CIS: Una sociedad sumida en la desesperación

Una sociedad deprimida a nivel de récord histórico que, sin embargo, se apresta a seguir votando a los dos grandes partidos. Si realmente es así. El barómetro del CIS (Centro de Investigaciones sociológicas) de Enero muestra el escenario de una ciudadanía invadida por la desesperación. Llevo años escudriñando encuestas y pocas veces he visto este panorama.

Casi el 48% de los consultados cree que la situación económica es muy mala. Mala, el 39%. En Octubre de 2011 (lo elijo por ser el mes previo a las elecciones) eran 3 puntos menos quienes describían la situación como “muy mala”. En 2009 cuando se daban los primeros síntomas de preocupación debidos a la crisis, ese porcentajes era del del 30%.

Nadie cree que nuestra economía sea muy buena, nadie. Y buena, un exiguo 0,8%. Ni siquiera en 2011 se tuvo un diagnóstico tan negro. Había un 1,4 que la consideraba buena, y no se preguntó por «el muy».

La percepción de la situación política raya lo dramático: el 50,4% estima que es MUY MALA. El 31,4%, mala. Buena o muy buena… no llegan al 2%. Solo se superó esta cifra en Febrero de 2013, cuando estaba en pleno apogeo el descubrimiento del Caso Bárcenas, con la publicación de los papeles con una contabilidad B: entonces llegó al 56%. Pero eran un 33,4% las que veían una situación política muy mala en 2011. Y en 2009 el 22,6%. El deterioro es espectacular. Casi increíble en sociología.

La corrupción y el fraude han pasado a ser el segundo problema para los españoles con un 39% de respuestas. A un 5,5% le preocupaba en 2011. Es un dato altamente significativo. En estos dos años hemos comprobado que vivimos en una auténtica cueva de ladrones, si se me permite la expresión.

La sanidad sube hasta en un 11%, 7,8% la citaban en 2011.

Mariano Rajoy no inspira NINGUNA CONFIANZA al 63% de los encuestados. Y poca a casi el 25%. Es decir, no se fía del presidente el 88% de la población y el ministro que más puntuación saca es Arias Cañete (que se dice pronto) con un 3,17%.

En cuanto al líder del principal partido de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, NINGUNA CONFIANZA le depara el 56% y casi el 35 poca confianza. Así que, con distinto matiz, es el 91% quien no cree en él.

En estas condiciones, quienes expresan su intención de voto de forma espontánea, dicen que se lo darían al PP el 10,8% y al PSOE el 11,8%. Por cierto, el 7% se inclinan por IU y el 4,6% por UPyD. Tremendo ver que el 24,25 no votaría y el 21,1% no sabe y el 2,5% sabe menos aún. Es decir que solo se dispone a votar el 52% prácticamente.

Con estos resultados el CIS hace una estimación de voto del 32,1% (dos puntos a la baja) para el PP y para el PSOE del 26,6% (prácticamente igual). Dice que IU se estanca y que sube UPyD.

He buscado, como siempre que necesito información de un maestro, al catedrático Fermín Bouza para saber qué opina sobre la intención directa y la estimación. Lo que dice es que se suele hacer “estimación”, atendiendo al recuerdo del voto real de los últimos comicios. Los movimientos de votantes suelen ser muy lentos. Bouza cree que tanto esas elecciones que fueron bastante dramáticas por la situación que vivíamos como el desarrollo posterior de los acontecimientos cambian las circunstancias. Y lo que no sabemos es cómo. El dice que deben andar ambos partidos por el 30%. Con su permiso, yo lo dudo.

Ahora bien, lo que resulta patético es escuchar a representantes de los dos partidos más grandes decir que si tienen una décima más o la tienen menos, que si se ha cocinado a su favor o en contra. O las sempiternas portadas e informaciones sesgadas de ABC. O cualquiera de los representantes de la caverna mediática. En el 24h de TVE -donde solía ver excelentes diseñadores gráficos que jamás cometerían esta chapuza por su voluntad- plantaron esta gráfica que usuarios han elaborado con exactitud.

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Lo terrible es cómo se encuentra la sociedad española.

Resumamos. Apenas piensa votar la mitad.  Viven un presente muy negro y ven el futuro con los mismos tintes. Está creciendo la preocupación por los servicios básicos que se creían consolidados. Como la sanidad. Empiezan a entender que la corrupción pasa factura a la sociedad completa. Y han advertido que desde que manda el PP se ha desparramado.

Hace falta tener muy poca vergüenza (por utilizar un concepto ético) para seguir en el puesto tan tranquilos cuando en torno al 90% de la ciudadanía no confía un pelo en ti. El caso de Rajoy y Rubalcaba. Cuando los suspensos a ministros y políticos no libran a nadie.

A ver, no se trata de conservar una silla donde poner las posaderas y recibir sueldo y pensión estupenda (muy por encima del resto de los mortales), la política no se entiende sino como servicio a la sociedad.  Y ni un gramo de sensibilidad tienen para seguir a lo suyo como están haciendo. Lo suyo se lo pagamos nosotros.

Los conceptos éticos son para la vida privada, prefiero hablar de justicia cuando lo que está en juego es la sociedad, la organización de una colectividad.  Tendrá que llegar el día el que esta gente y sus corifeos de igual o peor ralea se vean obligados a asumir sus responsabilidad.  Cargarse la política y un país entero habría de tener consecuencias. Seguir así lleva al naufragio.

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¿Y si no tuvieras trabajo nunca más?

Lo dicen ya sin pudor: “ Llevará 10 años arreglar la crisis española” (Olli Reh desde la UE).  “El alto desempleo en algunos países europeos, España entre ellos, persistirá durante años” (FMI). 20 años  da la auditora PWC para volver a crear el empleo destruido. Y eso intensificando las reformas, el eufemismo neoliberal que se traduce por recortes y mermas a los ciudadanos para que unos cuantos se enriquezcan obscenamente.

El gobierno y ya prácticamente todos los medios grandes nos están vendiendo una recuperación engañosa, en la que advierten algún problemilla para curarse en salud. Una bicicleta de ruedas cuadradas que por más que no deje de ocasionar batacazos a sus usuarios –los ciudadanos- sigue en los primeros puestos de ventas. Nunca ha funcionado mejor la propaganda. Por algo es masiva y uniforme. Y porque, mientras se cae, los ilusos creen que vuelan y ya remontan.

Por el empleo en España, pues, ya nadie da un euro seriamente. Todo el que venga a cuentagotas y buena parte del preexistente será -como suelo insistir- con sus premisas, con las premisas del PP y sus colegas ideológicos: parcial, temporal, precario y abaratando el trabajo, el despido y las condiciones laborales de todos los ciudadanos. Cuando Rajoy no está ocupado en dictar propaganda para su audiencia española, presume de ello; de lo asequibles que ya somos para cualquier empresario,  como hizo meses atrás en Japón.  Avisamos, aceptar humillantes rebajas no es el final sino el principio: equivale a abrir la puerta a mayores desafueros. ¿Para qué van a pagar a nadie ya salarios ni de mil euros cuando lo pueden solventar con la mitad o menos? El plato de garbanzos y el catre como modelo de “competitividad”.

Las cifras son tozudas: el PP ha destruido en solo dos años más de 1 millón de empleos.  Rajoy cogió el paro en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es su obra, su propia herencia para la posteridad. Cada registro, cada EPA, arroja una nueva bofetada: cada vez hay menos gente trabajando y buscando empleo. El drama mayor es el de los jóvenes. Las cifras han pasado del 48,9% al 58%. Cargarse 9 puntos de empleo juvenil en tan corto espacio de tiempo debería llenar portadas a diario, aunque las cifras sean repetitivas y “aburran”. Y lo que viene es pura basura: tenemos el nivel más alto de contratos temporales de la OCDE, un 62,4%.

Parémonos a reflexionar. Muchos de quienes hoy están en paro, tú, usted, ya no encontrarán trabajo. Sus hijos no tendrán con qué ganarse la vida si no se van de España y fuera tampoco todo es jauja. Lo primero que perderán será el derecho a la sanidad pública. Sin haber cotizado, tampoco les pagarán pensión. Las de los abuelos –mermadas- acabarán cuando fallezcan los titulares si no son drásticamente esquilmadas mucho antes. El trabajo ya no garantiza tampoco salir de la pobreza, ni siquiera « tener necesariamente un estándar de vida decente«. ¿Qué van a hacer? ¿Qué vamos a hacer?

Los conclaves neoliberales se muestran satisfechos: han conseguido imponer su ideario, no importa que implique un abrumador aumento de la desigualdad social. Se hace preciso visualizar que 85 personas poseen el mismo dinero que la mitad de la población mundial. En España son 20 individuos quienes atesoran la cantidad con la que sobrevive el 20% más pobre. Pero ellos no cesan, mandan a todos hacer deberes neoliberales para tener un futuro neoliberal: el de España hoy.

Hagamos deberes. Empecemos de nuevo por el abecedario. La crisis financiera actual –dejando al margen el cenagal español que añade problemas- es el resultado de haber desregulado la economía. De haber roto la separación que existía entre la banca comercial de la de inversión, la hucha del casino. Si queremos cambiar el negro futuro que nos han preparado hay que, como mínimo, volver a establecer normas. Acabar con los trucos financieros especulativos (del tipo delos CDS)  que rozan la ilegalidad y sobrepasan con creces la indecencia. Impedir el lucro a toda costa por encima de las personas, arrasando a las personas.

Hemos olvidado los pasos clave que llevan a un imprescindible cambio de tendencia. La política fiscal es básica. Los ciudadanos debemos pagar impuestos según nuestros ingresos, los ricos también. Hay que poner fin a las excepciones y la pirámide invertida. Es decir, a los paraísos fiscales, las evasiones, las elusiones, y todos los tratos de favor que propician los gobiernos del tipo del PP y en su día el PSOE.

Siguiendo con el manual: Banca Pública. En nuestro caso no tenerla -en competencia con la privada- es de auténticos idiotas. Hemos metido en algunas entidades cantidades astronómicas de dinero: 280.000 millones de euros entre créditos a fondo perdido y avales. Son nuestras. Y ahora el PP las vende para que otros hagan negocio. ¿Insisto en algunos datos? Regalamos el Banco de Valencia a La Caixa, por un euro, perdiendo 5.449 millones; Novagalicia a Banesco, un banco privado venezolano, tirando a la basura otros 8.000 millones; el Banco Gallego al Sabadell, por otro euro, tras inyectarle 245 millones. Y ahora nos vamos a dejar vender Bankia que se ha llevado el grueso del pastel, mientras muchos ciudadanos están pasando hambre. Además de empresas públicas, espacios, y todo cuanto el PP está enajenando. No es preciso por tanto ninguna medida drástica: esas empresas son nuestras total o parcialmente.

Con los nuevos ingresos, se ha de invertir en los ciudadanos, en su Estado del Bienestar que -además de crear puestos de trabajo- contiene elementos esenciales para la vida.

En España es ineludible, forzoso, vital, imperativo, sanear el manto de mierda sobre el que se asienta nuestra vida pública. Hay que poner freno a la corrupción. Un primer paso inexcusable, apremiante, es acometer una reforma en profundidad de la justicia para que acabe el escándalo de impunidad que nos devasta a diario. Vamos por el camino contrario.

Igual de necesario y urgente es ayudar también a desbrozar en la educación e información de los ciudadanos la pestilencia de manipulación mediática que padecemos.

¿Tiene todo esto -y algunas cosas más- relación con el empleo? Lo tiene, con un futuro humano también. Hay que variar el rumbo. ¿Cómo se hace? No es fácil. Exige riesgos, tenacidad e ingenio. Algunos los afrontan. En Gamonal o en la sanidad pública de Madrid con éxito. Lo único cierto es que estamos ante una disyuntiva muy clara: es o seguir aguantando esta situación, no tener o no volver a tener trabajo nunca, ni pensión, ni horizonte… o tomar las medidas que llevan al cambio. Es lo uno o lo otro. No hay más.

*Publicado en eldiario.es

Un 5% de los ciudadanos piensa que la corrupción no está generalizada en España

Un estudio de la Comisión Europea muestra que el 95% de los españoles cree que la corrupción está institucionalizada en nuestro país, que es generalizada, que ataca a las estructuras fundamentales. Nos superan Grecia (99%) e Italia (97%). Síntoma de que tolerar la corrupción se paga muy caro.  Los ciudadanos de los países nórdicos son quienes piensan –y aciertan- que viven en sociedades poco corruptas.

Todavía peor es que España lidera en Europa la sensación de que esas prácticas han empeorado en los últimos tres años. Casualmente. Lo cree así el  77%. Todo agravamiento es preocupante.

No he dejado de preguntarme desde que he leído los resultados por ese 5% tan benevolente. Cabía pensar que fueran los propios corruptos pero ellos mejor que nadie saben lo que están haciendo. Luego los estudiados son unos cándidos de manual. Porque al menos debe haber un 25% que tragan igual con todos los trapicheos bajo el “argumento” del todos lo hacen. Si todos lo hacen, todos a juicio, cabe oponer. Este 5% ni eso. Llamaría un vendedor de pianos de cola a su puerta y le comprarían uno aunque su apartamento tuviera 30 metros. Lo colgarían del techo. Les contarían milongas mientras les roban la cartera, y creerían que les estaban acariciando. Unos benditos son.

Precisamente, el periodista José María Izquierdo ha iniciado una serie de artículos sobre el Caso Gürtel en el que explica las cosas con enorme claridad. Veamos por ejemplo este comienzo del titulado: “El largo y tortuoso proceso que nadie logró frenar”.

“Baltasar Garzón cogió el caso Gürtel en sus manos y fiel a su estilo, apretó a fondo. Para neutralizar sus efectos tuvieron que ponerse a trabajar a tope todas y cada una de las células dormidas que el gran brujo jurídico-judicial del PP, Federico Trillo, había colocado en lugares estratégicos a lo largo de sus muchos años de dirigir o supervisar las tropelías de la derecha judicial, un subgénero especialmente reaccionario de la derecha más rancia de este país. Al mismo nivel, por cierto, que los medios de comunicación españoles, caverna mediática que para sí la quisieran la extrema derecha de algunos países europeos. Unos medios de comunicación que no solo acompañaron, sino que elevaron hasta la repugnancia la desaforada y feroz estrategia de ataque político al Gobierno socialista por parte del PP y todos sus dirigentes. Y juntos, unos y otros, no solo lograron arrancarle el caso Gürtel, sino que acabaron con su carrera como juez. Pero un caso en manos de Garzón durante todo un mes da mucho de sí. Tanto que sobrevivió al letargo del Tribunal Superior de Madrid y sus intentos de dejarlo en nada”.

Y ya puestos extraigo algún párrafo más del primer capítulo: “El caso Gürtel que sí es el caso PP”:

“No hay entre el caso Gürtel y el caso Bárcenas una separación nítida, porque la suciedad nunca tiene límites perfectamente definidos. El llamado caso Bárcenas es —por ahora— tan solo una pieza separada del caso Gürtel. El tesorero, aquel que señaló el pícaro Correa, está en la cárcel porque es uno de los principales imputados en Gürtel. Pero les decíamos que su propio caso ha alcanzado tal volumen de dinero y notoriedad pública que se merece otra serie. La tendrá. Porque ya el desarrollo de la Gürtel, sin el gran tesorero, tiene lo suyo”.

(…)

“Y es que Gürtel —su equipo, su alineación— es inseparable del PP. Se adhiere a él como una segunda piel. No habría uno sin el otro. Siameses: trama Correa-cargos del PP. Y por eso, porque sí es una historia del PP, hay más de 70 excargos del partido imputados en las distintas causas, y por eso la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), de su propio Ministerio del Interior, en su informe definitivo del 30 de diciembre de 2013, señala hasta cinco veces que el Partido Popular se ha servido durante años y años de la trama Gürtel para financiar, entre otras cosas, sus actos electorales. Allí están las facturas y allí están los proveedores. ¿Todo era una maniobra contra el inocente PP?”

Pues bien, el PP sigue gobernando España, Comunidades autónomas, ayuntamientos,  es el más votado para el Parlamento Europeo. Y decide, recorta, dicta leyes ideológicas, de su ideología. Los trapicheos de los ERES andaluces y alguna cosa más tampoco dejan en buen lugar al PSOE, aunque no se pueda comparar la magnitud. Y la derecha nacionalista catalana anda bien pringada también.

En el fondo me parece esperanzado que el 95% de los españoles, al menos, sepa a que nos enfrentamos. Lo engullen tan campantes que es una forma de apoyarlo. Pero quizás un día comprendan el daño troncal que la corrupción hace a una sociedad. Lo enternecedor es ese 5% que pasa por la vida como una pluma incontaminada.

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Un gobierno limpio no echa a un periodista, aunque sea Pedro J. Ramírez

Es la noticia del día: la defenestración de Pedro J. Ramírez de la dirección del periódico El Mundo. Casi cada español tiene opinión sobre el caso. La mía atiende a dos vertientes: él como periodista y las razones de su destitución.

Creo que Pedro J. ama el periodismo y sabe qué hacer con él, la pena es que su personalidad le inclinara en muchas ocasiones más a usar el periodismo que a practicarlo. Para mí, una sola vez que eso ocurre invalida todo. Haber manipulado a un sector poco avezado de la opinión pública para vender periódicos y apoyar las mentiras de Aznar en el 11M le restó toda credibilidad. Es tan sensible la credibilidad que puede costar una vida construirla y luego se rompe como el cristal, a la mínima.

Ahora bien, puestos a elegir entre los mamporreros que devastan hoy los medios, al menos Pedro J. es inteligente y sabe qué es una noticia. En el caso de algunos de sus colegas que permanecen, lo dudo. Enfrascados en la manipulación ya no saben qué es periodismo, si alguna vez tuvieron idea de lo que es ese concepto.

Todo acaba. Para algunos mucho antes. Lo grave del caso es que todo apunta a que a Pedro J. Ramírez le ha echado el PP precisamente por hacer periodismo y contar el asunto Bárcenas. Y lo ha hecho, además de por presiones a la empresa – una empresa endeudada, tan endeudada como todas ellas- , jugando con la publicidad institucional que, bien mirado, no pertenece al gobierno sino al bien común. No hemos estado delante de las llamadas y consignas para cargarse al díscolo -por eso hablo del «todo apunta»- pero está probado que el gobierno y sus administraciones en manos del PP le negaron publicidad que daban a otros medios con menor audiencia.

Todo esto es lo que a mí al menos me parece una actitud propia de una organización que no parece creada precisamente para el servicio público sino para otros fines. Presuntamente, desde luego. Estamos viendo maniobras sobre jueces, ahora también se quita de en medio a un periodista que ha contado asuntos bien turbios. ¿Por qué? La respuesta es clave.

Ignacio Escolar corrobora las causas de esta destitución que se venía anunciando hace tiempo, cuando el periodista empezó a ser “un mal chico” para el PP. Por la razón que fuera.

“Pedro J. ha sido desbancado de la dirección del periódico que fundó por dos motivos. El primero, que la empresa que dirige está en unas pérdidas pavorosas, insoportables para cualquier editor. El segundo, las presiones de un Gobierno al que no le gusta nada la libertad de prensa y que ha utilizado todos los resortes del poder a su favor. El PP ha aprovechado la debilidad económica de la empresa editora de El Mundo, Unidad Editorial, para rematar a su director.

No han echado a Pedro J. porque los ministros no fuesen a sus entregas de premios. Eso era solo simbólico. Las presiones han sido mucho más sencillas: han consistido en cortar el grifo de la publicidad institucional. Según cálculos internos de Unidad Editorial, la guerra desatada por el escándalo Bárcenas –y especialmente por los SMS del presidente del Gobierno al extesorero del PP– le ha costado al grupo unos 18 millones de euros en publicidad institucional.

Todas las administraciones gobernadas por el PP, desde el Ministerio de Empleo hasta el Ayuntamiento de Sevilla, pasando por Castilla-La Mancha o la Comunidad de Madrid, han cortado el grifo de las subvenciones a El Mundo. Todo ese dinero público, que el PP reparte arbitrariamente y utiliza para domesticar a los medios de comunicación, ha pasado de El Mundo al ABC. Y de la misma manera que hace unos años Esperanza Aguirre se cargó a José Antonio Zarzalejos, hoy Mariano Rajoy ha desbancado a Pedro José.

Por ahora, parece que el Grupo Planeta no comprará El Mundo, pero no descarten que lo haga más tarde. Sin bicho dentro, el periódico es mucho más interesante para el dueño de Antena 3, Onda Cero, La Sexta y La Razón. Hay tres diarios impresos en la derecha y no hay sitio siquiera para dos.

¿Es Pedro J. una víctima de la libertad de expresión? Tampoco nos pongamos estupendos. Esas mismas subvenciones públicas en forma de publicidad institucional que ahora le retiran antes jugaron a su favor”, termina diciendo Escolar en este magnífico artículo de principio a fin. Os aconsejo el fin, es rotundo.

Es una pena que los personajes controvertidos –y Pedro J. Ramírez lo es- anulen en parte el fondo de la cuestión: un gobierno democrático no puede cargarse a un periodista porque denuncia sus miserias. Ni usar fondos del Estado para sus fines políticos. Eso es lo que yo pienso. Y lo que preocupa. Este país es cada día más una pocilga en sus más altos estamentos. E insisto, en la mierda no crece nada sano.

De qué nos quejamos

Le sorprenden a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, las protestas de estos días en España porque “no casan” con la recuperación. El conciliábulo neoliberal de alto rango se ha puesto de acuerdo para corroborarlo, desde el acomodaticio Obama a Lagarde. Se hace ineludible, por tanto, explicarles de qué nos quejamos.

Hemos entendido que, si hubieran existido más Gamonales, se habría evitado el pozo sin fondo de las inversiones públicas ruinosas que nos han hipotecado más allá de lo tolerable. No hace falta buscar mucho: la Comunidad Valenciana, por ejemplo, está llena. Desde la Ciudad de las Arts al circuito de Fórmula 1, pasando por el puerto deportivo, parques temáticos o donaciones deportivas. ¿Hablamos de la Ciudad de la Cultura gallega? ¿De las exposiciones universales? ¿De los aeropuertos inútiles que ni siquiera han visto pasar aviones? ¿De las radiales que ahora también hemos de rescatar? Si la sociedad hubiera protestado como en Burgos, nos habríamos ahorrado un buen pico.

Nos quejamos porque nos hemos encontrado con que nuestros derechos constitucionales están supeditados al pago de una deuda que, lejos de disminuir, ha crecido a niveles récords en la historia. Si hace un año ya hablábamos de que era la mayor que se había registrado jamás, comprobamos que sigue aumentando con el mismo vigor. Añade unos 10.000 millones de euros cada mes. Aún con los insufribles recortes estamos así, ¿cómo esperan, y con qué, paguemos semejante agujero?

El déficit lleva parejo camino. Porque mientras se merman sanidad y servicios esenciales, crecen los asesores como esporas. Porque el pozo bancario y una pésima gestión mantienen las arcas vacías. Añadamos la imprevisión continua de este Gobierno que le lleva lo mismo a vaciar la hucha de las pensiones como a gravar hasta los vales de comida con los que algunas empresas retribuyen a sus empleados. Recaudar, aunque se cause un perjuicio mayor.

Estamos hartos también –y mucho– de los cuentos sobre el empleo. El Gobierno de Rajoy ha elevado el paro desde el 22,85% que se encontró en 2011 al 26%. Ha destruido casi un millón de puestos de trabajo. Ésa es la verdad de los datos, y muchos lo sabemos. Que está lejos siquiera volver al número de parados con los que el PP inició su mandato. Eso sí, el objetivo se ha cumplido. Se trataba de abaratar todo el empleo en España para ser más «competitivos». Aunque fuera a costa de una gran precarización y del descomunal aumento de las desigualdades sociales. Mucha gente es consciente, sin embargo, de que hasta llegar a trabajar por un cuenco de arroz y un catre hay mucho camino donde mejorar la “productividad”. Y ése es su único “modelo” de país. ¿Tienen otro? ¿Cuál? No lo vemos.

Es sencillamente flagrante que se atrevan a hablar de recuperación con unos seis millones de parados reales, según la EPA. Sobre todo habiendo destruido a una generación de jóvenes. A finales de 2011 nos angustiábamos porque el 48,95% de ellos no tuvieran trabajo. Ahora el paro juvenil alcanza casi el 58% y tienen el cuajo de decir que esto es el país de las maravillas.

Los ERE y despidos ya de mayores de tan sólo 45 años. El contrato temporal y por horas como gran hallazgo, lo mejor para labrarse un porvenir estable. Por eso los ciudadanos se van como nunca. La emigración ha causado una caída de la población española sin precedentes. Otro récord. Ni en la gran oleada del franquismo se registró tan elevado número. Y encima, a quienes tienen el coraje de iniciar la aventura de buscar trabajo fuera de su país les van a quitar la tarjeta sanitaria a los 90 días. Aunque no lo encuentren. Empieza a ser más que evidente lo que han hecho con una sanidad universal que sí podía pagarse.

Nos quejamos de la corrupción. Muchos ciudadanos han entendido ¡por fin! esa obviedad: es imposible edificar nada sano en semejante sustrato de podredumbre. A todos los niveles. Perplejos de ver pasar sobres, comisiones, sueldos y sobresueldos, estamos asistiendo a espectáculos que “casan mal” –en este caso sí–, pero con la democracia. No percibimos la separación de poderes, sino todo lo contrario. Y organismos solventes internacionales nos dan la razón, impelidos a intervenir por lo que están viendo.

El Grupo Anticorrupción del Consejo de Europa, el prestigioso GRECO, urge a las autoridades españolas a restablecer la confianza en las instituciones políticas y judiciales, como si hablara con una república bananera. Dedica un especial apartado a la Fiscalía General del Estado, a los fiscales. Si nosotros estamos estupefactos de los manejos que estamos viendo con la infanta Cristina, o con Miguel Blesa, este organismo internacional, también. Por eso, por primera vez en la historia, llama a “reforzar la imparcialidad” de la Fiscalía. Y a nadie se le ha caído la cara ni de vergüenza.

Nos quejamos de ver cómo dan millones de dinero público a los bancos, en una factura que no deja de crecer mientras osan hablar de recuperación. Luego los venden de saldo. El Banco de Valencia, por un euro, perdiendo 5.449 millones; Novagalicia tirando a la basura otros 8.000 millones; el Banco Gallego, por otro euro. Éste nos salió más barato: sólo habíamos metido en él 245 millones. Ahora preparan dar negocio privado con el apenas apañado –gracias a nuestro dinero, nuestra sanidad o nuestra investigación– gran pufo de Bankia. Para seguir rebuscando por las esquinas algo con lo que paliar el fiasco que nos han montado.

Nos quejamos –todavía no suficiente– de la venta de España por parcelas a fondos buitre, cuya misión no es precisamente la inversión productiva. ¿Cómo no va a ser atractivo acudir a las suculentas rebajas con las que se están desprendiendo de todo cuanto era nuestro? ¿Y quién compondrá después el destrozo que no dejan de causar? En algunos casos es ya irreparable.

Nos quejamos del enorme retroceso que en sólo dos años de gobierno han perpetrado contra los derechos y libertades civiles. De su ley del aborto alabada tan sólo por la ultraderecha francesa. De cuanto pergeña Wert en educación. De las leyes represoras de Fernández Díaz y Gallardón. De la destrucción de nuestra sanidad pública, que era una de las mejores del mundo. De sus mentiras, de que nos tomen el pelo. De sus momios y prebendas, de su autoritarismo. De su política de comunicación sectaria y manipuladora, de sus mamporreros, que están privando de la información imprescindible a los ciudadanos.

¿Empiezan a ver que algo “sí casan” las protestas? Muchos intuyen que sólo los “Gamonales” podrán detener el podrido pastel de bodas que aún nos reservan.

*Publicado en eldiario.es

Por amor

La patética historia española de la infanta imputada ha alcanzado esta semana cotas inimaginables. Citada a declarar por el juez –obligado a luchar contra todos los elementos: prensa, fiscalías y audiencia–, hemos de leer que lo hace “voluntariamente” o que “ha querido” no recurrir la imputación.

Nada sorprendente, es el habitual tratamiento como a pueriles súbditos que nos dedican. Pero donde la infinita capacidad de estupefacción ha llegado al límite ha sido al escuchar los argumentos exculpatorios de uno de los principales letrados de Cristina de Borbón: Jesús María Silva, socio del afamado bufete Roca i Junyent, encargado de su defensa.

En el siglo XXI, en Europa, este señor ha declarado: «Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona: Amor, matrimonio y desconfianza son absolutamente incompatibles». Y en eso basa, al parecer, el intento de hacer colar que la inocencia «pasa obviamente por su fe en el matrimonio y el amor por su marido», según declara. ¿Obviamente?

Si todo con lo que cuenta este despacho legal –presumiblemente de primer nivel– es apelar a la “simpatía” que ofrece la mujer delincuente enamorada de su marido, es que las cosas están realmente feas  en pruebas de inocencia para Cristina de Borbón. “Confianza y matrimonio son absolutamente inescindibles, y el que no lo vea así es que no sabe lo que es el matrimonio», dice Silva. Tampoco parece que sepan ni en las más altas instancias, qué es la justicia.

Lo peor es que sigan confiando en la laxitud moral y el machismo recalcitrante de esa España que creció años y años oyendo a la mujer sumisa, callada, comprensiva que, por mucho que viera, lo más que le preguntaba era que si (él) la quería. La que pedía se le saltaran los pulsos si (ella) le faltaba alguna vez al tipo que la humillaba a diario.

La primera mujer de la familia real española que estudió una carrera. Ocupando un puesto de importancia, internacional ahora, en una de las primeras entidades bancarias del país. Y no sabe ni de leyes ni de impuestos, sino sólo –y nada menos– de amores en plan mujer-mujer. Ha mutado –hasta volverse del revés– de aquella antigua infanta deportista e independiente como antaño la presentaban. Por amor… ha sufrido la desintegración del cerebro.

Como la otra tontita enamorada, Ana Mato, la mujer que ha dejado sin sanidad pública a miles de seres humanos  y ha obligado a restringir o suprimir tratamientos con sus repagos. La responsable de víctimas ciertas con su políticas, tampoco se enteraba de nada. Cegada por la ensoñación amorosa o quizás tan sólo por acatar la supremacía natural de su señor esposo. Es preocupante que se atrevan a tratarnos como idiotas, como niños al menos; que lo consintamos.

A ver si nos entendemos, por amor se priva uno hasta de comer –si faltan recursos– para que se alimenten los seres queridos. Por amor se rompen barreras y se cruzan continentes, aunque pagándose el billete. Lo que no se hace es blanquear capitales, ni delinquir con los impuestos –si es el caso–. Ni, en definitiva, cargar cuentas astronómicas de sushi al erario público. Y, desde luego, no se obliga a trabajar en negro, sin contrato –y cuanto implica–, a los empleados del servicio doméstico. Ni mucho menos se enriquece uno a costa de discapacitados para ensanchar con colmo una vida de lujos que nunca conoció la menor estrechez. El amor tiene mucho más de entrega que de rapiña. Especialmente de lo ajeno.

Dice el abogado Silva: «Lo que no se puede pretender es que el legislador diga: “Mujeres, cuando vuestros maridos os den algo a firmar, primero llamad a un notario y tres abogados”.  ¿Qué ocurre? ¿El amor impide leer contratos por una misma y entender su significado? ¿Revisar la desproporción entre ingresos y gastos tal vez?

La familia real española ha entrado en descomposición, como resaltan los medios internacionales –aquí seguimos con el “ha querido” declarar “voluntariamente”–. El rey balbuceante al que “le falta luz en el atril”, pero a quien el ministro de Defensa ve “vivo de mente”, después, en el vino de honor, ya recuperado… de la baja luz de las bombillas. La reina y el heredero con gesto impasible. O la princesa con su desorbitada e incomprensible pasión por la cirugía estética, que la ha desfigurado, plastificado y frivolizado. Las siguientes generaciones también van apuntando maneras.

Y, como remate, la Bonnie Parker de la cutrez patria, siguiendo ciega de amor a su Clyde Barrow. Cerebro y guía, él –como no podía ser de otra forma aquí–, anduvieron, según la acusación, por las sendas del blanqueo de dinero negro y el delito fiscal, el baile, el sushi, los contratos simultáneos de arrendadora y arrendataria, la explotación laboral de emigrantes o la utilización para el engaño de niños dependientes. “El aquel del cariño” que “desvanece la verdad”.

En todo caso, si por amor se roba, evade, trampea o desfalca, si por amor se llegara a matar –las obnubilaciones de este cariz son muy malas–, por amor se va uno tan campante a resarcir lo enajenado y a la cárcel si es ésa la condena. ¿Cabe alguna duda?

 *Publicado en eldiario.es

Obama, bonito, lávate la boca

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El presidente que no cerró Guantánamo. El presidente que no controló a los poderes financieros ni a los lobbys. El que ejecuta sin juicio y manda espiar a ciudadanos de todo el mundo. El que, aún sacando adelante una reforma sanitaria y estimulando algo el crecimiento frente a la austeridad neoliberal europea, tanto nos ha decepcionado, ha recibido a Rajoy. Estados Unidos sigue siendo –con el permiso ya de China- el país más poderoso de la tierra. Por eso, entre las obligaciones de su jerarca está la de recibir a presidentes extranjeros y darles su bendición o ponerles tarea. Una cosa así como el Papa de la política. Ahora le ha tocado recibir al casposo presidente de España. Y es literal, nos lo muestra incluso, uno de los órganos oficiales del Partido Popular: el ABC.

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Por cierto, como El Mundo, las emisoras de radio catalanas y la Cadena Ser -la radio más escuchada de España- han sido malos, los controladores del régimen de Rajoy no les dejaron entrar en la rueda de prensa. Hay poco espacio y ellos tienen sus predilecciones. Objetivas.

Pues bien, Obama ha elogiado “los avances económicos” y el “gran liderazgo” del dirigente español en una «época sumamente difícil». Le ha dicho también que “el gran desafío” es reducir las cifras de desempleo. De Guindos salió ayer apoyando la jugada: la economía española ha crecido un 0,3% en el último trimestre. La macroeconómica. Y creen que podrán reducir el paro en 2014 hasta el 25%. Ánimo, ya falta menos para llegar al 22,85% con el que cogió Rajoy el gobierno al cierre de 2011. Solo se trataba de abaratar los sueldos, la seguridad y las condiciones laborales de los españoles. Eso sí lo ha conseguido. Y lo que queda. Y aún así siguen pegando tajos a todos nuestros servicios públicos. Obama, bonito, lávate la boca con jabón.

Infantas y capos de toda condición para alumbrar el día. Desde la cama, escucho en la SER de Madrid, que la inepta alcaldesa Ana Botella ha mandado hurgar en nuestras basuras. En contenedores y bolsa por bolsa a ver si reciclamos bien. Sigue en vigor su ordenanza que clava hasta con 750.000 euros lo que la señora estime menester. A una vecina le han puesto, dicen, 250.000 euros de multa por dejar una bolsa de papel al lado de los contenedores. Alega ella que estaban llenos, que no los recogen. No hay personal, solo para diseccionar y oler la basura. Una imagen muy gráfica de la España que vivimos. Menos mal que, en Burgos, en Gamonal, están ventilando las cloacas. Aunque cueste.

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Lo de Burgos

¿Qué ha podido ocurrir para que ciudadanos burgaleses hayan salido a la calle con esa indignación y firmeza? Nuño Rodrigo, periodista de Cinco Días, decía ahora en twitter: “En Burgos hemos sido pioneros en muchas cosas: Atapuerca, votar a alcaldes procesados, suelo a precio de oro en medio del páramo”… Parece que ahora lo están siendo en protestar contra cacicadas. “Lo de Burgos” nos ha pillado por sorpresa, pero los datos que se van conociendo apuntan en esa dirección.

Por lo que vamos sabiendo, el ayuntamiento -en manos del PP- ha iniciado las obras de un bulevar en la calle Vitoria, barrio del Gamonal. Se trata de un  consistorio fuertemente endeudado que está practicando duros recortes a la ciudadanía. Hasta aquí como todos. Los vecinos no ven la necesidad de sacar ahora las taladradoras, palas y hormigoneras y gastar un dinero que podía dedicarse a otra cosa. Pero hay más, el ayuntamiento ha adjudicado la obra a la oferta más cara.: la del constructor Méndez Pozo. ¿Y quién es este señor?

Para abrir boca aquí le tenemos saliendo de la cárcel tras una condena de 7 años por licencias ilegales.

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Cumplió su pena -bueno,  solo 9 meses antes de salir en tercer grado- , se habrá regenerado, pero basta rastrear al personaje en google para ver que es un figura.

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Sospechan los vecinos que el alcalde lleva un 5% de comisión en la obra.

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Y parece que el bulevar peatonal suprime aparcamientos que colocará en mucho menor número en un parking subterráneo, y eso sí: pagando.

Por supuesto, la autoridad competente ha mandado fuertes dispositivos antidisturbios, hay detenidos, y los medios hablan de kaleborroka ¡en Burgos!, una ciudad que elige a un alcalde del PP. Dicen también que los violentos han venido “de fuera”. Los vecinos les rebaten: son de Burgos, y del Gamonal, que es el barrio del que hablamos.

El alcalde, Javier Lacalle (PP), por su parte, sigue también los pasos del manual. No recibe a los vecinos, asegura que «las obras no se van a paralizar» y añade que «no se puede permitir que una minoría de violentos doblegue la voluntad democrática». Hay veces que ciertas palabras, en ciertas bocas, rechinan.

El comentario de Nuño Rodrigo apunta a esta constante española de las miserias locales que pasa inadvertida al resto del país. Cada uno conoce la suya pero se ve que proliferan. En distintos grados, claro está. Pero ya apesta la cadena de capos locales que convierten ciudades y provincias en sus cortijos privados. Lo hacen hasta políticos nacionales con todo un país, imaginad con menos testigos.

En Madrid el hoy ministro de Justicia nos taladró la ciudad para soterrar la M30, multiplicando el presupuesto inicial de 1.700 millones de euros a 10.406 que costó en realidad, buena parte de los cuales aún se deben. Leed lo que dice nuestro amigo PacoAlt (Francisco Altemir, ingeniero de caminos, canales y puertos) en los comentarios, en el 10 en particular.

Los estropicios causados por los jerarcas locales (además de por los nacionales) han hundido en la miseria económica y –lo que es aún más grave- moral a este país. En una pocilga no crece nada sano y ahí estamos. ¿Por qué no protestamos cuando vimos todos los despilfarros que hoy permanecen como monumentos a la corrupción e inmundicia de una parte de la política española? Pues ahora lo hacen vecinos de Burgos. A tiempo. Que esta pacifica ciudad salte es todo un síntoma del hartazgo ciudadano. Y cuando los españoles tranquilos se hartan no tienen rival. La mordaza no sirve; perdido el miedo, se la quitan con la punta del meñique.

Amo vivir en la España del PP

Lo iba a comentar pero no hace ni falta. Ésta es la lista de éxitos del PP en sus dos años de gloria. Lo más bonito quizás es que han frenado los desahucios, han recuperado el poder adquisitivo de los pensionistas, sus presuntos 150.000 parados menos y sus medidas contra la violencia de género, coronadas en grandes resultados.

Este documento ha sido remitido a sus cargos y voceros para que lo difundan:

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Creo que El Roto hoy da en el clavo sobre las medidas que el PP ha propiciado contra la violencia de género. El resto de «logros», son igual .

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A Jaume Matas y el resto de los corruptos ¿les saldrá a devolver la condena?

El ex presidente del gobierno Balear y miembro del PP, Jaume Matas no ingresará en prisión en tanto el gobierno no se pronuncie sobre su petición de indulto.  La Audiencia de Palma ha aceptado la petición de la defensa y ha ordenado la suspensión de la pena de nueve meses de prisión impuesta por un delito de tráfico de influencias. La fiscalía Anticorrupción también se había mostrado favorable a esta medida.

Jaume Matas fue condenado en marzo de 2012 a más de 6 años de prisión en el primero de los juicios sobre el caso “Palma Arena”, que tiene 26 piezas separadas (entre ellas la que implica a Iñaki Urdangarín). Tres magistrados de la Audiencia de Palma le consideraron culpable de los delitos de malversación, fraude, prevaricación y falsedad documental. La acusación pedía ocho años y medio. El periodista Antonio Alemany –del diario El Mundo-, que le escribía los discursos para glorificar su imagen, fue condenado también a tres años y nueve meses por prevaricación, delito de falsedad en documento oficial, delito continuado de falsedad en documento mercantil en concurso medial con un delito continuado de malversación de caudales públicos.

Matas fue presidente de Baleares en dos etapas (1996-1999) y (2003-2007) y ministro de Medio Ambiente con José María Aznar (2000-2003). El caso “Palma arena” se refiere a un velódromo que costó más del doble de lo previsto -pasó de un presupuesto inicial de 41 millones a 110 millones de euros- y que ya había producido 4 sentencias de cárcel a miembros del entonces gobierno del PP en la isla.

En Julio de 2013 su pena fue reducida sin embargo. El Tribunal Supremo le absolvió de los delitos de fraude a la Administración, continuado de falsedad en documento oficial, continuado de falsedad en documento mercantil, y de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación, por los que fue condenado en la sentencia de primera instancia.

Solo mantuvo la condena por un delito de tráfico de influencias y la pena de nueve meses y un día de prisión y multa en cuantía de 6.000 euros.

El  magistrado Alberto Jorge Barreiro emitió sin embargo un voto particular. En un prolijo texto legal al uso, desgranaba a lo largo de 27 páginas los fundamentos de por qué sus compañeros del Tribunal Supremo habían emitido esta sentencia, pero también los que a él le llevaban a oponerse en algunas cuestiones. De hecho no objetaba la decisión de la mayoría de que no hubo MALVERSARCIÓN DE FONDOS PÚBLICOS, ni FRAUDE A LA ADMISTRACIÓN, pero sí prevaricación y una clara autoría que corresponde al entonces presidente de Baleares.

Llamaba poderosamente la atención cómo en lo que llamó el magistrado una estructura jerárquica piramidal se cargó el muerto a sus subalternos y él se libro.Éste fue el resumen que publiqué de ese voto particular. Es una joya muy ilustrativa del funcionamiento de la Justicia española en algunas cuestiones.

Ahora deciden que no ingrese en prisión porque ha solicitado indulto. Vamos, el mismo trato que tiene todo el mundo. El que ha recibido la Infanta Cristina, a la que ha costado tanto imputar que pensar que en España se la pueda condenar es ciencia ficción. Hoy mismo la corrupción española es noticia internacional, pero aquí quienes podían poner freno a esta locura ni se inmutan.

La corrupción se ha situado ya como segundo problema de los españoles. En el telediario de TVE he escuchado que “a mucha distancia” del paro. Qué bien, es un gran consuelo.

Y el inefable panfleto llamado La Razón iba hoy de esta guisa -lo de «el auto del castrismo» es de nota-:

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