Libia paso a paso

 Mi amigo José Antonio Rodríguez (ex realizador de TVE) lleva ya cerca de cuatro años dando la vuelta al mundo en coche. Se me ocurre que podría interesaros la crónica de Libia que realizó en Noviembre de 2007, en una de las primeras etapas de su periplo. Es el relato cotidiano de un viajero. Demasiados detalles quizás para un artículo periodístico, que no pretende ser. La ventaja es que recorre paso a paso numerosas carreteras, ciudades y pueblo, y desde luego lugares de interés cultural. Las fotos son una maravilla. Cuando descubráis el truco de la página podéis realmente deleitaros.

 

 Todos los pueblos tienen electricidad, grandes redes de torres metálicas se encargan de distribuir energía eléctrica por todo el país. Las antiguas medinas de adobe han sido abandonadas, se mantienen solo como recuerdo histórico. Nuevas ciudades, casas y pisos, más confortables se han levantado junto a las antiguas.

Hablamos de un país que es más grande que media Europa, dos veces mayor que Egipto, el 95% de su territorio es desierto, el 20% lo ocupan las dunas. Solo viven en ese gran territorio unos 6 millones de personas. Gracias al proyecto de “Nahr Sinai” han desarrollado la agricultura ganando terreno al desierto. Son casi autosuficientes alimentariamente. Desde luego los inmigrantes, legales e ilegales, son mano de obra necesaria para seguir el ritmo de crecimiento. El país esta creciendo rápidamente, una vez finalizado el embargo internacional. Se ha renovado el parque automovilístico, aunque todavía ruedan por las carreteras viejos Peugeot 504. Toyota, Mitsubishi, Kia, Hiunday, sobre todo, sin olvidar Mercedes, se reparten el goloso pastel.

Hoy, mientras cenaba en un restaurante del pueblo, he visto, en una mesa cercana, a un grupo de trabajadores chinos uniformados. Te los encuentras por todas partes, sobre todo si hay petróleo cerca.

 

 Me lavo y afeito en el servicio de la gasolinera. Con mi propio espejo ya que ¿para que se necesita un espejo en los lavabos de hombres de una gasolinera? Excuso decir que allí lo mas que se hace por mantener limpios los retretes y lavabos es regar con manguera. Imaginad el color que ha ido tomando todo con el paso de los años. Gran Reserva. Por supuesto no hay lavabos para las mujeres.

 Benghazi

 Salgo a las nueve y media. Nublado y fresco. Compro kilo y medio de plátanos, menos de un euro. Son de Ecuador, muy buenos. ¿Quién me lo aclara? ¿No estamos en un mercado de libre competencia? ¿Si no es competitivo el plátano canario, por que se cultiva? O nos fríen a impuestos o los intermediarios se forran, o las dos cosas a la vez. Por favor, iluminadme. Seguro que hay explicación lógica que a mi se me escapa.

Quiero visitar Tolmeita, ciudad fundada por los griegos en el siglo I, luego la ocuparon y desarrollaron los romanos. En el siglo VII, con la invasión árabe, fue abandonada. Solo se ha excavado una decima parte del área que ocupa y así continuara durante mucho tiempo. Sigo la carretera paralela a la orilla del mar, a ambos lados se extienden campos de cultivo planificados. Las viviendas son iguales, las distancias entre ellas semejantes, agua corriente, electricidad, tractores y, que no falten, parábolas para recibir tv vía satélite. Como ya es habitual, falta señalización en la carretera. Tengo que ir preguntando para encontrar el camino que me lleve a las ruinas. Desde el pueblo, una calzada infame, polvorienta, con muchos socavones que hay que sortear. Encuentro la entrada, pago por el museo, por las ruinas y por la cámara de fotos.

El museo es pequeño pero guarda en su interior unos mosaicos espectaculares, algunas estatuas y fragmentos de sarcófagos. Al salir, pregunto donde están las ruinas. Me señalan una puerta abierta, lejana, en medio del campo. Creí que estarían cerca del mar….

Toda la crónica aquí.

 

Atrapados en el sistema

“El cadáver insepulto de Fidel Castro se pasea por las calles de La Habana. Hay quien asegura haberlo visto blandiendo el puño en el “bosque de banderas”, frente al edificio de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba, o en la Plaza de la Revolución, en animada charla con José Martí”. (…) “En ninguna de las tres muertes de Fidel Castro se pudo realizar el correspondiente funeral porque el dictador reapareció siempre, la última vez amortajado con un chándal de Adidas”. Vicente Botín publica hoy una tribuna en El País, anticipo de un libro, en donde cuenta lo que ha visto en sus años de corresponsal en Cuba de TVE.

Siempre ha tenido Vicente esa habilidad para informar a fondo de un tema, dotando al texto de una extrema calidad literaria, que abre los sentidos, atrapa la mente y endulza el camino para conocer la realidad que explica, a veces dolorosa, siempre necesaria. En TVE apenas queda ya más que otro Vicente –Romero- de similar escuela. A los demás los barrió la escoba de los nuevos tiempos.

Insisto en el tema de TVE. Los emporios empresariales que poseen cadenas privadas se muestran hoy moderadamente contentos con la medida de arrinconar a la cadena pública estatal. Les parece poco. En realidad, preferirían suprimirla o dejarla existir de forma residual, como sucede en EEUU –algún comentarista incluso lo ha dicho así-. Estados Unidos, modelo de sociedad informada, equilibrada y con derechos ¿no? Pero ése es el previsible fin de TVE.

La ley reguladora de las televisiones públicas las configura como “servicio público” ¿alguien ve un “servicio público” en su programación? Cualquiera tiene en su cabeza multitud de ejemplos y prácticamente ninguna excepción de lo que no es servicio público. Lo que ocurre es que los Gobiernos tampoco les han exigido que lo cumplieran, como sí sucede en Gran Bretaña.

Mi extensa entrada o post anterior argumenta con datos la situación creada y sus antecedentes. Todo se resume en un hecho de mucho mayor calado: el capitalismo se perpetúa pese a sus flagrantes errores, sus consecuencias las pagamos todos –y más que lo haremos- y la sociedad ha sido desactivada –y más que lo será- mermando su información. 

La tarta publicitaria se nos ha atragantado a los que no comemos de ella ni las migajas. Una televisión sustentada, alimentada, pensada, por la publicidad no puede –por todas las razones esgrimidas en mi texto de ayer y muchos más días- sino fomentar la sociedad de consumo. Hasta el paroxismo.  Invitarnos a gastar incluso en lo innecesario para alimentar a las empresas. Éstas –de telecomunicaciones, de embutidos, todas- poseen el mango del asador y presionan -como vimos- amenazando con despidos que no dudan en ejecutar. Su único fin es el beneficio. Sin que la política –ni siquiera la socialista- les ponga freno y adquiera para uso de la sociedad un horno pastelero. Más aún, el que tenía –TVE- pierde fuelle, lo perdió hace mucho tiempo, y no sirve más que para calentar platos ajenos al baño maría.

Casi nadie escribe ya como Vicente Botín. Su elaborado texto tendrá un destino elitista que leerán en torno a 3.000 personas, 10.000 si tiene mucha suerte. A esta hora TVE repone en la 1 un bodrio musical enlatado de lucha generacional inventada entre discos de consumo. La 2 Parlamento, menos mal. Antena 3 anuncios. En las pausas de la publicidad, programación infantil. Cuatro: anuncios. En las pausas, programa estadounidense sobre cómo adiestrar perros. Telecinco repite Operación Triunfo. La sexta: entrenamientos del GP de Fórmula 1. Puro servicio público.

Ni un alfiler saldría de las fábricas, ni menos aún un coche, ni un bizcocho industrial, ni un programa de televisión, ni un sólo periódico, nada de lo producido se vendería en parte alguna, sin el esfuerzo de los trabajadores. Ésos a quienes se quiere despedir sin indemnización, a los que se les paga miserablemente y cuyas pensiones están seriamente amenazadas, por citar algunos ejemplos. No se trata de invocar, ni mucho menos, el comunismo y sus errores, pero sí de buscar equilibrios. Ya que no se moviliza, sea al menos la sociedad consciente de su fuerza y sus derechos. Tendrá que buscar por las rendijas del monstruo la información, pero existe. Estamos atrapados en el sistema. Millones de personas. Unos pocos deciden cómo ha de ser. ¿No es una incongruencia?

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