¿Entiendes las reformas del PP?

Todos los portavoces del PP están repitiendo el mantra pergeñado para la ocasión: nuestros electores nos han dado “un mandato claro” y “entienden nuestras reformas”.

¿Es eso cierto votante del PP y de otros partidos u opciones que lo sufren?

El gobierno de Rajoy ha hecho una reforma laboral que consagra el despido libre prácticamente, la bajada de sueldos o la movilidad arbitraria de los trabajadores. En la que una baja por enfermedad puede ser motivo de despido. Una reforma laboral de la que no avisaron en campaña y, de cuyos extremos (mucho más pálidos en el caso de la que acometió Zapatero) la hoy vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría opinaba así:

¿Entiendes la reforma laboral del PP? Los empresarios sí, están encantados.

Además de dar 110.000 millones de € a los bancos, para ver si se “estabilizan” y sin ninguna contrapartida gravosa, el gobierno de Rajoy ha decretado una amnistía fiscal por la que los evasores podrán lavar su dinero negro con un coste en impuestos del 10% como máximo y en total privacidad. Según los técnicos de Hacienda, con esta medida se avala a traficantes de armas, de drogas o la trata de blancas. ¿Entiendes esto? De Cospedal tampoco lo entendía en campaña…

Los nuevos presupuestos del Estado, entretanto, destruyen el Estado del bienestar. Recordemos. Se recorta la Educación en un 21,9%, que implica por ejemplo entre otras cosas que se quiten los ordenadores en los Colegios o que se reduzcan las becas Erasmus a los universitarios. A la partida de becas se le restan en total 166 millones de euros, a pesar de que la vicepresidenta también dijo que no sería así. Cultura un 15,1%, Investigación y Desarrollo un 25,6%. Al fomento de empleo un 21,3% y al desempleo un 5,5%. A la mitad se deja el cuidado y ampliación de las infraestructuras. Se suprime la ayuda y la investigación del SIDA. También casi completamente la cooperación al desarrollo, siendo el país europeo que mayor tajo le ha dado. ¿Lo entiendes?

Sigamos. Un 21,6 % menos a la lucha contra la violencia machista. Los cuidados a la dependencia se recortan un 5,7%. A la protección del Medio Ambiente un 31,2%. Un 6,8 % a Sanidad. En cambio se aumenta un 13,6 el presupuesto del Consejo Superior de Deportes y se destina una partida del Ministerio que rige José Ignacio Wert a la promoción de los toros. ¿Lo entiendes?

Añadamos que, en una entrevista al periódico alemán ‘Frankfurter Allgemeine’, De Guindos ha anunciado una nueva tanda de “reformas” “en servicios básicos, como por ejemplo –ha dicho- en Sanidad y Educación”. Nada nos ha dicho a los españoles de asunto tan grave, pero todo indica que irán hacia el co-repago y la privatización (es decir, la venta de lo que nosotros hemos costeado). Algunos indicios bastante claros apuntarían a cobrar más al paciente según el especialista, las pruebas o el tratamiento que precise su enfermedad. ¿Lo entiendes?

En otra entrevista, por supuesto a un medio extranjero, De Guindos dijo también que la deuda pública –que Zapatero contuvo en un 64% (una de las más bajas de la UE) a base de los primeros recortes neoliberales que contradecían su ideología- se disparará en 2012 al 80%. Algo que nos sitúa en posición de peligro, lo mismo que la subida de la famosa prima de la «burbuja especulativa de la deuda», o la bajada de la bolsa. Analistas extranjeros, incluso neoliberales, no dan un euro por las reformas del PP y auguran con ellas más recesión y más paro (hasta los 6 millones en 2012), un posible rescate. Salvo los portavoces de la UE por el momento, tan azules como el gobierno de Rajoy. ¿Todo esto lo entiendes?

¿Conoces la regla de tres simple de que cuanto más se recorta a los ciudadanos, menos gastan y más se ahonda la crisis? ¿Quién está propiciando esto? ¿La «herencia» o el PP?

El principal temor exterior hacia España es la deuda y el comportamiento de las Comunidades autónomas. Prácticamente todas en manos del PP (desde mayo de 2011) o de CIU (desde mayo de 2010). El PP sin embargo obvia este extremo. Y atribuye la culpa a la “herencia” recibida del PSOE. ¿Tú qué crees?

Hablando de la “herencia” ¿Crees que Zapatero ocasionó el crack financiero mundial de 2008?

¿Crees que en la particular y honda crisis española actual no tiene nada que ver la burbuja del ladrillo que el PP infló con su liberalización del suelo del 98 y que Zapatero no desinfló porque daba unas cifras estupendas de empleo?

¿Avalaste y entiendes la involución ideológica que ha aportado el PP en solo 100 días de gobierno a temas como la mujer, el aborto, la información, la justicia y su co-repago también, el presunto patriotismo, etecé?

¿Avalas la “mano dura”, el arsenal de 1 millón de euros en gases lacrimógenos y medio millón en pelotas de goma, una ley que endurezca las manifestaciones, o los indultos a agentes de las fuerzas de Seguridad condenados por tortura?

¿Es todo esto lo que votaste?

¿Sabías cuando votaste qué todas éstas eran las intenciones de Rajoy a la vista de sus palabras y las de todo su equipo?

¿Crees que Rajoy nos sacará por este camino de la crisis? o ¿Crees que nos encontramos al borde de despeñarnos? Rajoy es este señor que «retó» a la UE y luego tuvo que recoger velas.

Equidistán

Equidistán es un país en el que todas las verdades son relativas. No hay absolutamente nada cierto. Al menos para un observador que contemple con cierta frialdad las opiniones vertidas. Todo es uno y su contrario. Yo no mido 178 centímetros y tengo los ojos marrón claro. De hecho, si alguien estima que no sobrepaso el metro cincuenta y mis pupilas son azul eléctrico, nadie le sacará de su convencimiento… erróneo.

Una amiga mía conservadora, y muy aficionada a hablar de política, tiene muy delimitadas las fronteras: la vida se ve según la ideología. Las manifestaciones de los contrarios a la suya, se etiquetan en un lado y se ponen en cuarentena cuando no se rechazan. Y ya está. Las cosas son como ella las ha pensado previamente. Al menos, admite como válida otra forma de verlas. Pero los hechos reales no existen como tales, todos han de ser interpretados.

Desde hace décadas la sociología ha estudiado la percepción selectiva –me fascinó su estudio-. Uno desbroza de la realidad lo que está de acuerdo con su idea y no ve el resto. En un corrillo de periodistas en Huesca el otro día, uno de ellos habló de informes concretos sobre este asunto: “Cuando les presentan los datos auténticos, los rechazan”. También lo he comprobado. Tratas de exprimir tus neuronas para aportar argumentos, cifras, comparaciones y al final te responden: “Ya, pero yo no creo que sea así”. La creencia se ha adueñado de nuestra sociedad.  Nada que ver con el pensamiento crítico. Ni con el pensamiento a secas, claro.

En Equidistán muchos grandes medios informativos actúan reforzando el mensaje equidistaní. Habla Zapatero, dice lo contrario Rajoy, y punto, que los datos reales no contaminen el espectáculo. El cliente se surte de la opinión que más le gusta. En los falsos debates (ideados solo para entretener a la audiencia) ocurre lo mismo.

En Equidistán, por tanto, no existe la memoria. Se pierde en la maraña de opiniones cruzadas.

De repente, eso que llaman para darle lustre “las cancillerías” se preguntan “si no habrá que revisar la seguridad de las centrales nucleares”. Señores, que hace un cuarto de siglo justo supimos lo que era un Chernóbil. ¿Se han olvidado? ¿No hay informes en parte alguna? Ah, no, que hay matices que… “relativizan”, no se puede comparar aquello con esto.

Y los medios informativos hablan de “histeria nuclear”, y ya tenemos el “debate” servido: ¿está vd a favor de las nucleares o en contra? ¿Le gusta a Vd más el café solo o con leche?

Los pronucleares echan mano de  todo para seguir manteniendo el tinglado. Esto es igual que los aviones, no deja uno de viajar en ellos porque de vez en cuando uno se estrelle (mala suerte). Lo que ocurre es que los cascotes no permanecen miles de años en el suelo como amenaza. Ah, que el CO2 también es malísimo. Sí, casi a diario saludo a Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella a ver si se apiadan de mis pulmones, y barren el manto putrefacto que cubre siempre Madrid por la contaminación de los automóviles. Y quien dice Madrid, pues, ya sabéis, donde queráis. De todos modos, aviados andamos.

¿Qué quiere Vd? informe bien ¿cómo quiere mantener el nivel de progreso sin nucleares? O sin derivados del petróleo, aunque vayan al aire y del aire a nuestro organismo. ¿Café solo o con leche?

Pero ¿de qué progreso me hablan? ¿Eso es progreso?

¿No querrá Vd volver al brasero? Pues no precisamente. Las energías renovables aportaban ya casi el 20% de la producción eléctrica de España. Antes del parón que ordenan las empresas que fabrican nucleares o las petroleras. Ya, pero “yo no creo que esto sea así”. Vale. Té solo o con limón.

El Japón desgraciado, cobaya de las nucleares, pasa por momentos críticos. Y “los mercados”! huyen de la quema hundiendo su bolsa de valores.Quizás si los gobiernos que elegimos como nuestros representantes se ocuparan de los ciudadanos y no estuvieran dedicados a defender a los especuladores privados,las cosas pintaran de otra forma.

Un comentarista de alguna tele norteamericana soltó esta perlita:

«El costo humano aquí parece ser mucho peor que el costo económico y podemos estar agradecidos por ello.»

En el Equidistán en el que vivimos, te dirán que el peligro nuclear en Japón es terrorífico y también que no, que es una minucia. Danzarán ante tus ojos los destellos de los fuegos artificiales para que te distraigas, olvides y aceptes lo que te echen.

Como muchos otros, yo no vivo en Equidistán, lo sufro. Os aseguro que mido 178 cms y tengo los ojos marrón claro. Y que hace más de un cuarto de siglo –más- que sé lo que implica la energía nuclear. En el veinte aniversario de la tragedia ucraniana, unos compañeros de Informe Semanal hicieron este reportaje. Ah, no, que esto es exagerado, «demagógico». Ver para creer, ver para no creer. Es que Chernóbil era sovietica. Pero como dice hoy el Washington Post “si en Japón no puede hacer centrales nucleares seguras ¿dónde las harán?” Igual los especuladores y políticos neoliberales le tienen que decretar un “ajuste” de los suyos a la Naturaleza. De momento, el sufrido y disciplinado pueblo japonés me encoge el corazón. Y con razones.

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