Hoy no quiero arreglar el mundo

Cuatro días por delante en los que, presumiblemente, predominará el descanso y la acumulación de fuerzas para nuevos retos. Toda actividad precisa un paréntesis o se tensa en exceso la cuerda. Cielo gris tras la ventana, y agua mansa. Lo lamento por los ávidos de sol en vacaciones, yo tengo la inmensa suerte de que adoro la lluvia y por igual los rayos solares, preferiblemente de otoño, invierno y primavera (los fuegos los reservo para otros menesteres).

Se acumulan en mí numerosas sensaciones que he de digerir. La mayoría, disfrutar. La tenacidad de mis genes aragoneses –no es ningún mérito por tanto- acaba de dar un fruto redondo: Reacciona. Una argumentada manera de llamar a no tolerar más el injusto sistema en el que vivimos que no hubiera sido posible sin la concurrencia y colaboración de otras varias personas. Esto es así: solo funcionan los equipos. Y hay que ser perspicaz para encontrar los adecuados. Me produce satisfacción el contenido y la acogida del libro. Es un paso, a la espera de que otros muchos lo den en el camino que elijan. Sé que algunos lo piden –con más precisión, lo exigen, a otros que no son ellos, naturalmente-, a tiro de ordenador y a la carta. “Házme la “revolución” –es un decir- a mi gusto, que ya te corregiré las comas, aunque, de todos modos, tengo clara la misión: no hacer nada, que nadie haga nada”. Afortunadamente, no es así la mayoría.

Ni mucho menos. Hoy no quiero arreglar el mundo. Sé que están en ello, por ejemplo, los jóvenes componentes del Ateneu Roig y de la Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona. Gratísimo, cálido acto, “Éxito de ciudadanía”, como relata Ángels Martinez Castells. Un gusto ver tanta gente joven con ganas y hechos. Y sin exigir que nadie les saque las castañas del fuego o realce su presencia.

Vuelvo de Barcelona cargada de afecto, complicidad, hasta de olor a salitre –placer del que tan poco disfruto- y sol servido a la temperatura justa. Por allí se cruzó también esta entrevista en el Hoy por Hoy de Pedro Blanco -una de mis favoritos en el periodismo actual-, que me hizo revivir con nostalgia sin dolor, esperanzada, los tiempos de Informe Semanal, cuando una se levantaba en un hotel para salir temprano a hacer “algo”.

Mucha tarea sí. Los objetivos equivocados de quienes siembran “Brechas y populismo”, como hablábamos estos días, y que hoy cuenta estupendamente Josep Ramoneda. La incongruencia de este país que solo puede “procesionar” a golpe de cirio. Nacho Escolar por un lado, y Javier Pérez de Albéniz -dos de mis chicos favoritos también y colegas de libro- no pueden expresarlo más de acorde con lo que yo pienso.

Media España está feliz. Porque en el partido número 2 de 4 en 18 días, enfrentando a los mismos equipos, ha ganado el Real Madrid. Terrible simbología la de la Copa del Rey aplastada por el autobús porque se le cayó de las manos a Sergio Ramos. Hace falta ser patoso. ¿No se veía venir?

Pues sí, igual que los recortes en la sanidad pública catalana. Hay quien vota con la víscera sin haber escuchado previamente a los candidatos a quienes se entrega el poder. Amigos, no me digáis que no avisan. Y una capacidad humana consiste en relacionar conceptos… y actuar en consecuencia.

Elrich estaba hoy deprimido. Barruntando lluvia, probablemente, y que los problemas persisten y no se evaporan porque haya partidos de fútbol y vacaciones.

           

   Veo que también yo tengo espacio libre: para nuevos sueños e ilusiones.  Hoy, ahora -conmigo nunca se sabe- no quiero arreglar el mundo, quiero… disfrutarlo.

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