La crisis y los puentes

forgespuente

Agotados de llevar poco más de un mes trabajando, como bien plasmaba el chiste de Forges con quien comparto tantas inquietudes, los españoles han vuelto a lanzarse a la carretera, a la playa, a la montaña, a paralizar el país. Tres días en los que apenas nada se mueve en España porque ¡estamos de puente!

Vivimos una profunda crisis, nos dicen hasta la saturación, la mayor del mundo desarrollado, pero un gran número de españoles se aprestan al jolgorio y/o al descanso. “Hay gente que lo está pasando mal”, me decía anoche una amiga mientras preparaba también sus maletas, pensando en regresar de su viaje un poco más pronto el lunes para tratar de evitar un inconmensurable atasco. Y le contesté mal: se lo tienen bien merecido por no reaccionar. Y todos los demás igual, mi coche, mi playa, mi montaña, mi restaurante y del resto me olvido. Acabamos con la vieja historia del “y cuando vinieron a por mí, ya no había nadie”. Pero el lobo solo asusta cuando se planta encima de la cama.

A los españoles nos engatusan con los “puentes”, un espejismo porque computando las horas con una fría calculadora resulta que, sin ellos, los asalariados del resto de los países desarrollados trabajan menos horas que nosotros, hasta 200 menos al año daneses, franceses o alemanes. Y, nosotros, con unos horarios que lastran la vida familiar y consiguen menor productividad. “Cómo en España no se vive en ningún parte” aseguran muchos, ignorando los datos. Y es que se precisa información y criterio para evaluar la realidad.

La crisis no puede ser tan grave si media España anda de solaz tres días gastando dinero. O es que somos unos irresponsables que dilapidamos lo que no tenemos. De cualquier forma, si hay más de cuatro millones de parados no sé cómo no se levantan contra los causantes de su situación, afinando bien quienes son. ¿O es que la mayoría vive de ñapas de economía sumergida y tramposa? Señores ¡que hace un mes que volvimos de la playa! No estaremos tan necesitados de asuetos de lujo. Sí, padecemos un gran estrés, es que hay crisis, es que España se va a pique y vale más que nos pille con un cordero asado entre los dientes y un buen vaso de vino. O en Roma comprando. O en Londres, comprando también. Algo no cuadra ¿no?

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