Los que han dejado incapacitado a un joven emigrante

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Se llama Diara Mamadou y tiene 21 años. Este  joven, nacido en Mali, se encaramó una mañana de Noviembre a la valla de Melilla para cruzar a España y Europa. La valla cedió –dicen que por el peso de otros compañeros o el viento- y Diara cayó desde una altura de 6 metros. Sobre él se precipitaron 3 personas más. Estuvo en coma, en la UCI, dos meses internado. Recuperó bastante movilidad, pero se ha quedado con secuelas psíquicas y también físicas que le imposibilitan ocuparse de sí mismo.  El gobierno español ha tenido la deferencia de trasladarlo a la península y depositarlo en algún centro en el que siga llevando su vida más o menos vegetal. Seguro que con profesionales competentes que intentarán ayudarle a superar parte de sus secuelas. Pero nadie le devolverá la vida que tenía, los sueños que le empujaron a arriesgarse a superar las trabas que le oponían. Esa mano que trepó, llena de coraje, y que hoy puede que no sepa contar a su dueño que tiene cinco dedos.

UN CENTENAR DE INMIGRANTES PERMANECEN ENCARAMADOS EN LA VALLA DE MELILLA

He buscado su nombre en Google a ver si me daban algún dato más.  Pero solo remiten a otro joven de nombre muy similar: Mahamadou Diarra. Este es un futbolista de éxito. Una valla es lo que a veces separa un destino de otro.

Y hay culpables. La culpa es de quien levanta las vallas y las mantiene. De quien autoriza desde despachos de Bruselas las “devoluciones en caliente”, prohibidas hasta hace poco por ser contrarias a las Derechos Humanos. Pasó el tiempo de denunciar lo gravísimo que era. La culpa es de quienes cierran fronteras. De quienes propician la desigualdad social. De los que incendian albergues, de los políticos que jalean a estos fanáticos racistas afirmando que están defendiendo la patria del invasor como haría el más riguroso nazi. De todos los que callan. De cuantos votan para que todo esto siga tal cual está, que es decir en el mismo camino de degradación. Los accidentes no existen como tales cuando se entra en semejante madeja, son el resultado lógico. Y va tocando a unos o a otros en diferentes formas.

Leo esta mañana a cronistas de la corte alabando las hazañas del devenido en excelso negociador del PSOE. Que igual utiliza la técnica del escorpión transportado por la rana. O que igual se estrella, sin que los aduladores hagan otra cosa que cambiar el sujeto de sus glosas. La pertinaz elevación a los altares de la política de mercado de otro eficaz vendedor del sistema. La parafernalia de los autobombos. Inmensas hipocresías. La hemorragia de inmundicia que arroja el PP. El reparto de culpas al que siempre se la echan, no vaya a ser que cambie el vertedero por algo más aseado, algo, tampoco lancemos cohetes. Becerros siguiendo la campana en el sentido que otros decidan marcar el camino.  Y sigo mirando a Diara en su silla, inmóvil e incapacitado como todo el que quiera, parece ser, echar luz, coherencia, siquiera dignidad a este emplasto.

En España solo puede gobernar la derecha o la crispación

En España solo puede gobernar la derecha -y asimilados que no pongan en peligro el sistema de injusticias- o la crispación. O tienen el poder, crispando, o irritan desde la oposición. Es así desde hace siglos, pero la estrategia se ha perfeccionado y especializado desde que Rajoy encabeza el PP. Más aún, a raíz de ganar las elecciones en 2011 en un ambiente social que cuestionaba hondamente las políticas tradicionales, se añadieron factores decisivos al plan.

El PP de Rajoy no ha dado una sola puntada sin hilo de su madeja. Se ha pertrechado de un entramado jurídico que penaliza cuanto no sea la sumisión a sus postulados. Ha blindado también sus dañinas reformas para que resulte muy arduo desmontarlas. Y, por el grifo de las subvenciones o el temor común a los cambios, ha sumado en su lucha a un número notable de medios y periodistas, dispuestos a dejarse la piel por mantener el régimen de privilegios. O a mirar para otro lado que opera similares resultados. Factores que convierten este período en peligroso como pocos en la historia reciente y que influyen como una losa en el gobierno en gestación.

Rajoy se hace cargo del PP perdiendo las elecciones de 2004 por su gestión manipuladora de los terribles atentados del 11M –lo dijo hasta la prensa internacional-. Desde el día siguiente a ese 14 de Marzo, comenzó la campaña contra José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE arguyendo que su triunfo era poco menos que ilícito. Con sus panfletos de cabecera como ABC o La Razón, con El Mundo de Pedro J. Ramírez intoxicando de forma miserable, el resto de los medios no participaban básicamente del juego. RTVE recuperó una calidad solo conocida en tiempos de Fernando Castedo, Gabilondo, Azcona, Sotillos, Pedro Macía o Luís Mariñas, entre otros.

Si Rajoy llamó “ruiz” –ruin- al candidato socialista, Pedro Sánchez, en el debate para las elecciones de diciembre de 2015, a Zapatero en sus dos legislaturas le cayó una lluvia inhumana de improperios y acciones. Como ahora a las víctimas favoritas de la nueva cruzada. A este paso alguien puede acabar en la hoguera. De momento, quienes llevan más números son Carmena, Zapata y Rita Maestre. Entonces, no fue ‘solo’ que Rajoy acusara al presidente socialista de servirse de los muertos, es la lista de calificativos que le dedicó durante su mandato. Recopilé en su día algunos:

Acomplejado, agitador, ambiguo, antojadizo, aprendiz de brujo, bobo solemne, chisgarabís, cobarde, débil, frívolo, grotesco, hooligan, impreciso, imprudente, incapaz, inconsecuente, indigno, inestable, inexperto, insensato, insolvente, irresponsable, maniobrero, manipulador, mentiroso, oscuro, perdedor complacido, radical, rastrero, sectario, taimado, traidor, turbio, veleidoso y zafio.

El proceso del 11M e, invariablemente, ETA, fueron una vez más armas de manipulación y uso partidista en manos del PP y sus medios. La política antiterrorista del PSOE  terminaría dando frutos pero aquellos días, años, se escucharon y se vieron posiciones tan radicales que sembraron el temor en una buena parte de los ciudadanos. Muchos no tienen memoria, volvamos a constatarlo. Igual hacen ahora. Con cuanto se les pone por delante. El presunto chantaje al que cedía Zapatero, llevó a pedir Cirujanos de Hierro, es decir, hasta golpes de Estado en algún medio. Ocho veces, al menos, salió el PP a la calle para protestar por la política antiterrorista del Gobierno, y no menos de 13 para rechazar leyes del ejecutivo, muchas veces de la mano de los Obispos que hoy disponen de su propia cadena de intoxicación.

Cuesta creer que miembros del PSOE hayan contado con el PP en aras de lo que llaman estabilidad (presunta). Y es porque ahora el enemigo ha cambiado: ahora es Podemos y las mareas y confluencias. Hijos de todos los desmanes anteriores, como no debemos cansarnos de atestiguar. Y los golpes y cuchilladas les dan de todos los lados. Confusiones nada inocentes como la que pretende equiparar los escraches, tan medidos c omo explicaba en eldiario.es Stéphane M. Grueso @fanetin, con el acoso violento de miembros de la Seguridad municipal, por tanto del Estado, a un superior. Ministros, periodistas, editoriales, unidos con un Fernández Díaz que dice: “El tiempo coloca a cada uno en su lugar”.  ¿Lo entenderían mejor si el ejército se plantara en la Moncloa por una protesta laboral?

Es la última hazaña de este tiempo, convertido en distinto e inquietante por las leyes y códigos mordaza del PP. En el que, a diario, vemos llevar al juzgado y a la cárcel opiniones u obras de ficción, como sucede ahora mismo en Turquía, China o las autocracias árabes. En estas últimas también es delito agraviar los sentimientos religiosos. Los jueces progresistas han expresado su alarma por el “abuso de detenciones” y de “privación de libertad” como instrumento. En los que la Seguridad del Estado -es decir, de los ciudadanos, no de los poderes atrincherados al margen de los resultados de las urnas- están en manos de un Ministro en funciones que piensa, declara y actúa de forma muy preocupante. O la Justicia en las de otro ministro que no desaprovecha ocasión para hacer campaña a favor de su partido como si trabajara las masas en el mismo plato.

Sembradores masivos de cizaña ‘alertan’ de falta de respeto y agresiones a la convivencia. Patéticamente alterados porque reciben críticas en Twitter. Crispación hay, pletórica: la propagan a diario desde la política y los medios. Mientras la corrupción ya nos está llegando a las vías respiratorias, las arbitrariedades y las dobles varas de medir hieren la vista, nos insultan las desigualdades que ha propiciado su precioso sistema. Ese que, por cierto, les peta otra vez porque las religiones económicas no funcionan en la práctica más que para el selecto grupo de sus beneficiarios.

Nos levantamos cada mañana con nuevos exabruptos, añadidos insultos a la inteligencia y a la más elemental dignidad. Con mentiras o tibiezas. Nos echan al día con el hígado revuelto. Es su modus operandi. Herencia de sus ancestros. Hoy, sumando fuerzas en la labor.

Y la gente lo nota aunque quiera evadirse. A la mayoría nos han devaluado las condiciones de vida, las económicas y todas las demás. Por eso algunos –malnacidos- descargan su malestar contra sus mujeres, los homosexuales, los emigrantes, aquellos a quienes consideran más débiles o diferentes. Por eso se consumen en gran cantidad drogas, ansiolíticos y antidepresivos.

No es posible que políticos decentes no entiendan que así no podemos seguir. Ni un día más. Ni una hora más, si fuera posible. Mientras el PP se rearma en nuevos cinismos, para lavarse la cara. El daño causado es tan grande que llevará mucho tiempo repararlo. Por lo menos habrá que intentarlo, habrá que empezar. No es la única opción, pero obliga a elegir.

El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo.

La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”.

(Las ciudades invisibles. Italo Calvino)

 *Publicado en eldiario.es

Umberto Eco y Harper Lee, ruiseñores e ideas

Ha muerto Umberto Eco. Este viernes 19 de Febrero. En Milán. En su casa. A los 84 años. Y ha sido como si se fuera con él esa cuña perfecta que mantiene asombrosamente equilibrios en este mundo a la deriva. Una cabeza prodigiosa, cordura matemática, integridad sólida, azote de corruptos, despertador de perezas mentales,  un ser total, un hueco desolador.

Apresurados gacetilleros nos cuentan que fue un escritor y filósofo italiano, experto en semiótica… y célebre sobre todo por su novela El nombre de la rosa. Lo que son las cosas, Eco , leo, “no alcanzaría la verdadera fama ante el gran público hasta 1980 con la publicación de su más conocida novelas ‘El nombre de la rosa’, con la que obtuvo varios premios y que fue llevada al cine. Otra de sus obras más conocidas es ‘El péndulo de Foucault’ publicada en 1988″.

Añada usted unas frases del autor. Diez, es mejor cuando vienen en packs de fácil retención (7 o 11 dan mucho menos juego), y tiene lista la noticia cultural del día.

La profundidad y singularidad de la obra de Eco resulta inabarcable en somera descripción. Solo para invitar a zambullirse en ella y tratar de seguir las ideas con las que el gran pensador explicaba el mundo y despertaba curiosidades y rebeldías. Pero estaré cayendo en el otro lado que deja la cuña ausente: la de competir en las formas con la grandeza de Eco para servir las ideas a una sociedad que en buena parte no quiere enterarse. Solemnizar en justicia a quien no quiso ser solemne.

“Umberto Eco era una inteligencia imparable, un hombre imponente. Su memoria parecía una máquina nueva siempre, su discurso era a la vez apocalíptico, risueño e integrado; no dejaba que la melancolía que persigue a todo semiótico le rompiera la velocidad del pensamiento, y se reía del mundo a la vez que explicaba su podredumbre”, escribe Juan Cruz que le entrevistó varias veces.  Es quien mejor explica su último libro, Número cero (2015) (objeto de otras frívolas interpretaciones, dado que habla de Internet):

En este libro, Número cero, integró algunas de sus columnas, que llamaba burstinas, para construir un fresco insolente pero real de los peligros a los que se asoma este oficio de explicar la realidad. El periodista puede ser corrupto sin saberlo y sabiéndolo, y puede ser sumamente farsante e ignorante, puede el poder utilizarlo y él puede utilizar al poder, y no necesariamente las nuevas tecnologías de que dispone van a mejorar su relación con las bases viejas en las que se sustenta el oficio. El resultado de esa mescolanza de imaginación y columnas incluyó a Mussolini y a Berlusconi en una especie de fresco divertido e inquietante que nosotros, los periodistas, no leímos con vergüenza ajena sino con la propia vergüenza de estar ante un análisis y un aviso del abismo que nos conmueve”, escribe Juan Cruz dando en una de las claves esenciales que influyen en este tiempo.

En El País también, en ese diario que se pierde por las alcantarillas, leo sin embargo otro ejercicio de brillante retórica acerca de Umberto Eco, firmado por Borja Hermoso. Algún lector precisará diccionario, que así están las cosas.

“Con los dedos de una mano hay que contar fiscales de la estulticia y la ignorancia tan solventes como él, tan trabajadores, tan insistentes en la preocupación por la estupidez y la patraña”, describe.

Ahonda Borja Hermoso en El Nombre de la Rosa, esa novela “llevada al cine e interpretada por Sean Connery” con la que resumirán a Eco buena parte de los medios, ya lo están haciendo:

Cuidado: son posibles múltiples lecturas —la narrativa, la filosófica, la moral, la histórica— , es un libro que acuña un género fascinante, el thriller medieval, pero también un pasquín revolucionario frente a los profesionales de la verdad absoluta, lleven en el macuto metralletas, biblias, coranes o banderas: “Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia”. Y de ahí, seguidito, a las cruzadas de los cruzados de uno u otro signo.

Umberto Eco ha muerto el día en el que Europa se desmoronaba un poco más. Tras el austericidio decretado por Merkel y el resto del lobby neoliberal, ejecutaron a Grecia y ahora se rinden ante el Cameron británico para que Reino Unido no se vaya de la UE.  En el camino de las concesiones se dejan derechos que fueron razón de ser de la Unión. Las derivas neofascistas de varios países del Este ahondan en la debacle, aunque la firma ha sido unánime, los 28. Ya venía bastante muerta: Europa  –como leí ayer- “se ahogó este verano en el Mar Mediterráneo”. Sí, y en todas las vallas que ha levantado para aislar su egoísmo y canto a la desigualdad social.

Este 19 de Febrero se nos fue también Harper Lee, la escritora estadounidense que escribió una de las mejores novelas de la historia: Matar a un ruiseñor. Menos mal que igualmente se llevó al cine para que se enteraran más personas. Y con un inolvidable Gregory Peck de ojos inmensamente limpios y tenaces.  Escrita en 1960, su personaje, Atticus Finch, mantiene la vigencia de la integridad, la honradez y la firmeza frente a los ataques de la intolerancia. Esos que han vuelto a recrudecerse.

Umberto Eco se ha llevado la cuña que mantenía medio en pie este equilibrio que todavía no ha derrotado el alma y la inteligencia. Era un referente -quizás el último- de la Europa de los valores que apenas respira ya. La razón y la belleza son necesarias para andar el camino. Imprescindibles. Algo se va, pero todavía viven ruiseñores, incluso cargados de ideas, a pesar de todas las dificultades.

¿Se puede considerar normal lo que está ocurriendo en España?

Noticias de este sábado que no traerán, juntas, los informativos…

DATOS | Nadie ha sido juzgado en España por «enaltecimiento del terrorismo» en una obra de ficción. Hasta ahora.

La Audiencia Nacional propone juzgar al concejal de Ahora Madrid Guillermo Zapata

Metro de Madrid propone por escrito a sus trabajadores que…

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artsenal.aguirre
En campaña para las municipales
aguirre.olordeprensa
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rajoy.sanchez.prensa
Gran repunte. Los maltratadores adolescentes agreden al principio de la relación
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je suis charlie

¿Qué parte de «No nos representan» no entendieron?

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La Casta tiene claros los modelos que admite y da total importancia a las formas

Son ese sector que todo lo quiere, que todo lo sabe, que todo lo impone. El nombre es lo de menos: la casta, el establishment, los establecidos. En todo caso, esa fórmula de estratificación social compuesta de grupos caracterizados por su rigidez e inmovilismo, que tiende a separar y jerarquizar para asentar su pretendida supremacía sobre los demás. Vinculadas, cómo no, al Imperio español y a otros vecinos, las castas –salvo excepciones como en India- fueron sepultadas por la socialización y la democracia. Pero persisten, vaya sí lo hacen. Y en momentos como los que vivimos en España sacan toda su virulencia y malas artes.

La cutrez impenitente de las castas españolas les ha llevado a ensañarse, ahora, con unos titiriteros para que el mundo sepa cómo se las gastan aquí. El Financial Times –que llevó el caso a portada- y otros medios internacionales lo encuentra “desconcertante” y, desde luego, lo relacionan directamente con las gestiones para formar nuevo gobierno. A la casta se le ven las posaderas al aire apenas se dan la vuelta. El intolerable encarcelamiento durante cinco días, la libertad con medidas cautelares desorbitadas, de unos artistas por un espectáculo de marionetas ha vuelto a situar a todos los personajes y mostrarles  con su verdadera faz. Y estos sí salen del escenario: tienen en su mano poder, incluso para desgraciar la vida de cualquiera.

Han vivido siempre de espaldas a la gente. Sin mirar, ni querer enterarse ni de sus anhelos y preocupaciones, ni de sus necesidades. Políticos, periodistas, poderes económicos, la casta cerrada de la justicia que castiga con saña hasta a colegas díscolos. Y cuantos emanan de todos ellos, cuantos viven de todos ellos. El descrédito de la política no ha nacido hoy, ni esos intrusos que les soliviantan y todavía les sorprenden llegaron sin razón.

En el dorado 2007 de burbujeantes ladrillazos, el barómetro de abril del CIS contó que casi un 70% de los encuestados creía que “los gobernantes solo piensan en sus intereses”  y “no se preocupan de gente como yo”.  En diciembre de 2009 aparece la clase política destacada ya como el principal problema para el 16% de los españoles. En mayor de 2010 alcanza a casi el 20%,  un quinto de la población. En 2013 sigue subiendo hasta el 31%. La corrupción y el fraude –que en 2011 solo preocupaban al 5,5%- pasa a ser la segunda mayor inquietud de los consultados, con el 44,5%, en 2013. Y hoy ambos conceptos –los políticos y su corrupción- permanecen en altos niveles de contestación ciudadana. Al menos en sus expresiones que no todos reflejan aún en sus votos, pero que ya ha provocado cambios. La situación económica alcanzó, por supuesto, grandes niveles de inquietud, demostrando la estrecha relación entre los gestores, la gestión y la forma de llevarla a cabo.

No fue solo la crisis: no se enteraban de nada. Ni ellos, ni sus voceros. Ni siquiera el periodismo de todos los días, sin contaminar. Y lo cierto es que una parte de la sociedad española bullía. En los blogs, en el periodismo de Internet, se palpaba la angustia, el afán constructivo y los deseos de cambio. En octubre de 2010, ATTAC organizó un acto llamado ContrATTACando en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Con grandes voces informadas.  Pues bien, se triplicó el aforo, al punto que tuvo que venir el director del centro a advertir del peligro físico de tan desbordada avalancha humana. Ningún medio cubrió el acto. De ahí nació un germen que se impulsó con Indignaos de Sthepane Hessel y Reacciona, de Sampedro, Mayor Zaragoza, Ignacio Escolar y varios más. Muchos otros movimientos latían con similar espíritu. Pero en las alturas no se oían sus voces.

El 15M también les pilló por sorpresa a los establecidos. Y así siguieron, de susto en susto, hasta que otra política, otras personas, irrumpieron por las urnas en las instituciones. Podemos y las Mareas de confluencia, sí.  Y ahí nos encontramos, con un Parlamento sin mayorías que no entiende. Y con la casta, o varias de ellas, queriendo repetir los esquemas rechazados, sumidos en la cólera y la irritación. Siguen sin enterarse de nada.

No consiguen encajar en sus cabezas ni siquiera que se cuestione la forma de hacer seguida hasta ahora. La que por cierto nos ha llevado a una deuda pública de más de un billón de euros  (gracias al gran endeudamiento que ha propiciado Rajoy), a un trabajo que la neoliberal CEOE denuncia como uno de los más degradados entre sus miembros  o a niveles históricos de desigualdad. La economía mundial, al borde de un nuevo crack demuestra, igualmente, lo mal que funcionan las políticas “de siempre”.

En su zozobra, los establecidos sienten especial aversión por las formas. Cuestionan la manera de vestir, peinarse y comportarse de los que despectivamente llaman “la nueva política”, la de izquierdas claro. Se les caen los ojos de las órbitas al ver coletas en un hombre, niños en una madre, o ropa casual. No, al Congreso hay que ir a trabajar vestido como para una boda, con un corte de pelo típico de los reclutas del antiguo servicio militar, la mili, y cumpliendo todos los cánones de la cortesía más superficial, no confundir con la educación.  Vamos, lo que cualquiera se encuentra en el autobús, el metro, los mercados, las tiendas, las obras o las calles a diario.  Lugares que todos esos políticos y periodistas no pisan o no ven. La vida tiene poco que ver con los salones en los que ellos residen.

Como damas de alcurnia de un siglo o dos atrás, despellejan a los advenedizos. Llaman arrogancia e insulto a hacer propuestas con el valor de casi tantos votos como el encargado por el Rey de formar gobierno, aunque con menos escaños por la ley electoral. No han cursado la invitación con orla que mandan las reglas de urbanidad.  Demasiado tiempo repartiéndose cargos y plantas en los grandes almacenes sin mirar siquiera a los clientes. O en las salas de juntas de las empresas adulando a los jefes. O maquinando para desvalijar el dinero público –que se detrae de nuestras necesidades- y repartir prebendas o presiones  para que les vendan el producto los que pasan por ser periodistas. Llevan tanto tiempo en los cenáculos y comederos del poder que ya no conocen la realidad en la que viven la mayoría de los ciudadanos. Aún andan a ver a qué cuñado arrancan una sonrisa con el chiste rancio de la “nueva política”, con el que ellos se reconcomen.

El presidente del Gobierno en funciones y de un partido en el que se le desparraman las manzanas podridas de la corrupción, se permite decir que “ya” no se tolerará una más y tres días más tarde blinda a su Rita Barberá, la alcaldesa de una Valencia corroída, para que siga aforada

Es cierto que se desarrolla una ceremonia de la normalidad que aparentemente sostiene -con hilos- el tinglado. En ella, el presidente del Gobierno en funciones y de un partido en el que se le desparraman las manzanas podridas de la corrupción, se permite decir  que “ya” no se tolerará una más y tres días más tarde blinda a su Rita Barberá, la alcaldesa de una Valencia corroída, para que siga aforada. Rajoy empezó mintiendo, siguió mintiendo y ahí continúa. Con sus ministros imposibles poniendo velas al ángel del aparcamiento y letreros sucios a los pactos. Y que este PP es tenido en cuenta entre buena parte de los creadores de opinión y la nueva política de derechas.

Y que son de temer los pactos que miran más a la derecha ultraliberal que a la izquierda. Y los posibles incumplimientos de  promesas inaplazables como la derogación de la Ley Mordaza, propia de Estados autoritarios,y ambigüedades que tocan materias altamente sensibles como la ley de Educación y la Reforma Laboral. Y que no se puede ser al mismo tiempo día y noche, salvo en el breve tránsito –amanecer y puesta de sol- que conduce a uno de los dos estados. Y de momento, la dirección está muy marcada.

Y, sí, todavía hay personas que se dejan atemorizar  por la descarnada campaña de descrédito contra la izquierda y la alarma social que, deliberadamente, crean con ella. Es de tal calibre que ya no se le puede llamar política, no es política, es la defensa marrullera de intereses muy concretos que no son los de la gente corriente. Y hay adeptos capaces de votar corrupto, sí, con una venda en la nariz y una pinza en los ojos. Pero todos ellos se encuentran en franco retroceso, como vienen avisando desde hace ya años. Son cada vez más los ciudadanos hartos hasta la médula de la política sucia cuyas consecuencias pagan. Ven las maniobras de los cuervos oteando sus presas para repartirse el botín, para continuar repartiéndose el botín. Lo saben. No consiguen comprender que son modelos escasamente ejemplarizantes y muy pocos ya quieren parecerse a ellos.  Y que por más que aprieten el mismo tornillo no los apreciarán más. Puede que a muchos ni siquiera les importe, pero tiene consecuencias. Ya las han visto.

Pueden ser mayores y para todos. Desencantar de la política a los que habían empezado a ilusionarse, defraudarles otra vez, no será inocuo. Mal vamos, porque  hay algo que llama poderosamente la atención desde el punto de partida: ¿Qué parte del “No nos representan” no entendieron?

*Publicado en eldiario.es

El fiscal y el juez de los titiriteros en Wikileaks

El fiscal y el juez de los titiriteros ya aparecieron juntos en las revelaciones derivadas de las filtraciones de Wikileaks.  El diario El País documentó en noviembre de 2010 los contactos entre la Embajada de EEUU en Madrid y el entonces fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. Ambos son citados, en informes de la legación diplomática, como colaboradores con los que habló la Embajada para presionar sobre el archivo de causas judiciales abiertas en España contra militares y políticos  estadounidenses.

Concretamente, El País señalaba que, en abril del 2009, el fiscal Javier Zaragoza llamó por teléfono a la embajada para contar que él haría «todo lo posible para que el caso de Guantánamo no cayera en manos de Garzón, sino en las del juez Ismael Moreno». Zaragoza se habría comprometido a que, si Garzón se empeñaba en quedarse con el caso, él mismo airearía que ese juez optó por no investigar nada al respecto cuando tuvo datos para hacerlo años antes.

Hubo más. Los cables de Wikileaks revelaron que la embajada de EEUU también presionó en el caso José Causo, cámara de Telecinco y un ser humano que adoraba el periodismo y se arriesgaba porque la sociedad viera lo que él mismo veía a través del visor de su cámara. José Couso murió en el Hotel Palestina de Bagdad en 2003 (durante la ilegal invasión de Irak) por fuego norteamericano. Al lado de sus compañeros que se salvaron de casualidad.

El Fiscal Zaragoza también habría prestado oídos para lograr el fin de la jurisdicción universal que  formaba parte del sistema jurídico español. Le molestaba a EEUU. Y a Israel. Ya no disponemos de esa competencia. El PSOE la mermó y finalmente  la liquidó por completo el gobierno de Mariano Rajoy.

Zaragoza confirmó los contactos, y argumentó que se habían producido en la más estricta legalidad.

fiscalzaragoza.niega

El caso es que en la desorbitada actuación judicial sobre los titiriteros se les ha aplicado el régimen especial de colaboración con banda armada, según informa la SER.  Jueces para la Democracia cree que esté caso está atentado contra derechos fundamentales y alerta de´»abuso de detenciones» y expresa su temor a que «se consolide en la judicatura una doctrina expansiva de la limitación de la libertad».

Los que están imprimiendo esas directrices cuentan en su trayectoria con actitudes como las que se revelaban a raíz de Wikileaks. Javier Zaragoza es el Fiscal jefe de la audiencia. El sábado estaba de guardia la fiscal Carmen Monfort. Fue relevada en el caso por  Pedro Rubira, quien firmó el auto de libertad con cargos de los titiriteros. Fuentes de la Audiencia Nacional han informado a @eldiarioes que «quien ha estado tutelando la postura del Ministerio Público desde el primer momento es el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza».

Los viejos textos salen del pasado porque las noticias no mueren, al menos de momento.

 

El periodismo existe, no confundir con adulteraciones

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Se llamaba Anabel Flores Salazar, tenía 27 años y era madre de un niño de “unos 4 años” –dice la noticia- y de otro recién nacido: hace 2 semanas. Periodista, especializada en crímenes, había trabajado en diarios modestos de una ciudad de 120.000 habitantes, Orizaba, en el Estado mexicano de Veracruz. Allí impera el cártel mafioso de Los  Zetas. Y todo el mundo lo sabe y lo admite.

Anabel fue secuestrada por un comando armado, nos cuenta El País, en su casa el lunes de madrugada y hallada, muerta, este miércoles al borde de una carretera, semidesnuda y maniatada. Los diarios en los que “colaboraba”, como se apresuran a decir, se desvinculan un tanto de ella. Hasta hay rumores, igual era «conflictiva». Son 17 los periodistas asesinados en ese Estado desde el año 2.000, la mayoría en los últimos 5 años.

La excelente información de Pablo de Llano para El País, incluye en uno de sus artículos, el hecho que constata Reporteros Sin Fronteras. Esta organización «considera a México uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas y responsabiliza a los grupos criminales y a las autoridades federales y locales, principalmente policías compinchados con las mafias. Todo ello asentado sobre una extendida impunidad. En términos generales, en México quedan impunes nueve de cada diez delitos. Los de los reporteros no son excepción, pese a medidas más aparentes que efectivas como la creación en 2010 de una Fiscalía para Delitos contra la Libertad de Expresión».

RSF documenta la muerte de 110 periodistas en 2015, un año más, la mayoría a causa,  demostrable, del ejercicio de su profesión. Amnistía internacional también llama la atención sobre el problema.

amnistia.periodistas

No hace falta, por supuesto, poner en riesgo la vida –y perderla- para informar a los ciudadanos de lo que les afecta. Y es bien lamentable que sí sea peligroso  quedarse sin trabajo o entrar en problemas por contar la verdad en muy distintas partes del mundo.  Pero me ha llamado la atención esta pobre chica –y otros muchos periodistas- que emprenden la aventura de informar a sus conciudadanos en lugares muy pequeños y con medios muy escasos, sabiendo lo escasos resultados que se logran en un país infectado de corrupción. Al que, hago un inciso, como buen neoliberal, no lleva a plenos y editoriales “la comunidad internacional”.  Pero ahí siguen, pasando a engrosar la cifra de las estadísticas de reporteros asesinados.

El periodismo existe, no os quepa duda. Yo lo sé y lo veo. Está para informar de los grandes temas que cambian la historia, pero también –igual de vibrante y necesario- para las historias de todos los días en las comunidades de todos los tamaños.  Cada vez con menos recursos y más imaginación para lograrlos y poder seguir en la brecha. Creemos que merece la pena, mejor si fueran muchos los implicados en la labor.

Pero el periodismo sufre una profunda crisis de credibilidad en España. El oficial, el más visible. Con razón. Y es realmente irritante y profundamente injusto que se nos confunda a los periodistas con los paniguados del poder. Los de las portadas y editoriales infames, los llamados a las tertulias –presuntas o reales- a poner siempre la voz en defensa del PP o de quien quiera que mande. Trabajando decididamente en política malamente camuflada y manipulación para lograr objetivos que nada tienen que ver con el periodismo. Esos se dedican a otra cosa.  Probablemente, quienes los llaman también. O deberían pararse y cuestionar qué están haciendo y adónde lleva. En la práctica, se disuaden argumentos en la confrontación y en el intento de meter cuña de 15 segundos en medio del griterío.

Entre aparecer asesinada en una carretera, como ocurre en México, y sentarse a dictar doctrina y arrojar basura sobre el adversario político de aquellos para quienes trabajan –no en periodismo- hay un abismo. El que va entre el periodismo y la propaganda servil, ni siquiera encubierta.

Solo quiero dejar claro que no deben confundirnos con los Marhuenda y toda su corte, los Inda, los Bieito, las 13TV que pagan los obispos con el dinero que nosotros les pagamos con nuestros impuestos. Los Merlo, San Sebastián, Curris Valenzuela, Cuesta… y todos los que ustedes saben.  Y puede que tampoco con otros menos visibles y más influyentes.

A pesar de las evidencias, los periodistas creemos que hay que seguir informando, contando lo que -con mayor o menor acierto-  honestamente nos parece la verdad que interesa a los ciudadanos.  Que afecta a los ciudadanos al punto de influir y mucho en sus vidas.  Denunciando las malas prácticas también. Pero es una fuerza que tiene tanto en contra que, a veces, cuesta seguir en la brecha. Lo que pasa es que los periodistas –dejemos de apellidos, periodistas- no lo podemos evitar. Así de simple.

Ahora bien, los ciudadanos no pueden ser un sujeto pasivo y menos en estas circunstancias. Deben ser exigentes, responsables, y evitar secundar lo que destruye el periodismo.  No puede uno quejarse mientras consume lo que nos perjudica a todos.

*Observo que mi blog registra un gran número de visitas y es porque una vieja entrada está en portada de Menéame. La publiqué en 2010 y demuestra que lo que se siembra permanece. Porque en ella, recogidendo los cabes de Wikileaks, figuraba esto:

Según los documentos publicados por El País, El Fiscal Zaragoza haría “todo lo posible para que el caso de Guantánamo no cayera en manos de Garzón, sino en las del juez Ismael Moreno“.

Podéis leerla en Menéame. 

 

 

Balas de furia y fango contra los titiriteros

malagón.sátira.política
7 DE FEBRERO DE 2016

España vuelve a estar conmocionada por una anécdota. Si hace un mes fue una Cabalgata de Reyes, ahora han sido unos titiriteros contratados por el Ayuntamiento de Madrid para el Carnaval. “No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena. Jamás”,  jaleó entonces una directiva de FAES, el think tank oficial del PP. Y así es: jamás le perdonan nada a la alcaldesa de la capital porque en ocasiones se ha mostrado dubitativa o ha hecho cesiones ante la poderosa maquinaria que tiene en contra. Ella y todo el que quiera cambiar algo en este país. En cuanto ven un resquicio, meten cuña. Y están alerta ante cualquier actitud que interpreten como debilidad, real o fruto de la simple cortesía.

El desafortunado episodio de los titiriteros ha brindado una nueva ocasión para que la España que se autoerige como “defensora del bien y el orden” vuelva a sacar toda su artillería. Un espectáculo de crítica política –poco inteligente y estético, como el que se ofreció– no es para niños, sin duda. Pero de ahí a detener a sus autores por “enaltecimiento del terrorismo” y enviarlos a la cárcel con un auto judicial que va a entrar en los anales de la historia del ridículo –si no vinieran avalados por toda una trayectoria del juez de guardia– va un abismo. El PP se ha personado para acusar igualmente de “enaltecimiento del terrorismo” a la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Celia Mayer. Lo que viene a demostrar que las leyes y códigos Mordaza con los que se pertrechó el PP en solitario no eran nada inocentes –nada de cuanto hizo en esta legislatura lo fue. Protestó hasta el Consejo de Europa por esa peligrosa deriva autoritaria del Gobierno español. Desde Polonia, la primera ministra, Beata Szydlo, justificó hace unos días sus escandalosas leyes restrictivas en que otros países las habían puesto en marcha también, en discusión directa con Esteban González Pons, que se mostró en la Eurocámara como un adalid de las libertades.

jr.mora.titiriteros.adultos

No es España la que está escandalizada. La desinformación y la manipulación condicionan drásticamente lo que piensan los ciudadanos menos formados pero útiles a sus fines. El Telediario de fin de semana de TVE mentía directamente al afirmar que en el cartel del espectáculo «del Ayuntamiento de Madrid” figuraban “vivas a ETA”. De nuevo han llegado las portadas y los editoriales del más sucio periodismo. Y ya no es la anécdota, lo que importa es descalificar todo el trabajo. El editorial de El Mundo del domingo 7 de febrero no puede ser más explícito y vehemente: “El fiasco de los nuevos alcaldes: sectarismo y gestión ineficaz”.

Y ahí estamos. Pobrecitos niños que asistieron a un mal espectáculo de títeres en esta España en la que la política y la prensa dispensan un trato de auténtico mimo a la cultura. Pobre hija de la directiva de FAES que vio algo falso en los trajes de los Reyes Magos, que no se ajustaban al patrón, de existir uno solo. ¿Dónde estaban políticos y periodistas cuando no abrían los colegios de Madrid en vacaciones para dar la única comida caliente a muchos niños? ¿Dónde se metieron al constatar que las políticas de la recuperación para los ricos practicadas por el PP de Rajoy elevaron la cifras de pobreza infantil del 17% en 2011 al 34% en 2015? ¿Y en qué se ocupaban todos ellos mientras políticos del PP se enrolaban en Púnicas y Taulas para robar de los presupuestos de los colegios, para sacar tajada hasta de dar las clases en barracones? Pobrecitos niños, menos mal que alguien vela porque no se contaminen de mal gusto con los títeres en una tarde de Carnaval.

Pobres adultos también los de los municipios del cambio. Acostumbrados a la gestión eficaz de Gallardón y Botella en Madrid, que nos endeudaron por lustros para hacer el soterramiento de la M30 o jugar a los Juegos Olímpicos a fondo perdido. La Operación Canalejas, el hotelito adjudicado en una esquina del parque del Retiro frente a la Estación de Atocha, a toda prisa y con premonición de que el edificio iba a estar en ruina en la fecha oportuna. Grandes amigos se benefician de las concesiones. En el hotel, el exministro Abel Matutes y El Corte Inglés. Esto sí que son gestiones para la ciudadanía. ¿Y la venta de viviendas sociales a fondos buitre, hoy en reclamación judicial, y que ha provocado una dimisión? No recuerdo haber visto con todo esto editoriales y portadas críticas. ¿Y de Rita Barberá en Valencia? ¿Rus? ¿Camps? ¿Fabra? ¿Sonia Castedo en Alicante? ¿Baltar en los fiordos gallegos? ¿Amat en Almería? ¿Quizás el edificante episodio del PP en León? El sectarismo y la mala gestión están en la izquierda…

No son las corporaciones locales, o no son solo ellas. El Gobierno sin mayoría absoluta que debe negociar Pedro Sánchez está en el fondo de la campaña. Y de las encuestas inverosímiles de El País, arrojadas como espadas, que mutan las opiniones demoscópicas en vertiginoso time lapse. Y de las declaraciones que evidencian lo mal que envejecen los que siempre parecieron botarates (y machistas) como Alfonso Guerra, mentando hasta el 23F. ¡Qué gran dúo presidencial forman hoy Guerra y González al servicio de que todo siga igual! Igual, con una corrupción que nos anega hasta mermar el oxígeno de la decencia. Con su desigualdad récord, que callan. Y con su autoritarismo por barrios. Otro de los francotiradores de la ultraderecha, Jiménez Losantos, soltó por su radio que, de tener una escopeta, dispararía a miembros de Podemos, que se le solivianta el “agro” cada vez que los ve. A ver si alguien seguía el mandato de su incitación a la violencia… Sin detenciones, sin declaraciones, sin editoriales, sin portadas, sin tertulias amplificadoras…

La parte de la sociedad que se deja dirigir se escandaliza de lo que esta maquinaria quiere, pretendiendo que piense y vote también lo que a ellos les conviene. Con éxito en muchos casos. Es una labor masiva, que casi alcanza para hacer dudar a ciudadanos de buena fe. Incluso ocultan parte de los datos, lo que, en el lenguaje de los conceptos, consiste en falsear, sin paliativos. Las medias verdades son mentiras completas. Y el PSOE debería cuidarse de utilizar esa táctica. Por ejemplo, todos han vetado a alguien en la negociación. Aunque solo se resalta el veto de Podemos, y no por casualidad. Lo que se dilucida es un Gobierno de derechas –como el que ha gobernado durante los últimos 4 años– u otro progresista. Y sus integrantes son incompatibles. El PSOE, si es socialista, no cuadra demasiado con la derecha. Y le puede salir mal la jugada. Porque además de los pactos a la alemana, están los pactos a la portuguesa. Y porque en Grecia y en el Reino Unido, socialistas y liberal-demócratas se volvieron irrelevantes tras apoyar a los conservadores. No es fácil votar el TTIP y el TISA con el PPE europeo y hacer en casa políticas progresistas. Pero ahí cabría algún margen más de confianza del que se brinda en un pacto de derechas. Con esta derecha española.

Túnicas y polichinelas más o menos afortunados para enfrentarse al bombardeo constante e inmisericorde de lo que toda la vida se llamó los poderes fácticos, hoy con la prensa entre ellos. Ya no Cuarto Poder al servicio de la sociedad, sino Tercer Pilar del Sistema corrupto. Aunque su peso es aplastante, otro periodismo, el periodismo, sigue abriéndose paso entre las vías de los tiempos oscuros. Por las brechas de la posibilidad, como escribió John Perry Barlow (@JPBarlow), uno de los primeros teóricos de Internet. Quien lo quiere realmente puede informarse. Y las campañas de tan escandalosa obviedad terminan por caer sobre sus actores: es como escupir al cielo. En vertical, todo es más racional y prosaico de lo que parece.

*Publicado en ctxt.es

Permanezcan atentos a las trampas

De repente, ante la vorágine de imágenes, voces, sonrisas y gritos, ruidos que nos acribillan, surge la sospecha: ¿No nos están haciendo trampas? Una posibilidad en absoluto descartable, dado que el engaño se ha instalado como norma de relación y tiene por estos lares categoría de mito desde hace siglos, cuando se le llamó con orgullo ‘picaresca española’.

Las elecciones generales fueron el 20 de diciembre ¿no es sorprendente que hayan estado la mayoría de los partidos mes y medio sin avanzar una gestión para formar gobierno como dicen? ¿Al punto de precisar el candidato a la investidura, Pedro Sánchez del PSOE, un mes más? Las preguntas no se refieren a demorar la investidura lo que necesiten como han hecho otros países, sino a qué han hecho durante 44 días. ¿En qué empleó Rajoy todo este tiempo? ¿Qué aguardaba o aguarda aún? ¿Y el PP? ¿Adónde nos llevan?

Los planes no están saliendo al gusto de los poderes que nos han situado en este Estado de desigualdad e impudicia. Tenemos pruebas fehacientes. La principal, la desesperación que les acomete y de la que dan cuenta a diario los medios a su servicio que forman parte del mismo pastel. A Pedro Sánchez le dispensaron esta semana un recibimiento como candidato a la investidura cuajado de imposibles, riesgos, y penosos tópicos como el “gobierno de perdedores”. En su zozobra e ira, los consejos, las recomendaciones, pasan a ser exigencias de obligado cumplimiento. El nivel de marrullería adoptado convierte las trampas en obvias, pero la suma de esfuerzos –todos a una-  crean opinión en personas de mentes perezosas. Y las hay a bulto.

Sánchez no les disgusta pero no terminan de confiar en él.  De hecho, ya ha deparado algunas sorpresas.  Su empecinamiento en no querer pactar con el PP, como desearían muchos, descuadra el futuro programado. Menos mal que tienen a Albert Rivera y sus Ciudadanos, multiplicándose en gestiones para que se logre. Al mismo ritmo que sus 40 escaños experimentan el milagro bíblico de los panes y los peces, si nos atenemos a las atenciones que se les dispensan. se logre -al ritmo que sus 40 escaños también sufren- el milagro bíblico de los panes y los peces en todas las atenciones que se les dispensan. De todos modos, nadie ha ganado por mayoría absoluta y parece que no son conscientes de ello.

¿Sabemos realmente qué se propone Pedro Sánchez? Ser presidente, sin duda. Y nadie debe criticarlo porque es lo que todo candidato pretende (salvo Rajoy, si no se lo llevan a casa). Aunque una de las argucias palmarias de este período es ver que la misma circunstancia se califica en unos de vanidad, y en otros de sentido de Estado. ¿Y qué más  busca el candidato del PSOE?  Ha sido resoluto y valiente, y se ha ganado el puesto que le disputaban en su propio partido. Siempre que no fracase. ¿Y cómo va a lograr su propósito? Desechado el PP, lo que le honra, Sánchez prefiere a Ciudadanos, según apuntan sus prioridades, o sus intérpretes. Prefiere al Albert Rivera que quiere formar el trío feliz con el PP. Gobierno de progreso, poco. Pero es que gran parte de las baronías socialistas y los pesos pesados –por los años, o por episcopalías más recientes- braman cada vez que Pablo Iglesias abre la boca. Están absolutamente alineados con las posturas del PP y de la caverna mediática. Por ideología. Pactar con Podemos es un obstáculo insalvable; con el PP de la Gürtel, Bárcenas, Rato, Blesa, Púnica, Acuamed, Rita, la Comunidad valenciana al completo, la de Madrid, la venta de viviendas sociales a fondos buitre… no. Y encima lo llaman “moderación”, la palabra del momento. El cepo levanta tres metros y todavía hay gente que no lo ve.

Un dato relevante, significativo, ha sido mandar a Podemos al altillo del Congreso, siendo la tercera fuerza en escaños, y colocar a Ciudadanos delante y en el centro, con 40. Y mantener esa ubicación, pese a su demanda. No es una anécdota. Lo han hecho entre PP, PSOE y Ciudadanos. Y si las sillas no son importantes, como dice Albert Rivera por ejemplo, él mismo debería renunciar a la posición preponderante que no le corresponde en votos. Al menos, hubiéramos tenido que oír algún diputado discrepando con efectividad por lo injusto de la medida. Esta cacicada indica por dónde va esta legislatura, es empezar en sucio.

El aroma a trampa se cuela entre las verdades y los buenos propósitos. Zafias acusaciones, clichés periodísticos rescatados de sacos antiguos, comentarios ministeriales que invitan a preguntarse en qué manos dejamos el gobierno. ¿Qué bocados traen esos anzuelos? “Ardid para burlar o perjudicar a alguien” es solo la octava acepción de la palabra trampa. La primera nos remite a “artificio de caza que atrapa a un animal y lo retiene”. Y no es para invitarle a un banquete, precisamente, lo más probable es que lo sirvan en él. ¿Conocemos las trampas desplegadas, quién las pone, por qué, a quién benefician, a quiénes apuntan?

¿Es preferible para el bien común un gobierno presidido por Sánchez que por alguien del PP? En mi opinión, sí, sin duda. Pero no todo se expone a las claras

Ya vimos que la recuperación tan estupenda que aspiran a conservar ha colocado a España en los más altos puestos de desigualdad social de Europa. La deuda pública también ha crecido hasta situarla en los límites de lo impagable. Suelo mantener que la Gran Coalición debería llamarse la Gran Deuda y, ahí, el dispositivo con el queso como señuelo es para los ciudadanos. ¿Por qué se soslaya la realidad económica en las ecuaciones que se presentan? ¿Por qué prácticamente ni se menciona la corrupción abismal de uno de los integrantes de su pacto idílico?

Quizás haya que mirar algo más lejos, en los cepos y cebos instalados en Europa. Produce un duro insulto a la inteligencia escuchar, incluso a socialistas, asimilando la Grecia de Syriza con Podemos. Sí, hay un nexo ideológico, pero es falaz al límite no contar toda la historia, especialmente como arma política y pretendiendo enmascarar otras similitudes. A Grecia la hundieron con corrupción, despilfarro, aumento de la deuda y… trampas, los gobiernos de Nueva Democracia y el PASOK, es decir, los correligionarios del PP y del PSOE. Son datos probados, hasta con la falsificación de cuentas a cargo del Goldman Sachs de sus amores.  El cinismo, por tanto, es atroz. Pero cualquiera puede oír la cantinela entre  los votantes bien adiestrados.

Lo sucedido el último verano con Grecia da para una película de terror. Se ejecutó a la Grecia de izquierdas, endureciendo sus condiciones por convocar un referéndum. Hasta un Felipe González -poco sospechoso de socialista en la actualidad- lo dijo. A su manera. Después de que más del 60% de los griegos lo creyeran, Tsipras aceptó condiciones mucho peores que las que habían rechazado en referéndum ”, escribióLes han saqueado, después. Los aeropuertos se los quedaron en los primeros días tranquilamente empresas y estados alemanes. Entre ellos los de las islas turísticas de Corfú, Mikonos o Santorini. El Puerto del Pireo ha sido vendido para pagar 15 días de intereses de la deuda, cuando se han dado millones a fondo perdido y préstamos preferenciales a los bancos.  Nunca debió aceptarlo Tsipras, era preferible dejar que otros gestionaran las secuelas de su obra.  Pero lo que cubre de ignominia a Europa es que todo está sucediendo en total silencio de los socios europeos, españoles incluidos. El concepto trampa se queda aquí muy escaso. Y no caduca, cuando no se ha solucionado.

Ese rigor de la UE austericida llama poderosamente la atención cuando ahora mismo ofertan intolerables facilidades al Reino Unido de Cameron para que se quede en la Unión. Con sus mercados londineneses, naturalmente, y su neoliberalismo extremo. La ley del embudo flagrante que muestran los casos de Grecia y Reino Unido está firmando el fin de la Unión Europea. Al menos de los valores que la formaron.

Esa Europa que vende armas -España entre otros países- a quienes financian el terrorismo yihadista y a gobiernos dictatoriales y corruptos, y  luego cierran sus fronteras a los que huyen del infierno. La que hasta mantas les niega. ¿A quién protegen en realidad? ¿Qué resultado persiguen?

Es difícil creer en el juego limpio cuando todo esto sucede. No se puede deslindar. ¿Cómo es posible, si no, que personas adultas se hayan dejado robar derechos, salud, educación,  futuro, para ellos y para sus hijos? ¿Cómo enarbolando la bandera de sus ejecutores en muchos casos?  ¿Cómo presumiendo de la desinformación que reciben mientras les hacen otro nudo en la soga de su cuello? El ruido acalla el sonido de las trampas si no se está alerta.

¿Es preferible para el bien común un gobierno presidido por Sánchez que por alguien del PP? En mi opinión, sí, sin duda. Pero no todo se expone a las claras. Veremos qué viene tras la armonía de los contactos. Algunos de los implicados en el proceso preparan sus estrategias no necesariamente limpias. El plan a estas horas sería gobierno PSOE en solitario o con Ciudadanos y abstención del PP. En el caso de que los populares aceptaran semejante ofensa del que llaman “pacto de perdedores” sería con un fin a su favor: dejar colgado a Sánchez e ir a ganar en nuevas elecciones. Podemos puede jugar la baza de retirar su apoyo al PSOE en ayuntamientos y comunidades autónomas, ocasionando notables convulsiones. Y, entre tanto, Susana Díaz en espera, si bien no goza de aceptación fuera de Andalucía salvo en los fieles al partido. Pedro Sánchez no tiene nada asegurado. Y los recambios suenan peor.

Movimientos para formar gobierno, con la sensación de no conocer todos los puntos dónde están situados los mandos y las minas.  Adónde nos llevan. Por qué. Para qué. Quiénes en realidad. Qué papel juegan los actores. Quiénes son políticos o periodistas y quienes trileros. Las presas a atrapar, ya las conocemos.

*Publicado en eldiario.es

Actualización:

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Pedro Sánchez se ha reunido con Pablo Iglesias como lo hizo, primero, con Albert Rivera, con las vestimentas ajustadas para la ocasión, según ha sido observado.

Sale Pablo Iglesias diciendo que ve buenas perspectivas para un pacto progresista. En «buen tono», que tan valorado es por la vieja política y el viejo periodismo. Y asegurando que ese pacto no puede incluir a Ciudadanos. Es lo mismo que ha dicho Ciudadanos respecto a ellos,  que además insiste en que no hay pacto sin PP. Es decir, Ciudadanos -y sus 40 diputados- no quiere nada con Podemos y sí con el PP.

Comparece entonces Pedro Sánchez criticando la «exigencia» de Podemos, pero no la de Ciudadanos. Y le mete una coz histórica a Pablo Iglesias. Lo suaviza en un twit. Así:

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PSOE y afines calientan el ambiente, hasta de «pinza» hablan ya. Y casi nada cómo vendrá la prensa afín:

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O es una estrategia para sortear obstáculos -que no me parece lo más verosimil visto el desarrollo- o las trampas de las que avisaba en el artículo han pasado a otra categoría.  Permanezcamos atentos, muy atentos, que el terreno es pantanoso.

Pedro Sánchez, candidato a la investidura

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Rajoy volvió a rechazar someterse a la investidura para la presidencia del gobierno mientras no tuviera apoyos suficientes (de PSOE y Ciudadanos) y el Rey Felipe VI se lo encargó a Pedro Sánchez. El candidato del PSOE salió a contarlo, sonriente y muy suelto, con un discurso casi programático que sonaba a socialista, empleo, desigualdad, corrupción, entre las principales prioridades. Hablará con todos, dice. La mayoría apunta que principalmente con Ciudadanos. Suman 130 diputados, muy lejos de la mayoría necesaria. Por si las tentaciones (de izquierdas), la prensa de la mañana toma posturas: es el fin del mundo. Solo por eso, la apuesta por Sánchez sería una buena opción. ¿Lo conseguirá? No se lo van a poner fácil. Nada.

elmundo.sanchez.aladesperada

razon.imposible.sanchez

abc.gobiernoperdedores

 

El que fuera candidato a las primarias, José Antonio Pérez Tapias, alerta sobre qué es lo que se dilucida, en este artículo: O poderes que someten o Podemos con PSOE. Destaco éstas ideas:

…y entonces, ya sin rodeos, la pregunta que cabe formular es: los que se oponen al pacto de izquierda, ¿quieren un PSOE destinado a permanecer sometido a las directrices de unos poderes que han conllevado el sometimiento de la política a la economía, del Estado al mercado, de la democracia al capitalismo?

Esa es la cuestión de fondo que se deja ver entre los dimes y diretes del Partido Socialista, con los llamados barones y baronesas en señalados casos obstruyendo los esfuerzos del secretario general por conseguir una alianza por la izquierda. Por lo que toca a todos, la cuestión crucial, la que se vislumbra entre los marrulleros juegos de salón en los que los partidos parecen enfrascarse para desespero de una ciudadanía que tiene sus expectativas tan lejos de la teoría de juegos como de los Juegos de Tronos, es: ¿dejamos que nos aprisionen en un orden donde la desigualdad campee a sus anchas o apostamos en serio por una sociedad justa?

A Pablo Iglesias y a Podemos la prensa no le quiere nada, ni pesos pesados del PSOE.  Este lunes seguían viendo insolencias sin fin y destacaban la afirmación de Iglesias de que Podemos y Ciudadanos no pueden ir en el mismo gobierno. Rivera también lo dice, pero es el niño de sus ojos.

De momento la camarilla privilegiada -PP, PSOE y Ciudadanos- les mantienen en el altillo del Congreso. El hacedor de consensos del gusto de los que mandan, Albert Rivera, dice que no es cuestión de sillas. Él no ha rechazado estar en primera fila, cuando con 40 escaños no le corresponde. Para mí tiene una simbología enorme. Es, además, empezar en sucio.

Escribe Ignacio Escolar:

El candidato socialista tiene tres posibles opciones vencedoras. Tres balas, nada más, y ninguna de ellas tiene garantizada la diana.

La primera: un Gobierno en solitario con el voto de Podemos y la abstención de Ciudadanos. Es la opción preferida por Pedro Sánchez porque no tendría que lograr la abstención de los independentistas y le dejaría las manos libres para, más adelante, poder romper con Podemos sin perder el Gobierno, si las condiciones de Pablo Iglesias se vuelven demasiado exigentes. Por eso dejará para el final las conversaciones con Iglesias, hablará antes “con todos”, y pondrá el “programa, programa, programa” por delante de los sillones; para forzar a Podemos a pasar por ese aro, y que tenga que elegir entre papá o mamá, entre Rajoy y Sánchez. Y si no sale, y se repiten las elecciones, decir que la culpa ha sido de Podemos.

Por parecidas razones, esta es la opción que menos gusta a Pablo Iglesias, que no se fía nada ni del PSOE ni del líder socialista y teme que, si le da la investidura sin entrar en Gobierno a cambio de un pacto programático, luego le deje arrinconado.

(..)

La segunda: un Gobierno de coalición con Podemos e IU, con la abstención de los independentistas y el voto a favor del PNV y Coalición Canaria. Es la oferta que ha puesto Pablo Iglesias sobre la mesa precisamente para no entregar un cheque en blanco al PSOE. La principal dificultad para el líder socialista, sin embargo, no es tanto el acuerdo de gobierno con Podemos, que no es imposible, sino el papel de los independentistas: una línea roja que su partido, y especialmente Susana Díaz, exige que no se pise.

(…)

La tercera: ganar tiempo, hacer un bonito discurso de investidura y al menos volver a presentarse como candidato cuando se repitan las elecciones.

Aquí el artículo completo.

Los «editorialistas» gráficos también nos cuentan cómo andan las cosas.

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