Una Europa blanca, de supremacía masculina, con nazis dentro, sin emigrantes y mucha seguridad

"No son muertas son asesinadas" / Foto: Cristina Armunia
Imagen de archivo: “No son muertas son asesinadas” / Foto: Cristina Armunia

Hay días en los que cuesta ordenar los impactos en esta madeja sin sentido. Llevábamos tres mujeres asesinadas en pocas horas por hombres con los que mantuvieron una relación sentimental, cuando cayó la cuarta. Empecemos por aquí y en España.

La más aireada por los medios fue la chica de 25 años acribillada a puñaladas en el portal de su casa de Vigo. Ha sido detenido como presunto autor un compañero de trabajo, de 40, con el que había salido de vez en cuando. Ambos asistieron a una cena navideña de empresa. Hemos tenido que oír que si las 6 de la mañana no eran horas de regresar sola a su casa una mujer y los habituales eximentes de ese calibre.

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Los vecinos de Elena la despiden en Santiago

En Galicia también, en Santiago de Compostela, otra mujer de 30 años, muy conocida y querida en su barrio, recibió una sarta de cuchilladas y palos de su expareja presuntamente. Ambos rumanos destacan, para minimizarlo. No es ni el caso, pero Elena vivía en España desde niña. Falleció a las pocas horas.

La tercera, de 44 y residente de la Pobla de Mafumet, Tarragona, fue asesinada por su marido, según reconoció él mismo ante los Mossos d’Esquadra. Los titulares siguen sus costumbres y relatan cómo 3 mujeres “pierden la vida” apenas tropezadas con hombres del género…  machista y violento.

La cuarta fue “la mujer de” el periodista Alfons Quintá. Se llamaba Victoria Bertrán, según nos ha costado saber. 57 años, doctora en medicina, se había separado de su marido de 73. La madre de la fallecida dijo al escritor Quim Monzó hace 10 años que temía por su hija. Quintá fue un profesional relevante y controvertido. Había montado la delegación del diario El País en Catalunya. Azote de los escándalos en Banca Catalana de Jordi Pujol, acabó dirigiendo precisamente TV3. Hace unos meses escribió unas “sentida” columna en la que fantaseaba con morir de la mano de su amada como ideal. Y el tipo lo cumplió este lunes. Por los indicios recogidos por la policía, se suicidó, tras disparar contra Victoria sin tener en cuenta la opinión de la afectada que ya había puesto tierra de por medio. A este nivel de desquicie hemos llegado.

La mujer, ciudadana de segunda en este mundo en profunda involución. Con machistas que se crecen a diario, marcando tendencia. Como el portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, volcado en imagen de intimidación, sobre una periodista de La Sexta porque osó preguntar sobre un tuit intolerable. Las críticas al partido se meten por el mismo lugar que los supositorios, había escrito y descrito, ilustrándolo con un gráfico. Girauta sigue en el cargo y como representante de la soberanía popular en el Congreso. Sin que le pase factura ni mediática. La derecha y el machismo parecen tener bula.

Se está produciendo un preocupante aumento de la violencia, la intolerancia y la confusión. El lunes  iba a revelarse como un día especialmente funesto. A primera hora de la tarde era asesinado a tiros el embajador ruso en Turquía. El autor resultó ser un policía que invocaba Alepo y Siria y que fue abatido por las fuerzas de seguridad. Algún desnortado  community manager de medios españoles, Jot Down, frivolizaba con el tema entretanto. A ese nivel estamos llegando también.

Y después el camión que irrumpe en el mercadillo navideño de la céntrica Breitscheidplatz de Berlín, frente a la derruida Iglesia Memorial Kaiser Guillermo. 12 muertos y 48 heridos deja la tragedia. Y una gran desazón. La policía ha indicado que pudo tratarse de un atropello premeditado. Lo hace en la mañana del martes. En los primeros momentos pidió prudencia y evitar los bulos. Y, evidentemente, no se consiguió, no en España.

El Partido Popular lanza a sus primeros espadas para, como es habitual, dar por hecha la autoría islamista. La joven puntal Andrea Levy habla de “choque de civilizaciones” para “imponer su escala de valores con la violencia y el terror”. Es decir, de confirmarse la filiación yihadista del individuo que conducía el camión, se trata de meter en un saco a más de 1.500 millones de personas, distribuidas por varios continentes, que se enfrentarían a los buenos, guardianes de las esencias, como Levy, González Pons, o la ministra de Defensa Dolores De Cospedal que ha aumentado el presupuesto de su departamento un 30%, “para defender a España de regímenes totalitarios y populistas”, según avanzó en su día.

Faltaba un tertuliano con el que me topo en un zapping lanzando frase contundente: “No olvidemos que esto empezó matando un hermano a otro con la quijada de un burro”. Le asombraba que alguien imaginara un arma en algo como un hueso… en la ficción de un libro religioso. Y, eso, en un tiempo, éste, en el que hay palabras que actúan como bombas incendiarias. No debió ser el único, por el enfebrecido tono reinante.

Como siempre, se unen noticias sobre refugiados con el atropello en Berlín, muy probable atentado. La maquinaria juega bien a inducir asociaciones. Con la seguridad: Europa ya no está segura. Cuando el homicida es un ultraderechista, como Anders Behring Breivik en Utoya, Noruega, que mató a 84 personas, o el que asesinó este verano a la diputada laborista Jo Cox, nadie habla de choque de civilizaciones, ni de “integrar” a los nazis. Ni siquiera se les presenta como sujetos a temer cuando su ideología fanática se están metiendo en las arterias de la sociedad. Hoy por hoy es la mayor amenaza que padecemos: el fascismo.

La seguridad. La máxima certeza es que es imposible garantizarla por completo. Y entre vender explosivos en las plazas y poner un policía detrás de cada ciudadano existe un punto medio racional. La tendencia se dirige a seguir levantando barreras cada vez más altas para dotar de “seguridad” a Europa. A esa Europa que distribuye injusticias e insolidaridad. Tanta irracionalidad en beneficio de unos pocos. El terrorismo siempre encuentra resquicios, reflexionen si encerrarse es la única solución, si es la solución.

Van a por un continente blanco, con sus nazis dentro, sin emigrantes, ni pobres, igual que los Estados Unidos de Trump. Con hombres superiores a las mujeres como mandan los cánones “de toda la vida”. Con hombres que matan a las mujeres en España y otros muchos lugares, porque son suyas, no toleran abandonos y hasta gustan de materializar sus fantasías descerrajándoles una escopeta. Con asesinadas de primera, segunda y tercera, incluso. Con la ley del embudo como norma general.

Cuando en Nochebuena o en cualquier momento hayan de enfrentarse a peroratas de loros, acumuladores de tópicos, al yo no soy machista pero, yo no soy racista pero, es que hay culturas que lo llevan en la sangre… háganles pensar, a ver si no se les rompe la cabeza del esfuerzo.

Los días aciagos tienen un antes y un después. Poco por hacer con el previo, salvo aprender de él; pero el mañana depende de nosotros.

*Publicado en eldiarioes

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Los que han dejado incapacitado a un joven emigrante

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Se llama Diara Mamadou y tiene 21 años. Este  joven, nacido en Mali, se encaramó una mañana de Noviembre a la valla de Melilla para cruzar a España y Europa. La valla cedió –dicen que por el peso de otros compañeros o el viento- y Diara cayó desde una altura de 6 metros. Sobre él se precipitaron 3 personas más. Estuvo en coma, en la UCI, dos meses internado. Recuperó bastante movilidad, pero se ha quedado con secuelas psíquicas y también físicas que le imposibilitan ocuparse de sí mismo.  El gobierno español ha tenido la deferencia de trasladarlo a la península y depositarlo en algún centro en el que siga llevando su vida más o menos vegetal. Seguro que con profesionales competentes que intentarán ayudarle a superar parte de sus secuelas. Pero nadie le devolverá la vida que tenía, los sueños que le empujaron a arriesgarse a superar las trabas que le oponían. Esa mano que trepó, llena de coraje, y que hoy puede que no sepa contar a su dueño que tiene cinco dedos.

UN CENTENAR DE INMIGRANTES PERMANECEN ENCARAMADOS EN LA VALLA DE MELILLA

He buscado su nombre en Google a ver si me daban algún dato más.  Pero solo remiten a otro joven de nombre muy similar: Mahamadou Diarra. Este es un futbolista de éxito. Una valla es lo que a veces separa un destino de otro.

Y hay culpables. La culpa es de quien levanta las vallas y las mantiene. De quien autoriza desde despachos de Bruselas las “devoluciones en caliente”, prohibidas hasta hace poco por ser contrarias a las Derechos Humanos. Pasó el tiempo de denunciar lo gravísimo que era. La culpa es de quienes cierran fronteras. De quienes propician la desigualdad social. De los que incendian albergues, de los políticos que jalean a estos fanáticos racistas afirmando que están defendiendo la patria del invasor como haría el más riguroso nazi. De todos los que callan. De cuantos votan para que todo esto siga tal cual está, que es decir en el mismo camino de degradación. Los accidentes no existen como tales cuando se entra en semejante madeja, son el resultado lógico. Y va tocando a unos o a otros en diferentes formas.

Leo esta mañana a cronistas de la corte alabando las hazañas del devenido en excelso negociador del PSOE. Que igual utiliza la técnica del escorpión transportado por la rana. O que igual se estrella, sin que los aduladores hagan otra cosa que cambiar el sujeto de sus glosas. La pertinaz elevación a los altares de la política de mercado de otro eficaz vendedor del sistema. La parafernalia de los autobombos. Inmensas hipocresías. La hemorragia de inmundicia que arroja el PP. El reparto de culpas al que siempre se la echan, no vaya a ser que cambie el vertedero por algo más aseado, algo, tampoco lancemos cohetes. Becerros siguiendo la campana en el sentido que otros decidan marcar el camino.  Y sigo mirando a Diara en su silla, inmóvil e incapacitado como todo el que quiera, parece ser, echar luz, coherencia, siquiera dignidad a este emplasto.

Cuando vinieron a por mí…

Como todas las frases repetidas, el “ Cuando vinieron a por mí… ya no quedaba nadie que pudiera hablar en mi nombre” se ha convertido en un tópico… desactivado. La reiteración produce esos efectos en el infantilizado y vacuo mundo actual. Pero lo cierto es que responde a un hecho trágicamente real: la pasividad social alemana que permitió el triunfo del nazismo. Y de sus métodos. Curiosa la historia de su auténtico autor, Martin Niemöller. Tras el apoyo y el silencio, reaccionó tarde y… también fueron a por él. La ingenuidad poco experimentada acude, asimismo, a quitar hierro a la amenaza. Hablar de esto es provocar la jocosa alusión a la Ley Godwin. Y, sin embargo, algo muy grave está ocurriendo.

Primero fueron, sí, quizás a por los funcionarios. Inicialmente a los de la Administración. El neoliberalismo, ya sabemos, detesta lo público, en particular lo que puede brindar beneficios privados y, de él, solo adora las fuerzas que guardan… “su” seguridad. Y como no éramos funcionarios de la administración… nos callamos. Luego se lanzaron a por los sindicalistas que –mal o bien- equilibran el poder del empresariado si decide ejercerlo arbitrariamente. Tampoco hicimos nada. Todo lo contrario, teníamos ya sectores del pueblo llano a quienes enfrentarnos y odiar, olvidando a los auténticos culpables.

Los ataques llegaron después a otros funcionarios: los de educación y sanidad. A los servicios esenciales que ellos prestan a todos. La tijera ha funcionado a placer del mando. Algunos, muy conservadores, nunca pensaron que la plaga les alcanzara. Pero ahí está. En la ejemplar defensa de la educación y la sanidad pública que sus profesionales llevan a cabo, aún hay elementos que quitan pancartas contrarias al PP, como si los recortes llovieran del cielo.

Los autónomos y PYMES, tan queridos de Rajoy, tampoco pensaron que tendrían que echar la persiana definitivamente. Y así ha sucedido. En la huelga general del 14N di un paseo por mi barrio comprobando que comercios que abrieron en la anterior (29 de Marzo) estaban cerrados. Para siempre. Por quiebra. Debíeron pensar entonces que el asunto no iba con ellos.

Las exultantes expresiones de muchos ciudadanos el 21N de 2011, se han tornado sombrías, porque disminuyen su dinero, sus servicios, y su esperanza. Los parados que daban por hecho encontrar trabajo –incluso un familiar me lo dijo- siguen desempleados y, muchos de ellos, sin subsidio. Medio millón de personas más se han quedado  en la calle en este año. Nos dicen, sin sonrojo, que el próximo habrá muchas más en esa situación.

    Los emigrantes ¡ay! ellos sí lo sospechaban. Nada gusta más a la mente obtusa que culpar de sus desgracias al igual, y no al poderoso. Los estudiantes, dado que el Estado Mercantil y orweliano no quiere demasiada gente instruida, y mucho menos crítica y que ejerza ese derecho. Hasta a los bomberos han dejado en precario porque es más lucrativo reconstruir que prevenir.  Los enfermos. Dudo que previeran que también “irían a por ellos”. No son rentables. Curar dolencias graves sí lo es… si se paga. Por eso se privatiza. Los discapacitados. Los cuidadores de dependientes. Los mineros. Los niños con menos recursos. Las mujeres, tras tantos años de logros. Larga la lista de agraviados, siempre separados por parcelas y, a ser posible, enfrentados, en la que cada poco cae alguien más. Los ancianos, el nicho electoral de los conservadores, se encuentran con repagos farmacéuticos, merma de su poder adquisitivo en las pensiones… y la Tijera de Damocles sobre su futuro. Todo lo que parece intocable cae, además de personas y servicios fundamentales, Iberia, AENA, RENFE, el Registro Civil, todo es susceptible de lucro y prebendas para los elegidos por el poder. 

 Jueces, fiscales, abogados también han constatado que peligra la esencia de la Justicia para todos. También van a por ella, a por ellos. Y los nuevos códigos de leyes son arma contra todo ciudadano que proteste. Incluso pasivamente. El Penal, en opinión del CGPJ –poco sospechoso de izquierdista-, va más allá de lo que Franco se atrevió a implantar y el ministro explica, como un monarca o inquisidor medieval, que gobernar implica repartir dolor.

Siguen apostando contra las víctimas de la especulación financiera y la corrupción porque estas lacras no se persiguen, se amparan. Lo mismo que la evasión y elusión fiscal, mientras suben los impuestos para el conjunto de los ciudadanos. También han ido a por la objetividad de los medios públicos de comunicación que es la única vía que utilizan muchos ciudadanos para “informarse”. Es más útil a la eficacia del objetivo engañar y manipular.

¿No dijimos nada? Cuando aún no iban a buscarles, jóvenes, funcionarios, profesores, enfermeras, algunos médicos, estudiantes, yayoflautas, empleados y desempleados, economistas, investigadores, profesionales de toda condición, protestaron –protestamos e informamos- por el tsunami que iba a devastarnos. Pero muchos callaron, nos dejaron solos incluso en la defensa de sus propios intereses, y la marea destructora siguió avanzando. ¿Hasta dónde lo hará?

La zanahoria para liebres irreflexivas está colocada ahora en 2014. Pero hace 3 meses tan solo, Rajoy la había puesto en Junio de 2013. El FMI nos había dicho que en 2012. La UE proclamó solemnemente que sería en 2011. En 2010, dijo el entonces Comisario Europeo de la Competencia, Joaquín Almunia.

Y si algún siglo venidero llega esa recuperación ¿cómo será? ¿Macroeconómica o para que la noten el común de los mortales? ¿Volveremos a atar los perros con longanizas como decimos en Aragón? Bueno, el déficit griego y portugués sigue aumentado pese a todas las medidas de austeridad o la venta de todo su patrimonio público a manos privadas. Tanto ellos como nosotros entregamos las mermas al pago únicamente de los intereses de la deuda… que crece y crece. Eso sí, los ricos registran cada vez mayores beneficios. Gravísimos datos de aumento de las desigualdades sociales –con todo lo que implica- y una aclaración neta en el horizonte acerca de las políticas que se nos aplican: “ solo un par de pequeños países bálticos han experimentado pequeñas recuperaciones parciales de sus depresiones económicas, pero siguen siendo mucho más pobres de lo que lo eran antes de la crisis”, explica Paul Krugman. Ah, e Islandia, donde los ciudadanos tomaron las riendas y crece al 3%.   

 Y lo peor…cuando se va a por los ciudadanos y éstos “aguantan” y se dejan hacer y “no quieren saber”, la voracidad no tiene límites. Hay aún mucho con lo que arrasar. Y un día ya no habrá nadie que pueda auxiliarnos.

 *Publicado en eldiario.es

Un informe de Intermon Oxfam abunda en lo que el neoliberalismo imperante entiende por “recuperación”. 18 millones de pobres en 2022.

Nueva teoría sobre los africanos y el preservativo

Se llama Rafa García de Cosío. Tiene 142 amigos en Facebook, entre ellos “El gato al agua”. Alterna sus piezas en Intereconomía –el grupo ultraderechista a quien conceden licencias de emisión Esperanza Aguirre y Francisco Camps-, con esta profunda y trascendental noticia –que él “edita” y ni siquiera traduce, es decir, copia- en donde comunica a la Humanidad que Brad Pitt y Angelina Jolie van a sacar una colección de joyería “de lujo”.  Moreno y repeinado para el trabajo, moldeado el cabello con secador y sujeto con laca, y más “casual” para la foto de la red social, ojijunto, de gruesas cejas y nariz prominente, se ha permitido –desde su incultura y ego de superioridad racial- dictar un discurso nazi contra los africanos, presentado con fruición por otra morena con cara de luna llena. Y, desde luego, autorizado –en la cadena de mando implícita- por Esperanza Aguirre y Francisco Camps. Éste:

Sería una pieza de humor, de no concurrir otras circunstancias: las que con frecuencia apunto. La mujer africana -a quien se niega sistemáticamente educación- tiene escasa voz en sus relaciones sexuales. Las ONGs escucharon aterradas como el Papa condenaba el preservativo, desbaratando su labor de años. No es un continente precisamente católico, pero si una autoridad les suprime la molestia del condón, bienvenido sea. ¿Que se extiende el SIDA? Nada como la abstinencia sexual ¿Que ni por esas? Siete niños por pareja. Para que se mueran de hambre. Para que crezcan –un poco- y se hagan malvados piratas. Y la mujer a callar.

Pero, vaya, que Rafa García de Cosío, sí debe hacerse la manicura, y guardar los profilácticos en un frigorífico. Y no los usa si viaja el trópico. Y, sobre todo, lee cada vez que tiene un apretón –con amor, eso sí- el prospecto del preservativo. Es un ser superior. Y no sólo por su físico. Una mente privilegiada que elabora nuevas teorías apoyadas en el conocimiento y en argumentos científicos. Yo le pediría encarecidamente que use siempre, siempre, condones. No vaya a ser que en su esperma difunda sus genes. Y al director del grupo. Y a cada uno de sus trabajadores. Y a Francisco Camps. Y a la nena de cara de luna llena que jamás se quede embarazada. Todos morenos, más o menos verdes, más o menos amarillos, mala suerte. Que nunca les pillen los nazis. Es que la superioridad racial es ¡tan relativa!

De cualquier forma, resulta llamativo el tesón de todos estos sujetos, empeñados una y otra vez en regresar a las cavernas. Vamos, en llevarnos a todos, con ellos, al Pleistoceno.

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