En España el precio de la gasolina sube más que la media europea

La gasolina vuelve a emprender su escalada alcista. Tras subir un 19% desde Enero, el precio del litro rompió la barrera de los 96 céntimos y se situó en la última semana en 0,969 euros el litro, con lo que supera el máximo de este año. En la última semana, gasolina y gasóleo se han encarecido un 2% y un 1%, respectivamente, y registran niveles de precios un 2,8% y un 0,9% más altos que en la misma semana del mes pasado. Germinados –o no- los “brotes verdes”, volvemos a las andadas.

El precio de estos combustibles sigue siendo algo más barato que la media europea –unos 50 cms-, cosa que parece lógica, dado que nuestros sueldos también son sensiblemente inferiores. Ahora bien, llevamos camino de equipararnos en poco tiempo. En los precios de estos productos energéticos, no en el los salarios –en ese punto, todo lo contrario-.

El Informe anual de la Comisión nacional de la energía -que acaba de hacerse público- concluye que los precios de la gasolina y el gasóleo de automoción. crecieron aquí mas que la media europea. En España el precio se incrementó durante el año pasado en un 7,8%, frente a un 6,6 de la media europea. El aumento se debe a un crecimiento del margen de comercialización, pero sobre todo –dice el Informe- al encarecimiento de las materias primas en el mundo. El gasóleo, por su parte, subió en España un 18,8%, y en Europa un 17,5.

Amistad: «rara avis» en un mundo de amigos

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Casi cada día recibo solicitudes de amistad de Facebook –red a la que me apunté a sugerencia de José Antonio Rodríguez que también está en ella y me habló de compartir fotos-. La mayoría las acepto y a veces recibo mensajes en el correo en los que me avisan de que “fulano de tal habla de nuestra amistad”. Uno de ellos lo ha hecho tres veces con la misma idea y diferente texto porque “no recuerda si me lo había dicho”, ni siquiera se molesta en leer lo anterior. Aparecen viejos conocimientos que se alegran mucho de nuestro reencuentro pero no vuelven a escribir. Ya se ha acuñado la frase: “eres más falso que un amigo de Facebook”. Pero el espejismo enciende el vacío: «estoy tan solo que deseo hasta recibir mensajes spam», me confesó una persona.

Lo que la práctica revela es que el ser humano está sediento de amistad, de relacionarse con otros. Dudo que ambos conceptos sean sinónimos. El conocimiento de otro desemboca en contacto fugaz, amistad e incluso amor. Y, como en una lotería, los caminos que tome son imprevisibles, es el gran misterio de la afectividad que ninguna técnica, física o química ha resuelto aún. Se precisa armonía y magia para que el sólo hecho de tomar contacto produzca un afecto. Ni siquiera que ésa sea la senda que marquen años de trato. Pero sí resulta evidente que cada vez nos sentimos más solos, cuando caemos en ese pozo de la amistad nominal.

Toda mi vida he tenido una relación extraña con esa palabra, que vendría a ser definida como relación interpersonal de afecto, al que mi indispensable diccionario de sinónimos de Fernando Corripio no le dedica más que una línea remitiendo a “compañerismo”, compañía por tanto. Creo volcarme en las personas y no suelo encontrar la misma respuesta. En la película “Tal como éramos”, uno de los más divinos Robert Redford de la Historia le dice a Barbra Streisand: “es que tú eres demasiado intensa”. Algún “amigo” me ha aconsejado que frivolice y no entre ni en problemas ni en profundidades para tener más amigos. En tardes dolientes enchufo Cosmopolitan como una droga y me trago por enésima vez la superficial y elitista serie “Sexo en Nueva York” para observar el cuento de hadas de la amistad entre cuatro mujeres que jamás compiten entre sí y que siempre se prestan ayuda y consuelo.

“Desconfío de la gente que no tiene amigos”, me dijo una mujer, Mabel, que presumía de poseerlos por cientos y a la que le crecían como esporas. Lo cierto es que, probablemente, ella sí sería una de las personas a quienes podría llamar aún a cualquier hora y en cualquier circunstancia, pero no es lo habitual. Yo… “desconfío de la gente que tiene muchos amigos” y a Mabel le repregunté. “¿y cuántos son de verdad y no un mero conocimiento superficial?”. No me respondió satisfactoriamente.

Conservo la cinta de un viejo contestador plagado de llamadas de mis muchos “amigos” de entonces, apenas dos personas han permanecido hasta ahora. Miro fotos de sucesivos cumpleaños y tampoco se repiten a lo largo de los años más que un par de rostros. Los amigos pasan, se van y vuelven a veces, desparecen también. Puede ocurrir asimismo… que no acudan a los cumpleaños. Otro curioso fenómeno es que uno califica de mejor amigo o mejor amiga a personas que no corresponden con el mismo nivel en el escalafón. Y ese desequilibro produce una disfunción. Casi la misma que llamar “hombre de tu vida” a aquél para quien no fuiste “la mujer de su vida”. Lo cierto es que no lamento haber perdido a ningún amigo que ya no está.

Madrid me acogió como una madrastra de manual cuando llegué en 1983. Sentí más calor, después, viviendo en Nueva York que en esta supuestamente acogedora ciudad y otros testimonios han corroborado mi impresión. La compañía consustancial a la amistad se prodiga poco en una gran ciudad. Sospecho, a estas alturas de la vida, que la mayor parte de las personas confluyen por intereses superficiales y a tiempos concretos.

Uf, prometo por lo más querido que mientras escribo esto en Word –no por tanto en Internet- me ha saltado un anuncio en la barra que dice: “friend scout 24: conoce a gente de tu localidad en sólo 60 segundos”. Evidentemente tengo visitantes fantasma en mi ordenador. Pero es otra muestra más de las carencias de la sociedad actual.

Yo tengo muy pocos amigos y, por diferentes circunstancias, apenas cumplen con el rito de la compañía. Me resulta asombroso que algunos de los más cercanos sean opuestos ideológicamente a mí -lo que no deja de plantear problemas en la comunicación-. Y, sin embargo, he encontrado joyas que se aprestan a ofrecer y facilitar un favor sin ninguna contrapartida. Síntoma de amistad más acorde con el concepto, en mi opinión.

Pero vivimos en un mundo individualista y egoísta en el que la búsqueda del bien propio prima sobre ninguna otra consideración. Y, a la vez, nunca la gente dice tener tantos amigos. Rara avis la amistad, buscada, deseada, que deserta de almas gemelas en el inmenso desierto de la vaciedad y la soledad.

Florentino, los fantasmas del pasado y la involución

No sé si le ocurre a todo el mundo, pero hay días –muy pocos afortunadamente- que me despierto algo obtusa. Como si hubiera pasado una mala noche y al abrir los ojos no se encendieran todas las neuronas. Hoy es el caso. Entre sueño y realidad, he tenido una pesadilla regresiva plagada de fantasmas del pasado. Florentino Pérez, Mayor Oreja, Aznar, Rato, la Iglesia católica preconciliar… Cómo será que en mi fantasía onírica aparecían ¡piratas! Corsarios y bucaneros asaltando barcos en el Siglo XXI y casi en la impunidad.

Definitivamente no puede ser cierto que Florentino Pérez vuelva a optar a la presidencia del Real Madrid y que acudan doscientos periodistas a la rueda de prensa e incluso una cadena de televisión, la Sexta, retransmita íntegra la hora y media de declaraciones y respuestas del empresario. Y que los titulares de los periódicos, como cuenta -tan brillante como siempre- Javier Pérez de Albéniz, se expandan en elogios —«Quiero hacer el mejor club del siglo XXI», «Que vuelva Florentino es bueno para el Madrid», «Florentino tiene un gran proyecto», «Florentino ha llegado como agua de mayo»- perdida por completo la memoria. ¿Pero este señor no salió por piernas del club?

No sigo demasiado el fútbol, pero recuerdo que Pérez fue el creador de los galácticos, unos señores que vendían camisetas firmadas y todo lo que se pusiera por delante previo cobro, a los que apenas quedaba tiempo para jugar con el balón. De ahí, que en la presidencia de Florentino, el Real Madrid no ganara un sólo título en tres años, lo que no había ocurrido en el medio siglo precedente. Además, dimitió «dada la mala situación económica del club». Pero, debido probablemente a mi escaso interés por el deporte, la imagen que me viene al pensar en este triunfador, es el ladrillo. Principal propietario y presidente de ACS, una de las más potentes constructoras, a Pérez le correspondieron premios mayores en la loteria amañada de la burbuja inmobiliaria. Sé que el Real Madrid tenía una ciudad deportiva en el norte de Madrid, y que ahora se erigen en el terreno cuatro enormes torres en cuya construcción participó. Las nuevas instalaciones del club se ubicaron en Valdebebas, previas expropiaciones, recalificaciones y todos esos trámites habituales, imagino. “Valdebebas es el mayor escándalo con el que me he encontrado», llegó a decir la ex ministra socialista Matilde Fernández, recoge Pérez de Albéniz. Pero es que los mortales no entendemos de estas cosas, eso se llama en realidad «alta gestión empresarial», que, sin embargo, se saldó con pérdidas. Para el club, por supuesto.

Pues bien, salvo el amigo de soitu, nadie más ha esbozado una crítica, o un leve recordatorio de la trayectoria de Florentino. Ha sido recibido en loor de multitudes. Claro que el director de la Sexta -entusiasta cadena con el candidato-, es Antonio García Ferreras, antiguo jefe de informativos de la SER desde donde pasó a dirigir el departamento de comunicación del Real Madrid con Pérez. Incluso un “periodista”, no sé de qué medio, pidió a Florentino que «salvara a España». Tienen dónde informarse sobre el personaje, si carecen de memoria y objetividad. Juan Carlos Escudier escribió un libro: “Florentino Pérez: el coleccionista de cromos”, que publicó la editorial FOCA. Su director, Ramón Akal,  me contó cómo enviaban a las grandes librerias ejemplares que desaparecían en su integridad 10 minutos después de abrir. Volvían a mandar remesa, e inmediamente era adquirida por el mismo único comprador. Fue uno de sus libros más vendidos, pero no más leídos. Por cierto, en él se apuntan los problemas padecidos hasta por 6 jugadores negros como el tizón, en la época de Pérez.

Pero es que además de Florentino, veo y oigo incesantemente a Aznar redivivo lanzando sin complejos recetas ultraliberales para solucionar la crisis, en contra de la tendencia mundial que sabe quién y qué ha causado la debacle financiera. Hasta se fotografía con sus ministros del 96. También camina pujante Jaime Mayor Oreja, el añorante de la placidez del franquismo, el que aspira a repetir en Europa alabando la política de su bisabuelo que prohibió a toda la familia –vasca- que hablara euskera, el que llama a Aznar y a Rato al liderazgo. Otro, Rato. El director general del FMI -¿tampoco lo recuerdan?- abandonó su cargó en este organismo “por razones personales”,  en Octubre de 2007, sin oler la crisis financiera. ¡El FMI no sospechó nada aún cuando ya se había producido el detonante de la subprimes! Exactamente igual que Zapatero, según le acusan los populares. Claro que el Fondo Monetario Internacional tiene como misión precisamente la de ocuparse de la economía mundial. Es una más de las contradicciones del PP. Aseguran que ETA estaba en las últimas gracias a su gestión de gobierno, pero al mismo tiempo no dejan de pensar que participó en los atentados del 11M, y creen que su mejor apuesta para solucionar la crisis es un Rodrigo Rato que no se enteró de nada al frente del máximo organismo –junto con el Banco Mundial- sobre estos temas.

Aquí no acaba la cosa. Aznar, desde su acreditada altura internacional, recrimina a Obama su política –con Cuba-, y el desprestigiado ex vicepresidente de Bush, Dick Cheney, el cerebro de la errática política estadounidense –con graves repercusiones en el mundo entero- de la pasada legislatura, también resucita para encabezar una oposición ultra al presidente demócrata. ¿Le habrá contagiado Aznar?

Porque es España la nación que se ha caracterizado por revolucionar hacia atrás. Los grandes cambios consustanciales al concepto revolución, siempre han sido aquí involucionistas. En toda su historia. Estamos ante una nueva ofensiva. Ver a la iglesia católica preconciliar resucitando su oposición al aborto tras un cuarto de siglo de la ley en vigor, o diciendo que el preservativo propaga el SIDA, es otro de sus síntomas.

Y no me faltaban más que los piratas. De mar. También los hay de tierra y aire. ¡Al abordaje! Con ira atacan, ira producen en su mirada hacia atrás, cercenada la visión de futuro y de presente.

Escribir me despeja más que un café. No lo he soñado, es cierto. La pesada maquinaria del involucionismo nos aplasta. Con la connivencia desde luego de la sociedad y de sus medios informativos.

España, patria, himno, bandera

Hubo un tiempo en el que el himno de España traía la imagen asociada de un señor bajito y rechoncho con el brazo derecho –por supuesto- en alto y la mano abierta. Con muchos otros afines que le rodeaban en idéntica posición. Había también una sola televisión, a las emisoras de radio se les prohibía realizar información, y, sólo Radio Nacional de España emitía “el parte”, propaganda del régimen con apariencia de noticias. Los periódicos sufrían, asimismo, censura, y, por supuesto, no existía Internet.

Esa televisión única usaba un bucle para dar algunos acontecimientos, con presencia popular, en diferido más o menos ostensible, por si había protestas –que las había igualmente-. Así les daba tiempo a cortarlas.

Alguna mente preclara decidió retrotraernos al viejo sistema, silenciando las pitadas al himno nacional en la final de la Copa del Rey, que –“maldita suerte”, se lamentaban algunos, muchos- disputaban dos clubes periféricos y con vocación nacionalista. Pero el campo informativo derribó hace tiempo todas las vallas y la torpe jugada ha acabado con el gol en la propia exigua y ficticia puerta. El himno protestado –más protestado que nunca- se ha visto en todo el mundo –también más que nunca-, repetido, analizado, sacando los colores a los poco informados censores que no previeron las consecuencias de su torpe acción.

  TVE ha cesado a media mañana al director de deportes, Julián Reyes, responsabilizándole del «error humano» cometido. Le recuerdo como una de las numerosas caras que llegó a la redacción de Torrespaña en tiempos del PP. En este caso para hacese cargo del área de deportes en informativos. Debe ser un gran profesional porque ahora había llegado al puesto máximo en su especialidad: jefe de deportes de la cadena. Bien es cierto que dudo que Reyes estuviera en el control de realización durante el partido. Parece más lógico que la idea -o cadena de «errores»- partiera de algún mando intermedio.

Intento situarme en la mente de quien dio la orden de silenciar la secuencia y colocarla más tarde –sin pitada- alegando un «error humano» como explicación de la censura inicial. Y repetirlo de nuevo al final sin subsanar tampoco el tercer «error humano»: seguir sin emitir el sonido de protesta que era información.  Demasiados errores y del mismo signo para no atener más al resultado que a las explicaciones.  ¿No sabía que quien quisiera podría verlo y escucharlo igualmente y que se afearía su conducta… o no quería “herir susceptibilidades”? Conociendo el percal me inclino por la segunda explicación, con altas dosis de la primera.

Conceptos como España, patria, himno, bandera… en nuestro país enfrentan, lo que no sucede en otros. Y algunos se han trabajado a fondo esta situación. Vivimos una realidad compleja que muchos se empeñan en ignorar. Los mismos que quieren imponer los símbolos a la brava. La resolución del conflicto pasa por solventar el fondo, no tapándolo con enseñas.

Los últimos años han registrado un recrudecimiento de la exaltación de los emblemas. Esa descomunal bandera de España -21 x 14 metros- en la Plaza de Colón de Madrid que erigió Trillo en connivencia con Alvárez del Manzano.  Bono –o Gallardón que son parecidos- dejan allí la enseña. Trillo quería izarla cada mañana con una salva de fusiles.  A tanto no llegó. Y es el futbol, casualmente, el que la reivindica para España en los Campeonatos de Europa que, por una hábil propuesta publicitaria, pasa a llamarse “la roja”. Todas las ideologías se hermanaron debajo de esa bandera. Curioso tema a analizar.

Nunca ha habido en la calle tantas rojigualdas –incluso con aguilucho franquista- como en la artificial crisis de la pasada legislatura. Los actos de la derecha terminan con el himno nacional, aunque, de nuevo, Trillo lo prohibiera reservándolo para actos de Estado. En una palabra: una de las terribles dos, tres, Españas, se ha apropiado los símbolos. Sí, porque hay una tercera de la que no se habla, que no tiene nada de terrible, por cierto, sino de esperanza. La que los miró como símbolos de la democracia en la Transición porque era lo único que habían visto, dada su edad cronológica y que tambien enmarca a gentes de mentes abiertas.

A mí no me conmueve ningún trozo de tela, ni el español, ni el catalán, ni el vasco, ni siquiera el aragonés. Y prefiero para moverme el Imagine de John Lennon que el himno nacional de cualquier parte. Aunque confieso que simpatizo con La Marsellesa como tema musical vibrante, con un contenido literario un poco extremo pero reivindicativo. Y, sin embargo,  también entiendo su existencia y, por ello, los acepto de buen grado. (De hecho termino el capítulo dedicado a este asunto en mi último libro, con esto que sigo pensando):

Lo que está claro es que los símbolos lo son de una tierra y una idea. De todos los ciudadanos que la habitan y la comparten. Para identificarnos –si queremos ser identificados- para respetarlos sin demagogia como se hace en los países civilizados. Son la representación figurada de un concepto que distingue de otros. Los símbolos remarcan lo que uno es en comparación siempre con el resto. También los queremos. Como iconos de una sociedad que ha de seguir construyendo, sin la eufemísticamente llamada picaresca española, con ciudadanos que no tengan sólo memoria instantánea de pez, sin crispaciones artificiales, con educación, sin envidia ni prepotencia, con amplitud de miras.

La crisis, para quien no se la trabaja

La privatizada Telefónica ha ganado en el primer trimestre del año 1.690 millones de euros, un 9,8% más que en el mismo período del año anterior. El truco que le ha permitido estos beneficios en tiempos de crisis es que, aunque tuvo menos ingresos, también descendieron sus gastos. ¿Mejor gestión sin errores ni abusos? ¿Redujeron sus sueldos los directivos? No, ha disminuido su personal. Telefónica ha mandado a casa con un ERE a 700 trabajadores fijos. Las prestaciones por desempleo de estos despedidos se han calculado en 30 millones de euros que desembolsan las arcas del Estado, vía nuestros impuestos.

La empresa creada en 1924, fue privatizada en 1997 y nombrado presidente Juan Villalonga, compañero de pupitre en el colegió de Aznar. Inmediatamente la empresa hizo el mayor ERE de la historia al suprimir 15.000 empleos (tenía 75.000). UGT y CCOO presentaron una demanda por presunta ilegalidad de la operación porque entendían que las telecomunicaciones debían ser de titularidad estatal, pero el Tribunal Supremo la desestimó en 1999.

En la actualidad ha diversificado el negocio, opera en Europa –donde por cierto ofrece tarifas muy competitivas, mucho más que en España, en Gran Bretaña cobra 10 euros por 8 megas-, y también en Latinoamerica y Africa. Y cada vez con menos personal. Una empresa modelo, realmente. Y toda una lección de cómo hay que hacer las cosas. Trabajar por la crisis, sin que nos salpique y obteniendo beneficios de las crisis ajenas. Las de aquellos con menores habilidades.

Sí, hemos visto el estado de la nación

 O al menos de muchos de quienes deciden sobre ella desde importantes instancias. ¿Por qué siente uno, como ciudadano, tal irritación al escuchar los discursos y el debate de los dos principales líderes que representan a la mayoría de nuestro país? Cuando escribo esto, todavía no han salido los opinadores, ni las encuestas, ni los titulares, pero ya sé que estos últimos resaltarán las frases más demagógicas y el común de los mortales no se enterará apenas de nada. Yo, al menos, preferiría, ante la difícil situación económica que vivimos, una acción constructiva, más que los ataques partidistas en búsqueda de votos que enmarañan la verdad para ocultarla.

 El presidente del Gobierno ha presentado por la mañana un nuevo modelo productivo -esencial cambiarlo- y algunas propuestas de izquierda. Entre ellas, suprimir la desgravación de la compra de vivienda para las rentas superiores a 24.000 euros anuales, manteniendo los baremos para sueldos inferiores e incentivando el alquiler que, por primera vez, rebajaría impuestos. Esta medida pretende dar salida en el próximo año y medio al descomunal stock de viviendas construidas en la fiebre del ladrillo. También reducir la cotización de las PYMES que no despiden. Un portátil para cada alumno de quinto de primaria y apuesta por la educación. Imprescindible, porque es en educación en lo que hay que invertir para erradicar ciertas actitudes. O 2.000 euros de ayuda para la venta de coches, concesión a mantener al extremo el sistema de la sociedad de consumo –en mi opinión-, dado que, a cambio de mantener unos puestos de trabajo, se atestan de coches unas calles en las que no cabe uno más. Para todo ello, ha contado con la participación de las comunidades autónomas, y no sé si es viable imponerles el gasto desde el Gobierno. Pero sería muy positivo, forman parte del Estado.

Rajoy iba a hacer en realidad una moción de censura, no un debate sobre el Estado de la nación. En un tono bronco: “Si yo ya sé que de esto no saben una sola palabra, pero hombre, podrían callarse que lo mismo aprenden algo” “Pero si ustedes no saben leer”, son realmente argumentos poco apoyado en razones y que ofende a 11 millones de votantes del PSOE.

Las continuas acusaciones de mentir al Presidente, me han sonado a rapapolvo moral al que tan aficionado es el líder de la oposición mayoritaria. Le ha acusado, por ejemplo, de engañar a los españoles en sus previsiones de la crisis. Zapatero le ha respondido que los organismos internacionales también pretendían por lo visto engañar a los españoles. Ahora, la realidad. Un ejemplo de los muchos que hubo: en Julio de 2008 el FMI -entidad dedicada a mantener a ultranza el sistema por otro lado-  pronosticaba para España un crecimiento del 1,8 %.

El superávit y el crecimiento que causaba envidia en el mundo, se produjeron en la primera legislatura socialista. Todos los datos están recogidos en libro “España, ombligo del mundo”, y se publicó en Noviembre. No son por tanto fruto de una idea a vuelapluma.

Negar la decisiva importancia que la burbuja inmobiliaria ha tenido en el hundimiento de nuestra economía, es apelar a que los desmemoriados se mantengan en su nube. Y, es cierto, que –con escasa efectividad- el PSOE al menos hizo una Ley del Suelo que acotaba la “barra libre” del PP.

Escuchar a Rajoy lamentarse de los contratos temporales, desata el rubor. La práctica, iniciada por el último gobierno González, llegó al paroxismo con el PP ¿o es que tampoco eso lo recuerda nadie? Y Rajoy formaba parte del Gobierno.

Lo que he escuchado es que el PP pide una reforma laboral, otra fiscal y otra de las pensiones, ninguna de las cuales ha concretado. Pero ya han anticipado en numerosas declaraciones su intención de facilitar el despido, acabar con el dispendio del paro,  y que –compartiendo la previsión con destacados socialistas- las pensiones son muy caras, y no se van a poder pagar. Si tras toda la vida trabajando y viendo las prebendas de los políticos y de los privilegiados del sistema, se les ocurre rebajar o suprimir las pensiones llegados a la edad preceptiva, puede haber un auténtico estallido social. Rebajar los impuestos dinamiza la economía, pero a costa de que nuestro país sea, lo que aún es –pese al esfuerzo hecho los últimos cinco años-: uno de los más bajos en gasto social.

La baja productividad española es conocida en todo el mundo. El 15% menos que la media europea. ¿Fue mejor cuando gobernaba el PP? En absoluto. ¿Y el fracaso escolar? ¿Ocupamos lugares preeminentes en el mundo en tiempos del PP? ¿No son las comunidades autónomas quienes imparten la enseñanza actual con flagrantes desigualdades? Un poco de seriedad.

A Zapatero le pierden cosas como prometer en cada debate la escolarización de los niños de 0 a 3 años que nunca llega. Pero me parece loable que mantenga la apuesta por favorecer a quienes menos tienen, más aún debería hacerlo.

El chiste de la jornada, Rajoy blandiendo una foto de Zapatero con el Rey de Marruecos en plena crisis de Perejil y con un supuesto mapa donde el reino alahuita se anexiona territorios españoles. Era un bulo de internet, un montaje que alguien pergeñó.  La ruptura de la unidad de España es mucho más grave que desprestigiarla en foros internacionales, como hizo Rajoy recientemente. Hay que comprobar un poco más las fuentes antes de hacer el rídiculo, porque sobre estas bases se piden suspensiones de procesos basados en mochilas.

La vida sigue tras la bronca electoralista. Con los 4 millones de parados. Con algunos políticos que miran ciegos a la obtención del poder antes que pensar en el interés de la sociedad. Siempre lo he dicho, la falta de educación de España se refleja en que aquí no se busca el bien común. Desde el tráfico a los debates del Congreso. Los diputados socialistas no saben leer, dice Rajoy. A tenor de su vocabulario, ha curtido su cultura en los refraneros de los años cincuenta.  Que no cunda la anécdota –que lo hará- sin analizar el fondo de todo lo que se ha dicho, de todo lo que implica. De alguna manera, y para quien quiera verlo, sí se ha visto hoy cuál es el estado de la nación.

Nubes en el horizonte

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Uno no siente  lo esencial que es el sol hasta que se oculta. Sabes que está ahí, imperturbable por el tiempo que de alguna manera tiene fijado y que no alcanzará a sucumbir durante nuestra corta vida, pero las nubes lo tapan. Deidad real que alimenta a los seres que respiran, luz, calor, energía. Muchos pueblos indígenas creían, durante los para ellos incomprensibles eclipses, que el sol moría y ya no había destino ni futuro.

A mí me gustan las nubes. Sus inspiradoras formas. Cómo logran apaciguar la ira de un calor que cada vez soporto menos. Y adoro cuando se desparraman en lluvia que amansa. Pero la naturaleza es una metáfora fractal que se reproduce, de alguna manera, desde el Quark al universo que elabora nuestro cerebro. Nube como obstáculo, como incertidumbre –el peor de los miedos-, como ruptura y alejamiento de un foco energético que nos sustentaba.

La nube voluble emigra o se desintegra. Los soles permanecen, aunque no los veamos. Una Ciaccona regalada con cariño abre luces en la tiniebla.

El banco de los ciudadanos hartos y cabreados (BCHC)

Acabo de detectar que alguien ha encontrado mi blog tecleando en Google “ciudadanos hartos y cabreados”, figuro en quinto lugar de las búsquedas. Y no soy consciente de haber empleado la palabra cabreados, igual fue en un comentario. Quienes me quieren me alertan de la preocupante deriva que he emprendido irritándome por las barbaridades que contemplo a diario. Seamos positivos. Y sobre todo prácticos, que esta vida son 4 días y previsiblemente ya he vivido 3. A menos que los espectaculares avances en investigación genética me echen una mano, y, al tiempo, no me atrape una gripe de la que nadie quiera saber la paternidad.

Entiendo que la forma óptima de empezar a salvar el mundo y la sociedad –dada su inacción- es utilizar los mecanismos del propio sistema. Lo primero por tanto es crear un banco. Aquí tenemos los requisitos que se precisan. Encontrar alguien con experiencia bancaria, financiera o económica no será mayor problema, parece que con esos conocimientos sólo son precisas tres personas. El principal escollo aparentemente es juntar 3.000 millones de pesetas, así viene en la ley de 1995. Es decir, 18 millones de euros. 18 millones de ciudadanos hartos y cabreados no somos, que sería lo más asequible, pero puede que 1.800 sí. Tendríamos que poner cada una 10.000 euros. Es mucho, aunque según se mire. Pensemos en 18.000 personas que nos toca a 1.000 euros. Los partidos grandes alcanzan hasta 10 millones de votantes, ¿no vamos a conseguir los ciudadanos hartos y cabreados 18.000?

De cualquier manera se trata, como digo, se aprovechar el propio sistema. Vamos con 1.000 euros a un banco y pedimos un crédito de 6.000. Con esos 6.000 a otro banco, y lo aumentamos a 10.000. Si nos juntamos 18.000 personas, podemos reunir fondos, no sólo para crear el banco y el papeleo sino también para una sede. Hagámosla de diseño, distinta, en un parque, en un mercado. Aunque probablemente es mejor no despertar sospechas, una sede de piedra y madera noble será más aconsejable. Alquilada, por supuesto. Cualquiera de las sucursales que están cerrando.

Atrevámonos a ingresar nuestras nóminas y ahorros –de tenerlos-, a facilitar créditos humanos. El BBVA ganó el año pasado, con la crisis, mucho menos que en ejercicios anteriores pero se llevó 5.414 millones de euros. Nosotros vamos a ser modestos en nuestros inicios, pero también conseguiremos sustanciales beneficios. Además, inmediatamente, vamos a acudir a pedir fondos de subsistencia al gobierno, ningún banco pierde dinero. Sacamos la pasta propia invertida –por seguridad- y funcionamos con la subvención o aval estatal.

Nos unimos a continuación a un grupo de comunicación. Logramos prebendas e influimos en su línea editorial para lograr más beneficios, más poder para cambiar algo. Incluso podemos crear uno nuevo, innovador, honesto, realmente informativo. Procuramos, entretanto, seguir favoreciendo a los clientes. Sin engañarles con productos trampas, y facilitando sus inversiones y proyectos. Ya estamos instalados. De producirse trapicheos y desfalcos -la terrible condición humana-, nos hayamos a  salvo de Hacienda y de  la justicia, mucho más que si robamos una pera en una frutería. Creamos una fundación anexa al banco para desgravar impuestos. Y contratamos a los mejores abogados para que nos salgan las cuentas a devolver. ¿Què tal si también formamos o nos anexionamos a un partido polìtico, con sus sueldos e influencias? De todos modos, nos irá igual de bien sea cual sea quien ocupe el gobierno. Los bancos tienen bula.

Entretanto copiamos toda idea que esté en la red o que nos hayan facilitado en las entrevistas y reportajes que nos hagan –si es que queda en activo algún periodista imaginativo-, y les plantamos nuestro propio copyright: “idea original”. Más pasta. Ya para invertir en el propio “banco de los ciudadanos hartos y cabreados” que prosperará lo indecible. O para lo que nos apetezca.

Ya consolidados, empezaremos a poner dinero en proyectos que ayuden efectivamente a la sociedad. Ahogaremos a las empresas que expulsen a los trabajadores como represalia política, ayudaremos a los pequeños emprendedores. Atraeremos, con los nuevos métodos, un gran número de clientes. Con nuestro poder económico y mediático –social también en nuestro raro caso-, presionaremos a los gobiernos para que efectúen cambios.

 Realmente relaja encontrar una vía de escape, de resolución de problemas. Me voy a dormir más tranquila, veo un camino para salir del túnel.

Actualización 10 de Mayo:

  Ya soy la primera opción para la búsqueda de «ciudadanos hartos y cabreados». No sé si ése era el objetivo. Preferiría «resolución de problemas para los ciudadanos hartos y cabreados». Pues sí, tambien aparece el periscopio en primer lugar. Menos mal.

Atrapados en el sistema

“El cadáver insepulto de Fidel Castro se pasea por las calles de La Habana. Hay quien asegura haberlo visto blandiendo el puño en el «bosque de banderas», frente al edificio de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, o en la Plaza de la Revolución, en animada charla con José Martí”. (…) “En ninguna de las tres muertes de Fidel Castro se pudo realizar el correspondiente funeral porque el dictador reapareció siempre, la última vez amortajado con un chándal de Adidas”. Vicente Botín publica hoy una tribuna en El País, anticipo de un libro, en donde cuenta lo que ha visto en sus años de corresponsal en Cuba de TVE.

Siempre ha tenido Vicente esa habilidad para informar a fondo de un tema, dotando al texto de una extrema calidad literaria, que abre los sentidos, atrapa la mente y endulza el camino para conocer la realidad que explica, a veces dolorosa, siempre necesaria. En TVE apenas queda ya más que otro Vicente –Romero- de similar escuela. A los demás los barrió la escoba de los nuevos tiempos.

Insisto en el tema de TVE. Los emporios empresariales que poseen cadenas privadas se muestran hoy moderadamente contentos con la medida de arrinconar a la cadena pública estatal. Les parece poco. En realidad, preferirían suprimirla o dejarla existir de forma residual, como sucede en EEUU –algún comentarista incluso lo ha dicho así-. Estados Unidos, modelo de sociedad informada, equilibrada y con derechos ¿no? Pero ése es el previsible fin de TVE.

La ley reguladora de las televisiones públicas las configura como “servicio público” ¿alguien ve un “servicio público” en su programación? Cualquiera tiene en su cabeza multitud de ejemplos y prácticamente ninguna excepción de lo que no es servicio público. Lo que ocurre es que los Gobiernos tampoco les han exigido que lo cumplieran, como sí sucede en Gran Bretaña.

Mi extensa entrada o post anterior argumenta con datos la situación creada y sus antecedentes. Todo se resume en un hecho de mucho mayor calado: el capitalismo se perpetúa pese a sus flagrantes errores, sus consecuencias las pagamos todos –y más que lo haremos- y la sociedad ha sido desactivada –y más que lo será- mermando su información. 

La tarta publicitaria se nos ha atragantado a los que no comemos de ella ni las migajas. Una televisión sustentada, alimentada, pensada, por la publicidad no puede –por todas las razones esgrimidas en mi texto de ayer y muchos más días- sino fomentar la sociedad de consumo. Hasta el paroxismo.  Invitarnos a gastar incluso en lo innecesario para alimentar a las empresas. Éstas –de telecomunicaciones, de embutidos, todas- poseen el mango del asador y presionan -como vimos- amenazando con despidos que no dudan en ejecutar. Su único fin es el beneficio. Sin que la política –ni siquiera la socialista- les ponga freno y adquiera para uso de la sociedad un horno pastelero. Más aún, el que tenía –TVE- pierde fuelle, lo perdió hace mucho tiempo, y no sirve más que para calentar platos ajenos al baño maría.

Casi nadie escribe ya como Vicente Botín. Su elaborado texto tendrá un destino elitista que leerán en torno a 3.000 personas, 10.000 si tiene mucha suerte. A esta hora TVE repone en la 1 un bodrio musical enlatado de lucha generacional inventada entre discos de consumo. La 2 Parlamento, menos mal. Antena 3 anuncios. En las pausas de la publicidad, programación infantil. Cuatro: anuncios. En las pausas, programa estadounidense sobre cómo adiestrar perros. Telecinco repite Operación Triunfo. La sexta: entrenamientos del GP de Fórmula 1. Puro servicio público.

Ni un alfiler saldría de las fábricas, ni menos aún un coche, ni un bizcocho industrial, ni un programa de televisión, ni un sólo periódico, nada de lo producido se vendería en parte alguna, sin el esfuerzo de los trabajadores. Ésos a quienes se quiere despedir sin indemnización, a los que se les paga miserablemente y cuyas pensiones están seriamente amenazadas, por citar algunos ejemplos. No se trata de invocar, ni mucho menos, el comunismo y sus errores, pero sí de buscar equilibrios. Ya que no se moviliza, sea al menos la sociedad consciente de su fuerza y sus derechos. Tendrá que buscar por las rendijas del monstruo la información, pero existe. Estamos atrapados en el sistema. Millones de personas. Unos pocos deciden cómo ha de ser. ¿No es una incongruencia?

El gobierno da el golpe de gracia a TVE

No, no habéis leído mal, en realidad éste es el titular correcto. El desmantelamiento paulatino de la televisión pública en España, llega a su meta hoy cuando el Consejo de Ministros ha decidido que la cadena estatal no emita publicidad a partir del año próximo. Bien estructurada, sería una medida acertada, ninguna televisión debería inundarnos de publicidad, ya lo expliqué un día aquí: la publicidad es spam. Pero resulta que es la que paga y todo se hace en función de ella, consagrando el modelo: la sociedad de consumo. El mecanismo adoptado para la teórica supervivencia de TVE es que contribuyan a su mantenimiento las cadenas privadas –que también parece lógico dado que, aunque lo olviden, están definidas como servicio público y son las que buscan el beneficio como objetivo prioritario-. También los teleoperadores que se han apresurado a decir que nos lo repercutirán en la factura.

En consecuencia, la medida suscita un profundo rechazo. En las privadas porque, a pesar de lograr su reiterada petición de que TVE redujera su publicidad -para ganar aún más-, van a tener que aflojar el bolsillo. En las compañías de telecomunicaciones –Telefónica, Vodafone y demás-, que braman aunque anuncian que lo pagarán los ciudadanos… y algo más: amenazan con despidos en sus plantillas, la obscena forma de presión de los empresarios. Y en los españoles porque tampoco quieren costear un servicio que no les gusta, o no les ofrece una oferta demasiado diferenciada. Todos descontentos ¿qué queda?… El autor de este modelo es Nicolás Sarkozy, que tiene poco de socialista.

D. Quijote de la Mancha, los Gozos y las sombras, Fortuna y Jacinta, Historias para no dormir, Doce Hombres sin piedad, el Rinoceronte, Eloisa está debajo de un almendro, La cabina, El asfalto, Historias de la frivolidad, Un dos tres, Escala en hifi, Mariona Rebull, la Sra. García se confiesa, la bola de cristal, la mandrágora, metrópolis, la edad de oro, Érase una vez el hombre, El hombre y la tierra, La clave, Informe Semanal, En portada… retransmisiones, todos los eventos deportivos importantes, todos los hechos noticiables ocurridos en el mundo vistos en directo, desde la llegada del hombre a la luna al 11-S norteamericano… Para hacer esto hace falta dinero. Y las privadas no lo invierten porque es caro.

Cada uno compondrá la propia historia de sus recuerdos de TVE hasta hacerla exhaustiva. Algo hizo bien la televisión pública a pesar de las muchas agresiones sufridas. Entre ellas, la mala gestión en muchas épocas –incluso corrupta- y la manipulación política. Había que cambiar el rumbo pero ¿mermando su influencia a favor de las privadas?

UN POCO DE HISTORIA.

Tras la puesta en marcha de canales autonómicos en 1983, el monopolio estatal de televisión se rompe definitivamente con la ley de 3 de Marzo de 1988 que liberaliza el mercado televisivo. A principios de los noventa empiezan a emitir Antena 3 y Telecinco, antes de acabar el año lo hará Canal Plus, de pago por visión, salvo los informativos y algún programa. Más adelante entran en el juego Cuatro y La sexta.

El primer día de Antena 3 ofrece, desde las 8 de la tarde, la presentación de su director general Manuel Martín Ferrand, luego noticias con José María Carrascal, la picota, la ruleta de la fortuna con Mayra Gomez Kempt, Y con el bebé son cinco, la tarántula de Antonio Herrero, un show de Juanjo Menéndez y videoclips hasta la despedida y cierre.

Telecinco se estrena el 3 de Marzo, media hora más tarde, a las 20,30. Con una gala inaugural, la película En busca del arca perdida, y boxeo.

No creo que nadie con espíritu democrático quiera el monopolio en televisión. Sólo lo conservan países como China, Cuba,Corea del Norte o Libia. La mayor parte de los de nuestro entorno tienen un régimen mixto de televisiones privadas y públicas. Y suele ser el Estado quien hace concesiones a las empresas privadas. La BBC británica –siempre el modelo- se financia por subvención estatal y por un canon que pagan los ciudadanos. Las privadas se agrupan en la ITA, que también es un organismo estatal y quien contrata a las empresas que gestionan la privada. Estas se nutren exclusivamente de la publicidad. Ambas variedades tienen una gran independencia financiera.

España va a tener entonces un régimen diferente. Desde que en 1983 se retira la subvención estatal para RTVE, se vino financiando sólo con publicidad. Se trabaja en realidad como soporte de los anuncios, como van a hacer las televisiones privadas. Pero ahora la archiconocida tarta se reparte y hay que atraer a las audiencias que… ven anuncios. Ésa es su prioridad. Como dice Ramón Colom, ex director de TVE, “no se programa para los espectadores, se programa para las agencias de publicidad”. Y eso necesariamente ha de cambiar los mensajes.

Hay seis potentes grupos mediáticos en España y todos están o han pasado por las televisiones privadas, en las que también participan todos los que mueven la economía, incluidos los bancos, por supuesto. En Junio de 1997 el Partido Popular privatiza, también, Retevisión, la red de difusión de la señal, que era una empresa pública -de todos los españoles por tanto- actuando en régimen de monopolio. La base que creó RTVE para que todos emitieran. No conozco a quien haya seguido la pista de esta empresa y sus beneficios. Las autonómicas están controladas por los poderes políticos locales.

Muchos de quienes se sientan ante el televisor a ver un partido de fútbol, un telediario, una película, ignoran el entramado de intereses que se esconde tras la pantalla. Poderosísimos grupos financieros, entrecruzados, participados unos por otros. Su forma de hacer va a ser distinta. El catedrático Ramón Gubert, lo definió con claridad: “Habían empujado mucho sus peticiones invocando la libertad de información, luego hemos visto que lo que invocaban de verdad era el derecho a la libertad de negocio”.

La televisión ha cambiado desde comienzos de la década de los 90. Es un fenómeno mundial que también sobreviene por los cambios tecnológicos. Los sociólogos no se ponen de acuerdo en si ha sido la televisión la que ha transformado a la sociedad o al revés: si ha sido la audiencia la que ha pedido otros contenidos. Cada cual puede sacar sus conclusiones. Yo creo que la televisión es «la madre del cordero», una de las principales causantes de la degradada sociedad actual. La televisión es ahora exclusivamente un negocio y por tanto exige costes baratos y más audiencia para vender lo que anuncia la publicidad. Proliferan los programas de entretenimiento sobre la información o la formación, nace y se expande la telebasura.

¿Qué fue primero la tele o la sociedad? El hombre y la mujer modernos quieren ahora, según los expertos, imágenes fácilmente digeribles y situaciones que les hagan vibrar y reaccionar, como la violencia, la sangre y el sexo. Y rechazan casi todo lo que les haga pensar. Es una sociedad hedonista, hija del aparente bienestar económico, pero en realidad cada vez más desequilibrada en la diferencia entre ricos y pobres, que ha olvidado el revulsivo de la Segunda Guerra Mundial y no parece conmoverse con los conflictos bélicos aislados que no les tocan de cerca, ni con el hambre y las injusticias que otros soportan. Ni casi con los suyos propios. Han logrado desactivarla por completo. No recibe información de calidad, no tiene opinión madura, se deja manejar y no reacciona.

4.150 trabajadores, algunos altamente cualificados, nos vimos obligados a marcharnos de RTVE -¡menos mal con lo que habría de venir!-, como les ha pasado a muchos otros compañeros de ya casi todos los medios informativos. El periodismo está en crisis pero ése es otro debate, o quizás el mismo. La consecuencia, insisto, es que la sociedad no está bien informada. Y no le importa.

   Los jóvenes ya no ven televisión, ha quedado para un reducto envejecido y escasamente formado, que son los únicos que la ven con asiduidad. Aunque para ellos es su principal fuente de información y de entretenimiento. Masa amoldable para ser aún más manipulada.

Era necesaria una televisión pública fuerte, de calidad, porque sería la única cuyo fin principal no fuera el lucro, sino el viejo axioma: informar, formar y entretener. Con un presupuesto de subsistencia y con todo el entorno en contra, imbuida de la moda -nada ingenua- de la trivialización  ¿qué futuro le espera? Y ¿qué necesidad había de anularla? La respuesta es ya un clamor y, en mi opinión, costituye uno de los más graves errores de Zapatero. Él sí se ha atrevido a realizar la tarea exigida que, sin duda, hubieran acometido los populares, aunque beneficiando a otros grupos distintos.