Incierto presente, incierto futuro :)

Vivo sin vivir en mí desde que han surgido terribles dudas sobre asuntos cruciales tanto para nuestro carácter y circunstancias en este pasar por el mundo, como para nuestro futuro eterno. Empezaré por estas últimas.

Resulta que el Papa ha dicho que no existe el purgatorio como tal, que es “un fuego interior que purifica el alma del pecado”. O sea, como un remordimiento. Pero muerto. Porque al Purgatorio se iba muerto, inexcusablemente. Igual es que ahora ese lugar de saneamiento y expiación –no, lugar ya no, “fuego interior”- se pasa en vida. Esto no nos lo ha aclarado Benedicto XVI. Sin limbo ya nos quedamos hace tiempo, con el aprecio que yo le tenía por la sugestiva tranquilidad y ausencia de pasiones que tanto se agradecen en ciertas temporadas. Y lo que ignoraba es que Juan Pablo II proclamó, nada menos que en 1999, que el infierno y el cielo católicos no son lugares físicos, sino meros estados de ánimo. ¿Muertos también? ¿Y dónde y cómo se experimentan?

Ratzinger ha enmendado la plana a su antecesor y, si bien nos hemos quedado, sin purgatorio, mantiene el infierno. Ha asegurado que «el infierno existe y es eterno«. Pero no ha comunicado si la inspiración divina le ha revelado la existencia del cielo también. Si es un espacio físico y de infinita duración, o bien, otro estado de ánimo, como lo dejó Juan Pablo II.

Yo no sé si los católicos se han enterado de todos estos cambios y cómo los han asumido, porque los innumerables condicionantes de la vida terrenal se dirigían a ir directos al paraíso o eludir el averno. Realmente, buena parte de ellos son bastante flexibles, toman de los mandatos religiosos lo que quieren y se divorcian, abortan, roban, mienten, imponen su soberbia y demás aunque sea pecado. Así que con esto harán igual, creerán en lo que les venga en gana. Pero reconoceréis que esto ya no es lo que era. En esa apreciación estoy segura de que coincidiremos ellos y yo.

Los males no terminan aquí: también ha sufrido drástricos cambios el zodiaco. Astrónomos de Minnesota lo han actualizado –para ser precisos- con el fin de adaptarlo, dicen, al cambio progresivo de la posición de la Tierra respecto del Sol durante los últimos 2.000 años. Y no contentos con ello, han añadido una constelación más: Ofiuco, que colocan entre Escorpio y Sagitario. Otros astrólogos no están de acuerdo con los de Minnesota -esas cosas que pasan con las ciencias exactas-, pero lo cierto es que se ha armado un gran revuelo, mucho más que con lo del purgatorio, que esta sociedad es muy terrenal.

El enfado ha llegado al punto de que algunos aseguran que seguirán leyendo su horóscopo anterior y esperarán que les lleguen amor, salud y dinero, con los designios de aquél,  aunque igual ya no pondrán los medios adecuados para conseguirlos, dado que los consejos, realmente, son para otros y no para ellos. Un auténtico lío, pese a que los de Minnesota aclaran que cambian el zodiaco pero no el horóscopo. Así que luna, sol, estrellas y constelaciones harán otra conjunción, pero actuarán para sus antiguos adeptos, seguramente por los derechos adquiridos. No hay que fiarse, eso dicen siempre, que los respetarán, y luego nos imponen un «decretazo«.

 ¿Y los de Ofiuco? ¿Qué harán los de Ofiuco sin referentes? Vagando en tierra de nadie, sin saber si han de comprar lotería terminada en 8, evitar el bonito con tomate, o hacerle un requiebro a un mozo o moza al amparo de los astros. Por cierto, le ha quitado el signo astral a casi todos los Escorpio que se quedan en 5 días de nada. Ahora, los Escorpio van a estar muy cotizados, si, por ejemplo, son el único signo afín para otros. Una ruina para millones de personas si representan la única esperanza de felicidad.

Por fortuna para mí, voy a seguir siendo Piscis. Pero me han echado a un par de colegas -José María Aznar y Felipe González-, a quienes siempre utilicé de ejemplo de lo poco que nos parecíamos los tres. Soy una descreída, no puedo evitarlo. Una amiga, devota del zodiaco, entenderá ahora que tenía yo razón, pese a las similitudes que terminó encontrando entre nosotros. Bastante tiene la pobre que antes era Géminis y ahora es Tauro.

 ¿Y lo de mi hijo? un sosegado Virgo que pasa a convertirse en ardoroso e irreflexivo Leo. Y eso hay pocos cuerpos que lo aguanten. ¿Y Juanjo? uno de mis mejores y más viejos amigos ha pasado a las veleidades de Aries desde su prudente Tauro. Menos mal que Juan -otro amigo- encontrará el sosiego al volverse dulce, cambiante y magnético como yo, por su aterrizaje en Piscis desde el inquietante Aries.

Estas cosas no se hacen. Muchos se van a quedar sin referentes. Sin saber a qué astro encomendarse, ni justificar su forma de ser, ni qué inversión hacer, ni cómo conquistar o mantener una relación. Y encima con un futuro postmortem de etéreos «estados anímicos» que no tranquiliza precisamente. ¡Cómo no vamos a estar como estamos!

Norte de África: en la hora del supremo hartazgo

A pesar de que la protesta ya ha causado no menos de medio centenar de muertos, los jóvenes de Túnez y Argelia han dicho basta. Zine el Abidine Ben Ali en Túnez (23 años en el poder) se ha visto obligado a ceder, hacer concesiones y declarar que no optará a un nuevo mandato, pero ya no es suficiente. Llega un día en el que la corrupción y las precarias condiciones económicas,  la falta de futuro, la desfachatez de los poderes, obligan a actuar. Pero atentamos al dato que reseña J.M.Muñoz:

«El paro se sitúa en el 13%, pero el dato que ofrece la profesora resulta estremecedor: «alrededor del 30% de los jóvenes no encuentran trabajo, y ese porcentaje se eleva al 60% entre los titulados universitarios». Y cuando dan con un empleo, es difícil aceptar que merezca la pena».  ¿Cuál es la diferencia con España y sus pacíficos afectados?

Una verdadera revuelta popular en el norte de África clama por sus derechos y sabedores de que Europa no les ayudará. Cuando el hartazgo se hace supremo, no tiene vuelta atrás. Sobre todo, si le ayuda la educación.

Javier Valenzuela, auténtico experto en la zona, analiza las claves en este excelente artículo: «No quieren teocracia, quieren libertad, trabajo y dignidad«.

“Obsesionados por los árboles del islamismo y el yihadismo que les ocultan el bosque de una región gangrenada por el autoritarismo, la corrupción, el raquítico desarrollo económico y las profundas desigualdades sociales, muchos europeos no aciertan a entender estos días lo que está ocurriendo en el norte de África: espontáneas y virulentas revueltas juveniles en Túnez y Argelia, reprimidas a sangre y fuego por los gobernantes. Y sin embargo, la clave de interpretación es bien es sencilla: la juventud del Magreb y el valle del Nilo tiene sed de libertad, trabajo y dignidad, está más que harta de malvivir.

Desde el Atlántico al mar Rojo, los países norteafricanos tienen una serie de características comunes. Viven allí unos 200 millones de personas, un tercio de ellas menores de quince años y dos tercios menores de cuarenta. Estamos hablando de una población joven y vitalista, que, además, ya no es tan analfabeta. El medio siglo transcurrido desde las independencias de esos países ha hecho que muchos norteafricanos tengan hoy estudios primarios, secundarios o hasta universitarios, y no sólo los varones, también las mujeres.

Ese mayor nivel de educación se corresponde con una menor resignación y unas mayores expectativas de vida, a lo que cabe añadir que los jóvenes norteafricanos saben cómo va el resto del mundo: ven por satélite las cadenas de televisión occidentales, y también la árabe Al Yazira, y, aunque sea en mugrientos cibercafés, son entusiastas de la información y la comunicación a través de Internet.

De raíz derechista, proamericana y liberaloide, como el de Túnez, o de raíz izquierdosa, tercermundista y socialistoide, como el de Argelia, los regímenes norteafricanos llevan lustros sin satisfacer las más mínimas expectativas de sus juventudes. Ni dan empleo (el paro entre universitarios puede llegar al 40%), ni garantizan libertades y derechos, ni tan siquiera ofrecen ocio y entretenimiento. Ni pan ni circo»….

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18.00 Urgente

El presidente de Túnez abandona el país y el Ejército toma el control, según Al Jazeera.

Mahmoud Ben Romdhane, del Movimiento opositor Renewal ha declarado a la BBC que las últimas informaciones que tiene indican que el presidente tunecino ya no está en poder y que se ha producido un golpe de Estado”, informa El País.

18.45

El presidente del Parlamento tunecino asume el poder hasta la organización de elecciones democráticas dentro de 40 días, informan a EL PAÍS fuentes desde Túnez.

18,55

Las televisiones tunecinas emiten imágenes en las que los manifestantes abrazan a los soldados tras conocer el anuncio de la salida del poder del presidente del país. http://www.itele.fr/direct

24.00

Análisis Javier Valenzuela: «Una revolución árabe democrática«.

Análisis Sami Naïr: «La revuelta de los descamisados«

¿Son los mercados los culpables? ¿O son… ?

Buscando raíces

Una contempla estupefacta cómo nos acosan los mercados, examinan, mandan hacer deberes, subastan países enteros con personas dentro, se deprimen (“son bipolares” escuché a un experto economista, pobrecitos), mandan en definitiva, y se pregunta ¿son los mercados los culpables de nuestros males? No. Una gran parte de responsabilidad recae en los políticos. Los elegimos de entre nosotros porque no cabemos todos en los Parlamentos y gobiernos pero fue y es para que obraran a favor de los intereses de la mayoría y no de minorías de poder. Y hay formas de controlarlas.

Si seguimos mirando, vemos cómo nos asolan corrupciones, injusticias, despilfarros públicos, errores en gestión, y todo ello parece quedar impune. ¿Toda la culpa es de la política ineficaz? Hoy el Foro Económico Mundial dice que en buena medida: considera un “riesgo global”… los malos gobiernos. Pero los políticos proceden de una sociedad que tampoco atraviesa uno de sus mejores momentos de madurez.

Se extiende la pueril explicación de que “el hombre es malo por naturaleza”, una argumentación moral que no dejaría de ser más que una más de las corrientes filosóficas en las que podemos encontrar incluso la contraria. Ahí tenemos a Russeau, asegurando que “el hombre es bueno”… también “por naturaleza”, pero, por si acaso, sentando las bases del Contrato Social. Porque, aunque fuese “malo”, para sus “desviaciones” delictivas está la justicia. El Banco Mundial ha dicho esta madrugada que la inestabilidad del Euro vuelve a poner en peligro la economía mundial. Pues señor, si hace un año ahora que un grupito de Hedge Funds, decidieron hundir la moneda europea porque daba “grandes oportunidades de negocio”. Ellos, y sus secuaces de “Bruselas” han hecho el resto. Y no hay síntoma alguno de que vayan a cambiar, todo lo contrario. ¿Cómo no lo recuerdan los medios a diario?

¿Es la sociedad la que falla? Sin duda, porque es la que elige a esos políticos que no atajan los abusos, no implementan medidas para que funcione la justicia, no se atan los cabos a ellos mismos. Pero para que una sociedad funcione precisa dos pilares básicos que son los que forman y mantienen el pensamiento crítico: la educación y la información. Ambos se disuaden hoy con ahínco. Aquí mismo, gobierno y comunidades autónomas (que son quienes la gestionan en un 80%) van a ahorrar 1.800 millones de euros en educación, en lugar de quitarse ellos mismos canapés, viajes, móviles (California acaba de actuar en ese sentido) y demás prebendas. En un país con gravísimas carencias en esa materia.

Y llegamos a los medios de comunicación. Diseñados para informar, formar y entretener, se dedican con pasión a esto último, desfigurando además groseramente sus dos primeros cometidos. Las revelaciones de wikileaks –un tanto ya adormecidas por la trivialización, el acoso a sus divulgadores, y las escasas consecuencias que se han derivado aún para los culpables de atropellos- revelaron que el periodismo hoy no realiza su misión. Ya no es tiempo de “watergates”, suelo decir. Los más graves hechos, como que una ex candidata a la presidencia de los EEUU señale con dianas los objetivos a abatir, en un país cargado de armas y de fácil acceso a descerebrados, se diluyen en «opiniones«. Esta energúmena es capaz incluso de salir atacando a quienes la acusan. O aquí mismo, un Camps que se burla de los periodistas sin responder a sus preguntas, por sus reales huevos de codorniz, enmarcados por ciudadanos a juego. Todo hoy es opinable, todo se diluye en la maraña, sin desencadenar consecuencias. No es tiempo de “watergates”.

El periodismo culpable forma parte del problema en los grandes medios, “mercados” en sí mismos, que sólo parecen buscar cuantiosos beneficios como fin primordial. Y lo es en la legión de periodistillas mediocres y sin alma a los que mueven como peones, sin que siquiera den la impresión de enterarse. Mal pagados, sí, como tantos otros, con temor a perder el empleo, como la mayoría de los asalariados hoy, pero sin un átomo de sangre periodística en sus venas. Buscando siempre «modelos de negocio» y la trascendental y sublime ecuación entre «web y papel«.

Pero, si el periodismo es parte del problema, también lo es de su solución. La crítica a los poderes está en sus genes. Enfréntense a sus redactores jefes, atruenen a la sociedad con las denuncias de lo que está ocurriendo, vibren –eso es lo más importante-, y vuelvan a derribar presidentes y… mercados. Formen e informen a la sociedad para que despierte y vuelva a tener o adquiera criterio.

Algunos medios son irrecuperables, pura bazofia. Una sociedad formada les haría caer por inanición. Pero para otros hay esperanza. La televisión pública debería poner el reportaje sobre la obsolescencia programada –la deliberadamente limitada vida de objetos de consumo para que sigamos, comprando, tirando, y comprando, si no lo habéis visto, no os lo perdáis-, en la primera cadena y en “prime time”, y sus telediarios más vistos deberían ser realmente informativos y no poco más que programas de entretenimiento. Los del fin de semana se acercan más al criterio correcto. Y déjense todos de enseñarnos casas de millonarios como una meta, o la vida de los españoles en el mundo, sin ahondar en nada, o amarillos comandos vergonzantes. ¿Dónde están los periodistas en activo que lo reclamen y lo fuercen? Nunca fue fácil.

Y hay esperanza en firmas individuales que cada día sirven de azogue, siquiera desde rincones con escasa audiencia. Dénsela los ciudadanos no anestesiados. Yo encuentro información a diario, y nueva, no repetitiva, y elaborada. Búsquedas. Y cada día, también, me regocijo con la crítica inteligente y repaso y repaso o descubro a alguien, incluso muy joven, con savia periodística en sus conductos. Hay esperanza. Pero solo en un periodismo que, desde la vocación, la veracidad y el compromiso, sirva a los ciudadanos. Es su responsabilidad.

Un comentario de Trancos, hace casi un año nos daba cuenta de qué piensa el Departamento de Estado EEUU (ojalá dejara practicarlo) sobre lo que es el periodismo:

. La primera obligación del periodismo es decir la verdad.

• Su primera lealtad es para con los ciudadanos.

• Su esencia es una disciplina de verificación.

• Quienes lo practican deben mantener su independencia con respecto a las personas sobre las cuales escriben.

• El periodista debe ser independiente como observador del poder.

• El periodismo debe ofrecer un foro para la crítica y la participación del público.

• Se debe esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante

y relevante.

• Debe tratar de que las noticias sean completas y no desproporcionadas.

• Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.

(Esto es para vosotros que me permitís existir):

«Ayúdanos a prescribir la solución»

Nosotros diagnosticamos el problema… ayúdanos a prescribir la solución”. La ex candidata a la presidencia de EEUU por el partido republicano y líder del movimiento ultraconservador Tea Party que se aloja potente en su seno, Sara Palin, llamaba a sus seguidores a actuar. Señalando nombres con el punto de mira de un arma. El sábado la congresista demócrata Gabrielle Giffords, destacada en la lista negra de Palin, era tiroteada en el cerebro y, de paso, 18 personas más de las que 6 murieron.

En EEUU se preguntan si no ha ido demasiado lejos “el debate” político. Y en este momento histórico en el que vivimos en el que todo es opinable por encima de los hechos, unos creen –o sienten- que sí, y otros que no.

Uno de cada tres norteamericanos posee un arma y puede comprarla sin mayor dificultad. Cada año una media de 100.000 ciudadanos son víctimas en EEUU de heridas de bala. Pero los pobladores del país de las libertades poseen el derecho de decidir a quién disparan para evitarse daños propios o neuras propias. En este clima, una individua que pudo ser presidenta del aún país más poderoso de la tierra, señala dianas. Resulta que la congresista –que en este momento tiene un trozo de cráneo en el congelador a ver si reacciona y se lo pueden colocar de nuevo- luchaba con ahínco porque 50 millones de norteamericanos dispusieran de la libertad de no morirse o ver amputados sus miembros o conservar la vista o el oído, por no tener dinero para pagar un seguro médico, de esos que subvencionan a los políticos para que defiendan sus privilegios. Y también luchaba denodadamente contra la ley de inmigración de su Estado, Arizona, que tacha de delincuentes a quienes llegan de fuera y que incluso les culpabiliza por su aspecto físico.

Hace unos meses ya fue atacada la sede demócrata de Giffords y ella misma dijo que los señalamientos de Palin, podrían tener consecuencias. No, no tenía miedo, viviendo en un país que exporta «las libertades».


 

Hoy, algunos, sólo se preguntan si “el debate” político no ha ido demasiado lejos. Los equilibrados, objetivos y prudentes del mundo occidental, dicen que la pobre ex gobernadora de Alaska tan solo señalaba objetivos ¡políticos!, políticos nada más, a abatir. Y el corresponsal de El País en Washington, Antonio Caño,  directamente la exculpa. Más aún, recalca:

Es lógico, por tanto, que todos los paranoicos con armas simpaticen con los republicanos, como otros terroristas en otras partes se esconden tras un lenguaje presuntamente de izquierdas”. Precioso ¿eh?

La culpa la tiene la sociedad, se decanta la mayoría. Y algunos “se aburren” de ser señalados, porque al parecer permanecemos ciegos y sordos a ese clamor popular que se enseñorea de las calles pidiendo cordura y cambios.

Nosotros no tenemos Tea Party en España, aunque movimientos hay para crear algo similar. Tampoco Saras Palin, aunque mucho se aproximan quienes cuestionan la democracia cada vez que uno de sus presuntos chorizos es pillado con las manos en la masa. Pero nos sobran por doquier los comunicadores como Glenn Beck de la Fox, destacado ideólogo del Tea Party. Pueblan la TDT, con incendiarios mensajes de la mañana a la noche, a cambio de ansias de poder y dinero (siquiera sea en vales del Corte Inglés).

Un periodista norteamericano, del tipo de Iñaki Gabilondo del que ya nosotros carecemos en pantalla, acusa a quienes colaboran con el mantenimiento de este estado de cosas. Incluso Obama piensa ir a la Fox.

Hieren a una congresista valiente en el cerebro que es el órgano que permite ser persona, matan a 6 ciudadanos, entre ellos a una niña, y Obama pide… un minuto de silencio. ¡Venga ya! Gritan, gritan, manipulan, malmeten, y señalan objetivos en nuestra apestosa TDT que propiciaron los políticos y es libertad de expresión. Llegan las hordas franco-alemanas a las fronteras de la península ibérica a comérsenos vivos en nombre de más libertades, la de los mercados, y es que debe ser así. Y todo es opinable, y todo entretenimiento, y todo culpable inacción. A Obama le han quitado el Congreso y sus tímidas reformas, por no haber obrado con contundencia como prometió. Zapatero está en capilla por lo mismo. Bajar la cerviz y prestarla al estoque no es el camino en un mundo que ve crecer, impasible, cauto y “prudente”, a la ultraderecha impune.

La sociedad infantilizada

Público, me publica en Dominio Público -valga- este artículo:

Ilustración Enric Jardí

Autoridades, expertos varios y medios informativos se ven en la obligación de advertirnos que conviene a la salud consumir alimentos frugales, tras habernos excedido en comidas copiosas. Del mismo modo, cada verano nos indican que, cuando hace calor, resulta beneficioso situarse en la sombra, beber líquidos o usar ropas ligeras. Diezmada la población por su empeño masivo en correr el maratón, con abrigo de plumas y gorro de lana, a las 3 de la tarde, y con 44 grados a la sombra, o por salir a la intemperie, en invierno, con una camisa mojada a las 5 de la madrugada, había que tomar medidas. Existen indicios de que se han inspirado en la baja mortalidad que registran perros, gatos y el resto de la fauna en similares circunstancias, pese a no poseer el don supremo de la palabra y el entendimiento. Dirigidos y permanentemente alarmados, desviada la atención sobre los asuntos cruciales, los humanos contribuimos de forma entusiasta a la misión de asustarnos y obedecer.

El siglo XXI parece haber alumbrado una ciudadanía que precisa tutela y motivación para afrontar el más nimio esfuerzo, salvo fiestas y gestas deportivas (ajenas a su intervención). Atados a hipotecas y créditos, al sueño del triunfo fácil, los afectados por la crisis reaccionan con pasividad inusitada a ese atropello a la lógica que ha constituido el desarrollo de la hecatombe financiera y las medidas de ajuste que decreta, en connivencia o sometimiento de los políticos. “Quienes pueden hacer que creas en absurdos pueden lograr que cometas atrocidades”, avisaba Voltaire. Incluso para uno mismo. O lo que es peor, para todo un colectivo que ha de cargar con la rémora de los bebés mentales.

José Ortega y Gasset reflexionaba hace casi un siglo sobre el nacimiento del hombre-masa, hijo del progreso técnico y tecnológico sin precedentes que se estaba registrando. El filósofo español ya veía que la sociedad no alcanzaba similar nivel de desarrollo. La búsqueda del dinero y de la “utilidad” había empobrecido lo que él llamaba la conciencia moral para producir, decía, un ser vulgar, consciente y orgulloso de su condición, exigiendo su derecho a la mediocridad sin ninguna cortapisa.

En 1913 José Ingenieros, médico, sociólogo y filósofo argentino, se había expresado en parecidos términos en El hombre mediocre. Alguien que no lucha por ideales sino que, incluso, los combate porque afectan a su estabilidad, y se vuelve “sumiso a toda rutina, prejuicios y domesticidades, para convertirse en parte de un rebaño o colectividad cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente”.

Dudo que ambos pensadores llegaran a sospechar lo que habría de venir: los terribles istmos ideológicos que sacudieron el mundo y una guerra extremadamente cruenta, de la que se salió, como reacción, con los mayores avances en el reconocimiento de los Derechos Humanos que nunca se habían dado. ¿Cómo permitimos que destruyeran la obra? Lo hicimos nosotros. Con nuestro silencio. A cambio, nos han dado el exacerbamiento del llamado libre mercado y la precariedad económica para la mayoría de la sociedad, con la merma de los logros duramente conseguidos. El enaltecimiento del yo individual que, sin embargo, quiere sentirse “como todo el mundo”, la inacción y la inmadurez colectiva con fuertes signos pueriles.

El cambio sustancial que trajo nuestra época…

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Incongruencias de la vida cotidiana

1) ¿Con qué cara saldrán hoy los presentadores de los telediarios a dar noticias del día, supuestamente auténticas, después de habernos servido que unos milenarios magos de Oriente entraron por las ventanas, con imagen falseada incluida?

2) Vista la visceral polémica suscitada con la ley antitabaco, me pregunto: ¿Los ciudadanos iban a los bares a fumar? ¿¡¡¡?

3) ¿Los camareros no fumadores no podía emplearse en bares y restaurantes donde no se fumaba?

4) ¿En qué cementerio se agolpan las 50.000 víctimas que, dicen, ocasiona el tabaco anualmente?

5) ¿Cómo se puede defender en el Parlamento de Estrasburgo y en el español la prohibición de fumar en espacios públicos y, decir luego en las tertulias, que no están de acuerdo con la Ley (PP)?

6) ¿Cómo se puede dedicar tanto espacio y energía a discutir de la ley antitabaco mientras suben -en tibia respuesta social e incluso indiferencia- todos los precios de los servicios básicos y se rebajan todos nuestros derechos ciudadanos?

7) ¿Por qué pagamos los precios más elevados de Europa en numerosos servicios –tarifa plana, telefonía móvil, comisiones bancarias, cultura-, cuando nuestros sueldos son, con suerte, la mitad de los de nuestros privilegiados vecinos?

8 ) ¿Por qué salimos a la calle en masa para celebrar actos festivos (recibir a los Reyes Magos o a la selección de fútbol) y tan poco para exigir nuestros derechos?

9) ¿Tenemos los armarios vacíos y vamos desnudos por la calle como para necesitar nueva batería de compras en rebajas? ¿Por qué pueden ahora venderlas más baratas si antes nos cobraron mucho más?

10) ¿Qué argumento es: “me gusta” o “no me gusta” a la hora de enjuiciar incluso un sistema económico?

11) ¿Por qué la palabra “libertad” es un cajón de sastre?

12) ¿Por qué hasta en la equilibrada Alemania manipulan fraudulentamente los alimentos causando daños a la población humana y solo para abaratar costes?

13) ¿Por qué tenemos que ir viendo de “homologar” al infecto régimen chino cuando viene cargado de dinero sucio?

14) ¿Por qué nos fascinan las hojas del rábano mientras otros se comen el fruto?

15) ¿Por qué somos tan idiotas?

Noche de ilusos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nadie diría que es el mismo país. En España dos millones de niños, es decir, uno de cada cuatro, se encuentra en riesgo de pobreza. El informe lo elaboró UNICEF en Noviembre, asegurando que tenemos uno de los niveles de riesgo de pobreza infantil más altos de la UE, solo superado por Rumanía, Bulgaria, Letonia e Italia. Ya sabéis, los europeos de tercera a los que echamos a patadas, más la berlusconizada Italia. Y nosotros.

 Estiman en UNICEF que no implica que estos niños pasen literalmente hambre, pero sí les amenaza desnutrición al no tomar esos “caros” alimentos que nutren.

Nadie diría que es el mismo país al que llegan Papa Noel y los Reyes Magos atestados de obsequios como en pocos sucede. Y la despedida del año si se tercia. El que llena plantas enteras de juguetes y desvalija estanterías de los que, con marca, más “de moda” están.

Para uno de cada cuatro niños, el pan y la pasta, a agua seca. Para buena parte de los otros, Papa Noel desafiando las fachadas cargado de regalos el 24 de Diciembre, y los Reyes de Oriente otra vez en la noche del 5 de enero. Sí, nenitos, la vida es jauja.

Bombardean las televisiones, la pública incluso, incitando a comprar sin medida y sin criterio. Las cabalgatas se multiplican en un mundo retransmitido y se cuenta a los niños que «la magia» permite a Sus Majestades estar en todas partes. Si se avecina lluvia, se adelanta un día como en Sevilla, que no pasa nada.

Mientras, los adultos se afanan también en adquirir regalos por doquier, hasta en almacenes aún sin rebajas, de esos en los que venden bisutería cara que cuesta más para que el usuario publicite la marca y se distinga de quien no puede comprarla. Es el mismo país, éste. Con lo cálido que es un detalle simbólico que diga: me acuerdo de ti y te quiero.

 

Al 92% de los lectores de El Mundo le parece bien que los niños crean en los Reyes Magos. A mí aún me duele en el alma haberme enterado de la falacia. Porque era bien preciosa la fábula: alguien que desafía la gravedad para cumplir tus deseos. Por más que se empeñaran en traerme cosas distintas de las que pedía. Aquellas inútiles muñecas por ejemplo, que jamás incluí en mis cartas, y que descabezadas el mismo día 6, demostraban, como me temía, que no tenían nada dentro, ni servían para nada. Saber además que en un hogar con estrecheces se gastaba así el dinero, me produjo un sentimiento ambivalente.

Frente a las malvadas niñas del colegio que me advertían, yo mantuve que una noche llegué a escuchar a los Reyes Magos en el comedor -lo de la ingenuidad es genético-. Y aún pienso que la ilusión no puede basarse en la mentira. Lo que crea es ilusos, tierras movedizas. Y en ello seguimos. Cuéntame mejor fantasías verosímiles que ensanchen mi mente. Media una trascendental diferencia.

 Hoy hace dos años que comencé el blog, fue una magnífica idea. De amigos, a los que nunca agradeceré bastante la recomendación. Goza, en la actualidad, además, de una salud excelente, en vigoroso crecimiento. Y hoy hace también tres años que emití mi último reportaje en Informe Semanal. Un rey de mi sangre, avispado como pocos, me regaló entonces una brújula clásica para que encontrara un nuevo camino. Creo que lo conseguí. Hoy siento que la brújula tintinea inquieta pidiéndome cambios. Es lo que tienen las brújulas vivas, regaladas con criterio y con amor

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Sampedro: Con este sistema no se resolverá la crisis

El viceprimer ministro Li Keqiang llega hoy a Madrid cargado de “miles de millones de eurospara firmar contratos con grandes empresas privadas y seguir comprando deuda española. Todo es por ayudar. A salir de la crisis.

El 1 de Enero de 2005 se liberalizó el mercado mundial precisamente para permitir a China jugar en el concierto internacional. Pese a sus graves violaciones de los derechos humanos, sí. Su irrupción fue en tromba, abaratando los precios de los productos que fabricaba en serie a niveles irrisorios y cambiando las leyes del comercio. El balance de los 3 primeros meses, arrojaba, por ejemplo, una destrucción de mil empleos diarios en el sector textil español.

En un reportaje de Informe Semanal que titulé “Made in China”, se veían los alarmantes datos. Para mí, el mayor de todos fue éste que seleccioné del material que nos envió la corresponsalía de TVE en Pekín para completar el trabajo:

Ron Ko

Portavoz Turpan Ezquel

Xinjiang (China)

«El impacto del coste laboral en empresas como ésta no es tan grande. Aquí representa un uno por ciento. A nosotros nos afecta mucho más un incremento en los precios de la electricidad en la provincia»

¡Bien! Vamos por el buen camino. Suben los precios en España el 2,9% este año, mientras los sueldos lo hacen el 1,3%. Según datos oficiales provisionales. De esos oficiales, quiero decir, porque el precio del petróleo ya está otra vez por las nubes -casi a 95 dólares el barril de Brent-, España lo grava todavía más con impuestos, y la gasolina termina por encarecer todos los productos. Lo sigo citando solo como ejemplo. Perdemos poder adquisitivo a borbotones, con el despido regalado –mientras se anuncian nuevas “reformas” para complacer a los empresarios- y sube el precio de la electricidad reclamado por las todopoderosas corporaciones que un día, algunas, fueron públicas. Sí, como en China, dentro de nada será más importante para una empresa lo que paga por la energía que la nómina de los trabajadores. Y en China, al que protesta, se le encarcela o directamente se le ajusticia. Una única diferencia a su favor: tienen establecida la pena de muerte para los corruptos, son muy radicales con sus castigos, tampoco hay que llegar a tanto. Imagino que tendrán algo más de miramiento con los que mandan de verdad, que igual se quedaban sin Gobierno y altos cargos. Pero, para los «otros«, los algo menos poderosos, «no les tiembla el pulso«, que dirían los fascistas de aquí. Si vamos a equipararnos en todo a China, lo de meter mano en serio a quien se lleva dinero público para su goce y disfrute tampoco estaría mal.

Y a la UE todo esto de exprimir al trabajador y dar barra libre a los ricos le parece muy bien, y dicta políticas a los países que la componen. Con una diligencia y un progresismo que nos deja anonados. Y Alemania, que tiene unos bancos estupendos y muy protegidos y muy dueños de otros bancos extranjeros, y una ciudadanía muy concienciada, crea empleo y crece. Aquí, hoy sabemos que ha bajado un poquito la ingente creación de desempleo, ya «solo» se han ido al paro este año 176,000 personas, que se añaden a los 4 millones ya registrados.  Estamos aprisionados entre la dictadura capitalista China y el neoliberalismo occidental. Y nos están sirviendo una receta mixta de poner los pelos de punta.

Con un problema añadido en España al que le cuadra a la perfección un pensamiento de Albert Einstein: «La vida es muy peligrosa, no sólo por las personas que hacen el mal, sino y sobre todo, por las que se sientan a ver lo que pasa«.

Nuestro querido José Luis Sampedro ha presentado en Málaga el libro Desigualdades de Juan Torres y Lina Gálvez. Llama a nacionalizar los bancos y su conclusión es tajante: “Con este sistema, no espere nadie resolver el problema de la crisis financiera”.

¿Y si costara este esfuerzo?

Forges.Eskup.El País

(Visto en Eskup)

Denuncia al infractor

Pajín recuerda que «cualquiera puede denunciar a quien esté incumpliendo la ley» antitabaco, leo en titulares y profusamente amplificado en la redes sociales. Hace poco se proponía lo mismo con los controladores. Señale que su vecino lo es. ¿Para lincharlo o entrar con ajos en el ascensor?

Repasad la entrada anterior, los abusos a los que estamos sometidos por la connivencia, acatamiento servil o estupidez de los políticos. Ahora se añade la delación, que propone, con esa gracia sin par que la naturaleza le ha dado, esta nena a la que dan ganas siempre de escuchar debajo de una mesa para ocultar el bochorno ajeno.

Y, claro, denuncie el incumplimiento de la ley… antitabaco. ¿Qué hace Pajín y todo el Gobierno con la usura de los bancos, la desfachatez de buena parte de los empresarios, con las eléctricas, con el paro y los sueldos españoles, con la corrupción, con la justicia que deja “prescribir” graves delitos que llenan bolsillos, con el alza de todos los precios que hoy anuncia que perdemos aún más poder adquisitivo? Aquí denuncio eso y mucho más todos los días. Muchos lo hacemos. ¿Quién nos hace caso?

La becaria subida a la tarima del profesor eternamente ausente nos llama muy contenta a denunciar a quien fume donde no debe. Y buena parte del alumnado, por una vez, le atiende con regocijo. ¡Qué falta de criterio!

Cada día se agrava nuestra condición. Y también nuestra miseria humana. La envidia pasional crucificó a los controladores, porque eran asalariados, dejando libres de culpa a cuantos se forran a nuestras expensas. La intransigencia y poder ser dueños de un mínimo corralito donde imponer la mano dura, va asociada al asunto del tabaco. Y además sales en televisión diciendo chorradas para inmortalizar tu careto y tu elocuencia. Repugnante. Castigos ejemplares, aquí no se mueve ni dios, salvo los mercados, sus amigos, o la indescriptible Pajín. Con el ejército si es preciso, que aún está vigilando el espacio aéreo en tanto llegan los propietarios privados.

Incorporemos también la delación… anónima. Torquemada redivivo. Para nimiedades. Así que sigue siendo la hora de denunciar verdades como puños y con la cara por delante. Y empiezo por Pajín y prácticamente todo el gobierno por su manifiesta incompetencia y hasta mala fe, que incumple el programa para el que fueron votados, y el juramento o promesa que les obliga a obrar para el bien común, con orden, programación, criterio y prioridades reales. Y, precisando, denuncio que una persona con tan poco seso y valores democráticos (¿delación? ¿Y de nimiedades?) se ocupe de ningún asunto público.