La Santa Semana de los santos valores

Cómo será de santa España que hasta los días de una determinada época del año -ésta en la que nos encontramos- son santos.  La santidad no existe en el diccionario de la Real Academia con su definición propia, es la «cualidad de santo». El sujeto se antepone a la acción. Santo cuenta entre sus acepciones la de definir a alguien o algo como “de especial virtud y ejemplo”. En la iglesia católica se le da culto, especifica la RAE.

En fervor de santidad, se está marcando una vuelta a las viejas tradiciones de una España muy determinada. No  se apuesta por los Premios Nobel que ya no nos otorgan, sino por la sociedad que nos incrustó el nacionalcatolicismo. La Ministra Cospedal ordena por segundo año consecutivo que ondee la bandera a media asta en los centros militares, cuarteles y el propio ministerio, como señal de luto por lamuerte de Cristo, supuestamente hace 21 siglos. En un país cuya Constitución determina el carácter aconfesional del Estado. Es la misma política que practicó los más duros recortes sociales cuando presidía Castilla-La Mancha sin apiadarse ni de los enfermos, ni siquiera de niños en esa penosa situación.

Redondeando la faena, el alcalde de Santa Cruz de La Palma (PSOE)  firma la suspensión de actividades lúdicas en los bares de la ciudad el jueves y viernes de Semana Santa. Recogimiento por decreto.  Como en el franquismo y su peculiar moral. Twitter bendice  hashtag sagrados y las pantallas de TVE sin ir más lejos se llenan de procesiones de imágenes dolientes. Criaturas, enlutadas ellas, de blanco ellos, recorren las calles comiendo chicle si es el caso, en procesión organizada por un colegio público de Rincón de la Victoria, Málaga.

PabloMM@PabloMM

Un colegio público del Rincón de la Victoria (Málaga) organiza una procesión con los alumnos. Mantillas y costaleros. ¿Esto no es adoctrinamiento?

Pasando a mayores, el gobierno español del siglo XXI vuelve a otorgar la gracia del indulto a presos como cualquier monarca medieval.  Los afortunados se encuentran ya consagrados en el BOE, según nos cuenta la Fundación Civio.  Han sido perdonados por delitos de salud pública, tráfico de drogas, robo y falso testimonio, y entre ellos hay cinco cofradías de Semana Santa que gozan de ese privilegio.

TVE, de Martes Santo
TVE, de Martes Santo

Una parte de España gusta de  la escenografía de la Semana Santa aunque no preste atención a la nada especial  virtud o ejemplo de sus gobernantes y mandos varios que estimulan este formato. No deja de ser paradójico que la exaltación de las formas externas de la tradición católica se produzca en un país impregnado de odio y sed de venganza. De mentiras, corrupción, abusos de autoridad u oportunismos despiadados. Por ahí sí sangrarían las heridas de un Cristo como Dios manda.

En la Semana Santa de los santos próceres, millones de españoles se sienten reconfortados y compensados de todas sus carencias porque han detenido a Puigdemont. Los insultos y la furia se palpan en el aire ante cualquier disidencia. Se prima el aplastamiento sin fisuras. Asciende el discurso del odio al punto de llevar a la agenda pública  a la extrema derecha neta. El veneno de la infracaverna mediática alcanza cotas superiores. Mientras, rojos de antaño que aún se creen progresistas esparcen bromas para iniciados en sus códigos whatsapperos hacia Pugdemont, sin que se haya oído en años una queja similar hacia los desmanes de la derecha nacional. Media población se ha descubierto un corazoncito españolista que poner a disposición de la causa.

En esta Semana Santa, la Cristina Cifuentes del falso Máster usa la amenaza de querella contra el periodismo de eldiario.es para tapar sus vergüenzas. ¿Con dinero público? Ella siempre tiene la cuenta a cero, dice. No hemos reparado suficiente en la doble mordaza que busca segar  la información y utilizar los tribunales como coacción con el consiguiente desembolso económico en defensa. Esta semana tan santa se cumplen 3 años, por cierto, de la que eufemísticamente llamaron Ley de Seguridad Ciudadana y que cuenta ya con múltiples victimas de ese ataque a la libertad de expresión. Los partidos que secundan al gobierno del PP la mantienen en vigor. En olor de santidad, en pestazo de desfachatez.

Como todas las semanas menos santas que esta, nos enteramos que el Ministerio de Sanidad de la ministra Dolors Monserrat ha fichado a una alto cargo de Feijóo imputada por homicidio al retrasar fármacos contra la hepatitis. En la ejemplaridad de los santos días no falta ni atentar contra la salud de las personas. Por ahorrar, despiadadamente, en cubrir necesidades vitales.

Esta Semana Santa culmina con Carmen Martínez Bordiú, nieta del General Franco, solicitando, tras la muerte de su madre, el título que la Corona otorgó a la familia del dictador. Con su petición y con el procedimiento iniciado a tal fin por el Ministerio de Catalá: Justicia publicó este lunes -santo- en el BOE la renovación del Ducado de Franco. Con Grandeza de España. La Grandeza de España cuenta desde hace décadas con los Franco entre sus filas, por ser familiares de quienes son.

Y como cada semana, santa o no, los mismos que imponen los ritos religiosos vulnerarán todos los mandamientos del catolicismo, salvo el de santificar las fiestas.  Se saltan esa parte de los evangelios donde se cuenta cómo Jesús de Nazaret corrió a latigazos a los fariseos y mercaderes del templo. Les importa a muchos de ellos tanto como el resto de las normas de la moral.  Una buenas procesiones, unos buenos ritos, golpes en el pecho, una subasta de torrijas, y a seguir fastidiando al prójimo, pisando y usando al débil.

 

*Publicado en eldiarioes 27/03/2018 – 

Hundiendo la Marca España… más

El caso Cifuentes y sus ramificaciones han acabado por dar el descabello a la imagen de la España del PP. Del PP, sus socios, y todo el entramado que sustenta lo que cualquier país serio consideraría inadmisible. La hoy, aún, presidenta de la Comunidad de Madrid ha demostrado las terribles fallas de un sistema que se cae a pedazos. Las pruebas aportadas por la investigación de eldiario.es son abrumadoras: falsificó su Máster en un procedimiento cargado de irregularidades, mentiras y contradicciones. Pero ni siquiera quedó la cosa ahí, aun siendo enorme quiebra. Díganme qué dirigente de un lugar medianamente  presentable publicaría este tuit con imagen tras un día de pruebas aplastantes en su contra.

El PP –y no solo el PP– ha convertido la política española en un plató  al que envían a tertulianos ultraconservadores  de medio pelo. No es el único, bien es verdad. Trump anda en la misma tarea en EEUU. Precisamente, contamos con una especie de puente que ha establecido la Ministra de Defensa María Dolores de Cospedal que se comprometió con la administración de Trump en dedicarse a la compra masiva de armamento. Cospedal nos ha helado el aliento al publicar un tuit aterrador, doblemente por ser quién es.

No todo vale en política. Las actuaciones de estos días contra @ccifuentes son mezquinas, machistas y miserables. Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal. Retomando sus palabras de ayer: a seguir todavía con más fuerza.

Esta mujer dirige un ministerio y nada menos que el de Defensa.  “Acusaciones”, no revelaciones, “mezquinas, machistas y miserables”, dice. Para deslizarse hasta este descomunal despropósito: “Parece que a algunos les gustaría conseguir lo que no consiguió un accidente de tráfico mortal”.

Es muy preocupante constatar en qué manos estamos. El Máster de Cifuentes ha actuado de catalizador de un magma putrefacto. Ahí han dado la cara los medios. Los que se callan, los que manipulan, los que informan. Todos aquellos que hablan de una “campaña”, “de ataques”, como si no existiera el periodismo independiente y cada noticia llevara implícito sacar tajada. Los políticos han quedado retratados, sin duda, en sus alabanzas y sus silencios o inacción. Cifuentes gobierna gracias a Ciudadanos, Rajoy y su troupe de ministras y ministros gobierna gracias a Ciudadanos y al PSOE. Y esa es la verdad, por más cintas con que lo quieran edulcorar.

La Universidad pública Rey Juan Carlos ha quedado tocada al límite. La concomitancia con el poder político es abrumadora.  «Han convertido esta universidad en el basurero académico del PP”: se quejan docentes del centro. Pero es mucho más, ponen entredicho los títulos concedidos en la Rey Juan Carlos, y puede llegar a afectar a las universidades españolas gestionadas desde estas políticas.  Si se ha roto el cristal de la credibilidad no hay pegamento que lo arregle.

Y esto ocurre cuando las libertades están también entredicho en España. Las sanciones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no son asunto baladí. En su argumentación demuestran que España es de los países de la UE que más persigue y castiga por las ofensas a la jefatura del Estado, cuando la crítica es lícita y no punible por mucha que sea la zafiedad con la que se exprese. Y ahí tenemos de nuevo a PP, PSOE y Ciudadanos impidiendo que se retire el anacrónico delito de “injurias a la Corona” precisamente. Un excelente trabajo de Alejandro Torrús en Público analizando un Informe de la OSCE  muestra de qué manera son regresivas las leyes españolas, muchas de ellas reformadas por el PP en ese sentido. Un partido que no puede estar más pringado de corrupción. Casualmente.

Ya se habla fuera del alarmante recorte de libertades en España. ¿A la cárcel por cantar?, titula el «Washington Post» a toda página. Un Estado autoritario que borra la libertad de expresión, dice «Aftonbladet» el periódico sueco más difundido.  La ley antiterrorista española tiene un «efecto escalofriante» sobre la sátira, dice Amnistía Internacional, según encabeza un artículo del británico «The Guardian».La BBC también se ocupa de las leyes Mordaza y sus condenas. Ley que sigue en vigor porque los partidos no encuentran mayoría para derogarla. Y en un sentido más amplio que abarca el conjunto de las políticas aplicadas tenemos que  Más de 100 organizaciones denuncian en la ONU “regresión de derechos” en España.

Como colofón, el auto de  procesamiento por rebelión del Juez Llarena del Supremo  a Puigdemont, Junqueras, Turull, Carme Forcadell, Raül Romeva, Dolors Bassa, Jordi Cuixart, Jordi Sánchez… Justo en el día en el que la ONU insta al Estado español a garantizar sus derechos políticos ante la denuncia de su defensa. 13 independentistas procesados. Mientras la Fiscalía del Supremo pedía  prisión incondicional para ellos.  Marta Rovira se ha ido a Suiza. Los demás citados ya están en la cárcel.

El exconseller Jordi Turull (c), candidato a ser investido presidente de la Generalitat, a la salida hoy del Tribunal Supremo, en un receso para comer, a la espera de que el juez Pablo Llarena decida si decreta su ingreso en prisión provisional.
El exconseller Jordi Turull, candidato a presidir la Generalitat, antes de su ingreso en prisión. EFE / ALVARADO

Lo que está ocurriendo en Catalunya es otro de los grandes rotos de nuestras libertades y nuestra credibilidad. Sean cuales sean los intereses, éste no es el camino y ha sido fuertemente contestada la desmesura del magistrado. Llarena, criticado jurídicamente hasta en el procedimiento, parece haber emprendido una Cruzada que argumenta en términos de manipulación de masas violentas.  Y hay un hecho bien ilustrativo: la Justicia española no ha logrado perseguir fuera a los evadidos porque hasta ahora no se ha considera delito lo que en España sí.  En este caldo de cultivo, Albert Rivera, la gran promesa  metroscópica, sentencia  del lado de Llarena desde una dureza primaria y un «a por ellos» salido del alma que ha causado malestar.  Paradojas de la vida, al PP, con la misma ideología y oportunismo, el Procés le está saliendo por la culata electoral.

Los ejecutores del fiasco. La España de la guadaña y la de la trampa. Los tibios de mil caras que siempre caen de pie. Cifuentes en su laberinto, cada vez más hondo. Como la propia España dirigida por ese cortejo que nos hunde en las cloacas. Cada vez más abajo  y con más hedor  al juntarse con los posos sedimentados en el fondo que nunca se limpian.  Falsos amores que matan.

El tiempo, sus propias hazañas, la información rigurosa van poniendo a algunos en su lugar, a pesar del armazón con el que se protegen.  Pero ¿No es hora ya de aventar  tanta mugre?  Airear, limpiar, construir.

Adoctrinamiento: Nuevas técnicas para viejos fines

La manipulación para adoctrinar ha entrado de lleno en nuestras vidas. Operaba ya desde hace tiempo, pero ahora se ha hecho oficial. El escándalo de Cambridge Analytica, la empresa británica que ha utilizado los datos de 50 millones de usuarios de Facebook para influir en sus conductas políticas, nos lleva a otra dimensión. La campaña de Trump en EEUU y el Brexit inglés habrían estado seriamente afectados por esta injerencia. No eran bots rusos: en la génesis estaba la extrema derecha pura y dura. Detrás de Cambridge Analytica se encuentran -entre otros- Breitbart News y Stephen Bannon, que fuera asesor esencial de Trump.

El mecanismo es simple: bastan una docena de likes para definirte y ser usado. Aquí lo explican de forma muy didáctica. Luego, empresas como Cambridge Analytics recogen y venden los registros. El modus operandi, sucio y sensacionalista, lo muestra Íñigo Sáenz de Ugarte a través de un reportaje de Channel 4, cuarto canal de la TV británica. La empresa acredita su experiencia en muchos más países que EEUU y GB que no eran ninguna minucia. Se trata de cambiar la mente de las personas, no tanto por la persuasión como por el dominio de la información, dicen los propios autores.

España es capaz de ir con mantilla a las procesiones de Semana Santa y utilizar los más avanzados instrumentos tecnológicos para  los más viejos fines. Y aquí entra la ministra Cospedal. En los ratos libres que le deja la compra masiva de armamento –para el que sí hay dinero-, está poniendo en práctica el diseño de país que promueve el propio Rajoy al frente de todo el PP.  El dominio de la información es básico en esta estrategia, pero ni siquiera esconden la voluntad de influir en la opinión pública en aspectos con claro trasfondo ideológico.

Eldiario.es adelanta la exclusiva -que no encuentra el eco que el asunto requiere-. Defensa destina 600.000 euros a subvencionar a quienes adoctrinen sobre las Fuerzas Armadas. El Plan Estratégico de Subvenciones 2018-2020 del Ministerio premiará a personas y organizaciones que se dediquen a ejercer esa influencia. Con métodos de este calibre que conviene destacar:

Se destinarán 200.000 euros por ejercicio a campañas que aumenten la sensación de riesgo de la población y muestren cómo ayuda el Ejército a mitigarlo. Se trata de una estrategia a gran escala: la ministra ha firmado convenios con colegios y medios de comunicación con el mismo objetivo, dicen Carlos del Castillo y Laura Galaup.

En el mismo sentido, el PP ha hecho público ya el temario que adelantó este diario para ilustrar a escolares de entre 6 y 12 años del concepto que el Partido Popular tiene de España. La inmigración como riesgo, el rey y su boda, el deber de defender a España y asistir al desfile de las Fuerzas Armadas, banderas, himnos, o el pasodoble de la posguerra “Banderita” para momentos de asueto.  Hasta presenta como riesgo “las armas de destrucción masiva” que inspiraron a Aznar para la invasión de Irak, siendo el único dirigente que no ha pedido disculpas.  El contenido completo de la asignatura, aquí. 

A la vez, nos refieren que “ El Congreso acelera el estudio de las noticias falsas”, como están haciendo ya numerosos países. Se ponen a ello, diputados y editores de, entre otros, esos medios tan fiables que a diario nos ilustran con su opinión indiferenciada de la información. Incluso con la manipulación directa, uno de cuyos últimos hitos han sido los sucesos de Lavapiés. Por cierto, a la mayoría se les ha extraviado el inmigrante al que golpeó la policía en la nuca, llevaron de cualquier manera a un portal y que Juan Luis Sánchez  encontró malherido en un hospital.

Esta comisión se va a ocupar, nos dicen, de atajar la desinformación, las Fake News. O controlar lo que entiendan por ellas -podría ser-,  que nunca verán como la viga en ojo propio. Y, según la noticia, de “al mismo tiempo, hacer una lectura geoestratégica y militar de la cuestión”. Su objeto de trabajo: “Las noticias falsas o tergiversadoras con intención de intoxicar masivamente, o Fake News”. Es decir, lo que ha hecho Cambridge Analytica en la campaña de Trump y el Brexit. O el ideario que el gobierno del PP quiere introducir para modelar la opinión pública a su imagen. De una forma organizada. A la vista de los hechos, es práctica habitual en sus portavoces y en los medios afines que son mayoría. Esto es un cambio cualitativo.

Cada paso nuestro en Internet deja huella. Mi búsqueda del reportaje de Telva donde Inés Arrimadas hacia su puesta de largo con las estancias regias del Parlament como decorado, me llenó el ordenador de ofertas de vestidos largos de ocasión. Todos conocemos esa experiencia. Nuestros datos son recogidos y usados para fines muy precisos. La maniobra de apoyo que se está desplegando va destinada a silenciar “la competencia” que fluye aún por la libertad de las redes.

No pudo soñar el adoctrinamiento mejores herramientas. Esta macabra estrategia parece haber modelado ya a una parte sustancial de la sociedad para que llegue a no reparar en los peligros que la acechan. Enfoca lo que quiere difundir, desplaza lo que quiere ocultar. Asuntos  más llamativos y de menor transcendencia distraen de lo principal.  De alguna manera, muchos ya han entregado su mente, como infectados por un troyano informático al que pudieron y aún pueden eliminar.

Diccionario del franquismo de Pedro L. Angosto

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El franquismo fue una de las dictaduras mas largas de la Europa del siglo XX. Condicionando de tal forma la vida de los españoles que, aún hoy 80 años después del golpe de Estado del general Franco, notamos su huella en la sociedad española. Profunda, diría. Es también un gran desconocido para varias generaciones que no llegan a entender, por tanto, las raíces de muchos hechos del presente. Su estudio suele pasarse de soslayo en los colegios, nunca queda tiempo en el temario para llegar a ese punto, según se ha denunciado en numerosas ocasiones.
Pedro Luis Angosto, doctor en Historia por la Universidad de Alicante, acaba de publicar un «Diccionario del franquismo» (Editorial Comares, 2018) , biográfico, con los protagonistas y cómplices desde 1936 a 1978. Un exhaustivo trabajo de casi 500 páginas, con numerosas fuentes bibliográficas que recoge más de 350 biografías. Según Angosto no están todos pero sí los decisivos. «No solo los militares traidores que empuñaron las armas contra el gobierno legítimo de la Segunda República sino también quiénes le dieron cobertura doctrinal, publicitaria y financiera». Un trabajo arduo dado que la dictadura franquista procuro borrar huellas que los fascismos derrotados no pudieron hacer.

La Transición acabó siendo una especie de ley de Punto Final que otras dictaduras terminaron por derogar llegada la democracia. No ha ocurrido así en España y nos vemos en «una especie de neutralidad que ha favorecido la aparición de un revisionismo histórico qué pretende demostrar que la guerra civil no fue más que un enfrentamiento entre dos bandos igualmente culpables». Lo dice el profesor Josep Fontana en el prólogo, particularmente alarmado por ese intenso y casi furibundo revisionismo que pretende reescribir la Historia. Que la está reescribiendo.

Al margen de los hechos claros, del levantamiento militar, la guerra y la dictadura, por mucho que se los quiera remozar, hay una razón de aplastante lógica que esgrime Fontana: «Confieso que nunca he entendido que se pueda valorar del mismo modo una república que formó maestros, abrió escuelas y creo bibliotecas públicas en los pueblos, y un régimen militar que asesinó maestros, cerró escuelas y bibliotecas y quemó libros».

Una introducción que enmarca el franquismo en el momento histórico en el que se produjo y señala las principales características del régimen. Sin duda, una oportunidad para repasar de dónde vienen algunos nombres que hoy siguen ostentando poderes importantes de la vida española.  Y sobre todo de saber más de un tiempo de tinieblas al que se le echa más oscuridad encima por el desconocimiento. Una gran y buscada laguna para muchos españoles.
«No es posible, dice Angosto, que ningún sistema democrático pueda desarrollarse sobre la mentira, la ocultación, la manipulación, la impostura, cada país tiene que saber de su pasado, de todo su pasado, pero sobre todo del que afecta de modo indubitable a su presente y a su futuro».

Je suis Demócrata

Permítanme que comience escribiendo de la felicidad. Esta mañana al levantarme he leído, para aliviar la pesada carga de la actualidad española, un informe que habla de los países más felices. Hace tiempo que incluso el Desarrollo no se mira por las cifras macroeconómicas sino por las factores (IDH) que contribuyen al bienestar de los ciudadanos que habitan un territorio en sociedad. Finlandia encabeza ahora la lista de la ONU y siempre son los países nórdicos los que se encuentran en lo más alto de la clasificación. La igualdad y la educación marcan el camino y, por tanto, España, la España que regentan los conservadores, suele estar en lugares preocupantes de la tabla. Y cada día más. Porque vamos en sentido inverso.

Este jueves un emigrante senegalés, Mame Mbaye Ndiaye, que en 12 años no consiguió “papeles”,  murió de un infarto en el  Barrio de Lavapiés en Madrid donde residía. Sus compañeros dicen que la muerte se produjo tras correr huyendo de una persecución policial. Mbaye tenía 34 años y vendía perfumes en el top manta. Entre los datos confusos barajados, el Ayuntamiento  confirma una persecución de la policía municipal aunque de Sol a Plaza Mayor, 20 minutos antes.

El hecho es que su muerte ha desatado una fuerte indignación en Lavapiés, disturbios, las ya habituales muestras de racismo y las también frecuentes amenazas. La policía atribuye la violencia a «radicales» y los desvincula del colectivo de manteros.  Periodistas presentes dicen que fueron hombres blancos encapuchados. Nuestro compañero, el periodista de eldiario.es  Moha Gerehouexplica, en línea con el comunicado de SOS Racismo, que “no es una muerte casual, es consecuencia del racismo institucional”. El PP y Ciudadanos culpan a Ahora Madrid de crear un caldo de cultivo. Y la Asociación de la Policía Municipal de Madrid advierte de querellas a… Ramón Espinar, de Podemos, por escribir en un tuit: “Hemos fracasado como democracia”. Según advertía ABC. Venía a anticipar las portadas de la la prensa afín al PP que amanece este sábado culpando a Podemos de los disturbios.

En los vídeos de la noche, vimos cómo antidisturbios se acercaban a una persona que estaba sola en mitad de la plaza, le pegaban en la nuca, lo dejaban inconsciente y se iban, hasta que alguien volvió y se lo llevó a rastras, sin seguir los protocolos médicos en esta circunstancia. Déjenme  que vuelva a la felicidad en Finlandia: una de las claves es que tienen “Poca policía, mucha seguridad”..

Juan Luis Sánchez lo ha encontrado en un hospital -dado que no figuraba en el registro de heridos-.  Se llama  Arona Diakhate, senegalés también, y está ingresado por traumatismo craneoencefálico «por objeto duro y desconocido». Le han dado veinte puntos en la cabeza. 

Veníamos de un día agobiante, donde se produjeron actitudes en el Congreso de los Diputados deleznables.  El PP quiere -por ideología e interés electoral- que no solo no se derogue la Prisión Permanente Revisable (Cadena Perpetua), sino que se endurezca. Y usa y alienta a algunos padres de jóvenes asesinados que, en contra de las razones contundes contrarias a la ley, parecen creer que penas ineficaces y ultraconservadoras calmarán su, muy explicable, dolor.

El Congreso se convirtió casi en el Coliseo de la Antigua Roma. La escena del diputado popular Bermúdez de Castro es de las que avergüenzan como país. La de Girauta de Ciudadanos tampoco se quedó atrás. Desde la tribuna de oradores,Bermúdez de Castro reta a la oposición para que miren la cara de los padres antes de votar. Estos aplauden o hacen gestos desde lo alto de la grada. Rajoy les saluda después. La imagen y las declaraciones de los padres de Diana Querr y Mari Luz abre el Teledario de TVE. La prensa concertada con el PP, como ABC, jalea desde portada.

Aupado en las encuestas por su dureza contra el “procés” en Catalunya, Ciudadanos cambia todo su discurso contrario a la Ley por un apoyo entusiasta, que es su apuesta favorita esta temporada. PP y Cs pelean por votos viscerales y no precisamente progresistas y en esa lid les vale todo. Asómbrense que hasta el editorial de El País recrimina a ambos partidos, también al de Rivera, su aprovechamiento de las víctimas para sus fines electorales.

Se suceden los indicios inquietantes. Los familiares de jóvenes asesinados  cargan contra el PSOE por su postura ante la prisión permanente revisable.  El PSOE dice, según la Cadena SER, que se apunta a dilatar el trámite de la ley como PP y Ciudadanos hasta que se enfríe el debate y se pronuncie el Tribunal Constitucional de la independiente justicia española.

Veníamos de la condena del Tribunal de Derechos Humanos de Estraburgo, por la que el Estado habrá de devolver la multa a quienes quemaron una foto de los reyes hoy eméritos porque han considerado es libertad de expresión. Veníamos de que, ni la sentencia ni las críticas a las prerrogativas y excepciones de las que goza el jefe del Estado español, han logrado que PP, PSOE y Ciudadanos se avengan a derogar el delito de injurias al Rey, como se debatió. Y ahí sigue, con sus secuela de damnificados.

 Ya no faltaba más que la multa de 40.000 euros a la Revista Mongolia por una caricatura del torero Ortega Cano. No puedo estar más de acuerdo con los razonamientos de Darío Adanti, uno de los autores de Mongolia: «El género satírico ha estado ligado especialmente a las democracias, no hay totalitarismo, del signo que sea, que soporte la sátira«.

La libertad de expresión en España se está poniendo muy cuesta arriba. Cualquier crítica puede ser objeto de querella si un juzgado la admite. Hechos consumados y públicos se archivan por falta de pruebas. Muchos coincidimos en que hay una flagrante diferencia de trato judicial “en función de criterios políticos, sociales e ideológicos”. Lo argumentaba ayer aquí Carlos Hernández.

La España de Rajoy y su PP que pretende heredar, en calco, Albert Rivera y sus Ciudadanos, está dando un sobrecogedor relato que nos está alejando de los estándares puramente democráticos. El Tribunal de Estrasburgo, en efecto, va a tener que hacer horas extra con nosotros. Esa pugna en los márgenes extremos de la derecha, sin importar usar en su provecho hasta el dolor de niños y grandes, augura días más tenebrosos todavía. Porque ya va sin freno. El PSOE podría cambiarla y hasta salvar los escasos muebles que le quedan, pero alguna de sus complicidades, como vemos, no van precisamente por esa senda.

Los vividores de esta España entierran con suma facilidad el malestar real de la gente. Con una voluntad de ignorancia a la que la realidad tumba una y otra vez. Confían en exceso en el buen funcionamiento de la manipulación que practican y, como en los viejos tiempos, inculpan a otros a ver si los desactivan. Olvídense de siglas, no se puede engañar permanente a tantos ciudadanos, a tantos sectores, sin que aflore. Ahí estamos las mujeres. Y los pensionistas. ¿Saben que el PP insinúa que los están utilizando? Ya se está planteando luchar también por la Democracia.

Un mayor bienestar es posible. En los países nórdicos se abren paso los fascismos de nuevo cuño como está ocurriendo en tantos lugares. Pero existe una mayoría social educada y educada en valores, que respeta y ama la democracia. Su posición civilizada les lleva a una calidad de vida que nosotros nunca hemos alcanzado. Los españoles vivimos más, por el clima, los alimentos y una cierta despreocupación de carácter. En el resto de los parámetros de “la felicidad” estamos en los sótanos. Lo explicó a la perfección Gil de Biedma al recordar cómo siempre caemos en el mal gobierno. España no es víctima de una maldición. “Son hombres quienes han vendido al hombre». Y mujeres. Pero muchas y muchos otros despiertan para no caer en los mismos errores, algunos a bofetadas de realidad.

Educación, igualdad, justicia, información veraz, democracia sin mordazas: ése es el camino.

El dolor como espectáculo una vez más

Lo más terrible de esta historia es que se ha segado la vida de un niño de 8 años. Un niño, Gabriel Cruz, que nos atrapó con su sonrisa cautivadora y su pasión por la vida. Después, la desolación de sus padres. Indescriptible, inabarcable. Con la generosa invocación de Patricia Ramírez, la madre, pidiendo “que no se extienda la rabia”.  «Gabriel no se lo merece, ni yo, ni su padre, que está destrozado», ha explicado. Y, naturalmente, no le han hecho caso. Esto es España.

La desmesura es absoluta. Retransmisión en directo -o con largas conexiones- del funeral en todas las cadenas de televisión nacionales (salvo La 2). Autoridades presentes y enlutadas. Equipos desplazados para informar in situ. La Catedral de Almería con pantallas gigantes en la explanada para que el público pueda seguir la ceremonia religiosa. El dolor convertido en espectáculo, una vez más.

Ver y leer esta mañana de martes, desarma. Hay un pestilente hedor a pasado y derrota. Es la misma España, reprimida, aburrida y vacía devota de El Caso en tiempos remotos, amplificada sin fin. Legiones de informadores rastrean cualquier punto o persona que haya tenido relación con Ana Julia Quezada, la pareja del padre, Ángel Cruz, que fue detenida como sospechosa con el cuerpo del niño en el maletero de su coche. Desatando todo tipo de especulaciones incluso contradictorias. Pero las turbas también contribuyen al espectáculo.  Pidiendo muerte a las puertas de la Comandancia de la Guardia Civil, dispuestas al linchamiento por su propia mano. O  buscando “a los periodistas”, que ahora son muchos y de toda condición. “Les hace ilusión”, leo. Las dos Españas, siempre, siempre.

La España capaz de lo más sublime y de lo más deleznable. Y ambos extremos se juntan en este caso, como en muchos otros. Como en el 11M, cuyo aniversario nos ha sacudido también esta semana. Entonces ya se apuntaba una degeneración del periodismo español -y de la política- que cedió incluso a cambiar portadas por la llamada del presidente Aznar.  Hubo grandes diferencias, sin embargo. Como la dignidad de los reporteros de Informe Semanal de TVE negándose  a aceptar la  manipulación, en un duro enfrentamiento que se saldó a favor de la información.

Utilización política y espectáculo se unen de nuevo en este caso. Nos conocemos tanto el tema, que esta vez incluso lo advirtió la madre de la víctima pero no sirve de nada cuando la caja de las audiencias o de los votos va anotando ganancias. De la mañana a la noche otra vez. ¡Otra vez! Repitiendo los escasos datos disponibles, como en una cinta sin fin. Por eso a veces, el asunto gana si se dramatiza. Y se pone como aquella moviola del fútbol para detener los gestos de la sospechosa, Ana Luisa, y comentarlos.  Un relato, en voz masculina, con un tono inaudito de un género que ignoro. No ha sido el único. Triunfa la escuela de “La mirada del asesino”  (ABC), morbo que se saldó con la impunidad habitual.

Airean detalles escabrosos al límite que faltan al respeto a la pobre criatura y a su familia. Ah, qué bien les hubiera venido a algunos un vídeo aficionado tomando la agonía de Gabriel. La sospechosa se ha confesado autora del asesinato ante la policía, pero ni previamente se respetó la presunción de inocencia. Un Derecho fundamental, junto con otros que se quieren en entredicho, desde la Lex Romana, incluso para los más crueles asesinos. Porque, de otra forma, volveríamos a la Ley de la Selva. Y los Estados democráticos no funcionan con esos parámetros por mucha que sea la indignación personal. Quien, tras un juicio con todas las garantías, sea culpable de asesinar a Gabriel merece todo el peso de la Ley, pero de la Ley.

Lo que quieren muchos es el ojo por ojo. Y allí s e planta el PP con su ley de Prisión Permanente Revisable, es decir, Cadena Perpetua, al calor urgente de los más bajos instintos.   ¿Adivinan, si no lo saben ya, qué político aprovechó la capilla ardiente de Gabriel para arrimar el ascua a su ley? Rafael Hernando, claro está.

¿Y adivinan quién se cambió de lacito a última hora de la tarde del lunes para volver del revés lo que solía decir?

Ciudadanos se opondrá a la derogación de la prisión permanente revisable, endureciendo además el agujero del tercer grado para garantizar el cumplimento efectivo de las penas. http://4upress.com/la-enmienda-de-ciudadanos-a-la-prision-permanente-revisable-intenta-tapar-el-agujero-del-acceso-al-tercer-grado/2846 

La lección de Patricia no va con ellos. Con esa ley del PP en vigor han asesinado a Gabriel y a Diana Quer. No evita muertes. Su objetivo es la venganza, no la justicia. Existe en algunos países aunque no es ningún argumento en un mundo que se está ultraderechizando a niveles críticos. Tampoco funciona allí donde está. Ni la pena de muerte.

Y luego la que fue condenada, antes de juicio:  “ mujer”,  «negra», «carnicera», «de izquierdas«-. Solo por mencionarlo, en el curso de un argumento amplio,  se le echa a Ignacio Escolar, director de eldiarioes,  la caverna encima, con todas las técnicas de la manipulación.    Él mismo lo cuenta y explica.  Los grandes incitadores del odio en general. El machismo sale en pleno a hacer causa general con este tema. Hay más asesinatos, más violencia, pero unos son más mediáticos que otros. Asturias ha enterrado a la enésima mujer asesinada  y apenas nada sabemos de ella o de su verdugo confeso. Y hay dos mujeres más desaparecidas en el Principado. Bien es verdad que seguramente no existe nada más trágico que un ataúd blanco casi más pequeño que la fotografía. Los niños muertos a la intemperie en las playas de la injusticia, quizás a la par, que también tienen culpables.

La verdad es que he dudado mucho en escribir de este tema. El corporativismo se protege y no gustan las críticas, de hecho no se prodigan. Pero también es por una cierta sensación de impotencia. Parar esa inmensa rueda es tarea prácticamente imposible. Lo impregna todo. Los mayores éxitos tienden a dejarse instrumentalizar. Hasta las revistas del corazón se  apuntan a la marea feminista. En rojo, azul y naranja.  Para volver a la tarea del sensacionalismo sin pausa a las pocas horas. Todo es una inmensa madeja. Que se deja mucho periodismo por el camino. Igual hay que llamarlo de otra manera.

Quiero confiar en la fuerza de las mujeres sin hipotecas. Quizás en otros colectivos inmensamente hartos como los pensionistas avisados y tantos que ya no aguantan más. Esto tenemos que arreglarlo. Oigan a Patricia, ella sabe.  De la más grande herida, de la más noble mirada.

Las mujeres salimos a la calle y hasta los oportunismos se tiñeron de violeta

No lo vieron venir. Tampoco esta vez. El estallido de feminismo  español que se materializó el 8M ha puesto sobre la mesa varias evidencias. Una de las preliminares es que políticos e informadores, cuya obligación es estar atentos a cómo respira la sociedad, seguían en sus altas torres de marfil. Y bastaba con mirar. Lo escribí aquí la víspera. Es mucho más que una huelga de un día. Es un tsunami de razones y coraje. La fuerza feminista nos va a envolver. Y nos va a empujar a un futuro constructivo que ya es presente, que ya lo estamos haciendo. La suprema cerrazón hará el ridículo. Así ha sido. Decenas de imágenes y de voces nos lo muestran. En toda España. Una impactante explosión violeta.

Es cierto que durante la última semana las periodistas tuvimos una atalaya privilegiada. Vimos crecer desde una reunión de apenas 50 mujeres de nuestra profesión a más de 7.000 firmantes de un manifiesto y a un grupo de Telegram que resultó ser una portentosa lección de realidad. Periodistas muy jóvenes y algunas menos jóvenes organizaron esto y el chat entre 2.400 de nosotras reveló un caudal de ideas, capacidad de organización, claridad, sensatez y respeto. Desde diferentes ideologías se aunaron fuerzas en un objetivo común que estaba por encima de cualquier otro. Y comprobamos que lo mismo sucedía, como culmen del hartazgo, en multitud de sectores profesionales y casi en cada esquina y cada casa de España. Un potentísimo mensaje  de rabia mezclado con la alegría de la reafirmación.

Es curioso que el 7 de Marzo convivían en las portadas, en alguna al menos, los mensajes feministas con intensas llamadas de la Caverna. Eldiarioes supo del temario que preparan dos ministerios juntos nada menos, Defensa y Educación, para implantar en los colegios una especie de formación del espíritu de su España. Militarista, y con unos sesgos preocupantes de caspa añeja como la de hacer cantar a los niños de primaria hasta el  pasodoble, Banderita, de aproximadamente los años 50 del siglo pasado.

¿Cómo es posible que la manifestación feminista del 8 de Marzo conviva con esa otra España? Las mujeres españolas han parado el mundo, dicen los titulares de la prensa internacional. No exactamente, lo han reactivado. Y alaban esta España prodigio de madurez, creatividad, y afán constructivo.  Lo que está pasando es la verdadera Marca España, cuando se libra de las rémoras de la involución.

La que ha dado poderosas muestras de su existencia. Los titulares del trágico 11M de 2004 también ensalzaron el ejemplar civismo y valentía de los españoles  -pese a la torpe política de ocultamiento del PP, bien es verdad-. Pasó de nuevo el 15M de 2011. La Spanish Revolution dejó boquiabierto al mundo por sus valores. Tanto fue así, que Ana Botella presumió de ella en un folleto promocional de sus Olimpiadas para Madrid. Mientras Cifuentes,  delegada del gobierno entonces, mandaba a las Fuerzas de Seguridad… a velar con las porras las manifestaciones.

Las dos Españas perviven y se agigantan. Pero ésta, la marea violeta de las mujeres, es la más transversal de todas. Capaz del acuerdo y el trabajo común, como gran sustrato de partida. Y es reconfortante ver el potencial de las mujeres jóvenes, igual que ellas reparan en la lucha de  las mayores que se encontraron marchando codo con codo. Ellas tienen muy claro lo que quieren y lo reclamaron por toda España.

 Esto es en la Puerta del Sol. Madrid hoy recoge como en otros lugares de España la voz de las mujeres pidiendo igualdad.

Hay que afianzar lo obtenido y planificar el futuro. Partidos y sindicatos han quedado en evidencia con sus “microparos” y tibieza. Otros se han caído de bruces en el ridículo. De los opìnadores baste reseñar  al que aseguró que las mujeres se morirían de vergüenza al conocer el manifiesto. Esencial, desenmascarar a los oportunistas, a cuantos nos trajeron hasta aquí o se proponen mantenernos en la desigualdad que mejor sirva a otros intereses. Con la brecha salarial se ahorran muchos millones. Hasta 42.000 millones anuales, según se ha evaluado. No es vendetta, es prudencia ante peligros ciertos.

La reconversión en feministas de toda la vida durante la jornada de huelga merece especial atención. Habría que haber visto las sedes del PP y de Ciudadanos mandando a comprar tela violeta sin saber si la vendían en el mismo comercio chino que la rojigualda. Sin torcer un gesto, allí fueron apareciendo desde Rajoy a Cospedal o Albert Rivera y Arrimadas, con  el lazo más grande de todos, sin temor a ser tenida por comunista. Dicen que Rivera citó incluso a Clara Campoamor que, junto a Kant, debe formar parte de sus lecturas favoritas. Hoy ya se ha atribuido el éxito de la huelga feminista. Y nos dieron las 19,05 y hasta Pablo Casado se declaró feminista. La mártir de la jornada fue Begoña Villacís que se presentó en la manifestación de Madrid a gritar libertad y fue increpada verbalmente por su oportunista cambio de chaqueta. Ella misma lo ha mostrado.

Los de siempre vuelven a subirse al autobús para cambiar su propia historia. Ahora con lacito violeta.  Y es importante, vital, estar alerta. Su Marca España se ha mantenido gracias a esos oportunismos sin escrúpulos. Y en cuanto puedan volverán a su ser natural. Esencial, insisto. Uno de los grandes daños de España es haber aceptado el “Mal Menor”, como solución. Que se suban al carro elementos desestabilizadores no es un mal menor, es un daño mayor.

Oí en el autobús a una mujer decir que donde mejor están las mujeres es en casa. Todavía. A un hombre, explicar las locas que había visto tapando la calle Goya en bicicleta a primera hora de la mañana. Seguro que encontrarán donde rearmarse. Fundamentalmente, en la carcundia mediática.  Ahora soplan con el viento favorable pero encontraran cómo volver a las andadas. Tertulianas incluidas.

Aviso a navegantes: esto no acaba aquí. Estamos vigilantes y hay mucho entuerto que deshacer. Más pronto que tarde, ha de llegar la respuesta a las reivindicaciones, a todas. Habrá que insistir si se demora. Incluyamos que el papel de la mujer en los medios ascienda de forma que este vendaval de luz y progreso inunde las pantallas, los audios y los textos. Aprendamos nosotras también a valorar a quienes trabajan en silencio y con efectividad de las poses de un día. Del oportunismo que también aquí se produce.  Cambiar la sociedad implica situar el foco en lo que es justo ponerlo.

El 15M,  El Roto publicó una viñeta histórica en El País: “Los jóvenes salieron a la calle y súbitamente todos los partidos envejecieron”. Hay que descubrirse ante esa capacidad española. El jueves, las mujeres salimos a la calle y paramos el mundo. Solo un momento, para que se diera la vuelta, nos mirara y nos viera.

8M, la imparable Marea Feminista

Es mucho más que una huelga de un día. Es un tsunami de razones  y coraje. Es el fin del silencio, la constatación de una realidad, la voz de lo que le ocurre a la mitad de la población. Estamos ya en la puerta de un 8 de Marzo que cambiará la historia. Hay que verlo desde dentro para creerlo pero enseguida lo van a sentir también. En su piel, porque la fuerza feminista nos va a envolver. Y nos va empujar a un futuro constructivo que ya es presente, que ya lo estamos haciendo.

8M Huelga Feminista
8M Huelga Feminista

Hay que dejar de perder el tiempo, otra vez, en los insectos de mal agüero que intentan entorpecer el camino. Esa serie de hombres y mujeres reaccionarios situados ante un ridículo épico. No hacen huelga “porque es anticapitalista”, toma ya. No van porque ya estamos muy bien y los programas de PP y Ciudadanos nos han apañado no sé qué a las mujeres. Mejor trabajar, mejor a la  japonesa: más tiempo, atando una escoba a las posaderas para aprovechar mejor la multifunción. Que si la han organizado en Irán.  Por favor, cuídense en Orense, porque una concejala con  este nivel de tara mentalpuede ocasionarles muchos problemas.

 ¡No!, basta. Miremos por encima, a la luz y al horizonte abierto.

Esto es la confluencia de un secular hartazgo, con unas ganas de luchar, de hacer, de sumar, impactantes y una preparación labrada a pulso. Personalmente he contemplado, admirada, cómo se ha organizado el grupo de mujeres periodistas o trabajadoras de la comunicación. El rigor de los preparativos para este día 8. La convocatoria,  que ha sido una llamada a la que íbamos acudiendo desde múltiples redacciones, desde los ordenadores de nuestras casas.

¿No se han dado cuenta tampoco de las mareas de mujeres que iban saliendo en masa a confluir en un punto común?

La claridad de ideas, la rotundidad de objetivos, el orden, los actos, los vídeos, fotos, mensajes, consignas, logos, todo. Consultas de dudas, resúmenes diarios.  Dudo que haya habido un acto con este nivel de calidad en el trabajo, de serenidad, de certeza, de ilusión. En una labor colectiva y transversal en el que destacan sin duda algunos nombres de las impulsoras que merecen especial agradecimiento. Y en el que muchas diferencias quedan aparcadas por el bien común. Y ésta es la gran noticia, éste es el sustrato sobre el que edificar.

Y así ha sido, por lo que vamos viendo, en numerosos sectores. No creo ser capaz ni de resumir los colectivos que se han sumado. Científicas, educadoras, investigadoras, estudiantes, enfermeras, abogadas, Kellys, deportistas, sanitarias, pensionistas, cuidadoras, las mujeres del ámbito rural. Y quienes lo harán por su cuenta.  Esta vez es distinto, ni se lo imaginan.

Esto viene muy de muy atrás, claro que sí. Los que nacen cada mañana como en el Día de la Marmota no pueden condicionar la convivencia de una sociedad. Viene, si lo miramos, de los grandes movimientos surgidos con la industrialización a finales del siglo XIX, pero los antecedentes nos llevan hasta a la Antigua Grecia. La ONU celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer en 1975, fijándolo en el 8 de marzo. Aquí  señala los hitos de la cronología de esta lucha incensante. Y siempre recordamos en este día aquel incendio en la fábrica textil Triangle Shirtwaist de Nueva York, en 1911, en el que murieron 123 trabajadoras al no poder escapar del fuego porque estaban las puertas cerradas para evitar hurtos. La reivindicación viene, pues, del principio de los tiempos, y se prolonga durante décadas hasta nuestros días. Porque es fruto de una realidad insostenible, una injusticia flagrante que hay que remediar, y que ya clama en todos los idiomas, desde diversos puntos del mundo.

La lucha por los derechos de las mujeres tomó renovada fuerza por reacción a la llegada de Donald Trump  a la presidencia de EEUU con su mochila de machismo y su modelo de mujeres neumáticas en su entorno. El agravio se hizo insoportable. Aquella marea morada que llenó las calles, hace algo más de un año, fue un poderoso lazo de unidad, de pérdida del miedo. Porque siempre ocurre así, un día se sopesa qué importa más. Salieron luego las actrices acosadas de #MeToo, hartas de tanta presión y abuso. Y supimos de las enormes dimensiones de un problema que tantas mujeres guardaban en su desazón. como inevitable. Y, llegaron, claro está, las disuasiones para que todo siga como toda la vida. Hasta de otras actrices privilegiadas en el trabajo, menos en su solidaridad.

Hasta la biología han mentado de nuevo. Una prominente Ciudadana de FAES y de rencores permanentes a la alcaldesa Carmena por un quítame ahí unos reyes magos, se ha empleado con fruición:  La huelga es una estupidez, dice. Por mor de la biología -y los prejuicios-, se debe consentir, al parecer, mayor precariedad e inseguridad laboral, la brecha salarial, la dificultad de conciliar, un techo de cristal que resta a la mujer capacidad de dirigir en los trabajos en los que está tan preparada como el hombre, el acoso sexual o los ninguneos –como argumenta nuestro manifiesto-. Que la pasión y la posesión machista lleguen a los golpes y hasta el asesinato.

Mil mujeres han muerto en España a manos de sus parejas o ex parejas desde 2003, cuando empezaron a contabilizarse de forma más rigurosa. Que una cifra así, siendo una sola mujer ya un exceso, se considere dentro de la normalidad da idea del problema  al que nos enfrentamos. Se acepta la excelencia del hombre para opinar en los medios. Hasta para decidir sobre nosotras. Precisamos solo y nada menos que la igualdad, y no se da. En el fondo, es la consagración de una teoría y una práctica que deja a las mujeres como ciudadanas de segunda clase, en grado de subordinación.

Huelga Feminista. Mapa desigualdad
Huelga Feminista. Mapa desigualdad

Los  mapas de la desigualdad son tan flagrantes que constituyen en sí mismos la mayor de las evidencias. ¿Qué razón puede justificar tamaña injusticia? ¿La biología, dicen? ¿La maternidad? ¿La fuerza para apretar el botón de una máquina de carga? Cuesta creer que todavía anden colgados de esa alcayata con telarañas tantas mentes obtusas. Y ahí siguen, erre que erre intentando justificar la pervivencia de los tópicos. Ninguna razón objetiva lo explica. Argumentos tan pobres y manidos les retratan. Una huelga internacional  y tampoco se libra de la manipulación del torpe y cutre machismo español como si los ecos de sus memeces no fueran a salir de los dominios de su cortijo. Mírenlos como los parásitos que son dispuestos a alimentarse de nuestras renuncias.

No saben la reserva de talento, fuerza e ilusión que se da entre las mujeres. Hace tiempo que lo vengo observando en las nuevas generaciones que enlazan con arraigadas convicciones de todas las edades. Pase lo que pase este 8 de Marzo, no hay vuelta atrás. No van a cerrar las puertas de la fábrica incendiada en razón de millones de mujeres. Nuestras voces se oyen desde el escenario de los Oscars de Hollywood a las calles de toda España, en ciudades y pueblos. ¿Cómo se ha podido consentir este vacío, esta negación de nuestros derechos?

Para los que aún sigan intentando hacer el ridículo desde la suprema cerrazón habrá que contarles cómo ha podido ocurrir este estallido de afirmación, este dejar de aguantar. ¿Saben quién está detrás de este histórico 8M de 2018?

Se lo digo. Detrás estamos nosotras, las mujeres.

*Publicado en eldiarioes 6/03/2018 – 

Una historia del mundo sin mujeres: las borraron

Si algo ha habido realmente demoledor para las mujeres fue y es el tú no puedes,tú no sabestú no eres en definitiva. A una semana del 8 de Marzo que se celebra este año con una huelga feminista internacional, la derecha española, PP y Ciudadanos,  trata de desactivarla afirmando que es insolidaria, elitista, anticapitalista.  En el mejor de los casos, no encuentran motivos para un paro reivindicativo. Muchos hombres y mujeres machistas nos organizan cómo, cuándo y por qué canalizar la protesta. En el PSOE, andan con sus cabriolas habituales en la disciplina de  nado guardando la  ropa y no sé sabe bien. El colmo fue Javier Maroto, portavoz del PP, atribuyendo la autoría de una convocatoria en más de 150 países a Pablo Iglesias, el líder de Podemos, que no destaca especialmente por su feminismo. Para Maroto no cabe más que un hombre al frente. Tal es la mentalidad incrustada en cabezas poco porosas a las ideas.

Hablamos de desigualdad, humillación, sometimiento, violación, asesinato, y ni siquiera les parecen suficientes motivos porque perpetrar esos abusos contra la mujer está universalmente admitido. Lo grave fue que durante tiempo inmemorial las propias mujeres creímos también –salvo excepciones- que era así. Es lo que más está cambiando. Provoca indignada alarma ver la cantidad de mujeres que borraron de la historia. Auténticas pioneras, tachadas, expulsadas, como si no hubieran existido. Y lo cara que pagaron la osadía de su valor y su libertad.

Este tiempo de hartazgo supremo, la discriminación largamente engrosada, nos están trayendo por fin un cambio de tendencia en las propias mujeres, en una gran mayoría. Un aluvión de descubrimientos ha venido a rellenar los vacíos de las mujeres que nos hurtaron. Resulta que hubo científicas, políticas decisivas, artistas, descubridoras, periodistas, fotógrafas, aventureras, pero el relato patriarcal las eliminó . Nos dejaban como únicos referentes para ocupar un lugar en los libros, ser hijas de rey, amantes de poderosos o vírgenes y mártires, lo cual entraña no pocas dificultades y en algunos casos notables incomodidades.

Vamos al siglo XVI. Año 1545. Una mujer, Beatriz Bernal, publica una novela de caballería de nombre tan largo que dejaremos en Historia de los invictos y magnánimos caballeros don Cristalián de España, príncipe de Trapisonda y del infante Luzescanio. Está mal visto, por indecoroso, que la mujer sepa “de leer”, a no ser libros “buenos” que “la inflamen en el amor de la castidad”, decía el célebre Padre Astete, y Beatriz Bernal, castellana de Valladolid, escribió una novela. Cumpliendo además el Test de Bechdel que evalúa el porcentaje de diálogos entre mujeres cuyo tema fundamental no sean los hombres, según nos cuenta el autor. Esta historia y otras 18 forman parte del libro “ Mujeres singulares 2” (hay un 1) de Carlos César Álvarez, ingeniero que escribe. Un filón para conocer a mujeres que desafiaron las normas de la sociedad cuando muy pocas personas lo hacían.

 Mujeres radicales del mundo” es otra compilación de las norteamericanas Kate Schatz y Miriam Klein Stahl (ilustradora). Desde la pobre y gran Hipatia de Alejandría, Siglo V, matemática, astrónoma y filósofa, a quien desollaron y arrastraron por la ciudad hasta la muerte porque el integrismo religioso rechazaba sus hallazgos científicos, a la niña Malala de Pakistán a la que el talibanismo casi mata por querer estudiar. Un recorrido por el mundo pasado y presente en el que muchas mujeres han tenido mucho que decir y hacer.

La periodista Cristina Fallarás nos lleva a la historia de España, sostenida por mujeres a menudo atravesadas por distintas intolerancias. En pie, pese a los empujones y golpes. “ Honrarás a tu padre y a tu madre” habla de aquellas familias que truncó una llamada de botas en la puerta y un tiro en la tapia de Torrero en Zaragoza. En la guerra que provocó el maldito franquismo que late aún de forma tan perniciosa en la actual derecha española. La supervivencia de la viuda a cargo de la prole.  El caminar de la propia Cristina sobreponiéndose al miedo para gozar y vivir y seguir doliéndose. En la búsqueda constante de la pertenencia. “Con la certeza de que no estaba sola, de que alguien allí atrás, yo misma por ejemplo en algún sitio, agazapada, esperaba su ocasión”, dice, en una de esas reflexiones que da forma a la sensación de tantas de nosotras.

¿Qué pasaría en un día sin mujeres?” se pregunta la convocatoria de la huelga internacional. Se diría que el mundo se desarrolló sin nosotras durante siglos, por el manto de silencio que nos tapó. Pero no era cierto. No lograron borrarnos del todo, aunque se emplearon a fondo en el empeño. El papel de la mujer ni es ni fue secundario y casi siempre se hizo con doble esfuerzo al del varón medio. Urge remediar el olvido impuesto. La violencia machista crece entre los jóvenes acorde con la involución que atravesamos. Las denuncias se han triplicado en los últimos 9 años entre los menores de 29 años. Más de la cuarta parte considera “normal” esa violencia en una pareja.  Tanto por limpiar.

El machismo reverdecido aún desprecia a la mujer por su físico. A todas las edades y en todos los sitios. El maltrato se agudiza si es política y de izquierdas. Allí les vemos -incluso desde su propia decrepitud- descalificar a algunas, catalanas, por feas o por gordas. En un patetismo indescriptible. Hasta siguen utilizando el término “malfollada”. Lo que  sea o no sea la mujer, depende para ellos de su halo divino. El machismo también dictamina sobre el cuerpo de la mujer y sobre su sexualidad.

Por eso, acabaré este recorrido con un libro de Anna Freixas, doctora en psicología y ya jubilada. Algunos de sus estudios los guardo  desde hace décadas porque llamaba la atención sobre la casi inexistente presencia de mujeres en los libros de texto con los que crecimos. Y es básico normalizar la realidad. Es básico saber lo que podemos hacer, lo que hicimos.

  «Sin reglas” trata de la sexualidad de la mujer madura, de la erótica y la libertad femenina también en esa época. Un tema tabú, escondido en el silencio o comentado como algo ridículo. El colmo para el machismo de cuño. Aunque entre las muchas libertades que se adquieren con el tiempo está la de minimizar los comentarios irrelevantes. Nadie es más libre que una mujer libre. Con prólogo de Soledad Gallego-Díaz es un canto a cuanto nos queda por disfrutar, también en el sexo, de ser esa la elección y no la obligación.  Anna Freixas  ha entrevistado a 729 mujeres entre 50 y 83 años de todas las opciones sexuales. Las conclusiones rompen varios estereotipos, entre ellos que el deseo sexual disminuye tras la menopausia. La actividad sexual sí, el deseo no en general. Y la calidad del orgasmo no se reduce sino que aumenta. Pese a todos los tópicos, condicionantes y complejos, “las mujeres mayores se las arreglan, más o menos, para no aceptar la condena que se les quiere imponer”.

No es cierto si el machismo te dice que no puedes, no sabes o no eres. “Nunca tuve ninguna duda de que quería escalar aquella montaña, sin importar lo que la gente pensara”.  La japonesa Yunko Tabei lo hizo en 1975. Era el Everest y ella la primera mujer en coronarlo. En 1912, Fanny Bullock Workman, plantó un palo con un cartel en lo alto del Mont Blanc  al llegar hasta allí. ¿Una bandera de su país? No. El texto decía: “Voto para las mujeres”.  No hablamos de vidas ejemplares y únicas, se trata de ser. De escalar las metas de cada día. De descansar si te apetece. De saber que la tarea es ingente, pero no tienes que hacerla tú toda. Y de no permitir que te echen a puntapiés cuando estés haciendo lo quieres hacer.

Linde y Griso, nuestros mayores y nuestros menores

Luis María Linde de Castro es uno de nuestros mayores. Tiene 72 años y ostenta el cargo de gobernador del Banco de España. El PP cambió la ley para que no tuviera que dejarlo a los 70 como marcaba el estatuto de la entidad. Linde lleva toda su vida trabajando como funcionario del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. En su caso, se ha dedicado básicamente a actividades bancarias  y en particular al Banco Central de nuestro país, en diferentes puestos.

Linde no ha comentado ni media palabra de las pensiones que van a quedarles a sus colegas de estatus.  13 grandes consejeros, como Ana Patricia Botín o Francisco González, llevan acumulados 197 millones de euros para cuando se jubilen. Sus empresas les facilitan ese colchón.  El propio Linde cobra, en activo, 176.000 euros tras subirse el sueldo recientemente un 5,8%. 14.666  euros al mes

Linde piensa que ellos lo valen, con toda probabilidad.  No así el resto de los jubilados, “nuestros jubilados”, los suyos, que osan quejarse teniendo muchos de ellos una casa en propiedad que ya es en sí misma una renta, se ha atrevido a decir. Como si el PP hubiera pagado las hipotecas particulares, considera los pisos parte de la pensión. Hay que oírlo para creerlo:

VÍDEO El Gobernador del Banco de España, Luis María Linde, dice que muchos jubilados tienen vivienda y eso ya «es una parte importante de su pensión de jubilación»

Me recuerda un chiste malo que contaba mi padre. Un orondo Prior preguntó ante su suculenta comida por el menú de los hermanos del convento:

  -Sopa de ajo, monseñor- le respondió el cocinero.

 -Ah, qué bien, con ajico y todo- se congratuló el Prior.

Todavía les quedan pisos a algunos ancianos. Todavía no han arramplado con ellos para dar el dinero “que no tienen” a las constructoras de autopistas quebradas, a las Cajas, o a quienes les parezca. Todavía hay dinero disponible para saquear el erario en su provecho, como han hecho muchos de los suyos. Miles de jubilados ayudan a hijos y nietos que de otra forma no podrían mantenerse con la precariedad sentenciada. Tiren del piso que tanto les costó pagar para que Linde y los demás sigan disfrutando de la vida que creen les corresponde. Y así debe ser, porque la tienen.

La táctica del PP consiste en negar la existencia del problema de entrada. Las pensiones estaban garantizadas, juraban por sus muertos. Luego avanzar que el palo va a venir porque “no hay dinero para todo”. Y seguir con zanahorias paliativas como marcan los cánones más clásicos de la manipulación.

Montoro anuncia medidas como reducir el IRPF a los más vulnerables. Los más vulnerables no pagan IRPF. O dar una regalía a los mayores de 80 años, siempre que no cobren más de 14.000 euros al año. Un cheque, en forma de “impuesto negativo” una figura tributaria de la que “Montoro es un firme defensor” – nos cuentan– y que  se atribuye al economista Milton Friedman. Es decir, al inspirador de la ola ultraliberal y de la propia “crisis” que vivimos.

Volver al sistema de vincular la revalorización acorde con el IPC, es un antigualla según Montoro. Su colega y coetánea Celia Villalobos -68 años- propone ahorrar 2 euros al mes desde jóvenes. De 20 a 65 años sumarían 1.080 euros en total, una fortuna para afrontar la vejez. Esta lumbreras preside la Comisión para las pensiones del Pacto de Toledo.

Nuestros mayores y menores en el poder se niegan a aceptar que las pensiones son un derecho. Echen cuentas, además, de los impuestos que hemos pagado durante toda nuestra vida. No precisamente 2 euros al mes. Para detalles consulten, por ejemplo, el artículo del economista  Eduardo Garzón Espinosa demostrando que dinero sí hay para lo que quieren y desenmascarando sus falacias. Las soluciones también están estudiadas. Más trabajo y mejor remunerado. El empleo actual paga las pensiones en justa correspondencia a lo que se ha venido haciendo.

Dinero hay, y muchas deudas también por la mala gestión y la gestión interesada, y sobre todo prioridades políticas en el diseño ultraliberal de la desigualdad. Y si se pueden ahorrar unos cuantos millones de las pensiones buenos serán, caiga quien caiga. Lo peor es que también han entrado con éxito en el juego del enfrentamiento entre víctimas. A los jóvenes les han agostado el futuro, ni siquiera dispondrán de pensión por este camino. Tengan presente al segmento de parados de 45 años, los olvidados, los que llevan clavada la angustia en el corazón.  O a los que se encaminan a esa meta porque siempre habrá un precario más joven y barato que sustituya al que ya cobra de más. ¿No serán las políticas que se siguen y las estafas que se perpetran lo que falla?

Sí, el mayor porcentaje de votantes del PP y también del PSOE se da entre mayores de 65 años. Pero, como se está demostrando en las actuales protestas masivas de pensionistas, no todos participan de un conservadurismo cerril incapaz de ver lo que ocurre o de no sentir lo que les afecta directamente. De ahí que el brazo mediático de la derecha (PP y Ciudadanos) actúe implacable.

Susana Griso en Antena 3 fue este jueves un paso más allá en su conocido activismo político conservador. Bochornosa coacción a una mujer de 92 años a la que llevó al estudio para “alertarla” del peligro que supone su opción política de izquierdas. Con ejemplos falaces, por parciales. Le recordó Grecia, pero no mencionó el éxito de Portugal  y, en particular, obvió la propia España del PP que paga a esta anciana 700 euros al mes de pensión. Con ajico y todo, ya ven.

Una historia de terror.
Susanna Griso explica a Francisca Martínez, de 92 años, las posibles consecuencias de confiar en Podemos o IU para solucionar el problema de las pensiones

El mayor error de una sociedad esquilmada, engañada y timada es caer en la tentación de culpar a sus semejantes y no ver quién dirige los hilos y ostenta la mayor responsabilidad. En la generación de mayores de 65 años, están quienes lucharon contra la dictadura y construyeron la democracia. La generación que abrió cauces y rompió tabúes y barreras. Este jueves, Ochéntame Otra vez, de TVE, mostró aquella pléyade de escritores que popularizó la literatura, los programas culturales de aquella televisión que  ni en sueños se harían ahora.

En esta generación de sesentones, estamos las mujeres que fuimos a la universidad  entre hombres, en abrumadora minoría. En 1977, solo el 2,1% de los universitarios españoles éramos mujeres. Y en algún caso trabajando a la vez. Y las que propiciamos poderosos cambios en la liberación de la mujer que, en franca regresión, retomamos ahora y a todas las edades y en gran parte del mundo.

Estragante paternalismo el que explica a Paquita lo que hicieron los izquierdistas malos de Grecia. Y tantos otros que se emplean con igual tono. Ofensiva, la extendida creencia de que nos volvemos cretinos, lelos y estúpidos al cumplir años. Miren, de “nuestros mayores”, nada. Desde luego no somos “los mayores” de Linde, con sus 72 años.  Y, de ser “los mayores” de políticos y escribidores que no se quitan la expresión de la boca, es que algo serio se torció en el camino de la evolución. Los mayores no son una propiedad colectiva.  Y tragar con una rebaja de la pensión, en las insultantes circunstancias actuales, creo que no va a colar

*Publicado en eldiarioes 02/03/2018 –