Libia y la izquierda mundial

   Las fuerzas occidentales ya están interviniendo en Libia, según el mandato de la ONU. Produce vértigo pensar en cómo acabará esto, y si se repetirán  destrozos anteriores o si, de una vez, la ONU será la ONU y su mandato será cumplido de forma estricta. Pero me encuentro profundamente alucinada por las teorías conspiranóicas de una parte de la izquierda, impulsadas -según el hilo que he seguido- sobre todo desde Venezuela, pero también de corazones que ven etiquetas y no hechos.  Compruebo la pervivencia de una izquierda sectaria y trasnochada (potente freno a una acción constructiva), capaz incluso de defender a Gadafi y creer en patrañas. El colmo ha sido un enlace en un comentario en el blog en el que hablaban de niños jugando pacíficamente en las calles de Trípoli en donde los bombardeos, la sangre y los muertos no han existido. Vivimos en la era de la desinformación, ya se sabe.

   Por eso, traigo un artículo que me han enviado que también muestra la preocupación por esta inquietante deriva de cierta izquierda.

Immanuel Wallerstein, su autor no creía (con razón) en la intervención de la ONU -harto lenta en esta cuestión-, pero es muy interesante el resto del análisis:

Hay tanta hipocresía y tantos confusos análisis acerca de lo que está ocurriendo en Libia que apenas sabe uno por donde comenzar. El aspecto más pasado por alto en la situación es la profunda división de la izquierda mundial. Varios estados latinoamericanos de izquierda, siendo el más notable Venezuela, mantienen un apoyo pleno al coronel Kadafi. Pero los voceros de la izquierda mundial en Medio Oriente, Asia, África, Europa, y Norteamérica, decididamente no están de acuerdo.

El análisis de Hugo Chávez parece enfocarse primordialmente, en realidad en exclusiva, en el hecho de que Estados Unidos y Europa occidental hayan estado profiriendo amenazas y condenas al régimen de Kadafi. El coronel, Chávez y algunos otros insisten en que el mundo occidental pretende invadir Libia y “robarse” su petróleo. Todo ese análisis para nada ubica lo que ha estado ocurriendo y deja mal el juicio de Chávez –y de hecho su reputación con el resto de la izquierda mundial.

Primero que nada, durante los últimos 10 años y hasta hace algunas semanas, Kadafi no obtuvo sino buena prensa en el mundo occidental. Intentó probar por todos los medios posibles que no era un gobernante que respaldara al “terrorismo” y que su único deseo era integrarse plenamente a la corriente principal geopolítica y económica en el mundo. Libia y el mundo occidental han estado logrando un arreglo tras otro, todos con ganancias. Es difícil para mí ver a Kadafi como un héroe del movimiento mundial antimperialista, por lo menos en los últimos 10 años.

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Otra opinión que ha encontrado Standad Life: La izquierda y los tiranos, Salvador Giner

¿Por qué cuesta tanto ser de izquierdas? ¿No debería ser fácil y normal que un ciudadano amante de la libertad, de la igualdad de oportunidades, de la autodeterminación de los pueblos, de la redistribución de la renta y de la equidad mostrara una elemental simpatía por los gobiernos que ponen en vigor esos valores elementales? ¿No es cierto que los valores de cualquier sociedad decente son precisamente los de la izquierda y no otros?

 Lo terrible es no poder hallar una respuesta fácil a la pregunta. ¿Qué enigmática fuerza histórica o, simplemente, qué lógica diabólica hace que la izquierda -la aliada natural del feminismo, del ecologismo, del pacifismo, de la educación para todos- traicione una y otra vez sus principios elementales?

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Por cierto, entre los «no-muertos» por las tropas de Gadafi,  está el periodista Mohamed Nabous, que era todo un símbolo. Euronews le entrevistó poco antes de ser asesinado este sábado.  Y aquí más información de él.

Equidistán

Equidistán es un país en el que todas las verdades son relativas. No hay absolutamente nada cierto. Al menos para un observador que contemple con cierta frialdad las opiniones vertidas. Todo es uno y su contrario. Yo no mido 178 centímetros y tengo los ojos marrón claro. De hecho, si alguien estima que no sobrepaso el metro cincuenta y mis pupilas son azul eléctrico, nadie le sacará de su convencimiento… erróneo.

Una amiga mía conservadora, y muy aficionada a hablar de política, tiene muy delimitadas las fronteras: la vida se ve según la ideología. Las manifestaciones de los contrarios a la suya, se etiquetan en un lado y se ponen en cuarentena cuando no se rechazan. Y ya está. Las cosas son como ella las ha pensado previamente. Al menos, admite como válida otra forma de verlas. Pero los hechos reales no existen como tales, todos han de ser interpretados.

Desde hace décadas la sociología ha estudiado la percepción selectiva –me fascinó su estudio-. Uno desbroza de la realidad lo que está de acuerdo con su idea y no ve el resto. En un corrillo de periodistas en Huesca el otro día, uno de ellos habló de informes concretos sobre este asunto: “Cuando les presentan los datos auténticos, los rechazan”. También lo he comprobado. Tratas de exprimir tus neuronas para aportar argumentos, cifras, comparaciones y al final te responden: “Ya, pero yo no creo que sea así”. La creencia se ha adueñado de nuestra sociedad.  Nada que ver con el pensamiento crítico. Ni con el pensamiento a secas, claro.

En Equidistán muchos grandes medios informativos actúan reforzando el mensaje equidistaní. Habla Zapatero, dice lo contrario Rajoy, y punto, que los datos reales no contaminen el espectáculo. El cliente se surte de la opinión que más le gusta. En los falsos debates (ideados solo para entretener a la audiencia) ocurre lo mismo.

En Equidistán, por tanto, no existe la memoria. Se pierde en la maraña de opiniones cruzadas.

De repente, eso que llaman para darle lustre “las cancillerías” se preguntan “si no habrá que revisar la seguridad de las centrales nucleares”. Señores, que hace un cuarto de siglo justo supimos lo que era un Chernóbil. ¿Se han olvidado? ¿No hay informes en parte alguna? Ah, no, que hay matices que… “relativizan”, no se puede comparar aquello con esto.

Y los medios informativos hablan de “histeria nuclear”, y ya tenemos el “debate” servido: ¿está vd a favor de las nucleares o en contra? ¿Le gusta a Vd más el café solo o con leche?

Los pronucleares echan mano de  todo para seguir manteniendo el tinglado. Esto es igual que los aviones, no deja uno de viajar en ellos porque de vez en cuando uno se estrelle (mala suerte). Lo que ocurre es que los cascotes no permanecen miles de años en el suelo como amenaza. Ah, que el CO2 también es malísimo. Sí, casi a diario saludo a Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella a ver si se apiadan de mis pulmones, y barren el manto putrefacto que cubre siempre Madrid por la contaminación de los automóviles. Y quien dice Madrid, pues, ya sabéis, donde queráis. De todos modos, aviados andamos.

¿Qué quiere Vd? informe bien ¿cómo quiere mantener el nivel de progreso sin nucleares? O sin derivados del petróleo, aunque vayan al aire y del aire a nuestro organismo. ¿Café solo o con leche?

Pero ¿de qué progreso me hablan? ¿Eso es progreso?

¿No querrá Vd volver al brasero? Pues no precisamente. Las energías renovables aportaban ya casi el 20% de la producción eléctrica de España. Antes del parón que ordenan las empresas que fabrican nucleares o las petroleras. Ya, pero “yo no creo que esto sea así”. Vale. Té solo o con limón.

El Japón desgraciado, cobaya de las nucleares, pasa por momentos críticos. Y “los mercados”! huyen de la quema hundiendo su bolsa de valores.Quizás si los gobiernos que elegimos como nuestros representantes se ocuparan de los ciudadanos y no estuvieran dedicados a defender a los especuladores privados,las cosas pintaran de otra forma.

Un comentarista de alguna tele norteamericana soltó esta perlita:

«El costo humano aquí parece ser mucho peor que el costo económico y podemos estar agradecidos por ello.»

En el Equidistán en el que vivimos, te dirán que el peligro nuclear en Japón es terrorífico y también que no, que es una minucia. Danzarán ante tus ojos los destellos de los fuegos artificiales para que te distraigas, olvides y aceptes lo que te echen.

Como muchos otros, yo no vivo en Equidistán, lo sufro. Os aseguro que mido 178 cms y tengo los ojos marrón claro. Y que hace más de un cuarto de siglo –más- que sé lo que implica la energía nuclear. En el veinte aniversario de la tragedia ucraniana, unos compañeros de Informe Semanal hicieron este reportaje. Ah, no, que esto es exagerado, «demagógico». Ver para creer, ver para no creer. Es que Chernóbil era sovietica. Pero como dice hoy el Washington Post “si en Japón no puede hacer centrales nucleares seguras ¿dónde las harán?” Igual los especuladores y políticos neoliberales le tienen que decretar un “ajuste” de los suyos a la Naturaleza. De momento, el sufrido y disciplinado pueblo japonés me encoge el corazón. Y con razones.

Periodismo en Huesca

  En Huesca se respira estos días periodismo -además de un aire limpio que regenera la salud viciada en Madrid-. En cada esquina una charla estimulante, de no sentirse un náufrago en esta profesión. Y, además, las intensas sesiones del Congreso, con jóvenes estudiantes apasionados -espero, parece- por saber más.

     Javier Pérez de Albéniz tomó ayer notas a mi lado, las mismas prácticamente que yo resaltaría. Éstas:

1.- “Lo más grande, en la vida y en el periodismo, es la verdad”. Antonio Angulo.

2.- “En unos años, no sabemos si pocos o muchos, dejará de haber periódicos de papel”. Javier Moreno, director de El País.

3.-“Las redes sociales son medios de comunicación. Los periodistas, medios de información”, Mónica García Prieto.

4.-“Cuando subas una escalera saluda a todo el mundo, porque te los encontrarás al bajar”. Ramón Lobo.

5.- “La mejor ley de internet es la que no existe”. Víctor Sampedro.

6.- “Los periodistas ya no gastan las suelas de los zapatos”. Un policía a José Martí Gómez.

7.- “La transparencia es la diferencia”. Josep Ramoneda.

8.- “Un periodista es aquel que intenta dar respuesta a los grandes problemas de la humanidad”. Víctor Sampedro.

9.- “Los periodistas debemos ser rebeldes: el compromiso debe ser con la sociedad, no con la empresa que te paga”. Gumersindo Lafuente.

10.- “Si uno disfruta haciendo periodismo… el sueldo se puede conseguir de otras formas”. Javier Moltó.

¿No hay nadie más por ahí?

Foto vista en Público

Un Francisco Camps sonriente firma el manifiesto contra la corrupción del PP, en presencia de los corifeos (el candidato Rajoy incluido) que aplauden. Una imagen auténticamente pornográfica. Una pantomima de la democracia. El presidente de la Comunidad valenciana, imputado por cohecho, se compromete así a actuar “ante cualquier supuesto de denuncia o de incoación de procedimientos judiciales». Denuncia, instrucción judicial, pruebas, penden de su cabeza, mientras… sonríe.

El PP, Rajoy, Cospedal, van a luchar contra la corrupción –dicen a sus desmemoriados votantes- y van a devolver el prestigio a las Instituciones. La propia democracia se desmaya ante tamaña desfachatez. Más van a hacer. Gestionando el ayuntamiento más endeudado de España, Madrid, y despilfarrando a manos llenas en muchas otras administraciones, osan prometer austeridad. Y sobre todo «más libertad». Para apoyar la enseñanza privada que no huela ni de lejos la Educación para la Ciudadanía que rechazan. «No puede ser un director general el que le diga a un padre cómo educar a su hijo. Estamos a favor de que quien quiera pueda crear un colegio privado. Si alguien, un socialista, quiere hacer un colegio privado que lo haga. Pero a lo que no tiene derecho es a convertir la educación pública en socialista». Para apostar por la energía nuclear. Para suprimir leyes y desregular a los mercados. Entusiasmado con las encuestas, Rajoy habla más claro que nunca y consagra el reinado de “los mercados” –léase especuladores-, y de lo que entiende los neocons por libertad y que no incluye la libertad de comer y llevar una vida digna para todo el mundo. Os ahorro el vídeo que ya dan y darán amplia -amplísima- cuenta de las palabras de Rajoy los telediarios.

 Del otro lado, Zapatero arenga a los suyos diciendo que están haciendo y harán «las reformas que necesita España«. Los especuladores españoles vaya. Y los del mundo mundial. “Nuestra marca, la marca PSOE, se define y se resume en tres palabras: modernización, solidaridad y derechos”. En Andalucía se les han colado unos ERES fraudulentos que indignan mucho a Cospedal, hábil como nadie en la ignorancia de las vigas en los ojos propios. Y Andalucía, agotada de décadas de gobiernos socialistas, parece que se apresta a cambiar. A ¡Javier Arenas! al de toda la vida, al que arquea la ceja para poner en entredicho el Estado de Derecho -como la bienpagada Cospedal- cada vez que la Justicia actúa contra alguno de sus numerosos «presuntos»…¿No hay nadie más por ahí?

IU derrocha también “modernidad” y “coherencia interna”. Estamos aviados. ¿No hay nadie más por ahí?

Tiene que haberlo. No nos engañemos: la Política es consustancial a la democracia. La tenemos por los suelos. Y no son todos iguales, aunque no sea ningún consuelo. Lo de Camps, Rajoy, Cospedal. y Gonzalez Pons y buena parte del resto de los líderes del PP, son palabras mayores. ¿No tienen dentro del partido alguna pieza de recambio? Algo menos de caspa macilenta, bastante menos de descaro.

¿No hay nadie más por ahí? Se me ocurre que nosotros, que deberíamos poner a pan y agua a todos estos impresentables, a ver si recuerdan la función real de la política que es el servicio a los ciudadanos y la búsqueda del bien común. La dignidad del concepto ciudadano, que empieza por ellos mismos. ¿No votar? ¡Qué más quisieran! Con sus adictos, abducidos y pesebreros tienen suficiente para mantenerse en sus poltronas. Y, por favor, que se callen un poquito, que aún no ha empezado la campaña electoral, aunque sí en los medios que viven en una perpetua.

Pájaro en la jaula

Veamos. A José Antonio Zarzalejos, ex director de ABC, devenido en voz autorizada por contraste, porque siempre vendrá quien más carca será, le indigna “¡Indignáos!”, en ingenioso juego de palabras. “Un opúsculo prologado en la versión española por el escritor José Luis Sampedro que consiste en “un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”, dice entre otras cosas. Nada, que, definitivamente, no le gusta. Y, desde la altura moral y cultural patria, desprecia a ese millón (casi dos millones son en realidad) de incautos franceses que se han bebido el libro de uno de sus más apreciados próceres. ¡Qué sabrán estos gabachos!, venga, desempolvemos a los castizos y volverán a saborear lo que vale un peine español.

La derecha más casposa se organiza divinamente para cargarse cualquier iniciativa. Y no digamos ya la que lleva la pátina del prestigio. Los “100 economistas” atacan de nuevo. Sus primeras valoraciones fueron muy aplaudidas. Eran muchos. 100 economistas de golpe dictan enseñanza. “Oh, 100 economistas”. Tienen 200 más detrás. En la Fundación Fedea: “Talento, esfuerzo y movilidad social” es su lema. Aún estamos emocionados por cómo previeron la crisis y nos contaron cómo afrontarla. Vaya, que va a ser que no lo hicieron.

Ahora son mucho más resolutos, que es bueno pescar en tiempos revueltos y el patrón del barco está cautivo y en la inopia. El martes presentan un manifiesto que será conveniente aireado por los medios. Son tantos. Cien. Y economistas. Proponen desligar los salarios de la evolución real de los precios y, en su lugar, vincularlos a la productividad. Es la última moda neoliberal. También son partidarios del arbitraje en los convenios colectivos, una puñalada más a los desmantelados, y autoderrotados, sindicatos. Algún día tendremos que saber por qué.

Los 100 expertos fueron autores en su nacimiento del contrato único para frenar la temporalidad. Sus resultados han sido espectaculares: hemos logrado una cifra récord de parados. Ahora se trata de rebajar más los sueldos españoles . De tan bochornosa cuantía que el Consejo de Europa (no confundir con ningún organismo de la UE, por favor) denunció en un informe que no se ajusta a la Carta Social Europea, por ser «manifiestamente injusto» y «muy bajo». Muchos empresarios españoles además ya producen en China «cambiando rentabilidad por Derechos Humanos», como me dice un colega.

 ¡Quietos! ¡Que no se mueva nadie!, dejaos de librillos, y sobre todo de informaciones subversivas, suministremos alpiste y agua al pajarito enjaulado que Fontdevila, en Público, retrata como nadie. Ni Pio, oiga. Una de las canciones de mi vida es «Bird on the wire» de Leonard Cohen. «Como un pájaro en la jaula, como un borracho en un coro de media noche, yo he intentado en mi vida ser libre».

Libia paso a paso

 Mi amigo José Antonio Rodríguez (ex realizador de TVE) lleva ya cerca de cuatro años dando la vuelta al mundo en coche. Se me ocurre que podría interesaros la crónica de Libia que realizó en Noviembre de 2007, en una de las primeras etapas de su periplo. Es el relato cotidiano de un viajero. Demasiados detalles quizás para un artículo periodístico, que no pretende ser. La ventaja es que recorre paso a paso numerosas carreteras, ciudades y pueblo, y desde luego lugares de interés cultural. Las fotos son una maravilla. Cuando descubráis el truco de la página podéis realmente deleitaros.

 

 Todos los pueblos tienen electricidad, grandes redes de torres metálicas se encargan de distribuir energía eléctrica por todo el país. Las antiguas medinas de adobe han sido abandonadas, se mantienen solo como recuerdo histórico. Nuevas ciudades, casas y pisos, más confortables se han levantado junto a las antiguas.

Hablamos de un país que es más grande que media Europa, dos veces mayor que Egipto, el 95% de su territorio es desierto, el 20% lo ocupan las dunas. Solo viven en ese gran territorio unos 6 millones de personas. Gracias al proyecto de “Nahr Sinai” han desarrollado la agricultura ganando terreno al desierto. Son casi autosuficientes alimentariamente. Desde luego los inmigrantes, legales e ilegales, son mano de obra necesaria para seguir el ritmo de crecimiento. El país esta creciendo rápidamente, una vez finalizado el embargo internacional. Se ha renovado el parque automovilístico, aunque todavía ruedan por las carreteras viejos Peugeot 504. Toyota, Mitsubishi, Kia, Hiunday, sobre todo, sin olvidar Mercedes, se reparten el goloso pastel.

Hoy, mientras cenaba en un restaurante del pueblo, he visto, en una mesa cercana, a un grupo de trabajadores chinos uniformados. Te los encuentras por todas partes, sobre todo si hay petróleo cerca.

 

 Me lavo y afeito en el servicio de la gasolinera. Con mi propio espejo ya que ¿para que se necesita un espejo en los lavabos de hombres de una gasolinera? Excuso decir que allí lo mas que se hace por mantener limpios los retretes y lavabos es regar con manguera. Imaginad el color que ha ido tomando todo con el paso de los años. Gran Reserva. Por supuesto no hay lavabos para las mujeres.

 Benghazi

 Salgo a las nueve y media. Nublado y fresco. Compro kilo y medio de plátanos, menos de un euro. Son de Ecuador, muy buenos. ¿Quién me lo aclara? ¿No estamos en un mercado de libre competencia? ¿Si no es competitivo el plátano canario, por que se cultiva? O nos fríen a impuestos o los intermediarios se forran, o las dos cosas a la vez. Por favor, iluminadme. Seguro que hay explicación lógica que a mi se me escapa.

Quiero visitar Tolmeita, ciudad fundada por los griegos en el siglo I, luego la ocuparon y desarrollaron los romanos. En el siglo VII, con la invasión árabe, fue abandonada. Solo se ha excavado una decima parte del área que ocupa y así continuara durante mucho tiempo. Sigo la carretera paralela a la orilla del mar, a ambos lados se extienden campos de cultivo planificados. Las viviendas son iguales, las distancias entre ellas semejantes, agua corriente, electricidad, tractores y, que no falten, parábolas para recibir tv vía satélite. Como ya es habitual, falta señalización en la carretera. Tengo que ir preguntando para encontrar el camino que me lleve a las ruinas. Desde el pueblo, una calzada infame, polvorienta, con muchos socavones que hay que sortear. Encuentro la entrada, pago por el museo, por las ruinas y por la cámara de fotos.

El museo es pequeño pero guarda en su interior unos mosaicos espectaculares, algunas estatuas y fragmentos de sarcófagos. Al salir, pregunto donde están las ruinas. Me señalan una puerta abierta, lejana, en medio del campo. Creí que estarían cerca del mar….

Toda la crónica aquí.

 

Precio del petróleo: soberana hipocresía

Las gentes de bien están muy preocupadas por el alza en el precio del petróleo que ha ocasionado la parada de la producción en Libia, debida a su vez, a que andan por allí a machetazo y bombardeo limpio y así no hay quien trabaje en la extracción del crudo. Lógicamente, extienden su inquietud a todos nosotros. El ministro de Industria español, Miguel Sebastián, sir in más lejos, explicó que “una subida del 10% del barril de crudo tiene un impacto de 6.000 millones en la economía española y, en el ámbito europeo, el equivalente a todo el presupuesto de la UE”. He leído también que a los «mercados» ha vuelto a darles su enésimo ataque de intranquilidad. Así que podemos echarnos todos a temblar. No es para menos, Repsol, la antigua empresa pública española, triplicó su beneficio neto el año pasado hasta alcanzar los 4.693 millones de euros. 

Veamos, en el año 2003, el precio del petróleo rondaba los 25 dólares barril. Como curiosidad, caben en él 159 litros. En Agosto de 2005, había más que duplicado su costo: estaba a 60 dólares. A partir de entonces comenzó una escalada vertiginosa para llegar a su máximo histórico en Julio de 2008: 147.25 dólares.

Casualmente, por aquellas fechas, los alimentos básicos también habían llegado a precios nunca conocidos. ¿Qué ocurría? En ambos casos lo mismo: especulación. Los nerviosos “mercados” se estaban poniendo las botas –si se me permite la expresión- a costa de millones de personas y gracias a eso que llaman invertir y provocar alzas en los precios con afán de lucro. Se da la circunstancia de que esto se lo manejan entre unos poquitos avisados. 

Por aquella época, sí nos contaban también cómo subían el petróleo y las cosas de comer, pero las declaraciones, noticias y opiniones plañideras no señalaban culpables con la intensidad que lo están haciendo ahora.

Porque, señores, ahora sí los hay: los ciudadanos de las “petrodictaduras” y aledaños, se han hartado. Y se han echado a la calle. Se calcula que Gadafi se ha cargado ya a 10.000 manifestantes. Si ése hubiera sido el balance de un terremoto, tendríamos allí cámaras y enviados especiales para contarlo. Porque también el tirano les hubiera dejado entrar. Ahora no.

Nadie duda ya de que el encarecimiento del trigo fue una de las causas de la rebelión contra Mubarak. Voces alarmadas –en este caso con razón- vuelven a alertar de que los precios de los productos básicos alimentarios se han disparado a niveles insostenibles. Se ha evaluado ya su impacto: 44 millones de pobres más en apenas medio año. Hablan de malas cosechas, del socorrido recurso del tiempo: que llueve mucho o hay sequía. En 2008, Vicente Romero entrevistaba a Jean Ziegler, relator especial de la ONU, para un reportaje de Informe Semanal. Sus datos fueron concluyentes: 8 empresas controlan el 80% de los alimentos en el mundo.

Volvemos a las andadas. Estamos como dos meses antes de la caída de Lehman Brothers, primer derrumbe del entramado financiero mundial, ocurrido en Septiembre de 2008. Se han recuperado divinamente. Han hecho saber a sus empleados en los gobiernos mundiales que no pueden ponerse nerviosos. El petróleo ya estaba subiendo. Hace un mes sobrepasó eso tan bonito de “la barrera psicológica”, en este caso de los 100 dólares por barril. La sangre árabe lo ha subido, al parecer, 11 dólares más, 11. Por el momento, ya sé. Aún faltan 36 dólares para llegar al nivel que lo situó la codicia silenciada.

La Comunidad Internacional sigue un día más “muy preocupada”, cada vez más preocupada… y sin mover un dedo para detener la carnicería desencadenada por su amigo Gadafi. Más aún, la inoperante UE, no sabe si está más inquieta aún porque les va llegar una avalancha de desgraciados. Y ahí sí van a tomar alguna medida: ver como les ponen barreras para detenerlos. La Comunidad Internacional sigue reunida. Preocupada. Deliberando.

Tenemos un problema: estamos en manos de inútiles

Es un vídeo casero que muestra cómo actúan los mercenarios de Gadafi. En Libia no se permiten periodistas. Y, mientras centenares de libios se desangran literalmente por la represión que sobre ellos ejerce el diabólico tirano, la llamada Comunidad Internacional debate si quizás pudiera ir a por vendas para contener la hemorragia, siempre que no le moleste a nadie y encuentren el adecuado consenso. Pocas veces como hoy llego al absoluto convencimiento de que estamos en manos de discapacitados, de unos seres que viven en un limbo artificial que se han fabricado con nuestro permiso tácito y lo que es aún peor: con muy turbias inclinaciones en sus escasas y envanecidas neuronas.

Mantenemos una organización, la ONU, que reúne a 192 países (prácticamente todos los del mundo) y alimenta suntuosas sedes y presupuestos. Amplias delegaciones se juntan en Asambleas. Por lo que cuenta la crónica de Clarín, el embajador adjunto de Libia en la ONU, Ibrahim Dabbashi, –que se ha posicionado en contra de Gadafi- imploraba ayuda a la sala: “¡Están disparando contra toda la gente que está en las calles de Trípoli!”. Pero no hubo consenso más que para aprobar “una declaración de condena”, nada de sanciones, ni acción alguna. A lo sumo, poner mala cara al primer embajador libio que sí apoya al dictador. Eficacia suprema.

Toda la Comunidad Internacional está haciendo lo mismo. Dudan los demócratas estadounidenses de si tal vez se podría meditar la conveniencia de pensar en la posibilidad de estudiar, prudente y meditadamente, algo que tal vez hacer. Algo más que llevarse de Libia a sus nacionales. Es el mismo país que, como contaba ayer, se cargó a 70 civiles en 1986 bombardeando Trípoli para parar los pies “al terrorista Gadafi”.

Lo de la UE es tanto o más patético. Pasea por el mundo Lady Ashton (la Alta Comisionada la llaman) su cortedad infinita, pareja a la del Presidente permanente Van Rompuy. Y no muy lejana al inoperante y turbio Barroso. Así los eligieron premeditadamente. Huecas palabras de condena salen de la UE, mientras eso sí, se aprestan a reunir a sus ministros de interior en Roma  -a todo trapo, viaje, alojamiento, comidas y dietas-, para ver «cómo hacen frente a la inmigración árabe» que va a llegar al paraíso europeo. Qué asco. Ayer un periodista del periódico francés Libération, a quien escuché en euronews, fue bien contundente y definitorio: “La UE no habla con una sola voz, es una cacofonía. Están como conejos asustados en una carretera cuando de noche les deslumbran los faros de un coche”.

 Viven fuera de la realidad. Todos. No estoy oyendo ni a un solo gobernante que se esté dando cuenta de a qué se enfrenta. Fluye la sangre a borbotones abandonando la vida en Libia y otros países árabes, hartos de tanta desvergüenza y tanta tiranía. Pero en la anquilosada Europa, en el mundo occidental, sufrimos hemorragia similar y nadie hace nada por remediarlo. Estos bastardos inútiles bajan la cerviz ante los especuladores que exigen cada día más cuotas.

Un instituto alemán dice hoy, por ejemplo, que España tardará 10 años en crear empleo, y eso siempre que se acometa en serio la “reforma laboral”, porque ésta que nos implantan es demasiado tibia. “Hay toda una generación perdida de españoles jóvenes que carga con la losa de tener que trabajar toda su vida para pagar una vivienda que vale la mitad de lo que pagaron«, dice un experto para Reuters, en un reportaje que demuestra el dramático timo del que hemos sido objeto. Y el pillaje prolonga sus tentáculos hasta el futuro. Y, entretanto, el BBVA hace un acuerdo con la OCDE –otro de los portavoces del “sistema”- para que el Informe PISA evalúe conocimientos financieros en los chavales. Que aprendan a usar talonarios y cuentas corrientes, que aprendan los mecanismos de su futura y eterna servidumbre.

Llevo ¡30 años! recordando el 23F, 30 veces en mi vida, como mínimo, viendo al chusco militar con bigote irrumpir en el Congreso de los Diputados español. ¡Ya vale! Nos están comiendo vivos, aquí y ahora, en este barco a la deriva en el que vivimos. Los patrones deliberan en el puesto de mando en una burbuja con una copa de ceguera e incapacidad en la mano. El horripilante y acartonado muñeco sanguinario que amenaza –y cumple- sus desvaríos desde Trípoli no es sino un símbolo más de las marionetas a quienes hemos entregado nuestros destinos. Y no hay derecho: han devaluado la Política, imprescindible en un sistema democrático.

Gadafi: sangre, petróleo, armas e hipocresía internacional

 

Este fantoche que afirma su presencia en Trípoli frente a las “mentiras de las emisoras de los perros” y que termina diciendo que «llueve«, ha llenado las calles con la sangre de sus conciudadanos. Centenares ya de manifestantes han sido abatidos incluso por cazabombarderos. La llamada Comunidad Internacional está “muy preocupada”. Se reúnen en cómodas estancias para expresar lo preocupados que están. Concretamente, la Alta Representante Catherine Ashton se ha pronunciado así en nombre de la Unión Europea sobre los acontecimientos en Libia:

«La Unión Europea está extremadamente preocupada por el desarrollo de los acontecimientos en Libia y la muerte de un número muy elevado de los manifestantes. Condenamos la represión contra los manifestantes pacíficos y deploramos el uso de la violencia y la muerte de civiles. Expresamos nuestras condolencias a las familias y amigos de las víctimas.

La UE insta a las autoridades a la moderación y a la calma, y pide que se abstengan inmediatamente de seguir haciendo uso de la violencia contra manifestantes pacíficos. La libertad de expresión y el derecho de reunión, tal y como se establece en la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos, son derechos y libertades fundamentales de todo ser humano que han de ser respetados y protegidos”.

A las autoridades”, según la excelente cadena de noticias Euronews, Italia y Chekia se opusieron a la condena expresa a Gadaffi (De hecho Berlusconi está muy preocupado con los problemas de Gadafi). En parte alguna figura esa referencia, ni siquiera en las notas de prensa que regularmente me envía la Oficina de la Comisión Europea en Madrid.

34 aviones norteamericanos, 34, bombardearon Libia con misiles en 1986. Los mandó el presidente republicano de EEUU Ronald Reagan porque entonces Gadafi era considerado un terrorista. Se decía –parece que con gran fundamento- que estuvo implicado en los atentados de los aeropuertos de Viena y Roma en 1985, que apoyó al terrorista palestino Abu Nidal, y que también tuvo que ver en el atentado (1986) contra el vuelo UTA 772, entre Brazaville y París, que dejó 170 muertos. La gota que colmó el vaso fue el atentado dirigido contra la Discoteca La Belle de Berlín en 1986, frecuentada por norteamericanos, y en el que murió un sargento –uno- de esa nacionalidad. Los misiles de Regan descargaron sobre Libia 11 días después.

Gadafi, que había perdido una hija de año y medio en el bombardeo norteamericano, quedó noqueado una temporada, pero en 1988 también fue acusado de haber intervenido en el atentado del vuelo de la Pan Am sobre la localidad escocesa de Lockerbie con un balance de 270 víctimas mortales, de 21 países, con mayoría norteamericana.

Los tiempos cambian. Gadafi se ha codeado ya con los principales líderes internacionales. Libia produce el 2% del petróleo mundial. De muy alta calidad, puede ir directamente a las gasolineras. Es clave en el suministro de Europa. Tercer proveedor de crudo para España, la mitad del petróleo que consumen Francia o Alemania, más del 40% del de Italia, es libio. Las petroleras están muy preocupadas por la rebelión de los ciudadanos libios. Sus empleados empiezan a dejar el país y son entrevistados, por ejemplo por el TD2 de TVE, a su llegada a los aeropuertos, para que veamos lo malísimas que son las rebeliones que desembocan en “guerra civil”. Más aún, la mayor parte de los medios informativos destacan hoy cómo se ha “disparado” el precio del crudo. Ha llegado a los 108 dólares esta mañana. En Julio de 2008 este mismo referente registró su precio máximo de 147.25 dólares. Sin revoluciones populares ni nada. Nadie se alarmó, ni recriminó, ni entrevistó víctimas por tanto. Dos meses después, se derrumbaba Lehman Brothers y todo el sistema financiero internacional. Hoy reedificado, con mando en plaza, sus culpas las pagamos nosotros.

Pero también tienen nuestros gobernantes y las empresas que les dirigen algunos otros negocietes con dictadores: las armas. Javier Pérez de Albéniz se ha molestado en recopilar algunos datos:

«¿Dónde consiguen los dictadores las armas con las que matan a la población civil? En los países democráticos. España aumentó un 44% su venta de armas durante la crisis, exportando en 2009 material militar por valor de 1.346 millones de euros. Durante años, casi la mitad de las armas que hemos vendido han tenido como destino países no democráticos.

Los estados del Magreb y Oriente Próximo, esos cuyas poblaciones se están rebelando contra la tiranía, la corrupción y la injusticia social, son unos excelentes clientes. Por si usted no lo sabía, Libia e Irán suman el 50% del material de doble uso, militar y civil, vendido por España en 2009. Y el país de Gadafi utiliza tecnología vasca para sus armas y programas nucleares. Es más, en estos momentos España está a punto de cerrar la venta de 250 carros de combate a Arabia Saudí, otro país sin elecciones y con manifestaciones y disturbios, por 3.000 millones de euros, el mayor negocio armamentístico de la industria militar española. Finalmente le recordaré que las exportaciones de armas a Marruecos, un país en el que soplan vientos de cambio, crecieron un 923% durante 2008, pasando de 11,13 a 113,90 millones de euros, aumento que convirtió a la dictadura más próxima a nuestro país en el tercer cliente de la industria militar española, con el 12,2% del total de exportaciones».

   Derrocar dictadores que controlan materias primas y lucrativos negocios le sienta mal a la economía, a la UE, a España, a quien por ignorancia o no perder la poltrona en los poderes mediáticos, nos venden una historia hecha a su medida.  Solo que, por lo que parece, esta vez no la podrán parar.

En nuestro país entretanto…

Más de 200 personas han muerto en Libia, según Human Rights Watch, y la crifa de víctimas va en aumento. Arde el mundo árabe, revelando la diferente calaña de sus dictadores. Gadafi no duda en enviar al ejército a cargar contra los manifestantes con ametralladoras y morteros. No por ello, los ciudadanos dejan de exigir sus derechos. “La generación árabe que espera se ha cansado de esperar”, dice Ramón Lobo en este documentado análisis.

El boletín radiofónico sigue diciendo esta mañana que se despiertan focos de rebelión también en China. De la represora maquinaria china cabe esperar igualmente auténticas atrocidades. Siquiera basados en la experiencia.

En nuestro país entretanto”…, cambia de tercio el informativo. Y nos habla del candidato a la alcaldía de Barcelona para las municipales.  Rezuman los periódicos, todos los medios, sabores añejos (el 23 F), o redivivos y muertos, como la inefable Rumasa. Cumplido detalle de la moda que, supuestamente, va a llevarse la próxima temporada. En nuestro país entretanto, en Europa entretanto… nada se mueve, o poco con sentido. La historia nos dejará en la cuneta.