Ya debemos un billón de euros: 270 mil millones más que en 2011

La deuda pública española se ha disparado en manos de Rajoy, sobrepasa ya el billón de euros. Su gestión nos ha ocasionado  endeudarnos en 269.913 millones de euros, un récord histórico. Mes tras mes, la deuda crece de forma vertiginosa. Solo en Julio nos alarmábamos –algunos- porque estábamos a 3.000 millones de euros de esa cifra diabólica que hoy alcanzamos. Entre mentira y mentira, el PP de Rajoy ha llegado a ella tan campante.

Es cierto que lo que llamaron crisis y cada vez aparece más claramente como una estafa, un cambio de paradigma, también incrementó la cifra notablemente durante el gobierno de Zapatero. No en su primera legislatura en la que incluso rebajó la deuda pública (ved), sino a partir del inicio oficial de la crisis con la caída de Lehman Brothers cuando las economías cayeron como un castillo de naipes. Sin embargo, España la contuvo más que otros países en nuestra situación, hasta el 68,5% en 2011, ajustado a final de 2011 en cifras definitivas en un 70,50%.

Grecia estaba en el  142%, Italia en el 120%, Irlanda, Bélgica, Francia y, curiosamente, Alemania, sobrepasaban el 80%. EEUU, el 100% del PIB. (Datos de mi libro La Energía Liberada, 2011).

Era el mazazo de la crisis. Se tomaron medidas, muy “dolorosas” dicen, recortes sin cuento. Nos han vendido recuperación ahora. De hecho las grandes fortunas se han “recuperado” muchísimo. ¿Por qué pues seguimos pidiendo dinero a este ritmo de escándalo?

El gobierno y sus medios (cómo duele calificar así al periodismo) apenas dan importancia a deber un billón de euros. Se comen las palabras de hace un tiempo de De Guindos achacando este aumento a distintos eufemismos:

Los déficit públicos acumulados, las medidas específicas como el pago a proveedores o el Fondo de Liquidez Autonómico, que facilita fondos a las regiones pagar sus deudas”, es decir que están gastando lo que no está en los escritos y que si fuera para invertir en la sociedad aún sería admisible, pero es que el endeudamiento ocurre cuando nos han restado servicios e incrementado impuestos. El Ministro de Economía aludió también como causa a “cuestiones como el programa de asistencia financiera para los bancos españoles”, vamos que seguimos rescatando bancos o regalándoles dinero.

Un aumento tan brutal de la deuda pública (ya en el 98,4% del PIB) exigiría un debate parlamentario de urgencia, una reacción de los medios y de la sociedad. El nuevo PSOE no deja de atacar a Podemos porque cuestiona el pago de la deuda. Ellos, al parecer, ven normal lo que está haciendo Rajoy, o al menos no piensan cuestionar los porqués de este incremento.

Los medios están destacando más el frenazo en la zona euro, aunque sin mencionar prácticamente los datos que aportaba anoche The Guardian: la producción industrial está cayendo en la zona euro, una media de 0,3% y preocupa que España está tirando para abajo con su descenso del 0,8%. Frente a ese dato, los medios españoles cuentan que “el negocio” industrial creció en junio. No es lo mismo.

Este jueves, en la SER, en Hoy por Hoy, el economista José Carlos Díaz apuntaba que la recesión es seria porque, además de Europa, han decrecido EEUU y Japón. Añadía que España lo tiene peor por las cifras de paro (cada día descubrimos el engaño que escondían los datos de creación de empleo con una temporalidad que los invalida) y la deuda pública cuyo escalofriante ascenso aún no se conocía.

Pero estamos en el puente de Agosto, Ferragosto que dicen los italianos, el gobierno de vacaciones y la mayoría sin ganas de pensar en grandes cosas. Aplacemos pues responder a un par de preguntas: 

¿Quiénes y cómo vamos a pagar un billón de euros que debemos a los prestamistas con sus correspondientes intereses?

¿Se puede seguir consintiendo el endeudamiento diario al que nos está llevando Mariano Rajoy?

Actualización:

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Compareció este jueves Rajoy con su séquito, presumió de sus presuntos éxitos y no dijo ni media palabra de la deuda, ni hubo periodista al parecer que le conminara a hablar de ello, quizás ni se lo preguntaron.

Hace 5 años, con la deuda en el 54% y por tanto prácticamente la mitad de las abultadas cifras que hoy manejamos, el hoy presidente decía esto:

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¿Podemos seguir confiando en los economistas y en las versiones oficiales?

Varias preocupantes noticias económicas confluyen hoy. La producción industrial española ha bajado alrededor de un 17% en un año –según cabe deducir de las confusas redacciones que he leído de las cuales la más comprensible parece ser ésta-. Lleva 15 meses descendiendo y en Julio, último mes computado, ha acentuado esa caída. Los sectores más afectados: productos informáticos, electrónicos y ópticos, con una caída del 41,3%, y la confección de prendas de vestir (-35,8%). Es decir, lo que se produce fuera a precios altamente competitivos, debido a la explotación del mercado laboral chino y otros países emergentes.

Al mismo tiempo conocemos que España ha caído cuatro puestos entre los países más competitivos del mundo, situándose en el puesto número 33, de 133, según el informe del Foro Económico Mundial. Atención a quienes encabezan la lista: Suiza, EEUU, Singapur, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Japón, Canadá y Holanda. Países estables, bien organizados, predominan los equilibrados y justos en el aspecto social, no está Francia. A España le adelanta la República Checa, y sobrepasa a Portugal, Polonia e Italia. Avanzan en tiempo record algunos países del Este de Europa e Italia corrobora su declive.

El mayor problema que observa en España el Fondo Económico Mundial es el “altamente inflexible mercado laboral”, que sitúa en el puesto 122 del mundo y al que acusan de “desanimar la creación de empleo, un asunto de particular preocupación dado el reciente incremento del desempleo hasta el 19 por ciento, el mayor de la zona euro”.

El informe también incluye una encuesta entre inversores y agentes económicos acerca de los mayores inconvenientes de hacer negocios en España: el acceso a la financiación (más del 25 por ciento de las respuestas), las restricciones de la legislación laboral (19 por ciento), la burocracia oficial ineficaz (14 por ciento) y la carga impositiva (8 por ciento) -¿la carga impositiva tributando un 1% a través de las SICAV?-.

Basada nuestra economía durante las últimas décadas en el turismo y la construcción, en la espectacular creación de empleo de la legislatura pasada, sólo el 5% fueron puestos de trabajo en la industria. Algunas empresas españolas triunfan fuera –Zara, Telefónica, los Bancos y los Clubes deportivos-, grandes productores de riqueza para el país, como se ve. Pero, además, apenas hay un centenar reconocidas internacionalmente, nuestras estrellas económicas representan un 2% de las marcas mundiales. Sólo hay tres entre las 100 grandes compañías mundiales. La primera en aparecer en la lista Forbes, es el Banco de Santander, que figura en el puesto número 58. Telefónica está en el 76 y Repsol YPF, en el 92 (estas dos últimas, empresas públicas hasta su privatización).

 “Una liturgia y un credo que nos llevan a la ruina”, titula hoy el editorial de El Mundo, resumiendo la posición conservadora. “En un corto espacio de tiempo el mundo ha descubierto dos cosas. Primero, que es más frágil y vulnerable de lo que creía. En segundo lugar, que también es más pobre de lo que pensaba”, escribía ayer en El País Oscar Fanjul. La defensa del fracasado modelo reinante no cesa. Los medios informativos, en manos de fervorosos del libre mercado, no nos van a contar otra cosa. El mundo siempre ha sido pobre -y lo es más aún ahora- para millones de personas que asume sin empacho el podrido sistema. Y a la ruina, compañeros de El Mundo, nos llevó el capitalismo. Y también avanzará en su desatino. Consideran problema sustancial el “inflexible mercado laboral”. Según datos del mes de Agosto, el número de mileuristas españoles ha aumentado vertiginosamente, ya son el 63% de la población trabajadora. A quienes, desde luego, se puede despedir sin cortapisas. Ahora bien, hay que pagarlo. Ése es el único problema, el enorme escollo.

La riqueza del capitalismo voraz nunca revirtió en la mayoría de los españoles. ¿Estarían dispuestos los empleadores a doblarnos el sueldo –para situarse en la media europea- a cambio de despedir sin apenas costo? No, aquí estamos sólo a las maduras. Los españoles -junto a portugueses, griegos y ex soviéticos-, somos los chinos de Europa.

Economía sumergida, evasión fiscal, lastran el problema. Una burbuja inmobiliaria ya explotada y en la cara de la sociedad, y otra –la del turismo- muy en precario porque, como todo inculto nuevo rico, no se pensó en el futuro y también está dejando de ser competitivo: cemento en las playas, altos precios y poca profesionalidad y amabilidad, según citan los que ya no vienen.

Nada se consigue mirando atrás y lamentándose, lo que hay que afrontar es el presente tal como está y sus problemas. El Banco Central Europeo aconseja a España reducir gastos en lugar de subir impuestos. Los sesudos economistas nos han llevado a la ruina. Lo sensato, piensa un mortal cualquiera, es actuar en ambos sentidos. Que el número de funcionarios de la ineficaz administración española –estatatal, autonómica, provincial y local- ha aumentado en más de cien mil personas y representan ya casi el 20% de la población activa, es un auténtico desatino. Pero el desequilibrado sistema impositivo español, una injusticia.

No es tarea fácil arreglar este desastre. En mi opinión, es una cuestión de Estado, pero el Estado, la sociedad, no es la principal preocupación de los conservadores. Tendremos que ser nosotros mismos quienes velemos por nuestros intereses. Una sociedad madura afronta sus problemas y asume sus responsabilidades.

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