La actualidad de la mañana o cómo no salir de la perplejidad

«¿Quién dice la verdad? ¿El embajador israelí o los «molestos» testigos?”, el “presunto” periodista, se queda tranquilo con su osadía: la ironía al calificar a los testigos. Equidistania en estado puro. La desinformación.

El mensaje va calando. Ya hay dos versiones. Ya puede uno elegir sin contaminarse… de criterio.

Hace unos días, en una cena de cumpleaños, la amiga de una amiga –rusa por más señas-, habló de que “la mejor época de España fue cuando mandaba Franco: os sacó de la crisis”. Ante mi firme respuesta, la homenajeada dijo que había que ser demócratas y escuchar todas las opiniones. Pronto veremos a asesinos y todo tipo de delincuentes argumentar sus razones en paridad con sus víctimas –que “algo habrán hecho”-. ¡Qué digo! Ya los vemos.

Y no hablo de la pura basura «informativa» y casi -y sin casi- delictiva. No, que se me alteran los jugos. Y están para pocos trotes.

Por lo demás, las gentes de bien –excepto los titulares del concepto: el PP- saludan la valentía de Zapatero. En la pugna entre el neoliberalismo salvaje y la sociedad a la que se debe, ha optado por ser buen chico y hacer lo que le mandan. Así está “homologado”. Él. Ciertamente, apenas se puede hacer otra cosa en el equilibrio de fuerzas actual, pero en la tesitura de tener que  ser “valiente” así, debía haber puesto todo patas arriba en lugar de seguir la senda.

En El País una encuesta: ¿Estás dispuesto a reducir tu horario y sueldo para contener el paro? La mayoría dice que sí. ¿Insólitamente solidarios? No, Desinformados. Una reducción del sueldo español, no es lo mismo que una de un europeo de primera división.

Un aliento en el paseo mediático. Fontdevila en Público. El humor más lúcido e informativo que nada.

O Bernardo Elrich, en El País:

Y ahora lo que textos que he guardado hoy como documentación para mi novela –si decide salir de su gestación-:

Ésta sumamamente interesante a tenor de los planes de «reforma» laboral:  Se les habían extraviado 161 entes públicos autonómicos. Con sus sueldos y demás.

Aguirre se gastó 1,4 millones de euros en poner la primera piedra de la paralizada «ciudad de la justicia«. Ésta es de ayer, pero ayer estaba malita disfrutando de la sanidad madrileña.

Cohechitos en Galicia. Juicio. «Financiaremos la ruptura del PSOE para que no impugne el plan general». Las escuchas policiales revelan manejos para sobornar a los socialistas. Ay, pero ¿las escuchas no crean indefensión? recordemos que Garzón se enfrenta a juicio demandado por ¡Correa! por esto mismo. (Lamento recordar a Garzón, ya no es noticia).

Un testigo revela al juez que Trillo se reunió con el jefe del sastre de Camps. ¿Iría a encargarse un traje?

Ah, pero también he guardado un artículo de un peligroso bolchevique: Alain Touraine. Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades:

El neoliberalismo está llevando a la Unión Europea al fracaso. El modelo occidental cruje en manos de especuladores voraces y bancos todopoderosos. Es imprescindible devolver al trabajo la parte del producto social que le ha quitado el capital y restablecer el vínculo saludable entre la función financiera y las funciones de producción.

 Y a nuestro José Luis Sampedro le han dado el premio Menéndez Pelayo. ¿Ayudó que parte del jurado estuviese en México?

Me voy a desayunar:

Restaurar la democracia

Tengo un dilema. O dos. Uno lo refleja Elrich en su viñeta de El País. El otro… sí, lo analizaré en partes.

Aznar quiere “restaurar” la democracia. Sin demasiado eco mediático, el ex presidente español, dijo hace unos días «Debemos restaurar el verdadero sentido de la democracia y sus límites. “El poder político ha traspasado todos los límites razonables y ha invadido terrenos que no deben ser de su competencia, porque no es asunto suyo iluminar verdades sino generar y gestionar consensos como instrumento de la paz social”. “Está pendiente una tarea liberal para devolver al poder político a su lugar y para que la vida pública se apoye en un liberalismo de raíz ética cristiana». «Que el Estado sea sólo eso y no haga de escuela, familia o iglesia”.

Hablaba desde la tribuna de FAES, esa organización que subvencionan los poderes públicos. El dinero de todos sirve para que este individuo que rigió los destinos de España durante 8 años y alma del futuro gobierno del PP, si no su presidente salvador, se cuestione la democracia. A precio de oro (para su bolsillo privado), Aznar dicta su doctrina en importantes foros neoliberales de todo el mundo. No es inocuo lo que dice. Puede hacerlo porque alcanzó su estatus a través de unas elecciones democráticas. ¿Sin restaurar?

Me entero ahora, lo confieso, que Caja Sur pertenece a la iglesia católica. Los órganos de gobierno de las cajas los elije –que yo sepa- el poder político autonómico. Lo que sí es cierto es que, para salvar los platos rotos de su mala gestión, se le va a inyectar más de 500 millones de dinero público. Javier Arenas dice que la culpa es…. de Zapatero.

Camps –que no deja de reír ni bajo el agua- dice que Valencia merece “una medalla mundial interplanetaria”, mundial e interplanetaria a un tiempo. A su lado, Rita se despeña en carcajadas. Van a revalidar y aumentar su mayoría absoluta en la desquiciada comunidad valenciana. No es para menos.

Rajoy entretanto no estaba ni delante, ni detrás, ni al lado, ni encima, ni debajo de Camps, tal como prometió: comió caracoles en Lleida.  Por lo menos, sonreía. Es el de atrás, el de las gafas. En la Lleida del estatuto impugnado, se le veía feliz. ¡Menos mal!

   La Razón ha hecho una encuesta, con su empresa de consulting y todo. El 23 % de los espaloles querrían ver como debate estrella, uno a celebrar entre Zapatero… y Belén Esteban. El 23%.

Vivimos uno de los momentos más graves de la Historia. Los “mercados” –con sede en Wall Street, el Pº de la Castellana y grandes arterias internacionales- ha dado un golpe de Estado, imponiendo sus normas al poder político. Al que elegimos los ciudadanos, al que entregamos en impuestos el fruto de nuestro trabajo y nuestros ahorros. Una cuadrilla de desaprensivos lo succionan, pero no se conforman: quieren más. Incluso –hablando con dinero y público y beneficios –muy altos- privados, pretenden “restaurar” la democracia por completo (aprovechando los resortes de la misma si salen elegidos). Este golpe de mano, esta dictadura, tiene también poderosos ingredientes de involución ideológica. Como todas realmente.

Y todo ello ante la estupefacción de unos y la ignorancia supina de una gran mayoría. Hasta una amiga, buena periodista, se entretiene en la maraña de ramas del rábano que le sirven los medios conservadores que escucha para culpar de todo “sólo” a Zapatero. La información está ahí para todo el mundo, pero no, mejor lo remedia, lo aclara, un debate entre el presidente y Belén Esteban.

Y aquí viene mi dilema que trato de aclarar. Buena solución no tiene, lo sé.

   Si España no fuera una monarquía, el presidente electo de la República, sería José María Aznar, con toda seguridad. El que tomaría el dinero público para cumplir los deseos del capital (aún más que Zapatero, que ya es decir) y duele pensar esto a una republicana.

El festín que se están dando los políticos con las Cajas de Ahorros, ruboriza. La “renovación” de Caja Madrid fue un ejemplo: se repartieron el cortijo tan a gusto. Y ya vemos lo que ocurre con las que tienen problemas: nuestro dinero para salvarlas, y escuchando maldades demagógicas.

Y Camps y Rita muertos de risa.

Tengo un grave conflicto, sí. Igual también yo creo que hay que “restaurar” la democracia. Hace unos días, Piezas decía aquí –en un ejercicio sano de querer entender- que, si hay que suprimir el Estado y que cada uno se las apañe como pueda, partamos al menos de la igualdad de oportunidades (dado que los que más tienen se han aprovechado del resto y, digo yo, así lo mandará la «ética cristiana liberal», que viene a ser lo mismo que la «medalla mundial interplanetaria»). Hacemos un saco con todo el dinero y propiedades que existen actualmente en el mundo, y lo repartimos equitativamente entre los 6 mil millones de ciudadanos que lo habitamos. A partir de ahí que cada uno gestione su parte como quiera. Pero aprovecharse del dinero de todos para fines particulares, pues no, esto no.

Por mi parte, solicito una medida complementaria: inyectar educación e información en toda la ciudadanía. En vena. En sesiones intensivas. Toreros ensartados, fútbol y programas del “corazón” en los recreos. El resto del tiempo a hincar los codos. Periodistas incluidos. Clases de recuperación extra para el 23% de los ciudadanos que lee y vota en La Razón, o en su empresa de encuestas. Enérgica y firme terapia psicológica añadida a los votantes del PP en la comunidad valenciana.

Y, si es lo que queremos, a partir de ahí, pistoletazo de salida y barra libre para todos. Pero que todos paguemos la ignorancia y/o la desvergüenza de un sector va a ser que no me parece democrático. Ya anticipé que era un dilema.

Actualización:

   Aznar sigue en su gira neoliberal y de desprestigio de España: «El problema es la falta de credibilidad, porque más responsabilidad en esta crisis es la responsabilidad del gobierno (español)”, ha dicho -así de mal expresado- en la CNN.  Aquí la grabación de la entrevista completa. Una mezquindad más de este gran «patriota».  ¿Y si recuperásemos las empresas públicas que él vendió (a sus amigos)? ¿Y si algún periodista le preguntara por su responsabilidad en el incremento de la burbuja inmobiliaria, causa determinante de nuestra crisis? ¿Vendría Bush a España a desprestigiar a Obama y decir que no se puede confiar en EEUU?

  Enrique Meneses lo comenta en su blog.

¿Quién ha abierto la caja de los truenos?

Nos vemos obligados a escuchar que en España se ha desatado “el frentismo”, “la revisión de la Transición”, “el guerracivilismo”, y el argumento de la extrema derecha y la derecha más extrema, es que esta argucia es obra del PSOE «y sus grupos de presión» para distraer a la sociedad de la situación económica. «Garzón es una anécdota», aseguran. Y en ese terrible juego de los falsos debates donde no se busca la verdad, nos quedamos con el “éste opina”, “el otro opina” y sírvase Vd. de quien más le guste.

Medio mundo está escandalizado porque organizaciones ultraderechistas -una de ellas directamente vinculada al franquismo-, vayan a lograr llevar a juicio e inhabilitar en sus funciones a un magistrado, Baltasar Garzón, por osar meter la nariz en ese tema tabú en nuestra patria que fue el golpe de Estado y los 40 años de dictadura. Ignoran -los extranjeros- que en realidad las “Hedge Funds” internacionales y todos los promotores de la construcción y miembros de corporaciones corruptas que inflaron la burbuja inmobiliaria, todas los políticas liberales que nos han sumido en esta crisis -y lo harán en las que vengan- están afiliadas al PSOE. Desconocen también que fue la Ministra de Economía, Elena Salgado, quien presentó las querellas contra Garzón, y no Falange o Manos Limpias, o un intachable ciudadano apellidado Correa.

Ignacio Escolar publica en su blog el auto por el que Luciano Varela amonesta a Falange por no haber hecho bien los papeles. No se acusa así hombre, hágalo Vd bien, con las correctas normas procesales, o no vamos a poder seguir con el asunto, la correción formal ante todo. Vamos, que si -como en el chiste- añaden una «hache» a esta frase «ijo de puta» ya sirve. Alentados por la comprensión recibida, los demandantes no se han molestado ni en cubrir las formas.

 Varela dice a Falange que hace demasiadas valoraciones que dificultan entender la descripción de los hechos. Que incluyen constantes referencias personales del acusado que son ajenas al hecho del que se trata. O que su escrito podría entenderse más como una exposición para el debate ideológico que no es lo que dilucida el proceso. Y alude a que no quiere hacer del proceso un escenario para actos propagandísticos.

Y es que, entre otras cosas, Falange llama a Garzón «redentor del bando vencido«. Pero no, ha sido el PSOE quien ha desatado el «guerracivilismo».

¿Esto esto no invalida por si sólo el proceso? ¿No muestra la intencionalidad de sus promotores? ¿Va a ser el Supremo cómplice de esta jugada? Porque ya sabemos cómo acaban «los debates ideológicos» de Falange.

En Alemania está prohibida toda apología del nazismo y el uso de sus símbolos. Y sin cesar estudian como ilegalizar a los partidos neonazis que se han colado en el comprensivo sistema. En España el PP no ha condenado siquiera el franquismo, y Mayor Oreja evitó que lo hiciera el grupo Popular del Parlamento europeo, aunque el resto de la Cámara sí reprobó (de forma devaluada por la ausencia de la derecha) el régimen padecido en España.

Pero disponemos de una Ley estupenda que tenemos por ahí arrinconada: la llamada Ley de partidos.

En su artículo 9, prohíbe «complementar y apoyar políticamente la acción de organizaciones terroristas para la consecución de sus fines de subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública, tratando de someter a un clima de terror a los poderes públicos, a determinadas personas o grupos de la sociedad o a la población en general».

 Solo es por ayudar, porque si no fue el más desatado terrorismo y subversión del orden constitucional dar un golpe de Estado y mantener a una sociedad 40 años bajo dictadura, no sé qué más se le puede pedir. Por no hablar de cómo todo esto ha alterado la paz pública o la de varias personas, en particular Baltasar Garzón. Ah, vaya, que no, que no ha sido Varela, que no ha sido el Supremo, que ha sido el PSOE quien ha abierto la caja de los truenos.

Periodismo, objetividad y compromiso

Pascual Serrano, periodista y escritor, escribe hoy un artículo imprescindible para periodistas, y para la sociedad receptora:

«Los teóricos neoliberales centran su análisis sobre la información en la necesidad de elementos como la imparcialidad, la objetividad, la independencia, la neutralidad… El ejemplo más claro de que, en términos absolutos, no existe la neutralidad informativa se evidencia desde el momento en que se elige lo que es noticia1. Cuando un periódico selecciona como noticia principal de portada la concesión de un oscar en Hollywood o un informe de Amnistía Internacional, está tomando una posición editorial determinada. Ya dijo Ryszard Zapuściński que no puede ser corresponsal quien “cree en la objetividad de la información, cuando el único informe posible siempre resulta personal y provisional”.

Algo similar podríamos decir del concepto de equilibrio informativo. El veterano periodista experto en Oriente Medio Robert Fisk criticó ese falso discurso del equilibrio y afirmó que “los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si habláramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío de esclavos en nuestros reportes. Si cubriéramos la liberación de un campo de concentración nazi, no le daríamos igualdad de tiempo al vocero de las SS”3. José Ignacio López Vigil ha dedicado toda su vida al periodismo comunitario en América Latina, al lado de la gente pobre y sencilla. Él también reivindica el compromiso frente a las injusticias:

Frente a un panorama tan cruel, ninguna persona sensible, con entrañas, puede permanecer indiferente. Es hora de poner todos nuestros esfuerzos personales, toda nuestra creatividad, para mejorar esta situación. No caben mirones cuando está en juego la vida de la mayoría de nuestros congéneres, incluida la del único planeta donde podemos vivirla.

López Vigil va todavía más lejos:

Ni el arte por el arte, ni la información por la información. Buscamos informar para inconformar, para sacudir las comodidades de aquéllos a quienes les sobra y para remover la pasividad de aquéllos a quienes les falta. Las noticias, bien trabajadas, aún sin opinión explícita, sensibilizan sobre estos graves problemas y mueven voluntades para resolverlos.

No faltan periodistas jóvenes de última generación que también reniegan del mito de la equidistancia, como Olga Rodríguez, curtida en los conflictos de Oriente Medio: “huyo de la equidistancia porque creo que es una trampa: no se puede tratar igual al que bombardea que al que es bombardeado, al invasor que al invadido, al opresor que al oprimido… Vivimos en un mundo plagado de desigualdades, injusticias y desequilibrios y creo que una de las misiones de los periodistas es buscar que la balanza se equilibre”6. Decía el poeta español Gabriel Celaya, “maldigo al poeta que no toma partido”, y hoy el recién fallecido ensayista estadounidense Howard Zinn afirma que “no se puede ser neutral viajando en un tren en marcha que se dirige a un despeñadero”.
(…)
«El discurso de la neutralidad se utiliza inteligentemente desde los medios de comunicación neoliberales. Basta con observar los nombres con los que gustan denominarse en sus cabeceras: El Imparcial, Informaciones, ABC, La Nación, El Mundo, El País, La Razón. Todos son asépticos y neutrales, como desean que creamos que son sus contenidos. Su celo por aparentar ausencia de ideología les lleva incluso a prohibir a sus periodistas que tengan ideas hasta fuera de la redacción, en su vida privada.

La ciudadanía se indigna ante cualquier intento de dirigismo político e ideológico. Sabedores de eso, la estrategia actual de los medios es disimular a toda costa la intencionalidad para que pase inadvertida a las audiencias y pueda ser efectiva. El objetivo es proporcionar (u ocultar) al lector, oyente o espectador determinados elementos de contexto, antecedentes, silenciamientos o métodos discursivos (en el caso de los medios audiovisuales las posibilidades son infinitas) para que llegue a una conclusión y posición ideológica determinadas, pero con la percepción que es el resultado de su capacidad deductiva y no del dirigismo del medio de comunicación. De ahí la importancia de denunciar las falsas objetividades y neutralidades para dignificar un periodismo de principios y valores.

Los grandes medios comerciales hablan de neutralidad periodística mientras tienen periodistas empotrados entre las filas del ejército estadounidense en Iraq, de pluralidad informativa cuando sus redactores no salen de la sala de prensa de la Casa Blanca y nunca han visitado un suburbio de Washington o Nueva York, de imparcialidad mientras siguen estigmatizando en sus informaciones a los gobiernos que cometen el delito de recuperar sus recursos naturales de las manos de transnacionales. Alardean de objetividad, pero sus páginas y espacios informativos se reservan al oropel, el lujo y el glamour de famosos y grandes fortunas que identifican de esta forma como modelos a admirar. No es verdad que los medios de comunicación comerciales sean soportes neutrales de información. Ellos militan y hacen apología de un modelo económico concreto en el que se desenvuelven y del que obtienen beneficios, bien para su propia empresa o para la casa matriz accionista. Frente a ello, no se trata de que desde el compromiso del periodista el periodismo se convierta en panfleto, la ciudadanía rechaza los intentos de un periodismo militante que no aporta rigor ni información contrastada y sólo incluye ideología. Lo que reivindicamos es la recuperación de la dignidad y el servicio a la comunidad, a la justicia social, a la soberanía de los pueblos y a las libertades. No será periodismo si no se hace así, como no es medicina curar sólo a quienes tienen dinero para pagarla. No se debe confundir periodismo comprometido con servir incondicionalmente a un partido político o a un gobierno con el que se simpatiza. El compromiso es con unos principios y unos valores no con unas siglas o un determinado órgano de poder. Y, sobre todo, dar la voz a quienes tantas veces tiene vetado el acceso a los medios de comunicación«.

El artículo completo aquí. Lo recomiendo encarecidamente.

Ante la corrupción en el PP

El director de El País, Javier Moreno, publica hoy un contundente análisis sobre el PP en Cuarta Página -el más destacado espacio editorial-. A modo de resumen, dice:

«La trama Gürtel muestra en toda su crudeza que el proyecto político de los actuales líderes de la derecha, de no mediar rectificación, embrutece la vida política española y la arrastra lejos de los niveles europeos».

Véamos algunos  párrafos de un artículo que no tiene desperdicio:

«Todo ello comenzó mientras el señor Aznar, a la sazón presidente del Gobierno, casaba a su hija en El Escorial -sarao al que asistieron como invitados distinguidos algunos de estos vividores- y dirigía los destinos de España con tal concentración que descuidó lo que la corte de los milagros organizaba a sus espaldas, según pudieron descubrir atónitos los espectadores que el jueves pasado siguieran la entrevista en CNN+ de Iñaki Gabilondo con la señora Cospedal, hoy secretaria general de ese mismo partido. Sobre que el saqueo se prolongara unos años más en los feudos del PP de Madrid y Valencia quedamos de momento huérfanos de explicación. Nadie en el partido supo nada, ni es responsable de nada, ni asume naturalmente responsabilidad política alguna por nada.

(…)

Los ciudadanos consideran de forma mayoritaria -incluido un notable porcentaje de votantes del Partido Popular-, como publica hoy EL PAÍS, que Francisco Camps y Esperanza Aguirre son también responsables de las tropelías de la trama Gürtel en sus respectivos territorios, y que el líder del partido, Mariano Rajoy, siempre ha sabido más de las andanzas de los corruptos de lo que ha venido en reconocer, a tenor de sus vacilaciones con el ex tesorero del partido, y a día de hoy todavía miembro del Grupo Popular en el Senado, Luis Bárcenas.

Son tantas y tan obscenas las colecciones de relojes de lujo, los bolsos, los trajes, algún yate, los inconfesables negocios inmobiliarios, los millones cobrados en comisiones diversas y las vergonzosas conversaciones grabadas entre los sospechosos que convierten en irrisorios, me parece a mí, los intentos del PP y de sus terminales mediáticas de encapsular al partido de tanto desafuero, y sobre ello no vale la pena seguir discutiendo. Más me interesa, por el contrario, una reflexión en profundidad sobre la venalidad en la democracia española que vaya más allá de la constatación más o menos impotente del lamentable estado en que se encuentra la política en este país. Hay que defender la democracia, sostiene Norberto Bobbio, aun cuando ésta sea ineficiente o corrupta. Y hay que hacerlo también, me atrevería a añadir yo, aun cuando la insensatez y la escasa cultura democrática de gran parte de la clase política, especialmente de una derecha que no logra incorporarse del todo a la gran tradición conservadora del resto de Europa, augure un triste futuro a la tarea.

(…)

No resulta necesaria harta sagacidad para concluir que España no sólo no ha logrado en estas tres décadas situarse al nivel de los países con mejores prácticas, ni por lo que respecta a los partidos ni a los tribunales, sino que ahora se corre serio riesgo de descender aún más peldaños en esta particular escalera al infierno si, como todos los sondeos parecen apuntar, la derecha gana las próximas elecciones sin haber purgado previamente su papel central en el escándalo de Gürtel y otros (Matas, Fabra), y asumido las consecuencias que de ello se derivan.

(…)

Por lo demás, y en lo que respecta a la corrupción, no creo que a estas alturas quepa duda alguna de que un eventual triunfo de la derecha traerá como correlato automático el discurso que ya hemos oído en su versión más arrabalera e iletrada en los mítines de Camps, Fabra o la siempre desaforada Rita Barberá. Los votos cosechados, han dicho todos ellos de una forma u otra, expían los abusos cometidos, y el pueblo, el mejor tribunal en última instancia, les absuelve así de los cargos que de forma atrabiliaria les atribuyeron jueces prevaricadores, fiscales partidistas y una policía manejada a su antojo por un Gobierno socialista constituido en régimen y decidido a liquidar la oposición. Para lograr sus objetivos, los socialistas no paran en mientes, según han afirmado tanto la señora Cospedal como el señor Cascos, vicepresidente con Aznar, respaldados de forma oficial por el partido este mismo viernes. Y así los españoles han tenido que escuchar de dirigentes cuyas declaraciones no toleraría ningún partido democrático en Europa cómo los policías trucan las pruebas del sumario o el Ministerio del Interior monta un sistema de escuchas ilegales contra la oposición política.

El que resulte estrambótica no convierte esta hez en menos peligrosa, y convendría no menospreciar su capacidad de desestabilización. La campaña que orquestaron los dirigentes populares contra Baltasar Garzón desde el mismo fin de semana que el juez encarceló al cabecilla de la trama tiene mucho que ver con el irrespirable clima que se ha creado en los tribunales españoles, sectarios y cargados de ideología, en los que el magistrado puede ver liquidada su carrera ante el asombro del resto del mundo».

Aquí todo el artículo.

  Resulta reconfortante ver defendida en un decisivo periódico la impresión que casi cada día tratamos de hacer llegar -desde posiciones modestas- a la ciudadanía, para que -con la información (argumentada y analizada)- disponga de medios para ser más responsable y más libre, para que -informados- todos lo seamos.

Actualización

Más. Una columna de Antonio Orejudo en Público: La culpa de la corrupción la tienes tú.

Tú coges a un militante del PP de Valencia y le robas la cartera con el dinero que acaba de sacar del cajero automático, y el tío te persigue hasta que te pilla. Lógico. A la gente no le gusta que le roben. Lo que me parece raro es lo contrario, que pilles a un caco desvalijándote la casa y que en vez retorcerle el brazo, pienses que hay una conspiración contra el que te está levantando el televisor de plasma, y que el verdadero culpable eres tú. Eso es más o menos lo que pasa con la corrupción política: nos roban y nos quedamos tan campantes. Nos quedamos tan campantes los que somos normales. Los anormales van un paso más allá y defienden al ladrón de su dinero…. (continúa leyendo).

Y un maestro: Forges.

La otra cara de la noticia

  • La DGT prevé 14 millones de desplazamientos en Semana Santa. Es decir, sólo por carretera.  Teniendo en cuenta los viajes en tren y en avión, y que pocos se van de vacaciones solos ¿implica que cómo mínimo 30 millones de españoles de los 46 que andamos por aquí se van de vacaciones 10 días en tiempos de tan aguda crisis? 
  • La Comunidad de Madrid ahorrará 2 millones de euros prescindiendo de 48 coches oficiales fijos de los que disponían cargos de menor rango y de 23 conductores eventuales. Si sólo a ese apartado dedicaba 2 millones de euros (más de 133 millones de las antiguas pesetas) ¿cuánto invierte en los transportes de los cargos relevantes?  ¿ y en otros conceptos igual de prescindibles que desconocemos?
  • Los bancos españoles ganaron en 2009, un 9,8  menos que el año anterior: 14.943 millones de euros. No encuentro noticia alguna donde me digan también a cuánto ascendieron sus beneficios en 2008. Bien, el 20% más en 2007 . ¿Algún autónomo o asalariado -a excepción de los directivos de los bancos y grandes empresas- ha ganado más de un 10% más sobre el año anterior? ¿y ha visto su caso reflejado con alarma en los periódicos?
  • «The Times» británico comenzará a cobrar por visitar su web a partir del 1 de Junio. Es un gran periódico pero ¿podremos vivir sin lo que nos cuente teniendo a mano tanta información disponible y tan similar?

Y ahora unas preguntas tontas en la misma línea:

Sobre lo de Garzón y sus coletazos, dice Ignacio Escolar

«Con su casi segura caída ganan los franquistas, que dejan claro que el atado y bien atado no era ninguna metáfora. Gana el PP, que demuestra que la Justicia es suya y que lo suyo no se toca. Gana Jaume Matas, que ya apunta a la nulidad de sus escuchas con la Gürtel como ejemplo. Y por supuesto gana Correa, gana Pablo Crespo, gana el Bigotes, gana Bárcenas y ganan el resto de los imputados en uno de las mayores casos de corrupción de la década, una ciénaga donde hoy ya respiran mucho mejor».

  • Con la información unidireccional ¿Gana el periodismo? ¿Sabremos hoy también qué «opina» Rajoy y toda su corte, y unos cuantos socialistas cuando enchufemos la tele o accedamos a otros medios… o nos darán noticias elaboradas para disponer de una opinión formada que induzca una acción responsable? Las cadenas ultras de la TDT de la ahorradora Aguirre ¿cambiarán su programación para dotarnos de datos y de datos objetivos?
  • ¿Importará algo a alguien tumbado en la hamaca de la playa?

Víctor, leyendo (como también aconsejo) periodismo humano, dice que sí.

Manel Fontdevila es más escéptico. Pero ambas posturas coinciden. Hay medios para solucionarlo:

  • ¿Te vas de vacaciones como la mayoría de los españoles? Yo no. Como dice Paula Moro, nos quedamos en Madrid » buscando el mar por las calles de esta ciudad cargada de impaciencia».

No es tiempo de «watergates»

En 1974, dos periodistas del Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, lograron apartar del cargo al presidente de EEUU, Richard Nixon, como responsable último de una trama de corrupción a la que no faltaba un ingrediente. A saber, espionaje político, escuchas, sabotajes, sobornos, y un sin fin de actividades ilegales ejercidas de alguna manera desde el Estado. Había nacido el “Watergate”, gracias a la investigación de esos dos periodistas. El caso quedó como un mito para la profesión.

No fue el único. Hubo un tiempo en el que el periodismo desenmascaraba corrupciones y abusos, como marca su razón de ser. Y la difusión de sus hallazgos lograba impacto social y resultados. Por eso se llamó a la prensa “El Cuarto Poder”, un continuo azogue y azote de los otros ya establecidos. No de forma generalizada, por supuesto, pero sí significativa. La literatura y el cine se han poblado de la labor “justiciera” del periodismo.

Hoy, asistimos impertérritos -por ejemplo- a que se reúnan en una cena los causantes de la crisis económica mundial con el objetivo de hundir el euro –con todos sus usuarios, incluidos países enteros – a ver si logran más beneficios privados, y ni se ocultan ya para hacer declaraciones en ese sentido, y las leemos, y no ocurre absolutamente nada.

  O que en China (ese «modelo» económico, social y laboral a imitar por los cuantiosos beneficios que obtienen unos pocos) se vendan órganos humanos -de tan dudoso origen que produce escalofríos- (una auténtica primicia de Borja Echevarría), se publique a todo rango,  y pasemos página. 

En España es aún peor. Si cabe. claro. Estamos a punto de ver, por lo que parece, que el supremo escándalo de la Gürtel, se puede disolver, porque hay jueces partidarios de no tener en cuenta grabaciones de conversaciones. No importa que en ellas se revelen con meridiana claridad descomunales trapicheos de enriquecimiento ilícito con el dinero de los ciudadanos. Y tampoco tiembla en monario, que decía mi padre. Añadamos las desvergüenzas valencianas, las baleares, las madrileñas, catalanas y de casi cualquier punto de la geografía española. Pura desfachatez, frescura infinita. Y todos los despilfarros. Los móviles, los saraos, las subvenciones (parece que la”renovada” Europa en Suma,  va tener una tal como era el propósito, qué manera de tirar el dinero colectivo).

En este país se puede ver a un Juez encausado por un presunto delincuente ahíto de pruebas en ese sentido. Por los herederos del franquismo. Por los que difaman con mentiras sobre cobros. Que el único ser humano con problemas por la larga dictadura sea el Juez –Baltasar Garzón-  por pretender imponer un poco de justicia, es suficientemente revelador.

Al Ministerio de Medio Ambiente parece que tampoco le gustan los reportajes que mencionan la corrupción inmobiliaria. Aunque los encargase la ministra predecesora. Y si no gustan, se quitan. Telemadrid, no ha mencionado una sola vez el episodio del “hijoputa” de su dueña (por la gracia de los votos), ni nada que le perjudique. Este blog, como muchos otros, está pleno de denuncias de todo lo que convierte a nuestro país en muy poco edificante. No es cuestión de resumir aquí todo lo dicho a diario. Baste recordar, sin ir más lejos, las terribles desigualdades en el coste de la crisis o la pornográfica intención de rebajar sueldos y despidos, mientras los ricos se forran. O las disfunciones en servicios. No pasa nada. No hay Watergates.

Antes de la crisis de la prensa escrita, España se situaba en lo que la UNESCO califica como umbral del desarrollo en lectura de periódicos –la información es una variable destacada en el progreso-. Frente a los 100 periódicos por 1.000 habitantes de España, en Suecia por ejemplo se leían 400. Y, sin embargo, los editoriales y línea ideológica de los periódicos siguen teniendo un desproporcionado peso, auténtica influencia decisoria. No la información. Porque se dirigen a quienes ostentan poder. No a la ciudadanía.

Han desmantelado la información. Nos han desmantelado a nosotros, a la sociedad, que vemos pasar los escándalos como en el cuento, salpicado de incidentes, que nos cuentan para entretenernos. Pero es real, tiene protagonistas vivos que padecen las consecuencias.

Sustituir la información por opinión, los datos por debates, logra que nada parezca cierto, que todo sea opinable. E insisto en el desmesurado abuso de la política en los informativos, de las opiniones de los políticos, como si los medios –en particular las televisiones públicas- fueran órganos de prensa de ellos. ¿Alguien ha visto que en las televisiones norteamericanas salga McCaín cada vez que aparece Obama? ¿Quizás en la BBC Gordon Brown es siamés de Cameron? ¿Sarzoky tiene la sombra de Martine Aubrey en cuanto abre la boca? Yo lo he arreglado de una forma expeditiva: lo quito. En cuanto aparece en pantalla un político desconecto el receptor. Prefiero leer las declaraciones que me interesen que pagar el peaje del spam político/informativo. Pero ¿lo hace la inmensa masa de votantes?

También los periodistas estamos en cierto modo anulados, de una forma u otra. Por la precariedad, el sometimiento, o la escasez de audiencia si no se tiene acceso a los grandes medios. Ya no es tiempo de “watergates”, ya nadie reacciona. Los grandes actores de la historia conocen bien los mecanismos del éxito, del suyo.

Y mientras la sociedad en su conjunto vegeta pasiva,  mientras el periodismo digital no logra estructurarse como poder al servicio de la ciudadanía, otros se organizan con total demagogia. Llamando a la insumisión ciudadana por la subida del IVA mientras nos crujen a impuestos en las comunidades y Ayuntamientos que regentan. Impunemente. Nadie reacciona. No nos engañemos, publicar escándalos, por muy flagrantes que sean, no logra más que un impacto efímero y no promueve cambio alguno. Algo habrá que hacer ¿no? Estoy convencida de que es posible. Nos va mucho en ello.

   Buenos días y buena suerte.

Huesca: Periodismo y desvirtualización

Congreso periodismo Huesca. Foto: Pedro de Alzaga

Decía Monserrat Domínguez en la clausura del Congreso de Periodismo Digital de Huesca que el periodismo no ha muerto, pero sí lo han hecho algunos periodistas anclados en el pasado. En una certera metáfora, asemejaba la situación a la que se da en “Los otros”, la película de Alejandro Amenábar. Esos periodistas están muertos pero no lo saben y en su desconcierto intentan agredir y echar de la casa a los vivos. Sospechaba Monserrat que quizás ella misma era uno de sus cadáveres andantes porque ni tiene blog, ni blackberry, ni nada que se la parezca, ni siquiera usa twitter.

Una inmensa sala, con más de 400 personas, le escuchaba y, como en todas las conferencias y mesas del congreso, tenía los ojos puestos en una pantalla y los oídos en lo que se hablaba. La fotografía que me ha prestado Pedro de Alzaga es suficientemente descriptiva. El viejo blog de notas brilla ahora en dispositivos electrónicos de distintos tamaños exigiendo, tal vez, mayor esfuerzo mental en la multifunción.

Las conclusiones del Congreso las han contado muy bien algunos compañeros. Para los más veteranos, reflejan la reiterada disyuntiva entre papel y web, la preocupación por el futuro en momentos de profunda transformación y la voluntad de mantener saludable y eficaz la profesión que elegimos. Para mí era el primer encuentro real con ese mundo en el que estamos inmersos. Al escuchar a Monserrat Domínguez supe que ni de broma era yo una de “los otros”. Tomé a tiempo las medicinas y nutrientes preventivos, con el gozo añadido que me produce todo lo que significa innovación, y no soy un fiambre virtual. Pero tampoco una experta. Me sorprendían algunas imágenes. Cuatro personas juntas pero paseando, entrecruzándose sin mirarse, colgadas de sus móviles en el más puro simbolismo de la incomunicación real, por ejemplo. O las perennes maquinitas en las manos. Y sin embargo había momentos, muchos, gloriosos en la cercanía, en el intercambio de ideas.

Un periodista peruano me contó que lo realmente extraordinario del Congreso de Huesca es el ambiente exterior a las sesiones de trabajo. Y ese apartado incluye “El Edén”, un pub, para relajar el intenso día, con una de las mayores concentraciones de talento que pueda encontrarse. Cambiar de corrillo, con sólo girarse, representa zambullirse en nuevas ideas, brillantes formas, distensión, y la oportunidad de ver a los “gurús” en estado real, descubrir su humanidad y peculiaridades, incluso – a algunos – descender del pedestal para confraternizar con los seres terrenales. Lo mismo en los aleatorios emplazamientos en desayunos, comidas y cenas. Grandes hallazgos, enriquecimiento en definición de manual.

Muchos de los asistentes al Congreso pasan por ser amigos o conocidos en Internet, y ahora hay que enfrentar la imagen a la realidad, cotejar la armonía intelectual con la de la piel. Hay que “desvirtualizar”, en genial definición –no sé si propia- de Javier Barrera. Aunque me sentía apadrinada generosamente por pesos pesados de la blogosfera, traté de comportarme como siempre que me acerco a terreno desconocido. Intentar primero meter la punta del pie en el agua para calibrar la temperatura, la densidad, algún posible agente corrosivo. No sé cuánto tardé, pero terminé por ver que se trataba de aguardar la ola que te bañara el pie en lugar de zambullirse.

Me ha interesado sobremanera que la vieja ilustración creativa se abre paso en las “nuevas” formas de comunicación. Y en el extremo opuesto la cantidad de innovaciones tecnólgicas a nuestra disposición, cargadas de estudios.

Por lo demás, ni Monserrat Domínguez está muerta -sino todo lo contrario- en el periodismo de hoy. “El periodismo ciudadano no existe, son testigos presenciales, pero no periodistas. Se precisa un profesional que ordene los hechos, ahonde en los porqués, busque responsabilidades y soluciones. Se precisa… criterio”, vino a decir.

Echo en falta que todo el debate sobre el periodismo actual se centre en exceso en la influencia de los soportes, sin llegar al fondo. Que quite las ramas secas del estanque podrido sin limpiar el lodazal que se acumula en lo más profundo. Porque allí se agitan sapos y culebras. Sólo el periodista peruano, y unos pocos españoles, apuntaron en esa dirección en conversaciones informales: la crisis del periodismo, está en la crisis del sistema. No dejo de gritarlo en este blog. Hay demasiados periodistas, como hay demasiado fabricantes de coches, de ropa, de casas, de muebles, como le dije a otra persona que lo preguntaba y que no tenía nada que ver con la profesión.

Javier Pérez de Albéniz, premio Blasillo (sí, el del Forges único) al ingenio –y él es un prodigio en la materia- se puso serio para afirmar que “Internet nos había brindado a algunos periodistas, una segunda oportunidad”. Neófita aún, me siento viva en la Red, el puntal de proa que deja atrás otros formatos que intentaron expulsarme. Pero hay que seguir en la brecha, el periodismo es imprescindible en la sociedad actual, como siempre y más que nunca.

(Por cierto, hoy es mi cumpleaños, y las redes sociales me están brindado tal cantidad de felicitaciones que me siento abrumada y encantada. Las ventajas de la nueva comunicación).

Lo primero es lo primero

Tres noticias de El País (y distintos medios):

Y, a las 9 de la noche,  éstas son las más vistas (no las enlazo):

  • 1)Argentina hunde a Messi
  • 2)Francia aplaude a España
  • 3)Francia claudica: «España es de otro mundo»

Y en ABC (que no dedica especial atención a las primeras enunciadas):

  • 1) Victoria de Janeiro y lágrimas de Belén
  • 2) El disgusto de Cayetano Rivera
  • 3) Dos muertos y seis heridos por una ola en un crucero hacia Barcelona

Tertulia de Enrique Meneses y 1001 medios

Me invitaron a charlar. En casa de Enrique Meneses, historia del mejor periodismo y uno de los pocos que -tras esa dilatada carrera- sabe ver el presente y el futuro, tanto de los medios como de la vida, con total clarividencia. Con él, los esforzados componentes de 1001 medios, periodistas jóvenes con el inconfundible espíritu que debe imbuir a quienes ejercen esta profesión, con entusiasmo además, buscando innovar. Una delicia de tertulia. Carmen Ibañez, Rosa Jiménez Cano, Paco Torres y Javier F. Barrera. Estamos en buenas manos.

En el primer enlace está el avance. Eso que ellos llaman «teaser» y nosotros «trailer». Después una foto, y finalmente la tertulia completa en audio. De cualquier forma en su página podéis ver y oír todo, y con más fotos.

1001medios: Tertulia con Rosa María Artal from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.