San Cugat, la BBC española

San Cugat, el centro de TVE en Cataluña, siempre ha sido una isla en el conjunto de la empresa. Últimamente, están mostrando sus trabajos –imagino que no sin esfuerzo- más allá de su territorio. El documental sobre el consultorio de Elena Francis –que emitió Documentos TV- es una auténtica joya de imagen y contenido. Partieron de las miles de cartas –reales- enviadas a “Doña Elena” encontradas en un viejo edificio y trazaron el retrato de aquella España en la que el consejo para el maltrato machista e incluso el incesto era callar. Pero también de aquellos ciudadanos que buscaban respuestas a múltiples cuestiones que no les daba la educación vigente. La España que aún se escandaliza porque se imparta educación sexual por el precio por persona de un cóctel de la Comunidad de Madrid, que sigue sin conocer cuestiones elementales no brindadas aún en condiciones -por mojigatería- ni en colegios públicos ni concertados, es heredera de aquellos lodos.

  La serie que está emitiendo la 1 los jueves por la noche, «50 años de…» representa otra meritoria y brillante producción. En San Cugat, sin el concurso de productoras, han expurgado el rico archivo de TVE para seleccionar y elaborar un montaje nada convencional. Salvo un par de capítulos entregados al convencionalismo de aportar un famoso que lo cuente –cada documental trata un tema concreto-, el resto está siendo un gran hallazgo que congratula con la inteligencia. No hay puntada sin hilo en esta serie.

   El dedicado a “Civismo y buenas prácticas” de Silvia Quer nos situaba frente al espejo de lo poco que se ha conseguido en la educación de los españoles. Es enormemente revelador. Aconsejo pincharlo y verlo durante este fin de semana, por ejemplo. Dura 28 minutos y no encuentro como enlazarlo directamente.

    Lo mismo que este desengrasante repaso por las canciones de estos últimos 50 años, montadas también -sin texto- con toda intención e ironía. Desde el arranque patriotero a los subrayados en color y blanco y negro.  Suelo insistir en que la nostalgia es hacia algo terminado, la memoria sirve para aprender sobre nosotros mismos y sentar bases de presente y futuro.  Una gran diferencia.

Los periodistas somos «de letras»

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El innovador nuevo logotipo

Siempre se ha dicho eso, que los periodistas somos “de letras” y solemos cometer fallos garrafales con los números. Las anécdotas al respecto se cuentan por centenares.

Casi todos los medios, la propia TVE, nos vienen contando el liderazgo de audiencias de la cadena desde hace 3 años –cuando se libraron del lastre de 4.150 trabajadores mayores de 50 años-. Esa nueva televisión arrasadora, objetiva al punto de informarnos de lo que opinan los distintos políticos que es la mejor forma de que uno se sitúe ante la realidad, o de llevarlos a espacios de opinión –esta vez bajo ese epígrafe concreto- para que se explayen durante 59 segundos o sean preguntados por los ciudadanos, sin intervención de periodistas, y que haría palidecer de envidia a La Clave.

Pues resulta que algunos medios han aportado los datos irrefutables del liderazgo de audiencias de TVE:

Baste decir que cerró 2006 en un 18,3% de share o cuota de audiencia. Con la liquidación de la empresa anterior y su conversión en corporación, concluyó 2007 en un 17,2%. Aunque no lo pone, añado que 2008 tuvo un histórico 16,9%, y que ya anda este año por el 16,4%. Supera a las demás cadenas, eso es cierto, partiendo de un 23,4% a finales de 2003. En el mismo tiempo de ese impresionante despegue de TVE hace 3 años, La Sexta ha ido escalando desde su inició en 2006 con un 2,2% al actual 6,8%. Y Cuatro terminó 2005 con una media de 4,6%,  hasta llegar en 2008 al 8,6% que ha subido más este año hasta descender en octubre al 7,9%.

Esta manera de computar las cifras ocurre, sin duda, ya digo, porque los periodistas somos “de letras”, mentes dedicadas a la ensoñación, con poca memoria también porque es la formación matemática la que aporta mayor concreción y racionalidad. Hitos de la brillante gestión de los últimos tres años han sido –según afirmaron anoche en TVE- “Cuéntame como pasó” –que se lleva emitiendo desde 2001- y que ya no es «la serie más vista de la televisión», sino «la serie más vista de los jueves» o “Amar en tiempos revueltos” –en antena desde 2005-.

Gran Bretaña se toma muy en serio a su BBC que exporta al mundo entero sus reportajes. En Estados Unidos, la televisión pública es residual. Depende de qué modelo básico se quiere y cuánto se quiere primar la libertad.. de negocio. Si Zapatero afrontara los asuntos cruciales del país con el mismo ahínco que el diseño audiovisual de España, muchos de nuestros seculares problemas estarían resueltos. Pero igual es que nuestro presidente va a ser también “de letras”. Un sentimental. Por cierto, impresionante la rapidez del acuerdo con Rajoy para consensuar un candidato a nuevo presidente de la corporación. Pues mira, que también va a ser «de letras», giradas a corto plazo ¿las elecciones? Si es que cuando quieren de verdad, pueden. Todo depende del objetivo a conseguir. Y del delicado balance entre lo que se gana y se pierde. Que… no deja de ser un concepto basado en números.

Y aquí una lectura aconsejada sobre el tema del relevo en RTVE. Javier Pérez de Albéniz, el descodificador.

Y otra. Juan Varela.

Y otra. Enric González.

Cuando informar es un riesgo

José Carlos Gallardo, corresponsal de TVE en Rusia, está haciendo una información arriesgada en un país -y un entorno que incluye Chechenia- en el que han sido asesinados 300 periodistas desde 1993. Habla del secuestro y asesinato de una importante activista de derechos humanos de Chechenia, Natalia Estemirova. Amiga de la periodista rusa asesinada en 2006 Anna Politkovskaya, Estemirova trabajaba para la organización de derechos humanos “Memorial” en la capital chechena, Grozni. Gallardo la había entrevistado con anterioridad y quedaron grabados los premilitares del encuentro hasta que se inicia como tal la charla. Ella le advirtió que tratara con cuidado el tema: “Debo seguir trabajando aquí porque me necesitan”. “Porque me necesitan”, dijo. Difícil mundo para algunos que se empeñan en mejorarlo.

La rabia y la defensa de la verdad le pudieron a Gallardo ayer, y en el mismo tono ha seguido hoy. Apuntó al Presidente checheno, vinculado al Kremlin, y terminó la información diciendo: “Muchos temen aquí, muchos nos tememos, que su muerte quedará impune”. Su trabajo tiene valor. Y riesgo. Pero la información es esencial para que un día estos atropellos se paren.

En un desolador panorama de aparentes becarios consolidados, la que fue mi empresa, me ha revelado la existencia de este periodista que supera sus miedos en defensa de la verdad, y que lo cuenta con pasión. La loable búsqueda de la objetividad ha sido -y cada vez más- excusa para la indiferencia, la pasividad y el llegar incluso a la desinformación por defecto. Gallardo es de los que dignifican una profesión diezmada por ERES, intrusos “huesmeabraguetas” y estómagos agradecidos. Los, grises y acomodaticios, “equidistantes” que dominan, como digo, profesión y sociedad, no lo entenderán, pero sólo así se intenta cambiar las cosas. Yo le aplaudo. Aún sabiendo que, si le ocurre algo, nadie moverá tampoco un dedo por él.

Su información está en el minuto 16,26.

 http://www.rtve.es/alacarta/#545443

También lo cuenta en su blog:

Todo el equipo de TVE en Moscú estamos consternados, enfadados, entristecidos… y jodidos. Hay rabias que son indescriptibles. Porque tuvimos la suerte de conocerla.

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