El principal peligro de no actuar cuando caes por un precipicio es que… continuas rodando hacia abajo. Y que darse la vuelta y remontar es mucho más costoso que frenar el despeñe. Hace un año, en un día como hoy, escribí esto:
«De alguna manera, los 8 de Marzo de los últimos años habían adquirido un carácter festivo. Quedaba mucho por hacer. No solo en España, sino en un mundo donde ser mujer suele acarrear diversas condenas. Pero aquí parecía a comenzar dar frutos la larga lucha de 40 años que protagonizamos las mujeres españolas apenas se alumbró la Transición. Incluso antes. Hoy el retroceso camina al galope.
Prácticamente todas las “reformas” de ese ciclón devastador que ha supuesto para la sociedad el PP, poco más un año de PP aún, van encaminadas a mermar el Estado del Bienestar y a devolver a la mujer a “su sagrado papel en la familia”, como sin duda tienen en mente. La crisis ha restado servicios que puede suplir perfectamente la persona que “de natural” tiene esa “obligación”. Cuidar niños, ancianos, dependientes. En familia. A su costa.»
Los negros augurios se han cumplido con creces. Hoy mismo publica el diario.es que un estudio ya certifica la vuelta de las «amas de casa«, la cuidadora, la que se ocupa de los demás sin remuneración y no dispone de otro trabajo.
Anoche Ángels Barceló hizo un especial mujeres en el que participé junto a tres grandes: María Blasco, María Izquierdo, y Gracia Querejeta: lo que hemos perdido, lo que queda por perder o por recuperar… o por ganar de una vez. El título de este artículo fue el que le dimos al 8 de Marzo actual en Hora 25. Puede cambiar, ha de cambiar.
Tres apuntes más festivos para el día…
Forges
Elrich
Bryan Adams ¿Has amado realmente a una mujer? Hay algunas reglas básicas, y basta quizás atender a qué es lo que ella desea…
“La Comunidad de Madrid esconde dos descarrilamientos del metro”. Hasta que el diario La Vanguardia no publicó y tituló así la información que corría por las redes sociales todo podía ir en el terreno de las especulaciones. Al menos para quienes aún siguen pensado que es la prensa oficial la que aporta información. Los datos son estos:
Los hechos sucedieron el 25 y el 27 de Febrero, la semana pasada. En la línea 10 del metro que es arteria principal ya que transcurre por el Paseo de la Castellana y enlaza con varias poblaciones de la carretera de Burgos como San Sebastián de los Reyes.
Los convoyes iban en ese momento sin viajeros y se situaban en dos estaciones fundamentales: Fuencarral y Nuevos Ministerios. Se produjeron retrasos que causaron irritación en los usuarios.
La Comunidad de Madrid los ha calificado de “incidentes”: “No ha sido un descarrilamiento” sino un incidente que se produjo mientras se estacionaba el tren en cocheras en modo manual. Acorralado por la presión ejercida por los sindicatos del Metro, que sí reconocen los descarrilamientos, Carabante [viceconsejero de Transportes] agregó que estas incidencias “nunca” van a producirse con viajeros dentro del convoy, puesto que en ese caso siempre circulan en automático, explica La Vanguardia.
Un usuario de metro ha comentado en twitter su preocupación porque hasta los descarrilamientos sean “opinables”.
Denunciados por los sindicatos, en efecto, un portavoz de CCOO atribuye a dos posibles causas los descarrilamientos: A un supuesto problema en los sistemas de amortiguación de algunos de los últimos modelos comprados por Metro de Madrid, los cuales son demasiado ligeros y se salen de la vía. O al desgaste de las vías y diagonales debido a la falta de manteniendo y de repuestos.
Hasta aquí los hechos, ahora opino. Tras haberme desesperado porque lo revelado en nuestro reportaje de Informe Semanal sobre el accidente del Metro de Valencia que causó 43 muertos y 47 heridos, no tuviera la menor incidencia para atribuir responsabilidades, advierto las similitudes. En el metro de Valencia se “ahorró” en seguridad como señalaban los trabajadores, alguno de los cuales fue expedientado por sus declaraciones al programa en aquella semana de Julio de 2006. Las causas varían pero siempre el “ahorro” neoliberal, prima. Copio y pego un fragmento de este reportaje que ya no es nada fácil encontrar en los archivos:
Maquinista: …“mientras que nosotros en la linea 3 disponemos del sistema ATP que me regula en todo momento a la velocidad que puedo circular, ahora mismo puedo circular a 70 y en las curvas me limita a 50 y ahora vais a ver como entro en una curva que me va a limitar a 30 y a mi me es imposible entrar a mas velocidad del que me limita la curva y me limita el sistema”….
Pedían medidas de seguridad a la empresa precisamente para la linea 1 y acaban de levantar la anunciada huelga en los días de visita del Papa que habían convocado para reclamarlas.
Maquinista: “si hubiera estado el ATP le garantizo en esa curva si es por exceso de velocidad como se esta diciendo jamás hubiera ocurrido un descarrilamiento por exceso de velocidad. Puede comprobar como yo voy a 30 y voy a hacerle a vd. una prueba voy a intentar ir a 35 y verá vd. lo que va a pasar, cuidado que frena¡, ¿se da vd. cuenta? cuando yo he intentado ir a 35 el tren se ha frenado por completo porque me impide exceder la velocidad que me permite el sistema”.
El resto ya es historia. El PP de Madrid debe ahorrar en sus sobresueldos y prebendas, nunca en seguridad para los ciudadanos. Esperemos no escribir una página trágica también en Madrid.
Así lo enseña a sus alumnos el catedrático Jesús Huerta de Soto, un neoliberal cum laude según vemos en su biografía. De ella extraigo este encendido elogio a su persona: «Profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid desde 1979. Desde 2000 es catedrático de Economía Política en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, y desde octubre de 2007 imparte en esta misma universidad el único Máster Oficial en economía de la Escuela Austríaca acreditado con validez en toda la Unión Europea, en un esfuerzo por expandir su paradigma en toda Europa y en el resto del mundo».
Pues bien, esto asegura pasó con el Imperio Romano ¿los bárbaros? ¡Qué va!, ¿la degeneración? no, fue el socialismo. Esto ocurre en la Universidad PÚBLICA Rey Juan Carlos. Sin que nadie le ponga coto.
Si aparcamos la indignación, es mucho mejor, más fidedigna y más agradecida la versión de los Monty Python. Solo que al catedrático le pagan por otra cosa.
Ni un cuarto de siglo ha pasado aún desde que la URSS, Unión de Repúblicas Soviéticas, se disolvió (1991) tras la caída del Muro de Berlín ocurrida dos años antes. 130 etnias se veían obligadas a mantenerse unidas en 15 países distintos bajo la fuerte égida de Rusia, de Moscú.
Una sociedad fuertemente diversa tenía las necesidades básicas cubiertas –es decir, casa, educación, sanidad y cultura– a cambio de duras estrecheces en el consumo hasta de alimentos básicos y de amparar un marco de corrupción, crisis económica, burocracia, falta absoluta de libertades y censura, que constituyeron la auténtica causa de la desintegración. No eran –y sobre todo no son– mucho mejores las cosas al otro lado del Muro, pero nunca el mal compartido puede ser un atenuante.
Aquellas culturas comprimidas en el corsé soviético –como suele pasar en todas las sociedades comprimidas, incluso en los cuerpos comprimidos– reaccionaron de variadas formas al sentirse sueltas. No recuerdo ninguna que se desparramara. Chechenia, en buena medida, de la que, por cierto, se terminó desgajando Ingusetia. La mayoría se asió con fervor a la bandera de los nacionalismos, a mirarse el ombligo de la diferencia y la nostalgia. Checoslovaquia, la primera en abandonar el comunismo, también se había partido en dos: Chequía y Eslovaquia.
Y no se hundió el mundo. Partirse o sumarse no parece ser un problema irresoluble. El Este de Europa, Europa, ha experimentado numerosos cambios a lo largo de su vida y en particular en el último siglo. Las fronteras no hacen otra cosa que cambiar. Cuánto mejor derribarlas.
Ucrania o su precedente aproximado fue la nación más relevante de Europa en la Baja EdadMedia, el Rus de Kiev. Incluso la orgullosa Rusia pudo nacer allí y no al revés. Los imperios se turnan en hegemonía. Pero no duran siempre. Ni mucho menos. Les suele dar por la desintegración total al cabo de un tiempo, de hecho.
Las wikipedias no anotan en el pasivo de Ucrania los estragos que dejaron en el país la obsolescencia soviética y la local. El accidente de la Central Nuclear de Chernobyl (26 de abril de 1986) ha sido el mayor de la historia, aunque ya comparta liderazgo con el japonés de Fukushima. Perdieron la vida directamente 31 personas, pero, silenciadas por el oscurantismo, murieron después muchas más por las secuelas y miles han sido afectadas por graves malformaciones.
Los ucranianos más cercanos a la planta aún deben meditar si arrojan un hijo al mundo que les ha tocado vivir. Chernobyl hoy es tierra quemada que ya no produce alimentos sanos. Visitar la zona requiere pasar, por ejemplo, por el Consejo de Energía Nuclear español al regreso y ver si la radiación acumulada en el cuerpo supera los límites permisibles. Varios países todavía ponen el veto a exportaciones ucranianas.
Ésta es la vida de las personas. La que también parecieron ignorar los turbios dirigentes que han padecido. Los que se envenenan y encarcelan unos a otros, por ejemplo. Y el último elegido democráticamente –o lo que se pueda parecer– Viktor Yanukóvich, que incumple cuanto promete, vive enfangado en la corrupción y se modifica leyes para amparar sus tropelías. Pasa en las peores familias, ¿a que sí? El que se tenga que ir por piernas, algo menos.
Prorrusos y proeuropeos –¿de qué Europa?–. Nacionalistas, todo el arco de la ideología política con predominio de ultraderecha. Dispuestos a matarse por si, al andar el camino, Crimea es Ucrania o vuelve a ser rusa o es simplemente autónoma. Qué más dará. Algo más, mucho más, influye quien maneja los hilos. «Nacionalismo es creer que tu país es el mejor del mundo porque tú has nacido en él», concluye la mejor definición del concepto que conozco. Lo que no deja de ser una enorme casualidad. De haberlo sabido otros países, hubieran invitado a tu mamá a parirte allí.
Uno necesita raíces, al parecer. Y, al parecer, están en la tierra –que es el lugar más adecuado para ellas de una forma estable–. En la que se pisó y se olió. Más fuerte es la cultura que se respiró, aunque tantos pasen por la vida con la nariz tapada. Y a la vista de cómo va todo, también deben de hacer patria los caciques y los desalmados. Los propios para la propia patria. Pero ahí está el nacionalismo desatando pasiones ciegas.
Ucrania como tablero. Un interés geoestratégico. La llave de paso del gas esencial. Un enjambre de confluencias. La flota rusa no aparece de repente en el Mar Negro. Se ha derribado por la fuerza un gobierno. Sentimientos que se exacerban y manipulan como mandan los cánones. Pagar por todo –también ocurre en las peores familias–.
Y Moscú en busca de pasadas influencias, cuando podía incluso establecer con dirigentes de países de su órbita, no con la gente, convenios de “soberanía limitada”. Y Washington, que algo ha de decir si no quiere que le apeen del escenario de cuyo centro empieza a ser desplazado. Y Alemania, que algo ha de hacer para que se note quién manda en Europa. Y la UE, que nunca sabe, ni hace, aunque se manifieste de continuo tan preocupada y convoque tantas reuniones para firmar que reitera algo.
La tierra de Ucrania ya se ha regado con sangre. El enemigo real apenas nunca pisa el asfalto.
Hoy las noticias resultaban realmente animosas. Baja la prima, sube la bolsa, se cree empleo por primera vez desde el inicio de la crisis en un mes de Febrero. Hasta los anuncios invitaban al consumo porque ya se ve la luz de la primavera, tras el invierno del túnel.
Señores y señoras, el paro baja en 1.949 personas, hasta 4.812.486. Y así lo muestra este gráfico de la Cadena SER que se inicia a mediados de 2012. Mostrando cómo fue subiendo y ahora baja algo, todavía se había incrementado más desde que llegó Rajoy al poder como veremos enseguida. La afiliación a la seguridad sube en 38.694 personas, tres millones menos que en 2007.
El gobierno del PP se montó este lunes en Bilbao un foro de apoyo a sus políticas y perspectivas electorales –imagino que con dinero público-. Vino hasta Lagarde, directora del FMI, que por cierto no se entera de la recuperación tan estupenda que estamos experimentando gracias a Rajoy y dijo que había que hacer más reformas laborales. Que no basta con haber abaratado el despido y rebajado el sueldo de todos los españoles.
Acabo de hacer un cálculo apresurado y –corregidme si me equivoco- me sale que si Rajoy cogió el paro en el 22,85% y lo tiene en el 26%, se precisan 500 meses a razón de 2.000 empleos creados al mes, es decir, 41 años, para volver tan solo a la cifra que había en 2011. Son 205 años para el pleno empleo. Eso sí, trabajando ya solo por un plato de garbanzos y catre en un barracón igual aceleramos la marcha y en un siglo nada más, ya se trabaja por la comida, pero se trabaja.
Insistamos en la cifras oficiales que son de paro registrado en las oficinas del INEM -las de la EPA son peores-. 4.420.462 parados en noviembre de 2011. 4.812.486 ahora. Mientras tanto, 17.548.230 eran los afiliados a la seguridad social, ahora 16.212.304.
Como se trata de hacer una extrapolación, simplemente para hacer visible la realidad que tanto se enmascara, para el cálculo he tomado una media de 1 millón de parados añadidos por la gestión de Rajoy. Maticemos que la destrucción de empleo fijo y a jornada completa ha sido durante el bienio Rajoy la mayor de la historia.
La ministra Fátima Báñez, portavoz de la Virgen del Rocío, se muestra muy satisfecha del logro. De Guindos en torno a un espectacular besa manos a Lagarde dijo que hemos cambiado el modelo productivo y que la recuperación ya no tiene marcha atrás. ¿I+D? ¿Industrialización? No¡, rebaja espectacular del costo de la mano de obra. Entretanto, tenemos 7 multimillonarios más en España, y el querido Amancio Ortega se mantiene firme como el tercer rico mayor del mundo. Ya lo dijo Rajoy muy firme y enfadado: el que no vea que la crisis se ha superado es porque tiene trasnochados prejuicios ideológicos. Hasta su viejo amigo El Tato lo sabe.
Su película «Hiroshima, mon amour» me impactó especialmente en su día. Un mito del pacifismo. Y de la belleza. Con guión de la escritora Marguerite Durás, data de 1959 pero fue estrenada muchos años después en España debido, sin duda, a sus desnudos en blanco y negro y sus relaciones «pecaminosas». No era ése el tema de película.
La guerra como dolor, el amor como salvación de un momento, como nostalgia eterna. Inolvidable el inicio en francés poético…
«LUI : Tu n’as rien vu à Hiroshima. Rien.
ELLE : J’ai tout vu. Tout…»
(Tú no has visto nada en Hiroshima. Nada.
-Lo he visto todo. Todo)
Es sorprendente que, tras años de no recordar a Resnais, solo el viernes asistiera a la presentación del libro del poeta aragonés Adolfo Burriel TIERRA DE SOMBRAS (con un gran Ángel Guinda como introductor) y compartiéramos en el aire los fantasmas. Los hermosos, también. El de Hiroshima, también.
Rajoy: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha; hemos pasado del retroceso al avance, de la caída a la recuperación, de la amenaza a la esperanza. Por resumirlo todo en una imagen, si me lo permiten, hemos atravesado con éxito el cabo de Hornos”.
Fue prácticamente su única verdad: “Ha variado nada menos que el rumbo, señorías: hemos invertido la dirección de nuestra marcha”. Cuesta encontrar entre tanta mentira de Mariano Rajoy una verdad en su discurso del Estado de la Nación, pero ahí esta: nos hemos dado la vuelta y vamos hacia atrás. Y costaba, vaya que si costaba. Atravesar con un barco un cabo de tierra exige un descomunal esfuerzo. Otra cosa es el cisco que mente tan privilegiada como la del presidente del gobierno español se ha armado con la historia naval de España.
Ya no es solo el descomunal aumento de la deuda pública (para mayor gozo de los queridos acreedores) o del paro. Recordad siempre que lo cogió en el 22,85% y lo tiene en el 26%. Es la apabullante marcha atrás que hemos registrado como sociedad. Mutilando la justicia, coartando derechos.
Los sueldos han bajado el doble de lo que dice el gobierno, ¡según el Banco de España!, su Banco, su España. Ese mentir como deporte que se contagia a ya la mayoría de los medios grandes muertos al palo de la subvenciones en muchos casos con enorme placer. En cada exposición del líder –y vaya líder- despliegan los halagos inverosímiles para los lectores que no saben realizar lo que leen con la realidad. Los más «ecuánimes» acuden al socorrido: uno pinta un panorama estupendo, otro u otros apocalíptico. ¡Tablas de nuevo! ¡Premio!
Hemos entronizado a una suerte de bufón con mala ralea y pasión por mentir. Del mismo modo que su ministro de interior condecora a una Virgen con la más alta distinción policial: La medalla de oro al mérito ídem. Hace bien pocos días menté que terminarían haciendo alto cargo a un caballo como Calígula, pues ahí estamos.
Vuelta atrás. Puede que pocas cosas sean más gráficas para mostrar esa involución que el programa que durante varias horas de lunes a viernes dedica la televisión pública, RTVE, a la caridad. Las víctimas del sistema que propicia el gobierno con sus políticas salen a mendigar para entretener a la audiencia y que se sienta «más buena» y «más afortunada».
El trabajo se le ha encomendado a Toñi Moreno, y a una productora -cómo no-. Según una información publicada por El Confidencial, ‘Entre todos’ -que así se llama el programa- tiene presupuestado un gasto de 3,68 millones de euros por temporada. Su conductora tiene un salario de alrededor de 175.000 euros, lo que supone que por cada programa cobra unos 1.400.
Muy gesticulante, se emociona y llora con las desgracias ajenas. O no se sabe bien, no se sabría por sus expresiones si se entristece, se burla o simplemente está defecando algo más que ideas.Pero conflictos no, nada que altere la España profunda a la que representa, a la que hemos vuelto de la mano de Rajoy. Esto dijo a una víctima de malos tratos: «O denuncias o te callas para el resto de tu vida».
Arranca el debate. “No debemos caer en la autocomplacencia”, dice Mariano Rajoy, presidente de un país con un 26% de paro, el 20,7% de ciudadanos por debajo del umbral de la pobreza, tres millones de personas sobreviviendo con menos de 307 euros mensuales y las mayores desigualdades de la Comunidad Europea.
Autocomplacencia. Rajoy sonríe, mueve las manos y presume de “defender a los más indefensos de la sociedad”. Y de haber descongelado las pensiones. También asegura que la reforma eléctrica de su ministro Soria busca proteger a los consumidores. Mucha gente ríe las sinvergonzonerías.
¿Corrupción? El hombre que ampara corruptos, más de cien imputados por el casoGürtel, se convierte, cuando aborda este tema, en un monologuista inspirado, en un mago del humor: “Internacionalmente se reconocen los esfuerzos del Gobierno en la lucha contra la corrupción”, afirma sin sonrojarse. Y añade más frases para la historia de la infamia: “Ante las sombras, transparencia, es una cualidad que hemos instaurado en la democracia española”; “La corrupción no ataca a ninguna ideología ni a ningún partido en especial. Ataca a la democracia, socavando su credibilidad”.
Rajoy: «Los titulares podían ser aparatosos, en algún grado injustos, pero era lo que había».
Tiene su aquel que un presidente que lee el Marca en un país donde, misteriosamente, han caído los tres directores de los principales diarios de pago en apenas dos meses presuma de lo que mejoran los titulares en los últimos tiempos. Y tanto. Y más que van a mejorar, con la tasa Googleo con ese 24% de aumento en el presupuesto para publicidad institucional. Pero ¿es indicador del buen hacer del Gobierno lo guapo que salga el presidente en los titulares de La Razón o el ABC?
O
Rajoy: «Cuando tantas voces profetizaban el apocalipsis de las pensiones, fuimos capaces de lograr que, de ninguna manera, el sacrificio alcanzara a los que ya no contaban con otro recurso».
Sólo ha mencionado de pasada la contrarreforma educativa para meterla en un paquete de «reformas» que son las que han propiciado el «milagro» económico que estamos viviendo.
Una España de la que Rajoy no mencionó a los 15 muertos de la frontera de Ceuta, del aborto habló cinco segundos y a rastras para anunciar que presentará la Ley al Congreso, la corrupción es un problema abstracto y Cataluña no es un problema político.
Abc. Titular: «Rajoy descoloca a Rubalcaba con una gran rebaja de las cotizaciones». ¿De verdad vieron ustedes descolocado al líder socialista, todo un discurso sin papeles? Pero es aún más bonito el editorial. Escuchen: «Rajoy da a España la esperanza que Rubalcaba le quita». Y ahora, La Razón: «La ambición de Rajoy derrota al apocalipsis de Rubalcaba». Y un poco más: «El presidente evidenció la falta de argumentos del líder del PSOE con un discurso de esperanza». ¿Cambia el paso El Mundo pospedrojotista? En absoluto: «El líder de la oposición trazó un panorama catastrofista que tampoco induce ninguna esperanza».
¿Algo que añadir por mi parte?… ASCO. Ah, y la portada de El País:
Y como colofón nos llega la triste noticia de que ha muerto Paco de Lucía. De un infarto. A los 66 años. Recordaremos siempre toda la trayectoria de aquel joven hermoso y brillante que, desde sus inicios, revolucionó la guitarra española.
Corren días de escuchar hasta el hartazgo la impresionante recuperación económica que no ven, ni verán, los bolsillos de los españoles o el tedioso “y Vds., señoría, más”. De improductivos debates y del más atronador aburrimiento. De unos muchos más gramos más de desesperanza. Aliviada, quizás, por el impresionante hallazgo de un Mediterráneo mediático que, al parecer, nadie había visto hasta ahora y que desata pasiones dispersadoras. Es el lamentable estado de los problemas de la nación que, con toda probabilidad, no se abordan. Sobre todos hay uno que afecta a la base sobre la que se construye el resto, al Estado de Derecho: la justicia. ¿Qué está pasando con la Justicia española?
Ya apenas tiene repercusión que el Partido Popular, apoyado en su mayoría absoluta en el Parlamento, reforme las leyes para adaptarlas a sus deseos de gobierno. ¿Que es ilegal y contrario a los Derechos Humanos acotar a pelotazos de goma a inmigrantes que nadan en el agua y devolver en el acto a los que sobreviven apenas alcanzada tierra? Se cambia la ley. Se “modifica”. Y se convierte en ajustada a derecho la extradición sumaria que el tópico dulcificador –nada inocente- ha convertido en “devolución en caliente”.
El Código Penal de Gallardón –el paradójico ministro de Justicia- se está llenando de actuaciones que, con las que impulsa el Ministro del Interior, forman un mismo pack represor. ¿Que tiene Vd la ciudadanía menos conflictiva de la que quepa gozar y más sumisa a los tijeretazos que se le aplican pero teme que un día la paciencia colme el vaso y se desborde? Reforme leyes y estipule como delito hasta toser al lado de las fuerzas de seguridad de su gobierno. Fríalos a multas incluso por pasear frente a edificios emblemáticos de su poder. Recordemos, por ejemplo, que se pena hasta con 600.000 euros convocar una protesta ante el Congreso desde Twitter. Cómo serán que hasta el Consejo General del Poder Judicial considera inconstitucional la Ley de Seguridad Ciudadana.
¿Y los ahora “delincuentes solares? 60 millones de euros de multa por no declarar una placa para autoabastecerse de energía. El doble que por provocar una fuga radiactiva grave. Los intereses de las eléctricas, puede que de algunos de sus altos ejecutivos y consejeros de presente o futuro, aconsejaban diferentes “reformas” de apoyo.
Si legislar ad hoc ya es suficientemente llamativo, los trazos inusuales con los que escribe el derecho en España en la actualidad gritan sus alarmas. Hemos visto a fiscales que desimputan o sacan de la cárcel contraviniendo la decisión del juez. La persecución de jueces. Estamos llegando a tal inquietante punto el Consejo de Europa (no el Consejo Europeo de la UE que en estas menudencias democráticas no se mete) se ha visto obligado a intervenir y a cuestionar la independencia de la Fiscalía española y del órgano de los jueces CGPJ.
Y es que estamos asistiendo a secuencias que se saldan apenas con alguna crítica ciudadana e incluso chistes, cuando clama que debería ser la Fiscalía General del Estado quien actuara. Veamos lo sucedido desde que se descubre un enésimo caso de presunta corrupción de un miembro del PP: Francisco Granados, antiguo número 3 de Esperanza Aguirre en Madrid. Tiene, dice el diario El Mundo, una cuenta de millón y medio de euros en Suiza:
¿Cómo es posible que la Fiscalía mire para otro lado en un Estado de Derecho? Quizás porque ya lo ha hecho demasiadas veces sin que tuviera consecuencias.
Desde siempre he mantenido que el día en el que la sociedad española permitió la expulsión de la carrera judicial de Baltasar Garzón se abrió la puerta a consagrar la impunidad. El tiempo ha demostrado cuánta mugre había tras la trama Gürtel cuya investigación inició. Y las grandes casualidades que acompañaron su caso. Hasta la pérdida de su indulto por los despachos. No podía ser inocuo.
El fin de la jurisdicción universal en España, llevado a cabo por el PP en procedimiento de urgencia, es otro definitorio síntoma de por dónde se pierde la justicia en nuestro país. Casos graves como el asesinato del cámara José Couso se mandan al archivo. Y todos nosotros quedamos desamparados ante delitos sufridos fuera de nuestras fronteras.
Estamos viendo cómo aplauden en medios oficiales españoles –sin escarbar mucho más- que se deponga a un presidente, elegido por mayoría absoluta pero a quien se acusa de reformar leyes mucho más de lo tolerable para amparar la corrupción y la mano autoritaria. No deja de ser una paradoja (por semejanza) y el dramático estado de nuestra nación.