¿Una plaga de termitas?

Las termitas son insectos. Se agrupan en nidos y se alimentan de la celulosa contenida en la madera. Con enorme constancia y eficacia, horadan su objetivo –un árbol, por ejemplo- hasta dejarlo hueco y muerto, aunque exteriormente parezca que sigue vivo. Saben infiltrarse con gran discreción. Pueden devorar una viga completa atravesando incluso el hormigón, sin que sea perceptible hasta que se cae. Una organización, perfectamente jerarquizada y dividida en castas, les ayuda en sus fines.

 Quienes viven realmente bien son, claro está, los jefes: las reinas y los reyes, como les han llamado los científicos. Son los únicos que se solazan en la labor de reproducirse y no hacen otra tarea para la colectividad. Las termitas obreras realizan todo el trabajo. Construyen y mantienen el nido y los túneles, los limpian también. Comen para ellas y para los demás. Como son las únicas que pueden digerir el alimento, se lo pasan ya deglutido a las otras castas: los reyes y los soldados.  También los cuidan y hasta los acicalan. La mayoría son ciegas. Las pobres tienen un cuerpo poco esclerotizado, poco duro. Y eso cuenta en la especie. Porque el de los soldados sí es esclerotizado. Y mucho. En particular su enorme cabeza. Poseen potentes mandíbulas para morder al enemigo o repelerle con chorros de una secreción viscosa y tóxica.

Hay 3.000 variedades de termitas que se conozca. Lo mismo que existen un millón  de categorías descritas de insectos, especie a la que pertenecen las termitas, y que es la de mayor éxito biológico de la tierra; pero los científicos estiman que podrían existir hasta 30 millones más todavía sin identificar. De momento, al menos. Dado que muchas veces se constituyen en plagas –que destruyen cuanto tocan buscando lo que les interesa- modestamente propongo a los investigadores que evalúen algunos datos de otra variedad que estamos experimentando los humanos.

Son aquellos que se infiltran por el Estado del Bienestar que disfrutábamos en Europa. Con discretas pero firmes dentelladas van engullendo la sanidad, la educación, los transportes públicos, la ciencia y la investigación –por ahí igual les animamos a iniciar el estudio si inicialmente no lo ven claro-, la cultura, el empleo, los subsidios para los parados, las pensiones, la ayuda a la dependencia, a la  cooperación, los derechos de los ciudadanos –del país e inmigrantes-. Los precios asequibles. Los del medio ambiente, en costas, aguas y aire. Todo. Un sistemático y constante triturado en todas las direcciones.

La variedad española del fenómeno, ataca, además, el progreso logrado en múltiples aspectos esenciales. La educación que empezaba a acercarse a Europa y ahora regresa medio siglo atrás. La sanidad que era modelo ejemplar en el mundo. La justicia. Las libertades. A la función pública con la fruición de una colonia de roedores enfebrecidos. Con especial virulencia corroe los derechos de las mujeres, que habrán de volver a pedir permiso y esgrimir justificaciones para comportarse como tales en algunas circunstancias en las que como seres humanos decidían. Los de quienes, en circunstancias más favorables, se embarcaron en comprar la titularidad de una casa que en realidad tenía el banco. Y este banco es alimentado, cuidado y acicalado con los impuestos de la gente, mientras los hipotecados pierden su hogar.

 Se infiltran sin que buena parte del conjunto se dé cuenta, afanados en su tarea cotidiana. El Estado del Bienestar luce con su corteza más o menos impoluta, pero por dentro se está vaciando. Al paso que vamos, por completo. Atraviesan el duro hormigón de muros que parecían sólidos e infranqueables, los engullen y los pudren sin remedio. De ser un mueble de madera maciza se ha convertido en una pila de serrín, aunque parezca conservar su fachada.

 La casta que les sustenta, que construye, trabaja, ordena, asea y protege, es mayoritaria, pero parece tener dificultades de visión o de criterio. O estar permanentemente distraída intentando olvidar sus zozobras. O pensar que “así ha sido toda la vida” y no hay más qué hacer. De una forma u otra, colaboran en la tarea devastadora. No todos. Hay quienes sí se dan cuenta y corren de un lado a otro alertando. Protestan, pero les mandan los soldados a morder y emponzoñar, si es preciso, dado que han pasado a ser considerados sus enemigos. El Estado carcomido solo refuerza lo que llaman seguridad, la capacidad de usar la caja, o la de recaudar impuestos cada vez más elevados y con menos contraprestaciones.

 ¿Son termitas? Los científicos pueden ayudarnos a identificarlas y tratar el problema, estoy segura. Las dimensiones del fenómeno no pueden pasarles desapercibidas. Y urge tomar medidas. Caso de serlo, las termitas, una vez que empiezan, nunca dejan de acribillar sus objetivos para usarlos en su provecho.

*Publicado en eldiario.es

Destruir el Estado

El candidato republicano a la presidencia de EEUU, Mitt Romney, quería -y quiere- acabar con la Agencia de Atención de Emergencias porque “le cuesta mucho dinero al Estado”. Privatizarla para que los ciudadanos paguen por la ayuda. Si le toca, le tocó, oiga. Un huracán con víctimas mortales y numerosos daños materiales ha venido a demostrar la gravedad de tal medida, pero era igual de peligrosa sin que los vientos huracanados pasaran por USA y un abultado número de ciudadano se dispone a votar estas políticas que les perjudican directamente.

Portugal también se plantea reducir el Estado porque ya no sabe de qué más recortes a la población sacar el dinero que les falta. Les dieron 78.000 millones de euros en el rescate. A los bancos europeos 1,6 billones y sin contrapartidas. Pero esto funciona así, y el objetivo último es acabar con el Estado, con más de un siglo de un ordenamiento social algo más justo. Y volver al “sálvese quien puedas” y si eres pobre te aplicamos la doctrina que patentó en España Andrea Fabra.

El PP avanza en esa dirección con gran entusiasmo. Cada día un pasito más. Desde hoy se puede echar personal laboral de la función pública con escasos trámites y por una miseria (previamente apañada en la Reforma Laboral). Pronto será el personal fijo. AENA y RENFE prestos a ser dilapidados para que se beneficien de sus ganancias empresas privadas.

Lo explica, de nuevo, Ignacio Escolar. Con la brillantez que le caracteriza su artículo comienza así: “No quiero abolir el Gobierno”, decía hace diez años Grover Norquist, uno de los políticos más influyentes en la Administración de George W. Bush. “Me conformo con reducirlo hasta un tamaño que nos permita ahogarlo en la bañera”. Aquel sueño húmedo de los neoliberales se está haciendo realidad. Sarcasmos de la gran depresión: ha sido el flagrante fracaso de sus mitos sobre la desregulación financiera y el Estado sumergible, ese mismo error que nos llevó a la crisis, lo que les ha dado su gran oportunidad».

Mientras, las noticias más vistas en la prensa tradicional hablan de una bronca en una boda entre castellanos y vascos, y de que un subproducto de la prensa de vísceras y atontamiento -María Patiño- propuso entrevistar a un señor que lleva 6 años muerto. Eso es lo que interesa.

En las afamadas Redes Sociales, en twitter, he enlazado esta mañana varias graves noticias. Algunos se han mostrado tan preocupados como yo. La más comentada, sin embargo, hacía referencia a que se prevén 5 millones de desplazamientos este puente y he osado decir que «No todos sufren la crisis». No están de acuerdo, vaya por dios, algunos van a su pueblo a traerse patatas, qué majos. Apasionante tema ¿eh? Es que la gente necesita «distraerse», están pobrecillos tan agobiados. No lo están por las putadas que nos hacen a los demás con su actitud egoísta y sin criterio.

No sé si regresar al estado Zen de ayer o pensar en medidas más drásticas. Por hoy seguiré con el Zen. Animoso y todo.

La acumulación de rabia

Un coche, un SEAT Ibiza, circula por una calle de Madrid. En un semáforo, una pequeña motocicleta se para a su lado y en ella viajan dos jóvenes. Roban por la ventanilla el bolso de la conductora depositado en el asiento. Ella, de 30 años, no se arredra y les persigue. La scotter derrapa, el coche se precipita encima y resulta muerto en el acto uno de los jóvenes, de solo 25 años. El otro huye. La conductora puede ser acusada de homicidio imprudente.

Así pudieron suceder los hechos, según leo en las noticias de prensa. Un chico fallecido, una mujer debe hacer frente a la acusación de homicidio y a su conciencia. Por un bolso. ¿Solo?

A menudo nos encontramos experimentando reacciones muy primarias al volante de un vehículo. Hace pocos días, un movolúmen muy ostentoso me aprisionó en el aparcamiento de un gran centro comercial porque quería el sitio al que yo había llegado primero. Al punto de que para evadirme rocé la chapa que acababa de arreglar. La sujeta que comandaba el “tanque” se comportó con gran altanería, me llamó imbécil y me dijo que si no estoy capacitada para conducir no lo haga. Saqué una foto de su matrícula para denunciarla. En ese momento, hubiera querido desde luego que descargara sobre ella un tornado. Y… a mí apenas me importa mi coche. Me sirve para trasladarme y punto.

Se ha estudiado cómo el conducir refuerza los instintos primarios, envanece, da una falsa seguridad, y anula por tanto la lógica y la razón. Vuelvo al suceso de Madrid. Morir por robar un bolso, matar –accidentalmente o no- por haberse visto agredida. No sé en qué circunstancias se encontraban ambos. Precariedad en el uno con alta probabilidad, ¿ira acumulada en la otra?

Pensaba escribir hoy sobre los preocupantes e incongruentes ataques al periodismo. Os dejo la historia que resumió Nacho Escolar en línea con lo que yo pienso del caso: un periodista griego se enfrenta a pena de prisión por publicar una lista de defraudadores de Hacienda de su país que circula desde hace años sin que haya tenido consecuencias. Al final las ha tenido para él. Y para el empleado bancario que quiso se conociera, afrontando riesgos. Está preso en España. Cada día nos agobian a todos los exabruptos, las majaderías, los atropellos que nos perpetran los políticos. Me produce arcadas ya no solo ver y oír esos ataques a la inteligencia –lo hablamos hace unos días- tan solo mencionar los nombres de los autores. Estoy, estamos, hasta el mismísimo moño de que nos engañen, nos insulten, nos roben hasta la dignidad. De ver a deficientes mentales con un poder inmenso en las manos, incluso sobre nosotros. De la inhibición de la masa tonta y egoísta que los sustenta.

Cada día nos enfrentamos a la realidad con una insólita acumulación de rabia. Y puede llegar a sacar lo peor de nosotros mismos. Con un arma en la mano, la que sea, el coche lo es, podríamos llegar a aniquilar a quien con tanta impunidad nos agrede. Los resultados son fatales.

Debemos cuidar los bajos instintos. Desterrar la venganza, pero luchar por la justicia. Mantenernos templados y lúcidos. Un hermoso día de lluvia, tras el maravilloso sol otoñal de ayer, invita a buscar la calma. Para ser más fuertes, la irracionalidad debilita.

 

Rajoy: «Nos gustan los chiringuitos»

Buceando en mis archivos he encontrado cosas jugosas y menos conocidas que las que suelen difundirse:

La escalada neoliberal, cuáles son sus objetivos, quién la paga y porqué. Inglaterra: en tan solo 10 años el coste de las carreras universitarias han pasado de 1.000 libras a 12.000 libras al año.

La «utilidad» de los rescates. En Irlanda tienen ahora el TRIPLE de paro que cuando estalló la burbuja y la crisis. Y no se la cita entre las víctimas como a Grecia y Portugal.

El mal en origen de España. 94% directivos españoles dicen que sus empresas recurrirían a la corrupción para lograr objetivos de negocio.

La insólita pasión por el cante hondo de un pueblo gallego. El alcalde de Santa Comba (A Coruña) fue considerado culpable de prevaricación al permitir 43 tablaos flamencos en su municipio (de 11.000 habitantes). Autorizó más de los que tiene Sevilla.

Empleo, el ministerio que dirige Sor Fátima Báñez (la que acaba de declarar que «los funcionarios también son personas») gasta 3.700 euros al mes en comidas que celebran sus altos cargos los viernes.

España ocupa el puesto 10 del ranking mundial en gasto militar, pero es el 39 en el ranking de innovación e inversión I+D.

De Guindos, el profeta. En abril descartó que subiera el IVA en 2012. Y dijo que sus políticas no perjudicarían ni al crecimiento ni al empleo. Lo aconsejable es seguir creyendo en que esto se arregla en cuatro días como dice todo el gobierno ahora ¿no?

Pero lo más sublime fue cuando un Mariano Rajoy en la oposición declaró su amor por los chiringuitos. Ya en el gobierno, ha apañado una ley de costas para alentar los de las playas. De lo que no estoy segura es de, con la pasión que lo dice, se refiriera solo a esos.

Desprecio de (esta) política

Cada día uno o varios atropellos más, cada día uno o varios despropósitos verbales más. Con risa sin contener, nos cuentan que aprueban “los presupuestos más sociales de la democracia” y lo peor es que en efecto dan vía libre a unas cuentas pero son las más antisociales jamás conocidas. Al menos, desde que esto lo deciden las mayorías electas de Las Cortes. No nos engañemos –si alguno aún lo hace-: en el Parlamento no hay debate, hay exposición de argumentos propios, rodillos de mayorías y protestas de la oposición. Y, mientras, el rosario de graves ofensas de los políticos a la inteligencia de los ciudadanos deja tan atónito que cuesta elegir qué o quién la agrede más.

Como un ejemplo entre cientos ya, los presupuestos. Para saber cuánto merma la inversión en la sociedad (ya está bien de llamarlo malintencionadamente “gasto”) a cambio de sus impuestos, no hay sino mirar las diferentes partidas. Se da un tajo serio a servicios esenciales como sanidad, educación o empleo, a la ciencia, a la cultura, al progreso. Y éste se añade al ya practicado en los de 2012. Cierto que el PP dispone de una chistera estupenda para sacarse nuevos baremos de cálculo -lo ha hecho también en el cómputo del IVA-, pero las habas son las que son. Al Gobierno le gustan las cifras limpitas, maquilladas y presentables, el plato ofrece, sin embargo, la realidad del montante total y cómo se reparte.

Los medios nos cuentan lo que han dicho fulano, mengana y zutano. Acuden a los representantes de los partidos en la oposición que, mire Vd. qué raro, contradicen absolutamente al Gobierno. Solo que tienen razón: los presupuestos van contra la sociedad y son irreales con lo que seremos nosotros quienes paguemos en sangre y en hambre (de todo tipo) el presunto error. El ciudadano esta vez no tiene ni que elegir al político que más “le gusta” –de hecho, apenas le gusta ninguno-, experimenta en su vida los efectos de la afilada tijera. Y se entera.

Los ciudadanos empiezan a saber mucho más de lo que creemos, mucho más que hasta hace bien poco, lo que les afecta. El desprestigio de lo se ha venido en llamar “la clase política” alcanza cotas jamás imaginadas. Con el peligro que tal circunstancia entraña para la democracia. Y los afectados, nuestros representantes, parecen vivir en el Olimpo. ¿Es así realmente? En parte sí, en parte no.

Es injusto meter en el mismo saco a todos los partidos. De esta forma, el PP ha logrado que ahora se culpe “a los políticos” de la situación, cuando antes las responsabilidades eran solo del Gobierno de turno. Eso, al parecer, todavía no lo disciernen los ciudadanos. Pero lo cierto es que no salimos del bucle. Seiscientos mil gallegos y pico han “avalado” las políticas de Rajoy para toda España, o eso dicen los populares. Ha bajado el porcentaje de apoyos, pero ahí está el resultado. Del mismo modo, muchos más ciudadanos en otras comunidades, en el gobierno central y en el Parlamento europeo dieron sus votos al PP en anteriores confrontaciones electorales. El agravante ahora es que los gallegos habían experimentado durante cerca de un año los recortes y renovar la confianza en el gobierno que los practica es un caso inédito en el mundo.

Una y otra vez, buscan salida en “el otro”. Y ahí tenemos al PSOE como un caracol que cargara una cáscara-hogar de cemento que le impide moverse, como no sea dando vueltas sobre sí mismo. Son mucho más activos los partidos con representación minoritaria aunque también padecen de un cierto paquidermismo, cuando no de populista oportunismo. Seguimos en el bucle: la política es la solución, pero la política no funciona. No funcionan los políticos, en realidad.

La evidencia nos muestra –y ése es el grave problema- que los políticos no necesitan el consenso social, no nos necesitan. Clamó el 95% de la población contra la invasión ilegal de Irak y José María Aznar no movió un músculo. Salió media España a la calle en el 15M pidiendo más participación, y apenas hubo cambios en el PSOE. Más aún, ganó el PP las generales. Podemos desgañitarnos contra las políticas antisociales, ineficaces y conducentes a un caos en barrena –cuyo fin ni se vislumbra- que se nos aplican y solo nos ofrecen el diálogo de las porras, las multas y la cárcel. Si un 10% de los votantes se inclina por un partido para que gobierne y prácticamente el resto se abstiene, tiene más valor en la práctica que la crítica del otro 90% si se diera. La ley electoral, el sistema, está así organizado. 

Por eso, solo necesitan hablar para su grupo de incondicionales, conocerles y saber que “entenderán sus medidas” y que, en efecto, creerán que éstos son “los presupuestos más sociales de la democracia” o cualquier otra boutade, que sufrirán en silencio “como dios manda” lo que les echen, porque así “saldremos de la crisis”, que ni siquiera les vinculan las promesas del programa electoral. Como las estrellas del arte, actúan para su público y solo necesitan unos pocos votos más que su principal oponente. La degradación que ellos mismos han hecho de la política, la ínfima calidad de buena parte de sus representes, propician esta situación.

¿Y quién rompe ese bucle? Nosotros, no contamos con mucho más. Seguimos en la eterna dificultad de concluir en reflexiones y hechos los impactos que padecemos. Es descorazonador ver cómo las diarias listas de agravios se meten en el saco de la estupefacción sin más. Es como si nos hubiera caído encima una enfermedad incurable o un pariente desequilibrado que nos agrede y hay que sobrellevar con resignación. Venga, otra tropelía más. Se nos caen los ojos de las órbitas, los recogemos, y a esperar a la siguiente. Los atropellos que traen las noticias, las insistentes estupideces con las que nos bombardean, son reales y tienen consecuencias. Su sitio no es la pared de los desafueros para llorar un poco al mirarla. Están destrozando nuestras vidas. 

Se trata, en primer lugar, de reconducir el proceso del razonamiento. Informarse, relacionar datos, reflexionar sobre ellos, sacar conclusiones y actuar. Sin esa elemental herramienta -ahora tan infrautilizada- somos mucho más vulnerables. De inducir que otros se decidan también a usar su cabeza. De añadir a la tarea a los políticos decentes y lúcidos que apuesten por operar el cambio drástico que se precisa. Y, luego, exigir responsabilidades, buscar argumentos legales, sumar apoyos y romper de una vez este nefasto círculo enfermo –anquilosado, endogámico, incapaz, inepto, alejado de la realidad y de la gente- que está dañando la democracia. Este ordenamiento sociopolítico está colapsando, apelemos a la razón, a la lógica, para buscar salidas antes de que se desaten otras más indeseables aún. Nadie se queja de la política -todo lo contrario, se la ve como tabla de salvación-, se queja de esta política.

*Publicado en eldiario.es

Menú de Navidad para tiempos difíciles

  La tijera del PP (y de quienes mandan en las comunidades autónomas), las elevaciones de impuestos también,  han restado notablemente nuestro poder adquisitivo.  Y queda mucho por venir ahora que Rajoy y su grupo se han sentido «avalados» por su triunfo en Galicia. Las pensiones serán la siguiente estación del viacrucis. No importa qué hayan prometido.

    A los funcionarios les van a suprimir la paga de Navidad, pero les van a hacer cotizar por ella como si la hubieran cobrado. Cosas de la ley, dicen. Es una merma más de su sueldo.

   Las «entrañables» fiestas se presentan pues muy crudas. Otros países de nuestro entorno -y señalamiento en la diana- han agudizado su ingenio para celebrar a pesar de todo la Navidad. Con ingenio, no faltaría más que también nos lo quitaran.

   Veréis, los portugueses la cuecen con agua de mar y los griegos la aderezan con salsa de yogur ¿Qué receta culinaria elegiremos nosotros? Ésta es la langosta a la que podemos aspirar. Diseño español anónimo, por cierto.

Niebla postelectoral

Amanece con niebla en el corazón geográfico de este país. O sea, en Madrid que es lo que veo. Tanta niebla que tapa el habitual paisaje de contaminación con el que me desayuno a diario. Pero está, la mierda está.

Han votado los ciudadanos de Galicia y País Vasco para sus cámaras autonómicas. Han votado menos, sobre todo en Galicia. Desafección política dicen. Ya, el PP entra arropado con todos en ese saco sacando beneficios. Ha perdido apoyos, unos 150.000 desde las anteriores elecciones del 2009. Pero todavía hay más de 600.000 gallegos dispuestos a otorgarle su confianza. Inauguran una etapa nueva, inédita, que dejará perplejos a Europa y al mundo: los durísimos recortes no pasan factura al gobernante. Por el contrario, la cábala electoral aumenta la gratificación.

Los dirigentes del PP y su tediosa prensa de apoyo aseguran que estos resultados “avalan” la política de Rajoy para toda España. Menos lobos. ¿Por qué no miran a Euskadi? Allí también ha perdido votos el PP. El Santiago que cierra España no es un baremo general.

Euskadi vuelve al nacionalismo: de derecha e izquierda. Logran dos de cada tres escaños entre PNV y Bildu. El PSOE se hunde. También en Galicia. Por eso y por la abstención, D´hont nos bendice con la mayoría absoluta de Feijóo, más absoluta aún que antes. Con menos votos, más escaños. D´hont premia la diferencia.

El PSOE ha entrado en la barrena del PASOK griego. A nadie le gustan las medias tintas cómplices y culpables. No piensa tomar medidas. Rubalcaba y su equipo siguen en el limbo, camino de convertirse en un partido residual, más aún que el de los socialistas griegos.

La subida del nacionalismo, también en Galicia –y en este caso de izquierdas auténticas-, muestra polarización. El extremo PP, exacerba el deseo de huida de los pueblos con identidad marcada –de cualquiera con identidad y cabeza- y también el ascenso de las fuerzas que se oponen a sus políticas. Ciudadanos sin siglas incluidos.

Los bancos suben las comisiones. Como ellos mismos no dan créditos, tienen menos negocio y han de compensar. Estamos a punto del rescate duro, pendiente aún el de los bancos. Dice uno de Goldman Sachs que “En España lo peor está por llegar”. Ya sabemos, ya. Los seiscientos mil gallegos no. Y se ofende toda la comunidad completa si resaltas que han alcanzado el récord mundial de avalar los recortes del PP para toda España y la involución ideológica con represión a las protestas y todo. Mira qué majos. Porque Rajoy se sentirá legitimado para aplicar las contrapartidas exigidas: bajada de pensiones en cabeza. Incluidas las de muchos votantes de Feijóo. «No hay más remedio», «no hay dinero», «la herencia»… del carpetovetonismo cerril.

Sigue la niebla, pero debajo está la porquería, igual no es niebla sino caspa. Milenaria, arraigada, profundamente podrida.

Cerebros tricotados

Acaban de concederle el Premio Nacional de Ilustración. Andrés Rabago, el Roto, en su día Ops, nos sacude cada mañana con sus certeros análisis. Hoy, un cerebro… tejido por otros. Es lo que tiene dejarlo inerme para ser usado con fines interesados. Para ser usado, manipulado, modelado, simplemente. Millones de personas lo prestan cada día a tricotadores profesionales. Las consecuencias de esa dejación las padece el conjunto de la sociedad. Y ellos ni siquiera se enteran.

Forges ensancha las mentes de quienes se atreven a cambiar siquiera una letra. Malévola sonrisa de un cerebro despierto.

 

Viajando en Falcón: de ayer a hoy

«Rajoy critica la ´chulería´ de Zapatero por viajar en el Falcon«, titulaban los medios en Mayo de 2011. Se celebraba la campaña a las elecciones europeas, y el PP ganó de calle. El entonces líder de la oposición pidió, muy enérgico, explicaciones a Zapatero por utilizar un avión del Ejército para asistir a mítines electorales del PSOE, porque este tema -dijo- «requiere transparencia»,  al tiempo que aseguró estar harto de la «chulería» del presidente. Más aún, añadió que “aquí hay gente que lo ve normal, que alega razones de seguridad, pero los demás no lo hacíamos y en Europa no lo hace nadie».

Fue un prolijo argumento de Rajoy y del PP:

Los medios afines al PP valoraban la noticia. Esto decía ABC:  «Zapatero obvió el AVE recién estrenado y optó por cargar a los impuestos de todos los españoles su viaje. El controvertido uso del avión Falcón 900 de la Fuerza Aérea Española para cuestiones de partido ha salido a relucir varias veces en estos últimos años y ayer se repitió».

Pues bien, Mariano Rajoy utilizó un Falcon para acudir al cierre de la campaña electoral gallega este viernes, según contó en primicia El periódico de Cataluña.

Los medios conservadores, sin embargo, traen portadas de esta guisa, en jornada de reflexión además:

 Rajoy se da un baño de «realidad» todos los días. Y los ciudadanos estamos ya hasta descoloridos de tanto remojo.

Liquidación total

La escenografía de las liquidaciones por cierre en el paisaje urbano ofrece un heterogéneo muestrario que, probablemente, refleja el carácter del comercio que se salda. Cartones escritos a mano, en variopinto colorido, tamaño  y distribución, verja echada. Puede servir. ¿Nos damos un paseo por esta tienda llamada España?

Ofertamos, para empezar, una abultada deuda que se agranda por momentos y que nunca podremos pagar. A menos que adoptemos medidas muy drásticas y seguramente ni aún así. Casi veinte puntos lleva aumentados en apenas un año en evolución exponencial.

Disponemos de unos pobres muy aplicados. No encontrará Vd.  nada más competitivo en el mercado, ya que han crecido en desigualdad con los ricos como nadie en Europa y a un ritmo mucho mayor (2,7 puntos desde el inicio de la crisis), según avala el prestigioso informe Gini.

Damos, pulverizando precios, el impresionante stock de parados –récord del mundo industrializado-, al que en el último mes se han incorporado otros 79.645, con lo que ya se hace difícil hasta su almacenaje. Se los entregamos con subsidios mermados y un estigma de culpabilidad que los hace virtualmente dóciles. Les hemos colocado el cartel de “vagos” y eso mina la moral a cualquiera.

El lote de empleados lo encontrará Vd. también rebajado al límite, dado que les hemos disminuido salarios y derechos. No le diré sino que un 30% de ellos ya vive bajo el  umbral de la pobreza. Solo encontrará índices similares en Grecia y Rumanía.  Algunos se ven obligados, junto con muchos parados, a hacer uso de los servicios sociales para cubrir necesidades básicas, como comer, ya sabe Vd –comen, eso no se lo niego-. Pero no se preocupe que no le serán gravosos porque hemos disminuido estos apoyos de emergencia en un 65,4% y aguantan. Y eso que ya atienden a más de 8 millones de personas.

Los funcionarios son una ganga, prácticamente se los regalamos. Hemos de deshacernos de ellos como sea (menos mal que son pocos, en los países desarrollados de Europa tienen muchos más). Trabajan en sectores muy lucrativos que tenemos previsto desarrollar tras el cierre. Ya hemos enajenado gas, electricidad, telecomunicaciones, transportes, bancos y muchas empresas y edificios públicos y no ha ocurrido nada, y tenemos en el almacén dispuestos hasta el tren y el metro. Oportunidades inmejorables, por cierto.

En la sanidad hemos practicado unos retoques que abaratan mucho los costes. Algunos enfermos se nos mueren o no pueden acceder a tratamientos, con lo que merma algo el monto. Y a buena parte del resto lo verá Vd. tan bien educado que incluso vienen con la aplicación de “Es que ha habido muchos abusos” o, bien, “Poniendo un poco cada uno, salimos de ésta”.

Estos resultados parten sobre todo de nuestra acreditada trayectoria en rebajar la educación. Ahora le hemos dado un pulido que le garantiza esta compra y las demás, sin apenas problemas. España encabeza el fracaso escolar en Europa y hemos subido los precios de la Universidad, suprimiendo becas también, para que aquí no estudie ni dios, si Vd. me permite la expresión.

Por los bancos y cajas con pufos no se apure, que si Vd. dispone de alto poder adquisitivo, se los entregamos reparados y hechos un pincel. Si le interesa alguna autopista en quiebra,  disponemos de varias en cuyo saneamiento andamos. Y de parques temáticos del vicio para invertir.

En cuestión de medio ambiente ningún inconveniente tampoco. Vd. puede hacer uso  de cuanto ladrillo y campo de golf precise. Y hemos habilitado una nueva ley de costas que le permitirá legalizar chanchullos y hasta construir encima mismo del agua. Si opta por utilizar productos para contaminar en cualquier actividad o ubicación, le hemos suavizado las condiciones legales para que Vd. lo haga a placer.

En mujer, hemos vuelto al modelo de hace varios años. Más dependiente, precisada de tutelaje, más mujer auténtica. Tiene mejor salida en estos tiempos y nos gustan las tradiciones. Trabajamos ahora en un patrón que les convenza de volver a casa, a su sagrada misión, elevando el precio de las guarderías, el de  libros y comedores, suprimiendo las ayudas a la dependencia, en fin todo un programa eficaz para el objetivo.

Los jóvenes. Carne fresca, mentes preparadas. Los estamos echando a todos. Son legión, casi la mitad de ellos están sin empleo. Reducimos así el estocaje de parados y nos libramos de gente que, por su edad, puede ser más inquieta.

La oferta más irresistible es la de corruptos. Contamos con todos los modelos y calidades. Disponen de sección fija en los informativos y cuentan con un bagaje sin igual. Todo lo que Vd. haya pensado encontrar en el mercado. Conspiración para alterar el precio de las cosas, falsificación de documentos, prevaricación, blanqueo de dinero negro, subvenciones fantasma, comisiones irregulares, traspasos contables, sobres, valijas. Contamos además con ayudas: hemos rebajado el presupuesto para la inspección fiscal o vemos que Suiza, conociendo el paño, ofrece a España alternativas para prorrogar la amnistía fiscal a los defraudadores. Los corruptos vienen sin cargas –no suelen gravarse con impuesto o peaje alguno- y pueden incluso hacer sus tropelías en período electoral que no pasa factura. Y es que la ética española es nuestro producto estrella de saldo.  

La justicia también la tenemos muy apañada, ya sabe Vd. las cosas que pasan en esta tienda, pero es que además hemos subido las tasas y ya solo podrán litigar o recurrir los ricos de toda la vida, como dios manda.

¿Los ciudadanos? Han sufrido la mayor caída del poder adquisitivo en 27 años, están hipotecados, pierden sus casas. ¿Cuántos le envuelvo?

Por los medios ningún cuidado. Buena parte de ellos están también a favor de la liquidación y tenemos en oferta las televisiones públicas, tan remodeladas algunas que Vd. no las conocería. No le digo más que por primera vez en la historia Cruz Roja recaudó en su fiesta de la Banderita para los españoles necesitados y todos los medios lo que contaron fue el que el Príncipe había dejado su mesa petitoria para desplazarse andando por la calle. Sacaron un millón de euros. Dos días después se gastaba el gobierno la misma cantidad en un desfile militar, y eso que dejaron el presupuesto en un tercio.

 Cierto que hay muchos ciudadanos que protestan, cada vez más, pero a este fin hemos previsto una reforma del Código Penal que o los entrulla o los calma. Es tan moderno que no hay otro igual en democracia. Fíjese Vd., hasta 6 años pueden caerles por tirar piedras en una manifestación. 4 por resistencia a la autoridad o 1 año por emitir convocatorias o mensajes “que sirvan para reforzar la decisión” de lo que consideren “alterar el orden público”. Y tenemos el comodín del Delito contra la Nación que da mucho juego.

 Estamos seguros de que Vd. encontrará entre todas estas ofertas varios productos que le interesen. Incluso puede llevarse el comercio entero. Si no es Vd., otro lo hará, esto es una liquidación total en vistas a diversificar el negocio y obtener cada día más beneficios. Privados, como debe ser. Anímese, le estamos brindando una ganga que es –perdóneme- de tontos rechazar. Y, por si acaso, a la salida le darán a Vd. unos billetes de lotería para aumentar sus ingresos de una forma segura y razonable. Los clientes siempre eligen de los montones más grandes, incluso del montón más grande. A ver si tiene suerte, y esta vez, por milagro, le toca y puede volver a reflotar la empresa.

*Publicado en eldiario.es