De Europa en Suma a Honduras en Resta

Nunca se peleó tanto por tan poco. Pero así es la condición humana, la que logra que este mundo sea cada día menos habitable. Os voy a detallar lo que es un ejemplo paradigmático de lo que supone acometer un proyecto en España. En Enero os hablé en este blog de Europa en Suma, una idea que presenté a un grupo de compañeros que, como yo, habíamos salido de RTVE plenos de energía y que podía brindarnos una ocupación satisfactoria y útil a los demás. Entre otras cosas enumeraba algunos logros que queríamos conseguir:

“Fomentar Europa puede enriquecer de contenidos a todos sus miembros. Y ayudar a erradicar posiciones extremas en lo político, a beber de una democracia que en nuestros vecinos no ha sufrido tan graves alteraciones como en España. Y, sobre todo, acercarnos y, al tiempo, mostrarnos a los ciudadanos de Europa, a los de a pie, a quienes todos olvidan. Para construir algo juntos, para sumar, como dice nuestro nombre.

Hemos dado un primer paso decisivo al constituir la Asociación, tenemos planes, ilusión. No sé si podrá con nosotros el virus burocrático que enferma a este país, pero estamos decididos a dar la batalla por Europa. Moderna, creativa, imaginativa, dialéctica, profunda e incluso lúdica. Con este espíritu, al menos, afronto nuestro futuro”.

Pero, el día que finalmente se constituyó la Junta, escribí sobre «la erótica del poder«, porque ya sabía todo lo que iba a suceder después. Como lo supo Luís de Benito, un gran periodista, un gran corresponsal, que habla 7 idiomas, y había escrito un vibrante manifiesto como ideario de la asociación. Por eso él, aquel mismo día se apeó del viaje. Como debí hacer yo para no sufrir el vía crucis que he padecido.

Las técnicas del golpe de mano sin faltar ni una del manual: ambición, mentiras, manipulación, tergiversación, ansias de poder, utilización con fines personales de la asociación, cinismo atroz, salpicado de unos cuantos incidentes menores realmente sucios. ¿Para qué? Apenas éramos nada. Aún.

Presentamos Europa en Suma, eso sí, con Felipe González gracias a las intensas gestiones que llevé a cabo, al aval que -sobre el papel- ofrecíamos como grupo, y a su generosidad. También planifiqué el acto, que llegó a ser un éxito con la colaboración de varios miembros desde luego. Acudieron 19 embajadas y numerosos medios informativos. Felipe González dio una conferencia magistral. Todo ello ha desaparecido de la página de Europa en Suma. Hace pocos días lo comenté aquí y lo atribuí a un error, pero pasan los días y se mantiene. Pido mis sinceras disculpas a todos aquellos a quienes involucré en este fiasco. Con algunos, pienso hacerlo personalmente, pero son demasiados y aprovecho este medio para excusarme con todos.

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Desde entonces no se hizo apenas nada más. Dos sesiones de “La hora europea” para intercambiar impresiones con gente de otros países que, vaya por dios, también eran idea mía. Quienes obraron de buena fe –que los hubo-, quizás no se dieron cuenta de que era la inactividad lo que se perseguía para, finalmente, utilizarla como argumento de una renovación. Es nula, prácticamente sólo falto yo en la «nueva»  junta propuesta, y dos dignas dimisiones. Y se ha añadido la única persona que nos cobró –con descuento, nos dijo- por una de las gestiones precisas para constituirnos legalmente a través de su empresa. Es, sin faltar, ni sobrar uno, la Junta que yo esperaba, no ha habido ni un gramo de estética para disimular.

Al calor del éxito y de una propuesta al menos novedosa, se acercaron a mí, como presidenta, otras asociaciones ya existentes. “Nosotros tenemos la ciencia y vosotros un prodigio de comunicación, debemos colaborar”, fue el saludo. Así supe de la ingente cantidad de organizaciones que cobran subvenciones del erario público para hablar de Europa ante reducidos e interesados auditorios.

Al igual que me empeñé en subir a la mesa de la presentación de Europa en Suma a otros tres compañeros para hacer un acto distinto y dar idea de los que yo creí valores humanos y profesionales que contenía nuestro proyecto, también llevé a varios compañeros a las comidas con los otros europeos asociados. Cuál no sería mi sorpresa –esta vez sí- cuando escucho decir a uno de ellos, Enrique Peris (en la última reunión de la defenestración), que los llevé “para arroparme” y que al resto de las asociaciones “no les gusté y les cogí manía”. He hecho de la búsqueda de otras formas de actuar, incluso de presidir, una exigencia de vida. Pero es imposible. Aunque entiendo que quien se guía por fines distintos en su existencia, sea incapaz de entenderlo.

Todas las conferencias y mesas redondas que nos ofrecieron ese primer día, con temas tan apasionantes como “Los retos del Parlamento Europeo” o “La Unión mediterránea” –aunque ésta era en la Menéndez Pelayo de Santander, con sus viajes y su hotel que tenía su plus de atractivo-, las hizo la misma persona: Juan Cuesta (como acreditan los programas de actos). Aquél a quien yo había ofrecido para participar en la primera, en una nueva deferencia. Mi protesta por este hecho causó irritación e incluso fue tomada a broma en esa reunión en la que decidieron disolver la Junta. No me escucharon. Hoy, Juan Cuesta, se postula como nuevo presidente y le “arropan”, todos los que le han ayudado a cambiar el rumbo.

El nuevo rumbo es lo que llaman «profesionalizarse», pedir “subvenciones”, la palabra que más he escuchado de su boca. Y disponer de “un local, secretaria y un par de becarios para hacer el trabajo sucio”, dijo textualmente en unas reuniones de la junta, eternas, en las que no se llegaba a conclusiones para actuar, ante mi desesperación. Mi propuesta, 3 días después de la presentación, de reunir a expertos de otros países para comparar “sueldos, impuestos, precios y ayudas sociales” fue desechada para decantarse por un original debate electoral ante  los comicios europeos, que los encargados de gestionarlo no lograron sacar adelante. Espero que ahora sí lo consigan. Es, prácticamente, la misma junta que no actuó ¿Sólo sobraba yo? ¿Por mis propuestas? ¿Torpedeaba, quizás, su incontenible caudal de ideas? Pero la gente se anima mucho sin molestos obstáculos. Y ellos se llevan muy bien. Todavía.

Como os digo, todo lo que iba a pasar lo sabía de antemano, iba a las reuniones y actos con el humor de quien acude a un quirófano a extirparse algún órgano. Seguí porque, en realidad, no preví todo. No el silencio casi general, la “neutralidad” de buena parte de los miembros de la asociación, ante semejante atropello. Admiraba de algunos su lucha en contra de las injusticias, no pensé que no era lo mismo acometerlas desde lejos que afrontarlas de cerca, con algo que perder que se considera valioso. En cuanto a los conspiradores, era mucho más ético fundar otra asociación sin adueñarse de una idea y unas gestiones decisivas.

Al fin, incumpliendo plazos y normas de los estatutos (dado que urge pedir una subvención antes de que caduque el plazo), llega la propuesta de «nueva» Junta. Con esta hipócrita aclaración:

“A medida que el plazo iba trascurriendo y, lamentablemente, no se presentaba ninguna lista de candidatos a los puestos de gestión de la asociación, algunos miembros de la junta directiva saliente, convencidos, como la inmensa mayoría de los socios y simpatizantes de Europa en Suma, de que sería una lástima y casi una insensatez dejar morir un proyecto que nació lleno de entusiasmo y de posibilidades, han decidido en las últimas horas formar una candidatura de amplia representación, que siga trabajando por la asociación y por sus objetivos y que diseñe y ponga en marcha nuevos proyectos y actividades y los ofrezca a la consideración de los socios, contando siempre (porque si no, no sería posible y no tendría sentido mantener Europa en Suma) con la aprobación, la participación, el apoyo y el trabajo del conjunto de los asociados”.

Por supuesta nadie me ha llamado buscando esa «amplia representación» y desde luego nadie en esa junta, dado lo sucedido, me merece -por acción o inacción- la mínima confianza. Son los mismos, excepto yo, quien nos cobró por la inscripción en no sé dónde, y una persona que participó en todas las reuniones y que ha optado por decantarse por el vencedor, de cuyas malas artes sin embargo me había alertado. Eso sí, con otra página web sobre Europa en la mano, aspirante también a subvenciones, y en la que “ha descubierto” –oh, maravilla- el filón de las embajadas como fuente de información y de prestigio.

Uno cree que conoce a las personas porque durante años las ha saludado en el ascensor, en la máquina del café, o, a algunos, en triviales conversaciones de trabajo. Ni se me ha ocurrido mover un dedo para presentar una junta alternativa con las personas que me han dado motivos para confiar en ellas. Yo no tengo nada que ver con ese club, con estas actuaciones que me produce hasta bochorno contar, nada. Dijo Juan Cuesta que si no calculé las «consecuencias» de mi protesta que a la vista están hoy. De este post sí: limpiar mi jardín personal de la mala hierba, y tratar de restablecer la verdad y la justicia en un auditorio que no me silencie.

Pero pido dos cosas:

1) El acta firmada por el secretario con la composición de la nueva junta, para desvincularme legalmente de Europa en suma, en todos los organismos donde firmé y figuro en cabeza –no vaya a haber algún error involuntario en la gestión de las ansiadas subvenciones y me toque compensarlo-.

2) Que no rapiñen también mis ideas sobre los temas que interesan a la sociedad y que envié a todos en un email en febrero, antes de cualquier acto. Pueden elegir entre los que remiten, vía email, las Instituciones europeas porque forman parte de su labor oficial, o exprimirse un poco la cabeza.

Es descorazonador que en España no se pueda acometer un proyecto sin estos problemas. Por tan pobre recompensa. Creo que lo peor de España es su cutrez. A diario denuncio, como sabéis, todo lo que, en mi opinión, impide la convivencia y el progreso de la sociedad. Con vehemencia. Y uno de esos obstáculos, me ha venido a visitar a casa. He ganado algunos amigos y he hecho un nuevo master en el conocimiento humano. Dejo el bagaje de la idea, las mil y una gestiones, la presentación de gran éxito. La “nueva” junta tendrá que demostrar que sabe hacer algo más que maniobrar, en algún caso dar conferencias remuneradas en nombre de la asociación, y reenviar correos de las Instituciones europeas.  Sé que es inútil hasta haberlo contado. Ni soy la primera ni seré la última en sufrir este tipo de percances, ante la indiferencia general. Ésa que algunos aprovechan, ésa que les abre el camino. Yo me dispongo a olvidar el desagradable episodio. Ruego otra vez disculpas a todos aquellos a quienes involucré creyendo que Europa en suma seria diferente. No lo es. Se parece más a Honduras en resta.

Ágora, ayer, hoy, y siempre

agora

Aunque Alejandro Amenabar no obtuviera otro resultado, sería encomiable su esfuerzo por volver a situarnos ante la eterna lucha entra la razón y la religión. Con la historia de Hypatía pone ante nuestros ojos la evidencia descarnada de este dilema que encoge y expande el desarrollo de la Humanidad como un chicle. Finales del siglo IV, Alejandría. Egipto forma parte de un Imperio romano en degradación. Una mujer, una pionera, imparte sus clases de filosofía y matemáticas. Escribe también de geometría, álgebra y astronomía y, sobre todo, se esfuerza por pensar, no darlo todo por hecho, e inculcar en sus alumnos ese positivo espíritu. La vemos hacerse preguntas, buscar respuestas, no conformarse, casi ajena a un mundo de insidias que se cierne a su alrededor. La pasión por la ciencia en estado puro.

De alguna manera fue Alejandro Magno el impulsor de la biblioteca de Alejandría, la más grande de su tiempo, porque sólo lo escrito afianza el saber. Fue quemada, no sé sabe con precisión cuándo, llevándose consigo los avances logrados por los pensadores. Amenabar vincula en Ágora la destrucción de la biblioteca a la época en la que vivió Hypatía y a la expansión del cristianismo. El hecho es que el fuego y los cuchillos nos han hurtado datos precisos de gran parte de lo que sucedió entonces y había sucedido hasta entonces, por ejemplo, lo relacionado con Hypatía, entregada su figura a recreaciones literarias, más o menos basadas en los textos de sus contemporáneos. Sobre todo los de su exalumno, el obispo Cirilo de Alejandría que, en la corriente vencedora, sí vio conservada su obra literaria.

Hypatía ha pasado a la Historia porque fue brutalmente asesinada y ultrajada. No parece inverosímil que el golpe de gracia se lo diera la consideración subordinada que de la mujer tenía el cristianismo. Ni que el fanatismo religioso hiciera arder el conocimiento escrito confiando la existencia humana a los designios de Dios. “Tu no puedes cuestionarte tus creencias”, le dice a Cirilo sabiendo lo que estas palabras le cuestan, “yo debo”. Entre sus hallazgos una mejora del astrolabio -instrumento que permite determinar las posiciones de las estrellas sobre la bóveda celeste-, o la invención del hidrómetro.

Vendrían poco después mil años de oscurantismo donde el saber se detuvo. Los pensadores tuvieron que empezar de nuevo, sin apenas referencias, transcurrida la negra noche de la Edad Media. Se habían borrado no menos de 10 siglos. Toda innovación registró una caída en picado entregada a la religión y su fe sin pruebas, a sus crueles métodos para imponerla a toda la población. De veinte siglos de Historia supuestamente civilizada, la mitad nos llevaron a negro.

La película de Alejandro Amenabar ya reaviva posiciones. ABC, hoy, en su Tercera Página, aporta una visión que pretende ser sosegada aún diciendo cosas como estas:  «De no ser por el modo en que fue asesinada, Hypatía habría pasado discretamente por la historia de la filosofía, pues lo poco que escribió fueron meros comentarios de tratados compuestos por otros: Tolomeo, Apolonio y Diofanto” (…) “Esta falta de originalidad es propia del final de la Escuela de Alejandría, cuyos miembros son calificados por Ferrater Mora de «epígonos» de los grandes maestros de la antigüedad. Por ello, cuando se habla de los «últimos helenos» no hay que interpretarlo en sentido romántico, sino en el de que son los últimos cultores de un modo de entender el helenismo, devotos que se resistían a aceptar que el cristianismo fuese capaz de inyectar savia nueva a paradigmas que periclitaban. De la vitalidad intelectual de la nueva fe rinden cumplido testimonio los abundantes escritos legados a la posteridad. Un ejemplo de ello, sin ir más lejos, por contemporáneo, es el de Cirilo de Alejandría, cuya producción literaria es amplísima. Diez volúmenes del Migne contienen dieciocho tratados y numerosos sermones, epístolas y cartas pascuales”. Repito “numerosos sermones, epístolas y cartas pascuales”, una gran fuente de pensamiento racional.

El Ágora de hoy -la plaza del pueblo, de enseñar, conversar y pensar-, vive un nuevo parón. Entregada al dinero, al consumo, el hedonismo, la trivialidad, la pérdida de los valores éticos –acrecentada ésta en España por la práctica y aceptación social de la corrupción-, la falta de pensamiento crítico, la exaltación de la “equidistancia” -en consecuencia- que enfrenta opiniones frente a razones, la sociedad está inerme ante los poderes organizados. El capitalismo que nos maneja -los oligarcas de siempre-, y también las vieja fe en la creencia que aumenta su poder. Un solo ejemplo patético: Carod Rovira, Rouco y Moratinos, se encuentran hoy de festejo en Roma para asistir a la santificación de dos beatos españoles, una celebración que debería quedar en el ámbito privado de los católicos a quienes asiste el derecho de organizarse como quieran, costeándolo de su bolsillo y difundiéndolo únicamente entre sus seguidores. Uno de los nuevos santos fue un beato que murió de diabetes, a los 29 años, en 1938 –casualmente, en plena guerra civil-. Fue proclamado beato por Juan Pablo II, «como modelo para todos los jóvenes del mundo», en 1992. A partir de hoy es santo. Pues muy bien. La comitiva española se compone además de 80 personas que disfrutarán de una cena, con cargo, al igual que viajes y hoteles, al erario público.

Lo terrible del Ágora de Amenabar es que nos alerta de lo que nunca cambia.

La crisis y los puentes

forgespuente

Agotados de llevar poco más de un mes trabajando, como bien plasmaba el chiste de Forges con quien comparto tantas inquietudes, los españoles han vuelto a lanzarse a la carretera, a la playa, a la montaña, a paralizar el país. Tres días en los que apenas nada se mueve en España porque ¡estamos de puente!

Vivimos una profunda crisis, nos dicen hasta la saturación, la mayor del mundo desarrollado, pero un gran número de españoles se aprestan al jolgorio y/o al descanso. “Hay gente que lo está pasando mal”, me decía anoche una amiga mientras preparaba también sus maletas, pensando en regresar de su viaje un poco más pronto el lunes para tratar de evitar un inconmensurable atasco. Y le contesté mal: se lo tienen bien merecido por no reaccionar. Y todos los demás igual, mi coche, mi playa, mi montaña, mi restaurante y del resto me olvido. Acabamos con la vieja historia del “y cuando vinieron a por mí, ya no había nadie”. Pero el lobo solo asusta cuando se planta encima de la cama.

A los españoles nos engatusan con los “puentes”, un espejismo porque computando las horas con una fría calculadora resulta que, sin ellos, los asalariados del resto de los países desarrollados trabajan menos horas que nosotros, hasta 200 menos al año daneses, franceses o alemanes. Y, nosotros, con unos horarios que lastran la vida familiar y consiguen menor productividad. “Cómo en España no se vive en ningún parte” aseguran muchos, ignorando los datos. Y es que se precisa información y criterio para evaluar la realidad.

La crisis no puede ser tan grave si media España anda de solaz tres días gastando dinero. O es que somos unos irresponsables que dilapidamos lo que no tenemos. De cualquier forma, si hay más de cuatro millones de parados no sé cómo no se levantan contra los causantes de su situación, afinando bien quienes son. ¿O es que la mayoría vive de ñapas de economía sumergida y tramposa? Señores ¡que hace un mes que volvimos de la playa! No estaremos tan necesitados de asuetos de lujo. Sí, padecemos un gran estrés, es que hay crisis, es que España se va a pique y vale más que nos pille con un cordero asado entre los dientes y un buen vaso de vino. O en Roma comprando. O en Londres, comprando también. Algo no cuadra ¿no?

Yo también quiero mi SICAV

CAMISETAsicav 

  Son un selecto club de poco más de tres mil personas. Y reúnen un capital de casi 25.000 millones euros. Con diversos accionistas que amplían los beneficiarios hasta unos 400.000, atesoran ellos solos un capital mobiliario similar al que disponen los 17 millones de hogares que existen en España, según la última EPA. El trimestre pasado, en plena crisis, con esos cuatro millones y pico de parados que nos agobian, han logrado un 8% más de beneficios. Pero en lugar de tributar al 30% -como buena parte de los españoles- o al 18% ahora, y al 21%  cuando se aplique la subida a las rentas del capital, lo hacen al 1%. En los últimos cinco años han ganado  8.000 millones de euros y han pagado 56 de impuestos.  Son los dueños de las SICAV,  sociedades de inversión de capital variable -variable siempre hacia arriba-.

   El País nos desvela hoy que, además, han inventado unos pequeños trucos que todavía les permiten tributar menos: reducen el capital.  

   “La reducción de capital obliga a tributar sólo por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, modalidad operaciones societarias, a un tipo que oscila entre el 0,5% y el 1%, dependiendo de la comunidad autónoma en la que están inscritas. Si el accionista de una Sicav, en lugar de rescatar su dinero a través de una reducción de capital con devolución de aportaciones lo hiciera mediante la liquidación de la sociedad, el cobro de dividendos o la venta en el mercado de sus acciones tendría que afrontar una tributación por las plusvalías que esta operación acarrease del 18% actualmente y de hasta el 21% cuando entren en vigor los cambios fiscales sobre el ahorro anunciados”, explica el periodista David Fernández. Y pone el ejemplo de Amancio Ortega, el hombre más rico de España, privilegiado socio de la lista Forbes de multimillonarios, que quita de aquí, pone allá, para pagar menos. Como todos, sólo que hablamos de cantidades astronómicas y de estrategias muy elaboradas.

  A los accionistas de SICAV los gobiernos los tratan muy bien, porque temen que –aunque son muy patriotas y muy españoles la mayoría de ellos- se vayan con el dinero a otro país. Ya manufacturan sus productos algunos de ellos en paraísos del incivismo laboral, pero es que podrían llevarse las cuentas corrientes de los bancos y la titularidad de sus empresas. Y por ahí no podemos pasar.

   Así que «yo también quiero mi SICAV». Los atropellos sufridos me están haciendo sentar la cabeza, y voy a ver de aminorar estos molestos prejuicios éticos que me aquejan. Quiero llevar una melena jugosa alimentada con ricos productos -dado mi sexo, porque calva y bajita es más difícil-, comer a diario en Horcher o similares, salir en los periódicos –poco, siempre venerada y elegante-, viajar, ir a fiestas, y figurar en las listas de Forbes que me aportaría un círculo internacional, cosmoplita, y muy selecto. Quiero, sobre todo, que no me atraque Hacienda. Y que me respete, que una tiene su corazoncito.

  Varios amigos habéis pedido también vuestra SICAV, con todo el derecho, en los post en los que he aludido al tema. De hecho, la frase con la que hoy titulo, la sintetizó Viator, con el que, honestamente, repartiré beneficios. Así que Davalon ha elaborado la camiseta que os presento. Muy «casual», con estilo. Busquemos una fábrica en Taiwan o China que nos la fabrique en serie y cantidades industriales. Salgamos a la calle con ella. Vayamos a las agencias tributarias con ella, a todos los organismos oficiales. Usémosla los miembros de los 17 millones de hogares que apenas llegamos a reunir el capital de los dueños de las actuales SICAV españolas. Todos sin pagar. Que se construyan solas las carreteras, la sanidad, la educación, la cultura, que funcione aún menos esa molesta justicia.  Y que nadie nos copie la idea que le meto un pleito de campanillas, contratando los mejores despachos de abogados que pronto ya podré pagar. Derechos reservados.  Liberalismo.  Anarquía multimillonaria. SICAVs. Y es que como me enfade –aún más- me voy de este país. Aviso.

El Papa y Ben Laden fichajes estrella del nuevo programa de Rosa María Artal

así volveré a ser con las cremas y el botox

así volveré a ser con las cremas y el botox

Disculpad el autobombo en el titular. Sé que mi nombre no arrasa en popularidad –todavía- pero la autoalabanza y la seguridad en uno mismo son esenciales para lograr ciertos objetivos. La gente confía en quienes las practican.

  Mis días de penuria se acabaron: he conseguido un programa matinal en una cadena de televisión. Española por supuesto, podía haber sido italiana, pero es española, dado que el idioma lo domino mejor. Me he preparado a conciencia inyectando botox allí donde lo precisaba, me cuesta sonreír porque los músculos tiesos no obedecen a mis órdenes cerebrales, pero bien mirado me da un aire interesante, elegante diría con más precisión. No es por presumir pero hablo bien, tengo buena dicción y me expreso con convencimiento. No sé si excesivo, habrá que moderarlo.

Comienzo el próximo lunes. Mis fichajes estrella: el Papa Benedicto XVI y Ben Laden. Anotad, quiero titulares, difusión. Dos concepciones opuestas de la vida –y nunca mejor dicho- y de la sociedad. Debate, rifirrafe, mucho rifirrafe. Queda bien entendido que uno de los dos no es preciso que venga y el otro con que aparezca un día para promocionarse personalmente es suficiente.

He contratado ya anuncios de una amplia variedad de cremas y ungüentos para que compréis, vistos los efectos que obran en mí. De hecho tengo acciones en varias de las empresas que los producen. Pronto espero adueñarme de una SICAV con impuestos testimoniales. Voy a por todas. Asesinatos, violaciones, pedofílias, efebofílias también que tiene su diferencia. Crímenes de toda índole. Ando en negociaciones con el más allá para entrevistar al espectro de Marta del Castillo. Aún no lo puedo anunciar, porque no está cerrado el asunto, las difíciles exclusivas es lo que tienen. De fallar, traeríamos a cualquiera de las más de doscientas mujeres asesinadas por la violencia machista en los últimos tres años, cuyas historias permanecen inéditas. Tendremos la suplicante polla de Dinio, putas y proxenetas, y alguna cosa más que me aconsejen mis colaboradores, dado que no sigo puntualmente a la competencia y escasea mi inspiración. En mis horas libres, anunciaré un tarrito de líquido que nutre las defensas o las anula, eso da igual, y me veréis a toda hora en televisión, radio, periódicos y carteles respondiendo a la pregunta: ¿Por qué Rosa María Artal toma el tarrito de las defensas? Espero que me quede algo de dignidad y responder en confianza: “Porque me pagan, digo que lo tomo porque me pagan por decir que lo tomo”. Y haré caja otra vez, igual me compró otra SICAV. Y, nada, dos segundos después, seguiré informando de la vibrante actualidad.

Vendrán al programa ministros y periodistas, con los que podré seguir manteniendo el gusanillo de mi profesión. Criticaremos, horrorizados, la pensión que se lleva el consejero delegado del BBVA, aunque algún contertulio la justificará porque los bancos sostienen el sistema. En mi programa, como en el resto, se podrá hablar de cualquier cosa, porque siempre habrá alguien que la compense. Pluralidad ante todo, y en ella no pueden faltar los representantes de sectores como la manipulación y la delincuencia, junto a nombres acreditados que me den caché. Pluralidad, mucha pluralidad. Un fidedigno reflejo de España. El objetivo es facilitar información a los telespectadores: que puedan elegir cuál de las versiones opinativas les gusta más. Si alguna ofrece datos pero tienen el pálpito de que no son ciertos, dado que otro contertulio también lo siente así, está en su derecho. Será un programa “muy democrático”.

Como eliminando búsqueda de fuentes, comprobación de datos y otras menudencias, no acabaré cansada del trabajo, en el resto del día, me ocuparé de otros asuntos cruciales. Divertirme y hacer relaciones. Todos los días podré elegir entre varias invitaciones a comer, a cenar y a merendar. Haré también algún “bolo” de vez en cuando, presentar un acto o acudir a un coctel remunerado.

 Me buscarán las editoriales ofreciéndome ventajosos contratos, se pelearán por publicar mis libros, me promocionarán en todos los medios, y me darán muchos premios literarios. Arrasaré en ventas. Quizás busque un par de colaboradores africanos para ser aún más prolífica. Dado que lo soy, y mucho, quizás sea éste el auténtico cuerno de oro, y pueda adquirir una SICAV más.

Pero no me basta, soy persona inquieta y activa. Necesito una ocupación complementaria: social, altruista, solidaria, muy intelectual. Voy a ver si alguien ha tenido por ahí alguna idea más o menos brillante y arramplo con ella que no pasa nada en tiempos del “corto y pego”. Me han hablado de una asociación de «Viticultores saharauis», que la veo muy original y progresista, y de otra de «Profundización en la comunicación interplanetaria». Quizás tiene  más futuro ésta, y además se presta a conseguir subvenciones. Vamos, cualquiera de las dos suena bien para eso. Con la idea en mi poder –tras haberla conseguido sola o en compañía de otros– yo le daré mi impronta. Mi futuro es prometedor. Y ya era hora.

¿Os parece una entelequia? Pues a la vista de la realidad cotidiana, resultan mucho más factibles y gratificantes estos proyectos que intentar en España una empresa seria, honesta e imaginativa, o un periodismo comprometido. Más factible y gratificante, no imposible. ¿O sí?

La salud de las ratas

ratas

Definitivamente, las ratas tienen muy mala salud. Pero el saber humano no cesa de buscarles remedios. Científicos suizos han logrado que puedan volver a caminar e incluso correr unas cuantas que se encontraban parapléjicas. No sé si por un involuntario accidente de moto, o a palos, punto por el que me inclino.

Leo también que las ratas que beben alcohol de adolescentes son más temerarias cuando llegan a adultas, que ni sé cómo llegan.

Las hay también anoréxicas, lo que ha servido a los estudiosos para presumir que “probablemente la anorexia tiene una raíz biológica”.

También padecen serios problemas de corazón, hasta infartos. Pero allí están los investigadores, israelíes en este caso. Implantaron células madre de ratas recién nacidas en los abdómenes de ratas enfermas, luego trasplantaron con éxito esos tejidos reconstituidos en las partes averiadas del corazón. Imagino que a estos roedores les reportaría un gran alivio.

Siguiendo el recorrido las encontramos con cáncer de ovarios. Pero un tratamiento de nanopartículas con ADN de la difteria lo frena.

También –y no es extraño- son víctimas del miedo. Neurocientíficos de la Universidad de Washington corrieron en su ayuda y han localizado las neuronas responsables del miedo en el cerebro de mamíferos. Para ello, han utilizado una técnica de imagen que permite seguir el proceso de la activación neuronal en ratas, determinando que se encuentra en una región del cerebro llamada amígdala, concretamente en los núcleos basolaterales.

Sigo desde hace años las penurias de los roedores. Los he visto como depósitos irrigantes de orejas humanas. Obesos hasta arrastrar sus cuerpos. Con apetito voraz que se frenaba tras descubrir en ellos el mecanismo de la hormona concentradora de la melanina. Calvos de los pies a la cabeza. Con diabetes. Con tumores en cada esquina de su ser. Drogodependientes. Deprimidos. Ansiosos. Débiles mentales. Irreversiblemente descerebrados.

Ratas y ratones coquetos que eran maquillados y que, a veces, sufrían terribles erupciones si el producto no contenía los ingredientes y la proporción adecuados.

Todo era por el bien de los humanos, lo habéis adivinado. Pero tras décadas de ser cobayas para el progreso, la gente sigue padeciendo cáncer, diabetes, cardiopatías, obesidad, calvicie, desmemoria, daños cerebrales irreparables, trastornos del comportamiento –reales e inducidos-, indefensión, y miedo, mucho miedo.

Sé que no se pierde mucho, que es una especie prolífica y –dicen- que dañina. Y que algún precio hay que pagar por el desarrollo, especialmente cuando no se sufre en carnes propias. Lo que no entiendo es que miserables ratas de la especie humana pululen en nuestro mundo con total impunidad. Y sin que ningún investigador profundice en las causas de su mezquindad y rotunda maldad. Pero es que eso no puede inocularse a los roedores para después trepanarlos y buscar sus raíces. Su organismo elemental no lo permite, imagino. Más aún, a diferencia de sus congéneres roedores, las ratas humanas gozan de una extraordinaria salud social.

  Pero, quizás, un día un ingente numero de flautistas honestos se lancen a limpiar los Hamelines de los cinco continentes y arrastren la escoria hasta un guetto donde, ratas contra ratas, se coman entre ellas. Tiene que ser así, porque constituyen una plaga y terminarán por devorarnos a todos, sin dejar ni los huesos de recuerdo.

Niños: las raíces del problema

La alarma ha saltado porque jóvenes y adolescentes de elevado estrato social se enfrentaron a la policía en Pozuelo de Alarcón, Madrid, que no les dejaba beber. Destrozaron los vehículos de los agentes, hirieron a algunos incluso de gravedad e intentaron asaltar la comisaría. Porque no les dejaban beber en la calle, insisto, y, al parecer, fueron reprimidos con cierta dureza. Nunca se les ha visto ni a ellos ni a muchos otros defendiendo causas más elevadas.

Hace ya años que quien esto escribe se inquietó por algunos datos y apreciaciones que iban llegando:

  • Un sondeo llevado a cabo por una firma comercial -en torno al año 2000- aseguraba que el 78% de los niños españoles aspiran a ser de mayores «famosos», sin vincularlo a ninguna actividad profesional. Ni bomberos, ni enfermeras, ni siquiera economistas o princesas, famosos que salen en la tele a contar intimidades y se forran.
  • 2007. Según un estudio del Instituto Aragonés de Estadística, más del 70% de los estudiantes de ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria), de 12 a 16 años, preferiría cobrar el paro a tener un empleo. El trabajo añade que esa cifra es similar a la media española.
  • Tampoco parece saludable -al contemplarlo cada Navidad- cómo los niños españoles reciben regalos hasta 3 veces, y no menos de 2, en quince días. Aunadas costumbres propias y foráneas, llega el 24 de Diciembre Papa Noel desbordante, las uvas del 31 dejan caer a veces obsequios también, pero los sagrados Reyes Magos españoles tampoco faltan con su carga de juguetes. Y en todos los casos de marca, los niños rechazan todo lo que no venga avalado por la publicidad. El bien escaso es más apreciado que la sobreabundancia que estraga.
  • Casi la mitad de los niños entre 6 y 11 años dispone de móvil, según la Encuesta de la Infancia en España 2008. ¿No es un poco excesivo?
  • Los niños españoles abusan de las grasas, pasta, y comida basura en su alimentación. Apenas comen pescado, verduras y frutas porque “no les gustan”. Y, como «no les gustan», no los comen. Casi la mitad, degustan chucherías tres veces por semana.
  • Acuden al colegio en autobús o en el coche de papá por la mañana y en el de mamá por la tarde. No andan.
  • El ocio infantil se dirige fundamentalmente a las play stations, ordenador y televisión, actividades que se realizan sentados. Algunos juegos han incorporado movimiento para paliarlo. Ha descendido la práctica del deporte. El 20% de los niños son obesos.
  • Demasiadas vacaciones, 175 días de clase mal repartidos.

Consecuencias:

  • El 16% de las clases se invierte en poner orden.
  • Han aumentado las agresiones y falta de respeto a los profesores que no tienen por qué afrontar su profesión como de riesgo. En muchos casos apoyados por los padres. También se ha incrementado el maltrato de hijos hacia sus progenitores.
  • El Informe PISA no refleja diferencias abismales entre países, España sin embargo no obtiene notas destacadas. Pero aporta algunos datos alarmantes: los niños españoles son los que más han perdido capacidad para asimilar conceptos en la lectura, que no es ninguna minucia. Siempre tenemos una nota alarmantemente baja en matemáticas. Otro estudio -de la Comunidad de Madrid- nos muestra como sus alumnos suspenden de una forma masiva en esta materia. Así lo hacen 7 de cada 10 de tercero de ESO, con una nota media de poco más de un tres y medio.
  • Casi el 40% de los jóvenes españoles mayores de 20 años ostentan un nivel de formación inferior a la Educación Secundaria Superior (Bachillerato o FP). España sólo supera en las tasas de estos titulados a Portugal y Malta. Varios Estados del antiguo bloque del Este rondan o están por encima del 90%: República Checa, Eslovaquia, Eslovenia y Polonia. En Suecia, Irlanda y Finlandia se sitúan en torno al 85%.
  • El 30% de quienes acceden a la Universidad española no termine la carrera, el doble que en el resto de Europa
  • Ahora bien, en España hacer el esfuerzo de titularse no está premiado. Es el único país de la OCDE en el que los universitarios no tienen más probabilidades de encontrar trabajo. Y uno en los que más se reduce la brecha salarial entre los jóvenes titulados y los trabajadores que carecen de estudios. Casi el doble que los españoles cobran los universitarios en Irlanda y Francia, y, hasta un 140% más, en el Reino Unido. Es decir, la formación no está valorada en España.
  • Uno de cada tres jóvenes españoles apoya la pena de muerte y el 40% de ellos no leyó ni un solo libro el año pasado.
  • Las ideas machistas persisten entre adolescentes y jóvenes.

CAUSAS:

Aunque muchas de ellas son obvias a la vista de lo relatado, añado algunas más:

  • Uno de cada cuatro niños se siente solo al llegar a casa del colegio. Sus padres no están debido, en el mejor de los casos, a los horarios laborales españoles y, siempre, a sus prioridades en la escala de valores. La falta de atención directa se suple malcriándolos.
  • Similares porcentajes en lectura, machismo e ideas retrógradas se dan entre los adultos.
  • Muchos padres al llevar y traer a sus niños del colegio, aparcan en doble fila instruyendo a sus hijos en cómo no pensar en los demás.
  • Ocupamos el primer lugar de Europa en abandono de mascotas, es decir, en abandono de responsabilidades contraidas con un ser que se considera inferior.
  • Tenemos una bien ganada fama de incívicos y faltos en el uso de formas corteses.
  • La mitad de los adultos no ha finalizado los estudios obligatorios. La media europea de personas con estudios superiores a los primarios es del 70%. 
  • España invierte en Educación casi dos puntos menos que la media de la UE.

Conclusión:

¿Se arregla el problema tratando de Vd a los profesores y poniendo tarimas?  Evidentemente no.

A quienes hablan de principios como el de autoridad y no ser “amigo” de los hijos, les recuerdo que los niños y jóvenes cuentan sus problemas a sus amigos y no a sus padres.

Se educa con la razón, el diálogo, la compañía, el juego, despertando sus sensaciones y su imaginación, y, sobre todo, con el ejemplo. Nunca un niño leerá si no ve a sus padres hacerlo. Ni sabrá comer, ni elegir. ¿Cuánto difieren sus ídolos de aquellos que tienen los adultos? Los padres enseñan también la escala de valores. Y la sociedad, los políticos y todos los estamentos de poder. Y ¿qué les estamos enseñando? Es bastante evidente. Los niños españoles son hijos de los adultos españoles. Ahí se resume el preocupante problema. Y la mano dura y la falta de principios éticos, culturales y cívicos, no deben ser ajenas.

(Para votarla si te gusta: http://meneame.net/story/ninos-las-raices-del-problema )

«Zapatero a casa y adelanto electoral»

El último en sumarse ha sido Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros. Es decir, unos organismos controlados por el poder político de las autonomías que han recibido suculentas ayudas del gobierno central para mantenerse y, que ni aún así, facilitan créditos a los pequeños empresarios y ciudadanos asfixiados. Quintás recomienda adelantar las elecciones.

Luís María Ansón -un siniestro personaje amante de las faldas, viejo verde desde su juventud-, suele contar a quien le quiere oír, incluso públicamente, que él y otros próceres de similar calaña como Pedro J. Ramírez y Federico Losantos derribaron al Gobierno de Felipe González. Es cierto. Y también que Felipe les ayudó en el empeño, con las turbias aguas que permitió le enmarañaran el final de su brillante mandato.

La prensa derriba gobiernos en España. Pero no levantando “watergates” de inmundicia, porque aquí el robo y la manipulación tienen el apoyo de las urnas, sino buscando intereses más o menos personales. Ahora le ha tocado a Zapatero, quién también echa una manita con sus sorprendentes medidas y vaivenes. El presidente no tiene un problema de comunicación, como cree, es el mensaje que a veces comunica lo que falla.

  La crítica, sin embargo,  ha de preservar la  justicia. En mi opinión, los fallos del presidente no enmascaran sus aciertos. Y, sobre todo, creo que José Luís Rodríguez Zapatero está siendo víctima de una campaña muy poco limpia. Se está desinformando a la sociedad además y los mensajes calan. Gran parte del «malestar social» es prefrabricado interesadamente. Zapatero a casa, adelanto electoral” es hoy el lema que baja por la ladera en bola de nieve arrasadora.  Trabajar codo con codo por solucionar los graves problemas de España sí arreglaría el malestar social. Pero eso no interesa.

Una prensa de mayoría conservadora o una TDT que divide y que el ciudadano no acierta a entender. Me detengo un segundo en ella. ¿Cómo va a ser “de interés público” pagar por los contenidos de calidad en televisión? ¿No hay asuntos mucho más graves de los que ocuparse? Si hago zapping por los telediarios parece que no. Anoche, me informaron en ellos de lo que opinaba la audiencia a través de mensajes de los telespectadores, de cómo se hace un bocadillo de jamón de Teruel, de que a una señora se la había llevado el agua de una riada, e intentaron contarme resultados y chascarrillos deportivos, pero desconecté. Pues esto es lo que se da gratis y ya no entro en el resto de la vomitiva programación.

Zapatero no ocasionó la crisis mundial, ni tampoco la española, con una economía asentada en terrenos fangosos que alertaban a gritos de su peligro. Tampoco la ha corregido, bien es cierto. Pero algo se ha ocupado de querer remediar la flagrante injusticia de la ciudadanía española, en cuyo gasto social se invierte tan poco que ocupa los últimos lugares de Europa. Por otro lado, la situación real está siendo altamente manipulada. Ignacio Escolar hizo hace unos días un magnífico trabajo sobre el tema, que podéis leer después con calma.

¿Cuál es el recambio? ¿Tienen en mente un candidato socialista quienes, desde un supuesto progresismo, quieren derribar a Zapatero? ¿Y qué tenemos en la derecha? Por enésima vez proclamo que si el PP fuese la CDU alemana y, Rajoy, Angela Merkel, las cosas serían distintas. Pero no es así. Y ni siquiera voy a entrar en su ideología carpetovetónica y anclada en el pleistoceno, sino en una serie de hechos.

El PP habla de bajar impuestos y frenar el gasto público como solución a la crisis, pero Valencia y Madrid –comunidades y ayuntamientos- han subido las tasas y, sobre todo, presentan las cuentas más endeudadas de España. Sus ciudadanos disponemos de unos túneles estupendos en la M30 en Madrid, y de múltiples instalaciones deportivas, la Caja mágica, La Peineta remodelada y varias más, hasta campos de golf privados en parques públicos. ¿Y algo que «se coma» en cuerpo y espíritu? ¿qué se ha hecho por la ciudadanía? Muchas obras en las calles, pero siguen los pavimentos rotos y sin pintar. En Valencia, además del puerto para los amantes de la vela –deporte altamente popular-, se han construido con dinero público un circuito de Fórmula 1 a utilizar una sola vez al año.

Tampoco me voy a detener otra vez en las privatizaciones, en los contratos basura laborales –iniciados con Felipe González y llevados al límite por Aznar-, que dieron el golpe de muerte a los maltrechos sueldos españoles.

Y finalmente: la corrupción. Argumenta el PP que a ellos se les investiga más. Ese triple de encausamientos de los que ya hablaba en mi libro publicado hace un año, y que venían de atrás. Con lo que, primero admite y aprueba, la existencia de esa corrupción. No es un dato negativo a valorar por el PP. No parece molestarle que se infrinja la ley sino que se persiga y se difunda. Suele pensar que les redimen los votos de un país que confraterniza, sin empacho, con la trampa y el robo, la delincuencia de guante blanco. Porque además, el 94% de los detenidos del PP sigue imputado y algún indicio habrá.

Todas las declaraciones de su oculto programa económico señalan a la “flexibilidad” del mercado laboral –Rajoy en el Congreso de los Diputado alabó ese aspecto de China, que lo que ha «flexibilizado» han sido los derechos humanos-, “moderación” de salarios, retirada de subsidios, replantear las gravosas pensiones, o reducir el gasto público, es decir, el gasto social. Lo que ya hizo Aznar. Es decir, la política neoliberal fracasada.

 Hasta la derecha añora hoy a Felipe González, a quien trataron con escarnio no hace mucho, al punto de armarle similar complot que acabó con su gobierno. Y si pudieran rescatar de las entrañas de su significativo olvido a Adolfo Suárez, a quien literalmente machacaron desde todos los ángulos, también lo harían.

  Lo que ocurre es que en la información -hoy tan «modernizada» con la TDT de pago-, además de todo lo dicho, el futuro viene con nubarrones. Muchos periodistas jóvenes sólo parecen vibrar con su sueldo y la permanencia en su puesto de trabajo funcionarial. Y esta mañana las noticias más vistas de los periódicos son éstas:

 El País:

1.Briatore: «Lo dejo para intentar salvar al equipo»

2.Recital de Pau y su orquesta

El Mundo: 

1.España huele a oro

2.Juzgada por ir borracha y exhibirse medio desnuda en un avión

Público:

1.Risto Mejide ‘cuelga’ en Youtube un vídeo de Ana Rosa Quintana censurado por Telecinco

ABC:

1. «Si no llego a encerrarme, me mata»

2. Ortega Cano, sustos y alegrías

La Vanguardia: la segunda tras el asunto del Palau, ésta:

«Satanás concede deseos, pero a la vez pasa factura»: El exorcista de la Archidiócesis de Barcelona ha atendido a más de un centenar de personas con síntomas de posesión maligna.

 Casi me temo que la cuestión más interesante para la reflexión -de todas estas publicadas en los medios- sea ésa de la posesión maligna, maligna de mal pernicioso, claro está, no de ningún príncipe de los avernos.

Las cuatro Españas

Hay una España que vive en El Corte Inglés. Una voz metálica de fondo les habla de la vuelta al cole, de la nueva temporada, de los pantalones ajustados, de los tonos rojo y gris, de las ofertas del supermercado. Esta España se pasea entre inalcanzables relojes de marca o entre más asequibles pintalabios que satisfagan el gozo de comprar. Algunos, si no les ven, los roban. Y sus ciudadanos salen del recinto, pero siguen viviendo en El Corte Inglés que ahora les da cuenta de la gripe A, de que tienen que lavarse las manos, de que hay crisis, de unos cuantos accidentes y otros tantos sucesos. No suelen explicarles los porqués de todo ello, ya están políticos y expertos para dar su versión a gotas medidas. Siguen caminando entre luces frías, pocas salidas accesibles, y la voz impersonal que anuncia en reclamo adónde deberían dirigirse.

Hay otra España que desarrolla su existencia en un hormiguero. Trabaja. Sale de expedición y busca alimentos y cuanto precisa. Suele marchar en fila reglada, pero a veces se escapa y explora, sobre todo cuando encuentra un impedimento: reacciona buscando nuevas rutas. Cuida su refugio, clasifica. Cree que sus tareas son en bien de la colectividad, aunque algún zángano desbarate los propósitos de la mayoría. El hormiguero es su hábitat, pero también sale a aspirar los olores de la vida y corta flores para su morada. Canta, si puede, como la cigarra. Y ama, de la obrera a la reina, del macho fértil al soldado, instigada por sus poderosas feromonas.

Hay otra España que grita. Reside en un cuadrilátero de boxeo. Con toros que cruzan el ring y piezas de caza a abatir. Buena parte de los contendientes fuman y beben sin control y aporrean a quienes intentan impedirlo. Mandan a la cárcel a todos aquellos que no tienen la misma ideología. Se asoman a las cuerdas para vociferar que han de ir a prisión quienes usen su libertad y su criterio. Todos son hombres, hasta las mujeres. La virilidad extrema les caracteriza.

La cuarta España llora. Se alberga en un paritorio. Lleva siglos allí. Siempre en el crudo momento de las contracciones, las entrañas desgarradas, que, en circunstancias normales, se olvidan por completo con la venturosa llegada del hijo ansiado. Ésta apenas ha llegado a verle asomar la cabeza, pero el bebé que se sueña fuerte y sano se hace esperar.

Y si no lo creéis, recordad, por ejemplo, este poema que escribió Antonio Machado en 1913. Pronto hará cien años.

EL MAÑANA EFÍMERO

La España de charanga y pandereta,

cerrado y sacristía,

devota de Frascuelo y de María,

de espíritu burlón y alma inquieta,

ha de tener su mármol y su día,

su infalible mañana y su poeta.

En vano ayer engendrará un mañana

vacío y por ventura pasajero.

Será un joven lechuzo y tarambana,

un sayón con hechuras de bolero,

a la moda de Francia realista

un poco al uso de París pagano

y al estilo de España especialista

en el vicio al alcance de la mano.

Esa España inferior que ora y bosteza,

vieja y tahúr, zaragatera y triste;

esa España inferior que ora y embiste,

cuando se digna usar la cabeza,

aún tendrá luengo parto de varones

amantes de sagradas tradiciones

y de sagradas formas y maneras;

florecerán las barbas apostólicas,

y otras calvas en otras calaveras

brillarán, venerables y católicas.

El vano ayer engendrará un mañana

vacío y ¡por ventura! pasajero,

la sombra de un lechuzo tarambana,

de un sayón con hechuras de bolero;

el vacuo ayer dará un mañana huero.

Como la náusea de un borracho ahíto

de vino malo, un rojo sol corona

de heces turbias las cumbres de granito;

hay un mañana estomagante escrito

en la tarde pragmática y dulzona.

Mas otra España nace,

la España del cincel y de la maza,

con esa eterna juventud que se hace

del pasado macizo de la raza.

Una España implacable y redentora,

España que alborea

con un hacha en la mano vengadora,

España de la rabia y de la idea.

 

(Si te gusta, vótalo en meneame: http://meneame.net/story/las-cuatro-espanas)

Recordando a ENRON: el capitalismo sí aprendió la lección

burbujas

El mundo conmemora el primer aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, considerada como el inicio de la gran crisis económica que padecemos. “No puede volver a suceder, hay que arbitrar mecanismos para evitarlo”. Palabras textuales que se esgrimieron en 2001, cuando el gran escándalo de ENRON. El instructivo y olvidado reportaje “ENRON, los tipos que estafaron a América” (realizado en 2005) debería ser de obligada visión en las televisiones, parlamentos y foros económicos. Porque fue la primera burbuja que estalló -tras la evanescente punto.com-, saliendo de un mar de inmundicia. Hace sólo 4 años, por tanto, se decía que ENRON era “el mayor fraude económico del siglo XXI”. Pasarían sólo dos años para que las hipotecas subprime empezaran a remover las aguas cenagosas que conducirían a la gran debacle de hace un año, saludada como nueva por la desmemoria colectiva.

ENRON era una empresa de energía con sede en Huston, Texas. Ampliaría su negocio con el tiempo a la construcción de plantas hidroeléctricas y gasísticas y oleoductos en todo el mundo. Abordaría pronto también el especulativo mercado de riesgos, seguros y comunicaciones. Tardó 16 años en pasar de 10.000 millones de activos a 65.000 millones de activos, y quebró en cuestión de semanas. Nunca presentó cuentas claras. El despeñe final se produjo por la concesión del “casualmente” recién liberalizado mercado de la electricidad en California. Llegaron a vender a Estados colindantes luz californiana, mientras dejaban sin servicio a los locales. Cortes deliberados para que pagaran más, sabedores de cómo se aprecia un bien imprescindible. Ése, esos, que acaba de liberalizar en España un gobierno socialista… sin mayoría. Las concomitancias con George W. Bush –el eternamente impune- con todo el entramado ENRON son de una evidencia diáfana, sonrojante. De hecho el glorioso paso de Bush hijo por la historia de EEUU y del mundo, se inicia con ENRON y termina con la quiebra de todo el sistema financiero.  El reportaje muestra también lo conveniente que fue para los intereses de la compañía contar con su amigo Arnold Schwarzenegger como gobernador de California. Investigaciones posteriores han revelado que ENRON efectuó considerables pagos a políticos en casi todos los países donde la empresa operaba (cerca de 40 en todo el mundo).

Los directivos de ENRON fueron llevados a juicio, uno se suicidó. 20.000 trabajadores perdieron sus empleos y sus seguros médicos. Por completo sus planes de pensiones, que no pudieron retirar por la pérdida absoluta de su valor, mientras los jefes habían sacado “previsoramente” los suyos, volviendo a ganar. Hasta mil millones de dólares.

“ENRON cuestiona toda la cultura corporativa de este país”, avisan en 2001. “Implicamos a Arthur Andersen –una de las 5 grandes auditoras del mundo-, a los bancos, todos sabían lo que estábamos haciendo. Todo el mundo se había subido al tren. Y eso puede volver a suceder”, reflexiona una ejecutiva de ENRON. Y sucedió, claro que sí.

Arthur Andersen fue condenada por obstrucción a la justicia con su reputación de honradez –que a fe la tenía- completamente destruida. Ahora bien, se fragmentó, cambió de nombre, en España sus herederos fueron Deloitte y el despacho de abogados Garrigues.

Y atención, por el escándalo de ENRON pasaron varios nombres que hoy nos son muy familiares. Por ejemplo, Merry Lynch: 4 de sus ejecutivos fueron hallados culpables de fraude en este caso. ¿Aprendieron? Algo sí. Por supuesto, se arbitraron medidas, se crearon oficinas de control. Ninguna vio nada, nadie olió nada –ni los olvidadizos economistas, con premios nobel al frente- hasta que hace un año todo el sistema se fue a pique: las irregularidades, la ambición, eran generalizadas en todo el mundo occidental, extendiendo sus tentáculos a explotar también el tercer mundo, por cierto. Los gobiernos corrieron a socorrer a los grandes motores económicos del neoliberalismo. Los que atesoran sus beneficios y sólo reparten pérdidas con los ciudadanos.

¿Qué aprendió el capitalismo de ENRON? A diversificar responsabilidades para eludirlas, a no pagar por sus culpas. Al contrario que en ENRON, nadie ha ido a la cárcel ni se ha pegado un tiro. Un ejecutivo de una inmobiliaria estadounidense, alguno más, pero ni uno de los grandes gestores del problema. También han comprobado que el miedo genera docilidad, que controlan la situación. Y ya saben cómo hacerlo, persistir, e ir más allá.

Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, en lugar de pedir que le envíen bocadillos a la cárcel -en la que no ha ingresado, ni lo hará-, profetiza una futura crisis financiera por la naturaleza ‘insaciable’ del ser humano. Felipe González alerta también: “Estamos incubando la misma basura que nos ha llevado a esta crisis financiera. El origen de la actual crisis empieza ya a olvidarse. Parece que la culpa ahora la tienen los gobiernos. Pero la causa está en una implosión del sistema financiero, que ha venido funcionando como un casino financiero mundial sin reglas”.

Y Vidal-Beneyto nos recuerda las reglas del neoliberalismo, vendidas con éxito en un libro que no se oculta: “Tu única guía será el egoísmo“, “Violarás las leyes sin que consigan cogerte”, “Los otros serán sólo instrumentos para el logro de tus objetivos”.

Pagan los gobierno a un saco sin fondo para que nos sigan oprimiendo y controlando. Y liberales de mal, sacan tajada de la desinformación general. Lo vivimos dolorosamente hasta en nuestro país. La privatizadora Aguirre dice que aún hay que ir más lejos. Exactamente igual, con palabras textuales, decían los responsables de ENRON. ¿Qué han controlado los gobiernos? ¿La salida de ingentes cantidades de dinero a bancos y empresas extraídas de los impuestos de los ciudadanos y de la pérdida de sus puestos de trabajo? ¿Alguna cabeza medianamente sensata puede pensar que van a velar por sus derechos particulares en las oficinas de un consejo de administración privado de una empresa, de muchas, cuyo único fin es el lucro para sus accionistas? ¿Cómo puede alguien defender que es el modelo correcto cuando han creado un mundo de profundas desigualdades e injusticias, con millones de personas que se mueren de hambre?

Enlazo la historia de ENRON. 104 minutos. Lo siguieron haciendo, a gran escala, cada vez mayor. Su intención es seguir en el empeño. ¿Una sociedad madura lo puede tolerar?