El relaxing café con leche o la pasión española por la irracionalidad

Es una forma de llamarlo. Sin pretenderlo, Ana Botella resumió en su intervención pro-olímpica una característica española que se evidencia sistemáticamente: inflar globos con irrealidad, asombrarse cuando se pinchan y luego acusar a otros –al mundo entero, si es preciso– de los errores propios. Desde que he leído completo El relaxing café con leche y otros hitos de la marcaEspaña, constato que los ejemplos de esa forma de ser se manifiestan a diario y a ritmo creciente por las especiales –y dramáticas– circunstancias que vivimos. En asuntos triviales, en los de mayor calado y también en los trascendentales.

La sentencia del Tribunal de DDHH de Estrasburgo es un ejemplo de manual. Uno de los fundamentos de la justicia es que las leyes no pueden ser retroactivas. No se pueden aplicar castigos por modificaciones a posteriori. Si están tipificados 20 años para un delito en el momento de cometerse éste, no es justo –insisto, justo– añadir más tiempo de condena después. Otro de los pilares básicos, por cierto, es que las que leyes no se dictan para regular o resolver casos individuales, han de ser impersonales y abstractas, tendentes a cumplir el precepto de generalidad.

Pues bien, primero no debió establecerse la Doctrina Parot, pero se hizo porque a alguien se le ocurrió y “a ver qué pasaba”. Desde hace años todos los Gobiernos han sabido que la JusticiaInternacional derogaría esa norma. Ahora se “sorprenden”. Ahora el Tribunal Internacional del que forma parte España resulta que es malísimo y no nos quiere nada, ni nos entiende. Y hay que echarse a la calle a protestar –para seguir manipulando a las víctimas–, incluso el partido que sustenta al Gobierno, en una de las mayores y más demenciales irracionalidades que cabe producirse. ¿Nos salimos de los Convenios de DDHH? ¿Decretamos el fin del imperio de la justicia? Hágalo usted, declare a España país en el que rige la ley de la selva y confirme que este no es un Estado democrático.

España, una parte sustancial y decisiva de España –no toda–, es así. Se cree sus propias fantasías, se cree sus mentiras. En tono mucho más irónico –diría mejor, cáustico–, el libro que acabamos de publicar lo muestra como una constante de nuestra historia. España no planifica. No ha tenido jamás una visión de conjunto de lo que quiere sea un país. Los pocos que lo intentaron salieron trasquilados y llegaron los siguientes y dieron al proyecto la vuelta del revés.

No pensamos en dónde poníamos los edificios. No calculamos que la vía ancha del ferrocarril truncaba la exportación. Nos volcamos en primar el transporte por carretera y luego llenamos el suelo de aeropuertos y no el aire de aviones. Y de trenes de alta velocidad, los AVE de tierra, pero solo para transportar viajeros que puedan pagar el caro billete, no mercancías. Un caos.

Lo peor es que tampoco tejimos el entramado de una convivencia ciudadana basada en lograr el bien común. Ni propiciamos el pensamiento crítico que ayudaría a abordar los graves defectos estructurales que padecemos como pueblo. El que quiso, tuvo que buscarlo por su cuenta.

España no construye peldaños para subir a donde quiere ir, sueña que nos izará el viento. Dice “querer es poder”, sin asentarse en bases sólidas, como si bastase –un presunto– arrojo para conseguirlo todo. Y sobre todo piensa que sucede así porque lo merecemos. Porque somos lo mejor del mundo y, además, únicos en la especie humana. Son los de fuera –y los perversos interiores– quienes no lo ven, porque nos tienen envidia. Más “machos” que nadie, aunque la realidad evidencie de qué patética forma meten muchos el rabo entre las piernas ante graves atropellos. Otros no, aunque les cueste caro. Quizás por eso aún nos mantenemos.

Cuando el sueño fracasa, nunca es nuestra la culpa. Una puerilidad patológica. Al menos en esa minoría determinante dispuesta a comprar todos los globos de colores que ponen ante sus ojos, a pesar de que después les estallen en la cara. Algunos ni se enteran del dolor o lo sobrellevan con estoicismo, siempre que puedan evadir la responsabilidad y cargarla a otro. Jamás piensan en las consecuencias sociales de sus actos. El egoísmo del niño maleducado que se cree centro del universo. Ahora las fuerzas vivas del poder andan engañando al personal con la recuperación, “por si cuela”, mientras la UE pide más tajos a nuestro exiguo bienestar. Lo grave es que sí, que cuela.

De los políticos y la política al macho ibérico de hoy en día. De la reinvención continua de la historia y sus razones a la búsqueda del peor enemigo de España, a ver si un día le vencemos. Del lacerante presente que vivimos a la huida y la acogida en escenarios que han cambiado y que podrían ponernos ante el espejo de nuestra soberbia. De cómo se construyó este camello cuando se pretendía gestar un dromedario. De todo eso y más habla el libro y todo él está atravesado del carácter español. Conocerse bien, reírse de uno mismo incluso, es el primer paso para el cambio. Porque sí, lo necesitamos, digan lo que digan las patentes de esa marca España que se deshilacha por momentos. En época bien inorportuna porque, encima –como dice Rajoy–, está lloviendo mucho.

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Tres millones de británicos no podrán calentarse en invierno ¿Y en España?

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El diario británico The Independent  lo trae en portada: 3 millones de personas no podrán encender la calefacción en invierno en el Reino Unido. No podrán pagar la factura de gas y electricidad para calentarse.  Se teme que esto cueste la vida a 200 personas diarias. Especialmente ancianos que son quienes lo han denunciado. “Los precios suben, las temperaturas bajan”, define el periódico.

El neoliberalismo mata. Globalizado, podemos encontrar problemas comunes en muchos países. También en España hay ya, justo, 3 millones de pobres y otros muchos en el umbral, con menor población. Y, como en todo el mundo desarrollado, el ataque sistemático a los ancianos a través del recorte de sus pensiones y los repagos farmacéuticos los sitúa como sector destacado entre las víctimas. Pasa en España. En Gran Bretaña se quejan. Pero no es éste la única diferencia.

Como aquí, las compañías de suministro de energía han elevado drásticamente las tarifas. Al punto –dicen allí- de facturar 1.267 euros anuales por gas y electricidad como media. Y eso porque acaban de subirlas. ¿Leo bien? ¿Los británicos pagan apenas 100 euros al mes por ambos suministros? ¿Y sabemos, saben los españoles, que el sueldo medio duplica el nuestro como poco? ¿Qué nos hemos perdido nosotros?

Hay un fuerte debate en el país, además. Las seis mayores compañías van a comparecer esta semana ante el Parlamento. Se les acusa de haber actuado como un “cartel” que acuerda y sube precios, se les critica que evadan impuestos a paraísos fiscales, y se estudia un impuesto especial.

La mayoría de los políticos se muestran indignados con esta situación –aunque sin duda la han propiciado-.  Danny Alexander, el secretario jefe del Tesoro, por ejemplo, declaró: «La gente está furiosa con razón acerca de las empresas y los individuos que evitan el pago de la cantidad correcta de impuestos. Yo estoy furioso por eso. Es algo que no es aceptable en ningún momento, pero particularmente en éste en que estamos pasando por gastos difíciles «. No todos. Angela Knight, directora ejecutiva de Energía del Reino Unido, que representa a las empresas, ha dicho que sus ganancias no son excesivas y que las empresas también “están haciendo grandes inversiones en el Reino Unido y por lo tanto tienen que tener un «margen de explotación«. ¿Grandes inversiones? ¿Y en España invierten en mejoras las colegas?

La preocupación por los jubilados que no podrán calentarse ha llevado a estudiar sensibles rebajas en sus facturas. Y se prodigan las alarmas acerca de cómo influye en la salud pasar frío. El Dr Paul Cosford, director de protección de la salud y director médico del Sistema de Salud Pública de Inglaterra (PHE), explicó: «En un clima más frío, mantenerse caliente es esencial para mantenerse saludable, especialmente para los más jóvenes, las personas mayores o los que tienen una dolencia crónica, como las enfermedades del corazón y el asma. Hay una amplia gama de problemas de salud relacionados con la vivienda y el frío clima de invierno, pero, sobre todo, un ambiente interior o al aire libre frío puede empeorar los problemas del corazón y respiratorias y pueden causar la muerte. »

El invierno es mucho más frío en Inglaterra que en algunos lugares de España –no en todos que buenos bajoceros se registran aquí-, pero al menos allí se habla de las consecuencias de la brutal religión del lucro a toda costa que ha impuesto el neoliberalismo que nos aqueja. En España nada. Claro que muchas personas no podrán encender la calefacción en invierno, ya pasaron así el pasado. El poder adquisitivo aún se ha mermado más ahora. Pero aquí nos dice el gobierno que la recesión se ha terminado y el inefable ministro Cristóbal Montoro se atreve a declarar que “la gente ya nota la recuperación”. De la cordura, querríamos. La recuperación de la cordura si alguna vez la tuvimos.

La máxima diferencia es ésa. Los ingleses se quejan, debaten, piensan los unos en los otros algo más que nosotros. Obligan a los políticos a mojarse. Aquí la mayoría está en la inopia. Aún así, es muy probable que 200 británicos mueran de frío cada día. En España ni nos enteráramos de cuántos.

(Gracias Gonzalo Semprúm por enlazar periódicos cada noche)

La recuperación más grande jamás contada

Debe de ser verdad esta vez que la recuperación económica ya está aquí y ha venido para quedarse. Nos lo dicen personas de intachable credibilidad como Mariano Rajoy o Cristóbal Montoro ¿Alguien podría dudar de su palabra? ¿Y sólo de la suya? Incluso el heredero de la Coronatraga marrones gubernamentales y declara sin mover una pestaña que esa recuperación “tiene cimientos sólidos” y “datos elocuentes”. Y el banquero Botín ve el dinero llegando a España a raudales en ese momento “fantástico”. Cómo será que los medios de eso que gustan llamar los extremos del espectro político se apuntan con similar entusiasmo a este momento sin par.

Portada del diario ABC del 20 de octubre.

Portada del diario ABC del 20 de octubre.

¿Cómo, pues, podemos cuestionar ese maná que ya llega con sus varios cuernos de la abundancia prestos a desparramarla sobre nosotros? Son fruto además de la eficaz, valiente y lúcida gestión de un hombre como pocos: Mariano Rajoy. Se lo dice él mismo. Esta esplendorosa situación que vive España se debe a sus reformas. Un solo hombre al mando de un equipo de deslumbrantes primeras figuras “ha dado la vuelta a los augurios catastrofistas”, como jalea ABC. No eran datos, no lo son, es bola de cristal la que evidenciaba la entrada en la precariedad y ésa se ha ahuyentado. También los mercados “auguran” recuperación –en este caso, y ahora– en la versión de El País, que proclama que “España se despide de la recesión más larga de la democracia”. Adiós, bon voyage.

Portada del diario El País del 20 de octubre.

Portada del diario El País del 20 de octubre.

La recuperación, en su entrada triunfal en España, ha dejado en la cuneta, eso sí, a millón y medio de españoles más –duplicando la cifra previa a la crisis– recién caídos en la bolsa de la pobreza severa. Esa lluvia de millones –de euros, dólares, juanes o billetes del Monopoly– que descarga sobre este país los ha arrojado a una esquina donde parece que hay poco más que hambre. Y varios millones más guardan turno en la antesala. Ya no hacen falta más recortes, ni repagos. Los casi nuevos 20.000 millones de tijera que promete el Gobierno a la UE hasta que acabe la legislatura son por el gusto por la austeridad que hemos adquirido los españoles. Los de a pie, que los dirigentes del PP se sacrifican con jugosos complementos a su sueldo en, ay, quizás algunas cosas más que nadie –dicen– podrá probar. Quizás.

Volverán las pensiones, que seguirán siendo casi las más pobres de Europa pero al menos sin recortar, como se ha aprobado ya. Volverán las mamografías. Volverán las vacunas para la varicela. Vaya, pues si acaba de comenzar su restricción en plenos brotes verdes de recuperación. Volverán, a este paso, hasta las oscuras golondrinas.

Fluirá el crédito para las empresas y no tendrán que cerrar 9.000 más este año como prevén sus organizaciones. Pagarán sus deudas adquiridas y se alejarán del récord de morosidad que acaban de alcanzar. Y crecerán el consumo y las ventas en la industria y en el sector servicios, que están cayendo en picado. Ahora mismo, en un momento fatal y de lo más insolidario con el discurso del Gobierno, la banca, el Príncipe y los medios informativos de referencia: mira que no enterarse de la recuperación.

Habrá empleo, al menos se podría volver a las cifras en las que lo cogió Rajoy de un millón de parados menos. Regresarán a casa los emigrantes de todas las edades. En este punto no deja de ser curioso que el presidente, al tiempo que hablaba de la milagrosa recuperación de España, agradeciera a los países iberoamericanos la acogida de emigrantes españoles. Pues ¿no era hasta ahora al revés, que ellos venían aquí? Un momento óptimo vive España.

Se han reactivado un poco las exportaciones, es un signo trascendental. La bolsa está que se sale y nosotros, los ciudadanos, no damos abasto a recoger beneficios. La cola del paro se entretiene mirando el progreso de las cotizaciones. Entra el dinero a espuertas al punto de cegar a banqueros, príncipes y medios informativos del partido, o en apuros económicos. La verdad es que vienen a rapiñar en esta España que el PP ha puesto en venta y de saldo. Fondos buitres para que especulen con nuestros ahorros, solares, edificios u hospitales. Y hasta con el jamón, el pan y la horchata, nada está ya vedado. Y grandes fortunas rusas, chinas, a las que no se pide su historial –limpio o sucio–, adquiriendo propiedades y nacionalidad.

Y a la postre, el relaxing café con leche de siempre. El inflar expectativas que tratan de confundir deseo y realidad para ganar unas pocas voluntades –al menos, de las escasamente aficionadas a cuestionamientos–. No hacen falta muchas, las suficientes para mantener el tinglado. En Portugal –que también ha “salido” de la recesión– anda la gente a voz en grito porque, recuperados y todo, protestan los muy ingratos de que continúen los brutales recortes.

¿”Cimientos sólidos”? ¿La “recuperación”? ¿Qué ha cambiado del modelo económico? ¿Se ha reactivado la ciencia o se la ha cercenado? ¿Pulirse todo el patrimonio público español –y hasta privado– en la nueva versión de la burbuja es un proyecto perdurable? ¿La radical desamortización del Estado emprendida garantiza nuestros derechos? ¿Seguir masacrando a los españoles con recortes de sueldos y servicios sienta alguna base de desarrollo?

Hay un país que ve el Gobierno, los banqueros, los medios de comunicación más poderosos y la Casa Real. O eso nos cuentan. No estaría de más que nos invitaran a vivir en él. Por cierto, ¿y qué tal Bárcenas?

*Publicado en eldiario.es

Argumentos contra el robo (maquillado) de nuestras pensiones

La CEOE pide ahora que se endurezcan los requisitos para cobrar la pensión y que se extienda a los 70 años el cobro del 100% de su importe. Es de lo que se trata, de no pagar. Se une así a las últimas decisiones del gobierno que ha mermado el poder adquisitivo de las pensiones.

Juan Torres López y María Pazos charlaron conmigo hace unos días sobre las pensiones en un acto organizado por ATTAC Madrid y la Mesa Pro Referendum sobre las pensiones (pretende que se blinden por ley). No es una grabación de calidad pero he pensado que a algunos os puede interesar.

Joan Rosell ha declarado a media mañana que «Nos guste o no» se rebajarán las pensiones y que «negar la revisión del sistema es ir contra él».  Hay que oírlo para degustarlo. Esto pasa por tener al mando del país a quien tenemos. «Nos guste o no» dice el muy arrogante. Y no es así, esto se puede cambiar «le guste o no» al presidente de los empresarios.

La glorieta de los 14 políticos

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14 políticos reunidos para inaugurar una glorieta, tan pequeña que apenas caben. Ha sido en Alhendín, un municipio de casi 8.000 habitantes de la Vega de Granada. Lo cuenta –con gracia infinita- el jefe de local del Ideal, Quico Chirino:

“La que se inauguró la semana pasada en Alhendín tiene, mientras no se demuestre lo contrario, el guinness del número de cargos públicos que caben dentro de una glorieta. Hasta catorce y de distintos partidos políticos se metieron dentro de un redondel, uno detrás de otro, igual que los elefantes en el seiscientos.

Nótese también la dimensión de la señal de tráfico, que equivale a unas veinte cabezas del diputado de Turismo. Para que después digan que  no se hacen cosas a lo grande.

Ya estoy viendo la publicidad: visite nuestra rotonda, la única en el mundo con 14 políticos de diámetro”.

El País amplía citando algunos nombres de los políticos reunidos para tan magno acontecimiento: “En el acto participaron representantes de la Diputación de Granada y del Ayuntamiento de Alhendín, entre ellos el presidente de la institución provincial, Sebastián Pérez, la vicepresidenta primera (al parecer hay más de una), Luisa García Chamorro, el alcalde de Alhendín, Francisco Rodríguez, y otros miembros de las dos corporaciones, gobernadas por el Partido Popular”.  Aquí, la lista completa que ya se ha conocido.

Este país de rotondas y campos de golf acaba pues de hacer un monumento a la genuina Marca España del momento: la que interrumpe el tráfico con un escaso redondel –que se habrá llevado sin embargo lo suyo- y deja en medio un mojón. La que lleva a la plana mayor de la política local y provincial para hacerse la foto y coronarla, suponemos, con un “vino español” o/y suculenta comida. A costa del erario público también.

La España risible, sin duda, pero no olvidemos que este mismo partido, PP, se dispone a perpetrar una Reforma Local que suprimirá los servicios sociales a los más vulnerables (aunque lo llame de otra manera). Que el esperpento de Alhendín abra ojos. A poco que nos descuidemos serán más grandes que su rotonda.  En lo que hemos quedado: venga a inaugurar carreteras, autopistas, AVEs, aeropuertos, glorietas por miles y miles, y ahora nos contentamos con poco más de una maceta a la que se hacen los mismos honores que a una monumental. Eso demuestra nuestra alegría de vivir: ¡Que no decaiga la fiesta! Sobre todo para esos políticos.

En busca de una izquierda como la derecha dice verla

Cualquiera diría que la derecha ha emprendido una de sus frecuentes campañas para ayudar a que el Partido Popular avance sin problemas en la demolición del Estado de bienestar y se perpetúe en el poder. Con sorprendente unanimidad y coincidencia en días y mensajes –vamos, como si recibieran el mismo e-mail con instrucciones a diario–, asegura que la izquierda está en desuso y que lo fetén es ser como ellos. Uno de sus más brillantes y profundos ideólogos, Esteban González Pons, lo describía en ABC el domingo con esta aguda sentencia: «Ser de derechas es ser de centro». En la portada, un Carlos Marx, llorando pétalos de rosa deshilachada, quedaba aprisionado entre una hoz desvaída y un martillo de medio pelo. Se ha acabado la superioridad moral de la izquierda. Les deprimía tanto sentir ese peso hasta hace cinco días justos, que ahora son felices al haber ahuyentado la evidencia que les acomplejaba.

En profunda contradicción, toda la corte del PP –medios, tertulianos y políticos varios en declaraciones por turnos medidos– nos muestra a una izquierda simbolizada en un solo partido; en este caso, el PSOE. Para la derecha, «la izquierda» es el PSOE únicamente. Conviene acotar bien al enemigo porque el mensaje va para débiles mentales. Y da muchos réditos. Fuera del puño y la rosa, todos son comunistas. Y ser comunista es malísimo. Una de las consignas debe mandar asimilarlo al nazismo y al terrorismo porque ahora lo repiten, textualmente, con frecuencia. Tertulianos innombrables dicen –ante el espectacular auge y tolerancia a la ultraderecha, fascismos y franquismos incluidos, naturalmente– que hay que condenar por igual «la apología» del nazismo que la del comunismo. Como si sus postulados ideológicos tuvieran la menor similitud. Por lo visto es lo mismo propugnar la supremacía de una raza sobre otra que la igualdad de los seres humanos.

Descartados, pues, los diablos con cuernos –tratando de que la ciudadanía se contagie y también los ignore o los menosprecie–, nos queda el PSOE. El de Rubalcaba. Y ahí le vemos convocando todas las manifestaciones que se producen en el Estado español, por ejemplo. Donde no llega la sociedad movilizada, o coartada por los palos y multas que dispone el PP, está el PSOE para ayudarla. Todas las mareas, blanca, verde, violeta, amarilla o fucsia, si se tercia, parten de ese incesante e hirviente foco de agitación en pro de los derechos ciudadanos que es la calle Ferraz de Madrid. El 15M y todos los movimientos sociales, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, son oscuras conspiraciones de Rubalcaba que tejió esos hilos de protesta para lograr su silla en La Moncloa. Hiperactivo, abandonando tareas que le darían más relumbre personal por dedicar todo su tiempo a organizar “algaradas callejeras”. Sin motivo. Los desahuciados por los bancos a los que se da dinero público, los parados, pensionistas, dependientes sin ayudas, las víctimas de la sanidad pública, los escolares y universitarios, todos los ciudadanos que hemos perdido poder adquisitivo como nunca en la historia reciente, son de atrezzo. Los fabrican los militantes del PSOE en cartón piedra o con plastilina. Unos artistas.

Nadie debe dudar que fue el PSOE quien promovió desde sus inicios la interposición de demandas y querellas –que para que no se note presentan otros– destinadas a frenar los abusos y errores de los bancos: Bankia, #querellaparaRato o afectados por las preferentes. Y, desde luego, se han empeñado con ahínco en parar la privatización de la sanidad pública de Madrid. Han logrado hasta su suspensión cautelar. Lasquetty, ese prohombre que solo busca nuestro bien como todo el PP,lo sabe bien.

La izquierda se opone casi con fiereza al código penal de Gallardón y a la vuelta de la justicia a un régimen autoritario y elitista. A las leyes retrógradas o directamente preconstitucionales, como ha llegado a calificarlas el CGPJ, a la venta hasta de nuestro Registro Civil. Y una vez más en cabeza de las reivindicaciones, Rubalcaba y su ejecutiva, exhaustos de tanto desgañitarse por todos los atropellos que está sufriendo la sociedad. Abandonando en plante el Parlamento para que nadie pueda pensar que los secunda. Una oposición férrea, de izquierda radical, como según la derecha hace.

Como será de maquiavélico el PSOE que, sin ser siquiera decidido partidario de celebrar una consulta sobre la independencia de Cataluña sino todo lo contrario, es el autor intelectual de la propuesta. El coleguilla de derechas Artur Mas se vio literalmente impelido a hacer como que el sueño de su vida era la secesión, por imperativo de los socialistas. Solo ellos son los culpables de la ruptura de España; de la una, grande y libre. Es lo que mayor factura ha pasado a la izquierda. El resto de los españoles estamos en un sin vivir por eso.

La crisis financiera internacional, los defectos estructurales de España, las consecuencias del austericidio actual que aplica el PP, todo es culpa del PSOE. Hasta del analfabetismo funcional de los ciudadanos que ha ratificado la OCDE. No está labrado en siglos de disuadir el pensamiento crítico, fue la LOGSE que en oscuro complot se obligó a estudiar ya a hurtadillas hasta en colegios de la época franquista, a la vista de los peores datos en las edades evaluadas por el informe. Algo salió mal en el plan que propiciaba un electorado capaz de engullir todas las patrañas de políticos desaprensivos y, casualmente, acabó dando mayorías absolutas al PP.

Un duelo de titanes se brinda a los ojos de la sociedad atónita. Esa derecha de centro. Esa socialdemocracia comprometida y de gran arrojo. Esa izquierda auténtica ensayando la representación del viejo éxito: «Frente Popular de Judea versus Frente judaico popular», en espera de que esta vez se consiga llegar a un punto de consenso.

Los ciudadanos que bordeamos la desesperación ponemos velas a la Virgen de Fátima (o sea, la de El Rocío) y a la de Génova, a ver si, a base de insistir, por lo menos nos consiguen algo parecido a una izquierda como la que ellos pintan. Más compacta en sus objetivos a ser posible. Porque, mientras, la derecha sigue dictando qué es qué.

*Publicado en eldiario.es

¿Tú también eres un insoportable «riesgo financiero»?

El FMI ha mejorado en dos décimas sus previsiones de recesión para España. No de crecimiento, de recesión. En lugar de caer en 2013 un 1,5%, será “solo” un 1,3%. En 2014 las cosas, dice, irán algo mejor. No el paro que seguirá en el 25% hasta 2018 (el histórico 20N de 2011 no llegaba al 23%). Ni el consumo, ni el crédito. Por tanto, continúa también la “necesidad” de seguir haciendo muchos más ajustes. España precisa bajar aún más los sueldos. Para competir con los trabajadores asiáticos. Las pensiones tampoco nos las podemos permitir. Ni nosotros ni nadie ya. Nada ha contradicho, sino todo lo contrario, aquel informe del año pasado en el que el FMI argumentaba detalladamente, y sin el menor disimulo, que la longevidad es un riesgo financiero.

El periódico 20minutos publicaba el informe completo del FMI sobre las pensiones. Y lo resumía en su artículo. Entresaco frases del Fondo Monetario Internacional:

“Vivir hoy más años es un hecho muy positivo que ha mejorado el bienestar individual. Pero la prolongación de la esperanza de vida acarrea costos financieros, para los gobiernos a través de los planes de jubilación del personal y los sistemas de seguridad social, para las empresas con planes de prestaciones jubilatorias definidas, para las compañías de seguros que venden rentas vitalicias y para los particulares que carecen de prestaciones jubilatorias garantizadas”. Véase aquí la preocupación por las empresas que hicieron mal los cálculos y contrataron “pensiones vitalicias”. El que la gente no se muera en cuatro días fastidia el negocio. Y eso el FMI no lo puede consentir.

Sigamos: “Las implicaciones financieras de que la gente viva más de lo esperado (el llamado riesgo de longevidad) son muy grandes. Si el promedio de vida aumentara para el año 2050 tres años más de lo previsto hoy, los costos del envejecimiento —que ya son enormes— aumentarían 50%”. ¿Será por eso que también están degradando la sanidad? De paso que proporciona lucro privado, la rebaja de su calidad y extensión mata unos cuantos y reduce la esperanza de vida. En España bajó en 2012, primer año de la Era PP, por primera vez en una década.

En fin, el FMI proponía y propone -por si acaso la mortandad no es suficiente- que la edad de jubilación “aumente”, es decir, que se pague más tarde la pensión o más recortada o/y disminuir el monto de las prestaciones. Cobrar aún menos. El que Vd. cotizara treintantos, cuarenta años, no tiene la menor importancia. Añade el organismo de la ONU –el FMI pertenece a Naciones Unidas como sabéis- que urge ya tomar medidas no vayan las empresas a encontrarse con el fiasco de ganar algún dinero menos. No lo dice así, textualmente, pero le entendemos. Y en España han seguido sus indicaciones como acabamos de ver.

Lo tenemos crudo. Los trabajadores en activo a ver reducidos sus sueldos para “competir” con aquellos a quienes llevábamos décadas de avance en desarrollo. No son aún un problema para la codicia, salvo que se empeñen en comer, estar sanos, o llevar a sus hijos al colegio o a la Universidad por encima de las posibilidades que les ha decretado el sistema.  El resto, en particular los ancianos, constituyen “un insoportable riesgo financiero”.

Entraron contritos por el derrumbe de 2008 que ellos mismos habían causado por su avaricia que les llevó a ejecutar muy malas prácticas y para conseguir la ayuda de dinero público que los reflotara. Se les dio y se les da en cantidades escandalosas, pero no tienen bastante. Iban a refundar el capitalismo. Y sí, les dejamos entrar. Y cuando la bestia empezó a dar muestras más que ostensibles de su depravación, seguimos diciendo que había que esperar. Ahora ya la consigna se centra en el “es lo que toca”.

Aunque empleo el plural, en absoluto me siento responsable de la idiocia colectiva, de la pasividad degradante que ha permitido esta situación. Ya hemos llegado al punto de decir que vivir es un gasto insoportable. No las diabólicas personas que perpetran estos atropellos, el resto.

El gran depredador está instalado en casa. Como humano, tiene la posibilidad de usar su cerebro y las cámaras de gas al igual que su antecesor Adolf Hitler. También puede matarnos de inanición, de hambre, enfermedades y dolor.

Le dejaron entrar las masas desinformadas. Le mantienen ahí los pobres de espíritu. Le alimentan -para que se fortalezca y nos siga destruyendo a todos- cuantos siguen mirando para otro lado y quienes aún buscan explicaciones peregrinas y confían en promesas de “recuperación”. En cabeza, quienes difunden datos incompletos para vender un futuro falso. Lástima que no sean ellos solos, todos ellos, su plato de comida. Aunque no es buena la ley de la selva, mejor sería domeñar al salvaje capitalismo que hoy se enseñorea de nuestras vidas. Es cuestión de vida o muerte. ¿Alguien lo duda?

Devuélvannos nuestro dinero

Sres. Gobernantes, tenemos que plantearnos la revisión de nuestro contrato de ciudadanía. Hablo en mi nombre pero también en el de muchos a quienes ni les salen las cuentas, ni justificaciones razonables y éticas a las decisiones que se están adoptando. Verán, yo acepté pagar impuestos porque, según nuestra Constitución, vivimos en un Estado social que iba a ocuparse de necesidades básicas de las personas que lo componemos. De sanidad, educación, trabajo, vivienda, pensiones, transportes, justicia, información, protección a los más desfavorecidos, derechos. Somos un país que históricamente ha dedicado menos dinero que la media europea a estas partidas y podíamos comprender una cierta demora en la obtención de objetivos plenos; lo que es intolerable es que, lejos de avanzar, se hayan recortado hasta los extremos que hoy nos ocupan.

En mi caso concreto, trabajo desde los 13 años. He pagado, por tanto, dinero al Estado como para residir en mi jubilación con todo tipo de comodidades, una sanidad sin cortapisas, y, si nos ponemos exquisitos, hasta para viajar frecuentemente a los balnearios de Baden-Baden o donde quiera que me apetezca. Como soy solidaria y hasta ahora me sentía parte de una comunidad, prefiero que reviertan en mí una cantidad digna, que me libre de sobresaltos, y repartan el resto para cubrir lo que otras personas necesitan. Que jueguen con mi dinero y me ofrezcan un futuro de precariedad no me parece admisible.  En absoluto.

Yo pagué, pago y pagaré mientras viva, también y sobre todo para que mi hijo y todos los hijos de otros padres pudieran tener una vida. Un trabajo de acuerdo con su preparación que les permitiera formar una familia si era su deseo, les pagara casa, un buen pasar y un retiro seguro. Carecen completamente de todo eso. Salvo los hijos, sobrinos, amigos y toda la parentela de Vds.

He cotizado durante décadas para que los enfermos puedan curarse al menos como se hacía hasta que Vds. llegaron a los diversos gobiernos que regentan. Para que niños y jóvenes puedan acceder a una educación en conocimiento y en valores, en espíritu crítico. O para que no dejen en la calle a familias enteras, bancos y cajas a los que Vds. han dado nuestro dinero.

Pido también no romperme la crisma al andar por las calles llenas de socavones cuando son capaces de gastarse 220.000 euros en que la alcaldesa que me dejaron en herencia haga el ridículo internacional alardeando de relaxing cafés con leche.

Es cierto que  España, su España, debe mucho dinero. Mucho más desde que están Vds. en el gobierno. Gracias exclusivamente a su gestión, la deuda pública ha crecido exponencialmente. Los más de 30 puntos de incremento en apenas dos años que aceptan, sin mover un músculo, entran en los anales de la economía ficción, si no fuera tan dolorosamente cierto. No cabe alimentar más el negocio de la especulación que representa cuanto rodea a la gestación, pago e intereses de la deuda pública, a la que Vds. se dedican con especial preferencia.  Costéenlo de su bolsillo, sáldenlo como les parezca, pero no nos esquilmen más.

También he pagado por derechos inherentes a residir en un país democrático. Mi derecho a la información –hoy tan manipulada– o a la libertad de expresión y manifestación, tan legalmente amenazadas. Devuélvannos al menos los derechos que teníamos.

Quiero que no me timen con la Justicia, ya ven. Que los chorizos vayan a la cárcel sea cuál sea su pedigrí. Ya saben de qué hablo, las personas no tenemos pedigrí; me refiero a las alimañas que se aprovechan hasta de la vida de otros para lucrarse.

Vamos a ser razonables. De no cumplir estas demandas con prontitud, hemos de regresar a las condiciones básicas para suscribir un nuevo acuerdo. Comencemos por la devolución del 90% de todos los impuestos que hemos pagado. Es lo justo y se lo explico. Su gobierno –como otros con anterioridad– aprobó una amnistía para las fortunas evadidas a paraísos fiscales, cuentas opacas dentro y fuera del país y dinero negro. No fue muy exitosa porque Vds no dan una más que a derechas, pero a estos delincuentes solo les cobraron un 10% de impuestos. La necesaria igualdad ante la ley exige que todos los ciudadanos recibamos igual trato. Nos sentimos discriminados –y lo que es casi peor– estúpidos por haber pagado lo que los evasores se quedaron íntegra y tan ricamente para ellos.

Con ese dinero, nuestro, podemos organizarnos para volver a tener –mejorado– un Estado del Bienestar como la lógica manda. Apáñense con sus compromisos adquiridos. Ensayen ese hermoso Estado Mercantil y usurero que les gusta en una isla a la que se trasladen todos Vds. y que ahora con el neoliberalismo pueden comprar a buen precio. Déjennos vivir al resto.

Han roto el contrato social, el contrato de ciudadanía. La menor de las reparaciones –igual hay que estudiar más– es siquiera que nos devuelvan nuestro dinero. Lo dice, con especial ímpetu, aquel himno que tiene su origen en los cantos de los estibadores negros más sojuzgados, con este gran énfasis perifrástico: Pay me My Money down. No sé si lo saben, pero la esclavitud se erradicó hace tiempo.

*publicado en eldiario.es

¿Sueños o despertares?

roto.sueños

“Cuando este diario habló por primera vez con Xabier Etxeberria, guipuzcoano de 47 años, en junio pasado, su lucha particular era conseguir que Osakidetza, el servicio público de salud vasco, le administrara el tratamiento que más posibilidades tenía de curar su hepatitis C, la llamada triple terapia. Un mes antes había reclamado por escrito porque consideraba que se le denegaba “por razones económicas”. Osakidetza contestó, y vino a darle la razón. Le decía que, como su hígado aún tenía un grado 2 de fibrosis, no se le podía administrar, puesto que el criterio consistía en tratar con triple terapia los casos más avanzados, de grado 3 y 4 —el 4 equivale a cirrosis—.

Etxeberria, monitor de enfermos psiquiátricos, casado y con tres hijos, cuenta esta semana desde su casa en Oiartzun que ya está recibiendo el caro (30.000 euros; dura entre seis y doce meses) tratamiento que aumenta la tasa de curación del 45% al 75%. ¿Buena noticia? En realidad, no. Lo que ocurre es que, mientras esperaba — “totalmente agotado, sin energía”, cuenta—, Etxeberria ha empeorado y su hígado ya tiene una fibrosis de grado 3. Ahora sí, Osakidetza financia su tratamiento”.

Así comienza un reportaje de El País sobre la preocupante situación que vivimos. Se están escatimando medicamentos caros para enfermedades reales. Todas las medidas van en el mismo sentido. El Gobierno ha establecido ya también el copago farmacéutico hospitalario para dolencias muy graves como el cáncer o el SIDA. Hace falta tener mucho cuajo para hacer eso, pero se tiene y ya está. No pasa mucha factura. Gasas y tiritas van a pasar de tener un IVA del 10% al 21%. Parece ser que obedece a algún mandato europeo –que estos siempre están para “ayudar”- pero el resultado es el mismo.

Me he quedado muy pensativa con la viñeta de El Roto tras leer estas cosas. Mi vocación es despertarlos, pero prefieren sueños. Tampoco están mal si son constructivos, si sientan las bases de algo mejor. Docentes y padres de Baleares ya han despertado, quizás porque soñaban con una educación que no sea torticera y reaccionaria. La marea blanca sanitaria sigue dando guerra y éxitos en Madrid, habiendo logrado parar de momento la privatización de hospitales en la que tan empecinado está el PP local. Y eso que Gallardón el ultra entre los ultras se ha mercado un Código Penal que castiga hasta los twits que hablan de manifestaciones. Los portugueses han mandado a galeras al partido del conservador Passos Coelho en las municipales. Aunque, según nos cuenta la prensa, están “creciendo” y van tan bien. Evidentemente no lo ciudadanos. Como aquí. O es que son francamente desagradecidos con los amos de la tijera.

Hay quien se empecina en no abrir los ojos. Alguien me ha dicho en Twitter sobre mi queja de la elevación del precio en gasas y tiritas que “de toda la vida” se hizo con trapos desinfectados en agua hirviendo y no pasaba nada. Lástima que la fibrosis hepática no le haya tocado a ese ser tan comprensivo con la bota en el cuello.

Yo me voy a inclinar también por un sueño esta hermosa mañana de otoño. Por este sueño que esbozó Rafael Alberti.

La moto de la recuperación en 2014

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La prensa es casi unánime: sirve -con mayor o menor énfasis- lo que ha dicho el gobierno. Con la deuda desbocada, los 6 millones de parados, los brutales recortes a todo, 2014 es el año de la recuperación. Tímida o a lo grande según las versiones.

El periodista Carlos Elordi publica en eldiario.es un artículo que contiene información imprescindible para que cada uno evalúe lo maravillosamente bien que marcha esa moto. Resumo dos puntos fundamentales: las oficinas legales de evasión de impuestos que existen en España y la jugada maestra de contabilizar como ganancias las pérdidas de los bancos. Os dejo con él.

LOS FAVORES A LOS PODEROSOS QUE EL GOBIERNO OCULTA

Con el seguimiento entusiasta de los medios oficiales y oficiosos y la aquiescencia de la mayor parte de los que no lo son, el gobierno está intensificando su campaña de optimismo económico. De nuevo, el ministro Montoro lidera ese esfuerzo. Sus intervenciones en la rueda de prensa que tuvo lugar en La Moncloa tras el consejo ministros de este viernes rayaron el disparate. Aunque, sentado a su lado, el titular de economía, De Guindos, dijo que, en el mejor de los supuestos, el porcentaje de parados bajará únicamente un 0,1 % al final de 2014, Montoro no dejó de repetir que hemos entrado en una nueva era, en la era del crecimiento y que a partir de ahora todos los problemas de la economía se resolverán como por ensalmo. También pregonó como un éxito que la inflación no llegará este año al 1 %, cuando los expertos coinciden en que la caída de los precios confirma que la economía está entrando en un proceso de deflación, de caída de la actividad económica, una situación de la que se puede tardar más de una década en salir.

Montoro adujo todo eso, y algunas cosas más, no menos insostenibles, para justificar el recorte de pensiones que prepara el gobierno –que, según él, quedaría en “nada” gracias al descenso de los precios- y también el presupuesto para 2014, marcado, en todos sus capítulos, y no sólo el relativo a los sueldos de los funcionarios, por la más estricta austeridad: caen los gastos en todos los frentes y no se recortan un ápice los ya altos impuestos que pagan los ciudadanos corrientes. De esto último habló poco el ministro. Y tampoco hizo referencia alguna a algo que esa misma mañana contaba el Financial Times y que tiene que ver directamente con su departamento.

Aunque el asunto ya había sido citado con anterioridad por algún medio español –sin que tuviera mayor trascendencia, como suele ocurrir con este tipo de informaciones-, el diario británico desvelaba con toda suerte de detalles que desde 1996 en España se permite la creación y funcionamiento de un tipo de empresas, las ETVE (Entidades de Tenencia de Valores Extranjeros) que son lisa y llanamente instrumentos para la evasión de impuestos. Gigantes como Exxon, Hewlett Packard, Pepsi, Eli Lilly, Anheuser-Busch o Vodafone, llevan años utilizando las ETVE para transformar los beneficios obtenidos por sus filiales en todo el mundo en dinero libre de impuestos –de los países en los que se generaron y, por supuesto, de los españoles- que trasladan a sus casas matrices. Gracias a esa figura totalmente legal, no sólo España es, de hecho, un paraíso fiscal, sino que buena parte de los capitales que en nuestras macro-cuentas figuran como “inversiones extranjeras” y que, en la práctica, son dinero de paso que aquí no rinde un duro ni crea trabajo. En efecto, según el Financial Times, la mayoría de las ETVE tienen como mucho una pequeña sede, a lo más un despacho, y un solo empleado. Y, a veces, ni eso. En 2010, más del 50 % de la inversión extranjera fue a las ETVE.

Montoro tampoco explicó el porqué de esa reducción del déficit del Estado –del 0,2 %, sobre el 6,9 % previsto, sin contar el rescate bancario- del que tanto ha alardeado Mariano Rajoy en sus recientes reuniones y entrevistas televisivas en Nueva York. Tal logro nada tiene que ver con la gestión presupuestaria de nuestro gobierno. Es simplemente una concesión que nos van a hacer Bruselas y Berlín –a cambio de seguir negándonos apoyos más sustanciales, como podrían ser los eurobonos- y que consiste en un cambio del método de cálculo del llamado “déficit estructural” -el que se considera que no se deriva de la situación coyuntural- que se reduciría en el porcentaje citado –que parece poco, pero que en cuanto a expresión de una tendencia no es pequeño- y que permitiría al gobierno español alardear de un éxito en su “lucha” contra el desarreglo en las cuentas públicas sin tener que molestar a los beneficiarios de las grandes subvenciones estatales… ni a los dueños de las citadas ETVE.

Otro asunto que pasó desapercibido en la reseña del Consejo de Ministros de este viernes, es que el ministerio de Hacienda y el Banco de España tienen ya lista y a punto de publicarse una norma fiscal que permitirá a los bancos computar los llamados “activos fiscales diferidos” (DTA) como capital: un bien del que éstos andan tan escasos que el gobierno se podría ver obligado a pedir una ampliación del rescate bancario que la UE, el FMI y el BCE articularon hace un año y del que sólo se han utilizado 41.000 millones de euros sobre un total concedido de 100.000. Los bancos acumulan en torno a 50.000 millones de euros de DTA sobre todo como consecuencia de las quiebras de empresas inmobiliarias y de construcción.

Gracias a la generosidad del gobierno –seguramente movido por la presión de los bancos al respecto, pero también por su necesidad política y electoral de evitar nuevos rescates- esas cantidades, que de hecho son pérdidas de las entidades financieras, se convertirán en ganancias y les eximirán de hacer mayores esfuerzos para conseguir el capital necesario para cumplir con los requisitos europeos y sobre todo con la normativa bancaria internacional, la llamada Basilea III. Tal favor del gobierno se suma a los 87.000 millones de inyecciones de capital que el Estado ha hecho en la banca, a los 67.000 millones que le llegaron por compra de activos y a los 64.000 de avales del Tesoro, por no hablar del maná que para las entidades financieras supone  la compra de deuda pública española a los altos tipos que se registran desde hace años.

Se dice que la contrapartida que De Guindos ha pedido a los bancos a cambio de su gesto es que se comprometieran a no repartir dividendos en unos cuantos años. Pues bien, el BBVA acaba de anunciar que va a proceder una ampliación del 1,22 % de su capital –mediante una fórmula que no supondrá desembolso para sus accionistas- justamente para poder financiar el dividendo de este año.

En definitiva que seguimos en lo de siempre. Y no podía ser de otra manera, porque aquí el que manda, manda. En silencio. Es clamoroso que los grandes medios españoles ignoren absolutamente todo cuanto tiene que ver con la banca. Es un tema tabú. A diferencia de lo que ocurre en otros países europeos, en los que también cuecen habas en lo que a los privilegios del sector financiero se refiere. O acompañados de cantos a una “nueva era” económica que solo ve Cristóbal Montoro y cuya única base real es que las instituciones económicas internacionales están algo más tranquilas que hace un año sobre el riesgo de que las finanzas españolas entren, de un momento a otro, en quiebra.