Crónica emocional de la malsana realidad

Sigue el PP su camino imperturbable de reincidir en sus clichés. Ya tiene presidente en Madrid.  Designado por Rajoy. Es experto en ceremonias de puestas de largo de siglos pasados y en insultar a la izquierda, especialmente a las mujeres. Por la edad, también. Se traga y difunde los bulos de su partido. Se comporta, pese a todo, como un trol sensato en Twitter, más sensato que los titulares. Un precursor del cuñadismo en política. Es, en definitiva, un señor de la tradicional derecha española, manifiestamente clasista y rancia.

A Ciudadanos le parece bien Ángel Garrido. Comparten odio visceral a la izquierda.  Los habitantes de Madrid les importan mucho menos que manejar bien el interregno para ganar las elecciones en 2019. Pío García Escudero, tocado por una buena pasta “en créditos” –como él mismo dijo- de la Caja B que controlaba Bárcenas, va a presidir la gestora. Nada dice el partido de Rivera. Tan selectivo y cambiante para sus cosas.

Siguen PP y Ciudadanos tal cual, pues. Y, sí, también el PSOE y Unidos Podemos en sus distintas burbujas, flotando en paralelo.  Y los partidos catalanes. Y el PNV. Todo.  Igual, con viraje a peor. Tan similar que sale el Barómetro del CIS y todos se congratulan de sus éxitos. Al PP le aguanta un 24%, seguiría siendo la lista más votada, que ya les vale. PSOE y Podemos confían en que Ciudadanos se desgaste. Una vida esperando que se desgaste el PP y ahora toca aguardar desgastes nuevos, mientras quien más se desgasta es la sociedad.

En el continuo girar de la rueda, no faltará alguna crítica ácida de Felipe González a la Venezuela de Maduro que es lo peor del mundo mundial de todos los tiempos. Ni una exaltada preocupación desde Ciudadanos y el PP por el adoctrinamiento escolar que no sea en cuplés de Banderitas e himnos de novios de la muerte. Ni una coz del portavoz Hernando.  Ni una salida de tono, altamente estentórea de Girauta. A quien se le sube el agro a la mínima como a su correligionario Jiménez Losantos (demos gracias que no coge la lupara) . El propio presidente de Ciudadanos participa de esa enardecida actitud. Es ver un independentista y también se tira al monte.

No nos veremos libres tampoco de los centenares de machistas de testosterona desbocada luchando prestos a desahogarla sin pararse en nada.  Ni de la ceguera buscada de varios miles más. Ni de algún juez que disminuya una condena porque el violador de un objeto etiquetado como mujer c ontó con algún atenuante como ir borracho,  el angelito.

Tampoco nos privarán de la enésima manipulación de RTVE. Una televisión pública que ha convertido sus informativos en una máquina de propaganda del PP y de sus propios programas de entretenimiento. Y que hurta información esencial. Ni de un, dos, tres, cuatro tertulianos, sentados en los platós con la sagrada misión de lavar los desafueros de la derecha. Tan segura de su impunidad que manda a joderse, con todas las letras, a quien se le antoja. Con las mismas “santas pascuas” que precarizan la vida del colectivo del que toque aprovecharse. Y siempre caerá algún tipo, un catedrático, por ejemplo,  obsesionado con que le chupen él sabe  qué un par de mujeres concretas: Carmena y Margarita Robles como castigo a su maldad.

Pasaremos página de las corrupciones del día, porque el hecho de que miembros del PP –preferentemente – nos saqueen las arcas del Estado ya aburre un poco. Habría que echarle unos gramos de algún tipo de pimienta, la jamaicana que pica lo suyo. O un “Soraya y María Dolores se llevan mal”. Y una controla todo el aparato de poder y la otra un arsenal creciente de armas y efectivos para usarlas.

Y no pasa nada aunque sepamos –los que no viven a la sopa boba de la información oficial– que el PP contrató la plataforma SNAP para anular el éxito de Podemos en redes. Con Arriola de gestor y dinero público. Y otra, del Grupo Zed,  contra Pedro Sánchez, además.  Cómo van a estar las criaturas, si parecen los hijos de la madrastra. De las pérfidas del cuento, que, sin duda, encontrarían hoy justificación en medios y judicaturas. Este maltrato mientras los hijos favoritos del Sistema, PP y Ciudadanos, operan a sus anchas, entre algodones de mimo. Esto es trampa, altera resultados, pero éste no es un país que se preocupe en exceso de estas minucias.

Así ocurre que la prestigiosa revista The Lancet lanza un duro estudio contra el destrozo de la sanidad pública española llevado a cabo por el PP y exige a Rajoy que revierta los recortes. Y ni Trending Topic es siquiera. Cómo se le va a prestar atención sin ser  TT. Ni la desigualdad que se extiende hasta quitar el pan de la boca a 700.000 hogares como mínimo. Ni la advertencia de la Comisión Europea sobre los salarios reales españoles: retrocederán este año un 0,4%. Los  únicos de la UE que perderán poder adquisitivo en 2018.  Ni nuestro liderazgo en obtener los peores datos en la media europea  sobre “trabajo decente y crecimiento económico” de la ONU.

Hombre, pónganle otro poco de Sáenz de Santamaría con gafas Audrey Herpbun, otro poco de Girauta a punto de coger la escopeta, a ver si así entran mejor estas noticias.  O un libro que titule de forma “sospechosa” el nombre de España. O un libro, sin más, de los de leer. O sazónenlo con algún cotilleo que evoque las rivalidades de la corte versallesca.

En Londres, acaba de celebrarse un Congreso sobre temas tan aburridos como estos que acabo de citar. Han hablado sobre el lenguaje de los estornudos o sobre guisar en una tetera. El organizador dice que “cualquier tema aburrido puede resultar apasionante si se cuenta con energía y entusiasmo”. Prácticamente el mismo día, se supo que 78 personas sin hogar habían muerto durante el invierno en calles del Reino Unido. Habían muerto tirados en la calle en un Primer Mundo en el que sobra de todo y ha de fabricar interés para no morir de tedio.

Cunde una desazón que produce cansancio, agotamiento, cada semana desde el mismo lunes. Y, al tiempo o alternativamente, esa abulia que inclina a la indolencia. Es vivir en un bucle sin fin. En el que seguimos viendo a quienes pueden decir basta a todo,  critican la situación, y no se mueven. Hay que seguir esperando desgastes. Pobres de nosotros, bipolares, trifásicos, nos montamos a lomos de un cometa cuando avistamos una luz.

Menos mal que estamos las mujeres y los pensionistas saturados de agravios y decididos a no dejarnos engañar más.  En principio, que luego llegan las encuestas con su mazo disuasorio. Atrapados y asqueados, algunos, alguna, en esta rutina de la malsana realidad.  Esperando a ver qué fuerzas de la naturaleza humana pueden más.

 

*Publicado en eldiarioes 8/05/2018 – 

Anuncios

Linde y Griso, nuestros mayores y nuestros menores

Luis María Linde de Castro es uno de nuestros mayores. Tiene 72 años y ostenta el cargo de gobernador del Banco de España. El PP cambió la ley para que no tuviera que dejarlo a los 70 como marcaba el estatuto de la entidad. Linde lleva toda su vida trabajando como funcionario del Cuerpo Superior de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado. En su caso, se ha dedicado básicamente a actividades bancarias  y en particular al Banco Central de nuestro país, en diferentes puestos.

Linde no ha comentado ni media palabra de las pensiones que van a quedarles a sus colegas de estatus.  13 grandes consejeros, como Ana Patricia Botín o Francisco González, llevan acumulados 197 millones de euros para cuando se jubilen. Sus empresas les facilitan ese colchón.  El propio Linde cobra, en activo, 176.000 euros tras subirse el sueldo recientemente un 5,8%. 14.666  euros al mes

Linde piensa que ellos lo valen, con toda probabilidad.  No así el resto de los jubilados, “nuestros jubilados”, los suyos, que osan quejarse teniendo muchos de ellos una casa en propiedad que ya es en sí misma una renta, se ha atrevido a decir. Como si el PP hubiera pagado las hipotecas particulares, considera los pisos parte de la pensión. Hay que oírlo para creerlo:

VÍDEO El Gobernador del Banco de España, Luis María Linde, dice que muchos jubilados tienen vivienda y eso ya “es una parte importante de su pensión de jubilación”

Me recuerda un chiste malo que contaba mi padre. Un orondo Prior preguntó ante su suculenta comida por el menú de los hermanos del convento:

  -Sopa de ajo, monseñor- le respondió el cocinero.

 -Ah, qué bien, con ajico y todo- se congratuló el Prior.

Todavía les quedan pisos a algunos ancianos. Todavía no han arramplado con ellos para dar el dinero “que no tienen” a las constructoras de autopistas quebradas, a las Cajas, o a quienes les parezca. Todavía hay dinero disponible para saquear el erario en su provecho, como han hecho muchos de los suyos. Miles de jubilados ayudan a hijos y nietos que de otra forma no podrían mantenerse con la precariedad sentenciada. Tiren del piso que tanto les costó pagar para que Linde y los demás sigan disfrutando de la vida que creen les corresponde. Y así debe ser, porque la tienen.

La táctica del PP consiste en negar la existencia del problema de entrada. Las pensiones estaban garantizadas, juraban por sus muertos. Luego avanzar que el palo va a venir porque “no hay dinero para todo”. Y seguir con zanahorias paliativas como marcan los cánones más clásicos de la manipulación.

Montoro anuncia medidas como reducir el IRPF a los más vulnerables. Los más vulnerables no pagan IRPF. O dar una regalía a los mayores de 80 años, siempre que no cobren más de 14.000 euros al año. Un cheque, en forma de “impuesto negativo” una figura tributaria de la que “Montoro es un firme defensor” – nos cuentan– y que  se atribuye al economista Milton Friedman. Es decir, al inspirador de la ola ultraliberal y de la propia “crisis” que vivimos.

Volver al sistema de vincular la revalorización acorde con el IPC, es un antigualla según Montoro. Su colega y coetánea Celia Villalobos -68 años- propone ahorrar 2 euros al mes desde jóvenes. De 20 a 65 años sumarían 1.080 euros en total, una fortuna para afrontar la vejez. Esta lumbreras preside la Comisión para las pensiones del Pacto de Toledo.

Nuestros mayores y menores en el poder se niegan a aceptar que las pensiones son un derecho. Echen cuentas, además, de los impuestos que hemos pagado durante toda nuestra vida. No precisamente 2 euros al mes. Para detalles consulten, por ejemplo, el artículo del economista  Eduardo Garzón Espinosa demostrando que dinero sí hay para lo que quieren y desenmascarando sus falacias. Las soluciones también están estudiadas. Más trabajo y mejor remunerado. El empleo actual paga las pensiones en justa correspondencia a lo que se ha venido haciendo.

Dinero hay, y muchas deudas también por la mala gestión y la gestión interesada, y sobre todo prioridades políticas en el diseño ultraliberal de la desigualdad. Y si se pueden ahorrar unos cuantos millones de las pensiones buenos serán, caiga quien caiga. Lo peor es que también han entrado con éxito en el juego del enfrentamiento entre víctimas. A los jóvenes les han agostado el futuro, ni siquiera dispondrán de pensión por este camino. Tengan presente al segmento de parados de 45 años, los olvidados, los que llevan clavada la angustia en el corazón.  O a los que se encaminan a esa meta porque siempre habrá un precario más joven y barato que sustituya al que ya cobra de más. ¿No serán las políticas que se siguen y las estafas que se perpetran lo que falla?

Sí, el mayor porcentaje de votantes del PP y también del PSOE se da entre mayores de 65 años. Pero, como se está demostrando en las actuales protestas masivas de pensionistas, no todos participan de un conservadurismo cerril incapaz de ver lo que ocurre o de no sentir lo que les afecta directamente. De ahí que el brazo mediático de la derecha (PP y Ciudadanos) actúe implacable.

Susana Griso en Antena 3 fue este jueves un paso más allá en su conocido activismo político conservador. Bochornosa coacción a una mujer de 92 años a la que llevó al estudio para “alertarla” del peligro que supone su opción política de izquierdas. Con ejemplos falaces, por parciales. Le recordó Grecia, pero no mencionó el éxito de Portugal  y, en particular, obvió la propia España del PP que paga a esta anciana 700 euros al mes de pensión. Con ajico y todo, ya ven.

Una historia de terror.
Susanna Griso explica a Francisca Martínez, de 92 años, las posibles consecuencias de confiar en Podemos o IU para solucionar el problema de las pensiones

El mayor error de una sociedad esquilmada, engañada y timada es caer en la tentación de culpar a sus semejantes y no ver quién dirige los hilos y ostenta la mayor responsabilidad. En la generación de mayores de 65 años, están quienes lucharon contra la dictadura y construyeron la democracia. La generación que abrió cauces y rompió tabúes y barreras. Este jueves, Ochéntame Otra vez, de TVE, mostró aquella pléyade de escritores que popularizó la literatura, los programas culturales de aquella televisión que  ni en sueños se harían ahora.

En esta generación de sesentones, estamos las mujeres que fuimos a la universidad  entre hombres, en abrumadora minoría. En 1977, solo el 2,1% de los universitarios españoles éramos mujeres. Y en algún caso trabajando a la vez. Y las que propiciamos poderosos cambios en la liberación de la mujer que, en franca regresión, retomamos ahora y a todas las edades y en gran parte del mundo.

Estragante paternalismo el que explica a Paquita lo que hicieron los izquierdistas malos de Grecia. Y tantos otros que se emplean con igual tono. Ofensiva, la extendida creencia de que nos volvemos cretinos, lelos y estúpidos al cumplir años. Miren, de “nuestros mayores”, nada. Desde luego no somos “los mayores” de Linde, con sus 72 años.  Y, de ser “los mayores” de políticos y escribidores que no se quitan la expresión de la boca, es que algo serio se torció en el camino de la evolución. Los mayores no son una propiedad colectiva.  Y tragar con una rebaja de la pensión, en las insultantes circunstancias actuales, creo que no va a colar

*Publicado en eldiarioes 02/03/2018 – 

A %d blogueros les gusta esto: