Criando amebas

El padre habla a su hijo con tono vibrante. El niño estira el cuello hacia atrás para contemplar en toda su extensión a su progenitor, la expresión se acerca al éxtasis. Estamos asistiendo a un momento histórico de comunicación entre una vida que empieza a tejerse y su principal educador, su guía y modelo. ¿Qué cuenta el padre a su hijo? ¿Le estará estimulando a afrontar los retos a los que va enfrentarse? ¿Le explicará cómo lo hizo él en circunstancias adversas? ¿Le resalta el valor de la dignidad, el esfuerzo, la ética? ¿Le prepara para lo que previsiblemente le va a tocar vivir? Al llegar a su altura escuchamos que el relato se centra… en el fútbol, en una jugada de Cristiano Ronaldo. O de Messi. O de quién sea. Y el crío le contempla con los ojos húmedos de épica. Es posible criar amebas por diversos métodos, pero éste es de los que ha probado su eficacia sin par desde tiempos inmemorables.

 La escena es demasiado repetida para ser casual. Prestar oído a las conversaciones en plena calle o variados recintos ofrece la misma temática: fútbol. De la mañana a la noche, en toda circunstancia. Cierto que la pasión por este espectáculo deportivo embarga a todos los caracteres y todas las ideologías pero algunos nos preguntamos si, en los críticos momentos que vivimos, el fútbol no sigue cumpliendo esa función adormecedora que el poder distribuye desde el Imperio Romano. Y cada vez con más circo y menos pan. El aprendizaje necesario para ser una ameba de provecho.

 ¿De verdad un padre, tantos padres, no encuentran mejor argumento de estímulo para sus hijos que describir las hazañas de algún futbolista o de ese equipo cuyos triunfos, sin razón alguna, toman como propios? “Hemos ganado”, no perdone, vd. no ha hecho otra cosa que mirar. ¿Se añade el pastel completo con algún atisbo de crítica? ¿No se regodeará, además, con el escarnio del vencido?

 Está inventado: las aficiones son gratificantes. Lo peor es cuando se convierten en eje de la vida y escape de la realidad. Una religión que no admite ni matices. El fútbol aún va más allá, muchos lo utilizan como una especie de argamasa de la identidad nacional o territorial. Un negocio –no siempre limpio-, un espectáculo, un deporte –por este orden-, es lo que hace “sentir los colores” incluso de un país. Tan vacuo que entre sus más fervientes seguidores se encuentran a muchos que ni saben decir bien el nombre de aquello que les embelesa porque parecen encontrar una dificultad insalvable en pronunciar la te como final de sílaba.

Si el fútbol o distracciones parecidas no ocuparan en exclusiva la existencia de tantas personas se vería otra reacción a los atropellos que estamos sufriendo. Al menos, llorarían alguna vez en lugar de dar saltos como si les hubiera alcanzado la mayor de las venturas cuando gana su equipo. Da la impresión de que es su único asidero con la felicidad. Marionetas voluntarias de los acontecimientos, huyen del miedo que les sacude, volcándose en contemplar pasivamente las vidas que otros viven. Y, según parece, mostrando el camino a sus descendientes.

Si han decidido educarlos como amebas, será el de tragar y callar. El de distraerse sin fin para tapar las frustraciones. El de no significarse para no perder lo que creen que tienen, lo que sueñan van a conservar.  Fieles silentes de los Rajoy del mundo. La carne de cañón del poder. Sus cómplices de un día tras otro, de una inmundicia cada vez mayor que la anterior que ya ocasiona víctimas reales. Las mejor cosecha de amebas. O de epsilones, la enorme creación de Adouls Huxley en “Un mundo feliz”, criados y acondicionados para ser utilizados por los demás. O zombies, el símbolo light de inusitado éxito que parece reflejar la tendencia a descerebrar a la sociedad y a temer lo que no se ajuste a los cánones.

 Hay un equipo en el que sí jugamos todos, el de la ciudadanía. Exige algún esfuerzo de reflexión algo mayor del “entró o no entró” y similares. Alguna elaboración mental superior al cómputo del resultado. La eficacia mejora también con entrenamiento. Pero el triunfo es para la mayoría y tangible. Y nos enaltece como seres humanos. Además, se puede compaginar perfectamente con la afición al fútbol o a la botánica o a la novela negra. No es excluyente como en otros casos parece ser ese espectáculo deportivo.

He visto tantas veces la escena del padre que alecciona y extasía al hijo con fútbol que sueño con el día que al llegar donde se encuentran estén hablando de otra cosa. Seguramente, lo hacen en otros momentos. El fútbol es solo una afición placentera. Para los ratos de asueto. Necesitamos divertirnos y estamos hartos de agoreros que no nos dejan disfrutar en paz. Luego, los padres le dan pautas y consejos al niño para superarse y convertirse en un ser humano libre, autónomo y responsable. Los mismos que se aplican ellos en su vivir cotidiano. Tiene que ser así, quizás si los veo en la próxima esquina estén hablando de eso.

*Publicado en eldiario.es

La Sala de espera de José Luis Sampedro

 

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La sala de espera de José Luis Sampedro tuvo mucha lucidez, adaptación progresiva a las circunstancias, serenidad, mucho cariño y mucho amor. El viaje se había iniciado transcurridos 17 años del siglo XX. Como un río, el río José Luis. Un cauce que tardó varias décadas en encontrar al río Olga. Llegarían a desembocar, ambos, en el MUSA de ironías y complicidades partiendo de realidades tan opuestas que configuran una apasionante historia, testigo de la España y el mundo que les tocó vivir, que nos tocó vivir.

Así, con los ríos, comienza “Sala de espera”, el libro póstumo de José Luis Sampedro, que su viuda, Olga Lucas, ha recopilado con gran respeto por los escritos que dejó su marido. Se inicia con el nacimiento y primeros pasos del río José Luis. El trazado inicial también del río Olga. Ambos los escribieron por su cuenta como un juego. Y apenas nos dejan entrar sino en ese primer estadio que sin embargo es el que diseña las vidas.

La infancia en un Tánger cosmopolita –al que llega la familia por el destino de su padre médico militar- marca decisivamente a José Luis Sampedro. Sus recuerdos evidencian ya su carácter observador y reflexivo, la pasión por los hallazgos. El primero, cuando un niño “escarba el suelo con un palito y saca puñados de tierra, apilándolos al lado”. A José Luis le habían dicho que la tierra es mala, tiene bichos y no se toca. Quedó encantado.

Creciendo se topa con la fascinante historia de su amistad con la niña Odette como en una novela que pidiera nuevos episodios. Como en el diseño de la felicidad.

Lejos de ensoñaciones, José Luis Sampedro es enviado por sus padres a estudiar a un paisaje y una sociedad absolutamente distintos. Como aragonesa, el contraste que relata de Aragón y de Soria, con Tánger, me ha parecido de una rotundidad demoledora. Especialmente clarificadora. De los pasajes más hermosos y precisos que he leído en mi vida. Porque en aquella tierra árida y dura, inapelable, Sampedro encontró “Un mundo antiguo, sólido y compacto sin dudas ni ambigüedades, donde cada cual y cada cosa tenía su sentido y su misión, inquebrantables so pena de sacrilegio”. Un periodo que él recordaba como el paso “de la internacionalidad permisiva a la Edad Media, prácticamente”. Sampedro se esforzó, sin embargo, en comprender ese mundo e incluso extraer sus valores. Aragón volvió a cruzarse en su camino para el encuentro con Olga en el balneario de Alhama. Los sabores fueron mucho más dulces.

El río Olga, Olga Lucas, “nace a orillas del Garona, más tarde es desviado al Elba, luego al Danubio y de ahí al Turia antes de llegar al Jalón para desembocar en el MUSA”. Un periplo involuntario de los que hacen crecer y sufrir. Los daños del exilio perennes en su vida. Olga sería el aclamado niño de La vida es bella de Roberto Benigni, pero el real, cuando descubre la verdad a través de los engaños dulcificadores: a su padre se lo han llevado contra su voluntad y ella se ha dado cuenta. Le enseñará a desentrañar mentiras. Dentro de lo que se puede.

Una niñez y juventud trabajosas, de penurias y esfuerzos, guiada por su valerosa madre, plena de ejemplos edificantes. Una muñeca redentora que conserva y que solo tras leer el libro me ha mostrado. El padre ausente y añorado. Unos ojos despiertos para descubrirlo todo. Y, sí, un día, varias décadas más tarde, el nuevo río, suma de dos personalidades muy especiales, José Luis y Olga, “extraordinariamente limpio, plácido y navegable”. Un proyecto común también, el que ella sabe y debe continuar.

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Fotografías, sus textos manuscritos, un libro cuidado con esmero, de una notable belleza estética, cuya segunda parte son las últimas reflexiones de José Luis Sampedro. En su sala de espera a la que llega “para -explica- concentrarme a gusto en mi permanente afán: hacerme quien soy”.

Y así reflexiona sobre la especie humana, la reivindicación del cuerpo como el todo, la descreencia en el alma. Sobre la palabra, el lenguaje como final de un largo y difícil proceso creador. Están sus reflexiones y ejemplos acerca de la barbarie que acaba por servir de impulsora de nuevas formas. La alerta a esos dirigentes –de oídos sordos- “que no advierten cómo el rumbo de la nave que pilotan la lleva a una dársena de desguace”. “Allí no se hundirá bajo las olas, pero sí la ocuparán otros timoneles y será completamente reconstruida”, dice.

Los últimos textos, los últimos estadios, le llevan a la reivindicación de la relatividad, no sin ironía. Aunque proclame firmezas absolutas. Las escandalosas conductas de los que callan.

Hubo mar y paz en su sala de espera. La inteligencia y brillantez de siempre sin merma alguna. Muchos cuidados. Amor intenso. Felicidad. Lección de vida. El río de sus ideas sigue fluyendo en miles de páginas escritas. Quizás para propiciar muchos otros puntos de partida.

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Cómplices del daño a la salud y de la corrupción

Comer o medicarse. Algunos pacientes españoles –como sucede en Grecia o Portugal – están  dejando de medicarse porque no pueden costearse el re-pago farmacéutico. Incluso con patologías graves como el infarto de miocardio. Lo ha denunciado un cardiólogo del Hospital Universitario de Salamanca, el doctor Maximiliano Diego. Un paciente suyo ha sufrido un segundo infarto porque no pudo pagarse el tratamiento que le prescribieron tras sufrir el primero.

El paciente –cuenta la Cadena SER-  tuvo un infarto hace un año, le pusieron un ‘stend’, un pequeño muelle en el corazón, y salió del hospital sano, pero con un cóctel de medicamentos que debía tomar obligatoriamente y del que tenía que pagar el 40% del precio, unos 100 euros al mes. El enfermo está en paro y sobrevive con 400 euros de subsidio.

Añadiría que carece de sobresueldos como la vicepresidenta del gobierno y el resto de la cúpula del PP. En su “puta vida” los ha cobrado este señor, ni nadie por un mismo trabajo. 400 euros de subsidio ahora, mientras le duren. No puede distraer 100 para la medicación. Como él muchos otros pacientes, según cuentan bastante afectados profesionales de la sanidad pública en España.

Insistiré una vez más en que todos los recortes no han servido para nada (hacia la sociedad, se entiende, algunos sí se benefician). Nadie ha endeudado a España más que Rajoy que tiene la deuda pública cerca del 100% del PIB cuando la cogió en el 68,5%.

Mientras tanto, varios juzgados han encontrado fundados indicios de pagos con dinero negro en el PP en cinco comunidades autónomas: Valencia, Baleares, Galicia, Castilla-La Mancha y La Rioja, tal y como afirmó Bárcenas. Se sumarían a la gran caja B del PP nacional. Allí donde investiga la justicia encuentra esa mugre.

Depositar una papeleta en la urna tiene consecuencias como es lógico. Se avalan actuaciones políticas. En el caso de las delictivas o desalmadas, se actúa de cómplice.  La corrupción que nos rodea requeriría que para votar se exigiera, además del DNI, un certificado de ética, siquiera de decencia.

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El voto de los cómplices

Según los últimos sondeos, el PP recupera intención de voto y ganaría las elecciones europeas.  O eso al menos parece deducirse de las encuestas publicadas en los medios, o de las estimaciones que proyectan. A sus votantes les habría gustado este señor, éste. 

Nadie se ha endeudado más en la historia que el gobierno de Rajoy, la deuda pública se acerca al 100% del PIB, habiéndola cogido en el 68,5%. Tampoco cumple el déficit. Y todo ello a pesar de unos recortes brutales que han deteriorado de forma quizás irreversible la sanidad y la educación públicas. Todos los sectores de la población, salvo los políticos y en particular si son del PP con sus sobresueldos que «cobra todo el mundo según Rajoy», se han visto perjudicados por la gestión. Se sigue destruyendo empleo. Y el tipo al frente del gobierno, se muestra encantado. Rajoy dice que está contento. 

Jamás he sugerido a quien votar, pero la situación es tan dramática que me veo impelida a apelar a la conciencia -sin grandes esperanzas, bien es verdad-. El voto es libre por supuesto, pero precisa una reflexión intelectual y ética. La decisión en el caso del PP implica apoyar los recortes y mermas para toda la población. Apoyar también cuanto implica el PP en lo ideológico y hasta en la pura decencia. Ser su cómplice.

No es posible que un ser racional, con dos neuronas activas, se crea la propaganda y la recuperación que con tal desfachatez proclama el PP y sus medios afines -casi todos-. No es posible siquiera que eso le compense de tanto atropello y a tanta gente. Pero parece ocurre. Bernardo Vergara lo ha definido en el diario.es de forma diáfana. Aterran.

Bernardo Vergara eldiario.es

Bernardo Vergara eldiario.es

Periodismo al servicio del poder

Empieza a establecerse como costumbre que un partido político –casi siempre el mismo- elija a qué periodistas se digna hablar. La novedad es que la FAPE, Federación de Asociaciones de la Prensa de España, da la razón al partido y no al periodista al que el PP negó la entrada a una rueda de prensa. La proliferación de periodistas y de medios inclina también a los teóricos representantes de los profesionales a aconsejar que los digitales se agrupen en un pool en el que acceda una sola persona representando a varias. Así, estos políticos a los que les gusta llenar estadios de adeptos no se agobian con la presencia de tantos informadores. Y puestos a elegir, mejor primar a los medios tradicionales que a esas moderneces digitales.

La FAPE agrupa a más de 60 asociaciones de la prensa y es común entre los periodistas críticos comentar las peculiaridades de estas entidades. La mayoría de ellas festeja al patrono, un santo, San Francisco de Sales, por supuesto con la celebración de una misa. Santa, naturalmente. Pareciera que dominan los asociados más conservadores. Por tanto, las opciones para su dirección se limitan de forma notable. Suelen ser todas del mismo signo, más o menos moderado.

 Mi larga experiencia con la APM, la de Madrid, acredita que eluden pronunciarse sobre malas prácticas del periodismo. “No somos un colegio profesional”, argumentó la anterior directiva ante una petición expresa. Por eso, quizás, un asociado elevó recientemente la cuestión a la Asambleapara ver de constituirse como tal. La presidenta actual, Carmen del Riego, explicó que se lo habían preguntado al presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y que había respondido: “no soy partidario”. Ahí se zanjó la cuestión. Si Ignacio González no es partidario, no hay más que hablar o no se dijo nada más al respecto. Ignacio González es partidario en cambio de “fijar límites” a los medios. Sin embargo, se le invitó a presidir y hablar en una entrega de premios de periodistas que concede la APM.

 Sevilla al menos sí cuenta con Colegio Profesional de creación reciente y otras provincias o comunidades lo están intentando. Algunos periodistas –sobre todo los que bregan en la calle-  buscan sindicarse para ser defendidos de las agresiones policiales. De ésas que denuncia Amnistía Internacional. La FAPE, en cambio, también cedió al uso de chaleco identificativo de los reporteros –como si las calles españolas fueran escenario de un conflicto bélico- “en acontecimientos que requieran la actuación de las fuerzas de seguridad del Estado”. Es decir, suelen ser en las manifestaciones de protestas contra las medidas del gobierno. Es de carácter voluntario y a menudo ha servido para que sus portadores reciban palos.

 Hace años a un político, a un ministro recién cesado de mala manera por ejemplo con la consiguiente incomodidad, ni se le ocurría negarse a una entrevista periodística. Las noticias –al menos en la TVE de algunas etapas de la Transición- eran los hechos y no qué político presidía el acto de inauguración. No todos los directivos sucumbían a las presiones que el poder suele ejercer para mantener sus privilegios (más presión cuanto más indebidos sean estos).

 Pero pronto le tomaron la medida al molesto oponente. Empezaron exigiendo aparecer en las televisiones públicas según los votos de las últimas elecciones. La práctica se extendió y se pasó a ofrecerlos pesados y medidos en sus declaraciones –que no noticias- como si los medios fueran oficinas de prensa de los partidos. De ahí a todo lo que llegó: “ruedas de prensa” sin preguntas, o sea, espiches unilaterales. Ruedas de prensa sin réplica, peores si cabe.  Las comparecencias en plasma y toda esta degradación del periodismo que lleva a que ni llame la atención que la FAPEavale el veto de un  partido a un periodista y que pueda elegir a quién responde y a quién no. ¿Qué más queda por entregar en esta cadena de cesiones? ¿La censura previa? ¿La autocensura? ¿Escribir al dictado? a esto último ya ha llegado una buena porción. Mucho tiene que ocultar quien doblega de esta forma al periodismo. Si es que es periodismo lo que algunos ejercen.

 Los partidos son un servicio público. Sus miembros electos, la representación de la soberanía popular. Viven de nuestros impuestos –algunos de alguna cosilla más bajo mano-. Pero no se comportan como tales. Con la connivencia de los propios periodistas que se quedan en salas de las que deberían salir cuando son insultados, cuando es insultada la ciudadanía a la que ellos prestan o deberían prestar voz.

 El fenómeno no es únicamente español aunque aquí la caspa lo agrave y singularice. Contaba Iñigo Sáenz de Ugarte que al New York Times el gobierno le coló su propaganda disfrazada de noticia. Quizás la diferencia es que allí la defensora del lector bramó ante el atropello deshaciendo el entuerto. En España las voces del amo no rectifican, reinciden.

 La de periodista es hoy una profesión tan despreciada en España como la de político. A ello han contribuido también, de forma categórica, los presuntos debates televisivos que, en buena parte de los casos,  se han poblado de auténticos desechos del periodismo e incluso del criterio racional. Bufones al servicio del poder enfrentados a periodistas serios, a veces, para dar la apariencia de que allí se trata de aclarar algo. Basura que se permite insultar con la mayor bajeza. Un circo, un espectáculo en busca de audiencia y réditos, en absoluto inocuo.

 Cada año mueren decenas de periodistas auténticos, muchos son también secuestrados. Cada día, desde múltiples lugares, hay periodistas trabajando porque esta sociedad atribulada sepa a qué se enfrenta y encuentre las claves para afrontarlo. Sin duda no son ni los más conocidos, ni los mejor pagados, -aunque también los hay en ese tramo-,  pero si todavía muchas personas pueden informarse con esta labor merecerá la pena seguir en la brecha.

 Otro periodismo, periodismo sin más, hubiera ayudado a paliar la descomunal estafa que llaman crisis. Más vale reaccionar tarde, que nunca. Los periodistas, los jóvenes sobre todo, deberían reflexionar sobre la necesidad de tomar parte en asociaciones de profesionales para renovarlas y alejarlas de la complacencia con el poder o al menos de la cueva de los dinosaurios. Y, desde luego, la sociedad precisa, de una vez, plantearse qué lee, qué escucha y qué ve. Su exigencia lograría cambios. Para el conjunto. También para ese sector acrítico al que algunos medios o programas alimentan con mayor mimo, porque es el que permite que todo siga como está, con los mismos perdedores y con los mismos beneficiarios. Al servicio del poder.

*Publicado en eldiario.es

Estos truenos, vestidos de nazarenos

Foto publicada en Diario Sur

Foto publicada en Diario Sur

La Virgen María Santísima del Amor recibía este miércoles (llamado santo) una condecoración al mérito policial de manos del propio director del cuerpo.  Del acto, celebrado en Málaga, se hizo eco la agencia France Presse. La misma que, un par de días más tarde, distribuía una foto de una niña de apenas 6 años disfrazada de nazarena y con cadenas en la cabeza. Este año de gloria del PP,la Semana Santa ha sido un festín. No había quien se acercara a una pantalla de televisión –especialmente en la pública-, sin que saliera de ella un cristo doliente, varios capirotes, algún romano o un mareante olor a incienso.

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No faltó un detalle. Alumnos de un colegio público de Cientruénigo (Navarra) pudieron empuñar armas de la Guardia Civil y ver y tocar material antidisturbios, dentro de una exhibición que se enmarca en un Plan de Fernández Díaz para mejorar la convivencia y la seguridad –dicen- de los centros educativos. Qué mejor que inscribir en estos piadosos días el uso de escopetas y de los mecanismos agresivos para disuadir a quienes protestan. Virtud y autoridad, juntos refuerzan sus valores.

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Hemos visto, arrebolada una vez más al contemplar la visión de un sacerdote y el fervor de los actos litúrgicos, a la mismísima Dolores de Cospedal, -ataviada con mantilla española a la que tiene especial querencia- haciendo un alto en sus tareas como la de afinar el gasto quitando subvenciones a los dependientes. O sanidad a quien sea que no pueda pagársela como las gentes de bienaprovecharse. En el Alcázar de su Toledo, ha ondeado la bandera a media asta en señal de luto.Por una muerte de hace 2000 años.

Y hasta ha vuelto a aparecer el hueso para todas las sopas, la marquesa del cajero y la estampida, con su enfermizo afán de notoriedad a ver si logra más huecos en los medios con sus exabruptos. La procesión y el toro, el toro y el catolicismo, el catolicismo y la españolidad. Sus famosas empanadas. Castizas.

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Y, con diversas expresiones –de la aflicción al recato-, a una de las grandes esperanzas de renovación del PSOE: la presidenta andaluza Susana Díaz, que visitó diversas cofradías de Málaga y se fotografió con el Cristo de la Buena Muerte, la Legión y unos cuantos famosos. Qué menos tras haber despachado con autoridad y la legalidad de los bancos a unos pobres que osaban querer una casa para vivir.

 El mismo ministerio que galardona vírgenes prestó -también esta semana- un helicóptero de la Guardia Civil al arzobispo castrense de Ceuta y Melilla para una gira de más de 200 kms. Le llevó 5 horas. Fuentes de la Benemérita explicaron que el prelado realizaba una visita pastoral a sus feligreses en el cuerpo. Teniendo medios aéreos que poner a disposición de su ilustrísima, cuesta poco distraerlos por un rato –largo, 5 horas- de la vigilancia de la valla y sus cuchillas cortantes.

Esta es la imagen que damos al mundo. La real. Y cuesta entender que la Unión Europea admita entre sus miembros a países en donde sus gobiernos colocan medallas a tallas de madera. Atribuyéndoles méritos policiales además. No queda muy lejos de Calígula y su caballo cónsul.  O, mucho más recientemente, de aquel presidente de Turkmenistán, Saparmurat Atayévich Niyazov, que llegó a rebautizar el mes de Abril con el nombre de su madre, entre otras excentricidades propiciadas por su autoritarismo.  La UE sin embargo sirve a sus intereses del neoliberalismo que hoy se impone en ella, y con tal que se cumplan los objetivos –lucrar a unos pocos sin importar cómo-, callan desde Barroso a Merkel, pasando por todos los gobiernos. Y esto no es un chiste. Es serio.

Este alarde de parafernalia católica ya no es que contradiga a España como el país aconfesional estipulado por la Constitución, es que hace dudar de la cordura de toda esta gente que está ejerciendo el poder como sus ancestros exentos de toda norma.

Las aficiones se las paga uno de su bolsillo y se realizan en privado. Pero esto va mucho más allá del placer que les proporciona. Lo peor es que de nuevo estamos ante una ideología muy definida que busca la cartera con una mano y el rosario y el cilicio con la otra. Los niños que juegan a la Semana Santa, a la temible Semana Santa española del culto a la muerte y al masoquismo, están siendo abducidos para la causa, fidelizados. La mayoría de ellos sabrán más del castigo que llaman sacrificio que del buen vivir en regalías. Para eso hay que nacer. Sin alma, preferentemente. “Aquel trueno, vestido de nazareno”,  escribió Antonio Machado para definir a los rancios señoritos españoles en sus hipócritas golpes de pecho. Y por este camino, se llega a los resultados que conocemos: siempre a los mismos.

Hay barreras que al sobrepasarse crujen, sin embargo. Calígula no acabó precisamente bien, por ejemplo. Dice José Luis Sampedro en su libro póstumo, Sala de Espera, que la barbarie acaba por servir de impulsora. Se refiere a dirigentes –y es aplicable- que no advierten cómo el rumbo de la nave que pilotan la lleva a una dársena de desguace. “Allí no se hundirá bajo las olas, pero sí la ocuparán otros timoneles y será completamente reconstruida”, añade.  Cuesta creerlo pero ¿qué más atropellos y dislates se pueden cometer y consentir sin que peligre seriamente hasta la barbarie?

*Texto publicado en eldiario.es

La UE que viene ¿volverá a ser neoliberal?

Durante las próximas semanas la actualidad va a estar muy condicionada por las elecciones europeas. Se celebran el 25 de Mayo en 28 países con 500 millones de ciudadanos que elegirán a 751 diputados. Son cruciales. El neoliberalismo agudo que reina en la UE es el causante de buena parte de nuestros males (otros tienen origen local).

Leo a iñigo Sáenz de Ugarte que nos cuenta las paradojas que rodean a los principales candidatos, a las propias elecciones y sus juegos de poder, pero me interesa especialmente lo que avanzan los primeros sondeos, aunque sean todo lo dudosos que cabe esperar de unos comicios de tal magnitud. El Parlamento Europeo ha encarga un estudio a la empresa TNS Opinión basado en encuestas hechas en cada país.

Según éste, el Partido Popular Europeo ganaría con 214 escaños. Los socialdemócratas se situarían muy cerca, prácticamente empatados:  208. Pero la mayoría absoluta está en 376 escaños. A la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), le asigna 60 -cayendo estrepitosamente-, y 51 a Izquierda Unitaria Europea. Los Verdes/Alianza Libre Europea 44 escaños -perdiendo alguno- y el Grupo de los No Inscritos (NA) está en 38. Hay un buen porcentaje de votos, cercano al 8%, que irán a partidos que no cuentan ahora con representación parlamentaria, es por tanto la tercera opción, 

No veo la Extrema Derecha oficial –digo la oficial- que asiste a un vertiginoso ascenso en distintos países.

Los sondeos efectuados en España otorgan la victoria al PP con un entorno al 33%. Muy cerca del 30% que se llevaría el PSOE. Sube mucho IU, no tanto UPyD, Los dos grandes partidos bajan causando la alarma de los medios tradicionales que dicen temer la caída del bipartidismo. Que el 63% del electorado se disponga a votar a PP o PSOE no parece un despeñe precisamente.

Lo asombroso es que tal cosa ocurra. Hoy nos cuentan que Arias Cañete, anda por ahí con pufos, con alguno más de los conocidos. Nada sorprendente en ese partido. Y habrá con seguridad quien tenga el cuajo de votarle.

Tanto en Europa como aquí se contempla, como solución, la idea de una coalición entre conservadores y socialdemócratas. A la alemana. Mandan “los merkel” con algún tinte progresista (siempre que no sea el francés, o el italiano, o el español, o… ).

Al final el mejor resumen es esta foto que circula por twitter. Pero… podría cambiar. Aún no se ha votado.

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¿El PP es un partido político o qué es?

Ningún país serio, ninguna sociedad medianamente decente, toleraría lo que está pasando en España. Los hechos concatenados ofrecen mucho más que “sombras de corrupción” -como las califican los medios- en el partido gobernante, se asemejan más a la boca negra de la cueva de los incontables ladrones. Estamos hablando de una contabilidad B para gestionar dinero sucio, procedente de donaciones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas –cohechos y prevaricaciones-. Desde la fundación del partido. En todas las provincias y muchos municipios. Que reparte sobresueldos en B – añadidos a los que Rajoy admitió en A porque, según él, los cobra todo el mundo-. Y,  estamos hablando además, de intolerables obstrucciones a la justicia.

 Si Bárcenas , el extesorero, -que así lo ha declarado en sede judicial- miente, no podemos decir que buena parte de sus ex colegas sean muy aficionados a la verdad. En particular, el presidente Rajoy podría contar con los dedos de la mano las veces que no engaña. Y las hemerotecas rebosan de ejemplos. Pero es que se acumulan las pruebas de las investigaciones policiales y judiciales, con datos coincidentes. A estas alturas de la historia ya muy pocos dudan de la corrupción del PP, los fieles de enormes tragaderas se aferran nada más al paliativo “todos lo hacen”. Como si justificara algo.

 Lo mejor sin duda es que la justicia actúe, lo aclare y concluya responsabilidades. Suya es la última palabra. Es lo que hacen los países democráticos. Pero, qué casualidad, aquí desde el propio gobierno se ejercen acciones que se asemejan mucho a la coacción como cuando l os agentes que investigan la trama corrupta son llamados por Asuntos Internos de la Policía que gestiona el Ministro del Interior, incluso varias veces. Si, como el ministerio ha admitido, esto ha ocurrido ¿Qué hacen todos en sus cargos? ¿No confirma, precisamente, las sospechas? ¿Cómo se ha podido dejar pasar esto también? ¿Por qué no clama la justicia, la sociedad y todos los medios informativos? En las preguntas se encuentran las respuestas.

O las maniobras que ejerce el Ministerio de Justicia, con esa “remodelación” tan oportuna de los órganos judiciales. O del propio Código Penal. Repetiré hasta la saciedad que cuando los españoles consentimos que se expulsara de la carrera judicial a Baltasar Garzón al iniciar la investigación de la Gürtel –con todo lo que concurrió- estábamos sentando un precedente irreversible. También empieza a entender mucha gente que algo extraño -o demasiado claro- ocurrió entonces aunque entiende que en un país como éste estos hechos se dan. Gravísima e increíble aceptación. Así seguimos. En caída libre.

  Imaginemos que todo esto ocurriera en Alemania, en Suecia, en Gran Bretaña donde han obligado a dimitir a una ministra por no haber podido justificar un cobro de 7.000 euros. Prácticamente solo Italia y Grecia han conocido actuaciones similares, más Italia incluyendo el terreno judicial también.

Porque tenemos que hablar con propiedad. Una organización que desde el primer día -hace ya varias décadas-  busca réditos económicos a sus acciones políticas, trampeando con las concesiones que otorga, escondiendo la contabilidad en cuenta opaca y repartiendo sobres entre sus principales ¿es un partido político o qué es?

 Y si esa organización utiliza medios de coacción –o algo que se le parece mucho- y maniobra en el ordenamiento del Estado que controla logrando, en la práctica, frenar la acción de la justicia o acallar voces disidentes ¿Es un partido político o qué es?

 Esto va mucho más allá de EREs fraudulentos, cursos tramposos, y todas las rapiñas que nos han deparado los políticos, aunque añadan porquería. Es una corrupción troncal que afecta a los pilares del Estado. Esto ya no es derecha o izquierda, porque igual –básicamente- no estamos hablando ni de política. Tiene que haber gente honrada y coherente dentro de todas las ideologías que deje de colaborar y ataje de una vez esto.

 Sus cómplices son muchos, como señalamos. Los hay en la Justicia. Sin duda en la política con posturas de oposición que prefieren no gritar mucho para no airear sus propios trapos sucios aunque vean hundirse un país en la miseria ética y social. Muchos medios informativos participan de esa condición de complicidad, callando la realidad o manipulándola con absoluto descaro. Algunas veces de forma tan burda que sorprende cuele su mensaje. Y desde luego la sociedad que no debería permitirse excusa alguna ante la infinita gravedad de lo que está ocurriendo, incluso de un calibre sin precedentes en democracia. Afrontar el problema es inaplazable.

 Con absoluta desfachatez los actores de esta catástrofe caminan airosos como si nada fuera con ellos. Con sus mentiras y promesas habituales. No, los problemas de este cariz no se resuelven solos: empeoran. La recuperación que la casta vende es para sus miembros, mientras el resto se empobrece cada día. Sin fin. Un nuevo récord histórico de la deuda pública (96,5% desde el 68,5% que la tomó el PP) demuestra que quienes se “recuperan” de verdad son los bolsillos de los acreedores que Rajoy engrosa. Y es que los resultados dependen de los objetivos de la empresa.

La clave -que exige respuestas y soluciones- se centra en definir esta cuestión origen ya de tantas confusiones: ¿El PP es un partido político o qué es a la vista de sus actuaciones? Y si no fuera un partido político ¿qué estamos haciendo al entregar todo el poder a una organización como la descrita?  No estaría de más tampoco que, de ser un partido político, el PP se comportara como tal erradicando ciertas conductas, para disipar dudas.

*Publicado en eldiario.es

«Lo de aquí» como prioridad informativa

Si repaso las noticias que este lunes me han llamado la atención observo una cierta variedad.

Fuerte tensión en Ucrania. Con salidas preocupantes que podrían llegar a la guerra. En Europa. El conflicto, además, radicaliza el fuerte ascenso de la extrema derecha política. En Europa, repito. Nazis varios que apoyan al gobierno salido del golpe de Estado en Ucrania. O la ultra oficial, Marine Le Pen, visitando a Putin para evidenciar que está con él.

Siria. Donde la guerra es declarada y larga. Y el poder intocable sigue asesinando salvajemente. Denuncian nuevos ataques químicos.

La ONU alerta que solo un giro radical detendrá el cambio climático. No le harán caso, aquí priman los intereses inmediatos. De unos pocos.

Un aniversario: La República. De la que ya se puede hablar que antes parecía que no.

«El 14 de abril fue una fecha fundacional para nuestra historia democrática. También para celebrar el surgimiento de un Estado moderno, laico, inclusivo, orientado a producir los cambios estructurales que necesitaba una sociedad arcaica. En la Segunda República tuvimos, por ejemplo, la primera ministra en la historia de Europa occidental. Por eso debe ser un día celebrado por todos los demócratas de distintas ideologías. Para entender su significado, lo que supuso para una ciudadanía que estaba construyendo políticamente su dignidad, sólo hay que ver que el pueblo español fue el único de Europa que se levantó en armas contra el fascismo. Esos miles de hombres y mujeres se negaron a perder la realidad política y social que estaban construyendo. Era el futuro en libertad y bienestar de sus hijos e hijas, de sus nietos y nietas. Recordar, celebrar y reivindicar esa fecha tiene que ser un deber para acabar con la injusticia que han supuesto el olvido y la distorsión histórica para una de las generaciones más brillantes, comprometidas y generosas de nuestra historia», escribe en este excelente artículo Emilio Silva.

Pero… hay que ocuparse «de lo de aquí» -como hace poco comentábamos Olga Rodríguez y yo-. De lo de aquí y ahora. Del continuo latrocinio, mentira y manipulación.

España es interesantísima para los «inversores» se congratula ABC, están comprando auténticas joyas inmobiliarias.

El diario.es da datos más preocupantes acerca del asalto de los fondos buitres a todo lo que vale en suelo patrio. Solo que piden bajar precios. Suele venderse de saldo. Aún quieren más. A ver quien recupera lo enajenado en esta época ominosa.

Del lío en Andalucia, me fío de lo que cuenta mi amigo Juan Tortosa. Un paripé le llama. El País en cambio observa que Susana Díaz es ya una mujer de Estado. 

Arias Cañete sale impoluto de sus yogures caducados y sus intereses empresariales no muy favorables al cuidado del medio ambiente, hablando de «jamón». Curiosamente es una de las palabras que más emplea. 

Y luego está Gallardón indultado presos… coleguillasClama Jiménez Villarejo por los indultos a corruptos y se pregunta cuándo lo hará con el juez Garzón.  Por dios, qué peligro. Con lo a gusto que están con sus apaños los socios de la Caja B del PP.

Dicen en la radio local. en la SER, que no hay tráfico hoy en Madrid. A lunes de Semana Santa y ya no hay tráfico.

¿Cómo no priorizar «lo de aquí»? Cuando un incendio nos invade lo sensato sería atajar primero el origen del fuego. Poco haremos pensando en lo demás, si ya estamos abrasados. Aunque aburra a Ángels 🙂 Y a mí. Y quizás a todos. Porque «lo de aquí» empobrece, constriñe. Mal andaremos, peor aún, si no solucionamos «lo de aquí» de una vez.

Contagiada del tedio que produce este país, la retina aún guarda la imagen y el sonido del inmenso mar mediterráneo. Manto de calma que terminará por generar estímulos. Quizás otro día, sí.

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El FMI pide más recortes pero no para el registrador amigo de Rajoy

España -por lo que oigo y leo en la prensa oficial- va de maravilla. Rajoy dice incluso que somos el ejemplo del mundo. Solo hay algún problemilla. Según el FMI, España cerrará 2014 con el mayor déficit de la zona euro: el 5,9%. De la deuda no hablamos, no hablan tampoco los expertos del Fondo porque es dinero que se debe a los amigos y están que se frotan las manos con la descomunal subida que ha propiciado Rajoy.

En fin, que también es casualidad que con lo bien que lo hace el PP y los palos que ha dado al bienestar de los ciudadanos para «arreglar la crisis», incumpla el déficit de esa manera. El FMI pide por tanto que se recorte -más- el gasto social (léase inversión social). Que menos sanidad pública, menos educación pública,  alargar la edad de jubilación para pagar menos a los pensionistas y desde luego reducir el sueldo de los funcionarios. Se dedican al sector público y ya no se van ni a necesitar. El que quiera educarse, o tratar sus dolencias que se lo pague o que se muera.

Eso sí, hay que ser generoso con los bancos. Aún no están bien «saneados» a pesar de las ingentes cantidades de dinero público que les hemos entregado. Pero necesitamos seguir regándoles con nuestros derechos, con lo poco que está quedando de ellos,  porque así igual dentro de dos años se reactiva el crédito. El paro no se va a arreglar -ya lo han advertido- pero las cifras macroeconómicas mejorarán. Comeremos balances contables, y nos curaremos con la balanza de exportaciones o algo así. Ah, y Rosell de la CEOE ha declarado que, vale, que ya pronto se crearán puestos de trabajo -es mentira- pero que necesitan salarios variables. Trabajar a destajo. Hoy te pago 5, mañana 3, y tú nada, créate una vida así. La CEOE, también la tenemos bien atendida, ved.

Lo hermoso de este panorama es que, por ejemplo, Rajoy le ha apañado a un colega un puesto en la SAREB, en el banco malo. Vamos al que ocupó su plaza de registrador -esa que no cuenta si le da o no beneficios porque no les sale de los cataplines-, como interino. Repito, al que le sustituyó de forma interina mientras él se dedica a la sagrada misión de velar por los intereses de los ciudadanos desde la política -si es eso lo que hace-. Esto sí lo ha confirmado. Se lo preguntó Gaspar Llamazares de Izquierda Unida que algo debía saber, y el gobierno ha dicho que sí. Que el interino que le guarda la plaza es consejero de la SAREB. Y ya sé que el FMI no se mete en estas cosas pero tiene triste gracia que no diga mi mú por lo menos. Que le recorten algo el sueldazo, o las dietas.  Aunque en estricta justicia a quien tenían que recortarle los emolumentos, dejar a cero por abandono del cargo, es al Rajoy que se ha atrevido a tamaña desvergüenza.

En Gran Bretaña la ministra de cultura ha tenido que dimitir debido a fuertes presiones. Resulta que no ha podido justificar un gasto parlamentario de 7.000 euros.  Allí hay democracia y sobre todo ciudadanos, con sentido cívico, honestos como sociedad.

Aquí ¿qué hay? ¿Qué tipo de gente se calla ante lo que nos está pasando, ante lo que nos están haciendo?