España precisa un rescate… político

Preocupados por el estado de la economía, no hemos advertido cómo se hundía la política. No al punto que lo ha hecho. No hasta tener una sociedad sumida en la orfandad política y la depresión, según muestran los históricos de las encuestas. Hay un descorazonador mapa del desaliento progresivo.

percepción muy mala

La percepción de los españoles sobre la situación política raya lo dramático: en el último barómetro del CIS, el 50,4% estiman que es muy mala. El 31,4%, mala. Buena o muy buena…, no llegan al 2%. Sólo se incrementó aún más ese sentimiento tan pesimista en febrero de 2013, en pleno apogeo del caso Bárcenas. Entonces, cuando los papeles del extesorero revelaron una contabilidad B del PP, se llegó al 56%. Y en esa banda se ha ido manteniendo.

Es bastante evidente que esa trama de corrupción ha supuesto un descrédito atroz para la política en su conjunto, no sólo para el partido que la protagoniza. Llama la atención que en el mes anterior a unas elecciones en 2011, a las que llegamos inmensamente hartos, fuera el 33,4% quienes veían una situación política muy mala. Y en 2009 –con la crisis abofeteándonos la cara–, el 22,6%. El deterioro es espectacular. Sobre todo, la persistencia de esa valoración negativa.

Confianza en la economía y en la política. Fuente: CIS

Tradicionalmente, economía y política son estrechas compañeras de viaje. Suben y bajan en la confianza popular al mismo ritmo por los avatares de una u otra. En España no está sucediendo eso. A finales de 2011, la política registró un pico muy ascendente con una ciudadanía que al parecer saludaba alborozada la llegada del Partido Popular al poder. En este momento está ocurriendo lo contrario. Mientras algunos parecen creer en la recuperación económica, la valoración de la política desciende estrepitosamente.

En 1999, uno de los grandes tiburones del neoliberalismo, George Soros, escribía en su libro La crisis del capitalismo global: “Si la economía global llega a tambalearse, es probable que las presiones políticas la destrocen”. Ha sucedido justo al contrario: la economía –esta economía voraz– ha engullido a la política.

Los políticos, las personas, contribuyen a ese naufragio social. Acaban de disparar balas de goma a emigrantes que trataban de alcanzar la costa española a nado. Murieron al menos 14 de ellos. Y, lejos de producirse dimisiones sumarias, asistimos a declaraciones que avergüenzan al género humano.

Ya no se puede aguantar tanta mentira, tanta involución y tanta incompetencia en el partido gobernante. Insolencias supremas, botarates al quite y  tergiversaciones continuas. Al punto de ignorar la Constitución, como le ocurre, por poner un ejemplo –entre varios–, a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, cuando acusa a los jueces de plegarse a la voz de la calle en la sentencia de los “escarches” como si esto fuera «la Revolución Francesa». No debe saber que el artículo 117.1 dice: «La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley» (leer esto, por cierto, llena los ojos de lágrimas por la ínfima calidad real de nuestra democracia).

Unos líderes de la oposición que no ejercen de tales y están consintiendo graves atropellos. Temen las primarias, no se vaya a colar un chiquilicuatre de tres al cuarto o se vaya a alterar el juego de poderes que tanta escaramuza ha costado domeñar para estar arriba.

Partidos y políticos están demostrando –en mayor o menor grado– que sólo les guían sus propios intereses. La silla donde aposentarse y cobrar sueldo y pensión (doble que los demás mortales). En algunos casos, el principal objetivo parece poseer la llave del poder decisorio y la caja fuerte. Saben de su profundo descrédito y lo obvian con inaudito desparpajo. Significativa pista de sus intenciones.

El problema es que muchos ciudadanos, enganchados a televisiones y falsos debates informativos, a medios manipulados, a la costumbre, se sienten desesperanzados porque no saben por dónde tirar. Su única salida son los partidos, y los partidos no les gustan tal como hoy se encuentran. Constituyen la minoría mayoritaria decisiva y caen en los mismos errores vez tras vez, como si dar vueltas a la noria solucionara algo. Otros, ampliamente intercomunicados, empiezan a saber que habrá de hacerse otra política, mucho más participativa. Su único freno es el inmenso aparato paralizador de las viejas inercias. La ignorancia y la desinformación que se fomenta para seguir manteniendo el tinglado como está.

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Otra política, pero Política (con mayúsculas). No sólo votar, sino también participar para operar cambios sobre la triste realidad que nos encierra. Siglos de avances y retrocesos. La política es lo primero que tumban la codicia y los fascismos. La política que dignifica el papel del ciudadano, de un ser libre dueño de sus derechos, cuyo primer deber es mantenerlos. La que encamina sus objetivos a que la acción del Estado se ejerza en beneficio de la sociedad. No de unos pocos, no para el funcionamiento mercantil de una empresa, no usando a la población en su provecho.

La situación política es muy mala, piensan los españoles. La depresión sólo hunde cuando se cierran las puertas y no existen mecanismos para cambiar la realidad. España precisa un rescate político, necesitamos salvarnos, salvar a la gente, a la humanidad, al bien común.

 *Publicado en eldiario.es

Las mujeres del PP

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No les ha bastado con emitir su voto favorable a continuar con la ley más involucionista de Europa sobre el aborto, necesitaban más. Necesitaban levantarse y, puestas en pie como en los mejores conciertos, aplaudir al macho (al menos es lo que él parece por su aspecto físico) que vuelve a decretar la minusvalía mental de las mujeres como sucedía en el franquismo.

La foto, tan expresiva, es de otro momento en el que el ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón, anunciaba sus intenciones hace unos meses. Y ayer se dio como hecha en el transcurso de la sesión. Dicho queda, aunque en este caso viene a dar lo mismo porque con distintas ropas las mujeres de esta especie vienen teniendo la misma actitud desde Isabel La Católica. En la votación de este martes también hubo aplausos. De mujeres y de hombres del PP ante un Gallardón exultante de su éxito. Aquí están.

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No conseguirán erradicar el aborto porque nadie lo ha conseguido jamás. No detendrán las circunstancias que abocan a muchas mujeres a practicarlo, sino todo lo contrario: su partido ha empobrecido como nadie en democracia la vida de los españoles de todo género. No conseguirán que la mayoría de las mujeres se sientan seres discapacitados ante el varón. Pero ellas aplauden la ley que corta alas femeninas porque así lo aprendieron en su casa y en su colegio monjil.

No han movido ni la uña recién pintada con manicura francesa por los niños vivos que hacen una sola comida al día, gracias a su gestión de gobierno. Sus políticas son directamente responsables, con datos, del inaudito aumento de la pobreza infantil que ha metido en la bolsa de la escasez aguda a 600.000 niños solo en el último año. Ni media palabra han dicho las aplaudidoras mujeres del PP. Les han quitado colegios, comedor escolar, libros, transportes, clases de apoyo, pero la iglesia dice que el nasciturus es la hostia. Y sobre todo que la mujer tiene una misión en la vida que cumplir: parir.

Sus ancestros fueron los vencedores de la guerra tras dar un golpe de Estado. No se comprende su actitud de no pertenecer a esa casta. Aplaudían también que cortaran el pelo a las maestras de la República que luchaban por desasnar a este país. Tampoco reniegan de ese pasado.

Secas, empingorotadas, soberbias, egoístas, falsas, hipócritas, castradoras, dóciles sin embargo, las mujeres de la carvernícola derecha española son de toda la vida quienes han mantenido las esencias de la involución. Solo se han salvado sus descendientes amamantados por amas de cría. ¿Cómo alguien pudo pensar que se saldrían de la sagrada misión que la vida les ha reservado? Duras, malas, despiadadas, crueles, fieras en la defensa de sus propios intereses, no moverían un dedo ni por su padre moribundo si se apartara del precepto.

Ahí están, aplaudiendo, en pié como ante el Aleluya. Gesto circunspecto el varón triunfador, tan misógino que cabe preguntarse por qué en lo más recóndito de la razón. Amarran la silla de las prebendas un poco más. Un día este país despertará. En un abrupto abandono de tantos sueños de impunidad. Porque la realidad, década tras década, es una foto fija que desde el blanco y negro vira al color en distintas tomas pero muestra la misma caspa. Y llega un momento en el que hay que cambiar de rumbo.

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14 vidas (más) sobre la conciencia

Juan Tortosa: La tragedia de El Carajal y el uso perverso del lenguaje

…. «Basta ya de criminalizar a los inmigrantes.Basta ya de cuchillas en las vallas, de ataques intimidatorios, de pelotas de goma… Basta ya de tragedias. Basta ya de referirse a este problema como “avalancha”, “invasión” o asalto”

Búsquense soluciones, por favor, pero sin una muerte más y sin criminalizarlos,además, con un perverso uso del lenguaje. Cuando un africano muere intentando cruzar la frontera “europea”, algo nuestro muere también. Muere nuestra dignidad, nuestra capacidad de mirar de frente, limpiamente a los ojos a quienes, solo por razones geográficas, porque no tuvieron la “fortuna” de nacer donde nosotros, la vida les trata mucho peor todavía.

La muerte de las catorce personas que soñaban con vivir mejor a este lado de la frontera ceutí de El Tarajal es un crimen de lesa humanidad que contraviene todos los códigos éticos, civiles y yo diría que hasta penales y militares. Porque si no los contravienen, hay que cambiarlos porque esto no puede continuar así. No podemos construir nuestro porvenir sobre los esqueletos de tanto desesperado a los que no solo les negamos una oportunidad sino que, en casos como el de El Tarajal, contemplamos impasibles cómo pierden trágicamente la vida.

Esto no puede ser. No sé qué hacer con mi vergüenza, no sé cómo gestionar esta indignación. De momento aquí quedan estas líneas, con la esperanza de que mis compañeros presuntamente progresistas, al menos ellos, dejen de denominar“avalancha” o “invasión” la lucha de muchos seres humanos por conseguir, a costa incluso de la vida, un futuro mejor».

José Manuel Rambla: Vomito, luego existo

….»Y por eso mismo, estoy convencido de que al trascender la muerte de trece inmigrantes ahogados cuando intentaban entrar en Ceuta, el presidente autonómico de esta ciudad africana, Juan Vivas, meditó profundamente sus palabras antes de asegurar en una entrevista radiofónica que la guardia civil que recibió con material antidisturbios a los potenciales cadáveres “en ningún caso (lo hizo) con intención de hacer daño, ni a los inmigrantes”.

Quiero pensar que Vivas tiene razón. Que los guardias que competían con las fuerzas marroquíes en controlar la situación, en ningún momento pretendían herir a los jóvenes africanos. Al contrario, ellos y sus colegas de la respetable monarquía alauí solo buscaban protegerlos de los elementos disparando para alejar las olas que agotaban sus pocas fuerzas, arremetiendo contra los peñascos que magullaban sus miembros, dispersando las algas que buscaban ahogar su aliento, embistiendo con sus escudos contra los peces y cangrejos que pretendían morder sus delicadas carnes. E imagino la frustración de los miembros de la benemérita al comprobar que sus esfuerzos fueron en vano y no pudieron impedir la muerte de estos trece infelices, o los que aún puedan llegar a la costa acunados por el tétrico ir y venir de las mareas».

Ruth Toledano: La banda del nasciturus

«Vi en la tele a varios tíos de espaldas, con casco y con las patas abiertas, al borde del mar. Miraban, impávidos, cómo braceaban en el agua, casi en la misma orilla, unas personas exhaustas, moribundas. Que los del casco son asesinos lo tendrá que decidir un juez. Como tantas tragedias evidentes. Porque hay que conseguir llevaros ante un juez.

Un juez más, en esta vida nuestra convertida en querella, en este Estado nuestro convertido en un permanente tribunal. Lo que ya sabemos es que no sois buenas personas. Que sois malos. Eso no nos lo tiene que decir ningún juez. Lo vi yo misma. Por la tele, sí. Como tantas otras cosas. Tantas cosas que parece que no son, solo porque a través de una pantalla aparentan irrealidad.

Esa imagen, un mar gris de fondo donde se movían apenas unas manchas negras, un mar gris recortado por las siluetas de esos hombres de espaldas. Me recordó la carpeta de un disco. Alguna de esas fotos inquietantes de las carátulas. Imágenes ficticias. Me puse a llorar viendo las de la tele. Buenista. Decidlo como un insulto. Malistas.

Tíos con casco y las patas abiertas que no mojan sus malvadas botas para socorrer a alguien que boquea desesperado. ¿Qué veíais ante vosotros, guardianes del mal? En aquellas imágenes de la tele no se apreciaban los ojos suplicantes, los hombros desencajados, la crispación de los dedos. Pero a un metro de vuestra maldita mirada, sí: estaban esos ojos, esas lenguas, los lamentos de su desagracia, los sonidos del ahogamiento.

No hay asco suficiente para el que provocáis. Digan lo que digan todas las leyes del mundo, la maldita de Extranjería es misericordiosa en comparación con la de vuestra mano. Diga lo que diga vuestro maldito jefe, Arsenio Fernández de Mesa, director de la Guardia Civil. Con su pelo tan repeinado. Su pelo tan distinto a la maraña de horror de los cadáveres que hay sobre su mesa. Arsenio el mentiroso. El que aseguró que no había habido disparos. El que llama disuasoria a la violencia. El que llama agresivo al que agoniza. Maldito repeinado.

No hay asco suficiente. Diga lo que diga el maldito ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, responsable último de esta desdicha. El ministro meapilas, el ultracatólico que no conoce la compasión. Ojalá, como crees, te vea Dios. Ojalá te castigue, como debieras temer. Así se salve tu alma: como lo que los tuyos llaman salvamento. Tu alma en un mar de oscuridad interior. Vendrás el jueves, maldito ministro, a decir más mentiras que laven tu culpa.

Quiero saber qué dice tu corazón cristiano sobre esos tíos con las patas abiertas en la playa, condenando a la muerte a sus hermanos. ¿O los negros, los pobres, no lo son? ¿Son o no son los miserables hermanos vuestros, guardias de la vileza?

Quiero que respondáis. Quiero saber qué dirían vuestras madres si hubierais sido vosotros los que lloraban en el agua. Quisiera más: saber qué han sentido vuestras madres al ver esa postura, esa inmovilidad, el ángulo abierto de vuestras patas.

Acaso os defiendan, como madres, pero, en lo más profundo de su ser (quizás una profundidad más honda que la orilla del mar de vuestro crimen), se sentirán avergonzadas. Qué tristeza sentimos. Qué rabia. Podéis reíros de nuestra impotencia, malvados. Sonreíd como una infanta en Palma. Soltad a vuestros sicarios en Madrid. Abridle la cabeza a un jubilado en Valladolid. Decid España, España. Decid que amáis España, como esa ridícula Cospedal. Llamadnos demagogos. Detenednos. Obligadnos a arrodillarnos en la acera.

Ponednos contra la pared en Malasaña. Soltad a vuestros esbirros. Sicarios. Fascistas. Asesinos. Si lo concluye un juez, claro, claro. Un juez más. Un juez contra la banda del nasciturus.

Hipócritas lamesotanas, que condenáis a las mujeres por interrumpir su embarazo mientras observáis impávidos cómo alguien se ahoga a vuestro lado. Un negro. Un desheredado. Uno al que Javier Hurtado, el de Nuevas Generaciones, mandaría a la ducha, si no hubiera muerto ahogado. A saber qué ducha. Qué asco. Qué nauseabunda realidad, a este y al otro lado de la pantalla. Sois violentos. Sembráis el terror, banda del nasciturus. Y sonreís como una infanta falsaria».

Incluso invadieron sus ejércitos las playas, incluso volaron las balas, incluso tiñeron el agua de muerte…

La infanta no sabe, no recuerda y actúa por amor

Se consumó: ante la mirada atenta de un gran número de medios internacionales, Cristina de Borbón,  hija menor del Rey de España, ha declarado en el juzgado de Palma y fundamentalmente ha dicho que no se entera de nada, sufre agudos episodios de amnesia y confía en su marido tanto en su marido que cierra los ojos ante lo que él proponga. Por cierto, la sumisa esposa le carga el mochuelo a Urdangarín tan campante. Una delicia de mujer.

Estamos cayendo en el error de mofarnos y hacer chistes. Es por pura impotencia, lo sucedido es grave. Como los incontables desatinos que están ocurriendo en España.

Escribí para eldiario.es este «Por amor» , pensando que no se atreverían a usar la estrategia de la mujer tonta que deja las riendas de todo al marido… por amor. Cuando el precepto de todo ordenamiento jurídico estipula que «la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento». Se han atrevido, sí.

«La patética historia española de la infanta imputada ha alcanzado esta semana cotas inimaginables. Citada a declarar por el juez –obligado a luchar contra todos los elementos: prensa, fiscalías y audiencia–, hemos de leer que lo hace “voluntariamente” o que “ha querido” no recurrir la imputación.

Nada sorprendente, es el habitual tratamiento como a pueriles súbditos que nos dedican. Pero donde la infinita capacidad de estupefacción ha llegado al límite ha sido al escuchar los argumentos exculpatorios de uno de los principales letrados de Cristina de Borbón: Jesús María Silva, socio del afamado bufete Roca i Junyent, encargado de su defensa.

En el siglo XXI, en Europa, este señor ha declarado: “Cuando una persona está enamorada de otra, confía, ha confiado y seguirá confiando contra viento y marea en esa persona: Amor, matrimonio y desconfianza son absolutamente incompatibles”. Y en eso basa, al parecer, el intento de hacer colar que la inocencia “pasa obviamente por su fe en el matrimonio y el amor por su marido”, según declara. ¿Obviamente?

Si todo con lo que cuenta este despacho legal –presumiblemente de primer nivel– es apelar a la “simpatía” que ofrece la mujer delincuente enamorada de su marido, es que las cosas están realmente feas  en pruebas de inocencia para Cristina de Borbón. “Confianza y matrimonio son absolutamente inescindibles, y el que no lo vea así es que no sabe lo que es el matrimonio”, dice Silva. Tampoco parece que sepan ni en las más altas instancias, qué es la justicia.

Lo peor es que sigan confiando en la laxitud moral y el machismo recalcitrante de esa España que creció años y años oyendo a la mujer sumisa, callada, comprensiva que, por mucho que viera, lo más que le preguntaba era que si (él) la quería. La que pedía se le saltaran los pulsos si (ella) le faltaba alguna vez al tipo que la humillaba a diario.

La primera mujer de la familia real española que estudió una carrera. Ocupando un puesto de importancia, internacional ahora, en una de las primeras entidades bancarias del país. Y no sabe ni de leyes ni de impuestos, sino sólo –y nada menos– de amores en plan mujer-mujer. Ha mutado –hasta volverse del revés– de aquella antigua infanta deportista e independiente como antaño la presentaban. Por amor… ha sufrido la desintegración del cerebro.

Como la otra tontita enamorada, Ana Mato, la mujer que ha dejado sin sanidad pública a miles de seres humanos  y ha obligado a restringir o suprimir tratamientos con sus repagos. La responsable de víctimas ciertas con su políticas, tampoco se enteraba de nada. Cegada por la ensoñación amorosa o quizás tan sólo por acatar la supremacía natural de su señor esposo. Es preocupante que se atrevan a tratarnos como idiotas, como niños al menos; que lo consintamos.

A ver si nos entendemos, por amor se priva uno hasta de comer –si faltan recursos– para que se alimenten los seres queridos. Por amor se rompen barreras y se cruzan continentes, aunque pagándose el billete. Lo que no se hace es blanquear capitales, ni delinquir con los impuestos –si es el caso–. Ni, en definitiva, cargar cuentas astronómicas de sushi al erario público. Y, desde luego, no se obliga a trabajar en negro, sin contrato –y cuanto implica–, a los empleados del servicio doméstico. Ni mucho menos se enriquece uno a costa de discapacitados para ensanchar con colmo una vida de lujos que nunca conoció la menor estrechez. El amor tiene mucho más de entrega que de rapiña. Especialmente de lo ajeno.

Dice el abogado Silva: “Lo que no se puede pretender es que el legislador diga: “Mujeres, cuando vuestros maridos os den algo a firmar, primero llamad a un notario y tres abogados”.  ¿Qué ocurre? ¿El amor impide leer contratos por una misma y entender su significado? ¿Revisar la desproporción entre ingresos y gastos tal vez?

La familia real española ha entrado en descomposición, como resaltan los medios internacionales –aquí seguimos con el “ha querido” declarar “voluntariamente”–. El rey balbuceante al que “le falta luz en el atril”, pero a quien el ministro de Defensa ve “vivo de mente”, después, en el vino de honor, ya recuperado… de la baja luz de las bombillas. La reina y el heredero con gesto impasible. O la princesa con su desorbitada e incomprensible pasión por la cirugía estética, que la ha desfigurado, plastificado y frivolizado. Las siguientes generaciones también van apuntando maneras.

Y, como remate, la Bonnie Parker de la cutrez patria, siguiendo ciega de amor a su Clyde Barrow. Cerebro y guía, él –como no podía ser de otra forma aquí–, anduvieron, según la acusación, por las sendas del blanqueo de dinero negro y el delito fiscal, el baile, el sushi, los contratos simultáneos de arrendadora y arrendataria, la explotación laboral de emigrantes o la utilización para el engaño de niños dependientes. “El aquel del cariño” que “desvanece la verdad”.

En todo caso, si por amor se roba, evade, trampea o desfalca, si por amor se llegara a matar –las obnubilaciones de este cariz son muy malas–, por amor se va uno tan campante a resarcir lo enajenado y a la cárcel si es ésa la condena. ¿Cabe alguna duda?»

CIS: Una sociedad sumida en la desesperación

Una sociedad deprimida a nivel de récord histórico que, sin embargo, se apresta a seguir votando a los dos grandes partidos. Si realmente es así. El barómetro del CIS (Centro de Investigaciones sociológicas) de Enero muestra el escenario de una ciudadanía invadida por la desesperación. Llevo años escudriñando encuestas y pocas veces he visto este panorama.

Casi el 48% de los consultados cree que la situación económica es muy mala. Mala, el 39%. En Octubre de 2011 (lo elijo por ser el mes previo a las elecciones) eran 3 puntos menos quienes describían la situación como “muy mala”. En 2009 cuando se daban los primeros síntomas de preocupación debidos a la crisis, ese porcentajes era del del 30%.

Nadie cree que nuestra economía sea muy buena, nadie. Y buena, un exiguo 0,8%. Ni siquiera en 2011 se tuvo un diagnóstico tan negro. Había un 1,4 que la consideraba buena, y no se preguntó por «el muy».

La percepción de la situación política raya lo dramático: el 50,4% estima que es MUY MALA. El 31,4%, mala. Buena o muy buena… no llegan al 2%. Solo se superó esta cifra en Febrero de 2013, cuando estaba en pleno apogeo el descubrimiento del Caso Bárcenas, con la publicación de los papeles con una contabilidad B: entonces llegó al 56%. Pero eran un 33,4% las que veían una situación política muy mala en 2011. Y en 2009 el 22,6%. El deterioro es espectacular. Casi increíble en sociología.

La corrupción y el fraude han pasado a ser el segundo problema para los españoles con un 39% de respuestas. A un 5,5% le preocupaba en 2011. Es un dato altamente significativo. En estos dos años hemos comprobado que vivimos en una auténtica cueva de ladrones, si se me permite la expresión.

La sanidad sube hasta en un 11%, 7,8% la citaban en 2011.

Mariano Rajoy no inspira NINGUNA CONFIANZA al 63% de los encuestados. Y poca a casi el 25%. Es decir, no se fía del presidente el 88% de la población y el ministro que más puntuación saca es Arias Cañete (que se dice pronto) con un 3,17%.

En cuanto al líder del principal partido de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, NINGUNA CONFIANZA le depara el 56% y casi el 35 poca confianza. Así que, con distinto matiz, es el 91% quien no cree en él.

En estas condiciones, quienes expresan su intención de voto de forma espontánea, dicen que se lo darían al PP el 10,8% y al PSOE el 11,8%. Por cierto, el 7% se inclinan por IU y el 4,6% por UPyD. Tremendo ver que el 24,25 no votaría y el 21,1% no sabe y el 2,5% sabe menos aún. Es decir que solo se dispone a votar el 52% prácticamente.

Con estos resultados el CIS hace una estimación de voto del 32,1% (dos puntos a la baja) para el PP y para el PSOE del 26,6% (prácticamente igual). Dice que IU se estanca y que sube UPyD.

He buscado, como siempre que necesito información de un maestro, al catedrático Fermín Bouza para saber qué opina sobre la intención directa y la estimación. Lo que dice es que se suele hacer “estimación”, atendiendo al recuerdo del voto real de los últimos comicios. Los movimientos de votantes suelen ser muy lentos. Bouza cree que tanto esas elecciones que fueron bastante dramáticas por la situación que vivíamos como el desarrollo posterior de los acontecimientos cambian las circunstancias. Y lo que no sabemos es cómo. El dice que deben andar ambos partidos por el 30%. Con su permiso, yo lo dudo.

Ahora bien, lo que resulta patético es escuchar a representantes de los dos partidos más grandes decir que si tienen una décima más o la tienen menos, que si se ha cocinado a su favor o en contra. O las sempiternas portadas e informaciones sesgadas de ABC. O cualquiera de los representantes de la caverna mediática. En el 24h de TVE -donde solía ver excelentes diseñadores gráficos que jamás cometerían esta chapuza por su voluntad- plantaron esta gráfica que usuarios han elaborado con exactitud.

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Lo terrible es cómo se encuentra la sociedad española.

Resumamos. Apenas piensa votar la mitad.  Viven un presente muy negro y ven el futuro con los mismos tintes. Está creciendo la preocupación por los servicios básicos que se creían consolidados. Como la sanidad. Empiezan a entender que la corrupción pasa factura a la sociedad completa. Y han advertido que desde que manda el PP se ha desparramado.

Hace falta tener muy poca vergüenza (por utilizar un concepto ético) para seguir en el puesto tan tranquilos cuando en torno al 90% de la ciudadanía no confía un pelo en ti. El caso de Rajoy y Rubalcaba. Cuando los suspensos a ministros y políticos no libran a nadie.

A ver, no se trata de conservar una silla donde poner las posaderas y recibir sueldo y pensión estupenda (muy por encima del resto de los mortales), la política no se entiende sino como servicio a la sociedad.  Y ni un gramo de sensibilidad tienen para seguir a lo suyo como están haciendo. Lo suyo se lo pagamos nosotros.

Los conceptos éticos son para la vida privada, prefiero hablar de justicia cuando lo que está en juego es la sociedad, la organización de una colectividad.  Tendrá que llegar el día el que esta gente y sus corifeos de igual o peor ralea se vean obligados a asumir sus responsabilidad.  Cargarse la política y un país entero habría de tener consecuencias. Seguir así lleva al naufragio.

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¿Y si no tuvieras trabajo nunca más?

Lo dicen ya sin pudor: “ Llevará 10 años arreglar la crisis española” (Olli Reh desde la UE).  “El alto desempleo en algunos países europeos, España entre ellos, persistirá durante años” (FMI). 20 años  da la auditora PWC para volver a crear el empleo destruido. Y eso intensificando las reformas, el eufemismo neoliberal que se traduce por recortes y mermas a los ciudadanos para que unos cuantos se enriquezcan obscenamente.

El gobierno y ya prácticamente todos los medios grandes nos están vendiendo una recuperación engañosa, en la que advierten algún problemilla para curarse en salud. Una bicicleta de ruedas cuadradas que por más que no deje de ocasionar batacazos a sus usuarios –los ciudadanos- sigue en los primeros puestos de ventas. Nunca ha funcionado mejor la propaganda. Por algo es masiva y uniforme. Y porque, mientras se cae, los ilusos creen que vuelan y ya remontan.

Por el empleo en España, pues, ya nadie da un euro seriamente. Todo el que venga a cuentagotas y buena parte del preexistente será -como suelo insistir- con sus premisas, con las premisas del PP y sus colegas ideológicos: parcial, temporal, precario y abaratando el trabajo, el despido y las condiciones laborales de todos los ciudadanos. Cuando Rajoy no está ocupado en dictar propaganda para su audiencia española, presume de ello; de lo asequibles que ya somos para cualquier empresario,  como hizo meses atrás en Japón.  Avisamos, aceptar humillantes rebajas no es el final sino el principio: equivale a abrir la puerta a mayores desafueros. ¿Para qué van a pagar a nadie ya salarios ni de mil euros cuando lo pueden solventar con la mitad o menos? El plato de garbanzos y el catre como modelo de “competitividad”.

Las cifras son tozudas: el PP ha destruido en solo dos años más de 1 millón de empleos.  Rajoy cogió el paro en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es su obra, su propia herencia para la posteridad. Cada registro, cada EPA, arroja una nueva bofetada: cada vez hay menos gente trabajando y buscando empleo. El drama mayor es el de los jóvenes. Las cifras han pasado del 48,9% al 58%. Cargarse 9 puntos de empleo juvenil en tan corto espacio de tiempo debería llenar portadas a diario, aunque las cifras sean repetitivas y “aburran”. Y lo que viene es pura basura: tenemos el nivel más alto de contratos temporales de la OCDE, un 62,4%.

Parémonos a reflexionar. Muchos de quienes hoy están en paro, tú, usted, ya no encontrarán trabajo. Sus hijos no tendrán con qué ganarse la vida si no se van de España y fuera tampoco todo es jauja. Lo primero que perderán será el derecho a la sanidad pública. Sin haber cotizado, tampoco les pagarán pensión. Las de los abuelos –mermadas- acabarán cuando fallezcan los titulares si no son drásticamente esquilmadas mucho antes. El trabajo ya no garantiza tampoco salir de la pobreza, ni siquiera « tener necesariamente un estándar de vida decente«. ¿Qué van a hacer? ¿Qué vamos a hacer?

Los conclaves neoliberales se muestran satisfechos: han conseguido imponer su ideario, no importa que implique un abrumador aumento de la desigualdad social. Se hace preciso visualizar que 85 personas poseen el mismo dinero que la mitad de la población mundial. En España son 20 individuos quienes atesoran la cantidad con la que sobrevive el 20% más pobre. Pero ellos no cesan, mandan a todos hacer deberes neoliberales para tener un futuro neoliberal: el de España hoy.

Hagamos deberes. Empecemos de nuevo por el abecedario. La crisis financiera actual –dejando al margen el cenagal español que añade problemas- es el resultado de haber desregulado la economía. De haber roto la separación que existía entre la banca comercial de la de inversión, la hucha del casino. Si queremos cambiar el negro futuro que nos han preparado hay que, como mínimo, volver a establecer normas. Acabar con los trucos financieros especulativos (del tipo delos CDS)  que rozan la ilegalidad y sobrepasan con creces la indecencia. Impedir el lucro a toda costa por encima de las personas, arrasando a las personas.

Hemos olvidado los pasos clave que llevan a un imprescindible cambio de tendencia. La política fiscal es básica. Los ciudadanos debemos pagar impuestos según nuestros ingresos, los ricos también. Hay que poner fin a las excepciones y la pirámide invertida. Es decir, a los paraísos fiscales, las evasiones, las elusiones, y todos los tratos de favor que propician los gobiernos del tipo del PP y en su día el PSOE.

Siguiendo con el manual: Banca Pública. En nuestro caso no tenerla -en competencia con la privada- es de auténticos idiotas. Hemos metido en algunas entidades cantidades astronómicas de dinero: 280.000 millones de euros entre créditos a fondo perdido y avales. Son nuestras. Y ahora el PP las vende para que otros hagan negocio. ¿Insisto en algunos datos? Regalamos el Banco de Valencia a La Caixa, por un euro, perdiendo 5.449 millones; Novagalicia a Banesco, un banco privado venezolano, tirando a la basura otros 8.000 millones; el Banco Gallego al Sabadell, por otro euro, tras inyectarle 245 millones. Y ahora nos vamos a dejar vender Bankia que se ha llevado el grueso del pastel, mientras muchos ciudadanos están pasando hambre. Además de empresas públicas, espacios, y todo cuanto el PP está enajenando. No es preciso por tanto ninguna medida drástica: esas empresas son nuestras total o parcialmente.

Con los nuevos ingresos, se ha de invertir en los ciudadanos, en su Estado del Bienestar que -además de crear puestos de trabajo- contiene elementos esenciales para la vida.

En España es ineludible, forzoso, vital, imperativo, sanear el manto de mierda sobre el que se asienta nuestra vida pública. Hay que poner freno a la corrupción. Un primer paso inexcusable, apremiante, es acometer una reforma en profundidad de la justicia para que acabe el escándalo de impunidad que nos devasta a diario. Vamos por el camino contrario.

Igual de necesario y urgente es ayudar también a desbrozar en la educación e información de los ciudadanos la pestilencia de manipulación mediática que padecemos.

¿Tiene todo esto -y algunas cosas más- relación con el empleo? Lo tiene, con un futuro humano también. Hay que variar el rumbo. ¿Cómo se hace? No es fácil. Exige riesgos, tenacidad e ingenio. Algunos los afrontan. En Gamonal o en la sanidad pública de Madrid con éxito. Lo único cierto es que estamos ante una disyuntiva muy clara: es o seguir aguantando esta situación, no tener o no volver a tener trabajo nunca, ni pensión, ni horizonte… o tomar las medidas que llevan al cambio. Es lo uno o lo otro. No hay más.

*Publicado en eldiario.es

Un 5% de los ciudadanos piensa que la corrupción no está generalizada en España

Un estudio de la Comisión Europea muestra que el 95% de los españoles cree que la corrupción está institucionalizada en nuestro país, que es generalizada, que ataca a las estructuras fundamentales. Nos superan Grecia (99%) e Italia (97%). Síntoma de que tolerar la corrupción se paga muy caro.  Los ciudadanos de los países nórdicos son quienes piensan –y aciertan- que viven en sociedades poco corruptas.

Todavía peor es que España lidera en Europa la sensación de que esas prácticas han empeorado en los últimos tres años. Casualmente. Lo cree así el  77%. Todo agravamiento es preocupante.

No he dejado de preguntarme desde que he leído los resultados por ese 5% tan benevolente. Cabía pensar que fueran los propios corruptos pero ellos mejor que nadie saben lo que están haciendo. Luego los estudiados son unos cándidos de manual. Porque al menos debe haber un 25% que tragan igual con todos los trapicheos bajo el “argumento” del todos lo hacen. Si todos lo hacen, todos a juicio, cabe oponer. Este 5% ni eso. Llamaría un vendedor de pianos de cola a su puerta y le comprarían uno aunque su apartamento tuviera 30 metros. Lo colgarían del techo. Les contarían milongas mientras les roban la cartera, y creerían que les estaban acariciando. Unos benditos son.

Precisamente, el periodista José María Izquierdo ha iniciado una serie de artículos sobre el Caso Gürtel en el que explica las cosas con enorme claridad. Veamos por ejemplo este comienzo del titulado: “El largo y tortuoso proceso que nadie logró frenar”.

“Baltasar Garzón cogió el caso Gürtel en sus manos y fiel a su estilo, apretó a fondo. Para neutralizar sus efectos tuvieron que ponerse a trabajar a tope todas y cada una de las células dormidas que el gran brujo jurídico-judicial del PP, Federico Trillo, había colocado en lugares estratégicos a lo largo de sus muchos años de dirigir o supervisar las tropelías de la derecha judicial, un subgénero especialmente reaccionario de la derecha más rancia de este país. Al mismo nivel, por cierto, que los medios de comunicación españoles, caverna mediática que para sí la quisieran la extrema derecha de algunos países europeos. Unos medios de comunicación que no solo acompañaron, sino que elevaron hasta la repugnancia la desaforada y feroz estrategia de ataque político al Gobierno socialista por parte del PP y todos sus dirigentes. Y juntos, unos y otros, no solo lograron arrancarle el caso Gürtel, sino que acabaron con su carrera como juez. Pero un caso en manos de Garzón durante todo un mes da mucho de sí. Tanto que sobrevivió al letargo del Tribunal Superior de Madrid y sus intentos de dejarlo en nada”.

Y ya puestos extraigo algún párrafo más del primer capítulo: “El caso Gürtel que sí es el caso PP”:

“No hay entre el caso Gürtel y el caso Bárcenas una separación nítida, porque la suciedad nunca tiene límites perfectamente definidos. El llamado caso Bárcenas es —por ahora— tan solo una pieza separada del caso Gürtel. El tesorero, aquel que señaló el pícaro Correa, está en la cárcel porque es uno de los principales imputados en Gürtel. Pero les decíamos que su propio caso ha alcanzado tal volumen de dinero y notoriedad pública que se merece otra serie. La tendrá. Porque ya el desarrollo de la Gürtel, sin el gran tesorero, tiene lo suyo”.

(…)

“Y es que Gürtel —su equipo, su alineación— es inseparable del PP. Se adhiere a él como una segunda piel. No habría uno sin el otro. Siameses: trama Correa-cargos del PP. Y por eso, porque sí es una historia del PP, hay más de 70 excargos del partido imputados en las distintas causas, y por eso la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), de su propio Ministerio del Interior, en su informe definitivo del 30 de diciembre de 2013, señala hasta cinco veces que el Partido Popular se ha servido durante años y años de la trama Gürtel para financiar, entre otras cosas, sus actos electorales. Allí están las facturas y allí están los proveedores. ¿Todo era una maniobra contra el inocente PP?”

Pues bien, el PP sigue gobernando España, Comunidades autónomas, ayuntamientos,  es el más votado para el Parlamento Europeo. Y decide, recorta, dicta leyes ideológicas, de su ideología. Los trapicheos de los ERES andaluces y alguna cosa más tampoco dejan en buen lugar al PSOE, aunque no se pueda comparar la magnitud. Y la derecha nacionalista catalana anda bien pringada también.

En el fondo me parece esperanzado que el 95% de los españoles, al menos, sepa a que nos enfrentamos. Lo engullen tan campantes que es una forma de apoyarlo. Pero quizás un día comprendan el daño troncal que la corrupción hace a una sociedad. Lo enternecedor es ese 5% que pasa por la vida como una pluma incontaminada.

pluma

La vida va por un lado y el poder por otro (crónica irreverente de un sábado de Febrero)

La vida va por un lado y el poder –hoy casi por completo en manos del PP- por otro. Con enorme tedio se escuchan -casi aunque una no quiera- la sarta de tomaduras de pelo que anda diciendo el PP en su festejo de Valladolid. El uno, Montoro, que lo que mejor hace el gobierno es bajar impuestos sin que se le haya derramado la cara de vergüenza y esté esparcida por el suelo. Ah, que se refería a los ricos. El propio presidente prometiendo –otra vez- que bajará los impuesto pero en 2015, a ver si pica alguien. Pensando desde luego que su puesto es para siempre. Pues ya si acaso lo hago en 2015, o 2020, ya veremos.

No sé qué tendrá planeado Rajoy, el presidente de la comunidad de Madrid (en herencia de Aguirre) al que no le gusta un pelo la democracia, dice que lo fetén es votar cada cuatro años programas que mienten de la A a la Z y que a los movimientos sociales hay que darles duro “como ya se está haciendo, menos mal».

Con ETA tienen en el PP un lío serio. Uno que está derrotada, otra que no, otro que quizás. Pero mejor no hablamos mucho de eso en Valladolid que les prometimos a las víctimas lo imposible y ahora andan tan irritadas que hasta se nos ha desgajado el partido de extrema derecha por un ala que se despeña en ultra.

¿Se han reunido para contarse mentiras? ¿Para animarse entre ellos? ¿Para que dicten doctrina sus medios de propaganda que ya son casi todos los grandes? Se van a gastar casi 150 millones de euros en publicidad de sus cosas, en aumento notable del presupuesto, pues esto les sale más apañado.

Para que se sepa quién manda sí. Y lo orgullosa que se está del dinero que entra en casa venga de donde venga. ¿Que acusa la justicia a mi marido del alma de cobrar 7.000 euros al mes –más, 7.000 más añadidos a sus muchos sueldos- sin haber firmado contrato alguno? Pues lo siento a mi lado en primera fila.

cospedal.marido.valladolid

He comenzado la fría mañana despejando neuronas y perezas con los bomberos de Madrid. Acusan a la policía del gobierno del PP de acosarles. Vamos, que no pueden ni opinar en las redes sociales. Lo contaban en rueda de prensa con tal convicción y dolor que ponían el corazón en un puño.

Hoy estaba fuertes y contentos, como todo el que toma decisiones y siente le asiste la razón.

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Camino de casa, para una pausa, he parado en el mercado a comprar borrajas que (muy típicas en Aragón) ya las venden en Madrid y ha renacido mi amor por ellas. Al verdulero le han ofrecido (en tono jocoso, como quien oferta una purga) un libro y ha contestado: “que sea pequeño y ligero”. En ningún país se presume de la burrez como en España. Y se nota.

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Y luego he acudido a saludar y compartir el Tren de la libertad contra la ley del aborto de Galladón/Rajoy. Madre mía, 30 años más tarde, más de 30 años incluso, y aquí estamos otra vez defendiendo los derechos de las mujeres. Es lo que pasa y pasará cuando se deja absolutamente impune un golpe de Estado y una dictadura fascista de 40 años. Pocos países han pasado página con tanta soltura sobre sucesos tan graves como España. Hasta algunos considerados Repúblicas Bananeras exigieron responsabilidades a los culpables. Y la Historia torcida que no se endereza, se repite. Pero aquí estamos otra vez, con los kilos y las canas y hasta algún asomo de artrosis -poca, tampoco vamos a exagerar-.

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Miles y miles, que se entere el gobierno endogámico, sordo. Menos gente joven que mayor, pero muchos hombres lo que es un cambio maravilloso. Al punto de presumir de ovarios, ole por ti, por vosotros, majos.

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Una manifestación sirve fundamentalmente –desde el punto de vista del desfogue anímico- para poder gritar en plena calle: Esto nos pasa por un gobierno facha. Para pedir dimisiones que atruenan. Pero la #mareablanca le ha truncado los planes al PP de Madrid de privatizar la sanidad y da mucha fuerza. Así tenemos al heredero de Aguirre tan enfadado. A ver si la autoridad competente le saca las castañas del fuego. Los bomberos no serán.

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Al lado mismo de las miles de personas reivindicando derechos, el Prado eterno –o hasta el corte final de dinero que para la cultura no está- se llena en la mañana de sábado. Pausas tumbados en el césped pese al frío, igual son extranjeros del norte que a cualquier cosa le llaman calor.

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Y presidiendo la escena, la Iglesia de los Jerónimos donde se casan los pudientes con gran afluencia de público también. No tanta, claro está. No tanta. Si en el fondo son cuatro gatos. Rabiosos. Con lo majos que suelen ser estos animales.

2014-02-01 12.44.14Y así anda el poder, sordo a los ciudadanos, y volcado con pasión en sus propios intereses.

Cospedal avisa a los españoles: «Es el PP o la nada»

Ha sido en Valladolid, en la convención del PP. Nadie lo dijo mejor sin embargo que sus ancestros y modelo en 1975. Fue tan rotunda esta viñeta de Hermano Lobo que no queda NADA que añadir.

hermanolono.caos

 

La NADA frente al caos al que hemos regresado -solo menor que el que queda por llegar de seguir esta gente en el poder-. Hay que elegir. Mi opción es NO-PP. ¿LA NADA? Sin ellos, la mayoría tenía una vida. NADA menos.

nada

 

Un gobierno limpio no echa a un periodista, aunque sea Pedro J. Ramírez

Es la noticia del día: la defenestración de Pedro J. Ramírez de la dirección del periódico El Mundo. Casi cada español tiene opinión sobre el caso. La mía atiende a dos vertientes: él como periodista y las razones de su destitución.

Creo que Pedro J. ama el periodismo y sabe qué hacer con él, la pena es que su personalidad le inclinara en muchas ocasiones más a usar el periodismo que a practicarlo. Para mí, una sola vez que eso ocurre invalida todo. Haber manipulado a un sector poco avezado de la opinión pública para vender periódicos y apoyar las mentiras de Aznar en el 11M le restó toda credibilidad. Es tan sensible la credibilidad que puede costar una vida construirla y luego se rompe como el cristal, a la mínima.

Ahora bien, puestos a elegir entre los mamporreros que devastan hoy los medios, al menos Pedro J. es inteligente y sabe qué es una noticia. En el caso de algunos de sus colegas que permanecen, lo dudo. Enfrascados en la manipulación ya no saben qué es periodismo, si alguna vez tuvieron idea de lo que es ese concepto.

Todo acaba. Para algunos mucho antes. Lo grave del caso es que todo apunta a que a Pedro J. Ramírez le ha echado el PP precisamente por hacer periodismo y contar el asunto Bárcenas. Y lo ha hecho, además de por presiones a la empresa – una empresa endeudada, tan endeudada como todas ellas- , jugando con la publicidad institucional que, bien mirado, no pertenece al gobierno sino al bien común. No hemos estado delante de las llamadas y consignas para cargarse al díscolo -por eso hablo del «todo apunta»- pero está probado que el gobierno y sus administraciones en manos del PP le negaron publicidad que daban a otros medios con menor audiencia.

Todo esto es lo que a mí al menos me parece una actitud propia de una organización que no parece creada precisamente para el servicio público sino para otros fines. Presuntamente, desde luego. Estamos viendo maniobras sobre jueces, ahora también se quita de en medio a un periodista que ha contado asuntos bien turbios. ¿Por qué? La respuesta es clave.

Ignacio Escolar corrobora las causas de esta destitución que se venía anunciando hace tiempo, cuando el periodista empezó a ser “un mal chico” para el PP. Por la razón que fuera.

“Pedro J. ha sido desbancado de la dirección del periódico que fundó por dos motivos. El primero, que la empresa que dirige está en unas pérdidas pavorosas, insoportables para cualquier editor. El segundo, las presiones de un Gobierno al que no le gusta nada la libertad de prensa y que ha utilizado todos los resortes del poder a su favor. El PP ha aprovechado la debilidad económica de la empresa editora de El Mundo, Unidad Editorial, para rematar a su director.

No han echado a Pedro J. porque los ministros no fuesen a sus entregas de premios. Eso era solo simbólico. Las presiones han sido mucho más sencillas: han consistido en cortar el grifo de la publicidad institucional. Según cálculos internos de Unidad Editorial, la guerra desatada por el escándalo Bárcenas –y especialmente por los SMS del presidente del Gobierno al extesorero del PP– le ha costado al grupo unos 18 millones de euros en publicidad institucional.

Todas las administraciones gobernadas por el PP, desde el Ministerio de Empleo hasta el Ayuntamiento de Sevilla, pasando por Castilla-La Mancha o la Comunidad de Madrid, han cortado el grifo de las subvenciones a El Mundo. Todo ese dinero público, que el PP reparte arbitrariamente y utiliza para domesticar a los medios de comunicación, ha pasado de El Mundo al ABC. Y de la misma manera que hace unos años Esperanza Aguirre se cargó a José Antonio Zarzalejos, hoy Mariano Rajoy ha desbancado a Pedro José.

Por ahora, parece que el Grupo Planeta no comprará El Mundo, pero no descarten que lo haga más tarde. Sin bicho dentro, el periódico es mucho más interesante para el dueño de Antena 3, Onda Cero, La Sexta y La Razón. Hay tres diarios impresos en la derecha y no hay sitio siquiera para dos.

¿Es Pedro J. una víctima de la libertad de expresión? Tampoco nos pongamos estupendos. Esas mismas subvenciones públicas en forma de publicidad institucional que ahora le retiran antes jugaron a su favor”, termina diciendo Escolar en este magnífico artículo de principio a fin. Os aconsejo el fin, es rotundo.

Es una pena que los personajes controvertidos –y Pedro J. Ramírez lo es- anulen en parte el fondo de la cuestión: un gobierno democrático no puede cargarse a un periodista porque denuncia sus miserias. Ni usar fondos del Estado para sus fines políticos. Eso es lo que yo pienso. Y lo que preocupa. Este país es cada día más una pocilga en sus más altos estamentos. E insisto, en la mierda no crece nada sano.