¿El libro? Ah ¿pero no era la firma?

San Jordi. Librería en Barcelona. Firman entre otros Ignacio Ramonet y autores de su altura intelectual. En un determinado momento entra también en las mesas Mario Vaquerizo con su afamado libro “Haciendo majaradas, diciendo tonterías”, uno de los más vendidos. Me cuentan que la avalancha de admiradores de Mario ha roto todas las barreras de seguridad al punto que el resto de los autores han optado por marcharse bajo el temor de perecer sepultados. Ramonet que reside en París ha preguntado quién era el escritor. Se lo han contado. Seguro que la anécdota enriquece uno de sus próximos libros. Él ha plasmado páginas memorables sobre cómo manipula y embrutece el poder mediático.

Muchos títulos, muchos autores, y mucha afluencia sin embargo. Todavía hay personas que buscan libros. Pero no es la única referencia del éxito arrollador en San Jordi para autores por el hecho de “salir por la tele”.

Conversaciones en Internet me han confirmado lo que intuía y no quería racionalizar: hay que escribir “por amor al arte”. Lo mismo que cualquier expresión cultural. Han llegado a decirme que uno siempre busca un “lucro” escribiendo aunque no sea económico. Y encima quiere uno siquiera resarcirse mínimamente de los gastos o del esfuerzo. ¡Qué desfachatez!

Tienen razón los que dicen que solo se paga lo que se valora. Al menos en este terreno, pronto podría llegar a todos, hasta a los sentimientos que parece ser por el momento –y salvo excepciones que también buscan un buen negocio- lo único que se libra. Y lo que se valora es “ser famoso” y “salir por la tele”. Puede uno “salir por tele” pelando patatas o dando brincos, lo importante es que esté en la pantalla. De hecho prima más la aparición en una actividad frívola que razonando –que en algún caso también se da-. Es de dudar, incluso, si la lectura que interesa es el texto o solo la firma y la dedicatoria.

¿Quién creará entonces cultura? Escribir –como otras actividades- también cansa, es un trabajo entendido éste como esfuerzo. ¿Quién se arriesgará a publicar para perder la inversión? ¿Hay que publicar también por “amor al arte”? ¿En meritorias editoriales que no alcanza difusión? ¿En Internet como hacemos en los blogs… para una audiencia similar a la de los blogs? ¿Y qué «amor al arte?  ¿El “amor al arte” de las estrellas de la tele que aprovechan el tirón y sacan un libro? Y muchos, muchísimos, hay que vender y desde luego nunca en un libro colectivo para que compense si es rentabilidad económica lo que se busca. Un libro cuesta lo que un menú barato diario, y digital como un pincho de tortilla. Cuesta, «vale» mucho más. Realmente el trabajo desmantelador de la cultura y la educación emprendido por el PP lo tiene ya ganado, queda poco que conservar. Levantar el estado actual de una buena parte de los españoles sí exigiría cultura subvencionada, para inyectar en vena. El venidero será ya irremediable.

Viniendo ahora hacia casa escuchaba en la radio (de alguna manera este artículo es continuación del anterior) a un empleado –no un oyente- comentar la festividad del día. Ha hablado de El Quijote, ese símbolo tan español del desfacedor de entuertos al que anulan tildándolo de loco. No era eso lo que había escuchado el comentarista. Se ha acercado al soliloquio de la razón –por cierto la figura literaria se llama políptoton- y lo ha leído:

“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra hermosura”.

Ha convenido que no entendía nada y que no es de extrañar que al Quijote lo llamaran loco. Con lo clarito que hablan Cristiano Ronaldo y Mourinho. Sí, el sueño de la… sinrazón produce monstruos. Y ésta es la ciudadanía a la que están robando su presente y su mañana. ¿Tanto cuesta utilizar la cabeza para algo más que para peinarse?

Entiéndase -para los no habituales del blog que me conocéis- que quien escribe  «salió en tele» precisamente durante muchos años y que puede escribir hasta de erotismo o de recetas de cocina. Tampoco me quejo en absoluto de la difusión de mis últimos libros. No es un lamento personal por tanto. La crítica amarga es por el estado de idiocia al que ha llegado la sociedad. Dolor por el inmenso daño que causan a la ciudadanía en su conjunto.

De lunes

Cuando me despierto tengo la costumbre de encender mecánicamente la radio de la mesilla y su sonido es lo primero que me pone en contacto con la realidad. Hoy, un redactor desarrollaba con una amplitud sin precedentes un suceso en el que un tío se ha cargado a cuchilladas a su madre en primer lugar, sin mediar palabra. Luego ha salido a la calle y se ha topado con dos mujeres. Dios mío ¿qué pasará con ellas? Bien, pues el periodista ha seguido relatando cargado de pormenores cómo ha tirado a una al suelo y también la ha acuchillado. La otra ha podido escapar a pedir ayuda, no sin un forcejeo. La redacción era tan enrevesada y mi sueño tal, que no estoy segura de si todo esto pasó hace un tiempo y ahora lo habían juzgado porque también hablaba de calificación de ensañamiento. Además al parecer el asesino había sufrido un brote psicótico por consumir cannabis (?).

Amanecer al mundo consciente con estos mimbres no es buen presagio. La victoria de Hollande en Francia se ve amargada por el ascenso de Marine Le Pen. Su triunfo -con ser grave- se ha quedado en un 18,1% frente al 20% de los sondeos, y no supone aumento espectacular sobre su padre; ese señor al que anoche el corresponsal de RTVE en París calificó de “histórico” –el histórico Jean Marie Le Pen- sin añadido alguno, pasando a evaluar cómo podía “beneficiar a Sarkozy” los votos de la extrema derecha. Igual que TVE juega favor del Real Madrid siempre, parece que David Picazo –que así se llama- va a favor del candidato de la derecha francesa. Y lleva varios años en el cargo engolando la voz hasta empachar, no es cosa de los nuevos rumbos de la televisión pública. Pero no es el único manipulador, ya se difunde un nuevo “neologismo”: “populismo” en lugar de fascismo. Le Pen es “populismo”, no fascismo. Ese aparece hoy por doquier.

La ultraderecha ya se sienta en el gobierno holandés, o no sé sienta porque ha decidido petar la coalición con su poder. En Noruega un “pobrecito loco”, otro fascista redomado, se cargó este verano a un montón de gente. La «peste parda» como la llama mi amigo Javier Valenzuela camina…  siguiendo los pasos de lo ocurrido en los años treinta para alumbrar a un Hitler y a un Mussolin, incluso a un Franco, y liarse a tiros y muerte.

El frío de la mañana me trae conversaciones en la calle y me descubre algo en lo que no había reparado. Miles de emigrantes trabajan en España sin que sus empleadores -no perseguidos por ello- les hayan dado de alta en la Seguridad Social, ahora con la ley del PP ¡se quedan sin tarjeta sanitaria! Todo ese tipo de polvos suelen acabar en lodos. Las leyes, los decretos, no son inocuos.

Es el día del libro hoy, debería alegrarme. Personalmente incluso porque tengo tres en la calle hechos con amor y deseo de informar. El mío propio –La energía liberada-, y los colectivos: Reacciona y Actúa, que acaba de salir. Empieza a subir este último en las ventas –en la difusión por tanto- pero la competencia es dura. Echad un vistazo a los más vendidos por ejemplo aquí de donde tanta gente se surte para leer. Cómo competir con tanta invitación a los “emprendedores” de Rajoy. Si pasáis a la segunda página veréis que prácticamente el único que se sale de lo que hoy «es tendencia» se titula: “Haciendo majaradas, diciendo tonterías” firmado por un famoso a causa de “salir” en televisión.

Igual esto es levantarse “De lunes” y una suele tender a ser positiva. Veamos si gana Hollande el 6 de Mayo y al menos dinamita el aciago Merkozy. Ah, también he escuchado al hoy comisario o vicepresidente o algo de mucho poder en la UE. Joaquín Almunia. Explicaba que “a los franceses les gusta decir que no” y que por eso votaron contra la Constitución Europea. Lo hicieron porque ellos sí se dieron cuenta de que era una trampa neoliberal, que es bien distinto. Muy democráticamente entonces la UE se mercó nuevos tratados y disposiciones, hasta llegar a la reforma express de las Constituciones -eludiendo el engorroso trámite de consultar con los ciudadanos- que consagran un hecho que ha pasado desapercibo: lo prioritario es el pago de la deuda “a los mercados”, las necesidades de los ciudadanos quedan en segundo plano y si es preciso su atención se cercena o suprime. Es lo que está pasando. En el suicidio –o con más precisión “asesinato”- del que hablaba ayer Krugman. O Stiglitz siempre. O nosotros, vamos. O la realidad: ahondamos la recesión. De la «herencia» neoliberal nadie nos salvará si no somos nosotros.

No sé, a veces en París se despertaba de otra manera. De “otra manera” al menos… Tenía los ojos bonitos Jacques Dutronc.

 

Lecturas imprescindibles

Paul Krugman: El suicidio económico de Europa

«Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.

En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa»…

(…)

….»Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello».

Juan Laborda: La austeridad le supondrá a España 25 años de estancamiento

«Sólo hay dos procedimientos para restaurar la solvencia de nuestra deuda privada: o la austeridad, o se implementa una reestructuración ordenada de nuestras deudas. Si, tal como ha optado inicialmente el gobierno Rajoy, dejamos todo a la austeridad, España saldrá de la actual crisis económica en 25 años».

Soledad Gállego-Díaz: El peor trofeo de caza

«¿Hasta cuando se puede soportar que Alemania actúe como si la UE fuera una institución en la que dispone y ordena?

(…)

La canciller Angela Merkel no caza elefantes, pero está a punto de cazar a toda una generación de españoles y en convertirlos en un trofeo mucho más peligroso que unos colmillos de marfil. Y sin que nadie aquí levante la voz».

Manuel Rivas: El malestar

«En España reina ya el Estado del malestar. El Gobierno que iba a traer la Confianza en pañales, cava con euforia conmovedora bajo nuestros pies y hasta orina dentro de la propia tienda de campaña. Ahora mismo, el BOE podría publicar un único decreto con un único artículo: Abril es el mes más cruel. Nos ahorraríamos el despilfarro en eufemismos inverosímiles, como esa cara oronda de amnistía fiscal que se le pone al ministro de Hacienda cada vez que la niega. Porque el Gobierno está obteniendo resultados nefastos en la producción de eufemismos. Un buen eufemismo requiere una inversión en I+D y un equipo competente».

Juan José Millás: Pollos sin cabeza

«Hay gente que se pasa el día buscando las gafas y gente que se deja la verdad en cualquier parte y luego no la encuentra. Dice Jesús Aguirre, ilustre miembro del PP, que ahora que no están en campaña y que han pasado las elecciones andaluzas pueden decir la verdad. La cuestión es que hace tanto tiempo que no la usan que no saben si buscarla en el burdel, en la sacristía o en el cesto de costura. De hecho, y mientras rezan los siete padrenuestros de rigor a San Antonio, patrón de las cosas perdidas, continúan mintiendo como cosacos»…

Pablo Ordaz: La crisis cercena vidas en Italia. (Así que elige, añado, entre este futuro que prevén los datos o Islandia)

«La situación es tan dramática que, la noche del pasado miércoles, pequeños empresarios y trabajadores acudieron con velas al Panteón para exigir en silencio: “No más suicidios”.

Gonzalo Fanjul: Las consecuencias de negar la sanidad al inmigrante irregular.

Califica la medida de infamia y cobardía, aporta datos y concluye:

«No permitamos que esto ocurra. No admitamos la derrota del sentido común y de la compasión en nuestras conversaciones en el trabajo, en los colegios de nuestros hijos, en las reuniones con amigos. No aceptemos que, tratando de no ser una sociedad pobre, nos estamos transformando en una sociedad estúpida y cruel».

Y también:

La chapuza del PP en el BOE, tras el aviso de Ignacio Escolar.

Y El Roto:

Algunas cosas más hay hoy, mientras los medios se empecinan en destacar el fútbol o frivolidades interesadas sobre la Corona… o Repsol. Y hasta las elecciones francesas, en donde Mèlenchon es calificado de «extrema izquierda» en contraposición a Marie Le Pen. Eso en medios presuntamente progresistas porque en los otros publican «chistes» irrepetibles.

También tenéis para un visión global, Actúa

La «herencia» del PSOE es larga y afilada

Tanto como para irrumpir en el  Boletín Oficial del Estado (BOE) cuatro meses después de formar gobierno el PP. Lo cuenta Nacho Escolar en su blog, incluyendo el enlace. La gran medida coercitiva contra la Argentina de Cristina Fernández de Kirschner se ha sacado de un proyecto del PSOE para reordenar el sector de hidrocarburos dejando fuera a Argentina. Entonces las presiones de REPSOL  fueron en sentido contrario y no se aprobó.

La chapuza llega al punto de dejar en el texto calcado y llegar a inscribir en el BOE este párrafo que destaca Nacho:

 «En su virtud, con la aprobación previa del Vicepresidente Tercero del Gobierno y Ministro de Política Territorial y Administración Pública, de acuerdo con el Consejo de Estado, dispongo«:

Cargo que no existe en este gobierno y que entonces ocupaba Manuel Chaves.

La sombra de la «herencia» socialista es realmente larga, lo mismo sirve para manipular declaraciones y desinformar a la ciudadanía incauta que para pergeñarse una Orden ministerial «enérgica» y ahorrándose el esfuerzo de elaborarla. Claro con tanto recorte y tanta ley represora no dan a basto.

¿Empezamos a llegar ya a este punto?

Entre las muy graves noticias que se producen a diario destaco ésta de la perfecta excusa: Interior propone que se impute a partidos y sindicatos si sus afiliados causan daños. El ministerio quiere incluir esta medida, que alcanzará también a las asociaciones, en la reforma penal que endurecerá los delitos relacionados con el orden público.

Recordemos únicamente que tras el Crack del 29 llegó la Gran Depresión que desembocó en esto:

 

La maldad

Una se queda perpleja al ver que conflictos graves se saldan con un “perdón”. Lo ha hecho el Rey, le pidieron hacerlo así hasta partidos de presunta izquierda. Dice “lo siento” la ministra Ana Mato mientras pega un tajo mortal a la sanidad pública y, junto con todo el Gobierno de Rajoy, al –ya de por sí raquítico- Estado del Bienestar español. Una aspiraba a vivir en un ordenamiento social y jurídico serio donde los desvíos no se dilucidan en el campo de la moralidad sino en el de la Justicia (la oficial y la ética).

Ocurre sin embargo que el neoliberalismo ultraconsevador aúna con sin igual desparpajo la presunta “libertad” –que solo es de mercado y por ella se cercena el Estado de todos y los derechos de las personas- con el “como dios manda”. Por eso quiero hoy reflexionar sobre la maldad. Un concepto moral sin raíces racionales. El bien y el mal forman parte de la naturaleza humana. Aterrada ante lo que no entiende, separa lo positivo de lo negativo, llegando a la aberración en el maniqueísmo que solo ve ambos extremos sin matiz alguno intermedio. Yo prefiero utilizar el concepto “ética” con fundamentos filosóficos casi opuestos, porque más bien habla de los valores que rigen en una sociedad desde un punto de vista racional.

Lo peor es que el utraconservadurismo de los neoliberales que nos gobiernan enarbola en la mano –derecha, naturalmente- la religión (católica en España, protestante en otros países anglosajones sobre todo). Y se cree en el derecho de imponer lo que entienden por “bien”, su “bien”. De ahí que Rajoy prometiera “felicidad” –lo que ya debió ser un preocupante síntoma-, y ahora solo se vea exultantes a sus correligionarios encargados de accionar la motosierra.

Claro que existe la maldad o como quiera llamarse a esa actitud. De nuevo definida por conceptos morales, son más precisos sus sinónimos: negativo, nocivo, perverso, canalla, ruin, cruel, abominable, virulento, diabólico. Actuar con maldad es hacerlo con egoísmo, sin afecto natural por su entorno y quienes le rodean. También implica contravenir deliberadamente códigos de conducta o comportamiento. En los distintos significados se le atribuye a la maldad apartarse de lo lícito u honesto, ser corrupto y destructivo, y desde luego perpetrar desgracia, calamidad, infortunio, desdicha.

Maldad es mentir deliberadamente. Es un clamor cómo lo hizo el PP para alcanzar el poder. De ahí que el portavoz de Sanidad en el Congreso, Jesús Aguirre, dijera hace unos días sin mover un músculo: «Ya no estamos en campaña; es momento de decir lo que de verdad pensamos». Y ni aún así lo hacen. Siguen mintiendo con negaciones y eufemismos destinados a esa clientela educada en la dicotomía de “el bien y el mal”, que no ha salido de ella en su infinita simplicidad y falta de aprecio a sí mismos como seres humanos. A los que ante las afirmaciones que ahora mismo hago te dirían: “Pues el PSOE”, “Pues la herencia”, como si a todos nos afectara la desgracia de poseer dos únicas neuronas. Es de nuevo “el bien y el mal” y punto, no hay para ellos otros horizontes.

Maldad es recortar los derechos conseguidos tras largas luchas y sufrimientos para enriquecer a la camarilla de notables afines. Maldad es podar la sanidad, la salud y la vida; aumentar las desigualdades robando el acceso a todos a la educación o la cultura. Maldad es decir que «pronto se arreglará» cuando saben que sus política conducen a más paro y más recesión, y así se lo dicen hasta organismos abanderados del neoliberalismo.

Maldad es manipular, embrutecer, aprovecharse de la ignorancia, fomentarla. Villanía, infamia, cobardía, desproporción en la fuerza para acallar la disidencia. Reírse de la desgracia que provocan, en su felicidad…

 De ser unos auténticos desalmados se puede calificar lo que hacen los correligionarios de CiU en Cataluña con la salud, y cuyas medidas sigue paso por paso el PP. Un carné por puntos determinará el acceso a quirófano para aligerar estadísticamente las listas de espera, y ahorrarse tratamientos e intervenciones.  La consejería de Salud evaluará la situación laboral o personal del enfermo antes de otorgarle el «privilegio» de ser operado en la sanidad pública. La información desarrolla varios ejemplos:

«En las operaciones de prótesis de cadera o de rodilla, el paciente deberá sumar 75 puntos. Para llegar a ellos, el baremo da 18 puntos si se tiene «la patología muy avanzada», 33 si se sufre «dolor grave» y 20 si se «es incapaz de realizar la mayor parte de las actividades cotidianas». Con el peor diagnóstico, un enfermo alcanzaría 71 puntos y no tendrá garantizada la operación.

Sería el caso de una persona que no trabaje, que tenga una persona que le cuide y sin nadie a su cargo, tres variables que suman cero puntos y que son habituales en pacientes ancianos. El sistema puede perjudicar, por ejemplo, a los parados».

Esto mientras se entregan cantidades bimillonarias a los bancos (que encima no dan créditos que reactiven la economía) o se elude de la molesta carga de cotizar el mismo baremo de impuestos que pagamos todos a las rentas altas, ofreciendo el caramelo demágogico a la galería desinformada de que abonen (en las medidas del PP) un 60% de los medicamentos.

 Contra la maldad no cabe el perdón, ni rezar tres avemarías; para el daño existe la Justicia, siquiera, como decía, la ética. “Para que triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada», dicen que dijo allá por el siglo XVIII el pensador irlandés Edmund Burke. Seguimos regidos por conceptos morales. Para alejarme del maniqueísmo quiero entender que el daño practicado a sus semejantes, ellos lo llevan a cabo por un “bien” superior, el que su dios manda. El dios del dinero, el egoísmo, las castas, el desprecio al inferior, la acumulación de prebendas para los elegidos por el Todopoderoso.

El peligro reside en no identificar a los culpables, en desviar la atención, a veces, hacia otros tan desgraciados o más que nosotros. Lo hacía Edward Norton en este impresionante alegato de la película «La última noche» dirigida por Spike Lee. Se queda como una rosa al expresarlo en un grito, pero lo cierto es que acaba… bien jodido.

Actúa. Una sociedad en la cazuela

 

El viernes pasado presentamos en Barcelona el libro colectivo Actúa, una evolución del gran éxito editorial -y social- de Reacciona.  Nos presentó Miguel Aguilar, el director editorial de Debate.

   Después traté de suplir, con resúmenes y citas textuales, a los autores de los 7 capítulos que no estaban presentes. Luego hablaron de su capítulo en Actúa los economistas Àngels Martínez Castells (La salud como mercancía, la sanidad como botín) y Albert Recio (Campeones del paro y la precariedad), el científico Sergio Pérez Acebrón (que con Esther Samper escribre Tiempos oscuros para la ciencia) y el  periodista Ignacio Escolar (La olvidada igualdad). Lo hicieron brillantemente ante una sala abarrotada, muy atenta y muy participativa.

Un familiar grabó -de modo artesanal-  mi intervención final sobre mi propio capítulo: Una sociedad en la cazuela.


Luego muchos amigos se acercaron a que les firmáramos libros y sobre todo a charlar un ratito. Con ganas de superar la depresión a la que nos aboca la terrible situación que estamos viviendo y de cambiarla para lograr una sociedad más justa.

 

Caso REPSOL YPF: un gobierno contra los ciudadanos

Resulta patético ver rasgarse las vestiduras a un gobierno –y, lo que es peor, a muchos ciudadanos- por la expropiación de una empresa privada que opera en otro país. Nunca como estos días podemos constatar los auténticos intereses del neoliberalismo que nos domina. Nada menos que dos ministros comparecen para “anunciar”, con gravedad, medidas contra la Argentina que retoma el control de su petrolera YPF, el mismo día en el que se expolia un poco más la educación pública española y unos pocos después de que se comunicara mediante una nota de prensa el recorte de 10.000 millones de euros en esta materia y sanidad, o asistiéramos estupefactos a la huida del mudo presidente Rajoy por el garaje del Senado para no enfrentarse a dar explicaciones a los periodistas.

Son muchos los matices de la turbia historia que hoy sacude a la derecha ultranacionalista española por un quítame esos petróleos. REPSOL, la empresa expropiada por Cristina Fernández de Kirchner en su sección argentina YPF, NO ES ESPAÑOLA. Más de la mitad de su accionariado es extranjero. Fue española pero nos la privatizaron los gobiernos de Felipe González (conservando la mayoría decisiva) y Aznar (que la liquidó). Aleccionador repasar su accionariado actual. Y su consejo de administración. Entre lo más granado de quienes se forran a nuestra costa, allí encontramos por ejemplo a Luis Carlos Coissier. En su capítulo de Reacciona –de imprescindible lectura hoy- Àngels Martínez Castells nos explicaba cómo este ex ministro socialista aconsejó la salida a bolsa de las empresas públicas desde su cargo de presidente del INI que empezaría a materializar Carlos Solchaga desde 1985. De igual modo, en Actúa, Àngels nos alerta de qué implica la privatización y el expolio de la sanidad que en definitiva es de nuestra salud y nuestra propia vida.

Tampoco REPSOL YPF paga los impuestos que debe en España y tiene filiales en paraísos fiscales. Para entendernos, es más de las Islas Caimán que de parte alguna.

Argentina se encuentra en los noventa con los efectos devastadores del gran ensayo general neoliberal en su suelo –iniciado en el Chile de Pinochet- y de nefastos gobernantes locales que desembocarían en “el corralito”. Y vende sus yacimientos de petróleo a la multinacional –que no española- REPSOL. Y ahora la retoma. Es lícito hacerlo, también nuestra legislación marca la posibilidad de renacionalizar recursos naturales de sectores estratégicos cómo es la energía. Lástima que… los Kirchner apoyaran la venta de YPF en su día y mantengan prebendas para poco claros accionariados locales. Vamos, un puro trapicheo.

De cualquier forma, el petróleo es argentino y española sería la explotación y gestión del crudo a través de una REPSOL pública. No es el caso. Aunque también podíamos pensar en su “recuperación”.

Nada más lejos del momento presente. Las protestas del gobierno del PP son de cara a la galería y tienen pocos visos de prosperar, al menos a corto plazo. Cristina Fernández amenaza además –como era lógico- con renacionalizar sectores eléctricos, bancarios y de telefonía (ay, otra empresas públicas españolas privatizas), que es lo que sucede cuando uno posee los recursos en este mundo depredador del presunto “libre mercado” neoliberal.

No nos engañemos esta globalización es empresarial, los ciudadanos no cuentan nada. Mejor dicho, sí, para pagar los desmanes del neoliberalismo. Y, en todo caso, las empresas deberían resolver sus conflictos entre ellas.

 Por otro lado, un Mariano Rajoy que elige su primera salida al exterior como presidente para ¡reivindicar Gibraltar! ante el colega neoliberal Cameron, ahora enarbola el patriotismo para repudiar que Argentina haga lo propio con su petróleo. Un puro contrasentido.

Defienden estos gobernantes (y numerosos emporios de la comunicación) a una empresa –medio española como mucho-, mientras dejan inermes a los ciudadanos contra el expolio de servicios fundamentales como son la sanidad, la educación, la cultura, la posibilidad de prosperar con la investigación y la ciencia. Acatan la expropiación que les recomienda su religión neoliberal de nuestros derechos laborales y ciudadanos. Como estamos viendo, también de algunos derechos democráticos. ¿Para quién gobiernan? Hoy deberían tenerlo muchas personas mucho más claro. Privatización es expropiación. Sin contrapartidas. Por cierto, el PSOE de Rubalcaba apoya al PP en el numerito de REPSOL.

De alguna manera Argentina nos muestra el ejemplo de adónde conducen las políticas que por ejemplo perpetra el PP y toda la corte azul de Bruselas, con Merkel a la cabeza. No lo decimos solo unos cuantos raros, lo asegura el premio nobel Joseph Stiglitiz. Y lo que es más diáfano: la evidencia de los hechos, vamos en caída libre. A través, por ejemplo, del acoso de la «burbuja de la deuda» que es otro mecanismo especulativo sin más. Por favor, lo más revolucionario hoy es… usar la cabeza, relacionar conceptos, prever el futuro a tenor de los datos. Actúa, es urgente. Tenemos al lobo a cargo del rebaño. Así lo decidieron unos cuantos incautos en lo grueso de la resolución.

Al borde del precipicio

 Sé que es agorero, pero sólo pretendo aportar datos y únicamente de estos últimos días para evaluar cómo andamos. Y veo una escalada de circunstancias que conducen ¿al abismo?

Foto 2006 ¿Desde entonces caza elefantes el Rey?

El Rey Juan Carlos se va a Botsuana a cazar y matar elefantes. Y nos enteramos porque se rompe la cadera. Las críticas a su inoportuna, insolidaria y cruel práctica no cesan, mientras la familia y los medios nos cuentan lo valiente que es que no toma analgésicos y lo bien que se recupera. Añadamos el ya habitual desconcierto. Si se lo dijo al Gobierno,  si no se lo dijo…  En el PP cada uno que habla dice una cosa distinta.

Rajoy huye de los periodistas a los que deja con la palabra en la boca mientras su popularidad y su prestigio  se desmoronan.  Lo mismo que las de sus ministros.  Aún así todavía un porcentaje  notable de españoles,  el 38%, seguirían dándole su apoyo según un sondeo de Metroscopia. Deben ser los que creen a Cospedal y a todos los demás cuando dicen que todo se arreglará. O aquellos que caminan divinamente siguiendo el paso de otros en manada gregaria. Aunque  padezcan la depresión y angustia  generalizadas. Para ayudar al «optimismo»,  contamos con una oposión -todavía- mayoritaria que ya solo congrega un 23% de atención  y cuya tibia y acomodaticia respuesta le augura -de no cambiar- días peores.  Al menos de entusiasmo.  

Y entretanto crece el acoso y la desconfianza hacia la España de Rajoy. Hasta los elogios neoliberales vienen cargados de metralla. Ya es un clamor que austeridad sin crecimiento lleva a la ruina (de la sociedad, del país, no de quienes se lucran con estas políticas) y que nuestro PP es el adalid de ese suicidio social calculado.  Tanto The Wall Street Journal como The Washington Post dedican sendos editoriales a decir que la draconiana austeridad decretada por Merkel y Rajoy  conduce al fracaso.

  Mucho más cerca, el economista Albert Recio, coautor de Actúa, aseguró en la presentación de Barcelona que ese «pues ya (después de los 6 millones de parados de este 2012) se arregla a continuación» que repite el PP, así ni por milagro. Menos mal que no todos estamos únicamente deprimidos y angustiados.

  Y a todo esto… gran hito mediático y social que hace un siglo se hundiera un barco de pasajeros. En este hoy desgraciado mundo ya no sabemos si se recuerda al Titanic o a la película, estratégicamente remozada. Al precipicio ya digo. El que quiera aún puede darse la vuelta. En este caso seguir la senda resulta un tanto peligroso.     

Una ley para reprimir las protestas

Como corresponsal de El País en Aragón en aquella época, este diario me envió una impagable edición de 300 Primeras Páginas desde su fundación. 26 de Mayo de 1976, las Cortes aprueban la primera reforma del primer gobierno sin Franco: la ley de Reunión. Manda Arias Navarro, y es Manual Fraga –como Ministro de “Gobernación”- el encargado de defenderla con ardor. “Frente al inmovilismo frustrador y las posiciones utópicas, aventureras o resentidas de los rupturistas, cabe orientar el cambio social y enderezar el rumbo legislativo por la vía de la reforma”, dice.

Sí, las leyes tienen esa propiedad: fijan conceptos y normas que luego aplican los jueces.

Atravieso con emoción esas 300 portadas. El Derecho de Reunión fue el primero repuesto después de la larga dictadura de 4 décadas que siguió al golpe de Estado y la Guerra civil. Tras él llegaron los de manifestación y libertad de expresión. El nombramiento de Adolfo Suárez, la redacción y aprobación de la Constitución que hoy nos rige. Bien es cierto que la Europa de entonces apremiaba y casi coaccionaba a España para que democratizase.

Por estas páginas desfilan sin embargo ríos de muerte, con atentados continuos de ETA, el GRAPO y la extrema derecha. Un país levantado en huelgas que pedían más derechos. A continuación del franquista Arias Navarro, un Suárez -perdido hoy en la nebulosa del olvido- siguió adelante reponiendo libertades. Con mayor o menor ayuda de la oposición. Mucha en el terreno económico para firmar los Pactos de La Moncloa. Fraga y buena parte de los demás defendían Transición frente a Ruptura, como hemos visto. No se exigieron por tanto responsabilidades.

El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz –cuya voz y tono tanto recuerdan a Fraga- anuncia un endurecimiento del Código Penal para reprimir el “vandalismo”, dice. Por ejemplo, convocar actos violentos en Internet será delito de pertenencia a organización criminal. Pena también con similar consideración la “resistencia pasiva” a la autoridad en las manifestaciones. Y, muy serio, el Ministro que habría consensuado el texto con el de Justicia, el presunto antiguo centrista Alberto Ruíz Gallardón, prevé establecer una pena mínima de 2 años de cárcel, para que se ingrese en el trullo sí o sí.

Los derechos de reunión, manifestación o libertad de expresión repuestos por Arias Navarro y Suárez, los que consagra la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en entredicho. Porque ¿quién libra, por ejemplo, a una concentración de esos sospechosos “incidentes” que se producen normalmente a su término? Y ¿dónde ha estado la violencia de millones de personas en paz en la calle de las que solo se destacan las minorías agresivas? Si hasta la resistencia pasiva envía dos años a prisión ¿sólo queda la opción de aceptar y callar? Paro, menos sueldo si se tiene, cercenamiento de las pensiones que ya pide el FMI, insostenible elevación de precios, mermas en todos los servicios esenciales… ¿Y además cárcel para la reunión, manifiestación y libertad de expresión? Muchos estamos viviendo en un «Déjà Vu».

Dados los tiempos que corren acudo al diario conservador británico The Telegraph que escribe: “España acusada de medidas draconianas para acallar las protestas”. Y añade, sin el miedo a las palabras que aquí se tiene:

“Sin embargo, ha suscitado temores de que las nuevas medidas podrían ser utilizados para detener la ola de protestas que comenzó el verano pasado con el nacimiento de lo que se ha denominado el «movimiento indignado», cuando decenas de miles de manifestantes pacíficos que acampaban en las plazas de toda España. Los grupos de protesta no tardaron en establecer comparaciones con la dictadura fascista del general Francisco Franco”.

Una cretina internauta me ha dicho que The Telegraph «nos tiene manía» y su información es “interesada”. Para quienes leáis este texto hoy 12 de Abril, os invito a ver el nada “interesado” y fidedigno con la actualidad quiosco español de hoy. En realidad no creo que cambie mucho mañana y los dias siguientes.

Con excepciones como la de Gaspar Llamazares de IU, algo he visto también de Cayo Lara, e individualidades de ésta y otras formaciones políticas, la postura oficial de los partidos está siendo enormemente tibia ante el anuncio de esta ley. Mientras buena parte de la sociedad está aceptando a este nivel y a muchos otros la idea de que «igual hay que reconsiderar la democracia».

Ciudadanos han organizado esta recogida de firmas. Mientras aún haya tiempo, antes de que se consume, dice por ejemplo el periodista Nacho Escolar, quién, como yo, condena las algaradas violentas, manifestando que no dejan de ser anecdóticas, cuando no, lo son los muertos y heridos por la actuación de las fuerzas del «orden! Después se impondrá el silencio por ley, aquella que derogaron las cortes postfranquistas.

El veterano y enorme intelectual Federico Mayor Zaragoza, dice en Actúa:

«Tenemos que acometer con imaginación y valentía el paso de una cultura de imposición, dominio y violencia a una cultura de diálogo, conciliación, alianza y paz. La gran transición de la fuerza a la palabra, es ahora factible.

El siglo XXI será el siglo de la gente. Se llevará a cabo, por fin, el sueño de “Nosotros, los pueblos…”.

La solución está en que los pueblos actúen y consigan el triunfo de la democracia a todos los niveles.

Sí, ha llegado el momento de replantear el sistema, no de aceptarlo o de adaptarlo.

Así se inicia la Carta de la Tierra : “Nos hallamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, un momento en el cual la sociedad ha de elegir su futuro… Hemos de unirnos para crear una sociedad global sostenible basada en el respeto a la naturaleza, los Derechos Humanos universales, la justicia económica y la cultura de paz”…