Baleares lee la Constitución

Lo dice nuestra Constitución en su artículo 47:

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

El proyecto se venía gestando desde las elecciones municipales y autonómicas, ahora ha sido aprobado por el parlamento regional: Baleares garantizará por ley comida, ropa y techo a todos los ciudadanos de la Comunidad. No sólo eso, los ciudadanos podrán acudir a los tribunales para exigir el cumplimiento de estos derechos: alimentación, vestido y vivienda.

El PP se abstuvo en la votación, argumentado que no queda claro en la ley quién asumirá el coste de estas garantías.

    Por cierto, la medida de Baleares se dedica a necesidades perentorias. Falta por exigir a todos los poderes públicos que impidan -o hubieran impedido- la especulación urbanística. ¿Algún abogado en el foro?

Leer nuestra Carta Magna es un ejercicio estimulante para conocer nuestros derechos.

Vayamos al artículo 35:

.”Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”

Articulo 16.3

“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Y ahora recordad que “la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”. (Artículo 1.2)

La soberanía reside en ti y en mi, en todos nosotros, no en los consejos de administración privados, ni en las hoy élites –bien degradadas por cierto- que elegimos para representarnos, ni en las normas morales dirigidas desde el extrajero Estado del Vaticano.

Y cada vez que hay una ley que favorece a los ciudadanos de a pie leemos la misma frase… “El PP se abstuvo”.

Los españoles europeos pagamos aún la transición

Decía anoche Iñaki Gabilondo: “Imaginemos a dos entidades bancarias intentando captar a un cliente. Imaginemos que ninguno de los bancos le dice nada de lo que va a hacer con su dinero, ni le propone nada, ni le presenta plan alguno. Imaginemos que en lugar de eso cada banco le ofrece detalles tenebrosos del banco rival, de sus marrullerías e irregularidades, acusándole de todo tipo de indecencias financieras. Pregunta ¿Qué creen Vds que haría el aspirante a cliente? ¿Examinar cuidadosamente todas las acusaciones y depositar sus fondos en el que le pareciera menos canalla de los dos?. O por el contrario ¿poner los pies en polvorosa, rumbo a su casa, para esconder su dinero en una caja de zapatos?”

La metáfora no puede ser más ilustrativa. Pero en mi impenitente rechazo de la “equidistancia” –con comillas- el hecho de que dos personas se enfrenten no implica necesariamente que ambas mientan. Los periodistas debemos buscar los datos fidedignos que orienten al ciudadano. Los datos. Algo que suele hacer Gabilondo, por cierto. Bien es cierto que los fanáticos los ignorarán si contradice sus creencias (lo que creen al margen de la realidad).

No vi el debate. Me propongo huir de los pozos de mierda por si me impregnan. Europa ha perdido la batalla en España en este nuevo round electoral: no les interesa ni a los implicados en la contienda. Sólo que somos todos, no sólo los candidatos oficiales. Escribe Blanca Vila, magistralmente, en El País, lo mucho que necesitamos Europa. Sí, los españoles en particular. Y ya no son las carreteras, sino su espíritu democrático. Una transición política desde la dictadura, vigilada en opción de poder por los vencedores, sin dilucidar responsabilidad alguna por los atropellos –España es el único país desarrollado que no lo ha hecho-, no podía traer otra cosa.

Aunque acudan dos mil personas a votar, es seguro que volveremos a mandar a representarnos en Europa a un señor -Jaime Mayor Oreja- que considera peor el aborto –legal en toda la UE- que los abusos sexuales a menores, penados en todos los ordenamientos jurídicos. Ahora dice que no lo dijo. Lo hizo.

http://www.cadenaser.com/espana/audios/mayor-oreja-primero-derecho-vida-terrible-sagrado/csrcsrpor/20090529csrcsrnac_2/Aes/

O a Vidal-Quadras que considera que el error estuvo en la Segunda República que fue la que trajo el golpe de Estado y los cuarenta años de dictadura. Sí, la democracia funciona así: no nos gusta cómo funciona el gobierno elegido por los ciudadanos en las urnas, y sacamos los tanques y las bombas, fusilamos a unos cuantos y ya podemos vivir en “extraordinaria placidez”. En Alemania quienes defienden esas soluciones tendrían serios problemas con la ley. Aquí se les vota. Porque el problema reside en realidad en la sociedad española. La más atrasada culturalmente del mundo desarrollado, a excepción de la norteamericana. Un sólo ejemplo pero muy gráfico: mientras en Francia la película más popular fue en 2004 “Los chicos del coro”, en España fueron los Torrentes… de mal gusto.

La dictadura nos castró y supuso un atraso en todos los ámbitos del que no nos hemos recuperado. La aclamada transición enseñó a sus artífices que en España sí es posible dar un golpe de Estado y oprimir a la ciudadanía durante cuatro décadas con total impunidad. Por eso tenemos esta derecha que espeluzna en particular a la derecha francesa, y a la del resto de Europa a excepción de la Italia de Berlusconi. Por eso tenemos esta sociedad.

Necesitamos Europa, subamos a su tren en la próxima estación: el 7 de Junio. Costará buscar asiento, mucho, pero al menos debemos emprender la marcha.

España no es Madrid

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Amanece brumoso en Roses (Girona) después de una semana de sol amable. Un barco blanco de vela blanca –como corresponde- surca la bahía, junto con algunas pequeñas motoras. Las gaviotas –esa sabia especie inmisericorde con las jóvenes inexpertas- graznan llamando a la vida porque por algo estamos en primavera. Con una insistencia realmente digna de encomio -entre angustiada, gozosa y provocadora- revolotean buscando pareja, como si sólo eso les importara. 20.000 habitantes, la mayoría –sí, la mayoría- emigrantes. El comercio –muy retrasado respecto a la vecina Figueres en el interior-, ha mejorado en los últimos tiempos, con boutiques regentadas… por franceses. En casi todas, tallas grandes porque hay un turismo senior que se refugia en España, sobre todo en invierno.

Amenaza a Roses un proyecto urbanístico apoyado por los partidos mayoritarios, contra el que clama la población informada. A cuatro pasos, tres parques naturales donde se prohíbe edificar. Calas, de diversos tamaños y accesos, para elegir. Y las montañas del pirineo a tiro de excursión de un día. Aquí saben cuando sopla el viento del mar o de tramontana. Y cómo repercute en el color del agua. Si las nubes amenazan lluvia o pasarán de largo. Se ven por la noche las estrellas, un lujo que no se disfruta en la capital de España. No hay atascos. Ni pitan desaforados los cláxones de los coches. El aire está limpio, se respira. Realmente se nota, hasta en los sufridos pulmones de los fumadores, que no entra veneno.

En el puerto de pescadores, se puede adquirir el pescado que pocas horas antes nadaba en el mar. El gallo de San Pedro o las escórporas. Y las deliciosas gambas autóctonas llegan moviendo sus patas a la sartén. El cordero es de primera calidad. Frutas y verduras como en muchos otros lugares.

Aquí saben a quién llamar –con rostro, nombre y apellidos- cuando algo deja de funcionar y presumiblemente acude sin grandes demoras. Se afanan en su trabajo, pero disponen de la riqueza del tiempo. Una barbacoa improvisada reúne a un grupo de amigos. Uno pesca en el mar con su hijo porque es festivo, pero se acerca en poco tiempo aportando las piezas logradas. Pioneros del turismo en su día, en la reducida mesa hay cuatro nacionalidades distintas. Rica conversación, apasionada en diferentes criterios, pero sin crispación. Y otros puntos de vista. Una gran relativización. Recelos del centralismo. Agravios del dedo permanente introducido en el ojo. Hasta el “cuando llueve en Madrid, llueve en toda España”.

Decía mi sociólogo de cabecera, Fermín Bouza, que es en Madrid donde existe la crispación, quizás porque es donde se ubican las sedes de todos los partidos nacionales, y de todos los medios informativos. Porque alberga el poder con todos sus males. Pero también, para el ciudadano de a pie, porque en la capital hay demasiada gente, demasiados coches, demasiadas tiendas, demasiadas ofertas y un dinero desigualmente repartido para adquirirlas.

Madrid espejo y agujero negro que nos engulle. El mayor de los pueblos españoles, sin ninguna de sus ventajas. Tendemos a definir España por lo que sucede en Madrid, en efecto. E ignoramos el clima vital de otros lugares, desde la paradisíaca Cádiz, a la austera Usón en Huesca, a esa Roses de los paraísos accesibles. A principios del siglo XIX, España contaba con 10 millones de habitantes, menos de la media europea. Hoy somos 46 millones. La población fue rural hasta el éxodo que impuso el desarrollismo de los sesenta. Hoy, es urbana, predominantemente. Más aún, el 80% de la población se concentra en sólo 1.200 municipios. Más de mil pueblos se han perdido en este camino hacia lo que se entendió por progreso.

Definitivamente hoy el sol huye para despedirme, pero siempre nos queda el “Si us plau”, el clásico local al borde de la playa, que aún conserva el sabor del vanguardismo de sus inicios.. Seguir mirando el mar, con los surcos de las pequeñas embarcaciones desplazándose despacio, sin prisa. Definitivamente, España no es Madrid. Por fortuna.

Antonio Machado en el cuaderno de viaje

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Nunca le faltan flores frescas, ni recuerdos españoles de sus visitantes. Hace 70 años que fue enterrado en esta humilde tumba del cementerio de Collioure, Sur de Francia. Hoy, Antonio Machado, recibía a un instituto de Barcelona y reconforta ver que no le hemos olvidado. Una veintena de jóvenes leían sus poemas con cierto nerviosismo por ser escuchados. Retomo los pasos del caminante que sabe que sólo así se hace camino, del que se fue ahíto de equipaje sin ambicionar la gloria, del intelectual que dejó España porque aquí nos estábamos matando y él mismo no era visto con buenos ojos. No era cosa de andar con bromas, Lorca acabó en una fosa común. Aunque fue llegar a Francia y morir, y no regresar ni en cenizas. Esas tumbas de ignominia que molestan y que llevan al Juez Garzón ante los tribunales, con la bendición del Partido Popular.

En el viaje hasta Coilluore, los pirineos catalanes hablan de Historia. Ancestral. Por aquí pasó el cartaginés Aníbal con sus 37 elefantes –200 años antes de la era cristiana-, vigilando la flota, perfectamente visible desde lo alto para conquistarnos tal como suena. De los exiliados españoles a Francia en el “apacible” franquismo, de los que vinieron huyendo de los nazis -aunque camino de Portugal-, que incluso tienen un monumento en la pista entre forestal y asfaltada que separa Francia de España en ese punto. Ya no hay aduanas en parte alguna, mucho menos donde nunca las hubo. Quizás entre un país que huele a terminado, pintado, ordenado, y otro al que le falta mucho por llegar a ese estado.

Querer enjuiciar al franquismo es materia de demanda al que lo promueve, me entero aunque –de vacaciones- quiera desconectar. Y la jurisdicción universal se suaviza, se abandona, porque molesta a muchos países esas inquinas de los jueces españoles, que –como la de Garzón- amargó los últimos días del dictador chileno Augusto Pinochet. Gracias a eso, a que otros sí “abren heridas”, otros países considerados por nosotros menos desarrollados tomaron fuerzas para acabar con la impunidad, y, por ejemplo, van a procesar al asesino de Víctor Jara, 36 años después de los hechos. Acuerdo de Psoe y PP, anunciado cuando Israel protestó -o así lo vimos el 1 de Febrero-, ya podremos dedicarnos a nuestras cosas que no es cierto lo del mundo globalizado y cada país entierra su mierda o le pone un marco, según le interese.

Pero El Ampurdá es maravilloso, el agua azul, verdosa, y transparente, y vivir aquí el triple título del Barça fue una experiencia impagable: la visualización de la felicidad. ¿Qué más se puede pedir?

Aunque

El día en el que «me» abrieron el Muro de Berlín

Un periodista puede enorgullecerse de una exclusiva cuando es fruto de la investigación. Pero, a veces, la suma de datos despierta el olfato y uno acude al lugar preciso pudiendo -si las cosas van bien- encontrarse a la hora oportuna, con las personas y medios necesarios, justo en el sitio adecuado, para ser testigo de un hecho excepcional y poder contarlo. No es más que eso.

9 de Noviembre de 1989. Han pasado 20 años y aún me estremece el recuerdo de aquel paso fronterizo del puente de Bornholmer, en Berlín, cuando el Muro de la vergüenza se abrió. Y el pensar que sólo estábamos allí para dar testimonio del hecho el equipo de Informe Semanal, compuesto por el realizador Jose Luís Martí –prematuramente fallecido-, el cámara Laureano González y un fugaz ayudante de sonido que dejó la profesión; el embajador en la RDA, Alonso Álvarez de Toledo y Kerstin, la intérprete.

Ayer mismo recordaba lo que apenas he contado y, hoy, es Arcadi Espada quién lo reseña en El mundo y en su blog. Le llaman la atención muchas cosas de aquella noche. Y creo llegado el momento de ir comentando algunas -lo haré más próximamente-. Arcadi ve ahora a Alonso Álvarez de Toledo como «un embajador de la época post Flandes», pero debo decir que hoy y entonces era también un lúcido representante de nuestro país en una zona difícil a quien apasionaban los cambios que estaba viendo en Alemania y en todo el bloque del Este y que se moría por darle trascendencia. Como si alguien conociera un secreto que va alterar la historia y no encontrara quien le escuchase. Por eso me brindó toda su ayuda, cuando le llamé con un visado en las manos -largamente demorado por las autoridades de la RDA- que de repente y sin saber porqué se convertía en apremiante urgiendo a acudir aquel mismo día –miércoles 8 de Noviembre- a Berlín. Tras hacer maleta de emergencia, llegamos sobre las 11 de la noche.

Aprendí mucho aquellas intensas 24 horas que siguieron. Fui de sorpresa en sorpresa. La mayor, quizás, no entender cómo ese comunismo había podido mantenerse tanto tiempo en esas circunstancias. Insisto, nadie derribó el muro –visualización del telón de acero-, cayó por consunción, podrido. Habrá tiempo de ir explicando porqué llegué a ese rápido convencimiento, corroborado por ya dos décadas de distancia.

El caso es que acudimos a una rueda de prensa, en la que apenas se entiende nada –aunque lo tradujera textualmente Kerstin-. Habla el portavoz comunista de una ley de viajes -tenían prohíbido salir y el Muro se construyó para impedirlo-, pero apenas concreta detalles. Contesta, a una pregunta imprecisa sobre esas medidas que intenta saber cuándo se van a hacer efectivas, un «ahora» que, sin embargo, no parece significar nada. Nos vamos a casa del Embajador, escuchamos las noticias, tampoco son explícitas, pero pensamos que lo mejor es darse una vuelta por el Muro. Álvarez de Toledo dice: aquí mismo tenemos un paso, Bornholmer. Por eso fuimos a ese punto y no a otro y fue el primero que se abrió. Apenas había 50 personas curiosas y expectantes. Laureano enciende la cámara y el foco. Comienzo a hacer preguntas. La pequeña antorcha de potente luz enfoca, detrás, a los guardias poco acostumbrados al periodismo viviendo en una dictadura y ¡abren la puerta! Nadie me quita la idea de que la llave fue aquél foco. Porque el resto de los pasos fronterizos se franquearon después y no había -la historia lo ha confirmado- una orden precisa de apertura, no en ese momento.  Mi corazón, lo confieso, galopa. Casi me cuesta hablar. Sé lo que está pasando. A Arcadi le sorprende la mesura. En efecto, nada mejor que las imágenes vivas. Éste es el vídeo.

“¿Sabía usted que las cámaras de Informe Semanal fueron las únicas que grabaron el acontecimiento aunque luego nunca hicieron gala de aquel éxito periodístico?”, escribe Arcadi Espada. Y eso tengo que explicarlo. En el periodismo español hay mucha gente que vive de las rentas incluso de hechos en los que no ha participado, os lo aseguro. Se aúpan y se promocionan a sí mismos. Y establecen redes. También existen redes en esta profesión. En consecuencia:  siempre he tenido un tonto pudor por un lado, admitía la dosis de suerte en haber estado allí en el momento justo y no creía que fuera una exclusiva buscada como otras,  y , asimismo, mantenía la ingenua esperanza de que exista una cierta justicia que pone las cosas en su sitio. Eso no pasó. En absoluto. Tampoco  estaba inscrita en ninguna red o partido. Añadamos que esos días en Berlín entendí la obra de Jean Paul Sarte en donde dice que el infierno no es una caldera en llamas, sino “los otros”.

Un día, muchos años después, empecé a pensar que TVE sí tenía derecho a presumir de su exclusiva en la apertura del Muro de Berlín -y que se había obstinado, seguramente por desidia, en ignorar-, incluso libros alemanes han relatado que éramos allí, en Bornholmer, los únicos periodistas presentes. Y nadie me escuchó. Cuando se buscan en youtube vídeos de la caída del Muro de Berlín, aparece el primero uno sobre un programa llamado «La imagen de tu vida», emitido por TVE, que tuvo gran éxito. Pusieron un trozo del telediario hecho en Madrid. Ese programa recordatorio lo elaboró una productora. Más abajo en las búsquedas está «Documentos TV». Otra productora. Ni una mención a la exclusiva de la empresa. Un día, con ocasión de los 30 años de Informe Semanal en 2003, Curro Aguilera me llamó y me invitó a contarlo entre otros muchos reportajes destacados. Al poco conseguí regresar al programa desde el «exilio». Y volver a hacer reportajes. Llegó así el aniversario de los 50 años de la televisión en España. Me correspondió elaborar -con Carlos Alonso- uno de los tres temas programados, una visión sociológica del cambio que había supuesto para nosotros. Marga Gallego contó la historia en sí, en cuanto a programas, y Maite Pascual se encargó de concretar los hechos más reseñables de esos 50 años con entrevistas.

Ahí ya no me callé. Insistí en que se contara la historia tal como había sido e incluso invité a Maite –tras agrias reuniones con la dirección incluida- a que llamara al menos a Álvarez de Toledo. El caso era difundir -¡por fin!- que TVE estuvo allí. Pero ella se negó categóricamente. Y nadie pudo hacerle cambiar de idea. Tampoco sacó otras exclusivas notables, de Rosa María Calaf por ejemplo. Rivalidades femeninas. Pascual habló del Muro, sin duda, pero invitando creo a un profesor y sin decir ni media palabra de la exclusiva de TVE.

El reportaje sí está en los archivos, pero mal etiquetado -a pesar de los excelentes profesionales que hay en ese departamento-, aunque también me he agotado de decirlo. Responde a aquel infierno de “los otros” que se vivió en Berlín en 1989. A veces aún me llaman para encontrarlo. Hay que poner en el ordenador  la fecha exacta de emisión y el título: “De la vergüenza a la libertad”.  Escribiendo «caída del muro de berlín» o similares, salen imagenes de agencias y posteriores al momento de la apertura. Por cierto, Laureano y yo salimos el mismo día de TVE con el ERE, el mismo día.

Ha sido de nuevo Alonso Álvarez de Toledo el que ha removido el asunto -del que otros dan conferencias sin haber estado allí, pero, indudablemente, basados en sus muchos conocimientos-, con sus cartas y llamadas. Para él fue el hecho más importante de su vida profesional. Para mí también. Gracias a Arcadi Espada por recordarlo.

Firmo libros

  El próximo 4 de Junio firmo «España, ombligo del mundo» en la Feria del libro de Madrid del parque del Retiro. Será de 7 a 9 de la tarde en la prestigiosa Librería Alberti.

   Me gustaría que os acercaráis los que podáis. Así nos conocemos.

  Algunas opiniones sobre el libro aquí.

   Durante esta semana escribiré poco o nada: me voy de vacaciones, lo necesito. Dejo una entrada o post especial, muy querido.

Madrid: último reducto liberal

No conozco Cuba. Los planes trazados para visitar la isla caribeña alguna vez se desbarataron siempre por una razón u otra. Y sé lo que me estoy perdiendo: ver de primera mano el último reducto comunista. Mi actividad laboral me otorgó el privilegio de ser testigo de excepción en el desmoronamiento de todo el bloque soviético –de la URSS, al pacto de Varsovia-, incluso asistí en directo –sin ningún otro periodista occidental al lado- a la caída del símbolo: el Muro de Berlín. Mantengo que realmente nadie lo tiró, cayó por su peso y sus cimientos podridos.

Ahora resido en el último reducto del liberalismo mal entendido, del ultracapitalsismo feroz: Madrid. Sistema tan contra la corriente y la lógica como en su día fue el comunismo. Se ramifica en Valencia, pero allí aún palpita un alma moderada que se rebela, lo que apenas sucede en la Comunidad que alberga a la capital de España.

Turbios métodos llevaron a la Presidencia de Madrid a Esperanza Aguirre tras una meteórica carrera en el PP. Dos corruptos diputados regionales del PSOE cambian su voto a última hora para privar a su partido de la mayoría absoluta que le han dado las urnas. Cadena de errores de planteamiento -Tamayo y Sáez nunca debieron ir en las listas-, el hecho pasa decisiva factura a los socialistas, pero queda en el limbo averiguar a qué y a cuánto asciende el cambio de postura, y a quién beneficia. Año 2003 y hasta ahora, 2009, no se había investigado. Hoy sabemos, gracias al periodista Nacho Escolar, de una sociedad Fundescam, creada entonces, para producir estudios según sus estatutos, cosa que prácticamente no ha hecho. En cambio canalizó ayudas a la campaña electoral de Esperanza Aguirre aportadas por una serie de nombres significativos. El actual presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, propietario de viajes Marsans, según la información de Público, contribuyó con 246.000 euros, pese a que la ley prohíbe hacer donaciones cuando se tienen subvenciones estatales como era el caso. Otros destacados empresarios completaron una cifra cercana a los 800.000 euros para sufragar la campaña de Aguirre. Posteriormente lograron contratos con el gobierno regional. Atención a cómo Díaz Ferrán se hizo con Aerolíneas Argentinas a través de Air Comet, filial de Marsans. Propiedad de Iberia, Aerolíneas fue privatizada por el Gobierno de José María Aznar en 2001 y Díaz Ferrán se la adjudicó por el precio simbólico de un dólar. Ese mismo año, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) dio a Marsans 300 millones de dólares para cancelar las deudas de la compañía. El caso está siendo investigado por delito fiscal desde 2005.

   Todos los empresarios españoles eligieron después a Diaz Ferrán como su presidente. Los empresarios sustentan a Esperanza Aguirre, su máximo representante la considera incluso “cojonuda”. No son neutrales.

Un repaso por el entramado de asociaciones, organismos dependientes de la Comunidad de Madrid, fundaciones y demás entes abstractos –que os aconsejo hacer con la ayuda de Google- nos muestra siempre los mismos nombres que se reparten cargos y asesorías –y sueldos por tanto- como en un club de amigos.

Esperanza Aguirre, con su estilo populista, goza de gran éxito en Madrid. Una encuesta sobre la persona con la que desearían los ciudadanos salir a tomar copas, la situó en primer lugar, seguida de Ruíz Gallardón y de Joaquín Sabina. Y, desde luego, todos los sondeos la garantizar seguir revalidando la mayoría absoluta. A la descafeinada oposición socialista ni se la ve, ni se la espera.

Cuando el presidente estadounidense dice que se ha acabado la era del Hummer –el carísimo todoterreno dilapidador de gasolina- Esperanza Aguirre subvenciona a los coches más contaminantes. Devuelve 1.500 euros a quienes compren un Porsche Cayenne y no da nada a los ecológicos.

El gobierno anuncia que suprimirá la desgravación fiscal por vivienda a las rentas más altas. Aguirre –dentro de sus potestades- aumenta al 20% la exención de impuestos por este apartado. Los empresarios del ladrillo tienen muchos pisos sin vender.

Ha entregado la gestión de la sanidad de Madrid a empresas privadas, fundamentale a Capio, la misma que gestiona el pan de molde Panrico.

La educación sigue sendas paralelas beneficiando a la iglesia católica en su gestión u organizaciones ultraconservadoras como el Opus Dei. También favorece los colegios que segregan niños y niñas. Profesores que acudieron a una prueba escolar con una camiseta en defensa de la educación pública fueron amonestados, porque debían ser neutrales.

  Sabe como promocionarse. La vergonzosa cadena de manipulaciones de la televisión pública regional llega al punto de censurar la frase “cambio climático”, en un reportaje en defensa de Gas Natural. ¿Noticias contratadas? Sus licencias de radio y televisión para Madrid recaen siempre en las mismas manos: El mundo y Federico Jiménez Losantos.

  Además, Aguirre ha multiplicado el gasto por publicidad institucional en un 369%, hasta llegar a los 169 millones de euros, más de la mitad de toda la Administración central.

    Hambrienta de poder, es conocido su desencuentro con el alcalde de la capital, Alberto Ruíz Gallardón que pugna con ella por un hipótetico control del PP, una vez superada la etapa Rajoy contra el que también presumiblemente maniobra según numerosos episodios conocidos. Sus declaraciones a favor del ultraliberalismo son constantes: «la crisis es consecuencia de un exceso de intervencionismo estatal». En la línea de Aznar, y en contra de la tendencia generalizada. Hasta Obama pretende moderar los excesos del capitalismo. Él ha sido el causante de los males que padecemos, que sufragan los trabajadores mientras la misma selecta élite de siempre se sigue beneficiando.

     El último reducto del liberalismo salvaje: Madrid. El muro de Berlín cayó abatido ante mis ojos, pero la España de charanga y pandereta puede reedificar desde el corazón de su territorio un sistema caduco.

Sexo animal

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Los salvadores de la moral andan muy preocupados por cómo se trivializa el sexo. En España y allí donde haya redentores vocacionales, es decir, en buena parte del mundo. “¡Follan como animales! no lo podemos tolerar».

35.000 niños irlandeses fueron violados, sodomizados, torturados con sadismo, privados de alimentos e higiene, por la Iglesia católica durante 60 años. Casi una década han durado las investigaciones surgidas a raíz de centenares de denuncias. La jerarquía eclesiástica accedió a colaborar en el esclarecimiento del caso a cambio de que no hubiera nombres. Pedimos perdón pero nos garantizamos la inmunidad. No follaban como animales, sino como refinados humanos.

No es un caso único, Europa, EEUU y América Latina han arrojado numerosos ejemplos de los atropellos de curas católicos a niños, muchas veces bajo su cuidado en orfanatos. De África no se ha contado, quizás porque apenas nada se investiga en el continente explotado. El celibato impuesto como raíz del problema. La necesidad biológica, hormonal, del sexo. Renunciaron a la relación sexual mediante un compromiso voluntario. Pero, para desfogarse, no buscan acuerdo entre iguales, sino imposición, violencia, vejación, abuso, suplicio de inferiores desvalidos que intenta castigar en otros los propios instintos tubadores, mal planteados. Sexo sucio. Lascivo, sádico. Sexo humano reprimido.

En África también follan como animales, dicen estos mismos puritanos. Pero allí el hombre toma y decide. Algunas llamadas culturas operan el clítoris de la mujer para que no sienta placer y se manche de impureza, a ella no le está permitido. Organizaciones no gubernamentales, e incluso esforzados misioneros, estaban logrando ciertos avances para convencer a los varones africanos de que usaran preservativo. Les libraban del endémico SIDA y de arrojar al mundo más muertos de hambre a través de mujeres continuamente embarazadas. El Pontífice que perdona los abusos pederastas de los miembros de su iglesia, incapaz de entender –como todos sus predecesores- que la represión del sexo conduce a desviaciones, que la doble moral daña a inocentes, se desplazó a África a decirles que no usaran condón. Quienes trabajan allí a pie de problema quedaron desolados.

Sexo animal. Natural. Sin estigmas. En la pradera, en el mar, bajo el sol y la luna, sin tapujos, ni disimulos. Sin violar, sodomizar, torturar, ensañar, exprimir, explotar, doblegar a los débiles. Deberían aprenderlo quienes se obstinan en imponer el cercenamiento de las libertades. A lo largo del ancho mundo, el ojo enfermo ve pecado en el cabello de la mujer y lo tapa o lo tapia, en los pies, o en el busto femenino. Ejercicio de poder en lugares donde el subdesarrollo divide y jerarquiza, tabú patológico en gran parte del mundo. La iglesia católica y muchos de sus seguidores, la sociedad convencional, también tienen un serio problema con el sexo. Pero la suciedad está en su propia mirada, en su corazón, en su mente lastrada por siglos de educación represora, destinada a dominarles.

Sexo humano como necesidad animal, enriquecida por el erotismo, el amor, el placer, el respeto, la información y el consentimiento entre iguales.

(Ver también: https://rosamariaartal.wordpress.com/2009/08/24/aberraciones-sexuales-y-algo-mas/ )

¿De qué se ríen?

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 (Diario El País, portada en papel)

Padres y madres de las patrias hijas

Pregunté una vez en el colegio, en una clase de historia, por qué había sido tan diferente la trayectoria de los pueblos que componen el continente americano, según hubieran sido sus conquistadores –norte sajón, centro y sur español-. No corrían tiempos en los que un profesor pudiera dar respuestas críticas, me quedé con la duda. Ciertamente, los conquistadores de habla inglesa, llegados a lo que hoy es EEUU, liquidaron expeditivamente a toda la población autóctona, nosotros –además de una buena sangría, aunque no total, en vidas y haciendas- les engendramos hijos, los convertimos al catolicismo y les exportamos nuestra cultura y valores.

Nacho Escolar cita hoy “el ejemplo inglés”, la airada reacción -con seria exigencia de responsabilidades- por los gastos personales de diputados británicos -de todos los partidos-, cargados al fisco. Su ley se lo permite –primera diferencia-. Segunda y más aleccionadora: política y ciudadanía no lo toleran. Es la mayor crisis institucional en décadas. Y consecuencias: dimite el presidente de la Cámara de los Comunes por primera vez en 300 años, los líderes de los principales partidos piden disculpas a la población y exigen que los implicados devuelvan el dinero, dos tercios del partido laborista piden tambén el cese inmediato de Gordon Brown y estudian sanciones a sus miembros implicados. ¿Se imagina alguien esa actitud en España? La opinión pública británica no tolera las actitudes poco éticas, tercera y decisiva diferencia.

Álvaro Colom, presidente de Guatemala, –como decíamos ayer– arguye algo así como la posibilidad de sacrificios humanos por parte de la oposición para derrocarle -así podría traducirse-. La muerte del abogado Rosenberg sería “un montaje” de sus detractores. El caballero está muerto y bien muerto ¿se ofreció en inmolación para desprestigiar al presidente? ¿Se reunieron los partidos contrarios a Colom para elegir a quién sacrificaban y luego le pegaron un tiro? Pues bien, una parte de los guatemaltecos parece creer una versión aproximada, porque han salido a la calle para apoyar al político acusado.

La misma sensación -salvando las distancias- sentí al ver al presidente valenciano, Francisco Camps, arropado por alcaldes y gitanos, por la plana mayor de su partido, y por los dirigentes nacionales. Cuando declare ante el Juez se aclararán “las insidias”, dicen. ¿Cómo que “insidias”? Todo nace de una investigación judicial, hay datos, pruebas, documentos, ha sido llamado a declarar por un Juez como imputado. Otra cosa son los resquicios legales de nuestro ordenamiento jurídico, pero las “insidias” son “engaños o artificios para hacer daño a alguien”, y parece que en la «conspiración» se han juntado varios jueces, papeles, y numerosos testigos.

Padres y madres de una cultura que se nubla en creencias y actos de fe, las evidencias sajan gran parte de nuestro territorio nacional. Madrid huele a podrido, más aún con nuevos datos fundamentados en documentos. La larga lista de la impunidad apenas ha cambiado desde esta entrada de Febrero, si no ha sido para añadir nuevos escándalos. Pero la sociedad no se inmuta.

¿Qué más tiene que pasar para que la sociedad española reaccione? Muchos guatemaltecos, hartos, lo están haciendo en su país. El cáncer está en nuestra cultura de picaresca, chapuza, amiguismo, clientelismo, trampa y robo, de pensar en el provecho propio y no en el bien común como hacen las personas bien educadas. Mientras, los asuntos sustanciales quedan aparcados. El gobierno suizo –me contaba ayer el periodista Antonio Delgado- paga subsidio de pobre a quien gana menos de 1.500 euros. En casi toda Europa el Estado costea las gafas o permisos de maternidad ¡y paternidad! hasta de un año. Seguimos siendo uno de los países con menores ayudas sociales, pese al incremento estipulado por Zapatero, y a cómo el liberalismo las quiere cercenar. Nuestro sistema educativo –del gobierno y las comunidades autónomas- produce bochorno.

Y la pescadilla se muerde la cola. Sólo una ciudadanía educada e informada, con una ética que no dirime sus pecados y delitos en un confesionario sino en la razón y ante la justicia, está preparada para prosperar. Y puede tener algo edificante que exportar.