«Reacciona» ya está en la calle

Ya está en la calle. En un tiempo récord. Con todos los medios para que se difunda. El caldo de cultivo de este blog, el empuje de aquel contrATTACando que hicimos en Noviembre, ver que en Francia había muchos ciudadanos dispuestos a indignarse y escuchar vientos de cambio, ha desembocado en este libro. Su contenido merece altamente la pena en mi opinión. Es un relato documentado, escrito con razón y pasión, con libertad, sin etiquetas. Ilusionante.

Reacciona es un libro “de argumentos” y aún así destacan ideas condensadas en frases.

Stéphane Hessel:

«Frente a los peligros que enfrentan nuestras sociedades interdependientes, es tiempo de acción, de participación, de no resignarse. Es tiempo de democracia genuina. Tiempo de movilizarse, de ser actores y no sólo espectadores impasibles, progresivamente uniformizados, gregarizados, obedientes».

José Luis Sampedro:

“Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento”.

“Debajo de la alfombra aparece un suelo corroído que no va a mejorar remendando la alfombra para taparlo mejor. Occidente puede correr la misma suerte de otros imperios extinguidos, dejando un vacío bajo la palabra Europa”.

Federico Mayor Zaragoza:

“La crisis sistémica no se puede abordar simplemente insuflando recursos económicos o impulsando la producción de sectores clásicos de la economía sino con un cambio profundo centrado en la sostenibilidad humana y ambiental”.

“Es, pues, una ocasión histórica para redefinir el sistema económico mundial a favor de la justicia social. ¡Ha llegado el momento de “rescatar” a los ciudadanos! ¡Ha llegado el momento de “superar los límites de lo posible”!”

Baltasar Garzón:

“La corrupción como fenómeno que genera injusticia y desigualdad entre los ciudadanos, debería levantar océanos de protestas y rechazo frente a quienes deberían ofrecer respuestas para erradicar esas prácticas torticeras en una sociedad y no lo hacen”.

“Es el momento de que la sociedad civil actúe unida, mano con mano, hombro con hombro, como en las grandes ocasiones en las que ha sido convocada a salvar la situación. Hoy, es el momento en el que, más allá del esfuerzo diario de sobrevivir, seamos capaces de ponerle fin a las acciones de los que quieren aprovecharse de las instituciones, corrompiéndolas y destruyéndolas, y de conseguir su expulsión de la vida pública”.

Juan Torres López:

“¿Estaban en la inopia los funcionarios mejor pagados del mundo, los economistas más reputados, eran simplemente ignorantes e incompetentes o sencillamente mentían?”

“Es mentira que haya que recortar el gasto para salir de la crisis porque los déficit y la deuda no se han producido porque los gobiernos sean unos «manirrotos» y el gasto social excesivo, como suele divulgar la opinión neoliberal predominante.”

Angels Martínez Castells:

“A lo que más se parece la privatización de empresas públicas en muchos casos, es a un robo con desfalco que debería figurar en el Código Penal”.

“Una estimación cautelosa estima que las fugas de capitales a los paraísos fiscales supone que los Estados dejen de ingresar entre 250 y 300 mil millones de dólares anuales. Es el gran robo organizado, a gran escala. Y consentido”.

Rosa María Artal:

“El viejo lema de los medios, de todos los medios, “informar, formar y entretener”, pasó a convertirse en “entretener para vender”.

“Libertad de mercado pues, pero tiene que incluir otras libertades imprescindibles, de cumplimiento conminatorio: la libertad de comer, de beber agua potable, de vivir, de educarse, tener acceso a la sanidad, a la justicia, a la cultura, a pensar y a expresarse. Todos. La libertad no puede ligarse únicamente al beneficio económico”.

Ignacio Escolar:

“España también cuenta con el récord absoluto de paro juvenil del primer mundo: un 40,06%. Hay que viajar al norte de África, hoy en llamas, para encontrar un porcentaje de paro juvenil similar a esta cifra”.

“De todos los argumentos contra cualquier movilización, hay uno especialmente repetido desde que existen las huelgas: “No va a valer de nada”. ¿En qué estrellas está escrito que nada de nada va a cambiar?”

Carlos Martínez y Javier López Facal:

“En el ranking Scimago de universidades del mundo, figuran seis universidades alemanas entre las doscientas primeras, frente a una sola española”.

“No es una extravagancia propia de ricos ociosos, el hecho de que los países de mayor producción tecnológica y mayor dinamismo económico sean también los que más invierten en investigación básica. Se trata más bien de que los países son ricos porque investigan, no investigan porque ya son ricos”.

“No nos resignamos concretamente a que España no tenga una educación tan buena como la de Finlandia, o una investigación científica tan profesional como la de Suecia”.

Javier Pérez de Albéniz:

“La destrucción de la educación pública es el problema número uno de este país, de cualquier país, por encima incluso del paro, del terrorismo, de la corrupción política”…

“La cultura es la mejor revolución. Seguramente por eso a los Gobiernos mediocres y dictatoriales les espanta la posibilidad de un pueblo educado, culto, con preparación, con criterio”.

“No olvidemos que luchar por la cultura es luchar por el conocimiento, por la dignidad, por la igualdad.

Lourdes Lucía:

“El planeta se ha convertido en un gran casino financiero en el que se apuesta con el deseo de ganar mucho dinero en poco tiempo. Y las fichas con las que se juega van desde los ahorros a las pensiones, desde las hipotecas a los alimentos”.

“El interés de todos debe estar por encima del provecho individual. No es posible que el miedo, la desesperanza y la manipulación acaben con nuestra capacidad de reacción”.

Y así… 176 páginas. A 9,50 euros.

*A las cinco contestamos preguntas en 20 minutos, Lourdes y yo.

http://www.20minutos.es/entrevistas/rosa-maria-artal-y-lourdes-lucia/295/

Islandia, ejemplo de reacción

Los islandeses siguen dando ejemplar muestra de cordura y dignidad. De libertad. Por segunda vez han rechazado pagar las deudas de sus bancos privados caídos en bancarrota por aplicar la estrategia neoliberal. Les suponía pagar 13.300 euros por cabeza. En la primera ocasión los acreedores –bancos británicos y holandeses que habían apostado en el casino bancario islandés los planes de pensiones de sus ciudadanos- les pedían un interés del 5,5%, ahora lo habían rebajado al 3% y les daban muchos más años para reembolsarlo. Pero los islandeses siguen diciendo no. Tienen la inmensa fortuna de no pertenecer a esta UE que aprisiona a la Europa real, -y cuya apuesta es defender a los bancos y «mercados» por encima de los ciudadanos- y aún pueden rebelarse. Algunas voces sensatas alertan en Islandia de que el inmenso poder fáctico que hoy manda en el mundo –con la connivencia de los gobiernos- no se conformará y dictará represalias. Los acreedores además están dispuestos a llegar a juicio. En ese pulso están.

Hemos tratado de antiguo el tema de Islandia en el blog, desde que apuntaba el problema. Resumo de nuevo hitos de esta odisea:

Islandia es un pequeño país nórdico en el que sus 300.000 ciudadanos gozaban del nivel de desarrollo y civilizada convivencia que suele caracterizar a la zona. Ocupaban el undécimo lugar mundial en PIB per capita y, lo que es mucho más importante, el primero en el Índice de Desarrollo Humano, una clasificación muy rigurosa que establece la ONU, valorando otras variables además de las que hablan, exclusivamente, de resultados macroeconómicos. Islandia era el país donde mejor se vivía del mundo. Y sus ciudadanos, los más felices.

En 1998 le sacudió al mundo desarrollado la fiebre privatizadora. Eran los tiempos de Áznar en España que se apuntó con fruición al empeño descapitalizando al Estado con la venta de las empresas que, privadas, son hoy punteras en beneficios. Islandia culminó la labor de desprenderse de sus 3 bancos públicos en 2003. Los islandeses aumentaron su prosperidad ficticia con la gestión de su banca privada que daba unos créditos y pagaba unos intereses estupendos. Tanto que quebró (2008). No eran realistas.

El problema fue que esos inversores y clientes eran en su mayoría británicos y holandeses. Y querían cobrar. Lo siguen queriendo naturalmente. Así que las autoridades del Reino Unido intentaron aplicar a los islandeses, como medida coercitiva, la legislación antiterrorista nada menos. A los ciudadanos islandeses. No al Banco ICESAVE -la nueva entidad financiera privada-, ni siquiera a las autoridades políticas que propiciaron el fiasco, sino a toda la población de Islandia.

La quiebra de Islandia ya había supuesto a sus ciudadanos que se suspendiera el intercambio internacional. ¿Qué implicaba? que el dinero de los islandeses no valía nada fuera y no podían ni emigrar. Para gestionar la crisis cambiaron de Gobierno y eligieron a la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, de 66 años, exsindicalista y gay. Ahora, también apoya -de alguna manera- la resistencia el presidente de la República, Oláfur Ragnar Grímsson, en el cargo desde 1996, es decir que ha vivido todo el desarrollo de la crisis y resurrección islandesa. Ahora el país ha salido de la recesión, y crece: la última cifra conocida al 1,2%.

   El dilema es serio para los gobernantes islandeses sin embargo. Veo en Euronews que la presidenta contempla con preocupación el juicio al que pueden someter al país los acreedores.  El endeudamiento de sus bancos fue de tal calibre que multiplicaba por tres el PIB de Islandia. No pueden devolverlo. ¿Tienen que hacerlo los ciudadanos? Se niegan. ¿Puede entonces vivir aislado un país que no es autosuficiente como casi ninguno lo es ahora? ¿Hay que entrar en la UE para tener ese soporte? ¿A qué precio? El primero es devolver las deudas.

Por el momento, Islandia enjaula a sus banqueros. Como decía el magistral artículo de El País que permaneció varios días como el más visto del periódico… en España. Casi 160.000 visitas directas contabilizadas. Escrito además con gran brillantez, tenía frases como ésta: «Esto es Islandia, el lugar donde los bancos quiebran y sus directivos pueden ir a la cárcel sin que el cielo se desplome sobre nuestras cabezas; la isla donde apenas medio millar de personas armadas con peligrosas cacerolas pueden derrocar un Gobierno».

Los medios hoy nos ilustrarán con los “rifirrafes” –que tanto divierten- del PP y el PSOE, pero no nos contarán esto. Ni aclararán la confusión de origen: No son los países los que quiebran, sino los bancos quienes tienen problemas (debidos a sus propios errores que arrastran a las cuentas de los Estados) pero «rescatan» a los países para que paguen los platos rotos sus ciudadanos. Y sin prescindir de intereses porque también el rescate es negocio. “Demasiado grandes para caer” en opinión, por ejemplo, de la UE que ya ha hecho pasar por el aro a Portugal, decretando restricciones durísimas para sus ciudadanos, y obligando a ese eufemismo tan bonito: “un ambicioso plan de privatizaciones”. Vamos, que les van a dejar con una mano delante y otra detrás. ¿Todos los bancos son «demasiado grandes para caer»? Pues va a ser que igual no nos podemos permitir tantos bancos a mantener y con que se vayan al cuerno unos pocos,  tenemos menos bocas que alimentar.

Nuestra excelsa vicepresidenta económica, Elena Salgado, es otra obediente seguidora de los mandatos neoliberales, en detrimento de la sociedad. Hasta feliz se muestra cuando “los jefes” la aprueban.

En resumen: en Islandia la ciudadanía –después de estar con el agua por encima de la cabeza y haber comenzado a ahogarse- ha reaccionado y dicho no. Sus políticos les consultan y no obran en contra de su opinión por el momento. Quienes estamos en la égida de la UE bajamos la cerviz prestos a la estocada. Apasionante saber si Islandia ganará el pulso

Medina. Público

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«Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo»

Pocos secretos más inexpugnables que el número de personas que asisten a cualquier manifestación en España. En la Era de los satélites y la tecnología, no es posible saberlo con precisión jamás. Leo y oigo, mil, dos mil, tres mil, cuatro mil, cinco mil. Bien, pues había muchos jóvenes en Madrid protestando por el negro futuro al que les abocan. Por su presente precario.

Más del 40% de los jóvenes españoles están en paro, acaparando el récord del primer mundo. Hay quien argumenta que “esta cifra es engañosa porque muchos trabajan en la economía sumergida”. Estupendo futuro pues en el fraude y la inseguridad laboral y de derechos.

 En pancartas y pasquines, preocupación en cambio por la corrupción, por pensar en la banca antes que en las personas, por despilfarrar nuestro dinero. Por el porvenir privatizado que deja los servicios para quien pueda pagarlos, entregando el patrimonio de los ciudadanos a empresas privadas de lucro privado. Sin casa. Sin privacidad. Sin estabilidad que permita construir apenas nada, porque nada puede edificarse si no es en sólido. Y aún hay más:  todo lo que dice su manifiesto. Se les ha quitado demasiado, sí.

Mayores y vecinos arropan. No podemos consentir que se destruya una generación. Ni seguir contemplando, como hace la mayor parte de la sociedad, la naturalidad con la que se informa y se aceptan las “intranquilidades” de “los mercados” en cuyo nombre nos restan derechos a todos. Ellos, la juventudsinfuturo, son pocos aún. Se están organizando. Los indignados lo están y mucho. También son ni-ni: ni nos callamos, ni tenemos miedo.

 Un amplio dispositivo policial, notoria cobertura mediática. Al final, un grupo de incontrolados que surgen de la nada, que no hemos visto al terminar la manifestación arman lío. Algún herido. Detenidos. El número de alborotadores siempre se conoce con mucha mayor precisión que el de los manifestantes pacíficos. 300 dicen ahora. ¿Se fue un tercio de la manifestación de 1.000 a levantar barricadas? ¿O era de la de 5.000?

Sin miedo. Por fin. Los hay que jamás se moverán si no se les marca una senda. Sin futuro pero sin miedo algunos jóvenes españoles ya, como otros jóvenes en otros países europeos. Las reseñas periodísticas acortan una de las frases coreadas en la protesta. Ay, que el tiempo es caro para la información, ay, perdamos el miedo. Merece la pena luchar y disfrutar de la dignidad de la vida. Nada es comparable a vivir con dignidad.

¿A las puertas del cambio? ¿Cuál?

Algo muy trascendental está ocurriendo. Pase que los árabes pobres se levanten contra sus dictadores, y que la evolución de algunos de los conflictos –no de todos por fortuna- esté llevando a los peores escenarios que cabía prever –léase Libia-. “Si puedes hacerlo mal ¿para qué te vas a molestar?” debe decirse la “comunidad internacional”. En esa guerra de cómodas opiniones que nos enfrenta aquí, por cierto, es tremendamente difícil mantener posturas unilaterales e inamovibles, porque la materialización de los acuerdos no depende de nosotros. Casi nada parece depender de nosotros, los europeos.

Pase que el África negra también cruja y Costa de Marfil arroje asimismo la cara más abominable que puede presentar un problema: el poder ganado en las urnas ha de dilucidarse a tiros, con centenares de víctimas, ensartados en codiciosos intereses económicos. Ramón Lobo helaba la sangre el otro día al escribir una terrible verdad: «África necesita desgracias grandes para lograr titulares pequeños». Seguid leyendo para entender los entresijos de este conflicto, si no los sabéis.

¿Pase? Cada drama es un mundo y el de todos se convulsiona y apenas parecemos tener tiempo de engullir los acontecimientos. ¿Nada va con nosotros?

Ahora bien, lo que me hace pensar que nos encontramos ante los estadios finales de un sistema que traerá un cambio es… algo tan simple aparentemente como un artículo del Wall Street Journal. Sí, ése diario al que llaman “la Biblia neoliberal”, en liderazgo compartido con el “Financial Times” británico. El WSJ nos ha dictado doctrina sin cesar. A todos. A España en particular, dado que tienen a Aznar de asesor. Zapatero pasó a visitarles para “tranquilizarles” en su visita a EEUU en Septiembre de 2010. Mientras Salgado se iba al FT en Londres para lo mismo.

«O los ricos comienzan a pagar impuestos o se enfrentarán a una revolución», ha escrito Paul B. Farell, uno de sus prestigiosos columnistas. El artículo del que informa El País no tiene desperdicio de principio a fin. Entresaco un párrafo, pero es digno de que no le sea perdida ni una coma.

«Sigan soñando», apunta Farrell, que avisa de que el 93% de lo que se oye acerca de los mercados, las finanzas y la economía «son conjeturas, ilusiones y mentiras con el único fin de manipular en la toma de decisiones para sacar el dinero de los bolsillos» de la gente. «Ellos se enriquecen diciendo mentiras sobre los valores. Odian a las normas de la SEC [regulador de la Bolsa de EE UU] que les obligan a decir la verdad». Y pone un dato como ejemplo: en los últimos 10 años, el 20% de los fondos de pensiones de los trabajadores -10 billones de dólares- se ha esfumado en Wall Street”, describe Ramón Muñoz.

Es decir, hasta los más recalcitrantes advierten que “los mercados” y los políticos que los sustentan –prácticamente todos- se han pasado, como se dice en España, tres pueblos. Y hasta en el EEUU, decepcionado por Obama, hay ya corrientes “revolucionarias” ¿o le quitamos las comillas?

En Europa, como vemos, lo que hay por el momento son movimientos… literarios. Rajoy sigue paseando su patético discurso neoliberal indeciso, o claro, pero indefinido en su concreción, mediocre hasta el sonrojo ajeno, y la ciudadanía continúa enzarzada en el dilema de los “galgos o podencos”. A todos los niveles. Desde Madrid o Barça, el uso manipulador del terrorismo, o las pugnas de candidatos.

En tanto se dedican horas a hablar de asuntos que deberían resolverse informativamente en 30 segundos (posibles candidatos políticos y el resto del dilema “canino” –galgos o podencos-), el mundo se está levantando. Si un neoliberal que trabajó para Morgan Stanley, Farell, alerta nada menos que desde el Wall Street Journal -estos chicos no dan puntada sin hilo-, que o cambian o la codicia les va a explotar en el gaznate -«¿Cuánto tiempo resta para que el resto de los países ricos estalle como Egipto?, pregunta- es que estamos ya en las puertas de un cambio.

No en Europa, parece. Ciego y sordo dormita el paquidermo azul de la UE. Peor en España que se dispone a profundizar en la barbarie neoliberal de la mano de políticos bien poco edificantes. No sé cuántos se salvan, de todos modos, de esa consideración. Alguno habrá. Que pida ayuda desde la cárcel de sus “aparatos”, igual deberíamos ayudarle. Empieza a urgir que alguien  se mueva en la dirección correcta. O que se mueva al menos.

“La Historia no admite vacíos: imparable la Vida los llena. Todo ocaso ofrece una ocasión”. Lo dice José Luis Sampedro en Reacciona. Circunstancias  similares se dieron tras el crack del 29, entonces el vacío lo llenaron los «itsmos»: fascismo, nazismo, y la revitalización del comunismo totalitario… y una guerra. No tiene por qué suceder lo mismo ahora. Algo o alguien llenará el vacío. Que sea la cordura, la justicia, la democracia.

(Llevo cerca de 40 años escuchando esta canción y creyendo que un día será posible. Algo cambió entonces. Un poco.)

(Aunque hay otras formas de verla ¿Más realista? ¿Hacía qué cambio vamos?)

ETA: demagogia y desmesura

Vivimos en un país que impide construir futuros positivos porque de continúo precisa dedicar todas los recursos a apagar fuegos ficticios.

Vuelve ETA con fuerza ¿a matar? No a dar réditos políticos a una derecha sin escrúpulos –en este caso- que no duda en utilizar el terrorismo para manipular aún más de lo que está a la opinión pública y acaparar poder. De repente, un faisán y unas actas de reuniones redactadas por los terroristas, copan debates, páginas, ondas y las conversaciones de unos ciudadanos, algunos, que tienen problemas reales mucho mayores. Pero hemos –han- resucitado el «dime a quien odiar, dime a quien temer, no mires cuánto me beneficio».

 ¿Probamos a mirar las cosas desde otro punto de vista?

ETA ha asesinado a algo más de 800 personas durante los últimos 50 años. Y ha dejado heridos y mutilados. Terrible y condenable en todos los casos.

 Cada año la ley del beneficio económico y la mala gestión política arrebatan violentamente la vida de 16.000 personas, por efecto de la contaminación ambiental, según un informe de Ecologistas en Acción. La mitad de los españoles respira agentes peligrosos que dejan secuelas. En Madrid, la comunidad más afectada, el 80% de los ciudadanos. De haber sido ésa la tónica durante el último medio siglo, habrían muerto exactamente 800.000 personas por esa causa, sin ocupar más que un breve en los medios informativos. Y sin motivar tampoco protestas sociales. Ni un «rifirrafe» he visto u oído al respecto.

Todos los años una media de mil trabajadores muere por accidente laboral. Las víctimas con secuelas, apoplejías incluidas, multiplican desorbitadamente esa cifra. Falta de formación y/o medidas de seguridad influyen de manera decisiva en este balance. De nuevo, la ley del máximo beneficio y la precariedad laboral arrancan vidas y salud.

En los accidentes de tráfico (llegó a haber 4.000 muertos anuales) cabe alguna responsabilidad de quien va al volante en muchos casos, no de quien se los «encuentra». En los más de 3.000 silenciados suicidios que se producen cada año (por ejemplo, el suicidio es la principal causa de muerte de las mujeres entre los 30 y los 34 años) habría muchas culpas que repartir, sociales, políticas, económicas, no solo personales.

El caso es que cada vida vale lo mismo. ¿Usar pistola o bomba para acabar con ella marca una diferencia? ¿Tan abismal en su tratamiento político y mediático?

Dicho todo esto, aquí tenemos información real sobre el caso Faisán, el auto. No hubo presiones políticas para no perseguir el terrorismo. Notad que lo llama “hechos”. Aquí, cómo respira la derecha, en el editorial de ABC por ejemplo, en línea con el enardecido discurso del PP. “No hay precedentes en el mundo democrático de un Gobierno capaz de ofrecer la rendición del Estado a una banda de asesinos. Lo ocurrido coloca al Ejecutivo de Zapatero en el filo mismo del abismo”.

Un resumen de la hipocresía suma del PP y la prensa conservadora en el blog y columna de Ignacio Escolar con el que, como tantas veces, coincido.

«Zapatero apenas se movió: ni derogó la ley de partidos para legalizar a Batasuna ni dejó de detener a etarras ni acercó a ningún preso a Euskadi ni mucho menos entregó Navarra. Y eso que había precedentes: durante la penúltima negociación, la de Aznar con esa ETA a la que calificó como “Movimiento de Liberación Nacional Vasco” en 1999, el Gobierno excarceló a 180 etarras, 135 presos más fueron acercados a Euskadi, disminuyeron las detenciones y se invitó a volver a 304 prófugos. Uno de esos etarras liberados por el Gobierno de Aznar durante aquella negociación, Iñaki Bilbao, volvió a matar: asesinó poco después al concejal socialista Juan Priede. Y a nadie se le ocurrió acusar a Aznar de colaborar con ETA».

 Pero ya estamos de nuevo en harina para fabricar el pastel de la demagogia, utilizando el terrorismo como arma electoral. Arma electoral, repito. Tienen mucha práctica. En 2007, en un período en el que el único atentado en mucho tiempo fue el de la T4, el PP, la derecha mediática y grupos de extrema derecha varios, emprenden y desarrollan una campaña sin precedentes para protestar -dicen- por la política antiterrorista del Gobierno. Campaña tan ficticia -y obscenamente aprovechada- como ésta. Trece manifiestaciones cuento, pudieron ser más.

El diario ABC publica una tribuna del escritor Juan Manuel de Prada, titulado “Alta traición” que terminaba así: “»Llamemos a las cosas por su nombre: esto es alta traición. Cabría preguntarse si un gobierno que humilla el honor de un Estado no merece algún tipo de castigo. En épocas menos confusas esta pregunta habría obtenido una respuesta inmediata y severísima”. ¿En 1936 por ejemplo?

Lo contaba en mi libro España, ombligo del mundo, (y guardo impresa la tribuna hoy más difícil de encontrar en Internet) donde dedico amplio espacio a este tema. Por ejemplo, a la manifestación del 10 de Marzo de 2007, víspera del tercer aniversario de los atentados del 11M, que ni se nombran, porque en esta ocasión “no toca”. El PP fleta 760 autobuses para hacer llegar gente de toda España.

Mariano Rajoy, en el comunicado final, reitera sus teorías sobre las cesiones que le presupone al Gobierno e incluye tres interesantes puntos.

Uno mesiánico:

“Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan”.

Otro en el que parece desechar por fin la autoría de ETA en los atentados del 11M, aunque los manifestantes sigan gritando allí mismo “queremos saber” o “¿quién ha sido?”:

“La España que consiguió que ETA no matara porque no podía matar, porque la estábamos derrotando”.

Y un llamamiento que nos heló la sangre a muchos españoles:

“Necesitamos recuperar el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno yo quiero establecerlo con la gente, con los españoles. En ese espíritu, convoco solemnemente a todos los españoles, a los que les importe España, a poner fin a esta situación”. ¿Cómo? ¿Como en 1936? Pues ya están de nuevo igual.

¿Se da cuenta el PP y sus acólitos de cuántos votos dan al PSOE con esta actitud? ¿Se dan cuenta, sobre todo, de cuánto ofenden la inteligencia y el sentido ético?

(Vídeos de la manifestación aludida. El segundo, amplio, con un anuncio delante y no por casualidad. Son muy instructivo ¿dónde quedaron las acusaciones sobre Navarra por ejemplo? ¿Dónde está la responsabilidad por hacer estas acusaciones sin fundamento?)

De la indignación a la Acción: Reacciona

  Esto era en lo que andaba y ando. Lo cuenta hoy, muy bien, Público:

De la indignación a la acción. Hace un mes salía a la venta en España ¡Indignaos!, un librito que se levantaba contra la indiferencia de los ciudadanos ante el retroceso de las democracias modernas, un llamamiento ante la pasividad: «La peor actitud es la indiferencia», pedía a los más jóvenes el autor del panfleto, Stéphane Hessel, de 93 años. Y como si cogiera el testigo, un nuevo libro trata ahora de dar un paso más a favor del grito de guerra, más allá de llevarse las manos a la cabeza: se trata de Reacciona, que Aguilar editará en unas semanas.

Reacciona es una obra coral, coordinada por la periodista Rosa María Artal, en la que han participado representantes de diferentes generaciones y ámbitos profesionales: José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Juan Torres López, Àngels Martínez i Castells, la propia Artal, Ignacio Escolar, Carlos Martínez Alonso, Javier López Facal, Javier Pérez de Albéniz y Lourdes Lucía. Como dice Hessel, encargado aquí de prologar el tomo, «es tiempo de democracia genuina»; «es hora de actuar».

El sistema está enfermo

Los convocados tenían un objetivo: «Dirigirnos a la sociedad en general, y a los jóvenes en particular, intentando concienciar y provocar una reacción frente a las medidas neoliberales impuestas como única salida posible a la crisis», escribe Sampedro. Arma de doble uso, Reacciona mezcla el lenguaje didáctico con uno más práctico que apela al lector y le da herramientas para enfrentarse a unas medidas que afectan a su calidad de vida. Porque «es una falacia hablar de crisis financiera únicamente. La crisis es política. La crisis es del sistema de vida occidental». Según Sampedro, «estamos viviendo en pleno ocaso del mundo en que vivieron nuestros padres», debido a «un afán de saqueo propio de las hordas bárbaras» de manos de los financieros culpables de la crisis. Como dice Artal, «el sistema en el que vivimos está gravemente enfermo». El resultado es demoledor.

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Mercados, sí, bwana

Portugal es la víctima más reciente del neoliberalismo. Resulta asombroso contemplar la naturalidad con la que los informativos nos cuentan los problemas a los que ha llevado a nuestros vecinos su deuda. Asumiéndolos como normales, sin antecedentes ni contexto. Cómo tiene que dimitir el presidente porque no le acepta el parlamento su nuevo plan de ajuste. Ver acudir a Sócrates compungido a rendir cuentas a Bruselas. Asistir al nuevo dedo en el ojo que meten a Portugal las agencias de «rating» bajando su calificación. Asumir en el horizonte portugués –y en todos- más y más “austeridad”. Para los ciudadanos de a pie, naturalmente. Y cómo éstos siguen la peripecia tan tranquilos aparentemente.

En 2008, 13 de Septiembre, emerge una descomunal crisis financiera que ha llenado los bolsillos de bancos y “mercados” con cuantiosas ganancias basadas en la nada (y en fraudes). Se les inyecta dinero público para mantenerlos porque… “son demasiado grandes para caer”. Sólo en EEUU, 70.000 millones de dólares. En Europa país por país, e incluso el Banco Central Europeo interviene aportando 30.000 millones de euros.

Y, héteme aquí, que le dan la vuelta a la tortilla.

Acudo a Alberto Garzón y Juan Torres para explicar cómo y con qué consecuencias:

 1) Los bancos también tuvieron un papel clave en la especulación contra la deuda pública. Cuando los Estados se vieron obligados a salvar a la banca y a desembolsar dinero público en diferentes programas de estímulo para evitar una catástrofe mayor tuvieron que incrementar sus niveles de deuda pública. Y esta deuda fue financiada, paradójicamente, por la propia banca. Así, mientras los estados estaban prestando dinero a la banca a bajos tipos de interés (con el objetivo de que la banca lo prestase a empresas y familias), ésta estaba dedicando ese dinero en comprar deuda pública. El resultado era la permanencia de la recesión, el incremento de la deuda pública y el crecimiento de los beneficios bancarios.

2) Muchos de estos fondos y otras tantas entidades vinculadas a los bancos están registrados en paraísos fiscales, de forma que no pagan impuestos con los que financiar los servicios públicos. Esto invierte el sentido de los sistemas fiscales, ya que al final los servicios públicos acaban financiándose por aquellos sectores que no pueden evadir impuestos (las clases populares) mientras que los bancos y las grandes fortunas apenas contribuyen. Esto repercute necesariamente en una peor calidad de los servicios públicos, lo que se utiliza a su vez como excusa y justificación de su privatización .

3) En efecto, los bancos aprovecharon su desigual poder y cultura financiera ante los individuos para imponerles condiciones leoninas y realmente explotadoras, creando de esa forma el método de punción de riqueza que sustentó la burbuja financiera. La banca creó nuevas formas para el pago de las hipotecas, con nuevos y complejos tipos de interés que confundían a quienes suscribirían nuevos contratos. La gente, obligada en muchos casos por las circunstancias a tener que endeudarse (por los bajos salarios, la necesidad de una vivienda y la retracción de los servicios públicos) fue manipulada y engañada no sólo por los agentes bancarios sino también por los brokers o comisionistas, quienes eran contratados por los bancos para ampliar su cartera de hipotecas y cobraban en función del volumen total suscrito. Grandes beneficios para la banca a costa del empobrecimiento generalizado de la población.

Rajoy está contento con lo sucedido en Portugal. Dice que los países necesitan a veces un revulsivo (lo que hace vomitar). El presidente se va y llega otro. Con su acierto habitual, el candidato del PP entiende que el nuevo titular del gobierno es… un revulsivo. Lo que hace vomitar.

La desmemoriada sociedad no recuerda “El papel de las derechas en el desempleo estructural de España”.  Pero las políticas neoliberales son también aplicadas ahora por los socialistas. Y el sector “izquierda exquisita” anda en el cauce canalizado de la consignas incuestionadas. Optimista por naturaleza, espero que quede por ahí alguien, muchos, incontaminado.

¿Quién dice a los especuladores, a la inefable UE azul, sí, bwana? los gobiernos. Los que elegimos. Los que decide esta ciudadanía informada y con criterio. Y protestas ni una que todo son asuntos internos.

Igual habría que volverse “mercado” e irse a especular a Portugal que en nada lo venden a precio de saldo. Es un país que adoro. Pobre Portugal vecino de barbas en remojo.

Una buena noticia: El presidente de Yemen se declara dispuesto a ceder el poder pacíficamente. Menos mal que los yemeníes se las han apañado solos. Y no todos los dictadores son San Gadafi. Si es que una se anima con cualquier cosa.

Liz y los payasos

Isn’t it rich?

Are we a pair?

Me here at last on the ground,

You in mid-air.

Send in the clowns.

Isn’t it bliss?

Don’t you approve?

One who keeps tearing around,

One who can’t move.

Where are the clowns?

Send in the clowns.

Just when I’d stopped opening doors,

Finally knowing the one that I wanted was yours,

Making my entrance again with my usual flair,

Sure of my lines,

No one is there.

Don’t you love farce?

My fault I fear.

I thought that you’d want what I want.

Sorry, my dear.

But where are the clowns?

Quick, send in the clowns.

Don’t bother, they’re here.

Isn’t it rich?

Isn’t it queer,

Losing my timing this late

In my career?

And where are the clowns?

There ought to be clowns.

Well, maybe next year.

Gran pérdida. Pero no era «la última». Quedan Lauren Bacall, Kim Novak, Shirley MacLaine, que yo sepa. Pasión por los titulos, etiquetas y simplificaciones.

Libia, Gadafi, la ONU, oriente en llamas, reactivación de atentados en Israel/Palestina, Portugal, la UE, los intranquilos mercados, SORTU, una mujer encerrada por su marido dos años mientras una comunidad de solo 20 vecinos mira para otro lado, dinero y estudios para ver cómo se manipula la orientación sexual… Mándame a los payasos. Lluvia adorable, realizaciones inmediatas… No será la última vez.

Mea culpa

Conforme pasan los días me voy convenciendo más y más de que la radiactividad no es en realidad tan peligrosa como pensaba. Resulta que una ha conocido más o menos de cerca los estragos causados por el accidente nuclear de Chernobyl  hace un cuarto de siglo (la tierra quemada que dejó, las malformaciones de los niños nacidos con posterioridad) pero es que eso fue un hecho aislado, debido a la obsolescencia soviética. Convivimos con la radiactividad y no nos pasa nada. Cada vez que me hago una radiografía me sacuden un guisopazo y aquí estoy yo tan campante. Necesitamos la energía atómica para disfrutar de este estupendo progreso que nos rodea a todos los ciudadanos del mundo. Los residuos potencialmente letales –pero solo si se desmandan- son problema de las generaciones venideras, no nuestros.

 Por otro lado, si uno sale a la calle a protestar por la invasión de Irak que han acordado cuatro amiguetes con poder –Bush, Blair, Aznar, y el entonces presidente canadiense- en presencia de Barroso, actual líder o miniterciolíder de la UE, merendándose a la ONU sin empacho y diciendo que Sadam Hussein tenía unas armas peligrosisimas que nos iban a fastidiar a todos, tiene que oponerse de por vida a cualquier acción de fuerza.

Y es que también he entendido que la ONU solo existe para dictar resoluciones sobre papeles, que queden en idems mojados, y gastar mucho dinero. Quedan preciosos allá en Manhattan al lado del Hudson, sentaditos, de tantos colores y vestimentas como hay en el mundo mundial.

Hace un mes que la ONU dictó para Libia la resolución que pide Llamazares –el líder pero no candidato de IU en loor de multitudes-. Una negociación político-diplomática en presencia de observadores internacionales que verifiquen el alto el fuego. Cuatro o cinco «altos el fuego» lleva decretados Gadafi que afronta el asunto como aquel que intenta dejar de fumar: deja todos los días. Pero es lo que tiene que hacerse: hablar y hablar y hablar. Estamos muy guapos hablando.

Sí, la ONU solo está para eso. Limpia mucho nuestras progres conciencias enarbolar banderas y dejar hacer a otros, lo que sea. No a la guerra, no señor. A la nuestra, que los libios llevan un mes a bombardeo limpio por parte de San Gadafi. Menos mal que así se consiguió parar a Hitler, y a Franco, y nuestro país, España, es un paraíso de gente crítica y responsable, altamente educada.

He comprendido también que si en Libia no se ven muertos –como si veían en Túnez o Egipto- es porque no los hay. Gadafi no mata… sólo impide que entren periodistas. Pero lo que no se ve no existe y eso lo saben muy bien los dictadores listos aunque estén locos. Esos vídeos colgados en youtube de mutilaciones y muertos los han hecho unos opositores muy malos y muy tontos que se matan ellos solos para fastidiar. Todo sea por la causa ¿Cuál? Llevar a Libia a un callejón sin salida, infinitamente peor que una dictadura chantaje y amor de los intereses económicos occidentales.  

 Y es que debo quitarme para empezar ese gusto por la sangre inocente de ciudadanos indefensos. Los que matan sin parar y a miles y millones las malvadas bombas occidentales. He de hacer propósito de enmienda.

Además, es verdad, ¿por qué han empezado por Libia? Ayer contaba mi opinión pero está equivocada. No es porque Gadafi mata «presuntamente» a sus ciudadanos y Ben Alí y Mubarak también pero menos que se fueron y todo, es que las acciones no pueden empezar por parte alguna. Si no se arregla el mundo de golpe, es mejor hablar y hablar.  Qué bien lo vamos a pasar. Como somos tan resolutos, arreglar todos los conflictos de vez nos puede llevar siglos debatiendo y poniendo y quitando comas.  Entretanto, mover un dedo ni locos.

Soy consciente asimismo de que voy por muy mal camino. Soy radical.  He de montarme un medio informativo (del aire o empeñándome) y abandonar mi vida y mis proyectos, para escribir, gratis, todos los días y de todo, mencionando todas las posturas. Éste dice, el otro dice y ya. Debo ser más objetiva.

Como he escrito en http://www.escolar.net/MT/archives/2011/03/los-amigos-de-gadafi.html, con pseudónimo, y van camino de ocultar el comentario a democráticos negativos, lo mejor que leí ayer fue este tuit: @Ludens76 Organizar una manifestación por el #noalaguerra, que la bombardeen y pedir que nadie haga nada. Eso sí es coherencia. Y yo tengo que ser coherente y fiel. Parece que la derecha no me quiere mucho y ahora resulta que sectores de presunta izquierda tampoco. Están escandalizados. Mira que no seguir consignas y cuestionarlas… pero  ¿Que haré yo sin amor? Soy una inconsciente ¿no sé a qué me arriesgo? Sí, pero se conoce que me va la marcha. Y no, eso no es práctico. Debo revisar incluso mi postura acerca del neoliberalismo. No vaya a ser que tengan razón quienes lo defienden con tanto ahínco.

 Voy por muy mal camino y me arrepiento. Así ni contentaré a todos –que para eso estamos- ni medraré. ¿No recordaba que ése precisamente ha sido mi objetivo vital durante mi trayectoria todita toda?

http://www.youtube.com/watch?v=8YGXsw3XK9I

Actualización.

Ruego un poco de calma. Ni vosotros ni yo -solos- vamos a arreglar el mundo. Las discrepancias no deberían tomarse como algo personal. Pero tampoco querría coartarme y no escribir lo que pienso. De todos modos, un poco de calma, insisto, no vendrá mal.

Trabajar más, cobrar menos

Ignacio Escolar escribe esta mañana:

Ayer fue un día grande para la democracia española. 21 de marzo de 2011: por primera vez en lo que llevamos de año, Mariano Rajoy dio una rueda de prensa digna de tal nombre (¡viva la transparencia informativa!). Como las buenas noticias nunca vienen solas, ayer también desveló ese secreto para salir de la crisis que había olvidado por no entender su propia letra: “Hay que trabajar unas poquitas horas más o ganar un poquito menos”, dejó dicho en una entrevista de El Correo.

Sería una idea original si fuese nueva, pero hace ya mucho que aquí nos aplicamos ese cuento chino. Los horarios nacionales son de los más largos de Europa –muchos confunden trabajar más horas con trabajar mejor–, y el sueldo medio de los españoles está entre los más bajos de la UE 15. En España, un trabajador gana de media 21.500 euros al año: casi la mitad que un alemán, un inglés o un holandés.

Seguir leyendo… (y no dejéis de hacerlo que es sabroso).

  Pues sí, éste era el revolucionario secreto de Rajoy. Añado un par de datos.   

    En el primer informe FOESSA de 1970 ya relacionaban la productividad española con la europea, con la alemana casualmente. En el sector siderúrgico, y con unas largas jornadas laborales, «España invertía 195 horas mensuales por trabajador para obtener 62,8 toneladas de acero bruto. Con menos tiempo, 154.7 horas, los alemanes producían 158,3 toneladas».   O sea que nuestras desgracias, la pésima organización, vienen de lejos. Y no parece haber intención alguna de remediarlo. Todo lo contrario.

   Otro. En el comienzo de la crisis, Alemania decidió acortar sus jornadas laborales para que fueran más personas las que trabajaran. Se han recuperado.

  Hay quien me dice con ojos húmedos de emoción y expresión arrebolada: «Rajoy merece una oportunidad». Empiezo a anotar sus filiaciones para pedirles cuentas transcurrido por ejemplo un año de Gobierno. Aquel «te lo dije» que se cumple de forma inexorable estos días (con la energía nuclear por poner un ejemplo y no es el único). Ah, que estas cosas no se hacen. Tenemos tan mala memoria y tal carencia (¿impunidad?) en afrontar responsabilidades.