Las cuatro Españas

Hay una España que vive en El Corte Inglés. Una voz metálica de fondo les habla de la vuelta al cole, de la nueva temporada, de los pantalones ajustados, de los tonos rojo y gris, de las ofertas del supermercado. Esta España se pasea entre inalcanzables relojes de marca o entre más asequibles pintalabios que satisfagan el gozo de comprar. Algunos, si no les ven, los roban. Y sus ciudadanos salen del recinto, pero siguen viviendo en El Corte Inglés que ahora les da cuenta de la gripe A, de que tienen que lavarse las manos, de que hay crisis, de unos cuantos accidentes y otros tantos sucesos. No suelen explicarles los porqués de todo ello, ya están políticos y expertos para dar su versión a gotas medidas. Siguen caminando entre luces frías, pocas salidas accesibles, y la voz impersonal que anuncia en reclamo adónde deberían dirigirse.

Hay otra España que desarrolla su existencia en un hormiguero. Trabaja. Sale de expedición y busca alimentos y cuanto precisa. Suele marchar en fila reglada, pero a veces se escapa y explora, sobre todo cuando encuentra un impedimento: reacciona buscando nuevas rutas. Cuida su refugio, clasifica. Cree que sus tareas son en bien de la colectividad, aunque algún zángano desbarate los propósitos de la mayoría. El hormiguero es su hábitat, pero también sale a aspirar los olores de la vida y corta flores para su morada. Canta, si puede, como la cigarra. Y ama, de la obrera a la reina, del macho fértil al soldado, instigada por sus poderosas feromonas.

Hay otra España que grita. Reside en un cuadrilátero de boxeo. Con toros que cruzan el ring y piezas de caza a abatir. Buena parte de los contendientes fuman y beben sin control y aporrean a quienes intentan impedirlo. Mandan a la cárcel a todos aquellos que no tienen la misma ideología. Se asoman a las cuerdas para vociferar que han de ir a prisión quienes usen su libertad y su criterio. Todos son hombres, hasta las mujeres. La virilidad extrema les caracteriza.

La cuarta España llora. Se alberga en un paritorio. Lleva siglos allí. Siempre en el crudo momento de las contracciones, las entrañas desgarradas, que, en circunstancias normales, se olvidan por completo con la venturosa llegada del hijo ansiado. Ésta apenas ha llegado a verle asomar la cabeza, pero el bebé que se sueña fuerte y sano se hace esperar.

Y si no lo creéis, recordad, por ejemplo, este poema que escribió Antonio Machado en 1913. Pronto hará cien años.

EL MAÑANA EFÍMERO

La España de charanga y pandereta,

cerrado y sacristía,

devota de Frascuelo y de María,

de espíritu burlón y alma inquieta,

ha de tener su mármol y su día,

su infalible mañana y su poeta.

En vano ayer engendrará un mañana

vacío y por ventura pasajero.

Será un joven lechuzo y tarambana,

un sayón con hechuras de bolero,

a la moda de Francia realista

un poco al uso de París pagano

y al estilo de España especialista

en el vicio al alcance de la mano.

Esa España inferior que ora y bosteza,

vieja y tahúr, zaragatera y triste;

esa España inferior que ora y embiste,

cuando se digna usar la cabeza,

aún tendrá luengo parto de varones

amantes de sagradas tradiciones

y de sagradas formas y maneras;

florecerán las barbas apostólicas,

y otras calvas en otras calaveras

brillarán, venerables y católicas.

El vano ayer engendrará un mañana

vacío y ¡por ventura! pasajero,

la sombra de un lechuzo tarambana,

de un sayón con hechuras de bolero;

el vacuo ayer dará un mañana huero.

Como la náusea de un borracho ahíto

de vino malo, un rojo sol corona

de heces turbias las cumbres de granito;

hay un mañana estomagante escrito

en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,

la España del cincel y de la maza,

con esa eterna juventud que se hace

del pasado macizo de la raza.

Una España implacable y redentora,

España que alborea

con un hacha en la mano vengadora,

España de la rabia y de la idea.

 

(Si te gusta, vótalo en meneame: http://meneame.net/story/las-cuatro-espanas)

Recordando a ENRON: el capitalismo sí aprendió la lección

burbujas

El mundo conmemora el primer aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, considerada como el inicio de la gran crisis económica que padecemos. “No puede volver a suceder, hay que arbitrar mecanismos para evitarlo”. Palabras textuales que se esgrimieron en 2001, cuando el gran escándalo de ENRON. El instructivo y olvidado reportaje “ENRON, los tipos que estafaron a América” (realizado en 2005) debería ser de obligada visión en las televisiones, parlamentos y foros económicos. Porque fue la primera burbuja que estalló -tras la evanescente punto.com-, saliendo de un mar de inmundicia. Hace sólo 4 años, por tanto, se decía que ENRON era “el mayor fraude económico del siglo XXI”. Pasarían sólo dos años para que las hipotecas subprime empezaran a remover las aguas cenagosas que conducirían a la gran debacle de hace un año, saludada como nueva por la desmemoria colectiva.

ENRON era una empresa de energía con sede en Huston, Texas. Ampliaría su negocio con el tiempo a la construcción de plantas hidroeléctricas y gasísticas y oleoductos en todo el mundo. Abordaría pronto también el especulativo mercado de riesgos, seguros y comunicaciones. Tardó 16 años en pasar de 10.000 millones de activos a 65.000 millones de activos, y quebró en cuestión de semanas. Nunca presentó cuentas claras. El despeñe final se produjo por la concesión del “casualmente” recién liberalizado mercado de la electricidad en California. Llegaron a vender a Estados colindantes luz californiana, mientras dejaban sin servicio a los locales. Cortes deliberados para que pagaran más, sabedores de cómo se aprecia un bien imprescindible. Ése, esos, que acaba de liberalizar en España un gobierno socialista… sin mayoría. Las concomitancias con George W. Bush –el eternamente impune- con todo el entramado ENRON son de una evidencia diáfana, sonrojante. De hecho el glorioso paso de Bush hijo por la historia de EEUU y del mundo, se inicia con ENRON y termina con la quiebra de todo el sistema financiero.  El reportaje muestra también lo conveniente que fue para los intereses de la compañía contar con su amigo Arnold Schwarzenegger como gobernador de California. Investigaciones posteriores han revelado que ENRON efectuó considerables pagos a políticos en casi todos los países donde la empresa operaba (cerca de 40 en todo el mundo).

Los directivos de ENRON fueron llevados a juicio, uno se suicidó. 20.000 trabajadores perdieron sus empleos y sus seguros médicos. Por completo sus planes de pensiones, que no pudieron retirar por la pérdida absoluta de su valor, mientras los jefes habían sacado “previsoramente” los suyos, volviendo a ganar. Hasta mil millones de dólares.

“ENRON cuestiona toda la cultura corporativa de este país”, avisan en 2001. “Implicamos a Arthur Andersen –una de las 5 grandes auditoras del mundo-, a los bancos, todos sabían lo que estábamos haciendo. Todo el mundo se había subido al tren. Y eso puede volver a suceder”, reflexiona una ejecutiva de ENRON. Y sucedió, claro que sí.

Arthur Andersen fue condenada por obstrucción a la justicia con su reputación de honradez –que a fe la tenía- completamente destruida. Ahora bien, se fragmentó, cambió de nombre, en España sus herederos fueron Deloitte y el despacho de abogados Garrigues.

Y atención, por el escándalo de ENRON pasaron varios nombres que hoy nos son muy familiares. Por ejemplo, Merry Lynch: 4 de sus ejecutivos fueron hallados culpables de fraude en este caso. ¿Aprendieron? Algo sí. Por supuesto, se arbitraron medidas, se crearon oficinas de control. Ninguna vio nada, nadie olió nada –ni los olvidadizos economistas, con premios nobel al frente- hasta que hace un año todo el sistema se fue a pique: las irregularidades, la ambición, eran generalizadas en todo el mundo occidental, extendiendo sus tentáculos a explotar también el tercer mundo, por cierto. Los gobiernos corrieron a socorrer a los grandes motores económicos del neoliberalismo. Los que atesoran sus beneficios y sólo reparten pérdidas con los ciudadanos.

¿Qué aprendió el capitalismo de ENRON? A diversificar responsabilidades para eludirlas, a no pagar por sus culpas. Al contrario que en ENRON, nadie ha ido a la cárcel ni se ha pegado un tiro. Un ejecutivo de una inmobiliaria estadounidense, alguno más, pero ni uno de los grandes gestores del problema. También han comprobado que el miedo genera docilidad, que controlan la situación. Y ya saben cómo hacerlo, persistir, e ir más allá.

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, en lugar de pedir que le envíen bocadillos a la cárcel -en la que no ha ingresado, ni lo hará-, profetiza una futura crisis financiera por la naturaleza ‘insaciable’ del ser humano. Felipe González alerta también: “Estamos incubando la misma basura que nos ha llevado a esta crisis financiera. El origen de la actual crisis empieza ya a olvidarse. Parece que la culpa ahora la tienen los gobiernos. Pero la causa está en una implosión del sistema financiero, que ha venido funcionando como un casino financiero mundial sin reglas”.

Y Vidal-Beneyto nos recuerda las reglas del neoliberalismo, vendidas con éxito en un libro que no se oculta: “Tu única guía será el egoísmo“, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

Pagan los gobierno a un saco sin fondo para que nos sigan oprimiendo y controlando. Y liberales de mal, sacan tajada de la desinformación general. Lo vivimos dolorosamente hasta en nuestro país. La privatizadora Aguirre dice que aún hay que ir más lejos. Exactamente igual, con palabras textuales, decían los responsables de ENRON. ¿Qué han controlado los gobiernos? ¿La salida de ingentes cantidades de dinero a bancos y empresas extraídas de los impuestos de los ciudadanos y de la pérdida de sus puestos de trabajo? ¿Alguna cabeza medianamente sensata puede pensar que van a velar por sus derechos particulares en las oficinas de un consejo de administración privado de una empresa, de muchas, cuyo único fin es el lucro para sus accionistas? ¿Cómo puede alguien defender que es el modelo correcto cuando han creado un mundo de profundas desigualdades e injusticias, con millones de personas que se mueren de hambre?

Enlazo la historia de ENRON. 104 minutos. Lo siguieron haciendo, a gran escala, cada vez mayor. Su intención es seguir en el empeño. ¿Una sociedad madura lo puede tolerar?

 

Una instructiva mirada fuera

En España no gustan las noticias internacionales, cada vez ocupan un espacio más reducido en los frivolizados medios. En casi ningún país interesan demasiado en realidad. La BBC británica sí ofrece reportajes ajenos a su isla, y es de suponer que lo haga porque tienen un público. En el centro y norte de Europa también interesa lo que sucede en los países vecinos. En un mundo globalizado, cada vez es más necesario mirar afuera por si es necesario “poner las barbas a remojar”. Incluso en la España aislada por los pétreos e impermeables pirineos que no dejaron entrar ni la Ilustración, aunque sí el fascismo.

“La economía cae al 18% y, para evitar la bancarrota, se han cerrado 30 hospitales, los enfermos deberán alquilar a partir de ahora la cama en los centros públicos, el salario de los maestros se recorta a la mitad, el salario mínimo baja el 20% y las pensiones, el 10%.” (…)”El laboratorio neoliberal europeo el único país de toda la UE donde el centro-izquierda no ha gobernado en los últimos 20 años, donde todos los asalariados pagan el mismo porcentaje de impuestos (flat-tax del 23%), donde las empresas apenas tienen tasas que asumir y el despido es en la práctica libre se ha derrumbado como ningún otro país ante la crisis mundial.”

  • Dos países europeos significativos celebran elecciones el día 27 de Septiembre. Portugal lo es para nosotros por vecindad, y por cuánto nos miran ante nuestra enorme indiferencia. Los sondeos dan una ligera ventaja a los socialistas del primer ministro José Sócrates. Pero, por primera vez en la historia del país, una mujer aspira a la presidencia del gobierno: la conservadora Ferreira Leite. Ésta acusa a Socrates de haber convertido a Portugal en “una provincia española” y promete suspender el proyecto del AVE que les unirá a Madrid, por su costo, y porque, seguramente, prefiere alejarse de nosotros, en un aislamiento dentro del aislamiento ibérico. Por lo que intuyo, la población no le secunda, dado que muchos portugueses trabajan en España.
  •  El mismo día, 27 de Septiembre, celebra elecciones la poderosa Alemania, gobernada por una coalición de democristianos y socialdemócratas, con presidencia de la inusual –al menos para lo que gastamos aquí- conservadora Angela Merkel. Pues bien, los sondeos demuestran que ambos partidos pierden votantes. Hasta los años ochenta, los dos grandes partidos cosechaban juntos más del 80% de los votos, y entre ellos estaba solo el FDP (los liberales). Este año, CDU y SPD podrían no alcanzar el 60%. El ascenso de los partidos pequeños, La Izquierda, Los Verdes y los liberales del FDP parece imparable.

 “No obstante, con la crisis aparentemente domesticada y a la espera de su previsible impacto en el mercado laboral, los votantes parecen haber cambiando de preocupaciones. Si la debacle financiera pudo capearse, ahora queda el miedo de muchos a perder el trabajo y a que continúen los recortes sociales, como consecuencia del enorme gasto público en programas de reactivación económica y financiera.

Aquí puntúa La Izquierda, que además cuenta con apoyos tradicionalmente altos en los cinco Estados federados que fueron la antigua República Democrática Alemana. La Izquierda nació en 2007 de la fusión de los ex-comunistas del Este con los disidentes socialdemócratas del entorno de Oskar Lafontaine en el Oeste”.

  •   No quiero saber más qué dicen los políticos españoles, sino lo que hacen. No quiero más declaraciones fuera del tiesto aireadas por los poco eficientes medios.  Incluso los políticos deberían ver que los partidos tradicionales se derrumban en favor de posturas más radicales. La izquierda, pero también la ultraderecha. Si queréis perder 8 minutos instructivos, ved este reportaje de euronews. Tengo la impresión de que nuevas corrientes están en marcha, y que cruzarán incluso los pétreos pirineos, pillando al personal deteniendo su mirada en el propio ombligo. Y a quien se duerme, se lo lleva la corriente, o eso dice el refrán.

Lecturas recomendadas del día

Entre otras cosas, dice:

 «Súbanmelos para desarrollar la red gratuita de escuelas infantiles, levantar un sistema decente de atención para los mayores e invertir lo necesario para combatir las enfermedades degenerativas. Súbanmelos, para que los parados cobren una prestación digna y no esa limosna populista de los 420 euros. Súbanmelos, y creen un parque de vivienda pública accesible en lugar de avalar a los constructores y proteger las viviendas que no pueden vender.

Súbanme los impuestos, pero dejen de aprobar ERE mientras regalan nuestro dinero a las multinacionales del automóvil. Háganlo, pero acaben con los contratos basura y olvídense de «flexibilizar» el despido (lo que el PP llama «reformas estructurales»). Claro que, antes, no estaría mal recuperar el impuesto de patrimonio que ustedes derogaron (18.000 millones anuales), acabar con las asignaciones millonarias a la Iglesia y a la Casa del Rey y derogar la Ley 15/97, que permite privatizar la sanidad y que ustedes votaron».

«El origen de la actual crisis «empieza ya a olvidarse». «La culpa «parece que ahora la tienen los gobiernos». Pero la causa «está en una implosión del sistema financiero, que ha venido funcionando como un casino financiero mundial sin reglas».

«Estamos a punto de repetir el modelo que nos ha llevado a esta crisis. Estamos incubando la misma basura que nos ha llevado a esta crisis financiera».

«Se ha hecho un enorme esfuerzo para reflotar a los bancos de todo el mundo» y las entidades financieras «siguen vendiendo los mismos productos que antes, pero no dan crédito».

El pozo podría albergar el equivalente a cinco años de consumo en España.

Historia:

1981 Creación del INH (Institituo Nacional de Hidrocarburos): Organismo público creado con la intención de integrar las diferentes compañías que operaban en los sectores del petróleo y del gas en las que el Estado español tenía una participación mayoritaria o era el único propietario.

1986 Creación del grupo Repsol: Su accionista único es el INH. Repsol aglutina las compañías en las que el Estado Español tenía una participación mayoritaria, en las áreas de Exploración y Producción, Refino y Marketing, Química y Gas Natural Licuado (GNL).

1989 El Estado (INH) inicia la privatización de Repsol (Gobierno de Felipe González).  Con una Oferta Púplica de Venta del 26% del Capital de Repsol. Las acciones de Repsol, S.A. pasaron a cotizarse en las bolsas de España y en la de Nueva York.

1997 (Gobierno de José María Aznar): El Estado culmina el proceso de privatización de Repsol.

En consecuencia, esas ganancias podrían ser nuestras, de los ciudadanos.

 «El patrimonio de los 10 más ricos del mundo es superior a la suma de las rentas nacionales de los 55 países más pobres. La sociedad debe cuestionar al capitalismo que glorifica la riqueza de unos pocos».

» Todo comenzó con el triunfo absoluto del yo en el universo de los valores y la emergencia de su soberanía en la sociedad con la exaltación absoluta del sujeto» (…) «Ahora, además, ideología y política se han sumado a esta estrategia, que ha hecho suya el liberalismo económico radical, una de cuyas formulaciones programáticas más populares son los Diez mandamientos para el éxito que nos propone Dany Robert-Dufour en su obra La Revolución cultural liberal, de los que pueden servir de muestra estos tres que traduzco del francés: «Tu única guía será el egoísmo«, «Violarás las leyes sin que consigan cogerte», «Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos».

El imborrable 11 de Septiembre

Uno atraviesa los años deteniéndose apenas en el día en el que nació y en los que lo hicieron los seres queridos, o en los que aquellos murieron.  Encuentros, despedidas, compromisos señalados. Y pasan los años sin saber cuál será la fecha en la que otros te recordarán porque te fuiste. Un día cualquiera para ti hasta entonces, que pasaste decenas de veces sin reparar en él. Uno atraviesa los días sin saber que algunos se fijarán de forma indeleble.

Probablemente el 11 de Septiembre sea para mí un signo imborrable en el calendario. El primero fue el de Chile en 1973. Amanecía un futuro a estrenar con grandes destellos de promesas. Los libros de la Universidad me detuvieron en el caos que padecía América Latina. Bolivia, Panamá, Uruguay, Argentina en ciernes, Cuba siempre, vivían en dictaduras, igual que España. En el resto, la democracia era muy precaria. Había preguntado un día en clase de COU sobre el diferente destino de los conquistados del norte y del sur del continente. “A los del norte los mataron a todos”, comprendí. A los del sur les robamos y les dejamos genes, cultura y escala de valores. Chile era la esperanza: el socialista Salvador Allende y sus reformas… imposibles. Duele amanecer con la esperanza rota por los tiros que cercenan los sueños. Un botarate –como suelen serlo todos los golpistas- acabó con ellos. Vivimos apasionadamente la peripecia, el final de toda confianza en una solución. Los muertos, los torturados, los despojados, los desaparecidos. Las manos cortadas del asesinado Victor Jara solo porque cantaba con candente ingenuidad. Al amor explotado de Amanda, contra el vecino dictador de Guatemala, Rios Montt, por la paradoja mil y ciento repetida: “Mi padre fue peón de hacienda, y yo un revolucionario, mis hijos pusieron tienda, y mi nieto es funcionario”. El dolor mortal de Pablo Neruda que me había descubierto que cualquier noche se pueden escribir… los versos más tristes. Como querer fuera del amor.

Un 11 de Septiembre, Cataluña comenzó a volver a celebrar su diada nacional. Agravio comparativo de los aragoneses, de alguna manera, que veíamos mermado, como tantas otras cosas, nuestro 23 de Abril por su feria del libro. Pazguatos intereses provincianos y absurdos todos, en un mundo global, en una Europa sin fronteras.

Otro 11 de Septiembre, en 2001, presenciamos en directo por televisión como las dos torres del país líder mundial se derrumbaban como si fueran de arena, como en un sueño. Habiamos mirado desde su restaurante en la cumbre el Empire State, como mandan los cánones, maravillados por el esplendoroso Nueva York que se abría a los pies, paisaje urbano del siglo XX desde la cima. Y ya no quedaba nada. Ni los muertos que nunca vimos. Y algunos supimos que venían malos tiempos. Ceguera fanática usada como excusa para un cambio social. Merma de derechos civiles, militarismo, ascensión y desborde del capitalismo, la guerra, la tortura, las invasiones que no encuentran lo que dicen buscar porque no es lo que nos cuentan lo que buscan, la trampa financiera que aún nos ahoga. Un tibio despertar nos alumbra hoy.

Un 11 de Septiembre hace 25 años murió mi madre. Y he conocido sus secretos anhelos, su dolor, sus esperanzas y sus sueños, apenas en signos, unos recortes de periódicos guardados en primorosa carpeta, unos recuerdos mejor hilvanados. Instalando la certeza de que debiste hablar más. No fuimos tan distintas.

Ha transcurrido hora y media del 11 de septiembre de 2009. Quiero despertar al día con buenas noticias, con cambios, promesas, proyectos, gestos, paz, bienestar. Seguramente será un día más. El calendario es un convencionalismo. Y ni siquiera hoy es 11 de Septiembre para todo el mundo.

Entrevista en la caspa.tv

 Antonio Delgado ha colgado en su web la entrevista que hicimos antes del verano, y que le agradezco.  Hablamos de los blogs, del periodismo, de España, de Europa, de los políticos, de la sociedad, de la televisión… Y si me permitís un apunte coqueto:  fue antes de erradicar los estragos de peso ocasionados por mi fallido intento de dejar de fumar. Además, la tele engorda.

Si os apetece echarle un vistazo aquí está:

 

¿Adónde nos vamos?

Estoy planteándome mudarme. En lugar de seguir la utopía de cambiar lo que me rodea, cambiarme yo. De residencia. Elegid al azar -los no habituales- entradas de este blog y comprenderéis las razones –corrupción, tolerancia a la corrupción, incultura, elogio de la ignorancia, malas artes, demagogia, chapuza, señalados fracasos como país-. Los fijos lo sabéis y hasta pedís auxilio conmigo. Añadamos decepciones: la labor de intentar nuevas maneras que impriman un giro en la tendencia –aunque se demuestre una y otra vez errónea- choca con la realidad, apenas nadie quiere mover nada, ni toleran a quien lo osa. Y listos, aprovechados, cínicos, trepas, envidiosos, vanidosos, corruptos, indiferentes, dominan la situación. Parece que todo proyecto conjunto –desde la tópica asociación de vecinos a la organización política, económica o mediática del Estado- termina en lo que un amigo me definió muy gráficamente: “¿Sabes que es un camello? Un dromedario fabricado en equipo”.

Cambiar de ciudad o de país es una tarea compleja. Máxime cuando la cuenta bancaria no permite dispendios. Quemar las naves sin avistar tierra, una temeridad. Barajo opciones y veo lo que perdería y lo que ganaría, lo que ganaría pero también lo que perdería, lo que perdería, pero las ventajas que obtendría en el cambio, ahí giro y giro sin encontrar solución. Por eso hay que planificarlo bien. Con ayuda. La vuestra. Aún creo que hay gente diferente –lo veo aquí y en muchos otros lugares sin gran audiencia pública-, que quiere intentar nuevos métodos, atrapar ambiciones éticas, utilizar la imaginación, huir del tedio y el abotargamiento, ser feliz sin tener que avergonzarse de cómo contribuye a la injusticia. ¿Utopía? A lo mejor no tanto. Aún es posible fabricar camellos cuando el objetivo es fabricar camellos. Mi amigo José Antonio Rodríguez, está a punto de embarcar para Australia en su vuelta al mundo. Y es muy feliz.

¿Quién se viene? Estudiemos adónde. La prudencia no aconseja grandes choques, mejor un país de similar o superior desarrollo y en un aproximado entorno cultural. Europa, se me ocurre Europa. Porque para el EEUU de Obama es muy cara la mudanza incluso de lo más imprescindible. Imaginad. Poner la tele y que no aparezca Rajoy, ni Esperanza Aguirre, ni De Cospedal, ni Ana Rosa Quintana, ni «Lozanitos», ni Boris Izaguirre, ni un tal Risto o algo así, ni Belén Esteban, ni prácticamente ninguno de los políticos, periodistas y famosos españoles. Y que no griten los anuncios, que no ofendan el buen gusto. Saber que a los corruptos los llevan a la cárcel, que sus dictaduras –si las tuvieron- no quedan impunes, que los medios informativos son algo más responsables y veraces, que nadie, ni la Iglesia católica, se opone a que los niños estudien Educación para la Ciudadanía , clave para salir del hoyo bimilenario de la caspa, y que la sociedad clama porque así sea, que se compromete en la marcha del país con los codos, no con la boca. Países terminados, que funcionen, que no amparen la desidia. Sus políticos y sus errores serían suyos además, no nos dolerían tanto.

Fuera de los prejuicios que nos imbuyen, mi amiga Camino pasa temporadas en Berlín para ahorrar, dice. Pero, aún así, nuestros miserables sueldos y subsidios, nos plantean un problema. Entonces opto por Portugal, el elegante y sufrido vecino cuyo sueldo mínimo es –eso sí- la mitad que el nuestro, por eso los portugueses cruzan la frontera sólo para trabajar aquí, pero residen en su país. Están irrumpiendo los depredadores de la burbuja inmobiliaria española, pero a lo mejor aún llegamos a tiempo. Islandia podría ser un buen destino también. En la debacle financiera, daría las oportunidades de un nuevo Dorado, y en verano huimos del horno en el que llevamos viviendo –yo sí- hace más de 3 meses. La chimenea y la tertulia en invierno. Valoremos opciones, pros y contras. Dejemos a la una, grande y libre donde siempre estuvo hasta que se hunda.

Hay otra opción para no perder el supermercado de enfrente, los encantadores farmacéuticos, el emprendedor chico del videoclub, la listísima peluquera, el avispado quiosquero de periódicos, los buenos periodistas, incluso algún político bien intencionado, la gente que sin saberlo nos hace la vida cálida. ¿Cuál? Que se vayan ellos. Todos los racistas, populistas, desvergonzados, ultraderechistas, inmovilistas, clasistas, demagogos, botarates, engañabobos, bobos sumisos y adocenadados, ignorantes a propósito, horteras, tienen un sitio en Italia. Los problemas de racismo que sufran por ser extranjeros pueden serles muy instructivos. ¿No dicen que esto es una dictadura y les aprisionan rodillos, maquinarias y comandos? ¡que se vayan!, o pongámonos seriamente de acuerdo para echarlos. A la democracia perfecta de Berlusconi. Que vengan los italianos desesperados a emprender con nosotros la nueva tarea de reconstruir un país y convertirlo, al menos, en decente. Los gays ya lo han pedido.

Algo hay que hacer. Ninguno de nosotros puede irse solo, ni quedarse solo. Necesitamos calor, proyectos, imaginación, pasión, ideas, luchar por el periodismo, la ciencia, la educación, la justicia, todo el trabajo que contribuye a la mejora de la sociedad, dromedarios y camellos posibles. ¿Hay algo, muchas cosas, que no te guste? Empecemos de nuevo. Lo que no resisto más es la caspa y las dos Españas. Ni que una eminencia de la medicina, honrado y ético, me diga, con el gesto más triste que le he visto nunca: “Rosa, no vamos a cambiar el mundo”, porque, me cuentan otros, le ha humillado el diseño de sanidad especulativa de Esperanza Aguirre. Ahí he comprendido que la búsqueda de soluciones es urgente: ¿Adónde nos vamos? o ¿adónde les echamos?

Educación para la ciudadanía

En el día en el que el Juez Garzón es llamado a declarar, como imputado, por osar remover nuestro sagrado franquismo, y que prestigiosos jueces de todo el mundo apoyan la causa de Garzón contra la dictadura y la «interferencia injustificada» a la que está siendo sometido para impedir su propósito, la entrada más vista en el diario El Mundo dice: 

Siete técnicas (y dos trucos sucios) para pagar lo mínimo por su casa

1. La regla de oro. «Lo principal es encontrar a un vendedor que tenga necesidad de vender«, prioriza Eduardo Molet, portavoz de la Red de Expertos Inmobiliarios (REI). La tarea no es tan obvia como parece. A pesar de la que está cayendo, detrás de los carteles de ‘Se Vende’ no siempre se esconde un vendedor ansioso. Realmente, urgencia por vender tienen «las familias que reciben pisos en herencia, los divorciados y separados. Esos son los que ofrecen los precios más competitivos», explica Gerardo Álvarez, director comercial de una de las oficinas de Look&Find.

Por si ésta no fuera bastante sucia, siguen otras 6, para concluir:

Y, por fin, los trucos de dudosa elegancia sólo aptos para el comprador menos escrupuloso:

La última ‘rebajilla’, en el notario. Eduardo Molet, de la Red de Expertos Inmobiliarios, lanza un aviso a navegantes: «Varios notarios nos han comentado que algunos compradores obtienen descuentos de última hora en sus oficinas». Lo habitual es ofrecer una cantidad mínima al vendedor a modo de señal con la promesa de firmar las escrituras en un breve plazo de tiempo. convencido de la venta, el propietario vacía el piso, se compromete en otros pagos y, en el momento de sellar la venta ante el notario, el comprador se presentará media hora tarde, con un fingido disgusto: «Fíjate lo que nos han hecho los del banco: ayer nos dicen que la hipoteca nos la dan por 10.000 euros menos de lo que habíamos pactado. Así que o te conformas con ese dinero, o no te puedo comprar el piso». Según Molet «el 99% de los propietarios ‘tragan'».

El comprador y su pandilla. Todo vale con tal de minar la moral del propietario. El interesado acude a ver la vivienda en cuestión y lanza una oferta bastante baja pero dentro de lo razonable, la cual el vendedor rechaza: «es rebajar demasiado». Durante las siguientes semanas, comenzará a recibir varias llamadas de personas que le proponen precios aún más bajos, candidatos desconocidos para él, pero amigos, vecinos o familiares del primer comprador, que ha orquestado una táctica para convertir su oferta inicial en atractiva. Al cabo de un tiempo, éste volverá a llamar al comprador para hacerle una oferta superior a la inicial, la cual, comparada a las recibidas en el intervalo de estas dos llamadas, le parecerá un regalo del cielo. Para Valentín Fernández, de Foroconsultores, esta estrategia es «muy poco eficiente. No existen, o al menos yo no los conozco, vendedores tan crédulos».

 

Realmente, «es imposible que pueda haber dos».

¿Podemos seguir confiando en los economistas y en las versiones oficiales?

Varias preocupantes noticias económicas confluyen hoy. La producción industrial española ha bajado alrededor de un 17% en un año –según cabe deducir de las confusas redacciones que he leído de las cuales la más comprensible parece ser ésta-. Lleva 15 meses descendiendo y en Julio, último mes computado, ha acentuado esa caída. Los sectores más afectados: productos informáticos, electrónicos y ópticos, con una caída del 41,3%, y la confección de prendas de vestir (-35,8%). Es decir, lo que se produce fuera a precios altamente competitivos, debido a la explotación del mercado laboral chino y otros países emergentes.

Al mismo tiempo conocemos que España ha caído cuatro puestos entre los países más competitivos del mundo, situándose en el puesto número 33, de 133, según el informe del Foro Económico Mundial. Atención a quienes encabezan la lista: Suiza, EEUU, Singapur, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Japón, Canadá y Holanda. Países estables, bien organizados, predominan los equilibrados y justos en el aspecto social, no está Francia. A España le adelanta la República Checa, y sobrepasa a Portugal, Polonia e Italia. Avanzan en tiempo record algunos países del Este de Europa e Italia corrobora su declive.

El mayor problema que observa en España el Fondo Económico Mundial es el «altamente inflexible mercado laboral», que sitúa en el puesto 122 del mundo y al que acusan de «desanimar la creación de empleo, un asunto de particular preocupación dado el reciente incremento del desempleo hasta el 19 por ciento, el mayor de la zona euro».

El informe también incluye una encuesta entre inversores y agentes económicos acerca de los mayores inconvenientes de hacer negocios en España: el acceso a la financiación (más del 25 por ciento de las respuestas), las restricciones de la legislación laboral (19 por ciento), la burocracia oficial ineficaz (14 por ciento) y la carga impositiva (8 por ciento) -¿la carga impositiva tributando un 1% a través de las SICAV?-.

Basada nuestra economía durante las últimas décadas en el turismo y la construcción, en la espectacular creación de empleo de la legislatura pasada, sólo el 5% fueron puestos de trabajo en la industria. Algunas empresas españolas triunfan fuera –Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos-, grandes productores de riqueza para el país, como se ve. Pero, además, apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92 (estas dos últimas, empresas públicas hasta su privatización).

 “Una liturgia y un credo que nos llevan a la ruina”, titula hoy el editorial de El Mundo, resumiendo la posición conservadora. “En un corto espacio de tiempo el mundo ha descubierto dos cosas. Primero, que es más frágil y vulnerable de lo que creía. En segundo lugar, que también es más pobre de lo que pensaba”, escribía ayer en El País Oscar Fanjul. La defensa del fracasado modelo reinante no cesa. Los medios informativos, en manos de fervorosos del libre mercado, no nos van a contar otra cosa. El mundo siempre ha sido pobre -y lo es más aún ahora- para millones de personas que asume sin empacho el podrido sistema. Y a la ruina, compañeros de El Mundo, nos llevó el capitalismo. Y también avanzará en su desatino. Consideran problema sustancial el “inflexible mercado laboral”. Según datos del mes de Agosto, el número de mileuristas españoles ha aumentado vertiginosamente, ya son el 63% de la población trabajadora. A quienes, desde luego, se puede despedir sin cortapisas. Ahora bien, hay que pagarlo. Ése es el único problema, el enorme escollo.

La riqueza del capitalismo voraz nunca revirtió en la mayoría de los españoles. ¿Estarían dispuestos los empleadores a doblarnos el sueldo –para situarse en la media europea- a cambio de despedir sin apenas costo? No, aquí estamos sólo a las maduras. Los españoles -junto a portugueses, griegos y ex soviéticos-, somos los chinos de Europa.

Economía sumergida, evasión fiscal, lastran el problema. Una burbuja inmobiliaria ya explotada y en la cara de la sociedad, y otra –la del turismo- muy en precario porque, como todo inculto nuevo rico, no se pensó en el futuro y también está dejando de ser competitivo: cemento en las playas, altos precios y poca profesionalidad y amabilidad, según citan los que ya no vienen.

Nada se consigue mirando atrás y lamentándose, lo que hay que afrontar es el presente tal como está y sus problemas. El Banco Central Europeo aconseja a España reducir gastos en lugar de subir impuestos. Los sesudos economistas nos han llevado a la ruina. Lo sensato, piensa un mortal cualquiera, es actuar en ambos sentidos. Que el número de funcionarios de la ineficaz administración española –estatatal, autonómica, provincial y local- ha aumentado en más de cien mil personas y representan ya casi el 20% de la población activa, es un auténtico desatino. Pero el desequilibrado sistema impositivo español, una injusticia.

No es tarea fácil arreglar este desastre. En mi opinión, es una cuestión de Estado, pero el Estado, la sociedad, no es la principal preocupación de los conservadores. Tendremos que ser nosotros mismos quienes velemos por nuestros intereses. Una sociedad madura afronta sus problemas y asume sus responsabilidades.

Podría… ser una noticia. O no

El País irrumpió en su día con un Libro de Estilo que suponía una revolución en el periodismo. En su artículo 1 decía: “El rumor no es noticia”. Pero si nos atenemos a titulares de noticias publicadas y difundidas ampliamente, el rumor y la especulación se han enseñoreado de la profesión periodística. Es uno más de sus graves cánceres.

Empezó ese subgénero llamado periodismo deportivo que las televisiones serias sacan de sus telediarios. Y el resto de la información se imantó.

Fernando Alonso tendría contrato con Ferrari… desde que comenzó a despuntar. Habría dos competiciones paralelas de Fórmula 1. Sus bólidos llevarían cubierta. Piquet hubiera  entrenado su accidente. Pedrosa estaría  sin moto. Sin contar los incontables fallidos fichajes del fútbol.

Los “podría” ahora nos inundan porque son la puerta por donde entra todo el periodismo sensacionalista.

Telecinco, hace 5 minutos, ha encontrado a alguien que dice que tiene las fotos del que podría ser un bebé extraterrestre en México. En este caso, ni siquiera escribe el preceptivo «podría».

Pero sigamos:

Nueva técnica podría encontrar otra Tierra en el espacio.

USA podría invadir militarmente México –con vídeo y todo…que no os recomiendo, es una inmundicia-.

Mickey Mouse podría no ser de Disney.

Soraya podría ser descalificada de Eurovisión.

Un nanomaterial podría mejorar la eficacia de las vacunas contra la gripe.

La ONU advierte de que el Ártico podría quedarse sin hielo en verano en 2030.

El intercambio de ADN entre monos podría evitar enfermedades hereditarias.

Apple podría estar rediseñando los MacBook de plástico.

Penélope Cruz podria estar embaraza.

Halley Bery podría estar embarazada por segunda vez.

Rajoy podría tener rival en el Congreso de Valencia.

Zapatero podría reducir el número de ministerios.

Opel podría desaparecer si sigue en manos de General Motors.

Enfriar la Tierra podría ser el último recurso contra el calentamiento global.

Capturan con Google Earth una imagen que podría ser el monstruo del Lago Ness.

¿Para qué seguir? Bajo el epígrafe de “podría” figuran 47.100.000 resultados en Google.

Si titulan “podrían” es –en el mejor de los casos- porque existe algún indicio –datos, estudios- que inclina a que eso se produzca. ¿No sería mejor contar escuetamente la verdad aunque sea menos sabrosa y venda menos? ¿No sería mejor esperar a confirmaciones?

Que “Bob Dylan podría ser la voz de los GPS británicos” es una falsa noticia –ha declarado el interesado– que le han colado a lo más granado de los periódicos del mundo.

¿Se retractan quienes publican que tal cosa “podría” suceder cuando no sucede? Rajoy no tuvo rival -oficial- en el Congreso de Valencia, y Zapatero no redujo los ministerios.

Pero la especulación cala. Y al cabo de un tiempo la sociedad cree que ha sucedido lo que no ha sucedido. Y aún discute y afirma los bulos que ha leído, visto o escuchado. De forma que el «podría» inicial se convierte en certeza. De «podría haber persecucción política» a «(hay) persecucción política», entre mil ejemplos.

En consecuencia, cuando veamos el «podría», debemos pensar que en el futuro será una noticia… o no. Caminamos sobre un suelo de fango que no aporta seguridad alguna. ¿O no?