La alcaldesa repudiada y el Antiguo Régimen en la trinchera

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González Pons, Carlos Fabra, Mariano Rajoy, Rita Barberá y Javier Arenas- PPCV

Probablemente Rita Barberá nunca entendió que su forma de gestión política fuera punible. En su concepción del poder local –y se apreciaba de forma nítida en sus declaraciones- era normal recibir regalos lujosos, confundir la caja del dinero de todos con la del partido o la personal, saltarse convencionalismos –es decir, reglas y trámites-. Una alcaldesa típica del antiguo régimen.  De amiguismos, nepotismos y conchabeos; de cortijo, en una palabra. Alma del PP valenciano que ya ha sido calificado como uno de los especímenes más corruptos que se conocen en Europa. A expensas siempre de dilucidad ese título con los populares de la Comunidad de Madrid.

Se le agradecen las grandes obras, muchas de ellas inútiles y un agujero negro para el erario, y hasta hemos oído lamentar que no consiguiera hundir El Cabanyal por la oposición ciudadana. Colegios en barracones, con frío, entre tanto. La sanidad que para qué vamos a contar si es el cénit del deterioro en toda España, más o menos. Y aquel accidente terrible del Metro, del recorte y la desatención, que terminó casi cubierto por las alfombras extendidas para recibir al Papa. Una institución, adorada por los suyos, influyente en el PP nacional que ayudó a crear, mano poderosa para decidir líderes.

Hasta que el emplasto estalla. Y se evaporan los días de vino y rosas, coches y veleros, fiestas y fiestas. Y llegan los juicios, y pierde la alcaldía lo que la sume en la desolación: aquél qué hostia, qué hostia lleno de incredulidad.  Y aún habría de llegarle el viacrucis habitual al que el PP, como organización, somete a quienes son cazados por la justicia. La negación, la expulsión, el vacío. Del todo, al nada. Patética una de sus últimas apariciones llamando a sus compañeros –aunque la hubieran expulsado del partido- para ir a comer, cuando antes se pegaban por estar con ella. La caída en desgracia de la política sucia es lo más despiadado a lo que se puede asistir.

Si alguien dice que con Rita Barberá se acaba una forma de hacer política, se equivoca. La reacción a la muerte de esta destacada dirigente española, nos demuestra que la piña se mantiene firme defendiendo posiciones. Hemos visto a la eterna derecha echando culpas fuera con absoluta desfachatez. Y, lo más preocupante, tal acopio de conservadurismo e hipocresía en las élites varias que chirría: no se corresponde a la composición de la sociedad española. De momento, se trabaja en ello intensamente.

Han despuntado numerosos Padres Priores y Madres Superioras ordenando modales, y cuchicheando sobre actitudes y formas en una especie de corrala de vecindad. Políticos de presunto diferente signo y periodistas, también. Cuando el dolor es sincero no se pasa lista de afligidos. Se llora y punto. Como está haciendo la familia de Rita Barberá que no quiere ver hipócritas y aprovechados en el entierro, y, por si acaso, va a celebrar las honras fúnebres en la intimidad.

Se ha dado la misma importancia a la muerte de Rita Barberá que al hecho de que Unidos Podemos se haya salido del hemiciclo para no dedicarle un minuto de silencio. Tampoco hubiera costado tanto quedarse, aunque la verdad es que los ritos sobran cuando la población sufre tantas disfunciones.

Prebostes del PP andan perdiendo los papeles para arengar fidelidades en el mundo de la posverdad.  Muy antiguo régimen también, apelando a privilegios adquiridos, a intromisiones de la justicia, al no sabe usted con quién está hablando. Aunque sea con el tamiz de las “nuevas” tecnologías como Celia Villalobos que directamente afirma que a Barberá la ha matado la prensa, partidos políticos y Twitter.  El portavoz Rafael Hernando dando clases de educación y modales. Como suena, sin un gramo de pudor. Varios populares como el ex presidente del Congreso, Jesús Posada, hablando de cacería organizada. El ministro de Justicia, de Justicia, Rafael Catalá, cargando sobre otras conciencias el daño que a Barberá le han hecho las críticas que él, ministro de Justicia, de Justicia, ve injustificadas. Antiguo régimen de libro. Las esenciales fueron de los jueces, y más que críticas, fundamentos. Los desayunos de TVE contando que Barberá había declarado en el Supremo por mil pesetas que se troceaban en dos de 500 para, según decían, lavar dinero negro. Una minucia. Como los bolsos o los trajes del otro. Muere de un infarto Ritá Barbera ¿por el acoso de medios de comunicación y políticos populistas?  titulan en Diario Balear. El master en hipocresía corresponde a El País que titula “Barberá, un “referente del PP” para ‘El País’ en castellano y “vinculada a la corrupción” en su edición en inglés.

El coro de voceros oficiosos del sector mediático, en fin, obsesionados con el no minuto de silencio de Unidos Podemos. Alguien ha dicho, con razón, que si la crítica y aún más la calumnia matasen, no quedaría nadie en pie de Podemos. Los puñales cercanos duelen mucho más y Rita Barberá conoció bien de cerca los que desenvainan los suyos.

Ahí están todos. Dando lecciones. Mandando callar que parece ser la labor que entiende fundamental la presidenta del Congreso Ana Pastor. Mandando llorar también. Aquí permanecen, en el intento de formatear a la sociedad, a toda la sociedad, a su modelo de ritos, disimulos, trampas y privilegios. El antiguo régimen se atrinchera, como si nada hubiera cambiado.

*Publicado en ctxt.es

 

Traspiés múltiple en el aire, nueva disciplina olímpica de Madrid 2013

Lo he experimentado en todo su esplendor. De repente tropiezo en el propio suelo y me venzo hacia la acera. Para evitar el choque abrupto, comienzo a dar zancadas en el aire tratando de enderezarme. Ha habido un momento, en esos instantes que se hacen eternos, en el que he pensado que ya no podía más y me iba a tierra. Pero no, he logrado mantenerme en pie. Este desnivel en el pavimento ha sido el causante.

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Una mamá joven que me observaba con  su niño me ha dicho: está toda la calle igual. Es cierto, esa calle y todas las demás. No sé si por donde viven los que mandan se esmera algo más el Ayuntamiento. En el resto está así, una puede hacer fotos por doquier. Miles y no exagero.

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Y claro, ante  socavones y grietas tan evidentes se agudizan los sentidos y se sortean. Lo malo es cuando ese levantamiento en el que he tropezado es menos perceptible pero igual de dañino.

Me duele un poco un tobillo de caer mal pero peor hubiera sido darme de bruces o haber puesto las manos que es el primer instinto reflejo. Ahora bien, he pasado con nota la nueva disciplina olímpica que puede implantar fácilmente Ana Botella cuando se reponga del disgusto de que le hayan quitado Madrid 2020. Lo hará pronto. Para eso se vino en el avión de Rajoy gozando de todas las comodidades. O también puede ayudarle el presidente de la Comunidad, Ignacio González, que utilizó para el regreso de Buenos Aires el jet privado de Florentino Pérez. No iban a volver con la chusma y no chusma invitada al evento, por más que todos a la ida viajaran tan a gusto forrándose de gintonics hasta agotar las existencias.

Yo comprendo que con esas amistades y esos objetivos personales, pensar en dedicar dinero –público, no del suyo- a sanidad, educación, ciencia o cultura es un puro dislate. Pero ¿ni siquiera a las calles de Madrid para cuando vengan los turistas a disfrutar de a relaxing cup of café con leche? Que se nos pueden matar, oiga, o tener que acudir a un hospital. Y los tenemos en cuadro.

Pero esto es ser agorero y hay que pensar en positivo: el traspiés en el aire debe ser una nueva disciplina olímpica de este Madrid 2013, huérfano de forres mayores. Se puede poner de moda. Y, además, es una sensación tan especial la de mover los pies como para andar sin tocar el suelo. Con la emoción de no saber si tu pericia conseguirá un descenso suave o te estozolarás totalmente o por partes. Cuántos pasos alados serán necesarios para una cosa u otra ¿cinco? ¿seis? ¿más? Eso debe añadir puntuación.

Yo he salido victoriosa. Hoy, no sé mañana. No sé otras personas. Pero el esfuerzo, el éxito y la derrota bien asumida, son tan bonitos.

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