La sociedad toma las riendas: Marchas de la dignidad

La única verdad de Rajoy: «Hemos invertido la dirección de nuestra marcha»

rajoy.debate

Rajoy: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha; hemos pasado del retroceso al avance, de la caída a la recuperación, de la amenaza a la esperanza. Por resumirlo todo en una imagen, si me lo permiten, hemos atravesado con éxito el cabo de Hornos”.

Fue prácticamente su única verdad: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha”. Cuesta encontrar entre tanta mentira de Mariano Rajoy una verdad en su discurso del Estado de la Nación, pero ahí esta: nos hemos dado la vuelta y vamos hacia atrás. Y costaba, vaya que si costaba. Atravesar con un barco un cabo de tierra exige un descomunal esfuerzo. Otra cosa es el cisco que mente tan privilegiada como la del presidente del gobierno español se ha armado con la historia naval de España.

Ya no es solo el descomunal aumento de la deuda pública (para mayor gozo de los queridos acreedores) o del paro. Recordad siempre que lo cogió en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es la apabullante marcha atrás que hemos registrado como sociedad. Mutilando la justicia, coartando derechos.

Los sueldos han bajado el doble de lo que dice el gobierno, ¡según el Banco de España!, su Banco, su España. Ese mentir como deporte  que se contagia a ya la mayoría de los medios grandes muertos al palo de la subvenciones en muchos casos con enorme placer. En cada exposición del líder –y vaya líder- despliegan los halagos inverosímiles para los lectores que no saben realizar lo que leen con la realidad. Los más «ecuánimes» acuden al socorrido: uno pinta un panorama estupendo, otro u otros apocalíptico. ¡Tablas de nuevo! ¡Premio!

Hemos entronizado a una suerte de bufón con mala ralea y pasión por mentir. Del mismo modo que su ministro de interior condecora a una Virgen con la más alta distinción policial: La medalla de oro al mérito ídem. Hace bien pocos días menté que terminarían haciendo alto cargo a un caballo como Calígula, pues ahí estamos.

Vuelta atrás. Puede que pocas cosas sean más gráficas para mostrar esa involución que el programa que durante varias horas de lunes a viernes dedica la televisión pública, RTVE, a la caridad. Las víctimas del sistema que propicia el gobierno con sus políticas salen a mendigar para entretener a la audiencia y que se sienta «más buena» y «más afortunada».

2014-02-05 16.11.59

El trabajo se le ha encomendado a Toñi Moreno, y a una productora -cómo no-. Según una información publicada por El Confidencial, ‘Entre todos’ -que así se llama el programa- tiene presupuestado un gasto de 3,68 millones de euros por temporada. Su conductora tiene un salario de alrededor de 175.000 euros, lo que supone que por cada programa cobra unos 1.400.

Muy gesticulante, se emociona y llora con las desgracias ajenas. O no se sabe bien, no se sabría por sus expresiones si se entristece, se burla o simplemente está defecando algo más que ideas.Pero conflictos no, nada que altere la España profunda a la que representa, a la que hemos vuelto de la mano de Rajoy. Esto dijo a una víctima de malos tratos: «O denuncias o te callas para el resto de tu vida».

El debate

debate.saldaña

Javier Pérez de Albéniz:

Arranca el debate. “No debemos caer en la autocomplacencia”, dice Mariano Rajoy, presidente de un país con un 26% de paro, el 20,7% de ciudadanos por debajo del umbral de la pobrezatres millones de personas sobreviviendo con menos de 307 euros mensuales y las mayores desigualdades de la Comunidad Europea.

Autocomplacencia. Rajoy sonríe, mueve las manos y presume de “defender a los más indefensos de la sociedad”. Y de haber descongelado las pensiones. También asegura que la reforma eléctrica de su ministro Soria busca proteger a los consumidores. Mucha gente ríe las sinvergonzonerías.

¿Corrupción? El hombre que ampara corruptos, más de cien imputados por el casoGürtel, se convierte, cuando aborda este tema, en un monologuista inspirado, en un mago del humor: “Internacionalmente se reconocen los esfuerzos del Gobierno en la lucha contra la corrupción”, afirma sin sonrojarse. Y añade más frases para la historia de la infamia: “Ante las sombras, transparencia, es una cualidad que hemos instaurado en la democracia española”; “La corrupción no ataca a ninguna ideología ni a ningún partido en especial. Ataca a la democracia, socavando su credibilidad”.

Ignacio Escolar, en «Las trampas en el discurso de Rajoy»:

Rajoy: «Los titulares podían ser aparatosos, en algún grado injustos, pero era lo que había».

Tiene su aquel que un presidente que lee el Marca en un país donde, misteriosamente, han caído los tres directores de los principales diarios de pago en apenas dos meses presuma de lo que mejoran los titulares en los últimos tiempos. Y tanto. Y más que van a mejorar, con la tasa Googleo con ese 24% de aumento en el presupuesto para publicidad institucional. Pero ¿es indicador del buen hacer del Gobierno lo guapo que salga el presidente en los titulares de La Razón o el ABC?

O

Rajoy: «Cuando tantas voces profetizaban el apocalipsis de las pensiones, fuimos capaces de lograr que, de ninguna manera, el sacrificio alcanzara a los que ya no contaban con otro recurso».

El apocalipsis tiene cifra: está en los propios informes del Gobierno, que calculan en 33.000 millones de euros el recorte en poder adquisitivo de los pensionistas entre 2013 y 2022. Es el resultado de la reforma de las pensiones que aprobó en solitario el PP.

José Luís Pazos: Ni una sola palabra sobre educación ¿Para qué?:

Sólo ha mencionado de pasada la contrarreforma educativa para meterla en un paquete de «reformas» que son las que han propiciado el «milagro» económico que estamos viviendo.

Marisa Soleto: ¿Igualdad? Ni está ni se la espera:

Ni la palabra «igualdad» ni las palabras «mujer» o «mujeres» han sido mencionadas a lo largo de un discurso que ha durado hora y media.

Paula Corroto: ¿Cultura? ¿Qué cultura? 

Pepa Bueno: Rajoy decreta el fin de la crisis.

De tanto gobernar por decreto, a Rajoy se le ha ido la mano y ayer decretó que la crisis ha terminado

o

Una España de la que Rajoy no mencionó a los 15 muertos de la frontera de Ceuta, del aborto habló cinco segundos y a rastras para anunciar que presentará la Ley al Congreso, la corrupción es un problema abstracto y Cataluña no es un problema político.

José María Izquierdo:

Abc. Titular: «Rajoy descoloca a Rubalcaba con una gran rebaja de las cotizaciones». ¿De verdad vieron ustedes descolocado al líder socialista, todo un discurso sin papeles? Pero es aún más bonito el editorial. Escuchen: «Rajoy da a España la esperanza que Rubalcaba le quita». Y ahora, La Razón: «La ambición de Rajoy derrota al apocalipsis de Rubalcaba». Y un poco más: «El presidente evidenció la falta de argumentos del líder del PSOE con un discurso de esperanza». ¿Cambia el paso El Mundo pospedrojotista? En absoluto: «El líder de la oposición trazó un panorama catastrofista que tampoco induce ninguna esperanza».

¿Algo que añadir por mi parte?… ASCO. Ah, y la portada de El País:

elpais.rajoyacrisisacabada

Y como colofón nos llega la triste noticia de que ha muerto Paco de Lucía. De un infarto. A los 66 años. Recordaremos siempre toda la trayectoria de aquel joven hermoso y brillante que, desde sus inicios, revolucionó la guitarra española.

 

Los sumideros por los que se pierde la Justicia en España

Justicia-torcida

Corren días de escuchar hasta el hartazgo la impresionante recuperación económica que no ven, ni verán, los bolsillos de los españoles o el tedioso “y Vds., señoría, más”. De improductivos debates y del más atronador aburrimiento. De unos muchos más gramos más de desesperanza. Aliviada, quizás, por el impresionante hallazgo de un Mediterráneo mediático que, al parecer, nadie había visto hasta ahora y que desata pasiones dispersadoras. Es el lamentable estado de los problemas de la nación que, con toda probabilidad, no se abordan. Sobre todos hay uno que afecta a la base sobre la que se construye el resto, al Estado de Derecho: la justicia. ¿Qué está pasando con la Justicia española?

Ya apenas tiene repercusión que el Partido Popular, apoyado en su mayoría absoluta en el Parlamento, reforme las leyes para adaptarlas a sus deseos de gobierno. ¿Que es ilegal y contrario a los Derechos Humanos acotar a pelotazos de goma a inmigrantes que nadan en el agua y devolver en el acto a los que sobreviven apenas alcanzada tierra? Se cambia la ley. Se “modifica”. Y se convierte en ajustada a derecho la extradición sumaria que el tópico dulcificador –nada inocente- ha convertido en “devolución en caliente”.

El Código Penal de Gallardón –el paradójico ministro de Justicia- se está llenando de actuaciones que, con las que impulsa el Ministro del Interior, forman un mismo pack represor. ¿Que tiene Vd la ciudadanía menos conflictiva de la que quepa gozar y más sumisa a los tijeretazos que se le aplican pero teme que un día la paciencia colme el vaso y se desborde? Reforme leyes y estipule como delito hasta toser al lado de las fuerzas de seguridad de su gobierno. Fríalos a multas incluso por pasear frente a edificios emblemáticos de su poder. Recordemos, por ejemplo, que se pena hasta con 600.000 euros convocar una protesta ante el Congreso desde Twitter. Cómo serán que hasta el Consejo General del Poder Judicial considera inconstitucional la Ley de Seguridad Ciudadana.

¿Y los ahora “delincuentes solares? 60 millones de euros de multa por no declarar una placa para autoabastecerse de energía. El doble que por provocar una fuga radiactiva grave. Los intereses de las eléctricas, puede que de algunos de sus altos ejecutivos y consejeros de presente o futuro, aconsejaban diferentes “reformas” de apoyo.

Si legislar ad hoc ya es suficientemente llamativo, los trazos inusuales con los que escribe el derecho en España en la actualidad gritan sus alarmas. Hemos visto a fiscales que desimputan o sacan de la cárcel contraviniendo la decisión del juez. La persecución de jueces. Estamos llegando a tal inquietante punto el Consejo de Europa (no el Consejo Europeo de la UE que en estas menudencias democráticas no se mete) se ha visto obligado a intervenir y a cuestionar la independencia de la Fiscalía española y del órgano de los jueces CGPJ.

Y es que estamos asistiendo a secuencias que se saldan apenas con alguna crítica ciudadana e incluso chistes, cuando clama que debería ser la Fiscalía General del Estado quien actuara. Veamos lo sucedido desde que se descubre un enésimo caso de presunta corrupción de un miembro del PP: Francisco Granados, antiguo número 3 de Esperanza Aguirre en Madrid. Tiene, dice el diario El Mundo, una cuenta de millón y medio de euros en Suiza:

1)  Aguirre exige explicaciones a Granados, algunos medios hablan de amenaza de expediente. 2) Granados responde, en 13TV,  que si el PP le busca “le va a encontrar”, que se ha tragado el marrón del Tamayazo, Gürtel, Caja Madrid, espías, etc… 3)    El PP descarta abrir expediente a Granados.

¿Cómo es posible que la Fiscalía mire para otro lado en un Estado de Derecho? Quizás porque ya lo ha hecho demasiadas veces sin que tuviera consecuencias.

Desde siempre he mantenido que el día en el que la sociedad española permitió la expulsión de la carrera judicial de Baltasar Garzón se abrió la puerta a consagrar la impunidad. El tiempo ha demostrado cuánta mugre había tras la trama Gürtel cuya investigación inició. Y las grandes casualidades que acompañaron su caso. Hasta la pérdida de su indulto por los despachos. No podía ser inocuo.

A ojos profanos pero ciudadanos – no olvidemos que la justicia emana del pueblo– tampoco cuadra colocar al frente de los tribunales que dirimen si las leyes reformas se ajustan a Derecho y a la Constitución a personas con fuertes vinculaciones a un partido. Concretamente al que promueve los cambios. No parece la mejor forma de salvaguardar el espíritu de las leyes.

El fin de la jurisdicción universal en España, llevado a cabo por el PP en procedimiento de urgencia, es otro definitorio síntoma de por dónde se pierde la justicia en nuestro país. Casos graves como el asesinato del cámara José Couso se mandan al archivo. Y todos nosotros quedamos desamparados ante delitos sufridos fuera de nuestras fronteras.

Estamos viendo cómo aplauden en medios oficiales españoles –sin escarbar mucho más- que se deponga a un presidente, elegido por mayoría absoluta pero a quien se acusa de reformar leyes mucho más de lo tolerable para amparar la corrupción y la mano autoritaria. No deja de ser una paradoja (por semejanza) y el dramático estado de nuestra nación.

*Publicado en eldiario.es

Un experimento: Puta, hijo de puta, coño, sexo y caca

Muchos periodistas nos venimos preguntando qué es necesario escribir para tener “éxito”. Y no se trata de una vanidad, el “éxito” consiste en algo tan simple como que el artículo se lea. Si pocos o casi nadie le echan un vistazo el trabajo ha sido prácticamente inútil. Una reflexión personal que sin duda es un ejercicio saludable pero que no se “comparte”, queda en dique seco.

Está probado que palabras clave en el titular como puta, o hijo de puta, coño, sexo o caca atraen numerosas visitas. Arrasan. Mientras un artículo pensado y comprometido puede pasar totalmente desapercibido.

Hoy mismo, la revista Materia cuenta que “Los periódicos prefieren publicar noticias sobre investigaciones de peor calidad”. Un análisis de las investigaciones médicas que reciben la atención de los grandes medios muestra que los de peor metodología resultan más atractivos que los que ofrecen resultados más rigurosos, concluye.

La competencia es mucha. Una persona apenas puede leer ya todo lo que se publica, ni siquiera todo lo que se recomienda, porque no haría otra cosa en su vida. Hay que llamar la atención, enganchar con el título al menos al lector que pasa por allí. Darle productos digeribles para que no «se canse».

Se diría por tanto que la sociedad se está nutriendo de temas sensacionalistas o al menos triviales. Que igual está perdiendo dos de los viejos tres grandes pilares de los medios: informar y formar. Le queda entretenerse. En casi todos mis libros insisto en que así tenemos la sociedad más entretenida de la historia. Entretenida, distraída de lo esencial.

He dudado si escribir hoy de esto. Todavía estamos muchos entristecidos por el falso documental sobre el 23F de Jordi Évole este domingo en La sexta. Pero el caso es curioso. El periodista no necesita en absoluto hacerse un hueco: tiene a la audiencia entregada desde el principio. Muy bien publicitado, su programa congregó ante la pantalla a casi la cuarta parte de la audiencia total de la televisión (un 23,9% de share). Casi –sin alcanzarlos- como algunos , sin ir más lejos, de mis últimos reportajes de Informe Semanal, por cierto. Y lo cito como ejemplo de que, solo hace 5 años, vivíamos otros tiempos. Todos, incluso el mítico programa hoy arrojado a las cloacas de la inmundicia por el PP.

5.200.000 espectadores seguimos a Évole. Ha demostrado hasta ahora ser un magnífico periodista, un entrevistador incisivo y respetuoso. Un modelo. Quiso hacer –lo dijo anoche- un experimento, una broma con el 23F, dado que los papeles siguen clasificados y no se puede contar con ellos para informar realmente. Se prestaron a la trama grandes políticos y periodistas, grandes y  menos grandes. Demostraron que son unos maestros en el arte de mentir.

Vivir el 23F fue muy duro. Corrían listas de ajusticiables. Hubo personas que quemaron papeles comprometedores según han contado en las redes sociales. Tuvimos mucho miedo. Sobre todo porque el anterior golpe de Estado llevó a una guerra civil y a 40 años de dictadura. Era volver a caer en el pozo y gritamos desde el fondo de las entrañas que no, que no nos merecíamos repetirlo, y mucho menos nuestros descendientes. En la larga noche en la que recorría Zaragoza para mandar informaciones a TVE, con los tanques de Milans del Bosch por las calles de Valencia, me paré a escribir un poema para mi hijo que entonces tenía 4 años. Por si acaso pasaba algo.

Han pasado 33 años, sí. Comentan algunos que no tenemos sentido del humor, ni aprecio por la innovación de los medios. ¿Qué innovación? La guerra de los mundos de Orson Welles en 1938 no ha sido superada ni de lejos nunca más.

Pero sobre todo es que no vivimos precisamente en una democracia que haya erradicado el miedo a los viejos fantasmas. Los viejos fantasmas están ahí, con mando en plaza.

Al final, todo se salda como suele hacerse ahora: unos a favor, otros en contra. Tablas. Equidistania en estado puro. Elija Vd. según su gusto y no más profundizaciones que hacen pupa.

Ando escribiendo el artículo que publico este martes en eldiario.es. Trata de un tema muy serio y trascendental: la justicia. Dan tentaciones de cambiarlo por éste. Tendrá más “éxito”, más lectores. Llegará a más gente que es de lo que se trataría. No lo voy a hacer. Éste va para el blog. Y el de la justicia se queda para eldiario.es.

Ahora bien, había pensado titularlo “Una sociedad ávida de sensacionalismo”. Aunque no sea el caso en concreto de la mayoría que seguimos a Jordi Évole guiados por su trayectoria, sí es la tendencia en la que educan a la sociedad. Con sus consecuencias bien palpables. Pero voy a optar, en este caso, por captar lectores. Se queda con Puta, hijo de puta, coño, sexo y caca. A ver qué pasa. Un experimento.

Con lo perdido en el rescate bancario nos podíamos haber comprado dos Whatsapp y medio

Y aún nos sobraría dinero. Es la evidencia del timo del rescate bancario. Basta relacionar conceptos. Facebook ha comprado Whatsapp por 16.000 millones de dólares, es decir 13.800 millones de euros. Whatsapp es –por si alguien aún lo desconoce que ya me extraña- un sistema de mensajería instantánea de la telefonía móvil a la que se han apuntado entusiasmados como mínimo unos 400 millones de usuarios, que intercambian 50.000 millones de mensajes al día. No es mi caso en absoluto –que detesto ese control y dependencia y le he puesto el veto-, pero ésa es otra historia.

Lo interesante es cotejar esa cantidad -13.800 millones de euros- con lo que nos ha costado a los españoles por ejemplo el rescate bancario. Más aún, solamente con lo que el Estado –es decir, el gobierno- da por perdido de esa inversión millonaria: 36.000 millones de dinero público. Nos podíamos haber comprado, por tanto, casi 3 Whatsapp, 2 y medio, desde luego.

Pensemos con lógica. Si realmente se quisiera sacar adelante a un país y uno fuera un liberal decente, invertiría en productos rentables. Finlandia es Nokia por ejemplo. Es muchas otras cosas, pero Nokia representó una parte fundamental de su desarrollo. También se ha vendido. A Microsoft. 5.440 millones de euros pagaron. También podríamos haber adquirido Motorola y Skipe. Los liberales honestos -con el negocio en los genes- deberían haber apostado por esto en lugar de por el rescate bancario.

Whatsapp

Así nos encontramos que rescatar a Bankia, donde insignes miembros del PP como Blesa y Rato hicieron su agosto con la colaboración de otros partidos y sindicatos, nos hubiera dado para comprar Whatsapp y Nokia, insisto, dejando dinero de sobra. Estarían generando beneficios en lugar de recortes. Hemos entregado, por callarnos -por la mayoría amorfa y sumisa que se calla-, sanidad, educación, pensiones, dependencia, sueldos, derechos, a mantener el entramado bancario español. El enorme y sucio entramado bancario español. En lugar de dejar caer a las entidades con problemas. ¿A qué en términos de rentabilidad no es lógico? ¿A que nos están estafando como a auténticos pardillos? Se llama neoliberalismo. E idiocia colectiva. La mezcla es letal.

Los países no son empresas. Deben apostar por el bienestar de los ciudadanos, pero en el reinado del dinero puro y duro, lo que es de locos es dedicar ingentes cantidades de dinero a negocios ruinosos.

Ese sobrante de comprar -en el terreno teórico- dos veces y media Whatsapp -1.500 millones- debería emplearse (de tener un gobierno, ya no apostillo nada, un gobierno) en hacer un master de ciudadanía en España para los casos más graves, con especial incidencia en el uso de la cabeza. Para razonar, se entiende.

toro-vector-de-la-cabeza_622374

 

La nube de la infanta

infanta.nube

Estas son las palabras que sobresalen en la declaración de la infanta Cristina de Borbón en su declaración ante el Juez Castro. Señoría y No lo sé en cabeza. Marido. Lo desconozco. No lo recuerdo. 579 veces dijo «no lo sé» o «no lo recuerdo». Se ha hecho pública la declaración completa y se ratifica va en línea de lo ya avanzado.

La nube de Internet destaca lo más repetido. En el margen derecho de este blog vemos Actualidad, Sociedad, Política, Economía, Periodismo.  El imaginario de la séptima persona en la línea de sucesión al trono, en cambio, es así de escueto y de mujer que deja todo en manos del marido. O ésa la difícil línea de defensa cuando no hay mucho que explicar a la vista de las evidencias. O ambas cosas.

Curiosidades para un nuevo día dramático. En el que cruje Ucrania, diseminando cadáveres por el suelo y las habituales hondas preocupaciones de la UE y de la llamada «esfera internacional», sin mover efectivamente un dedo. Se suceden los agravios a la sociedad española, como si estuvieran haciendo una competición a ver quién lo hace más grave y cuánto aguantan las víctimas. Nadie ha sido apartado de su cargo por la tragedia de Ceuta, y ya el paso de página de la actualidad es vertiginoso.

Ay, quién pudiera vivir en la nube del «no lo sé». Es difícil, la vida se desangra abajo y cuesta mirar para otro lado. Vivir en cualquier nube o atrapar el instante en el que se fijó en radiantes colores como muleta de la realidad.

Foto: Pepa Martorell

Foto: Pepa Martorell

Un vídeo muestra a la Guardia Civil disparando desde el agua a los emigrantes al grito de «Vamos, cabrones»

Debió de ser lo último que oyeron. La tierra prometida europea les recibió a tiros y a insultos. Y aún tienen el valor todos los miembros del gobierno con su presidente al frente de echar balones fuera. Y la dirección del PSOE de esperar a oír y ver para ver si piden la dimisión del ministro como solicitan numerosos miembros del partido. La Izquierda Plural sí reclama la dimisión del ministro del Interior. Y los medios informativos afines al gobierno de contarnos hasta la saciedad lo que dice Rajoy del «y tú más». Esto es absolutamente vergonzoso. Inhumano.

Un vídeoaficionado lo grabó y lo ha emitido en exclusiva Las Mañanas de Cuatro que dirige Jesús Cintora. En varios medios está. No en todos. No, de momento al menos, en la prensa y televisiones «oficiales» del PP.

Hay que pinchar la imagen para verlo. Aquí, en Las Mañanas de Cuatro.

Y los responsables de esto siguen en su puesto, ni destituciones, ni dimisiones.

Mayoría absoluta, nepotismo y corrupción

 En España ganar unas elecciones equivale a haber sido agraciado con el premio Gordo de la lotería. Y de tal cuantía que se benefician familiares, amigos e incluso alguno que pasaba por allí poniendo buena cara al líder. Nada que ver con el servicio público que se presuponía a la profesión de político. El voto mayoritario implica contar a plena disposición con el cuerno de la abundancia. En dinero y en especie.

La práctica se da en diferentes grados y no es exclusiva de España. El peligro reside cuando se hace con el mando un mediocre, con vocación de Tiranorzuelo Rex que no ha querido evolucionar desde las aprendidas viejas costumbres de casta en las que se crió. En ese caso, su gestión puede ser letal para la sociedad.

En España, según parece, es suficiente para acceder a un cargo de notable responsabilidad y remuneración, haberse mantenido al lado del politico, ahora ganador, en sus días bajos. Haberle sustentado cuando los contrincantes querían abatirle. Lo hemos visto con Arsenio Fernández de Mesa, cuya fidelidad a Mariano Rajoy le depara pasar de un puesto a otro haga lo que haga. Vio adoquines de fuel en el Prestige que se hundirían mansamente en el agua, desde su cargo de delegado del gobierno en Galicia. Director de la Guardia Civil, en la actualidad, se quita de encima con soltura los cadáveres de 15 emigrantes fallecidos mientras eran acorralados en el agua por efectivos bajo su mando. Todo el gobierno en realidad exhibe la misma actitud, la de siempre: no va con ellos. Les ha tocado la lotería. La que distribuye el poseedor del boleto. Y cuela.

Desde el poder uno puede, en España, repartir prebendas en ausencia hasta de un sentimiento tan primario como es el pudor.  Véase el caso de regalar a los Registradores de la Propiedad el Registro Civil. Se trata de la profesión de Mariano Rajoy y varios de sus familiares. De parientes del ministro de Justicia, autor directo de la norma. Pero además ese cuerpo es una anomalía en Europa donde su trabajo lo realizan funcionarios, sin costo para el usuario. Es decir, en lugar de ser europeos y registrar propiedades gratis, el gobierno ordena –aumentando sus privilegios- que acudamos también a ellos para gestiones como anotar nacimientos, bodas o defunciones.

Aquí cuela todo. Y eso es lo más preocupante. En un país con casi 6 millones de parados, vemos la facilidad con la que encuentran trabajo –y excelentemente remunerado-, hijos, maridos, mujeres, amantes, hermanos, amigos fieles, el tipo que te hace la declaración de la Renta y que puede acabar presidiendo una Caja de Ahorros, chóferes, entrenadores personales. De ahí a nombrar alto cargo al caballo –emulando a Calígula- hay solo un paso.

No puede aducirse que sean gentes en general de especial preparación o aguda inteligencia. El mediocre no quiere al lado nadie que le supere. Personas como Fátima Báñez, Ana Mato, José Ignacio Wert, Cristóbal Montoro, José Manuel Soria  y prácticamente todo el resto – pasen y vean– , forman parte de el gobierno de los mejores que se prometió –y también se incumplió-. Hablan con Dios y se encomiendan a Santa Teresa, mientras, insensibles, siguen sin dimitir ante la tragedia –absolutamente evitable- de Ceuta. Lo que está pasando en España es un auténtico delirio.

Lo peor es cómo infiltran sus piezas en todos los órganos de decisión e influencia. Ganar las elecciones en España es inocular en el Estado la ideología y las formas del triunfador. Están en todas partes. Hasta con tibios disfraces.

Asemejados a espectadores de una película –de terror- advertimos subir y bajar en el escalafón a los validos y validas, como en las cortes medievales. Ya ni estar al quite siempre, mentir más allá del ridículo y adular al infinito es garantía de permanencia.

Y tiene consecuencias. Graves.  Un país basado en el nepotismo en lugar de en el mérito, en caciques y círculos de amiguismo, es caldo de cultivo para todo tipo de corrupciones e ineficacia. Es el sumidero por donde se van nuestro nivel de vida y nuestros derechos. Cuando se llega a tal degradación, la respuesta desde el poder es el palo y la multa, la violencia para reprimir la protesta, y las reformas de leyes y órganos judiciales que den contexto legal a actuaciones injustas. Aguardando, quizás, que un estallido social ampare mayores desafueros… y mayor impunidad.

Esta sociedad desconcertada y desesperada anda pidiendo ante este panorama algo o alguien que ponga freno a esta locura. Y es cosa de cada uno.

No es imposible erradicar el nepotismo. Se trata de que un cambio de partido en el gobierno no conlleve, por ley, un cambio de arriba abajo en la Administración. Prohibir el reparto del botín de los cargos y empleos. El sustrato fundamental ha de estar formado por profesionales cualificados.

La mayoría absoluta no puede amparar un cambio de régimen. No es un cheque en blanco. Y engañar para llegar al poder e incumplir el 90% del programa electoral ha de implicar necesariamente la destitución y convocatoria de nuevas elecciones.

Todo ello sería factible con una separación real de poderes y con una Justicia regenerada. Los órganos judiciales y, en particular, el Fiscal General del Estado, no pueden seguir siendo elegidos por los partidos.

Lo imposible es seguir manteniendo esta continua degeneración. Claro que los cambios no los traen hechos a casa. La tarea es de los afectados, los beneficiarios de las prebendas jamás harán nada por perderlas. La gente ha de convencerse de que, unida y con presión constante, tiene poder para enderezar los cimientos. Y ponerse a ello, también ha de actuar. Frenar el inaudito ritmo de destrucción que estamos sufriendo, a un paso de lo irremediable.

*Publicado en eldiario.es

Bajando a la basura borradores de libros

2014-02-18 10.21.33

Cuando los papeles se la comen a una, lo prudente es operar con la frialdad de un cirujano. La mayor parte de lo que tiremos no vamos a usarlo jamás, pero alguna cosa jugosa he encontrado en ese repaso a bulto del que alguna noticia se desparrama en el momento justo que vas a meterla en la bolsa de la basura. Y solo por eso se acumula más de lo que cabe. ¿Solo? Igual merece la pena.

12 libros llevo escritos, sola o en colaboración. Más un par que no han sido publicados. Solo los borradores ocupan buena parte de un armario. Así que, preparado para bajarlo al contenedor de reciclaje, acabo de incluir dos versiones de mi último trabajo: Salmones contra Percebes. Sin piedad alguna.

Fueron varios meses de todas las horas. Terminas, imprimes, encuadernas con una espiral baratita, lees, corriges. Terminas, vuelves a imprimir, encuadernar, leer, corregir. Publicado en Abril aún se ve en alguna librería lo que es bien raro, después de “tanto tiempo”. Pero nada que ver con lo que “se lleva”.

escritor

Son dos borradores. Uno ha caído donde explico la psicología de los percebes y los salmones. Los primeros inspirados en Mariano Rajoy y su PP que, pillada silla, no se sueltan ni con tempestades. Los salmones somos los que vamos remontando el río y la corriente y dándonos contra los obstáculos.

El otro cuadernillo quedó abierto donde hablo del espíritu gregario de los percebes. Si es que como la piña nada. ¿Quiere ser Usted independiente y encima se queja?

borregos

Lo que será la pasión por escribir y comunicar que me pasa por la cabeza dejarlos al lado del contenedor, no dentro. Por si alguien se los topa de casualidad y tiene, por curiosidad, la tentación de leerlo. Con sus correcciones y todo. Pero creo que Ana Botella, la alcaldesa de Madrid ha dispuesto brigadas de inspección de basuras y pone unas multas tremendas si encuentra un desperdicio fuera de su sitio. No me puedo arriesgar. ¡Fuera sentimentalismos! ¡A la basura! ¡A su cajita! Las cajitas son tan, tan, percebes…