De atunes y sardinas

Un intenso olor a atún putrefacto me rodea hasta producirme náuseas. Llega de millonarios despachos de abogados londinenses, de navieras que no pagan impuestos en el suelo al que reclaman asistencia, de humanas pero impresentables exigencias autoritarias para los riesgos del negocio privado, de sentar precedentes para los secuestros. Ha costado mucho dinero, muchos efectivos, solucionar el secuestro. A un montañero catalán le hicieron pagar los gastos de su rescate al haberse arriesgado imprudentemente. Y no buscaba un lucro personal. En el mismo mar del atún, nadan las sardinas con su ascua adjunta, sirviendo carnaza a la ciudadanía que ya tenemos reallity show nuevo. El señor de los hilillos habla de imprevisión en las catástrofes, sin el menor pudor, sin vergüenza propia o ajena. Una lectora escribe (para un tema cerrado) que ella no entiende nada de lo que lee y escucha y que es obligación de los informados sacarla de su ignorancia o dejar de quejarnos para que todo siga como está.

El colegio de médicos de Andalucía pide que se pueda objetar la ley de muerte digna, porque, cuando ellos no saben curarnos, lo que manda la tradición es que uno palme con dolor e indignidad humana. La Hacienda española despluma a quienes una funcionaria coge ojeriza, mientras uno ve todos los días a numerosos personajes públicos robar a manos llenas. John Paulson, el gestor neoyorquino de hedge funds, se ha embolsado 20.000 millones de dólares con la crisis (que contribuyó a provocar) en el periodo comprendido entre su estallido en el verano de 2007 y el suelo bursátil en la primavera de 2009 (vía “jmares”). La FAO se ha reunido en Roma. Llaman la atención sobre las alarmantes cifras del hambre. En tres años la población en peligro extremo ha pasado de 854 a 1.020 millones. 17.000 niños mueren diariamente porque no tienen qué comer durante días, clamaron en un grito. El G8 ni se molestó en asistir a la cumbre, ni ha pagado la ayuda a la que se comprometió. Y los 60 mandatarios que sí lo hicieron coparon los hoteles de lujo de la capital italiana.

Pues bien, muchos de esos hambrientos, la mayoría, están en África. Somalia lleva más de dos décadas sin gobierno efectivo. Los señores de la guerra campan a sus anchas, incluso ahuyentaron  y ridiculizaron al poderoso ejército de los EEUU y a los cascos azules de la ONU. Para quien quisiera verlo, que para todos se servía, en TVE mostrábamos –en el oscuro reducto del telediario internacional- cómo la ayuda humanitaria para la mayoría hambrienta caía de los aviones pero no podían cogerla. A veces pagaban con su vida el intento. Los señores de la guerra les disparaban, robaban los alimentos y especulaban con ellos. Les servía para afianzar su poder.

La esperanza de vida en Somalia es de 48 años. Las mujeres tienen una media de 7 hijos (que harían las delicias de la derecha española). El 97,8% de ellas son analfabetas, frente al 2,7% de los hombres. Y el islamismo radical –religión mayoritaria en el país- crece por momentos. Y para colmo de males llegaron los occidentales, les quitaron la pesca, sus recursos naturales. El libre mercado, la globalización, lo justifica.

Pero héteme aquí que un día también llegó la televisión. Me cuentan los más viajados, que no hay aldea por mísera que sea en toda África en la que al menos alguien no disponga de un aparato con su parabólica. Y ven cómo vivimos nosotros, o como contamos que vivimos. Los más honrados, los más valientes, se plantan en una patera, para –si  alcanzan puerto y consiguen quedarse- ser tratados como ciudadanos de segunda. O de tercera. ¿A alguien le extraña que los jóvenes somalíes opten por la piratería consentida? Hombre, que es cambiar la choza por coches de lujo ¿cuántos occidentales no lo harían en sus circunstancias?

Vuelvo a insistir en que África se está hartando. Con toda razón. Y numerosas pruebas lo atestiguan. Pero, nada, sigamos con los atunes, las sardinitas y los fuegos artificiales.

  Por cierto, en Somalia hay una rica tradición literaria. La poesía y los cuentos populares, los juegos de palabras, se constituyen en valiosa fuente de comunicación y socialización.  Uno de sus más afamados autores, Al-Hasan’s, con libros traducidos al inglés, concluye así un poema:

«Si no se hubieran convertido en ingratos, no me habría convertido en furioso con ellos.

Yo no he perdido la generosidad y el respeto por ellos.

Yo no les ocultó nada, si ellos desean la paz.

 Pero cuando actuaron con desprecio, la muerte se dirigió directamente a ellos».

Y aquí una mujer, disertando en la calle:

El triunfo de la mediocridad

En 1913, un médico, sociólogo y filósofo argentino, José Ingenieros, publicó un libro que tuvo gran influencia entre los jóvenes latinoamericanos: “El hombre mediocre”. Entre los modelos que definía, el que daba título a la publicación. “El hombre mediocre es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y se convierta en parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente. El mediocre es dócil, maleable, ignorante, un ser vegetativo, carente de personalidad, contrario a la perfección, solidario y cómplice de los intereses creados que lo hacen borrego del rebaño social”. (…) «En su vida acomodaticia se vuelve vil y escéptico, cobarde. Los mediocres no son genios, ni héroes ni santos. Un hombre mediocre no acepta ideas distintas a las que ya ha recibido por tradición” (…) “A su vez, el hombre mediocre entra en una lucha contra el idealismo por envidia, intenta opacar desesperadamente toda acción noble, porque sabe que su existencia depende de que el idealista nunca sea reconocido y de que no se ponga por encima de sí. «Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos».

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Como salidos de un circo, los mandamases de Valencia no apuntan siquiera a esa mediocridad, sino a provocar vergüenza ajena. Es la mediocridad quien les encumbra. Pero sigamos mirando, en giro de casi 360º grados, el panorama político español y echémonos a llorar. ¿Y el mediático? Siguiendo en este caso la tendencia mundial, el periodismo no sabe qué hacer consigo mismo. Trivializar los mensajes a morir, para incitar a consumir a la ciudadanía aturdida, y consolidar más la mediocridad. Mantener el negocio contra viento y lógica. Reducir las plantillas, suprimir la experiencia, crear informadores inseguros con su futuro de pan y cuchara. Jubilados de lujo se ríen de las penas ajenas, porque, por el momento, disponen de un consolidado colchón. Comprometerse ni en sueños. Y la sociedad exhausta porque la tarea es demasiado ingente, “otros están peor”, y “nada se puede hacer”. El hombre mediocre de José Ingenieros ganó la partida en los albores del siglo XX, y mucho más –sí, mucho más- en los del XXI.

Pues bien, os preparan una reforma laboral que apenas ya nadie discute, y que sacraliza los beneficios de quienes nunca pierden a vuestra costa. No está nada claro que, nosotros, los apartados de la vida laboral, conservemos de por vida las pensiones. Al menos no os dejéis distraer con la zanahoria de lo que dicen los brillantes representantes del PP, del PSOE, de IU –que viene bueno-, y del resto de los partidos.

Todo se cuece más lejos. El valiente Obama les ha dicho a los chinos que no quiere meterse mucho en lo que hacen con los derechos humanos, que cada cuál se organiza como puede, pero que, vamos, podrían ser una pizca más rigurosos, si no les molesta que se lo diga,si les molesta, pues nada, que no ha dicho ni media. En la libertad de información y de expresión, por ejemplo, no ahondemos mucho más. Un mercado de 1.008.175.288 habitantes, según el último censo, sojuzgadas (salvo el Partido y su camarilla) es un inmenso campo para el negocio. Es lo que cuenta. Acaban de ser ejecutados nueve detenidos por las revueltas étnicas de Julio, porque osaron protestar. Y hace falta tener coraje para protestar contra la dictadura y el ejército rojo-sepia. Eran algunos de los que quedaron con vida en las manifestaciones reprimidas con saña y sangre. China y EEUU también, hacen fracasar la cumbre de Copenhague que trataba de frenar el cambio climático, grave amenaza de hoy del futuro. No es rentable ¡qué le vamos a hacer! Pues mirar las tetas de Pilar Rubio  -¿globos de silicona para un cuerpecillo deforme?- o darse una vueltecita por H&M y C&A que, por poco precio, satisface el mono consumista. A mí me deja como una seda. Comprar bufandas a 7 euros para este otoño de 21º. Después de una sesión matutina de tiendas, me digo «Bah ¿para qué escribir?», en serio. Ya lo decía José Ingenieros, hace casi un siglo: «Cuando la mediocracia encuba pollipavos no tienen atmósfera los aguiluchos».

San Cugat, la BBC española

San Cugat, el centro de TVE en Cataluña, siempre ha sido una isla en el conjunto de la empresa. Últimamente, están mostrando sus trabajos –imagino que no sin esfuerzo- más allá de su territorio. El documental sobre el consultorio de Elena Francis –que emitió Documentos TV- es una auténtica joya de imagen y contenido. Partieron de las miles de cartas –reales- enviadas a “Doña Elena” encontradas en un viejo edificio y trazaron el retrato de aquella España en la que el consejo para el maltrato machista e incluso el incesto era callar. Pero también de aquellos ciudadanos que buscaban respuestas a múltiples cuestiones que no les daba la educación vigente. La España que aún se escandaliza porque se imparta educación sexual por el precio por persona de un cóctel de la Comunidad de Madrid, que sigue sin conocer cuestiones elementales no brindadas aún en condiciones -por mojigatería- ni en colegios públicos ni concertados, es heredera de aquellos lodos.

  La serie que está emitiendo la 1 los jueves por la noche, «50 años de…» representa otra meritoria y brillante producción. En San Cugat, sin el concurso de productoras, han expurgado el rico archivo de TVE para seleccionar y elaborar un montaje nada convencional. Salvo un par de capítulos entregados al convencionalismo de aportar un famoso que lo cuente –cada documental trata un tema concreto-, el resto está siendo un gran hallazgo que congratula con la inteligencia. No hay puntada sin hilo en esta serie.

   El dedicado a “Civismo y buenas prácticas” de Silvia Quer nos situaba frente al espejo de lo poco que se ha conseguido en la educación de los españoles. Es enormemente revelador. Aconsejo pincharlo y verlo durante este fin de semana, por ejemplo. Dura 28 minutos y no encuentro como enlazarlo directamente.

    Lo mismo que este desengrasante repaso por las canciones de estos últimos 50 años, montadas también -sin texto- con toda intención e ironía. Desde el arranque patriotero a los subrayados en color y blanco y negro.  Suelo insistir en que la nostalgia es hacia algo terminado, la memoria sirve para aprender sobre nosotros mismos y sentar bases de presente y futuro.  Una gran diferencia.

Los periodistas somos «de letras»

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El innovador nuevo logotipo

Siempre se ha dicho eso, que los periodistas somos “de letras” y solemos cometer fallos garrafales con los números. Las anécdotas al respecto se cuentan por centenares.

Casi todos los medios, la propia TVE, nos vienen contando el liderazgo de audiencias de la cadena desde hace 3 años –cuando se libraron del lastre de 4.150 trabajadores mayores de 50 años-. Esa nueva televisión arrasadora, objetiva al punto de informarnos de lo que opinan los distintos políticos que es la mejor forma de que uno se sitúe ante la realidad, o de llevarlos a espacios de opinión –esta vez bajo ese epígrafe concreto- para que se explayen durante 59 segundos o sean preguntados por los ciudadanos, sin intervención de periodistas, y que haría palidecer de envidia a La Clave.

Pues resulta que algunos medios han aportado los datos irrefutables del liderazgo de audiencias de TVE:

Baste decir que cerró 2006 en un 18,3% de share o cuota de audiencia. Con la liquidación de la empresa anterior y su conversión en corporación, concluyó 2007 en un 17,2%. Aunque no lo pone, añado que 2008 tuvo un histórico 16,9%, y que ya anda este año por el 16,4%. Supera a las demás cadenas, eso es cierto, partiendo de un 23,4% a finales de 2003. En el mismo tiempo de ese impresionante despegue de TVE hace 3 años, La Sexta ha ido escalando desde su inició en 2006 con un 2,2% al actual 6,8%. Y Cuatro terminó 2005 con una media de 4,6%,  hasta llegar en 2008 al 8,6% que ha subido más este año hasta descender en octubre al 7,9%.

Esta manera de computar las cifras ocurre, sin duda, ya digo, porque los periodistas somos “de letras”, mentes dedicadas a la ensoñación, con poca memoria también porque es la formación matemática la que aporta mayor concreción y racionalidad. Hitos de la brillante gestión de los últimos tres años han sido –según afirmaron anoche en TVE- “Cuéntame como pasó” –que se lleva emitiendo desde 2001- y que ya no es «la serie más vista de la televisión», sino «la serie más vista de los jueves» o “Amar en tiempos revueltos” –en antena desde 2005-.

Gran Bretaña se toma muy en serio a su BBC que exporta al mundo entero sus reportajes. En Estados Unidos, la televisión pública es residual. Depende de qué modelo básico se quiere y cuánto se quiere primar la libertad.. de negocio. Si Zapatero afrontara los asuntos cruciales del país con el mismo ahínco que el diseño audiovisual de España, muchos de nuestros seculares problemas estarían resueltos. Pero igual es que nuestro presidente va a ser también “de letras”. Un sentimental. Por cierto, impresionante la rapidez del acuerdo con Rajoy para consensuar un candidato a nuevo presidente de la corporación. Pues mira, que también va a ser «de letras», giradas a corto plazo ¿las elecciones? Si es que cuando quieren de verdad, pueden. Todo depende del objetivo a conseguir. Y del delicado balance entre lo que se gana y se pierde. Que… no deja de ser un concepto basado en números.

Y aquí una lectura aconsejada sobre el tema del relevo en RTVE. Javier Pérez de Albéniz, el descodificador.

Y otra. Juan Varela.

Y otra. Enric González.

Paradojas

Alberto Oliart ha sido nombrado presidente de RTVE con el consenso de los partidos mayoritarios. Figura destacada de la transición, perteneció a UCD y a la època en la que mayor libertad de información se respiró en la casa. Tiene 81 años. Los mayores de 50 años hemos sido apartados de la empresa por un ERE, debido a nuestra edad.

El aborto es un asesinato, la mujer embarazada una familia que recibe ayudas y hasta vivienda en Valencia, pero la Comunidad de Madrid ha suprimido de sus presupuestos el cheque bebé a familias numerosas, madres en paro y progenitores discapacitados. ¿Se trata de proteger la “vida” únicamente en los úteros maternos?

La Comunidad de Madrid se gasta casi tres millones de euros en asuntos taurinos. Es casi un millón más de lo destinado para remodelar los centros de mayores y lo mismo que tendrán los municipios para deportes. Aguirre ha recortado también en Empleo, Cultura, e inmigración.

De los palacetes de Matas en Mallorca, a los trajes y bolsos de Valencia, comunidad donde hizo su agosto “el bigotes”. Del pillaje a gran escala del Palau a la bacanal de –presunta, claro está- corrupción urbanística en Cataluña. Entretanto nueve personas están presas en la cárcel de Zuera (Zaragoza) por ser atrapados infraganti vendiendo copias de discos y películas en el top manta.

La FAES de Aznar es la fundación política que más dinero recibe del Ministerio de Educación. «Gota a gota», la editorial de FAES edita, entre otros, títulos como «Planeta Azul (No verde)» o «Una mirada fría al calentamiento global», clamando contra la «nueva religión» del ecologismo. Todo el catálogo es igual de interesante.

José María Aznar nombrado  catedrático de ética de la Universidad católica de Murcia.

El Gobierno recorta un 15% el presupuesto para Ciencia e Investigación. El Estado pagará la mitad de la visita del Papa en 2011, unos 25 millones de euros. Las empresas patrocinadoras tendrán una bonificación fiscal del 80%.

Millón y medio de jóvenes menores de 30 años están en paro. PSOE y PP pactan en los presupuestos 250 millones para las constructoras. Lo más granado del sector como beneficiarios. Repararán las autovías más antiguas. ¿Irán los jóvenes a echar el alquitrán del pavimento por 600 euros mensuales?

El Ayuntamiento de Madrid debe 8.000 millones de euros, es el más endeudado de España. El Ayuntamiento de Madrid acaba de aprobar el -¿imprescindible e inaplazable?- plan parcial de la «Operación Chamartín».  Contará, entre otros edificios, con 20 iconos arquitectónicos en altura, de los cuales cuatro4 edificios serán de 60 plantas. La inversión será de 11.100 millones de euros. El proyecto incluye la remodelación de la M-30 en el norte de la ciudad, soterrando su trazado, por un costo de unos 1.400 millones de euros adicionales.

 Ceder a las exigencias de los etarras es un chantaje inadmisible. Si son somalíes una labor exigible con presiones y patriótica.

Varias profesiones profesiones o actividades están excluidas de las aseguradoras privadas: tripulaciones… aéreas, cuerpos seguridad, submarinistas, toreo, deporte profesional, circo y minería, que tiene su tela. E incluso quienes limpian ventanas exteriores de los edificios.  Proteger a los barcos que faenan en el mar Índico, con algunos españoles dentro -aunque muchos de ellos bajo bandera de paraiso fiscal para que sus dueños eludan impuestos- cuesta 75 millone de euros anuales del erario público.

Los inmigrantes son un asco que vienen a quitarnos nuestro trabajo y todo «lo nuestro»; si -explotados y abandonados-, piratean, unos salvajes.

El pirata desarrapado, presunto menor, dispone de un abogado de campanillas que acude a hacerse famoso -dentro de lo que permite su escasa audiencia- en Telemadrid. ¿Para abrir boca y seguir con otros medios? ¿Qué está pasando aquí?

Todo cuanto rodea a la piratería somalí huele a mafia internacional de altos vuelos. Todos los periódicos culpan ¡a Zapatero!, incluso con acusaciones contradictorias.

Ya lo decía el poeta «todo junto» se escribe separado y «separado» todo junto. ¿Hay mayor paradoja?

Las lecciones del Muro

Empiezo a pensar que nos aqueja una sobredosis de Muro. El histórico acontecimiento se ha convertido en un consumible más que en pocas horas regresará a la historia. No sé qué quedará de los sesudos análisis –los menos- que buscan conclusiones para sustentar cambios de presente y un mejor futuro. Sospecho que, en la dinámica actual, serán barridos por nuevos titulares del espectáculo. Sería deseable que no dejáramos la efeméride en el cajón cerrado de la nostalgia, porque somos hijos de nuestra trayectoria, todo parte de algo que explica sus porqués y anticipa el futuro.

Como en los grandes hitos, todo el mundo tiene una historia que contar de aquella noche del 9 de Noviembre de hace 20 años, según he podido comprobar. La mía fue excepcional -y pocas veces se puede aplicar con más precisión ese calificativo-, pero intentaré resaltar sólo los matices significativos.

visado

Este visado nos habla de un Berlín cerrado, difícil de entender hoy. Llegamos en la noche del 8 de Noviembre. Al frente de un equipo de Informe Semanal, decidí residir en el lado Este del Muro para poder pulsar la vida de la ciudad, su rebeldía que nos había llevado allí, y contarlo aquel mismo sábado, día de emisión del programa. Un opíparo desayuno en el hotel –hasta con frutas tropicales- saludó la mañana. Era lo que se reservaba a los turistas. Por eso resultó tan contradictorio llegar a la calle y ver que todo lo que se ofrecía al ciudadano berlinés eran coles. Largas horas pateando las calles mostraban el mismo paisaje de carencias, y una sola queja en la población: la falta de libertad. Especialmente, para viajar. Las modélicas manifestaciones de protesta les habían dado fuerza. Alemanes y comunistas, no tenían inconveniente sin embargo en responder, más aún se agolpaban ante el micrófono abierto para iniciar nuevos debates en corrillos, casi olvidados ya de nuestra presencia. Muchos habían huido, pero los que se quedaron afirmaban que los cambios se producen desde dentro, y que el patriotismo es impulsarlos.

La suerte nos alumbró sin cesar. Tras la famosa rueda de prensa de Schabowski que, por error, anuncia la apertura de fronteras, y a la que llegamos, asombrosamente, por indicación del Presidente Egon Krentz, nos encontramos por pura casualidad en el Puente de Bornholmer, a la hora oportuna. No es cierto, como escucho en algunas crónicas, que allí hubiera centenares de personas presionando, estaban en otro paso fronterizo cerrado cuando ya había aabierto Bornholmer. La realidad a veces es menos brillante de lo quisieran algunos periodistas. Ni tampoco que hubiera cuatro equipos de TVE en Berlín. Al día siguiente no solo llegaron 3 más, puede que fueran 300.

Está probado que las autoridades de la RDA no tenían intención alguna de derribar el muro, sino de agilizar las normas, aligerar un poco la presión, y ni en sueños pensaban hacerlo aquella noche, nadie dio instrucciones a la cadena de mando. Medio centenar de pacíficos ciudadanos preguntando, una insólita cámara de televisión –la nuestra-, quizás el hartazgo de tanto caos, llevo al jefe del puesto a decir: abran la puerta. Y eso fue todo. La libertad, convertida ya en caudal incontenible, tumbó el muro.

Personalmente, sufrí, sufrimos varios miembros del equipo, a partir del día siguiente, una pesadilla que ha llegado la hora de olvidar. Al menos, y con veinte años de retraso, se ha reconocido que estuvimos allí, se ha contado la verdad, parte esencial como concepto para cimentar el futuro y asentar el pasado.

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Puente de Bornholmer, 20 años después. Foto: Patricia Sevilla

Este verano regresé al puente de Bornholmer, sin vestigio alguno del pasado. Sólo la placa que certifica que allí se abrió el Muro. Y me hubiera gustado volver ahora con un micrófono y una cámara para tejer una historia que partió de allí. Estos días he descubierto aún más compañeros que creo mantendrán vivo el periodismo imprescindible. No son la mayoría. Buena parte de ellos solo parecen preocupados por su estabilidad profesional. Tienen razón, no corren buenos tiempos. Pero, quizás, es que hay demasiados periodistas, demasiados medios, igual que existen demasiadas fábricas de coches, demasiadas inmobiliarias, demasiadas ofertas de consumo.

En un año Berlín oriental se llenó de tiendas y productos… que sus sueldos no podían pagar. El ansía de libertad se tornó en desesperada búsqueda de dinero. El comunismo era el reparto más o menos equitativo de la pobreza –con todas las necesidades básicas cubiertas-; el libre mercado, la distribución desigual de la injusticia, generando necesidades y frustración, con muertos – literales- de hambre.

Con el Muro cayó la izquierda europea, perdiendo votantes en cascada, aunque en modo alguno compartiera sus métodos. El capitalismo se engrosó sin freno, imantando a un socialismo acomplejado. El sistema da muestras evidentes de quiebra, pero ahí seguimos, sujetos al apetito cada vez más voraz de quienes rigen el mundo en Consejos de Administración privados. Se ha inventado una tercera vía: China, la dictadura capitalista… contra los trabajadores, que impregna las relaciones laborales en todo el mundo.

Todos nos unimos aquella noche de 1989 a los alemanes en las puertas abiertas de la libertad, sobre las ruinas de la vergüenza que, sin embargo, no iban a suponer lecciones aprendidas. Oportunidad despreciada para crear una nueva sociedad, tampoco sirvió para erradicar los Muros. Ninguno. Ni libertades, ni justicia, ni pensamiento, ni ansias de progreso social.

Cuando el ERE se anunció en RTVE, 2006, preparé otro reportaje sobre los Muros, los visibles, los de cemento y alambradas. Pidiendo imágenes e información a los corresponsales, entre ellos a Rosa Calaf. Con la impresionante búsqueda en el archivo de la realizadora Outi Sarineen. Por cierto, desde entonces Chipre lo ha derribado, pero surgieron otros nuevos.

¿Es inevitable el futuro que nos han trazado? Hace 20 años tomamos Berlín, ahora hay que tomar Manhattan y todas las Manhattan del mundo, parafraseando a Leonard Cohen. José Luís Sampedro da la clave principal, al final del reportaje:

“Los muros caerán como lo hizo Berlín. La historia, a la larga, la construyen los pequeños. No ha habido imperio que haya subsistido”.

Veinte años de la caída del muro de Berlín

Compañeros de diversos medios me han llamado para contar mis impresiones sobre la caída del Muro de Berlín, aquel memorable momento que tuve el privilegio de presenciar al frente de un equipo de Informe Semanal. Los únicos informadores presentes en el momento en el que los guardias franquearon sin cortapisas, después de 28 años, y para siempre la puerta del paso fronterizo de Bornholmer, el primero que se abrió tal como certifica una placa en la actualidad. Allí estaba el realizador, José Luís Martí (fallecido unos años después), el cámara Laureano González (que salió el mismo día que yo de RTVE a consecuencia de un ERE) y el técnico de sonido Ángel Pedro Lucas (hoy realizador en Telemadrid). Además del embajador español en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo que parecía -por su entusiasmo y receptividad- un miembro más de nuestro grupo.

Resulta un poco abrumador, y no es de obligatoria visión o audición, pero paso a detallar las intervenciones previstas. Todos hablan del Muro, de su apertura, de sus consecuencias y os pueden aportar una visión plural. Y con los matices que siguen haciendo imprescindible el periodismo.

Sábado:

  • CNN+ a las 11:45, 18:45 y 22:45, si una noticia importante no lo desplaza.
  • Informe Semanal, TVE en un reportaje elaborado por el actual corresponsal, del que no dispongo de muchos detalles.

Domingo:

  • A vivir que son dos días. Cadena SER. A las 10 de la mañana.
  • CNN+ a las 12:45, 19:45 y 23:45, si una noticia importante no lo desplaza.
  • Telediario TVE a las 3 y a las 9. Sección ¿Te acuerdas?

Lunes:

  • En las radios autonómicas de Valencia y Galicia a las 10 de la mañana.
  • Emisoras latinas de Uníón Radio a las 14.00 hora peninsular española.
  • Canal 24 horas: De 20,30 a 21,00, en el nuevo programa de Beatriz Ariño.
  • RNE, informativo de las 22.00

Y durante todo el fín de semana, y desde ahora mismo, el reportaje de lainformación.com, de excelente factura y muy bien documentado.

Gracias a todos.

REFERENCIAS:

La Vanguardia haciendo periodismo (buscar, informarse y contarlo) aunque hay un errata en la fecha, fue el 9 de Noviembre de 1989.

Un blog  entre citas de los grandes del periodismo.

El símbolo Obama en una sociedad inmadura

Obama está siendo sometido a una severa crítica en el primer aniversario de su elección, ni siquiera de su gestión que arrancó a finales de Enero de este mismo año. Palabras como derrota y decepción aparecen hasta en voces de acreditada solvencia. El problema de inmadurez en la sociedad mundial aparece así como mucho más serio de lo que se atisbaba. Un ordenamiento social que se cae a pedazos aquejado de flagrantes injusticias, esperaba que llegará un superman con una varita mágica de luces fosforescentes y lo solucionara todo en tres meses. No lo ha hecho, y hay que hundirlo. Promovamos mensajes para derribar al ídolo que el circo precisa nuevos fetiches, más espectáculo. Salpicado, por supuesto, de muchos anuncios que inciten a consumir y mantener todo tal cual está.

Esto va en serio. Agota esbozar cada día las lacras del sistema, el adocenamiento ciudadano cuidadosamente promovido por los poderes que hoy nos gobiernan, en la luz y en la sombra. No es una película, ni un programa de televisión en el que nominar y expulsar al concursante; alimentar una nueva figura ilusionante, para después apagar el receptor, cerrar los ojos y dormir. Son reales el dinero que se mueve, el hambre, las injusticias sociales, los servicios sociales, la investigación, la cultura, nuestra propia vida de cada día enfrentada a retos, carencias y, desde luego, pequeñas satisfacciones.

Obama rompió moldes al utilizar nuevos métodos de acercamiento y participación ciudadanas, abrió una brecha importante en el arraigado mito del racismo. Entre sus primeras medidas, levantar la prohibición para investigar con células madre, viviendo en el siglo XXI y no en la Edad Media como su antecesor. Promover la igualdad salarial entre mujeres y hombres. Restaurar a los sindicatos.  Ha puesto coto a algunos abusos económicos, no a todos desde luego ¡a ver quién lo hace!

 “Simplemente no es sostenible tener un sistema financiero del siglo XXI que esté gobernado por las reglas y la regulación del siglo pasado, que permitían que la imprudencia de unos pocos amenazasen toda la economía. No es sostenible una economía donde el 40% de los beneficios empresariales han venido de un sector financiero basado en la burbuja inmobiliaria, tarjetas de crédito al límite, bancos sobreendeudados y activos sobrevalorados; una economía donde los ingresos del 1% más rico se han disparado mientras que la renta media de los hogares ha disminuido casi 2000 dólares”, decía en un discurso en Abril.

Ha lavado algo la cara de un país detestado por los desmanes de su antecesor. Ha apostado por el multilateralismo y no por el Imperio. Se fue a El Cairo a decir lo que ningun otro se había atrevido. Así lo contaba Javier Valenzuela. Por ejemplo esto:

“En cualquier caso, Obama empleó el tono y las palabras exactas para comenzar a poner fin a una relación entre Estados Unidos y ese mundo que él mismo calificó como de “tensión”, “miedo” y “desconfianza” mutuas. Obama también abordó todos y cada uno de los temas conflictivos, sin escabullirse ni al hablar de por qué EE UU sigue en Afganistán, ni de la desastrosa e injustificada invasión de Irak, ni del mucho dolor de los palestinos, ni de la ausencia de democracia y derechos humanos en buena parte del mundo árabe y musulmán, ni de la necesaria igualdad de la mujer”.

Ha prohibido las torturas y las cárceles ilegales ¿otra nimiedad? Se le atraganta cerrar Guantánamo que no parece tarea fácil. Y el polvorín de Afganistán. Y la reforma del sistema sanitario en donde fracasaron cuantos lo intentaron porque la mentalidad estadounidense parece aceptar que sus conciudadanos enfermen y mueran si no pueden pagar.

Es el presidente de un país, no del mundo entero, su interés prioritario se concentra, por tanto, lógicamente, en Estados Unidos. La sociedad debe madurar y no esperar arrellanado en el sofá a que el héroe le saque las castañas del fuego. Obama es humano, es real. Las guillotinas francesas duermen oxidadas en un rincón, y no parece haber otra vía que el pragmatismo, el posibilismo incluso. Eso es lo que, en mi opinión, es realmente Obama, diría que algo más también. Los bebes perpetuos –en que nos han convertido- habrán de tomar conciencia de su responsabilidad. Gorbachov, motor que derribó el telón de acero, y sumamente impopular por ello en su país, advierte sin cesar a Obama que también tiene que arrasar con la piqueta el muro aún en pie en su terreno. Casi a diario lo digo. El sistema en el que nos asentamos es insostenible. Banalizados, desactivados, los ciudadanos y hasta los medios informativos, nos ilusionamos o desilusionamos con el ídolo de ficción de turno. Nos manejan a encuestas, a mensajes. Nosotros pensamos, soñamos, no nos movemos. Mientras, otra nomeclatura similar a la que mantuvo en pie la ominosa valla de Berlín… actúa para mantener sus desorbitados e injustos privililegios.

¿Nadie se cuestiona el sistema?

Nos habíamos acostumbrado a vivir en un sistema que, aún en su injusticia, parecía estable. Las noticias traían imágenes de hambrientos y muertos de pobreza pero con menor frecuencia que diatribas entre políticos locales o hazañas deportivas. Que más de mil millones de personas estén en riesgo de fallecer porque no tienen con qué alimentarse, y tres mil millones mal coman y mal vivan, pasaban por ser daños colaterales de una organización social en la que el resto (muchas menos personas) no sufría mayores problemas. “Siempre ha sido así”, nos decíamos. “No podemos hacer nada además”. El egoísmo innato, la ceguera de ignorar los datos que cada día aporta para prever el futuro, la sensación de impotencia.

Cuando el libre mercado quebró hace un año, tras dar serios síntomas en 2007, asistimos impertérritos a cómo los gobiernos inyectaban miles de millones a las empresas para que mantuvieran el status quo. Con nuestros impuestos.

Si nos centramos en España, al mismo tiempo que esa gran crisis mundial nos aquejaba, se hundía también el edificio sin cimientos de nuestra economía. Habíamos construido casas sin tino, para enriquecer a unos pocos, para endeudar a la mayoría y sujetarla al sistema. El turismo se resentía porque a casi nadie con gusto estético le atrae pasar sus vacaciones entre cemento anárquico, precios elevados, mal servicio y mala educación. Y no había mucho más. Carecemos de un tejido industrial potente. Aquí y en todo el mundo desarrollado, el dinero invierte en aire para enriquecerse aún más, no en sectores productivos para la sociedad.

Aquí estamos. Con un periodismo que se ha banalizado en manos de emporios que persiguen también mantener el sistema. Bombardeados con ofertas de compra, hasta de lo inútil, para seguir consumiendo más y que el libre mercado siga su camino. Para enriquecer a unos pocos, insisto, cada vez es mayor la brecha entre ricos y pobres. Cada vez se empobrece más la llamada clase media.

El sistema sigue inexorable su camino voraz. Dos noticias recientes muestran sendos picos de alarma. El paro sigue subiendo en España más que en Europa, pero aún es más intranquilizador saber que más del 40% de los jóvenes menores de 25 años no tiene trabajo, lo que representa más del doble de la media comunitaria. Unámoslo a esta otra cuestión que hoy plantea El País, tras venir avisando largamente incluso en las voces de los políticos: ¿Una generación sin pensiones? Se pregunta el diario. ¿La misma que ahora está en paro? Añado yo. El sistema público se agota y los privados están en cuestión por la crisis. España avanza hacia el envejecimiento sin una solución en el horizonte para los jubilados. Son habas contadas… mientras las cuenten los mismos.

La caída del Muro de Berlín hace 20 años, supuso llevar a la hegemonía mundial en solitario al capitalismo -hasta entonces, curiosamente, habían sido dique de contención el uno del otro, entre dos formas de organizar el Estado-. La izquierda democrática europea –que nada tenía que ver con las dictaduras comunistas- perdió votantes en cascada. Incluso la UE roja, se tornó azul. Quizás fue porque, acomplejada, la izquierda se dejó imantar por la derecha y sus métodos.

Como bebes eternos, inmaduros mentales, a quienes distraen con dulces piruletas, asistimos a esa degradación de nuestras condiciones de vida orquestada por unos pocos con poder: empresarios, políticos que hacen dejación de sus obligaciones de, únicamente, representar a la sociedad y gestionar unos servicios, medios de comunicación, publicidad. Nos va mucho más que ver quién gana en luchas de partido y de partidos, políticos y de fútbol. Mucho más que seguir la intriga de cómo nos han robado, con alevosía y desfachatez infinitas. Estamos atrapados por unos carceleros de guantes de seda pero inconmovibles, despiadados en la decisión de conseguir sus fines: dinero privado, más dinero, para ellos solos. Y somos más. No me cansaré de repetirlo. Tiene que haber una tercera vía. Pero nadie con capacidad de decisión parece cuestionarse el sistema. Ni la mayoría de nosotros. Que cayera el Muro de Berlín parecía imposible, pero fue barrido por las ansias de libertad -y yo lo vi con mis propios ojos-. Vientos de justicia habrán de derribar también su vertiente occidental, ésa en la que vivimos.

Tiremos de todas las mantas

“Abierto el cajón, convidado está el ladrón” dice un refrán popular español hundido en las raíces de la afamada picaresca. Ciertamente, vemos hasta a un ex presidente de la República francesa, Chirac, entrar en los juzgados por presunto latrocinio, a Berlusconi que ha hecho de Italia el equivalente a un cortijo patrio, metiendo y sacando la mano en la bolsa a discreción, pero lo de esta España nuestra sobrepasa todos los límites, hasta asemejarse a la más granada república bananera.

Cinco hasta ahora prohombres de la política catalana acaban de entrar en prisión por, supuestamente, haber ingresado en sus cuentas corrientes dinero, mucho dinero, robado a los ciudadanos –que ésa es la clave-. PSOE y CIU son sus cunas. El ex presidente Pujol –CIU- amenaza con “tirar de la manta” -pero no lo hace cuando debería serle exigido que lo hiciera ¿no lo va a hacer el Juez?-. Otras «mantas» se desempolvan en Valencia de agraviados de la Gürtel, y ya lo hizo en la Comunidad de Madrid, un antiguo concejal del PP en Majadahonda quién -tampoco por razones muy limpias-, brindó al Juez las pruebas que iniciaron el sumario de ese mismo caso. Pareciera que toda la corte de ex regidores Baleares fuera a pasar por el banquillo. La mancha de la corrupción saja de punta a punta la geografía española. Contratos a dedo, favores a cambio de sobornos, una forma de adjudicación que, según un dirigente popular de Valencia en la sesión de control del gobierno, es “la forma de actuar de todas las administraciones locales”, sin que crujiera la conciencia de casi nadie. Le escuché decirlo en un telediario y ni siquiera encuentro referencias escritas de tamaña declaración. O el “ladrillazo”, flagrante escarnio ético, monumento a la chabacanería estética, germen y consecuencia de nuestros males recientes, que ha enfermado a la gallina del turismo, presta a entrar en la UCI desahuciada por la ciencia, que ya solo pone huevos de hojalata. El control de una entidad bancaria -con dinero de los ciudadanos y para los ciudadanos-, frente de batalla política a chuchilladas, porque es mucho lo que se juega ¿Qué?

Para resumir lo que está ocurriendo en España harían falta 3 ó 4 tomos de novela basada en la realidad. Lo realmente preocupante es que los españoles que se empapan de Millenium, no se inmutan o hasta se aburren con las cuevas de Alí Babá locales. Alcaldes de todos los partidos, acusados de corrupción, ingresan en la cárcel entre llantos, vítores y aplausos, y, en el 71% de los casos, resultan reelegidos, aumentando incluso sus apoyos. Han dado prosperidad al pueblo, vaya por dios, el propio votante ha mojado en la taza de la podedumbre.

La justicia funciona, decimos estos días. Y es cierto en parte. Garzón empecinado en que así sea. Ese Juez que una amiga ultraconservadora –útil para conocer como respira la caverna silenciosa, la de la calle- menta como a la pasma. La justicia y la policía levantan «mantas» sin cesar. Pero ¿cuándo llegarán a término los juicios? ¿devolverá alguien el dinero robado a los ciudadanos? En este post resumí algunos casos sonados, hasta dentro de 6 años como mínimo no sabremos nada. Es esa parte de la justicia arbitraria –la que no ve delito en recibir trajes de una trama corrupta o manda a casa a Millet tras arramplar con millones de euros de una institución cultural y confesar que así lo ha hecho-, la que retarda durante lustros los procesos judiciales, lo que quizás nos desmoraliza. Ahí se debe actuar con atención prioritaria.

El dinero que los distintos administradores se han llevado a casa, con el que han pagado por ejemplo –caso Liceu- 6.000 euros en flores para la boda de la niña,  procede de nuestros bolsillos. Resta carreteras, escuelas, agilización de la justicia, por ejemplo.

Vivimos en un país en el que también se roban ideas, como acaba de sucederme a mí con “Europa en suma” y su hija “La hora europea”. Con la mayor desfachatez, con total impunidad. Algunos parecen pensar que es preferible que algo funcione -aunque sea sustentado en la mugre- a «tirar de la manta». 

No cesan de llamarnos la atención desde las instituciones internaciones a las que pertenecemos. El Grupo de Estados contra la Corrupción del Consejo de Europa (GRECO) recomendó a España este año endurecer las penas relativas a los delitos de corrupción y tráfico de influencias e intensificar el control fiscal de los partidos políticos a través de auditorías internas. El informe elaborado por el GRECO añadía que la legislación española es deficiente a la hora de perseguir los delitos de cohecho en el sector público, y que los sobornos en el sector privado no están perseguidos «en absoluto».  Y urgía al Gobierno español a que firmara el último Convenio de Derecho Penal sobre la Corrupción y su Protocolo Adicional, que fue suscrito por el resto de los países (46) en mayo de 2009. El ejecutivo ha anunciado estos días que lo hará “en breve”.

Informe tras informe, nos dice el GRECO prácticamente lo mismo. Y es curioso este archivo que he encontrado: “Rajoy replica al Consejo de Europa” (2003). El entonces vicepresidente del Gobierno, dijo que España es un Estado de derecho en el que «se lucha eficazmente contra la corrupción», y exhibió como prueba que «ya no es uno de los problemas capitales que tienen planteados los ciudadanos españoles». Rajoy se refería a que la corrupción ni siquiera aparece citada como problema en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas. Algo que sigue ocurriendo, prácticamente igual, según os comentaba días atrás.

¿Nada nos importa? ¿Es porque haríamos lo mismo en su caso? Un «cajón abierto» no ha de implicar necesariamente que uno coja lo que no es suyo. Me llamó la atención en Lisboa que pudiera pagarse el autobús, en el centro del vehículo, fuera de la mirada del conductor. Los portugueses subían y echaban las monedas ¡qué gran hazaña! En este artículo apuntaba algunas causas históricas de la laxitud ética de los españoles: la torcida y escasa educación sobre todas ellas. Garzón y otros jueces, la policía, un sector de periodismo, batallan por denunciar y castigar el estigma que nos asola, pero nada producirá auténticos cambios si la sociedad no reacciona. De uno en uno. Hay que regenerar desde la raíz. Y después seguir. No hay tarea que no pueda acometer una suma de voluntades. Tirar de todas las mantas y que el aire fresco se lleve tanta inmundicia.