¿Rebaja de sueldo, paro, corrupción? No¡ Tortugas en hamburguesa o muerte en primera cita

Vaya por delante que considero a La Vanguardia uno de los periódicos más serios de este país, pero anoche -buscando una curiosidad tras ver una película- me encontré con las noticias más vistas de este medio. Medio dormida, creí que era una alucinación o una lista antigua, del tiempo sobre el que estaba indagando. Era real. Aquí una -como muchos otros- haciendo horas extras para informar de la catástrofe que nos está asolando  y se encuentra con lo que realmente le interesa a la gente.

Para hacer más llevadero el trago, diré que aunque la mayor parte de las noticias más vistas se mantienen desde ayer -o sea arrasan los primeros puestos- esta mañana ha introducido alguna con más solvencia. La rebaja de sueldos, por ejemplo. Pero es un tema menor al lado de lo fundamental. Esto:

Últimas 24 horas

 

Por cierto, lo del submarino tiene su aquél.

La sociedad percebe tiene a su líder en La Moncloa

No hay día que no escuche la idea en sus diferentes sinónimos: “Hay que aguantar”, “Para cómo está todo, mejor no me quejo”, “Es lo que toca”. El líder del movimiento percebe, Mariano Rajoy, añade al mismo comportamiento un matiz diferente debido a que él sí presenta su posición mejorada: “El que resiste, gana”. Fue el lema que le aupó a lo alto de la piña. Demasiados años cuajados de esfuerzos –mínimos, para no agotarse- y sobre todo sinsabores y hasta humillaciones. Cuando nadie daba un euro por él. No se irá por su voluntad. Una vez cementado, solo los poderes financieros y medios internacionales de prestigio podrían soltarle de la silla. Quienes realmente deciden en ese punto. Por ellos hace como que comparece ante los diputados, aunque sea un 1 de Agosto a las 9 de la mañana. Ni el remedo de representación popular, ni la sociedad que protesta cuentan en su  opinión.

Si a Rajoy le guía un objetivo, su bienestar, no es así en el caso de gran parte de la ciudadanía que se limita a sufrir mansamente, esperando que dejen de batir las olas con tanta intensidad. Aquellos que se indignaban porque Zapatero bajó un 5% el sueldo de los funcionarios, congeló las pensiones y suprimió el cheque-bebé (que él había implantado), llevan año y medio “aguantando” cuanto les echan. Han visto crecer el número de parados, a muchos les ha tocado ese número en el bombo. La reducción de salarios y subsidios. Las podas a la sanidad o la educación. La ayuda a la dependencia… para otros. Se han encontrado en la calle por un desahucio mientras han contribuido a regalar a los bancos más de 26.000 millones de euros a fondo perdido durante el mandato del PP. Los repagos, la elevación descomunal de precios de casi todo. La amenaza a cuanto constituían sus seguridades. Y lo soportan. Con resignación. Y es distinto, radicalmente opuesto, el “resistir” de Rajoy defendiendo sus logros, que el “aguantar” mermas, padecerlas.

Es lo que toca”. Como si les hubiera sobrevenido una enfermedad virulenta que invalida. Tiene nombre: se llama neoliberalismo. E inoculadores con filiación completa. En este momento en España: Mariano Rajoy y todos los miembros del PP. Con parcelas anidadas como la de CiU en Cataluña. Con híbridos como el PSOE. Y también existen causas que la precipitan. Hábitos perniciosos que bajan las defensas y atoran el cuerpo propio y el social. La principal no pensar, no prever, no unir conceptos. Fiarse de opiniones interesadas. Guiarse por reacciones viscerales que no permiten calibrar el resultado de los actos que se llevan a cabo. Como dar la llave del país, los derechos ciudadanos y la caja fuerte a quienes sobradamente avisaban de su malignidad.

Puede que no al punto de podredumbre corrupta que se está evidenciando. Es cierto también que las alternativas no eran estimulantes, al menos en el bipartidismo que se propicia, aunque no solo. Y aquí viene en ayuda para la propagación de la enfermedad imponderable –de serlo, que no lo es- esa educación  basada en el mínimo esfuerzo, en distraerse para no pensar, en la sumisión, en entregar a otros las decisiones que corresponden a uno mismo, en… aguantar. Inermes, permiten que el daño campe a sus anchas y gane terreno. Ha vencido la resistencia a combatirlo.

Hemos llegado a la fase final de la Doctrina del shock –que tan magistralmente describió Naomi Klein en 2007 como aviso de lo que llegaba-.  Cuando, tras ver sacudidas las estructuras económicas inicialmente y afectados nuestra forma de vida y nuestro futuro, tratan de vaciar la mente, para introducir un disquete nuevo con instrucciones precisas. “Os exprimiremos hasta la saciedad y luego os llenaremos con nuestra propia esencia”, escribió previamente George Orwell en 1984.

La historia, sí, es vieja, pero ahora “nos toca” afrontarlo a nosotros. Pasiva o activamente. Prima la aceptación estoica. Con un inconveniente serio en contra: la comunicación masiva que antes no existía. Los medios de propaganda o los que igualmente la ejecutan atrapados en las trampas que ellos mismos fabricaron. ¿Para cuándo una sesión completa –con imagen y sonido- de la acreditada y prolífica sarta de mentiras del PP, en prime time, y ante sus autores enfrentados a sus propias palabras?

El miedo a algo peor es el argumento básico que inmoviliza. Y por él se engullen mermas y atropellos que no se hubieran aceptado en momentos de mayor fortaleza. Y por él, parte de los españoles están dispuestos a suprimir prácticamente de su dieta las proteínas, por ejemplo, y alimentarse de pasta o arroz “porque tampoco está tan mal” y después a “rezar” porque no les toque el despido o una excesiva rebaja en el sueldo o la pensión, o la expulsión de su casa, o lo que sea. A causar estupor por su nivel de tragaderas. Y sabiendo que es a causa de un mal que no provocaron. Es más fácil, al parecer.  Vuelven a no usar su cabeza. A hacer dejación de su dignidad. Menos mal que este país presume de valentía.

Tras las vacas gordas, vienen las flacas, y tras las flacas, las gordas, hay que tener paciencia”, dicen quien han hecho elipsis de siglos de desarrollo… agropecuario. Ya asoman, dicen, por la verde pradera. Muchos asistimos perplejos a esos datos estadísticos que valoran sesudamente los expertos, incluso los bien intencionados. Ya cae menos nuestra economía ¡qué bien! y si tenemos en cuenta que se han incrementado un poco las exportaciones de las empresas, etc… igual la deuda pública que crece descomunalmente no nos arrolla. O este gobierno tan eficaz consigue volver a llenar de nuevo con los vestidos de Zara, cosidos en talleres de explotación tercermundistas, la hucha de las pensiones que saquea cuando le apura. O llegamos a cobrar lo mismo que los obreros de Bangladesh y así nos dan matrícula de honor en competitividad. Por poner un ejemplo, entre muchos, de esta locura.

Estamos hablando de personas, no de anotaciones contables. Las que día a día vivimos el abrumador retroceso que nos han inferido y que no se revertirá en absoluto por este camino. Pero la consigna es “aguantar”, como el percebe. Como Rajoy o cualquiera de sus clones. Él, aferrado su poder  y a sus prebendas, resiste. Es un pulso. Con uno de los oponentes autoderrotado de antemano. ¿Quién “aguantará” más? ¿Y “aguantará” los mismos contratiempos? Por el momento, esta sociedad tiene lo que ha trabajado por merecer por acción u omisión: Rajoy. Hay grúas disponibles si uno no sabe cómo levantarse: se están oxidando por falta de manos suficientes.

*Publicado en eldiario.es

Iñaki Gabilondo: «Debería darle vergüenza a Rajoy decir que las cosas van bien»

Rajoy, imagen y símbolo de España

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Mariano Rajoy dará la cara. A petición propia. Para aclarar dudas sobre lo que preocupa a los ciudadanos. La cadena de tópicos previsibles no oculta la verdad: Rajoy será Rajoy y volverá a esconderse. En los datos de una irreal recuperación económica. En que la corrupción es mal de muchos -de otros partidos, del rival elegido para fidelizar a su electorado-, pero la suya en concreto son insidias. Con agosticidad y alevosía –comparece el 1 de Agosto- volverá a mostrar su rostro tapado, invisible, vacío, el símbolo de la España de hoy. Porque Mariano Rajoy no es una casualidad, es la consecuencia de lo que entre todos hemos hecho de este país. Hoy y a través de mucho tiempo, siglos incluso.

Partamos de la base de que por lo general cada persona ama a su tierra de origen y considera que su país es el mejor del mundo por una exclusiva razón: porque él ha nacido allí. Egocentrismo en estado puro. Subjetividad de manual. Pero si uno sabe relacionar los datos llega un día en el que toma conciencia de la realidad y se hace una idea bastante aproximada de cómo es su país.

Pioneros desde los reinos medievales en buscar el control del poder considerado omnímodo, de una suerte de democracia, una y otra vez la caspa succionó la innovación y el progreso. Ese conservadurismo español, endogámico, ultra religioso, analfabeto de letra y ética, castrador, ladrón, tirano y manipulador. Pero siempre se le enfrentó el ansia de regeneración, aunque chocara contra el pétreo muro.

Una crisis financiera mundial, los errores locales sólidamente labrados, nos traen a hoy, cuando parece que la cloaca de nuestros cimientos haya explotado expandiendo toda su porquería. No es normal lo que nos pasa.

El partido en el poder de casi todo con sombras de corrupción -sustentadas en papeles y datos- durante más de dos décadas al menos. De “donaciones” que actúan de sobornos para conseguir contratos. De sobresueldos bajo mano y… a las claras –según su contabilidad oficial-. Un triunfo electoral basado en la mentira de un programa que se incumple casi en su totalidad, salvo en cuanto representa involución ideológica. Una manipulación sistemática. Uso desmedido de la demagogia. Presiones turbias. Una mente racional deduciría que nos encontramos ante una organización creada para lucrarse por cualquier método.

No es lógico que plantee duda alguna el que un presidente de Tribunal Constitucional no puede militar, ni haber militado, en un partido cuyos recursos y acciones de gobierno ha de juzgar. No lo es que otro del Supremo y el Poder Judicial usara dinero público para irse de vacaciones con su fornido guardaespaldas. No es en absoluto tragable que la Justicia dependa de los partidos, que no haya en la práctica separación de poderes. Hasta llegar a ver cómo el PP crea a su medida los principales órganos judiciales. Para asistir a una rebaja de condena tan sonrojante como la de Jaume Matas. A este paso, cabe pensar que el resto de los corruptos seguirán similar itinerario.

Debe inducir preguntas y responsabilidades que el Partido Popular atacara por tierra, mar y aire a todo cuánto investigaba la trama Gürtel -que tan de cerca le toca-. Destituyó la cúpula policial y la de la Agencia Tributaria en cuanto llegó al poder y, previamente, la judicial sufrió un “oportuno” descabezamiento con la inhabilitación del Juez Garzón.

Es vergonzante que el yerno del Rey de España usara su condición para una trama corrupta de altos vuelos, presunta hasta que se juzgue. Si se juzga. Y que haya quedado fuera de imputación su mujer y socia, la infanta Cristina. Y que el propio monarca nos pasee a su amiga especial mediadora en finanzas. Y que en el siglo XXI sea inviolable.

Estamos hablando de las más altas instituciones del Estado. De una corrupción endémica que ya arroja su maldad visible sobre el tejido social. Aunque no de forma troncal como en el caso del PP a juzgar por los indicios, afecta a otros partidos. A comunidades autónomas y ayuntamientos. Fosas sépticas que se extienden por prácticamente la totalidad del territorio patrio. Y al sistema financiero, y al empresariado, y a casi todo cuanto ostenta poder. Si “todos lo hacen” como dicen los adoctrinados, “todos a juicio” y “todos los culpables a la cárcel”. Implacablemente.

No es digerible que una trama mediática actúe de soporte de tanta desvergüenza. Desviando la atención de lo esencial a través de sus múltiples tentáculos para desactivar la reacción. Que engañe hablando de una inminente reactivación económica que –al parecer y es bien denigrante- lo justificaría todo. Hasta la corrupción.

Porque entretanto nuestra economía sigue cayendo –“menos”, qué bien-. Y la deuda pública crece a niveles nunca vistos. Y los ciudadanos nos hemos empobrecido hasta cambiar nuestro modo de vida. Los recortes y repagos pasan factura. Y aún así no les llega. Y saquean la hucha de las pensiones, además de especular con ella. Nada les detiene. No es lícito basar la economía de un país en la degradación de la sociedad y del mercado laboral. Y ofrecer como un éxito una cifra de creación de empleos de camarero en el mejor año del turismo debido a las crisis de Turquía y Egipto que no serán eternas. Y a que los extranjeros están huyendo del naufragio. Y anular, mientras, el progreso destruyendo la ciencia y la investigación. Es obsceno vivir como Reyes a cargo del erario público mientras se masacra a la población.

Denuncian los medios internacionales la insostenible situación de España. Hasta con mofa en el caso de The Guardian que carga contra la sociedad española no sin suma razón. Para el diario británico ni siquiera existe, en su opinión, como elemento sólido: “Nadie espera que él [Rajoy] renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes”.

Mariano Rajoy es el mejor símbolo de esa España que agoniza. Un ser tan patético como él jamás hubiera llegado, ni menos aún se mantendría con todo lo que está ocurriendo, si este país tuviera un mínimo de cordura, dignidad y decencia. Ni él, ni el corifeo que le secunda. Del primero al último.

Se revuelven en sus tumbas desde Padilla, Bravo y Maldonado o Mariana Pineda, a las cenizas sin lápida de las cunetas. Joaquín Costa u Ortega y Gasset se siguen doliendo de la España nunca regenerada. Antonio Machado desde su exilio mortuorio francés continúa harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, pero aún verá -en optimismo desesperado- nacer la otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Nosotros estamos vivos. Quienes en 2011 -y fuera de siglas- alentaron el grito de un cambio, los que aún luchan por él, merecen otra cosa. Hasta la losa borreguil con la que cargamos lo necesita porque casi nadie es digno de semejante desastre. Intolerable significa que no puede admitirse más. Que se acabó, que no seguimos así. Es empezar a trabajar en serio, cueste lo que cueste. Limpiar a fondo hasta que no quede ni la sombra de una mota de inmundicia… O aceptar el vacío tiznado, sin futuro, de ese rostro que hoy simboliza la degradación absoluta de España.

*Publicado en eldiario.es

«Al final la vida es resistir y que alguien te ayude»

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Al final la vida es resistir y que alguien te ayude, tampoco hacen falta muchos”. Éste es uno de los SMS que, según El Mundo, envió Mariano Rajoy a la mujer de Bárcenas. La comunicación con ambos miembros del matrimonio se ha mantenido, por las capturas de pantalla que ofrece el diario, al menos hasta Marzo de 2013. Moncloa ha validado estos mensajes, demostrando que Rajoy mintió una vez más al negar que se comunicaba con Bárcenas. Ellos lo «explican» de otra manera, claro.

Lo peor es que nadie a esta hora piensa que Rajoy vaya a dimitir como presidente del Gobierno. Su táctica es aguantar. Como el percebe. Apoyarse en la piña a la que usa. Al percebe solo le interesa su propia estabilidad y la consecución de los fines que persigue. “No hacen falta muchos {apoyos]”. No. Voluntades cómplices cerca y votantes con la misma cooperación y escaso espíritu crítico y ético.

Toman posiciones los sospechosos tertulianos. Evaden la atención las portadas de los medios hablando hasta de Sarkozy, a estas alturas. En el mismo periódico que denuncia los SMS, El Mundo, la redactora jefe Lucía Méndez se marca un artículo de opinión titulado “Rajoy es un ingenuo”.  Y, asombrosamente, lo dice en serio.  La eterna «creencia»: los mediocres no pueden ser mezquinos cuando Rajoy es ejemplo paradigmático de esta coincidencia.El País, por su parte, nos ofrece a toda portada los delirios de Luis De Guindos diciendo que «La recesión ha quedado atrás» o que «No hay la más mínima connivencia de este gobierno con la banca». Léase por ejemplo la actitud del gobierno ante los desahucios o las preferentes. La entrevista a De Guindos, por cierto, sería hasta relajante por chistosa.  «La recuperación es una flor de invernadero que hay que cuidar”. “Una metáfora que recuerda a los luego marchitados brotes verdes que tanto persiguieron a su antecesora, Elena Salgado”, explica el periodista. O las plantas alucinógenas que se fuma, igual.

«Claman las redes sociales indignadas» que dice el tópico. Estamos perplejos. Y ahí queda la cosa. Vaya por dónde vaya la investigación judicial, políticamente esta situación es insostenible. Pero ¿qué mandangas son éstas?  que sí se explica o no se explica, la única salida posible es la convocatoria de nuevas elecciones. No dejarnos en herencia a ningún miembro de este partido que apesta y que está subvirtiendo todos los estamentos del Estado, dado que en todos tiene poder omnímodo. Un partido que llegó al poder engañando, que no ha cumplido su programa, que se está merendando el Estado del Bienestar, el Estado. O que trata de imponer, hasta por ley, una involución sociológica que nos retrotrae medio siglo atrás como poco. Porque el pobre «ingenuo» no puede ser más eficaz en esas tareas.

Y mientras…

El Congreso de los diputados cumple un año vallado y blindado.

La Unión Progresista de Fiscales pedirá a Torres-Dulce que explique si pidió disculpas a Cospedal (por haber sido llamada a declarar por un Juez, de esos del poder judicial independiente).

El CSIC a punto de hundirse por falta de financiación, cuando… Salvar el CSIC cuesta menos que dos kilómetros de AVE.

El ministro José Manuel Soria salva de los recortes a una central solar por la que está interesado EEUU y que figuraba en los cables de Wikileaks

O vemos las preferencias de los espectadores de televisión: Lucha sin cuartel en Antena 3 y Telecinco: crimen y sexo con pelos y señales

Y en el mundo, Grecia ficha a los seropositivos. Y alcaldes franceses atizan el fugo del racismo contra gitanos y nómadas.

Se cuecen en Europa nuevos fascismos similares a los desencadenados en los años treinta. Y España es un caos sin precedentes. Sí, en el país del eterno caos, éste es sin precedentes.

¿Al final la vida es resistir? ¿A que vuelva a salir Soraya Sáenz de Santamaría a decir que Rajoy ya se ha explicado ante el mutismo de los periodistas presentes en la sala? ¿A que vuelva a hacerlo  González-Pons utilizando abyectamente a una víctima del terrorismo? ¿A que vuelvan a insultar nuestra inteligencia con desmentidos Cospedal o Floriano? ¿A que Alonso acuse a la «oposición» de ejercer de abogados del delincuente Bárcenas? ¿A que Rajoy decida seguir escondiéndose, huir de los periodistas o comparecer en plasma a decir que él no ha cobrado nada con la credibilidad que tienen sus palabras? ¿Sus mentiras, su cobardía egoísta, su profunda deshonestidad al fin?

¿Estamos locos? la vida es luchar contra las dificultades y disfrutar de los logros. Y cuando uno se encuentra en este fangal o hace algo determinante para salir de él o se hunde sin remisión. Esta gente tiene las espaldas cubiertas, no así la mayoría de los cómplices o tibios que no exigen responsabilidades drásticas.

Andar sobre la cuerda floja

Se llama Nik Wallenda, tiene 34 años, y esta noche ha recorrido un tramo de 426,7 metros sobre el Gran Cañón del Colorado andando sobre un cable suspendido de solo 5 cms. de diámetro. El paseo ha durado 23 minutos. Nik ha conseguido el récord de lograr esa hazaña y además de realizarla a 455 metros de altura. El viento en contra circulaba a 30 kms/hora que no es poco.

Con una camiseta del canal de televisión que ha patrocinado y retransmitido a todo lujo el evento, el funambulista no ha dejado de nombrar a Dios en todo su periplo. Y le ha agradecido el éxito de su aventura. La fe –que como se sabe es creer lo que no se basa en hechos racionales- ha sido para él un importante soporte. Pone una venda en los ojos.

Menos mal que tenía  también a su favor que pertenece a la séptima generación de una estirpe de acróbatas que durante 200 años han trabajado en circos. Conoce pues la técnica. Si bien algunos familiares sufrieron accidentes irreparables en profesión tan arriesgada, demostrando que no hay regla fija. Pero andar sobre la cuerda floja tiene en su contra –además de la escasa base para apoyar los pies-, saber y ver el abismo que se cierne sobre uno, la inestabilidad del camino. Ese mismo recorrido a medio metro del suelo resulta mucho más fácil de llevar a cabo. La consciencia del peligro es básica para el cometido. La inconsciencia, por tanto, también.

Como él, una sociedad completa avanza sobre bases de escasa solidez y sobre el abismo que entierra su presente y futuro, el de sus hijos. Pero no lo advierten, creen caminar seguros. Miran la camiseta, el éxito, los dividendos ajenos y no ven más. El pajarito que se mueve. La mirada dirigida que obvia el suelo y la altura. Ni siquiera a los que se despeñan en el intento. Metáfora de la vida hoy la hazaña de Nik.  Por lo menos, él ha sacado un beneficio. En nuestro caso, se lo llevan otros.

 

España: aumenta la mortalidad… y el número de millonarios

Aunque no lo parezca, este extraño título muestra una gran relación causa-efecto. Del cúmulo de atropellos diarios me han llamado la atención dos índices de lo menos llamativo mediáticamente –por escandaloso- que certifican la gravedad de lo que nos está sucediendo. 2012, con España en manos del PP a todas la bandas, consagra un enorme retroceso como país. Pocas cosas hay más significativas que la esperanza de vida para medir el desarrollo. Pues bien, hemos perdido dos décimas. Y  a costa de las mujeres –que es bien relevante como tendencia-. Y hemos registrado el mayor aumento de la mortandad en una década durante 2012.

“Durante el año 2012 fallecieron en España 405.615 personas, lo que supuso un 4,6% más que en el año anterior. Se trata del mayor incremento anual de la década”, dicen los fríos datos del INE. Así mismo hay un fuerte descenso en el número de nacimientos.

Hablamos pues de un país que envejece por momentos y a cuyos ancianos se les ha restado poder afrontar sus enfermedades con repagos y mayor precariedad económica. Un país que expulsa a los jóvenes y donde se piensa mucho más traer hijos al mundo, dado el futuro  que les espera. Eso sí que es traspasar todas las barreras. Esto es recortar… el desarrollo.

Pero hay otra noticia mucho más “alentadora”. Porque demuestra que hay quien sí se beneficia y mucho de esta estafa que llaman crisis. España sumó más de 7.400 nuevos millonarios en 2012. Los estándar internacionales considera “millonarios” ahora a personas con más de un millón de dólares en «activos susceptibles de inversión», sin contar la residencia principal, los objetos coleccionables,  los bienes consumibles y los de consumo duradero. Lo que les sobra después de un buen vivir, vamos. De un vivir estupendo. De esos hay ya en España hay 144.600 personas. Para ellos se gobierna.

La tendencia al enriquecimiento de los más adinerados es mundial y con grandes perspectivas. De no cambiar nada, seguirán acumulando riqueza en cantidades obscenas.

Es otro de los exponentes del brutal aumento de las desigualdades sociales. Lo peor para nosotros es que sitúa a España a la cabeza de Europa en todos los estudios. Pasa factura. Y mucha. Pero cuando solo se mira por los ojos de un tertuliano manipulador, por ejemplo, o cuando simplemente no se mira no vaya a hacer pupa, es lo que pasa.

Borrando parados

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La foto no puede ser más simbólica. Nos muestra una oficina de empleo con dos personas en su exterior. Una nítida, la otra desdibujada hasta casi su desaparición. La instantánea ilustra una exclusiva de la Cadena SER: “Madrid insta a las oficinas de Empleo a contratar primero a los que cobran la prestación”. Han tenido acceso a un documento con nuevas instrucciones impuestas por la Comunidad presidida por Ignacio González para repartir los escasos puestos de trabajo de los que disponen a personas que cobran el paro. Y preferentemente si tienen entre 20 y 45 años y poseen estudios de bachiller superior como mínimo.

Son evidentes sus intenciones: se “ahorran” el pago del subsidio. Pero también, en esta inhóspita jungla en la que han convertido los países como no ceso de repetir, discriminan a los más débiles. Estamos hablando de políticos que, además de su sueldo, cobran en muchos casos un complemento bajo mano. Ya lo han confirmado el presidente del Senado, Pío García Escudero, que se llevaba –en el tiempo investigado- 4.200 euros mensuales más de lo que le correspondía. O el diputado  Eugenio Nasarre al que le correspondían 1.800 y que entendía que pagar aparte era práctica generalizada en el partido popular. Dado que, forzado por la investigación, el PP admitió que el 95% del dinero para su funcionamiento es público, estamos costeando entre todos estas regalías. Pero los parados no tienen derecho… ni a atrabajo, para que el PP intente  cuadrar esas cuentas ficticias que con tanto desparpajo pregonan como signos positivos.

6.202.700 personas buscan empleo y no lo encuentran. De ellas, más de la mitad son de larga duración: 3.206.500. Desde 2007 los parados en esta situación han pasado del 20,8% al 51,6% del total. Actualmente, casi dos millones llevan más de dos años fuera de la vida laboral y ya no cobran nada. El PP los ha sentenciado a que ni siquiera cuenten entre los que optan a trabajo. Dada la escasez es preferible, insistamos, darlo a quienes pagan prestación para obtener unos euros… que entregaremos a pagar a los especuladores la deuda que crece y crece como jamás lo hizo, a pesar de los recortes, por la pésima gestión.

Los parados están en proceso de borrado, transparentes, desintegrados. Pero tras cada uno de ellos hay un ser humano con anhelos y desdichas que no tiene culpa alguna de su desgracia. El viento de la historia habrá de poner en su lugar a los responsables de esta siniestra época. El culpable directo de la directriz que denuncia la Cadena SER es Ignacio González, el presidente que nos dejó en herencia Esperanza Aguirre. Ayer se dio un baño de amor de partido como señala en portada uno de los diarios amigos: ABC. Esta troupe y algunos más son una piña, más o menos avenida en sus ansias de poder, que –por el momento- opera con total impunidad. Así de felices se les ve.

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Los precios han bajado ¿no os habéis enterado?

El gobierno tiene otro dato positivo que ofrecernos: ha bajado la tasa interanual del IPC. Un punto nada menos, para situarse en el 1,4%. Casi a la mitad de lo que estaba el año pasado. De este modo, dicen, tenemos el Índice de Precios al Consumo de 2010. Es un éxito apabullante.

Tiempos aquellos en los que yo llenaba el depósito de mi coche por 40 euros y ahora acabo de pagar 64. O me ha aumentado la factura del gas y la electricidad a niveles de uso insostenible. Pero resulta que son precisamente, vuelven a decir, la gasolina, la luz y el transporte los responsables de este halagüeño dato. Comparad vosotros también vuestras cuentas, y los precios de los billetes de metro, tren o autobús. Por poner un ejemplo gráfico. El billete de metro en Madrid estaba en 2010 a 1 euro, y ahora a 1,50 (por un recorrido de 5 estaciones) y a 2 a partir de esa distancia, porque encima lo han establecido por zonas. El abono mensual a 46 y ahora a 54,60. Así es todo.

Resulta que la caída del índice se debe fundamentalmente a que todos estos servicios han subido menos que en 2012 cuando registraron un alza espectacular en manos del PP. El regreso a los menos infelices tiempos del 2010 no sé de dónde lo sacan. En Abril, nos cuentan, ha subido unas decimillas respecto a Marzo. Nada, un 0,40. Y eso es solo por el encarecimiento del vestido y el calzado “para la temporada de primavera-verano” y el de alimentos y bebidas no alcohólicas, seguramente porque hace mejor tiempo y uno tiene más sed, y más alegría para comer. Con estas noticias tan buenas, no me extraña.

El ocio y la cultura también ha bajado su índice, ya veis. Estamos de enhorabuena. Menudo ahorro.  Con un IVA del 21% a ver quién es el potentado que la disfruta. Y las comunicaciones igual. Resulta que hablamos menos por teléfono y no es porque no tengamos dinero para invertirlo en eso, es que nos gustan más charlar por Internet (con lo que desfoga el twitter) o ver a los amigos cara a cara. En esas manifestaciones tan incongruentes que os montáis nada más que para atentar contra la democracia.

El tabaco y el alcohol sí han subido, confiesan, pero no tanto como el año pasado. Que un paquete de Ducados costase hace 4 o 5 años la mitad que ahora, es una pura ilusión óptica.

El INE sí admite incrementos muy altos en otros apartados del cómputo interanual: medicamentos y material terapéutico (26,3%), la educación universitaria (22,3%), aceites y grasas (21,3%) y las patatas y sus preparados (20,6%). Pero pronto, debido a nuestros nuevos hábitos, estaremos más sanos y no precisaremos  medicinas. La Universidad ya se sabe que “de toda la vida” es para ricos, o nuevos ricos nacidos de los contratos con la Administración. Ésa gestionada por quien destruye sin cesar lo público, precisamente. Y el aceite y las patatas ¿Quién come eso existiendo las angulas y el Jabugo? seguro que eso no ha subido de precio y ha contribuido a un IPC tan saneado.

Es decir. Cuando miréis vuestra cuenta corriente y os atenace la angustia de presente y futuro, cuando entreguéis la Declaración de la Renta con la fuerte subida de impuestos experimentada y penséis qué suprimiréis de vuestro consumo cotidiano, cuando vayáis al metro o al surtidor de gasolina y paguéis…  o a un supermercado, cuando os dé por pensar que cada vez pagáis más por menos, pensad que no es real. Que los precios han bajado de una forma espectacular. Casi a la mitad. Que vivimos en un país estupendo, de un mundo estupendo… Y que el PP al presentar esta saneada cifra no miente, porque ellos jamás lo hacen.  Los precios han bajado ¿No os habéis enterado? Es que sois tontos.

Éramos pocos y parieron el LAPAO y el LAPAPYP

Con un Aragón que se les cae a pedazos –tanto o más que el resto de España- por su mala gestión política, leo que las Cortes de Aragón con su mayoría PP/PAR han decidido “bautizar” al catalán que se habla en la franja (que limita con Cataluña) y en otros lugares de la comunidad como LAPAO. Igualmente, el aragonés (la fabla) pasa a llamarse LAPAPYP, que ya tiene mérito. Este editorial de El País  califica  la hazaña de Creacionismo lingüistico”. Y cita que, concretamente el Lapao es “el nombre de un dialecto del naxi que hablan más de 300.000 personas en China y Myanmar”. Una de entrada, se pregunta si los políticos conservadores aragoneses disponen de tanto tiempo libre como para parir cosas de este cariz. Y sí es porque consideran que gobiernan una Comunidad sin problemas reales.

Ante las continuas mofas que tal decisión ha provocado, el Partido Aragonés Regionalista se aprieta el cachirulo y decide soltar esta perla: “El PAR desafía a la Generalitat a enviar a los Mossos si quieren ‘imponer el catalán’”. En una nota de prensa, el PAR del Aragón Oriental critica a las formaciones nacionalistas catalanas también por “los insultos y vejaciones que están recibiendo los aragoneses”, cuenta El Mundo. Los aragoneses no, este desvarío fue rechazado en la cámara por PSOE, CHA e IU. Recuerdo los tiempos de la fundación del PAR. Era un partido regionalista conservador pero jamás hubiera secundado este bochorno. Producen vergüenza… propia, dado que el resto de España pueden pensar que todos los aragoneses somos como los del PP y el PAR. Y fuera de aquí, hasta en China.

Mal deben andar las cosas en previsión de votos para meterse en este jardín. El sentimiento anticatalanista (no recíproco) es muy fuerte en Aragón, como sucede en territorios vecinos a los que se considera más privilegiados. Sobre todo en los sectores más conservadores y menos informados. Destino prioritario Cataluña de la emigración aragonesa, hubo tiempos en los que en efecto  “se nos llevaban el agua” con aquella pretensión –política- de trasvasar el Ebro sin hacer en Aragón los mil veces aplazados planes de regadíos. Los ríos aragoneses se poblaban de presas hidroeléctricas para alimentar a la Comunidad vecina. Por decisión de políticos de nuevo y de empresarios que operaban a sus anchas. Mantenemos un largo litigio por bienes eclesiásticos que el episcopado catalán se niega a entregar pese a sentencias en su contra. Y tampoco han gustado nunca los mapas que anexionan territorios aragoneses a los Países Catalanes, elaborados por una minoría ultranacionalista.

Pero estamos buenos si hay que resucitar el anticatalanismo para ganar votos apelando a sentimientos ultramontanos. Y valerse de ello “bautizando” idiomas.

En mi último libro, Salmones contra percebes,  dedico un capítulo completo a eso de “ser de un país”. Y en el párrafo dedicado a esta Europa a la que han destrozado los nacionalismos también, escribo:

«En definitiva, en un mundo presuntamente globalizado, los límites por países permanecen sólidamente consolidados, parapetados en su casa como los percebes. Aunque los nacionalismos y localismos varios terminen siendo una frontera que se cierra sobre sí misma con un lazo y distorsione realidades propias y ajenas. Incluso en tiempos de comunicación masiva. La diferencia se engrandece o se enfrenta, apenas se utiliza para sumar la siempre rica diversidad. Los nacionalismos exagerados —tanto de Estado como de comunidades— son profundamente percebes, cementarse a la roca sin ver mucho más allá. Pero algún sentimiento atávico existe cuando, tras recorrer miles de millas, el espíritu salmón regresa a casa a llevar a cabo sus más preciadas gestas. Dicho todo ello, apuntemos el otro gran sentido del nacionalismo empecinado: poder odiar al que compite con él en intensidad. Cuanta más cerca esté, mayor es la rivalidad. Más encono, más animadversión, más deseo de aplastarlo y someterlo. Más intransigencia. Los ejemplos son múltiples. Cuando lo cierto es que hasta en los núcleos más pequeños hay personas distintas que no responden a los patrones de la etiquetas del grupo o país. De ahí lo cierto de la frase atribuida a tantas voces en diferentes versiones: “¿Le gustan los franceses? No lo sé, no los conozco a todos”».

Políticos catalanes y del nacionalismo español entretienen al personal para distraerlo de su mala gestión, de la ruina insostenible que nos han provocado,  con las animadversiones nacionalistas. Ahora se suman los aragoneses, los conservadores aragoneses. Es una muy mala noticia. Porque en definitiva, en Aragón, en Cataluña, en España, en Europa y en todo el mundo, los amos de nuestra tierra son como El perro del Hortelano que cantaba La Bullonera: ni se atreven a salvarla, ni nos dejan defenderla.

La Bullonera (F) – Jota del perro del hortelano / Jota de la Virgen del Pilar

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