¿Tiene Rajoy preparado el helicóptero por si acaso?

Portada de ABC 22/11/2012. Real, no es un montaje.

El gobierno del PP –y sus prolongaciones en comunidades autónomas- están traspasando unas líneas rojas que nos ponen en serio peligro. Ocurre que, mientras registra un estrepitoso fracaso en las cifras económicas –asunto por el cuál se supone que sus votantes les entregaron la confianza- muestra una radical eficacia en la involución ideológica.

Comencemos por el diseño de país: croupiers y putas de la mano de Adelson –investigado por corrupciones varias- y puerta abierta a las mafias china y rusa para que blanqueen aquí su dinero. No solo lo digo yo, lo temen los abogados.

Los abogados y todos los profesionales del Derecho se encuentran en pie de guerra por la subida de tasas. Consagra que solo habrá justicia para los ricos, para quienes pueden pagarla. La medida “disuasoria” de acudir a los juzgados para todo, como dice el inefable Gallardón, llega al esperpento al exigir 200 euros para recurrir una multa de 100, por ejemplo. Esto implica que si te toca, te tocó, como cualquier otra desgracia. Pero tiene un alcance mucho más grave.

El PP ha judicializado el país en sus nuevas leyes. Para el PP de, entre otros, Gallardón –que sigue siendo el ministro más valorado- todo es delito. Y en algunos asuntos el “si te toca, te tocó” puede ser realmente desestabilizador. Harán falta muchos medios económicos para litigar y recurrir.

Entretanto –y por no gastar el dinero que no hay-, el domingo pasado casi 37 millones de españoles (el 83,5% de la audiencia) permaneció al menos un minuto delante de las pantallas de televisión. Una sucesión de carcundia insulta la inteligencia en el más ingenuo zapping. No sé si alguno vería la repetición de Informe Semanal. Contaban en él que lo del Madrid Arena -plagado de irregularidades en las que cada día aflora una nueva– había sido “por ganas de fiestuqui”. El realizador, Carlos Alonso, se negó a firmar el reportaje. Lo han echado. Han echado o se han ido en realidad prácticamente todos los miembros del anterior equipo. Con dos o tres curiosas excepciones. El Consejo de Informativos de RTVE ha emitido un comunicado denunciando el «Grave ataque a la libertad de expresión«. Y los realizadores de Informe Semanal una carta suscrita ya por 26o personas. No ha sido el único caso pero los anteriores afectados no lo denunciaron. Esperemos que no haya (más) represalías. Un programa nacido en 1974, en vida de Franco, cuyo empuje periodístico resistió todos los embates, no ha podido con Rajoy y todo lo que se deriva de él. Ni en los peores momentos del programa, nunca, jamás, se ha llegado al extremo de entrar en los ordenadores y reescribir los textos. El resto de la “información” es similar. “Tertulianos” fachas por doquier. Por cualquier banda que uno mire, salvo meritorios programas de La Sexta.

En el siglo XXI, 37 años después de muerto Franco, se le quiere rendir un homenaje. Que sea en un edificio público, incluso que ante la «alarma» se le haya retirado el permiso, es casi lo de menos ante el hecho de que siquiera se plantee. Si bien quien preside el organismo Turespaña (tela, la imagen turística) es un candidato por Falange. En Alemania la exaltación del nazismo se paga con cárcel.

Y, mientras, el desmantelamiento (ideológico) del Estado del Bienestar nos ahoga. Los trabajadores del Hospital de La Princesa de Madrid se han convertido en símbolo de resistencia a la privatización y descuartizamiento de un centro de referencia. El gobierno del oscuro Ignacio González dice que cede (ante la presión social), pero no se fían. Hacen bien. Seguirán en la lucha.

En mi zapping particular veo un rosario de indignación que se extiende por España. Manifestación de minusválidos en Galicia. Las madres claman: “Quieren devolverlos a casa y que no se les vea, como hace 40 años”. Y basta con salir de casa. Una chica, @lulm, lo ha definido a la perfección en Twitter: «Esto que vas a hacerte una radiografía y terminas cortando calles y llorando con enfermeras«. A todo el que “le toca” se le están hinchando mucho los bemoles. Asombrosamente mucha gente aún sigue en la inopia. O en el miedo. O el sometimiento cobarde.

Àngels Martínez Castells nos habla hoy de esperanza ante la intervención de Alexis Tsipras de la Syriza griega en la (sucia) campaña electoral catalana. El líder griego dice a los políticos: «Crean en su pueblo«.

El PP de Rajoy está tensando mucho la cuerda. Es una grave irresponsabilidad. Conociendo la historia y relacionando datos, cada vez pienso más en el helicóptero en el que tuvo que huir por pies el presidente argentino Fernando de la Rúa, ante una situación tan similar que pasma verlo. En helicóptero. Con lo que poco que le gustan a Rajoy.

Así salió De la Rúa en 2001

Si Rajoy no hubiera tomado esas medidas

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pregunta al cumplirse un año de su elección: “¿Y si no hubiéramos tomado esas medidas?” No puedo por menos que responderle. Aunque sea de una forma muy somera porque no hay espacio para detallar todo lo que hubiera pasado si Rajoy no hubiera ganado el 20N y tomado «esas medidas«.

 Habría 413.059 parados menos en las cifras del INEM, contabilizando desde Noviembre de 2011 (4.420.462) a Octubre de 2012 (4.833.521). 800.000 según la EPA. No se hubiera batido el récord absoluto de desempleo. Y no nos pronosticarían numerosos organismos internacionales y nacionales otras 500.000 personas más sin trabajo para 2013.  No se hubiera recortado también el  subsidio de desempleo y el fomento del empleo. No se hubiera abaratado el despido y los sueldos. No se hubiera perseguido a los funcionarios de uno de los países con un sector público más exiguo.

 No habría re-pago farmacéutico y de prestaciones. No hubieran salido del sistema público de salud 400 medicamentos. No se hubieran cerrado hospitales, urgencias, servicios. No se apostaría contra la salud especulando con la sanidad y privatizándola. No se le hubieran quitado en los tardíos presupuestos de este año casi el 7%, 7.000 millones más 6 días después mediante nota de prensa, ni se le cargaría otro recorte del 22% para 2013. Los emigrantes y españoles mayores de 26 que no han cotizado tendrían derecho a curarse. No se hubiera esfumado la Ayuda a la Dependencia, ni a la Prevención del SIDA, ni al Desarrollo, ni las medidas contra la Violencia Machista. Algunas personas que han muerto por desatención, posiblemente vivirían.

 No se hubieran recortado el  22% en educación en los presupuestos de 2012 y  otros 3.000 millones en el añadido inmediatamente posterior. Y 326 millones más en las cuentas del 2013. No estarían los alumnos masificados en las aulas. No tendrían que ir a comer al colegio con tartera y pagar por calentarla en el microondas. No habrían de pagar autobuses en el área rural o ir caminando kilómetros como ha sucedido en algún caso. No se hubiera restado el 68% a la educación compensatoria. No se hubieran encarecido las guarderías. No se hubieran triplicado los costes de estudiar una carrera universitaria.

 No se hubieran suprimido materias fundamentales en el temario, como Educación para la ciudadanía o Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Ni música, ni ética, ni el bachillerato de Artes Escénicas. Ni se hubieran reducido los estudios de Tecnologías y Plástica. No se hubiera vuelto a los programas de 1990 e incluso de 1970. No se hubiera eliminado prácticamente el presupuesto para estudiar idiomas.

No se hubiera cercenado también el presupuesto de cultura, ni se le hubiera aplicado a muchas de sus especialidades un 21% de IVA hasta convertirlo en el más caro de la Eurozona. Los Museos funcionarían como lo hacían con anterioridad. Los ciudadanos podrían seguir yendo al cine o leer libros electrónicos, sin hacer desembolsos prohibitivos. La cultura no se hubiera convertido en artículo de lujo y una mercancía más.

 No se hubiera recortado un 25% a Ciencia e Investigación. No estarían abandonando el país nuestros jóvenes más preparados. No bramarían, asustados e indignados, los científicos de más prestigio y más visión de futuro.  

 No se anticiparía que las mujeres van a volver a ser menores de edad y tuteladas en sus decisiones sobre sus embarazos.

 La Justicia no sería solo para los ricos.

 Seguiría habiendo una televisión pública estatal que no manipulara.

 No se hubiera aumentado el gasto en antidisturbios y material de protección de 173.670 euros a 3,26 millones en 2013. Ni se hubiera reformado el Código Penal para reprimir las protestas ciudadanas. No habría esos despliegues policiales, ni tantos palos, ni tantos insultos con las cifras de asistentes.

 No se hubiera regalado, entretanto, una amnistía fiscal para los defraudadores de ricos posibles. No se hubieran entregado cantidades millonarias de dinero público a los bancos y cajas y la Bankia de sus amores no seguiría siendo la hemorragia que nos sangra porque cuanto más entra más pierde. No habría “banco malo”.

 No hubieran subido de forma tan dramática los impuestos hasta mermar el poder adquisitivo y arrojar a la bolsa de la precariedad a tanta gente. 

No estaríamos mucho peor que hace un año ¿Por qué estamos mucho peor?

 Quizás, porque si no se hubiera mermado el consumo a consecuencia de todas sus medidas y las de su gobierno –cuando se recorta a los ciudadanos, no gastan y eso lo entiende “todo el mundo”-, no ahondaríamos la recesión, poniéndonos en la situación que vemos en los ciudadanos griegos y portugueses. Y para los que ni ha pasado lo peor de la crisis, ni va arreglarse ya.

 ¿Qué hubiera hecho “otro” de ganar esas elecciones? Eso ni cuenta, el responsable de todo esto -y de mucho más que resulta imposible incluir en un texto periodístico- es Vd. Esas medidas son suyas. Los recortes practicados a las autonomías también, tan precisas ideológicamente cuando las comanda su partido o CiU.

No estaríamos inmensamente hartos, desesperanzados, saturados de tanta mentira y tanta promesa falsa que aún se obstina en continuar alimentando. De la excusa de la “herencia” que con tanto entusiasmo su partido forjó. De los insultos a la inteligencia. Del oportunismo y el clientelismo. No nos ahogaría tanta mojigatería, servilismo  a la religión católica y al poder económico. Mientras se abre la puerta a macrocasinos y a la compra de la residencia española sin pedir otra referencia que el dinero. De tanto desprecio por la sociedad a la que representa, tanto cuento y tanta ineficacia. Del desprestigio que nos ha convertido en centro de la crítica mediática mundial con Vd. a la cabeza.

*Publicado en eldiario.es

 

Le llaman sacrificio cuando quieren decir holocausto

Francisco Altemir

Los poderosos siempre han cambiado el significado de las palabras de forma que inducen a error a los más débiles, mejor dicho les atemorizan para que obren de acuerdo con sus dictados.

Tal ocurre con la palabra SACRIFICIO, al escucharla viene a nuestras mentes todo el poso de “enseñanza cristiana acrítica” que durante cientos de años nos han tratado de despojar de  nuestra capacidad de discernimiento. Recordamos a un dios del Antiguo Testamento que ordena a Abraham a “sacrificar” a su hijo Isaac asesinándole para satisfacción suya. Nos viene a las mente cierta prácticas masoquistas: azotarse la espalda o colocarse cilicios para sufrir y ofrecer el “sacrificio “ a un dios inexistente, porque el Dios del Nuevo Testamento encarnado en un hombre, Jesús de Nazaret, abomina de tales prácticas infructuosas. También las civilizaciones precolombinas ofrecían a sus dioses las ofrendas de los corazones de los guerreros más valientes y de las mujeres más hermosas, lo hacían en pirámides construidas a tal efecto.

Los escritos y leyendas no se pueden descontextualizar. El género humano ha ido creciendo en sabiduría y conocimientos lenta y paulatinamente. En los albores de la humanidad cualquier suceso nuevo o extraordinario les causaba inquietud por no decir auténtico pavor. Una simple tormenta eléctrica con su aparatoso acompañamiento de lluvia, rayos y truenos les hacía pensar que debían hacer una ofrenda al ser capaz de promover tan pavoroso fenómeno. Le ofrecían  productos de la tierra o animales domésticos para aplacar su ira, y ganarse su benevolencia. Era una especie de soborno primitivo para conquistar el favor del “dios” capaz de hacer tales prodigios que les dejaban en estado de “shock”.

Ese significado ha sido recogido por el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, sin tener en cuenta el contexto en que cristalizó.

Por otra parte se dice que unos padres se sacrifican por sus hijos, velándoles noches enteras cuando enferman. Uno no se imagina a esos padres con cara de cordero degollado por el “sacrificio” que están haciendo, cuando en realidad tienen cara de preocupación y, finalmente, tienen la cara y el corazón contentos cuando el hijo mejora. Su actuación les ha salido de dentro, por obligación (de ob, prefijo: a causa de  y deligare : ligazón, parentesco).

Ese es el auténtico significado de la palabra SACRIFICIO, hacer lo más importante (del latín sacrum, lo más importante o sagrado, y de facere, obrar o actuar). Es la actitud de muchos líderes que con riesgo de la vida o de su libertad las arriesgan por sus compañeros o los desvalidos (Sánchez Gordillo). La Plataforma de Afectados por las Hipotecas es una buena muestra de ello. Los “yayoflautas” que hemos visto ser empujados y golpeados por orden de los mandamases se ven impelidos a actuar de esa forma porque es el SACRIFICIO que les pide el cuerpo, la solidaridad con las víctimas del terrorismo del sistema.

Es más fácil utilizar un falso eufemismo que decir la verdad que van adoptar nuevas medidas que nos llevan a un auténtico holocausto, a la muerte por inanición, a la muerte por falta de cuidados, a la muerte por falta de esperanza, a la muerte por desesperación. Lo más importante que tenemos todos en la vida es el futuro, en principio es nuestro pero nos puede ser arrebatado sumiéndonos en la desesperanza y empujando a muchos al suicidio. Hay que tener en cuenta  de la misma forma que hay muchos desahuciados invisibles como escribía hace poco Ignacio Escolar (sólo salen en televisión la punta del iceberg), hay también muchos suicidas invisibles de los que nadie cuenta nada. Solamente lo saben, aparte de los allegados, los jueces que levantan los cadáveres y los del Samur. Uno y otro cuerpo de funcionarios se han indignado y claman porque se tomen medidas para evitar tales desgracias, ellos no son los malos de la película, los malos son otros y se irán de rositas. Es más fácil pedir “sacrificios” que pedir que vayamos al degolladero, pero ignoran que el verdadero significado de SACRIFICIO supone la unión de todos contra la injusticia, la corrupción y la mentira.  Es el trabajo más sagrado e importante que nos aguarda.

Los mandamases conocen muy bien los consejos de Maquiavelo  en “El Príncipe”, después de sopesar las dos alternativas contrapuestas: “Más vale ser temido que amado.  Ignoran, como es natural, que las sociedades en las que no reina el temor son más felices, las personas son más solidarias. Hay que decir ¡BASTA! a este capitalismo salvaje en el que reina la SACROSANTA  COMPETITIVIDAD,  que convierte a la sociedad en una jungla en la que impera el más fuerte, el que sabe poner mucho mejor las zancadillas, el que sabe manejar la navaja mejor que nadie, el que es más astuto y utiliza las mejores argucias para escalar puestos pisoteando a los demás, el que tiene menos escrúpulos, el que ve en el otro un enemigo al que hay que eliminar en lugar de un amigo al que hay que ayudar. Es necesario cambiar el sistema, en el que se vea al otro como un compañero, con su dignidad y sus flaquezas como las nuestras porque somos seres de relación, como decía Antonio  Machado: “Un corazón solitario no es un corazón”. Hay que sustituir la competitividad por la cooperación, teniendo en cuenta además que el rendimiento por hora aumentará al no perder el tiempo miserablemente en cómo deshacerse de los “enemigos” (Esta observación debería servir para calmar a losAmos del Universo)

Es necesario desterrar el miedo al que nos quieren someter. Es necesario pensar con autonomía y apartar de nosotros las “recetas!” de los que, ignorando todo, nos atiborran del “pensamiento único”. Ese pensamiento único nos dice: tienes que adaptarte y el hombre medio tiene que adaptarse y someterse para sobrevivir. Adaptarse y someterse a la economía de mercado, a la globalización financiera y especuladora, a la competitividad, a los empleos precarios, a la posibilidad del paro o de la jubilación anticipada, a la explotación laboral, al acoso en el trabajo, a la posibilidad de deslocalizaciones y fusiones, con las consiguientes pérdidas de puestos de trabajo, a los paraísos fiscales, a las especulaciones financieras e inmobiliarias efectuadas por los “amos del universo”. Adaptarse y someterse al yugo que supone el pago de las hipotecas durante, prácticamente, toda la vida. Adaptarse a la arrogancia y prepotencia del poder, al trabajo infantil esclavo, a la trata de blancas. Adaptarse a las amenazas de privatización de los servicios públicos o a su posterior desaparición. En sumo: adaptarse a vivir con miedo, sin dignidad y esperanza y a deshumanizarse. El sistema aborrece de los que piensan y se rebelan, les descalifica tachándoles de “inadaptados” y les echa encima a los cuerpos de seguridad del Estado: ¡Hay que identificarse! y ¡Ay de ti si no lo haces aunque seas un “yayoflauta” que lucha por sus bisnietos!

 *Este extraordinario texto acaba de publicarlo en ATTAC Madrid mi queridísimo y admirado amigo Paco Altemir, como reacción al suicidio del hijo de unos amigos. Tenía 51 años y acababa de ser despedido.

Desahucios: Decreto de Beneficencia.

Y ni aún eso, porque está lleno de alambradas el camino. Tras largas demoras y reiterados rechazos a modificar un ápice la ley hipotecaria española, el Gobierno ha aprobado un Decreto Ley sobre desahucios. Se aplica en casos muy concretos, y con numerosos requisitos, es decir, a colectivos en «extrema necesidad»… que en otros países europeos recibirían una renta social y un alojamiento a cargo del Estado. Ese Estado que en España siempre ha sido esquelético y que ahora, además, se está desmantelando.

Aquí, en el BOE, quiénes se pueden acoger.

Lo esencial es que, aún cumpliendo alguno de los supuestos, no se condona nada; simplemente se establece una moratoria de dos años en los que no serán arrojados de sus viviendas. Luego, a pagar.

La ley hipotecaria no se toca. De dación en pago, ni hablamos. Los desahuciados, seguirán endeudados con el banco una vez desalojados de su casa.

Tampoco varía la injusta doble tasación por la que un piso tiene un valor de compra y otro cuando se lo queda el banco. Éste sigue mandando y ganando.

Ninguna modificación en los intereses de demora, tampoco.

El decreto no es retroactivo, se aplica por tanto a las nuevas ejecuciones hipotecarias.

Aún así “Bruselas” se ha enfadado porque –tras facilitar un crédito al sistema bancario- dice que es la que manda. Y no vaya a ser que afecte un ápice al negocio de sus amados bancos. Tenemos una UE neoliberal para la que no hay elecciones hasta 2014.

En Europa, con datos aportados por la UE, se ha facilitado a los bancos 1,6 billones de euros y avales que alcanzarían a completar la cantidad de 3,7 billones. Y sucesivas líneas de crédito que facilita el BCE al 1%, para que ellos lo presten –incluso a los propios gobiernos- al 5 ó 6%, en cifras también bimillonarias.

En España, solo en el 2010, el sector financiero se llevó 87.497 millones de euros del dinero público: el 99,59% de todas las ayudas contra la crisis de ese año. Siguió en cifras similares los años siguientes, hasta 2012 cuando se precisa un rescate europeo de 100.000 millones de euros para ellos. Algunas de estas entidades ayudadas con dinero público, siguen ejecutando desalojos de la vivienda por impago de particulares.

Todo ello sin alegar «extrema necesidad», tener un hijo o dos, discapacidad, o presentar declaración de bienes para demostrar que son pobres de solemnidad. Por la cara. Por mantener «el sistema», dicen. El que propicia estas injusticias.

El Gobierno español también anuncia un programa de alquileres sociales. Merece la pena ver cómo lo describen. Copio textualmente:

“Adicionalmente, este real decreto-ley incluye un mandato al Gobierno para que emprenda inmediatamente las medidas necesarias para impulsar, con el sector financiero, la constitución de un fondo social de viviendas destinadas a ofrecer cobertura a aquellas personas que hayan sido desalojadas de su vivienda habitual por el impago de un préstamo hipotecario. Este fondo debiera movilizar un amplio parque de viviendas, propiedad de las entidades de crédito, en beneficio de aquellas familias que solo pueden acceder a una vivienda en caso de que las rentas se ajusten a la escasez de sus ingresos”.

Bernardo Vergara lo ha visto así en eldiario.es:

La carcundia mediática de esta forma (en el espacio que les deja contar lo «malos» que son los catalanes):

Vencedores o vencidos

O sea, esta película reflejo de terribles hechos reales. La recordaba hace unos días un amigo.

Quiénes son los responsables

La mayoría de los estudios sobre la ignorancia citan entre sus características la de que induce a obrar en contra de los propios intereses y sin siquiera darse cuenta. Se puede ser conservador, naturalmente, es una respetable opción ideológica. Ahora bien, otra cosa es tener que pedir permiso a jueces y curas para meterse en la cama con quien uno quiera y consagrarlo en un documento si se tiene el capricho. O contemplar como mueren cuatro jóvenes en una fiesta plagada de irregularidades y añadirle una serie de insultos: que la alcaldesa de Madrid y su equipo borren las pruebas de que promocionaron el evento, como harían unos colegiales tramposos, o que todo un Fiscal General del Estado considere que quien se divierte tiene un problema de “estructura familiar”.  O saber que Gallardón y “el gobierno” han decidido que tener hijos no deseados “no daña la salud de la mujer”. Es decir, a uno le puede gustar la Edad Media, visitar los monasterios y leer libros de sectas conspiradoras, tener una reproducción del Santo Grial sobre la cómoda,  pero… no tiene porqué imponerlo a los demás.  

El pack viene con añadidos sustanciales: 128.000 parados más, negros presagios sobre el aumento de la recesión, y más bromas de brotes verdes o promesas de que ahora ya sí, que en 2014 se arregla ¿Pues no iba a ser en Junio de 2013? La privatización de la sanidad con lo que implica para el ciudadano. El drama para nuestro futuro de cerrar el Hospital de La Princesa –que tan magistralmente explicó en este diario Ruth Toledano– es solo un ejemplo. Pagar por estar sano, o morir en el empeño. U oprimir a los ciudadanos hasta la médula de sus huesos, mientras se cambia la ley para que Eurovegas prácticamente no pague impuestos.

 “No hay otro remedio, no hay dinero”, repiten incansables los responsables en buena medida de la situación que padecemos. Prestos a cortarse las venas o meterse debajo de una manta, al ver caer ya en el desempleo y la miseria a parientes, amigos y conocidos, han entendido -parece ser- que esto “no es cosa de un partido u otro”. Y hasta justifican la política de Rajoy y su troupe, convirtiéndose en sus cómplices. Vaya por dios, antes toda la culpa era de Zapatero. En todo caso ¿Qué futuro esperan para ellos y sus descendientes? ¿O no lo piensan? ¿Han mirado a Grecia y Portugal? 

La corrupción endémica española tampoco importa. Cada día nuevas revelaciones de atracos a las arcas públicas, basadas en que se les ha dado la llave en un acto de confianza. “Siempre ha sido así”, comentan mientras se encogen de hombros. Jamás despegará este país en tanto no se solucione esta arraigada lacra.

 O ver a nuestros empleados en el gobierno preparar todo un arsenal, con un estratosférico aumento del presupuesto antidisturbios. ¿Para qué? ¿Vienen las hordas de los Hunos? Igual es para reprimir las protestas por las medidas que imponen y nos perjudican. ¿Se consentiría eso en alguna empresa?

Es más fácil engañar a la gente que convencerles de que han sido engañados, decía Mark Twain pero ya está bien de tener que engrasar los circuitos neuronales y éticos de unos ciudadanos que hacen dejación de serlo. Porque la ciudadanía implica la búsqueda del bien común y saber que las decisiones propias repercuten en los demás. Que vivir en sociedad es pensar en sus miembros y no aprovechar sus sorportes únicamente en beneficio propio.

 O la sumisión de las víctimas. Esos desahuciados de los que hablaba días atrás Ignacio Escolar, helando la sangre del más templado: “La mayoría de las familias que son desahuciadas en España por no poder pagar su hipoteca no lo cuentan. No se atrincheran para aguantar ante la policía que llega con la cruel orden de desalojo. No llaman al 15-M ni tampoco a las cámaras de televisión. No se resisten ni luchan. Les mienten a sus vecinos, les dicen que se mudan a otro barrio o a otra ciudad, que les ha salido un trabajo fuera, que ya escribirán”.

 Vuelvo a traer una de las muchas ideas lúcidas de José Luis Sampedro: “¿Democracia? Es verdad que el pueblo vota y eso sirve para etiquetar el sistema, falsamente, como democrático, pero la mayoría acude a las urnas o se abstiene sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. Esos votos condicionados por la presión mediática y las campañas electorales, sirven al poder dominante para dar la impresión de que se somete al veredicto de la voluntad popular expresada libremente en las urnas. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

 Estamos deteriorando la democracia a niveles tan inconmensurables como nuestra propia depresión. Ignorancia y sumisión, falta de ética, el cóctel maldito largamente labrado en décadas y aun siglos de educación en España. Ellos son nuestras (pesadas) piedras en los zapatos, los que mantienen esta situación insostenible.

 *Publicado en eldiario.es

Destruir el Estado

El candidato republicano a la presidencia de EEUU, Mitt Romney, quería -y quiere- acabar con la Agencia de Atención de Emergencias porque “le cuesta mucho dinero al Estado”. Privatizarla para que los ciudadanos paguen por la ayuda. Si le toca, le tocó, oiga. Un huracán con víctimas mortales y numerosos daños materiales ha venido a demostrar la gravedad de tal medida, pero era igual de peligrosa sin que los vientos huracanados pasaran por USA y un abultado número de ciudadano se dispone a votar estas políticas que les perjudican directamente.

Portugal también se plantea reducir el Estado porque ya no sabe de qué más recortes a la población sacar el dinero que les falta. Les dieron 78.000 millones de euros en el rescate. A los bancos europeos 1,6 billones y sin contrapartidas. Pero esto funciona así, y el objetivo último es acabar con el Estado, con más de un siglo de un ordenamiento social algo más justo. Y volver al “sálvese quien puedas” y si eres pobre te aplicamos la doctrina que patentó en España Andrea Fabra.

El PP avanza en esa dirección con gran entusiasmo. Cada día un pasito más. Desde hoy se puede echar personal laboral de la función pública con escasos trámites y por una miseria (previamente apañada en la Reforma Laboral). Pronto será el personal fijo. AENA y RENFE prestos a ser dilapidados para que se beneficien de sus ganancias empresas privadas.

Lo explica, de nuevo, Ignacio Escolar. Con la brillantez que le caracteriza su artículo comienza así: “No quiero abolir el Gobierno”, decía hace diez años Grover Norquist, uno de los políticos más influyentes en la Administración de George W. Bush. “Me conformo con reducirlo hasta un tamaño que nos permita ahogarlo en la bañera”. Aquel sueño húmedo de los neoliberales se está haciendo realidad. Sarcasmos de la gran depresión: ha sido el flagrante fracaso de sus mitos sobre la desregulación financiera y el Estado sumergible, ese mismo error que nos llevó a la crisis, lo que les ha dado su gran oportunidad».

Mientras, las noticias más vistas en la prensa tradicional hablan de una bronca en una boda entre castellanos y vascos, y de que un subproducto de la prensa de vísceras y atontamiento -María Patiño- propuso entrevistar a un señor que lleva 6 años muerto. Eso es lo que interesa.

En las afamadas Redes Sociales, en twitter, he enlazado esta mañana varias graves noticias. Algunos se han mostrado tan preocupados como yo. La más comentada, sin embargo, hacía referencia a que se prevén 5 millones de desplazamientos este puente y he osado decir que «No todos sufren la crisis». No están de acuerdo, vaya por dios, algunos van a su pueblo a traerse patatas, qué majos. Apasionante tema ¿eh? Es que la gente necesita «distraerse», están pobrecillos tan agobiados. No lo están por las putadas que nos hacen a los demás con su actitud egoísta y sin criterio.

No sé si regresar al estado Zen de ayer o pensar en medidas más drásticas. Por hoy seguiré con el Zen. Animoso y todo.

La acumulación de rabia

Un coche, un SEAT Ibiza, circula por una calle de Madrid. En un semáforo, una pequeña motocicleta se para a su lado y en ella viajan dos jóvenes. Roban por la ventanilla el bolso de la conductora depositado en el asiento. Ella, de 30 años, no se arredra y les persigue. La scotter derrapa, el coche se precipita encima y resulta muerto en el acto uno de los jóvenes, de solo 25 años. El otro huye. La conductora puede ser acusada de homicidio imprudente.

Así pudieron suceder los hechos, según leo en las noticias de prensa. Un chico fallecido, una mujer debe hacer frente a la acusación de homicidio y a su conciencia. Por un bolso. ¿Solo?

A menudo nos encontramos experimentando reacciones muy primarias al volante de un vehículo. Hace pocos días, un movolúmen muy ostentoso me aprisionó en el aparcamiento de un gran centro comercial porque quería el sitio al que yo había llegado primero. Al punto de que para evadirme rocé la chapa que acababa de arreglar. La sujeta que comandaba el “tanque” se comportó con gran altanería, me llamó imbécil y me dijo que si no estoy capacitada para conducir no lo haga. Saqué una foto de su matrícula para denunciarla. En ese momento, hubiera querido desde luego que descargara sobre ella un tornado. Y… a mí apenas me importa mi coche. Me sirve para trasladarme y punto.

Se ha estudiado cómo el conducir refuerza los instintos primarios, envanece, da una falsa seguridad, y anula por tanto la lógica y la razón. Vuelvo al suceso de Madrid. Morir por robar un bolso, matar –accidentalmente o no- por haberse visto agredida. No sé en qué circunstancias se encontraban ambos. Precariedad en el uno con alta probabilidad, ¿ira acumulada en la otra?

Pensaba escribir hoy sobre los preocupantes e incongruentes ataques al periodismo. Os dejo la historia que resumió Nacho Escolar en línea con lo que yo pienso del caso: un periodista griego se enfrenta a pena de prisión por publicar una lista de defraudadores de Hacienda de su país que circula desde hace años sin que haya tenido consecuencias. Al final las ha tenido para él. Y para el empleado bancario que quiso se conociera, afrontando riesgos. Está preso en España. Cada día nos agobian a todos los exabruptos, las majaderías, los atropellos que nos perpetran los políticos. Me produce arcadas ya no solo ver y oír esos ataques a la inteligencia –lo hablamos hace unos días- tan solo mencionar los nombres de los autores. Estoy, estamos, hasta el mismísimo moño de que nos engañen, nos insulten, nos roben hasta la dignidad. De ver a deficientes mentales con un poder inmenso en las manos, incluso sobre nosotros. De la inhibición de la masa tonta y egoísta que los sustenta.

Cada día nos enfrentamos a la realidad con una insólita acumulación de rabia. Y puede llegar a sacar lo peor de nosotros mismos. Con un arma en la mano, la que sea, el coche lo es, podríamos llegar a aniquilar a quien con tanta impunidad nos agrede. Los resultados son fatales.

Debemos cuidar los bajos instintos. Desterrar la venganza, pero luchar por la justicia. Mantenernos templados y lúcidos. Un hermoso día de lluvia, tras el maravilloso sol otoñal de ayer, invita a buscar la calma. Para ser más fuertes, la irracionalidad debilita.

 

Rajoy: «Nos gustan los chiringuitos»

Buceando en mis archivos he encontrado cosas jugosas y menos conocidas que las que suelen difundirse:

La escalada neoliberal, cuáles son sus objetivos, quién la paga y porqué. Inglaterra: en tan solo 10 años el coste de las carreras universitarias han pasado de 1.000 libras a 12.000 libras al año.

La «utilidad» de los rescates. En Irlanda tienen ahora el TRIPLE de paro que cuando estalló la burbuja y la crisis. Y no se la cita entre las víctimas como a Grecia y Portugal.

El mal en origen de España. 94% directivos españoles dicen que sus empresas recurrirían a la corrupción para lograr objetivos de negocio.

La insólita pasión por el cante hondo de un pueblo gallego. El alcalde de Santa Comba (A Coruña) fue considerado culpable de prevaricación al permitir 43 tablaos flamencos en su municipio (de 11.000 habitantes). Autorizó más de los que tiene Sevilla.

Empleo, el ministerio que dirige Sor Fátima Báñez (la que acaba de declarar que «los funcionarios también son personas») gasta 3.700 euros al mes en comidas que celebran sus altos cargos los viernes.

España ocupa el puesto 10 del ranking mundial en gasto militar, pero es el 39 en el ranking de innovación e inversión I+D.

De Guindos, el profeta. En abril descartó que subiera el IVA en 2012. Y dijo que sus políticas no perjudicarían ni al crecimiento ni al empleo. Lo aconsejable es seguir creyendo en que esto se arregla en cuatro días como dice todo el gobierno ahora ¿no?

Pero lo más sublime fue cuando un Mariano Rajoy en la oposición declaró su amor por los chiringuitos. Ya en el gobierno, ha apañado una ley de costas para alentar los de las playas. De lo que no estoy segura es de, con la pasión que lo dice, se refiriera solo a esos.

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Desprecio de (esta) política

Cada día uno o varios atropellos más, cada día uno o varios despropósitos verbales más. Con risa sin contener, nos cuentan que aprueban “los presupuestos más sociales de la democracia” y lo peor es que en efecto dan vía libre a unas cuentas pero son las más antisociales jamás conocidas. Al menos, desde que esto lo deciden las mayorías electas de Las Cortes. No nos engañemos –si alguno aún lo hace-: en el Parlamento no hay debate, hay exposición de argumentos propios, rodillos de mayorías y protestas de la oposición. Y, mientras, el rosario de graves ofensas de los políticos a la inteligencia de los ciudadanos deja tan atónito que cuesta elegir qué o quién la agrede más.

Como un ejemplo entre cientos ya, los presupuestos. Para saber cuánto merma la inversión en la sociedad (ya está bien de llamarlo malintencionadamente “gasto”) a cambio de sus impuestos, no hay sino mirar las diferentes partidas. Se da un tajo serio a servicios esenciales como sanidad, educación o empleo, a la ciencia, a la cultura, al progreso. Y éste se añade al ya practicado en los de 2012. Cierto que el PP dispone de una chistera estupenda para sacarse nuevos baremos de cálculo -lo ha hecho también en el cómputo del IVA-, pero las habas son las que son. Al Gobierno le gustan las cifras limpitas, maquilladas y presentables, el plato ofrece, sin embargo, la realidad del montante total y cómo se reparte.

Los medios nos cuentan lo que han dicho fulano, mengana y zutano. Acuden a los representantes de los partidos en la oposición que, mire Vd. qué raro, contradicen absolutamente al Gobierno. Solo que tienen razón: los presupuestos van contra la sociedad y son irreales con lo que seremos nosotros quienes paguemos en sangre y en hambre (de todo tipo) el presunto error. El ciudadano esta vez no tiene ni que elegir al político que más “le gusta” –de hecho, apenas le gusta ninguno-, experimenta en su vida los efectos de la afilada tijera. Y se entera.

Los ciudadanos empiezan a saber mucho más de lo que creemos, mucho más que hasta hace bien poco, lo que les afecta. El desprestigio de lo se ha venido en llamar “la clase política” alcanza cotas jamás imaginadas. Con el peligro que tal circunstancia entraña para la democracia. Y los afectados, nuestros representantes, parecen vivir en el Olimpo. ¿Es así realmente? En parte sí, en parte no.

Es injusto meter en el mismo saco a todos los partidos. De esta forma, el PP ha logrado que ahora se culpe “a los políticos” de la situación, cuando antes las responsabilidades eran solo del Gobierno de turno. Eso, al parecer, todavía no lo disciernen los ciudadanos. Pero lo cierto es que no salimos del bucle. Seiscientos mil gallegos y pico han “avalado” las políticas de Rajoy para toda España, o eso dicen los populares. Ha bajado el porcentaje de apoyos, pero ahí está el resultado. Del mismo modo, muchos más ciudadanos en otras comunidades, en el gobierno central y en el Parlamento europeo dieron sus votos al PP en anteriores confrontaciones electorales. El agravante ahora es que los gallegos habían experimentado durante cerca de un año los recortes y renovar la confianza en el gobierno que los practica es un caso inédito en el mundo.

Una y otra vez, buscan salida en “el otro”. Y ahí tenemos al PSOE como un caracol que cargara una cáscara-hogar de cemento que le impide moverse, como no sea dando vueltas sobre sí mismo. Son mucho más activos los partidos con representación minoritaria aunque también padecen de un cierto paquidermismo, cuando no de populista oportunismo. Seguimos en el bucle: la política es la solución, pero la política no funciona. No funcionan los políticos, en realidad.

La evidencia nos muestra –y ése es el grave problema- que los políticos no necesitan el consenso social, no nos necesitan. Clamó el 95% de la población contra la invasión ilegal de Irak y José María Aznar no movió un músculo. Salió media España a la calle en el 15M pidiendo más participación, y apenas hubo cambios en el PSOE. Más aún, ganó el PP las generales. Podemos desgañitarnos contra las políticas antisociales, ineficaces y conducentes a un caos en barrena –cuyo fin ni se vislumbra- que se nos aplican y solo nos ofrecen el diálogo de las porras, las multas y la cárcel. Si un 10% de los votantes se inclina por un partido para que gobierne y prácticamente el resto se abstiene, tiene más valor en la práctica que la crítica del otro 90% si se diera. La ley electoral, el sistema, está así organizado. 

Por eso, solo necesitan hablar para su grupo de incondicionales, conocerles y saber que “entenderán sus medidas” y que, en efecto, creerán que éstos son “los presupuestos más sociales de la democracia” o cualquier otra boutade, que sufrirán en silencio “como dios manda” lo que les echen, porque así “saldremos de la crisis”, que ni siquiera les vinculan las promesas del programa electoral. Como las estrellas del arte, actúan para su público y solo necesitan unos pocos votos más que su principal oponente. La degradación que ellos mismos han hecho de la política, la ínfima calidad de buena parte de sus representes, propician esta situación.

¿Y quién rompe ese bucle? Nosotros, no contamos con mucho más. Seguimos en la eterna dificultad de concluir en reflexiones y hechos los impactos que padecemos. Es descorazonador ver cómo las diarias listas de agravios se meten en el saco de la estupefacción sin más. Es como si nos hubiera caído encima una enfermedad incurable o un pariente desequilibrado que nos agrede y hay que sobrellevar con resignación. Venga, otra tropelía más. Se nos caen los ojos de las órbitas, los recogemos, y a esperar a la siguiente. Los atropellos que traen las noticias, las insistentes estupideces con las que nos bombardean, son reales y tienen consecuencias. Su sitio no es la pared de los desafueros para llorar un poco al mirarla. Están destrozando nuestras vidas. 

Se trata, en primer lugar, de reconducir el proceso del razonamiento. Informarse, relacionar datos, reflexionar sobre ellos, sacar conclusiones y actuar. Sin esa elemental herramienta -ahora tan infrautilizada- somos mucho más vulnerables. De inducir que otros se decidan también a usar su cabeza. De añadir a la tarea a los políticos decentes y lúcidos que apuesten por operar el cambio drástico que se precisa. Y, luego, exigir responsabilidades, buscar argumentos legales, sumar apoyos y romper de una vez este nefasto círculo enfermo –anquilosado, endogámico, incapaz, inepto, alejado de la realidad y de la gente- que está dañando la democracia. Este ordenamiento sociopolítico está colapsando, apelemos a la razón, a la lógica, para buscar salidas antes de que se desaten otras más indeseables aún. Nadie se queja de la política -todo lo contrario, se la ve como tabla de salvación-, se queja de esta política.

*Publicado en eldiario.es