El banco de los ciudadanos hartos y cabreados (BCHC)

Acabo de detectar que alguien ha encontrado mi blog tecleando en Google “ciudadanos hartos y cabreados”, figuro en quinto lugar de las búsquedas. Y no soy consciente de haber empleado la palabra cabreados, igual fue en un comentario. Quienes me quieren me alertan de la preocupante deriva que he emprendido irritándome por las barbaridades que contemplo a diario. Seamos positivos. Y sobre todo prácticos, que esta vida son 4 días y previsiblemente ya he vivido 3. A menos que los espectaculares avances en investigación genética me echen una mano, y, al tiempo, no me atrape una gripe de la que nadie quiera saber la paternidad.

Entiendo que la forma óptima de empezar a salvar el mundo y la sociedad –dada su inacción- es utilizar los mecanismos del propio sistema. Lo primero por tanto es crear un banco. Aquí tenemos los requisitos que se precisan. Encontrar alguien con experiencia bancaria, financiera o económica no será mayor problema, parece que con esos conocimientos sólo son precisas tres personas. El principal escollo aparentemente es juntar 3.000 millones de pesetas, así viene en la ley de 1995. Es decir, 18 millones de euros. 18 millones de ciudadanos hartos y cabreados no somos, que sería lo más asequible, pero puede que 1.800 sí. Tendríamos que poner cada una 10.000 euros. Es mucho, aunque según se mire. Pensemos en 18.000 personas que nos toca a 1.000 euros. Los partidos grandes alcanzan hasta 10 millones de votantes, ¿no vamos a conseguir los ciudadanos hartos y cabreados 18.000?

De cualquier manera se trata, como digo, se aprovechar el propio sistema. Vamos con 1.000 euros a un banco y pedimos un crédito de 6.000. Con esos 6.000 a otro banco, y lo aumentamos a 10.000. Si nos juntamos 18.000 personas, podemos reunir fondos, no sólo para crear el banco y el papeleo sino también para una sede. Hagámosla de diseño, distinta, en un parque, en un mercado. Aunque probablemente es mejor no despertar sospechas, una sede de piedra y madera noble será más aconsejable. Alquilada, por supuesto. Cualquiera de las sucursales que están cerrando.

Atrevámonos a ingresar nuestras nóminas y ahorros –de tenerlos-, a facilitar créditos humanos. El BBVA ganó el año pasado, con la crisis, mucho menos que en ejercicios anteriores pero se llevó 5.414 millones de euros. Nosotros vamos a ser modestos en nuestros inicios, pero también conseguiremos sustanciales beneficios. Además, inmediatamente, vamos a acudir a pedir fondos de subsistencia al gobierno, ningún banco pierde dinero. Sacamos la pasta propia invertida –por seguridad- y funcionamos con la subvención o aval estatal.

Nos unimos a continuación a un grupo de comunicación. Logramos prebendas e influimos en su línea editorial para lograr más beneficios, más poder para cambiar algo. Incluso podemos crear uno nuevo, innovador, honesto, realmente informativo. Procuramos, entretanto, seguir favoreciendo a los clientes. Sin engañarles con productos trampas, y facilitando sus inversiones y proyectos. Ya estamos instalados. De producirse trapicheos y desfalcos -la terrible condición humana-, nos hayamos a  salvo de Hacienda y de  la justicia, mucho más que si robamos una pera en una frutería. Creamos una fundación anexa al banco para desgravar impuestos. Y contratamos a los mejores abogados para que nos salgan las cuentas a devolver. ¿Què tal si también formamos o nos anexionamos a un partido polìtico, con sus sueldos e influencias? De todos modos, nos irá igual de bien sea cual sea quien ocupe el gobierno. Los bancos tienen bula.

Entretanto copiamos toda idea que esté en la red o que nos hayan facilitado en las entrevistas y reportajes que nos hagan –si es que queda en activo algún periodista imaginativo-, y les plantamos nuestro propio copyright: “idea original”. Más pasta. Ya para invertir en el propio “banco de los ciudadanos hartos y cabreados” que prosperará lo indecible. O para lo que nos apetezca.

Ya consolidados, empezaremos a poner dinero en proyectos que ayuden efectivamente a la sociedad. Ahogaremos a las empresas que expulsen a los trabajadores como represalia política, ayudaremos a los pequeños emprendedores. Atraeremos, con los nuevos métodos, un gran número de clientes. Con nuestro poder económico y mediático –social también en nuestro raro caso-, presionaremos a los gobiernos para que efectúen cambios.

 Realmente relaja encontrar una vía de escape, de resolución de problemas. Me voy a dormir más tranquila, veo un camino para salir del túnel.

Actualización 10 de Mayo:

  Ya soy la primera opción para la búsqueda de “ciudadanos hartos y cabreados”. No sé si ése era el objetivo. Preferiría “resolución de problemas para los ciudadanos hartos y cabreados”. Pues sí, tambien aparece el periscopio en primer lugar. Menos mal.

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6 comentarios

  1. Toiquimao

     /  10 mayo 2009

    Se de donde he llegado hasta aquí, pero creo que por fin he encontrado una opinión gemela, tal es mi alegría que quiero compartirla, como vienes a hacerlo tú, por lo que he podido ojear hasta ahora. Estamos ante un entramado de cañas y barro, barro de odios, próximo, creo yo, a su derrumbe.

    Corren días que parecen tener un deja vu que nos planta por lo menos en el XIX, cuando empezamos a discutir (perdona el inmoderado optimismo) sobre el modelo social del que queríamos dotarnos, una vez superado el viejo régimen aristócrata. Hay que volver a crear un contrato social para redefinir las reglas de juego económicas, el libre acceso a la información y a la educación-cultura. Sin esa base, no hay música.

  2. YOMISMO

     /  10 mayo 2009

    enhorabuena por tu estupendo blog, lo leo a diario.
    aqui tienes un socio y un cliente para el BCHC.

  3. Viator

     /  10 mayo 2009

    La idea que expones, no por utópica, es menos interesante. Un banco de ciudadanos y para ciudadanos sería la mejor alternativa al sistema bancario que conocemos.
    Yo empiezo a ahorras para ser uno de los fundadores de ese banco.
    ¿Quién se anima?

  4. romanbender

     /  11 mayo 2009

    aquí tienes a otro cliente del BCHC.

  5. raul

     /  12 mayo 2009

    cuenta con otro socio para el BCHC.

    Felicidades por el blog.

  6. Luxandex

     /  12 mayo 2009

    Pero igual… que se busca en un banco a parte del mismo y ciclico repertorio?: “honestidad”, “transparencia”, “comprension” y todas esas carajadas que un banco nunca va a brindar? a parte de eso que se busca?

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