Respiro de alivio en el adiós a Madrid 2020

Lo daban por hecho. Los medios –y no solo los más afines al PP- se volcaron en fomentar la presunta ilusión colectiva de Madrid 2020 que, decían, impregnaba al 91% de la sociedad. El diario El Mundo llegó a publicar que la mayoría del COI había comprometido su voto con España. Llegamos a dudar. Lo peor es que la propia delegación se creyó su propaganda. Alejandro Blanco, el jefe de la Delegación, declara que “Dios va con Madrid 2020”, volviéndonos a la realidad –si alguna vez habíamos salido- de con qué dirigentes nos dejamos representar por el mundo.

Y llega el acto de presentación. Transcurre correcta, con momentos brillantes incluso como algunos vídeos –aunque copiaran la estética del 15M que tanto persigue el PP- y… con grandes mentiras. Mariano Rajoy se lanza a ellas sin pudor, dictando un discurso, leído y en español, a voz en grito “para que le entiendan mejor los que no hablan su idioma” y el contenido de un mitin electoral. Muchas cifras de la supuesta recuperación y la insistencia en la palabra “fiable”. «Tranquilos, que estoy YO aquí», venía a decir el gran rey de las promesas incumplidas.

Ignacio González, el presidente heredado de Aguirre en la Comunidad de Madrid, se apunta con fruición a la misma estrategia. Oírle presumir de la sanidad madrileña hería la sensibilidad -algunos tenemos-. Al menos habló en inglés, con cierta soltura, y abandonando su habitual tono taciturno.

A Ana Botella ya la hemos visto por encima de nuestras posibilidades. Sobreactuada, un inglés nefasto del que se empeñe en hacer gala por muchas críticas que coseche, con tonillo de fiesta de fin de curso en colegio de monjas español por supuesto, con la ocurrencia «coqueta» del “relaxing café con leche”.

Y luego la transmisión que se va a negro y no vemos más. Apenas se restablece la conexión para escuchar al príncipe Felipe. Lo hace muy bien. Pero lo tiene crudo, la familia le ha estigmatizado. Blanco -el que había hablado con Dios para saber de su apoyo-, le había presentado diciendo que iba a inervenir ya «uno de los mejores atletas españoles«. Busqué con la mirada por la mesa. Y no. Se refería a… Felipe de Borbón.  Sí, el pobre anda haciendo equilibrios mientras salta con pértiga sobre los feos asuntos que tan de cerca le tocan.

Sigue la euforia, el triunfalismo toda la tarde, y luego el chasco. Parece que el COI haya querido hacer especialmente patente que no estaban con Madrid. Solo 26 delegados le votan en primera vuelta. En el empate para el segundo puesto con Estambul, eliminaron la candidatura española. Finalmente se impone Tokyo con rotundidad. No hubo la menor duda a la vista del resultado.

Los batacazos son habituales cuando se vuela sin alas, pero de eso ya hablaremos más extensamente. Y las reacciones. Acabo de oír a Izaskun Ruíz en TVE hablando de “traición” del COI. Fuerte palabra que lleva a la declaración de compromisos incumplidos. ¿Ah sí? ABC habla de “castigos” en el habitual sadomasoquismo de la derecha católica española y La Razón se lanza directamente a calificar el resultado de “tongo”. Todos a buscar  exculpaciones  con frenesí y ni la menor autocrítica. Lo tradicional.

Ciertamente hay en el COI firmas dudosas y podía haber chanchullo oculto.  Para que ganara España, claro está. Parece que no ha sido así salvo que como dice Ruíz se hayan lanzado directamente a la “traición”.

“Este es un juego político de alto nivel, con intereses internacionales, con dinero, con equilibrios. No siempre limpio. Y está claro que a eso nosotros no sabemos jugar bien”, cita El País las palabras “de uno de los políticos desplazados hasta Buenos Aires”. Ya veis, encima de (presuntos) corruptos, paletos.

Todo se resume en la pregunta del periodista Gumersindo Lafuente que hace extensiva a buena parte del equipo –no tiene desperdicio el artículo- ¿Vd. le daría a Ana Botella la gestión de su empresa? Yo no, pero muchos ciudadanos le han dado a ella y al PP la gestión de nuestros vidas, también de las nuestras no solo de las suyas. Es lo que dicen ellos es la democracia, ésa que se contenta con votar cada 4 años programas que no se cumplen sin pedir responsabilidades.

Con 100 millones de euros desperdiciados ya en la triple aventura de un Madrid Olímpico, es cierto que la suerte en esta experiencia va por barrios. Seguramente a Japón le servirá, como les fue muy útil a otros incluso a la España que alumbró el Barcelona 92. Para otros fue el hundimiento final en el pozo, como le ocurrió a Grecia con el Atenas 2004 enfangado en despilfarros y corrupción. Creo que la España de este momento se parece más a aquella Grecia que a ninguna otra cosa. Y que organizar los juegos hubiera traído réditos para el PP y no para los ciudadanos.

Es de lamentar el esfuerzo de los atletas sobre todo, que ahora ven peligrar su futuro, pero es que el PP no apuesta por el deporte realmente, apostaba por el negocio y el relumbre.  Me asombró la referencia continua de los oradores este sábado a la pasión por el deporte de los españoles, sí, por mirarlo y preferentemente por el de gran espectáculo. Aunque eso está cambiando, hay mucha gente que se ve por los parques haciendo deporte. Como no apuesta tampoco el PP por la cultura de la que también presumió. Hay que saber las realidades a las que uno se enfrente y cambiarlas si es el caso.

Que como escribe Sindo Lafuente un equipo de políticos incluso investigados por corrupción vean fantasmas fuera de sí mismos añade problemas. Pero se ha producido una especie de justicia poética: fuera no coló. Ni eso, ni las mentiras acerca de la situación económica, ni el triunfalismo, ni la fiabilidad. Y que los miembros del COI, tan sibaritas, debían andar con zancos sorteando la caspa. E igual, quiero pensar, es el principio de un cambio. Siempre que la derecha ultramontana no decida emprender también una cruzada contra el «traidor» Comité olímpico internacional.

Madrid 2020: Ana Botella nos deja en ridículo

Cuando lo vi este jueves por la noche en El Intermedio de Wyoming en La Sexta no daba crédito. Sobre todo porque habían pasado más de 24 horas de la patética rueda de prensa  de la alcaldesa de Madrid en Buenos Aires y ningún medio había dicho nada. Más aún, tratando de difundir la noticia -y en espera de que La Sexta colgara el vídeo cosa que no ha hecho hasta por la mañana- busqué crónicas de enviados especiales de grandes medios: nadie hacía alusión alguna.

Ana Botella trata la promoción de los juegos olímpicos como lo haría la directora de un colegio para señoritas que opera en familia, o en familias allegadas.  Pasó de ponerse auriculares de traducción simultánea mientras le hacían una pregunta -muy comprometida- en inglés y nada menos que de la agencia Associated Press. Como no se enteró del contenido, contestó otra cosa del disco preparado y además dando dos cifras distintas en apenas un minuto de cuáles son las infraestructuras hechas. Y para postre la delegación se dejó el micrófono abierto para que todos oyeron cómo el jefe de ésta intentaba echar un cable a Botella y subsanar el error.

Al margen de este espantoso ridículo patrio -porque está representando a España-, no es cierto que los Juegos creen multitud de puestos de trabajo y traigan un beneficio económico. Añadamos que la corrupción en el caso de Atenas 2004 fue definitiva para el hundimiento final del país y, desde luego, ese fantasma en España y en Madrid se encuentra agazapado en la taquilla.

En Madrid 2020 se llevan invertidos ya 6.000 millones de euros y 100 millones en el conjunto de las tres candidaturas presentadas. que podrían haberse dedicado a otros fines y que debemos. Se suman además a la enorme deuda del Ayuntamiento que generó Gallardón sobre todo con el soterramiento parcial de la M30. Conseguir Madrid 2020 solo serviría para apuntalar al PP y dotar de una ilusión efímera y falsa a una ciudadanía infantil que precisa de estímulos aunque su base sea ficticia.

Mariano Rajoy vuelve de sus vacaciones rejuvenecido

Spain's Prime Minister Mariano Rajoy arrives to take part in the G20 Summit in St. Petersburg

El presidente  del Gobierno, Mariano Rajoy Brey, ha estrenado el curso político con nuevo look. Muy favorecido, el popular ha viajado a San Petesburgo donde participa en la reunión del G20. Para ser sinceros, no ha aparecido demasiado bronceado tras pasar unos días de descanso en Galicia y correr en compañía de personas de su confianza. El frescor de su tierra y su mucha concentración para las tareas de enorme responsabilidad que le toca abordar le han impedido lucir el moreno que si portan otros miembros de su gobierno y de su partido. Siempre discreto, ha preferido dejar todo el sol –ahora semiprivatizado- a compañeros como  Ana Mato o Arenas, causándoles por cierto algunos estragos.  Su esposa Viri y sus hijos que le acompañaban en el descanso no aparecen en las fotos corriendo, pero estar estaban.

Además de –tan prudente y comedido- no presumir de bronceado, el presidente ha mantenido sus trajes oscuros, prácticamente negros como le vemos al descender del avión y eso que todavía no había sesiones de trabajo. Ha optado por el negro porque estiliza su figura –después de haber degustado los buenos platos de la gastronomía gallega-. Un traje con camisa blanca a la que cruzaba una corbata oscura, jovialmente anudada sin apretar -muy casual–  y animada por tenues rayas claras formando cuadros a juego con camisa y terno. Como nuevo look trae que es precisamente su look que crea tendencia entre sus seguidores sobre todo.

Rajoy parece adornar sus manos con su alianza de casado y probablemente un reloj de correa metálica marrón con esfera y cierre dorados como el de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, dado que está muy en boga este verano. O cualquier otro digno de su alcurnia y que se oculta bajo la manga de su camisa. De sus uñas no sabemos nada pero se presume que su clase quedará demostrada en la manera de limárselas. Redondeadas y no demasiado largas. Junta el pulgar y el índice de su mano derecha como si quisiera deshacerse de un molesto e imperceptible obstáculo. Genio y figura.

El presidente no ha querido modificar su peinado, ni su máscara de tintado. La gente con clase no hace las cosas directamente, “quiere” hacerlas, por eso Soraya quiere modificar su peinado y su tinte, y Mariano no. Cabello oscuro, Rajoy, la misma barba semicana, e idéntica expresión entre susto, dolor, superioridad y densa mala uva. Eso sí, plena de energía y brillante lucidez. Un presidente, sino más joven, fiable cien por cien.

*He usado para escribir este artículo el que ABC ha dedicado a Soraya Sáenz de Santamaría y que podéis ver aquí, prácticamente textual con las modificaciones precisas. Solo era por ver cómo sonaba con el presidente.

La luz al final de un túnel auténtico

Ya se ve la luz al final del túnel. Nos lo dicen –ahora- todos los días. Con aviesas intenciones, bien es cierto.  Probablemente son personas que –debido a sus cargos de moqueta y limusina- nunca han estado en un túnel de verdad. No de esos que distan mucho de ser los artificiales que horadan las máquinas para hacer carreteras más cortas y accesibles. Es como comparar los canales con los ríos.

En Asturias estuve este verano en la Cuevona de Cueves, parroquia de Junco, en el concejo de Ribadesella.  Primero hay que llegar a Ribadesella y conducir durante unos 5 kms. por carreteras secundarias. A veces la autovía queda cerca pero nadie ha construido un acceso ni para entrar ni para salir hacia Cueves. Se intuye por tanto que uno no marcha por terreno ortodoxo, por el que va el “todo el mundo” que tanto gusta.

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Frente a la entrada de la cueva hay dos opciones: atravesar el túnel con el coche o aparcarlo y hacer el trayecto a pie. Lógicamente mis amigos y yo elegimos ir caminando. Éramos cuatro personas y cada una afrontó la experiencia de forma distinta. Con mayor o menor seguridad. Lo cierto es que la luz es escasa en algunos tramos de los 300 metros del túnel y –como sucede con lo desconocido- uno no sabe qué se va a encontrar. Algo sin embargo es probable: que pase algún coche y nos no vea.

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Es decir, cuando se entra en un túnel uno puede ir dotado de un automóvil con su motor, sus ruedas, su carrocería y sus luces, en moto o bicicleta -más expuesto- o afrontarlo a cuerpo. Se puede ser consciente de los peligros que puede entrañar la travesía o no serlo en absoluto. También calcular las ventajas y los riesgos –mínimos en este caso- con valentía o tener miedo y perderse por él la belleza del camino. Porque, en concreto aquí, la Cuevona resulta ser una maravilla de formas y texturas. Dicen que  la  habitan murciélagos que huyen de los humanos y hasta una salamandra ciega. No siempre son así los túneles, los hay más áridos y más sombríos.

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Conforme se avanza se adentra uno en la oscuridad y en lo imprevisible. No sabe tampoco cuándo aparecerá… la luz al final del túnel. Aquí  tenemos la certeza de que la habrá, si llegamos. No siempre es así. Nos podemos encontrar en una cueva que solo admite la vuelta atrás o en un callejón sin salida.

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Y sí, al final, la luz es cierta y conduce a un espacio abierto: a Cueves en este caso.

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Con turismo escaso en esas fechas, la primera sensación es la paz y el silencio. Tan intenso éste que invita a hablar en voz baja para no romperlo. La carretera muere en Cueves  y el pueblo, de unas pocas casas, es una preciosidad.

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“Venga Vd. en invierno”, dice quien regenta el único bar.  “Aislados por la nieve y aquí no viene nadie”, comenta.  No hay otra forma de acceso que el túnel. Y sí, aún, un apeadero de tren en el que el conductor para si ve a alguien esperando. Sucede poco. No sabemos cuánto durará una línea, una parada al menos, tan poco… “rentable”.

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Cueves resulta ser un sueño delicioso al final del túnel. Solo que sin salidas más allá. No queda más que regresar al corredor, hacer el camino inverso. Volver a las carreteras secundarias, cruzando, sin tocarla, la prisa de la autovía.  Regresar allí de donde se vino.

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El paraíso asturiano no puede servir de metáfora exacta de la angustia del túnel del que nos hablan, de la falta de expectativas. Pero la Cuevona sí de que la oscuridad con incertidumbres no es segura para andar sin parapetos y sin ruedas. El túnel en el que nos dicen alumbra ya una luz al fondo, ni siquiera trae la quietud hermosa de un pueblo solitario, sino un mundo que ya no tiene el Estado del Bienestar que conocimos. Volver atrás como único camino. Pero ya la segadora de la codicia y el lucro lo ha arrasado todo.

No la belleza, la vida que fluye, como eterno nuevo punto de partida.

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*Las fotos son de Choni Sánchez, Antonio Luis Martín (@piezas) y mías

El PP es una empresa

Borrar los ordenadores de Bárcenas  fue “una decisión empresarial”. Así lo ha explicado Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta ¿del Consejo de Administración del PP? Solo las empresas toman “decisiones… empresariales”. El objetivo de las empresas es siempre el beneficio económico para sus gestores y accionistas. No cabe la actividad “sin ánimo de lucro”, reservada a cierto tipo de asociaciones. El PP es una empresa y no precisamente una pyme.

De esta forma, Soraya Sáenz de Santamaría confirma lo que ya muchos sospechábamos. El subconsciente que traiciona cuando se trata de explicar lo inexplicable. El afán privatizador que se cuela hasta en la concepción del PP de lo que es un partido político, un país y una sociedad, todo susceptible de proporcionar réditos. Lo curioso es que esta organización, el PP, está subvencionada con dinero público en un 90%.

Los requisitos exigidos para ser empresa o partido político difieren. En la primera, deben escriturar ante notario el nombre de los socios, el objeto social, es decir, la actividad a desarrollar, el capital suscrito –que varía en función del tipo de empresa-, los estatutos, la forma de elección y renovación de cargos. En fin, un cúmulo de requerimientos que terminan por hacer más difícil crear una empresa en España que en Zambia, según el Banco Mundial.

Todo esto no nos lo ha dado a conocer el PP que ha camuflado su actividad empresarial en forma de partido político. De ahí que precise inversiones y reparto de beneficios, también camuflados y simulados, al contado y en diferido. Particularmente empresas que financian la organización, al margen de los votantes que participan con sus impuestos y sin cobrar dividendos. Labor que, al parecer, realizaba Luis Bárcenas a plena satisfacción, hasta que advirtió irregularidades la justicia.  No es lo mismo ser una empresa con ánimo de lucro que un partido político que debe gobernar por el bien común y eso llama la atención de algunos jueces.

Saber oficialmente que el PP es una empresa lo cambia todo. Los votantes no son accionistas que toman decisiones y participan de los beneficios, son peones engañados en los fines que persigue la entidad. Peones que pagan y no cobran, sin remunerar y a quien esquilmar. Resulta asombroso que lo soporten, porque malos son los resultados de la reforma laboral pero no ver un euro de las ganancias, sufrir recortes y repagos, y callarse ni en la China o la España medieval. O sí, igual ahí y entonces, sí. O esa decisión de vender la cuarta parte del patrimonio español. No puede obedecer sino a que saben que en el fondo el capital con el que operan no es suyo, a un afán de enriquecimiento desmesurado o tapar los agujeros de una nefasta gestión. Porque una arriesgada táctica empresarial, sin más, no será ¿verdad?

Tiene una explicación sin duda. En el entramado organizativo, destaca el departamento de marketing con estrategias realmente sutiles y una amplísima plantilla, también en sus versiones oficial y simulada. Profesionales de perfil muy preciso, dedicados a vender las bondades del producto camuflado y simulado: el bienestar social, salir de la crisis, que – de serlo- choca frontalmente con la realidad de la cuenta de resultados para los ciudadanos, cada día más empobrecidos y privatizados. Sabiendo ya que la finalidad de esta empresa, como de todas, es el lucro de sus dueños, la percepción cambia. Ahí, hasta en cuestión de “complementos” oficiales del salario, la cosa ha ido francamente bien para los socios. Y encaja perfectamente que los sobresueldos de todo tipo fueran en realidad bonus por alcanzar objetivos. Con enorme perspicacia, los directores de marketing eligen agentes comerciales capaces de una doble tarea: convencer a ese tipo de contribuyentes altruistas de la empresa que siempre se tienen por pura fidelidad y provocar arcadas o carcajadas en el resto. Distraídos, no actúan. Doble eficacia.

Tras la declaración de Sáenz de Santamaría, cabe esperar ahora que la justicia pida al PP los requisitos que se exige a toda empresa. O que la ciudadanía espabile de una santa vez y se entere: el fin del PP es el lucro de sus accionistas, dado que son una empresa que adopta “decisiones… empresariales”.

*Publicado en eldiario.es

*Actualización:

Añadiría que el PSOE es, como poco, una jaula de grillos. Rubalcaba acaba de declarar: «Lo peor de la crisis ha pasado ya». Con un par…

 

La democracia en caída libre

Vivimos en un mundo en el que la guerra asesina ciudadanos con gases neurotóxicos, como ha ocurrido en Siria según certifican Médicos Sin Fronteras. No le quita hierro que ocurriera antes, allí probablemente y en otros lugares. Un conflicto que se inició como revuelta popular ante la tiranía de Al Assad y que derivó en enfrentamiento civil. Una conjura premeditada en opiniones que tildan de ingenua la explicación más evidente. Sea como sea en este complejo entramado de intereses y emociones, durante más de dos años la Comunidad Internacional mostró varias veces su preocupación por el conflicto, pero no hizo nada por resolverlo, ni por los miles de muertos, heridos y desplazados. Ahora –ante la gravedad de los intolerables hechos- varios gobiernos planean atacar Siria sin la ONU, dado que la ONU –para nuestro mal- es absolutamente inoperante. Como les parezca. Lo peor es que desde hace tiempo no hay diplomacia, ni juicios, ni presiones económicas disuasorias de quien puede ejercerlas, ni se cierra el grifo al gran negocio que surte armamento, solo se opta por las bombas. En ese mundo vivimos.

Perplejos nos quedamos –algunos- al ver cómo no se considera golpe de Estado a un levantamiento armado del ejército contra un gobierno salido de las urnas, el de Egipto. Ese ejército masacra a la parte de su pueblo que ideológicamente no le gusta, aunque comparta con ella postulados religiosos. Y no se puede intervenir –ni retirando subvenciones de gobiernos extranjeros por lo menos- dado el tinglado que mantienen, como parte fundamental de la economía egipcia,  esas fuerzas armadas con grandes empresas privadas norteamericanas. Y mientras la sangre inunda de nuevo las calles de la destrozada primavera árabe, sale de la cárcel el dictador Mubarak, para que no quepan dudas.

Un mundo en el que el gobierno de EEUU –el país más poderoso aún- espía a otros gobiernos y ciudadanos impunemente. Más aún, con ayudas. La persecución de Edward Snowden, a la que varios países prestaron apoyo fuera de las leyes, resulta muy ilustrativa. El gran delito del espía informático fue –recordemos- divulgar los programas “de vigilancia” de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense que transita por las vidas de cualquiera –en su país y fuera de él- con total soltura. Estamos todos a la intemperie. Menos mal, por cierto, que esto sucede teniendo en la Casa Blanca nada menos que un Premio Nóbel de la Paz. Todo un síntoma.

Todos parecen espiar a todos. Que los ciudadanos se enteren de los tejemanejes, la información, se considera un atentado a la Seguridad, y bien que lo viven en sus carnes Manning y Assange. Agentes de la Inteligencia británica entran en un periódico, The Guardian, a borrar discos duros. Retienen al novio de un periodista como coacción. Todo esto está pasando. Y en la antigua potencia rival -Rusia como cabeza- se puede llegar a pagar con la vida informar y a palos o en ocultamiento la orientación sexual no considerada ortodoxa.

En Europa andamos dilucidando si es lícito y positivo que Alemania nos lleve a todos al pairo. Mientras, su insostenible burocracia no hace otra cosa que emitir comunicados de preocupacióntambién –la eternamente “concerned” UE- ante graves hechos sobre los que debería tomar postura eficaz.

Lo de España es de nota. Siempre significando la diferencia de la caspa pegada a nuestras raíces. Estamos contemplando cómo el presidente se prepara para el curso político y segunda parte de su mandato. Es el mismo que ha elevado la deuda pública como nadie lo hizo en un siglo y aspira -en sus siempre incumplidas promesas-a dejar el paro en 2016 “solo” en un 25 % cuando lo cogió en un insostenible 22,80%. El que ha propiciado el destrozo de la sanidad pública cambiando por completo el modelo lo que puede tener consecuencias de muy difícil reversión. O de la educación. O el que ofrece a científicos y jóvenes la patada en el trasero para que se vayan de España como horizonte profesional y de vida. Y es, por encima aún de ese desastre, el que preside un partido enfangado, a cuyas escaramuzas asistimos como si fueran algo normal. Incluso en este mundo corrompido que vivimos, en muchos otros países Mariano Rajoy estaría fuera del gobierno y su partido obligado a enfrentarse de nuevo a las urnas. En cambio, lo vemos afrontar el futuro como si nada de lo sucedido fuera con él, o con ellos.

No hablemos ya del renacer de la moda franquista –brazos en alto, aguiluchos, loas municipales a los asesinatos de la dictadura- tildados de gracieta. En esa deriva dislocada hacia la ultraderecha un alto cargo del partido en el poder dice  las consecuencias de la  República condujeron a un millón de muertos” y a estas horas sigue en activo. También andan por Europa en similares aficiones a pesar del recuerdo de en qué desembocaron tales prácticas. Estamos tolerando más allá de lo tolerable, mucho más allá.

Suele recordarse como un hito que, en 1972, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon se vio obligado a dimitir por el escándalo Watergate. Por una trama de espionaje y también de corrupción económica. Claro que lo negó previamente. Y se resistió. Y cesó y persiguió a quienes pretendían esclarecer la verdad, por todos los métodos a su alcance. Legales y sucios. Por mucho más, hoy todo está aparentemente tranquilo. En EEUU, en Rusia, en Europa y varios de sus países, en la España del PP.  Un cisco descomunal sin consecuencias.

La diferencia básica entre aquella época y ésta es la sociedad que muestra tan pocos escrúpulos hacia la perversión de la democracia. Si ha aparcado su dignidad, la lógica impele al menos a obrar por egoísmo. En su suprema comodidad e ignorancia no calcula las secuelas que puede tener su actitud.  Cuando su infantilidad haya de enfrentarse a días muy duros. Las protestas en la calle de los setenta en cambio marcaron época. También hubo entonces objetivos comunes, “ingenuos” y algo más descontaminados de visceralidad ideológica.

La segunda, la comunicación masiva con masivos mensajes idénticos. Apenas independiente –particularmente en España- desinforma y surte las ideas que convienen al poder del que participa. Puede que esa ciudadanía amorfa y sumisa sea el resultado del trabajo ejercido por los medios pero cada individuo debería tenerse en más estima y buscar la realidad. Lo que le afecta a él y al bien común. Bernstein y Woodward, los periodistas del Washington Post se encontraron con enormes dificultades para llevar a cabo su trabajo pero finalmente contaron con el decisivo visto bueno de sus jefes. Hoy su periódico acaba de ser vendidos para darle un cambio bien moderno. Gran parte de los restantes en el mundo entero se enfrentan a crisis y créditos que anteponen al ejercicio del periodismo. Eso en el mejor de los casos, la manipulación deliberada es patente en algunos casos españoles.

Pero por encima de todo en el Watergate fue determinante el valor de personas con poder ejecutivo. Jueces, como John Sirica, que no se dejaron sobornar ni intimidar. Que tomaban el relevo de la dignidad cuando Nixon sacrificaba al colega molesto. Y, desde luego, políticos incluso del Partido Republicano que investigaron a fondo en el Senado qué había ocurrido y exigieron responsabilidades. ¿Dónde están hoy en parte alguna cargos con esa actitud? ¿Dónde están en España? ¿Puede ser cierto que todos avalen lo que está ocurriendo?

No hay excusas para lo que nos sucede. Ninguna. Sobre las ruinas de la democracia solo anidará la barbarie.

*Publicado en eldiario.es

Yo quiero ser sueca

Ya sé que me diréis que en Suecia también tienen lo suyo y más desde la ola de ultra neoliberalismo que nos sacude a todos, pero todavía no llegan a ciertos extremos. Y el espíritu cívico de esa sociedad, aún con sus defectos, es una garantía. Digo que quiero ser sueca, como podría decir nórdica en general o japonesa o australiana, qué se yo, de dónde sea, el caso es que quiero ser cualquier cosa menos ciudadana de esta España.

He perdido casi por completo la esperanza de que esto vaya a cambiar. Las evidencias caen sin pausa. Cada día más pobres, siendo testigos de mayores injusticias. Saturados absolutamente de desvergüenza ajena. La guinda de este jueves –aunque como es habitual ha habido varias- ha sido la destrucción de los discos duros en los ordenadores de Bárcenas. Si borrar las pruebas de corrupción, incluso de no corrupción como aseguran es el caso, no pasa factura alguna, yo ya me doy de baja. Por muy legal que sea, no tiene ni una brizna de ética.

Si me van a decir que “todos los partidos son iguales”, como ¿consuelo? aún lo empeoran más. Incluso que “en todos los países cuecen habas”, habas o arroz, da igual. Porque al menos, en otro país, no habré de soportar a los corruptos e hijoputas propios. Esto importa. En el fondo a la tierra se la quiere por no sé qué sentimiento atávico y duele más que si aguantas a los sinvergüenzas ajenos. Como que va menos contigo si son  extranjeros.

Me he dejado la piel intentando avisar lo que venía. Y ha venido… con creces. El futuro es aún peor. Y en los naufragios absolutos se pasa mal. Mejor mirarlos desde lejos aunque sea comiendo patatas. Vosotros, españoles, veréis. Me refiero a los que todavía tienen el cuajo de tragar tanta mentira, tanta osadía, tal regresión al Medioevo, tanta porquería putrefacta, hedionda. Y a los que han nacido para divertirse y entretenerse así se estén muriendo de hambre sus hijos, sus padres o sus vecinos. Y a los que viven a la sopa boba, diciendo que “mejor no enterarse de las noticias”.  A los que encima defienden esta situación solo les deseo que sean los primeros en hundirse en las delicias de esa mierda. A ver si dejan algo menos para el resto que no tenemos culpa alguna como ellos. Que entre tonto y mala gente hay una diferencia, aunque a veces esas “calidades” vengan unidas.

No sé por dónde empezar, y mira que suelo tener arrestos. No sé si terminaré por echar mano de Espriú –que en mi caso resulta ya hasta manido- para decir de nuevo que me voy a quedar aquí pese a soñar con espacios más limpios, respirables simplemente. Y que lo haré porque “yo también soy pobre, sucia y desgraciada”. No, no lo soy. Que se apañen de una vez todos. Que son años, décadas, siglos. Que cuando se empieza a ver un atisbo de luz vuelve a cubrirnos el manto de la inmundicia, y renace esa España a la que si de verdad amaran les daría vergüenza.

Harta de corruptos, de fascistas, de puños en alto y bestias en la mirada. De cobardes, de tibios, de los que por una coma no se ponen de acuerdo para buscar soluciones, ni aunque el boquete en el casco nos tenga ya con el agua al cuello.

No sé por dónde empezar, no. Aquí están mis amigos, la mayoría de mis afectos, los lugares y resortes que conozco y de alguna forma me amparan. No voy para joven precisamente. Bueno, eso nadie. Complicado es, pero puede que mejor que asistir a lo que nos está pasando.

He pensado en nacionalizarme sueca y pedir asilo. Lo haría en otro lugar, pero dada mi estatura y aspecto físico, allí seguramente pasaré más desapercibida. Pero cabe estudiar otras opciones. ¿Alguna idea?

suecia 823

El PP entrega al juez inservibles los ordenadores de Bárcenas

Los pidió el juez Ruz que instruye el Caso Bárcenas, pero, según informa El País, ninguno de los dos ordenadores contiene información. En uno se ha eliminado el disco duro, no está siquiera ni borrado.  El otro, un Mac, fue formateado en octubre de 2012.

Bárcenas los había pedido insistentemente porque, dijo, contenían información relevante.

El PP asegura que la Ley de Protección de Datos obliga a borrar y formatear un ordenador cada vez que cambia de usuario, pero ocurre que Bárcenas estuvo en nómina hasta enero, cuando ya estaba en pleno apogeo la investigación.

Quien no tiene nada que ocultar, no hace desaparecer las pruebas. Sé que la carcundia a sueldo de poder, prebendas y dinero encontrará «explicaciones», pero no es posible que, después de esto, haya una persona decente que crea en el PP.

Si esto lo hubiese hecho un grupo mafioso -oficialmente mafioso- la que se estaría organizando.

El sistema sanitario español todavía es el 5º más eficiente del mundo

Sólo nos superan en el mundo y, por este orden, Hong Kong, Singapur, Japón e Israel.  En Europa la sanidad española es la más eficiente. Sigue a poca distancia, el 6º, Italia. En el puesto 10º mundial está Suecia,  y después en el 14ª el Reino Unido, 19º, Francia, el 25º, Holanda, 27º Portugal y el 30º Alemania.  En la cola Irán, Estados Unidos, Serbia y Brasil.

Lo ha evaluado la Agencia estadounidense Bloomberg  y se han basado 3 parámetros:  esperanza de vida (con un peso del 60%), coste per capita relativo de la sanidad (30%) y coste absoluto per capita del sistema (10%). Radiocable -que ha encontrado la noticia- explica así el procedimiento utilizado: El coste relativo es es el coste per capita como porcentaje del PIB per capita. El coste absoluto es todo lo que se gasta en sanidad y que cubre los servicios de salud preventivos y curativos, planificación familiar, actividades de nutrición y ayuda de emergencia.

A todo esto tenía que poner remedio el PP que se ha empleado a fondo en destruir la sanidad pública y privatizarla para lograr rentabilidad privada con nuestra salud. Incluso a una empresa portorriqueña en entredicho ha entregado Madrid 3 de nuestros hospitales. Cada día crecen las denuncias por la prolongación de las listas de espera, por tener que pagar hasta el agua del grifo a 10 cms el vaso como ocurre, nos dicen, en un Hospital de Valladolid. Cada día se precariza y se oprime más a sus profesionales. A ellos sobre todo debemos esa eficiencia reconocida.

Esa masa amorfa y con escasa conciencia que aún apoya estas prácticas igual piensa que está bien así, que por bajar unos puestos en calidad se arregla la crisis o se mantienen –porque ellos lo valen– los sobresueldos que impúdicamente cobran sus admirados políticos. Lamentablemente no son ellos solos -como sería lo justo- quienes padecen el deterioro.

Malos tiempos para mermar la sanidad cuando la desesperanza por tanto atropello impune nos anega. De momento seguimos en cabeza de los mejores, pero la aceleración de los destrozos no trae los mejores augurios. No durará por este camino.

Alcalde de Yunquera, otro ejemplar para Twitter

Se llama José Antonio Víquez y en su perfil de Twitter @javiquezruiz  se define así: Alcalde de Yunquera por el Partido Popular . Yunquera (Paraiso de la naturaleza y del Pinsapo. Alma de la Sierra de las Nieves), y amante de la aviación.

Conversaba el hombre con un amigo por Twitter sobre el Debate de la Sexta del sábado por la noche y me mencionan.

2013-08-26 09.25.29

 

Le contesto con cierta ironía y lo hacen amigos míos. No estuve en ese debate, se ha confundido de persona y está haciendo el ridículo. Pero sigue creciendo en sus respuestas a todos con cierta obsesión en llamarme «pseudointelectual», «intelectualoide» y, siempre, maleducada.

Hoy responde esto:

2013-08-26 09.26.02

 

En los tiempos del pasado que añoran esto se llamaba “sostenella y no enmendalla”. Que la verdad no estropee tu convencimiento. Por mucho que hayamos agotado la capacidad de asombro, siempre van un poco más allá. Ahora, como ejemplo es paradigmático.