Los que han dejado incapacitado a un joven emigrante

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Se llama Diara Mamadou y tiene 21 años. Este  joven, nacido en Mali, se encaramó una mañana de Noviembre a la valla de Melilla para cruzar a España y Europa. La valla cedió –dicen que por el peso de otros compañeros o el viento- y Diara cayó desde una altura de 6 metros. Sobre él se precipitaron 3 personas más. Estuvo en coma, en la UCI, dos meses internado. Recuperó bastante movilidad, pero se ha quedado con secuelas psíquicas y también físicas que le imposibilitan ocuparse de sí mismo.  El gobierno español ha tenido la deferencia de trasladarlo a la península y depositarlo en algún centro en el que siga llevando su vida más o menos vegetal. Seguro que con profesionales competentes que intentarán ayudarle a superar parte de sus secuelas. Pero nadie le devolverá la vida que tenía, los sueños que le empujaron a arriesgarse a superar las trabas que le oponían. Esa mano que trepó, llena de coraje, y que hoy puede que no sepa contar a su dueño que tiene cinco dedos.

UN CENTENAR DE INMIGRANTES PERMANECEN ENCARAMADOS EN LA VALLA DE MELILLA

He buscado su nombre en Google a ver si me daban algún dato más.  Pero solo remiten a otro joven de nombre muy similar: Mahamadou Diarra. Este es un futbolista de éxito. Una valla es lo que a veces separa un destino de otro.

Y hay culpables. La culpa es de quien levanta las vallas y las mantiene. De quien autoriza desde despachos de Bruselas las “devoluciones en caliente”, prohibidas hasta hace poco por ser contrarias a las Derechos Humanos. Pasó el tiempo de denunciar lo gravísimo que era. La culpa es de quienes cierran fronteras. De quienes propician la desigualdad social. De los que incendian albergues, de los políticos que jalean a estos fanáticos racistas afirmando que están defendiendo la patria del invasor como haría el más riguroso nazi. De todos los que callan. De cuantos votan para que todo esto siga tal cual está, que es decir en el mismo camino de degradación. Los accidentes no existen como tales cuando se entra en semejante madeja, son el resultado lógico. Y va tocando a unos o a otros en diferentes formas.

Leo esta mañana a cronistas de la corte alabando las hazañas del devenido en excelso negociador del PSOE. Que igual utiliza la técnica del escorpión transportado por la rana. O que igual se estrella, sin que los aduladores hagan otra cosa que cambiar el sujeto de sus glosas. La pertinaz elevación a los altares de la política de mercado de otro eficaz vendedor del sistema. La parafernalia de los autobombos. Inmensas hipocresías. La hemorragia de inmundicia que arroja el PP. El reparto de culpas al que siempre se la echan, no vaya a ser que cambie el vertedero por algo más aseado, algo, tampoco lancemos cohetes. Becerros siguiendo la campana en el sentido que otros decidan marcar el camino.  Y sigo mirando a Diara en su silla, inmóvil e incapacitado como todo el que quiera, parece ser, echar luz, coherencia, siquiera dignidad a este emplasto.

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Dani ¿estás ahí?

Fue el miércoles y lo grabó y ha difundido la asociación Pro Derechos Humanos Prodein Melilla. Fijaos en ese chico de la camiseta morada. Corpulento, ágil, es uno de los que más deprisa baja.

Así defiende “ESPAÑA” el Ministerio del Interior (2) from Asociación Pro.De.In. Melilla on Vimeo.

Se llama o llamaba Dani. Camerunés. 23 años. Las personas suelen tener nombre, apellidos, edad, familia, gustos, proyectos. Pese a que baja sin oponer resistencia, la guardia civil y fuerzas auxiliares al servicio del gobierno de España, lo muelen a palos hasta dejarlo inconsciente -portavoces de ese mismo gobierno dicen que es que los inmigrantes “se hacen los inconscientes”- lo atan de pies y manos, lo arrastran y lo devuelven a Marruecos lo que, en principio contradice, la Ley de Extranjería y la propia carta de los DDHH si lo vamos a mirar. La simple empatía por los congéneres. El jefe de la Guardia Civil de Melilla, imputado por las expulsiones ‘en caliente’, dirigía el operativo a pie de valla.

Una “cosa” que se publica en Melilla, sigue la voz de su amo y dice que el asalto fue muy violento. Cómo sería que hasta les echaron a los agentes “orínes y escupitajos con ébola“. Analizados a pie de valla, se conoce, con las más modernas técnicas.

Algunos españoles creen que en los países democráticos rige La Ley del Talión entre las personas y las fuerzas del Estado. Ojo por ojo, diente por diente. Aunque el ojo y el diente sean de otro ser humano, del mismo color.  Aunque sea el mismo que les hiere con “orines cargados de ébola”, porque así no funciona la justicia. El gobierno ha difundido un vídeo “con garfios confiscados”, mira que va a ser por que es la única forma de trepar por sus alambradas. El PP, por cierto, anda aprobando la Ley Mordaza para que se prohíba y castigue… grabar estas agresiones.

Veo en las noticias, ya con hastío, a prebostes del sistema que han vivido como marqueses de cuento a costa de los ciudadanos, dado que Caja Madrid se rescató con nuestros impuestos.  Y que el pringue se extendía a lo más granado de la política. A otro que expulsa de un puesto a una colega de partido (PP) por ser madre. A la devenida en jefa del ayuntamiento de los árboles podridos que se enfada pero lo deja en el cargo. Lo mismo que el otro, el heredero de Aguirre (la que empezó a pulirse la sanidad pública) mantiene al consejero de Sanidad que insultó gravemente a la infectada de Ébola. Ha pedido perdón, qué bien.  O a una piadosa residencia de ancianos que,  al saber que una de sus residentes había viajado en la misma ambulancia que Teresa y sin desinfectar, la dejaron 5 días aisladas en una habitación.  También en las competencias del consejero y del heredero. Y los que quitan el sustento a los niños. Y los que matan perros. Los que matan siempre por matar. Y luego están los del “yo no soy racista pero…” (a esos los mandaría a África a espabilar de forma inapelable) o los que consideran demagogia la verdad. Es un no parar.

La delegación de Rajoy y su ministro del interior en Melilla dice que el inmigrante, Dani, no estaba herido. La asociación Pro.De.In que se encuentra hospitalizado en Marruecos. Pero no sabemos nada, se lo ha tragado la tierra. Ya nos contará Soraya Sáenz de Santamaría, tras el consejo de ministros que preside ella esta semana, lo que nos interesa saber y todos los medios lo contarán.

No se van de la cabeza las imágenes que ya vi el jueves. Las de un chaval valiente, que deja su casa como tantos españoles expulsados también de su país, de este país, por no tener futuro. Solo que es negro, africano, y -de momento- le ponen más trabas que a los españoles.

Se le veía sano, vital. Y luego ¡zas! los golpes irracionales que le dejan inerte. ¿Con qué resultado?

¿Estás ahí, Dani? ¿Bien? ¿Sin lesiones graves?Te lo digo porque te cambio sin dudar por todos cuantos he aludido y quienes crean y pueblan las miserias de España. Tenemos que hacer un mundo mejor. Ánimo, tú y las personas como tú, tenéis voz en ese proyecto.

Actualización 18/10/2014:

No, no está bien. Tiene medio cuerpo paralizado y ha perdido un riñón.  Con 23 años. Lo ha contado la asociación Prodein.

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