalmente, que el liderazgo de quien convoque las concentraciones me guste, y no descubra que está manipulando a favor de intereses espurios.

10) Recordad, que si ese cambio social, político y económico que ansiamos triunfa “fui yo” quien inició el movimiento. De hecho soy el autor intelectual de la Revolución Francesa, el Mayo 68, y la Transición española. No tenéis que agradecérmelo, yo soy así.

Sintiendo los colores del parado 5.000.000

Rostros desencajados… y exultantes; llantos, desgarro… y saltos, brazos en alto para atrapar la gloria. Cara y cruz que dicen. Mucho. Dicen mucho. El parado 5 millones de España ha entrado en la portería. En la suya. En la que le roba presente y futuro. La sociedad española se cubre de mantos negros. Una parte, la otra festeja el triunfo del neoliberalismo, de sus dioses en la tierra, y la parcialidad del árbitro. Los mercados más cerca del cielo. El parado, todos los 4.999.999 anteriores, han perdido. Ha sido un absoluto robo, en un partido podrido, sucio, bronco… ¿bronco en serio? Sí, el empresario le ha clavado el tacón al parado en el gemelo derecho, aunque involuntariamente –al decir de los comentaristas parciales-. La estrategia era de una importancia vital –digo vital- pero ha fallado. Veamos otra vez la escena, ralentizada, el parado cinco millones entrando irremisiblemente debajo del larguero, entre los dos palos, en puerta, ante la mirada desolada de sus compañeros de equipo, y la desbordada alegría del rival.

El juego no ha sido brillante. Al fin y al cabo, parados atraviesan todos los días el marco de su infortunio, se esperaba algo más de espectáculo. Se esperaba del parado una remontada, algo más de raza. Pero no. Ahora se entiende tanto salir a pasear la sin hueso en las vísperas. Por uno y otro lado. Intentaban los hombres amenizar esto en vista de lo que luego se iba a ver: nada, la nada más absoluta, una bacalá de encuentro arruinado por la actitud de los contrincantes. Así que ruina total, con la audiencia en un bostezo gigante y escasas, por no decir ninguna, ocasión de escapar al destino prefijado.

Al parado le bastaba empatar aceptando una merma del sueldo pongamos por caso, solo que con eso corría el riesgo de meterse un tiro en el pie. Dejar la iniciativa en posesión de los mercados y el árbitro, sin presionar al doscientos por cien, dejándoles hacer y sin morderles las canillas era comprar papeletas al por mayor para que en una de esas apareciese la UE y mandase a la cuneta los planes de cualquier asalariado.

El parado ha sido requerido por todos los medios informativos para servir sus impresiones a una audiencia ávida. Conocemos a sus novias, su familia completa, lo que come y lo que compra, necesitamos saber más: cuantas hipotécas, créditos, tarjetas y manos han intervenido en su caída, cuantos puntapiés. Ahora faltaba conocer qué pensaba de su entrada en el paro: “No quiero hacer declaraciones, porque si digo lo que pienso acabaré ya no solo mi carrera de parado, sino de posible futuro contratado por un sueldo de mierda”.

Del vencedor también sabemos qué restaurantes y amistades frecuenta, dónde adquiere o le regalan los trajes, adónde evade sus ganancias para no pagar impuestos, cómo ha labrado su poder. “No es una final limpia, los mercados cuentan con favores arbitrales”, se lamentan quienes esta noche no dormirán porque han perdido los asalariados, porque ya ha entrado en meta el parado 5 millones. Están de luto. Ha sido la sentencia final. Al menos hasta el próximo encuentro.

El dinero que dilapida el fútbol es similar al PIB de algunos estados y serviría para pagar fuentes de trabajo que harían remontar a cualquier país. Pero tiene emoción y conocemos todos sus entresijos. Sabemos del ceño fruncido de algunos de sus entrenadoras horteras o del señorío de otros, el mecanismo de las jugadas, la gloria suprema de ver entrar un balón en portería empujado –o no evitado- por alguna de los 22 jugadores sobre el césped. Sabemos de qué hablamos –yo no, realmente, pero me fijo mucho- y sentimos los colores de los nuestros. ¿Tanto costaría informarnos de lo que realmente nos afecta y vivirlo con pasión? El fútbol inoculado en altas dosis, nos está costando tan caro, tan sumamente caro. Nos distrae (una barbaridad), nos evade… mientras nos devalijan posesiones y derechos.  Suelo mantener que tenemos derecho a la felicidad pero procurando que no nos dañe la conciencia. ¿Qué nos queda sin el fútbol? me han preguntado en twitter de donde he sacado por cierto –además de otras crónicas desgarradas de los perdedores- alguno de los lastimeros tópicos del enésimo Barça-Real Madrid… ¿Qué nos queda? la cordura, la dignidad, el coraje dos dedos de frente ¿Los hay? De momento ya somos campeones del paro.

La noticia y los políticos

Me quejaba ayer, sin ir más lejos, de tener a Dolores Cospedal en desayuno, comida y cena si sintonizo TVE –o cualquier otro medio-. Y no solo ella, a toda una hilera de políticos servidos a veces hasta cuatro y cinco en la misma tanda. Y va Cospedal y se queja del tratamiento parcial que da al PP la televisión pública. Nacional, naturalmente, las que controla su partido (a través de autonomías o licencias concedidas por ellas) sí que saben hacer adularles y publicitarles como Dios y el PP mandan. En su intervención en los desayunos de RTVE, con una Ana Pastor que ejerce el periodismo, la número 2 del PP se retrata ampliamente. “TVE no es imparcial. Una televisión pública pagada con los impuestos de todos los ciudadanos debería ser de una objetividad y una imparcialidad meridiana…”, dice. Para quejarse también de cómo los restantes medios no se han hecho eco de su “campaña” contra RTVE. De su propaganda, no de información alguna. Están muy mal acostumbrados, pero las costumbres se pueden cambiar.

Lo mejor fue cuando acusó a “la dirección política de TVE” de ser la culpable de la supuesta parcialidad. Señora, los medios informativos carecen de “dirección política” en democracia. La página del PP, insiste en esa idea sin el mejor sonrojo: la dirección política, y titula: El Partido Popular manifiesta su indignación por el trato recibido por Cospedal en RTVE. El maltrato consistió en no decir “amén”, que -aunque lo hayamos olvidado- es la obligación de todo periodista. Veamos esta joya de la desfachatez y de lo que entiende Cospedal y el PP por información.

En Reacciona, hablo de este punto. Copio y pego el fragmento titulado “La noticia y los políticos”:

«Tras haberme criado viendo a Franco inaugurando pantanos y a todos sus ministros y altos cargos en actos de propaganda, mis ojos se anegaron de emoción al escuchar de los entonces responsables de los telediarios en la transición –y de ideologías tan distintas como Ladislao Azcona, Eduardo Sotillos, Pedro Macía y Luis Mariñas-: “el hecho es la noticia, si hay un político y, lo encuentras justificado, lo citas al final del texto.” Los políticos tenían que ganarse su aparición en televisión. La experiencia apenas duró. El sabroso caramelo se volatilizó a las puertas de la escuela del poder.

Hoy sus comparecencias son diarias. No es noticia lo que opinen –por muy jocoso o patético que a veces resulte-, lo son sus hechos. No lo es en absoluto la repetición machacona de su ideario –sabemos qué van a decir antes de que abran la boca ¿cómo va a ser eso una noticia?-. Los medios no son oficinas de prensa de los partidos en permanente campaña electoral. Pero así parecen actuar –las televisiones sobre todo- . De hecho, los políticos intervienen medidos y pesados según sus votos. Y, como no hay tiempo, la opinión se reduce al bipartidismo (al que refuerzan), cuando España es plural y, en justa lógica, tendrían que habilitar espacio para todos los partidos y colectivos sociales… en informativos eternos y tediosos ¿Sería eso periodismo? No.

La clase política representa el tercer problema para los españoles, quizás porque les vemos y oímos demasiado. ¿Sabemos de este modo lo que piensan en realidad? Escasamente. Ahí tenemos el simulacro de los debates en los que el periodista es mero controlador de tiempos y de temas pactados sin su intervención; a diferencia de lo que ocurre en otros países, donde el moderador inquiere y precisa. El periodista debe incomodar, insistir, buscando la verdad. Los políticos se han acostumbrado, asimismo, a la insólita figura de la “rueda de prensa sin preguntas”. ¿Cómo se atreven? ¡Son servidores públicos! Se deben a la sociedad. Y sus ojos, oídos y cerebro en esas comparencias son los periodistas… que se ven obligados a asistir para tomar nota sin abrir la boca.

Con la Televisión Digital Terrestre, TDT, llegó la invasión de cadenas entregadas por los políticos (autonómicos sobre todo) a medios de ultraderecha mayoritariamente. Aquí realizan programas “low cost”. Lo más barato es sentar a tertulianos en una mesa y, de la mañana a la noche, destripar al gobernante opositor, incluso al propio si no manifiesta una extrema radicalidad reaccionaria. El manual de la manipulación exhibiría como prototipo a estas cadenas.

Los debates pueblan los medios. El que contrapone a Rajoy y Zapatero (o cualquiera que ocupe la cúpula de los partidos), cargando sobre uno de ellos todos los males de la humanidad, es estéril cuando manda la UE y el reinado neoliberal está garantizado por vocación genética o por pragmatismo. Apenas se diferencian -y no es poco-, en el rancio conservadurismo ideológico del PP, necesitado de una urgente modernización al servicio del progreso de todos.

El periodismo de declaraciones (vacías y repetitivas en su mayoría) y tertulias con el mismo espíritu, tiene un efecto devastador. Porque –no nos confundamos- la Política es imprescindible en un sistema democrático. Con tropiezos, avances y errores, la humanidad persigue disfrutarla desde los griegos, cinco siglos antes de la Era cristiana. Para dignificar el papel del ciudadano, de un ser libre sujeto a derechos y deberes. Para regular una actividad humana cuyo fin es gobernar y dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad. Hemos de obligar a nuestros representantes a regenerar la Política».

TAREA DEL DÍA (y de los días siguientes hasta la resolución del problema): Cambiar de cadena o de dial, pasar página cada vez que aparezca un político con declaraciones opinativas. Se notan en las primeras palabras, el tiempo justo para «apagarlos». No son noticia. Todo lo que no es noticia, es propaganda, oí decir y coincido. Si conseguimos bajar las audiencias de este odioso entretenimiento que nos sirven, igual los medios dejan de macharnos con políticos no diciendo nada que no sepamos. Ganaríamos mucho: ellos (los políticos) y nosotros. Incluso los medios que dispondrían de mayor espacio para dar noticias.

Algo huele a podrido en España

 Absolutamente ahíta de ver, oír, leer y casi hasta oler a Cospedal y sus oportunistas conspiranoias, a los políticos opinantes en general, no puedo entender –es un decir- cómo no ha sido un clamor el último informe del GRECO (Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa) sobre la corrupción en España. La agenda “institucional” de los medios está demasiado preñada de “rifirrafes” para entretener y, mejor, distraer al personal, no hay espacio para menudencias. Así, portada de El País este 25 de Abril, pocos más medios se han hecho eco. Radiocable y La Voz de Barcelona, según veo.

España suspende en lucha contra la corrupción, según el GRECO. ¿Por qué? Entresaquemos ideas.

1) Opacidad en las cuentas de las corporaciones locales (especialmente las mayores de 20.000 habitantes). El informe ve «malas prácticas» en un punto en donde «los riesgos de corrupción son particularmente altos». Le preocupa doblemente porque, según los informes del Tribunal de Cuentas, el 25% de los ingresos de los partidos proviene de sus sedes locales.

2) Peligroso endeudamiento de los partidos. Sus deudas en 2005 ascendían a 144 millones de euros en créditos, y no hay signos de que se hayan reducido. (¿Al contrario?). Según, éste y anteriores informes del GRECO las formaciones españolas “están en una posición muy vulnerable/dependiente de los bancos”.

3) No existe una regulación para determinar el límite de endeudamiento o las condiciones con las que se negocian los créditos, de forma que estos pueden llegar a confundirse con donaciones, sobre todo cuando se producen cancelaciones. (No les regalarán el dinero ¿verdad?).

4) Ausencia de información sobre las fundaciones vinculadas a partidos y las deudas de estos con las entidades de crédito. “No existe seguridad de que créditos negociados en condiciones muy favorables puedan servir para eludir la ley”. (¿Condiciones «muy favorables» también?).

5) No se presentan cuentas consolidadas (claras) de los partidos. «No hay una concepción única de las cuentas de un partido», señalan fuentes del Tribunal de Cuentas que ha colaborado con el GRECO. «Los hay que consideran como entidades diferentes el partido y a su grupo parlamentario», explican.

6) El GRECO señalaba en anteriores informes que los partidos carecían de un control interno de sus finanzas y no realizaban auditorias externas. El GRECO concluye que “no hay evidencias de mejora en ese aspecto”.

7) Fuentes del Tribunal de Cuentas confirman que no han podido cruzar datos con el Banco de España. No se los ha facilitado. El Tribunal de Cuentas español ha realizado numerosas recomendaciones para la lucha contra la opacidad que rodea las finanzas de los partidos, pero sus advertencias no tienen carácter vinculante. Deducid.

Por si alguien los confunde, el Consejo de Europa no tiene nada que ver con la UE, aunque fue su alma matriz. Menos, conforme pasan los años. El Consejo de Europa, nacido en 1948, es la más antigua de las organizaciones que persiguen los ideales de la integración europea, y es asimismo la única que integra en su seno a todos los Estados europeos. Excepto Bielorrusia y Kazajistán, excluidos ambos por razón de su régimen político autocrático incompatible con los principios que sustentan al organismo, y el Vaticano al que consideran un estado instrumental. Su fin: promover un espacio político y jurídico común en el continente, sustentado sobre los valores de la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho. Bastante diferente de la UE económica (neoliberal) como vemos, aunque el Comité de Ministros del Consejo de Europa lo forman los de exteriores de los países miembros o sus embajadores.

Pues bien, uno de sus trabajos es perseguir la corrupción a través de GRECO. Hace dos años, en el blog, hablamos de su anterior informe:

El GRECO recomendó a España en 2009 endurecer las penas relativas a los delitos de corrupción y tráfico de influencias e intensificar el control fiscal de los partidos políticos a través de auditorías internas. Añadía que la legislación española es deficiente a la hora de perseguir los delitos de cohecho en el sector público, y que los sobornos en el sector privado no están perseguidos “en absoluto”.

Ahora dice que España «no ha cumplido satisfactoriamente ninguna de sus recomendaciones» –las citadas y algunas otras-.

Así que sigamos con Sortu y Bildu, con el uso electoral del terrorismo, como primer problema esencial de España, obviando las mil contradicciones entre declaraciones y hechos de sus jaleadores. Con el “y tú más”, con el “rifirrafe” imprescindible, con algunas listas electorales podridas de implicados en corrupción ya perseguida judicialmente, no como todo esto que tanto alarma al Consejo de Europa… que así nos va. Es imposible construir sobre terreno tan fanagoso, y la sociedad que calla, otorga. Por cierto, ¿habéis escuchado a algún político de alguna formación, la que sea, decir ni media palabra sobre este informe? Ser o no ser, he ahí el dilema.

 PD. Por cierto, GRECO insiste en lo mismo informe tras informe. En 2003, Rajoy replicó al Consejo de Europa. El entonces vicepresidente del Gobierno, dijo (antes de que uno de sus militantes denunciara la trama Gürtel) que España es un Estado de derecho en el que “se lucha eficazmente contra la corrupción”, y exhibió como prueba que “ya no es uno de los problemas capitales que tienen planteados los ciudadanos españoles”. Rajoy (tan aficionado a los “juicios” populares fuera de la Magistratura) se refería a que la corrupción ni siquiera aparece citada como problema en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas. Algo que sigue ocurriendo, prácticamente igual, años después para nuestro escarnio y desgracia. Insisto, Ser o No Ser.

PD2. Esta tarde a las cinco, estaré en El País en una entrevista digital sobre Reacciona.

Claveles de dignidad

 

Hace 37 años ¡Éramos tan jóvenes! Portugal se levantaba en paz contra su larga dictadura. España tardaría un año más en ver morir, en la cama, a Franco, que es una sensible diferencia. Los claveles de la liberación nos inundaron a muchos aquí de esperanzas. La nostalgia solo ¡y nada menos! da calor –o frío- al corazón, lo que cuenta son los hechos que cimientan el futuro. Rabiosamente jóvenes nos inventamos un presente con las herramientas del esfuerzo y la ilusión.

Apalean hoy a Portugal los especuladores. Grecia, la tercera (con España), en el triunvirato de “los sueldos más bajos”, “el menor gasto social” nos muestra de qué sirven los “rescates” de la UE, FMI y asimilados: más y más recortes hasta asfixiar. Hoy dicen que igual cae como Lehman Brothers. Un país entero en bancarrota. Con ciudadanos dentro que en modo alguno causaron la crisis, y mucho menos cuando cobraban “los sueldos más bajos de Europa” y la larga coletilla de la desigualdad. Los manipuladores -como saben que hablan para desinformados- atribuyen la culpa al gobierno socialista griego que se encontró el pastel neoliberal en su reciente llegada al poder. Y ni siquiera es completamente así: el causante final es el sistema degenerado con la UE, FMI, “mercados” y familia al frente, y sí, los neoliberales en los gobiernos nacionales.

De vez en cuando al «atado y bien atado» se les cuela un gesto ante el creciente malestar popular. El Parlamento Europeo aprobó, a primeros de marzo, instaurar la Tasa a las Transacciones Financieras (TTF) en la UE, Es decir, que ese dinero que se mueve en el mundo destinado fundamentalmente a la especulación (sólo el 10% sella acuerdos comerciales o de producción) pague un porcentaje mínimo, 0,05%, para luchar contra el subdesarrollo, el desorden climático y la pobreza.

Pues bien “Bruselas” –denominémosla como un ente- y el FMI están buscando “soluciones alternativas” para descafeinar la Tasa Tobin. Se da ya por perdida, nadie con poder la quiere, G20 incluido. En su voracidad sin límites, ni de la calderilla quieren desprenderse.

Los portugueses son sensatos, buena gente. No sé si volverán a florecer en protestas, pero, de entrada, se han irritado con la oposición conservadora por querer sacar tajada electoral del secuestro de los “mercados” –sí, llamemos a las cosas por su nombre-. Gane quien gane las próximas elecciones el resultado es el mismo, sin embargo. El cáncer está en Bruselas, FMI y el resto del equipo. Es algo que se cambia con los votos. Masivos. Recordemos una vez más que nuestro representante más votado en Europa es… Jaime Mayor Oreja. Así nos va.

El Grandola vila Morena sigue siendo, tantos años después, un motor para ponerse en marcha.

Grândola, villa morena

Tierra de fraternidad

El pueblo es quien más ordena

Dentro de ti, oh ciudad

El pueblo es quien más ordena

Tierra de fraternidad

Grândola, villa morena

En cada esquina, un amigo

En cada rostro, igualdad

Grândola, villa morena

Tierra de fraternidad

(…)

Juré tener por compañera

A la sombra de una encina

De la que ya no sabía su edad

Ya es día (y mes) del libro en El Corte Inglés

Sección de libros del centro comercial El Corte Inglés

Y en Fnac, donde además figuran los libros más vendidos. Allí, naturalmente.

Y en La Casa del Libro


¿Y en el mundo virtual?

Y, en consecuencia, ¿En el mundo real?

Reacciona en lainformacion.com

Hoy no quiero arreglar el mundo

Cuatro días por delante en los que, presumiblemente, predominará el descanso y la acumulación de fuerzas para nuevos retos. Toda actividad precisa un paréntesis o se tensa en exceso la cuerda. Cielo gris tras la ventana, y agua mansa. Lo lamento por los ávidos de sol en vacaciones, yo tengo la inmensa suerte de que adoro la lluvia y por igual los rayos solares, preferiblemente de otoño, invierno y primavera (los fuegos los reservo para otros menesteres).

Se acumulan en mí numerosas sensaciones que he de digerir. La mayoría, disfrutar. La tenacidad de mis genes aragoneses –no es ningún mérito por tanto- acaba de dar un fruto redondo: Reacciona. Una argumentada manera de llamar a no tolerar más el injusto sistema en el que vivimos que no hubiera sido posible sin la concurrencia y colaboración de otras varias personas. Esto es así: solo funcionan los equipos. Y hay que ser perspicaz para encontrar los adecuados. Me produce satisfacción el contenido y la acogida del libro. Es un paso, a la espera de que otros muchos lo den en el camino que elijan. Sé que algunos lo piden –con más precisión, lo exigen, a otros que no son ellos, naturalmente-, a tiro de ordenador y a la carta. “Házme la “revolución” –es un decir- a mi gusto, que ya te corregiré las comas, aunque, de todos modos, tengo clara la misión: no hacer nada, que nadie haga nada”. Afortunadamente, no es así la mayoría.

Ni mucho menos. Hoy no quiero arreglar el mundo. Sé que están en ello, por ejemplo, los jóvenes componentes del Ateneu Roig y de la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona. Gratísimo, cálido acto, “Éxito de ciudadanía”, como relata Ángels Martinez Castells. Un gusto ver tanta gente joven con ganas y hechos. Y sin exigir que nadie les saque las castañas del fuego o realce su presencia.

Vuelvo de Barcelona cargada de afecto, complicidad, hasta de olor a salitre –placer del que tan poco disfruto- y sol servido a la temperatura justa. Por allí se cruzó también esta entrevista en el Hoy por Hoy de Pedro Blanco -una de mis favoritos en el periodismo actual-, que me hizo revivir con nostalgia sin dolor, esperanzada, los tiempos de Informe Semanal, cuando una se levantaba en un hotel para salir temprano a hacer “algo”.

Mucha tarea sí. Los objetivos equivocados de quienes siembran “Brechas y populismo”, como hablábamos estos días, y que hoy cuenta estupendamente Josep Ramoneda. La incongruencia de este país que solo puede “procesionar” a golpe de cirio. Nacho Escolar por un lado, y Javier Pérez de Albéniz -dos de mis chicos favoritos también y colegas de libro- no pueden expresarlo más de acorde con lo que yo pienso.

Media España está feliz. Porque en el partido número 2 de 4 en 18 días, enfrentando a los mismos equipos, ha ganado el Real Madrid. Terrible simbología la de la Copa del Rey aplastada por el autobús porque se le cayó de las manos a Sergio Ramos. Hace falta ser patoso. ¿No se veía venir?

Pues sí, igual que los recortes en la sanidad pública catalana. Hay quien vota con la víscera sin haber escuchado previamente a los candidatos a quienes se entrega el poder. Amigos, no me digáis que no avisan. Y una capacidad humana consiste en relacionar conceptos… y actuar en consecuencia.

Elrich estaba hoy deprimido. Barruntando lluvia, probablemente, y que los problemas persisten y no se evaporan porque haya partidos de fútbol y vacaciones.

           

   Veo que también yo tengo espacio libre: para nuevos sueños e ilusiones.  Hoy, ahora -conmigo nunca se sabe- no quiero arreglar el mundo, quiero… disfrutarlo.

Lo inesperado

El Roto siempre emitiendo en mi longitud de onda

Una de las características que definen al ingenuo es su infinita capacidad de sorprenderse. Ocurre sin embargo que la experiencia y mantenerse informado permiten hilar los datos y prácticamente “predecir” el futuro (eso que se inicia al segundo siguiente del momento en el que vivimos), aunque en realidad lo que se hace es deducir. Y pasa también que cuando se carece de información y de memoria cada acontecimiento repetido parece nuevo. La sociedad en general (a la vista del discurrir de los hechos) suele vivir instalada en este último supuesto. En su caso más extremo le llevaría a asombrarse cuando sale el sol, no recordando que ya lo vio ayer, y anteayer, y muchos días más, pero en realidad se enfrenta a ese discernimiento en otros acontecimientos menos visibles.

En la nórdica Finlandia, cuna de la mejor educación del mundo, la ultraderecha xenófoba y antieuropea, registra tan espectacular ascenso, que pasa de 5 diputados a 39 situándose a la par que los partidos tradicionales. Una educación mal digerida puede llevar a considerarse superior, y eso hace casi el 20% de la población –la que ha votado a los “Auténticos Finlandeses”- que no quiere rescatar a los “ociosos” y “malgastadores” europeos del Sur y no quieren otro color de piel que el blanco desvaído de la persistente ausencia de sol. Queda allí el resto de los finlandeses claro. Pero en Holanda pasó hace poco lo mismo, sube la ultraderecha.

En la misma línea, el Gobierno francés cerró ayer el paso a los trenes procedentes de Génova para evitar la entrada de los huidos de la revolución árabe. Italia tampoco los quiere. ¿Sorprendente? No. Italia y Francia discute por quién quiere menos a los emigrantes –o exiliados-, y la UE se degrada por días y minutos dado que ya ni respeta el tratado Schengen. ¿Desconcertante? Para nada. Muy previsible.

Cuando la codicia de unos pocos condena a la precariedad a la mayoría (en un proceso creciente e imparable), cuando se carece de suficiente lucidez y de memoria (como para errar la atribución de culpas) sucede lo que está ocurriendo ahora: ultraderecha, xenofobia, manipulación de la sociedad desinformada. Si lo miramos bien, la avaricia extrema es hoy mayor que en el crack del 29. Ahora, solo el 10% del movimiento de divisas (véase Reacciona) se dedica a transacciones comerciales o de producción, el 90% es especulativa, no produce nada.

¿Desconcertante? Pues confieso que sí, que a mí, me sorprende. Me extraña (aún) que los políticos se hayan plegado a esta situación, que los medios no avisen a diario y con grandes caracteres de lo que ocurre y se nos viene encima –en lugar de hacernos desayunar, comer y cenar con los exabruptos de Cospedal o Aznar-, y, mucho más, que la sociedad no reaccione.

No me extraña nada que las ciudades se hayan quedado desiertas (en días laborables) porque es Semana Santa, a pesar de que nos quejamos tanto de la crisis. “España y yo somos así señora”.

Pero sí me pasma que no se desbroce la maleza para identificar a los culpables de los males (que permanecen incluso en vacaciones). La vez anterior los pasos calcados de hoy desembocaron en un Hitler y un Musolini, y una guerra mundial. ¿Podría ocurrir ahora? No estoy segura, quizás todavía soy ingenua. Pero estamos a tiempo de evitarlo.

 Me sorprendo también a mí misma escribiendo aquí, gratis, con las muchas cosas que tengo por hacer. Como responder en Público, por ejemplo, a por qué no escribo todo, absolutamente todo, absolutamente gratis. No incluye ni una mención a conocer el contenido. Es la pregunta que más interés ha despertado. Pero no, eso no me choca nada.

Me gustan las sorpresas. Preciso alguna novedad… inesperada, tan sorprendente que llene de sol las noches. Es todo tan cansinamente previsible…  ¿Ingenua?

Traduciendo la cumbre del G20

Los países del G20 se han reunido por tercera vez desde que se desencadenó la crisis financiera en 2008 que terminaría siendo completa y global. Dado que hasta ahora no han cumplido ninguno de los acuerdos de las cumbres anteriores, esta vez han dicho que van a hacer algo para que parezca que en realidad lo hacen -además de gastarse un dineral en alojamientos, manutenciones y viajes-.

Lo que han decidido ha sido perseverar en la política neoliberal. Prepararán –dicen- una lista negra de países que pueden desencadenar una nueva crisis. Para ello vigilarán los datos fiscales, de ahorro y deuda privada, y de intercambios comerciales. No para solucionar de una vez desequilibrios en estos puntos, sino para que se ahorre y se restrinja, a costa de los asalariados y pensionistas naturalmente. Vamos a ver, no es que en realidad vayan a controlar nada, los G, sean 7,8, ó 20, no hacen otra cosa que acordar «pautas indicativas”. Y todo sin prisas, cada vez con menos prisas, ya se reunirán otra vez en Septiembre and so on.

Ahora bien, en una deliciosa carambola, etiquetan a 7 países de “sistémicos” «los que por su tamaño podrían provocar desórdenes en la economía global». Una calificación estupenda porque se considera que son “demasiado grandes para caer”, e igual que a los mercados “sistémicos” se les da lo que pidan, sin controles, ni presiones. Para disimular afirman que a estos 7 países privilegiados, se les va a vigilar más que a los otros, pero que si no son ahorrativos y buenos (todos y a costa de la sociedad de a pie), caerán en una lista negra.

Y héteme aquí que a los tradicionales -Estados Unidos, Japón (a quien mantienen a pesar de que no anda para muchos trotes), Reino Unido, Alemania y Francia-, han añadido a China e India. Son poderosos y es saludable que se sumen a la causa.

La ministra española, perdón vicepresidenta económica, Elena Salgado, intervino para que la creación de empleo figurara en el comunicado, pero no sabemos si se le hizo mucho caso. Aparentemente ninguno porque nadie lo ha destacado como acuerdo, siquiera como «acuerdo de intenciones» o «pauta» que es lo que se hace en estas reuniones. El comunicado final es tan obtuso e irresoluto como siempre -según apunta los periodistas que lo han visto-, pero no podemos dar detalles porque aún no han tenido tiempo de colgarlo en su página, deben andar todos deshaciendo maletas.

Ahora, por favor, leed algunas informaciones acerca del encuentro, sin menoscabo alguno para los profesionales que las han elaborado: el problema no es la forma sino los contenidos de las cumbres G.