El interventor fue quien llamó al maquinista y desde el propio tren

La investigación sobre el accidente del tren Madrid-Ferrol ha dado un importante giro al conocerse que la persona que llamó al maquinista fue el interventor y desde el propio tren. Una inoportuna comunicación que, en principio, no parece obedeciera a nada urgente: por qué línea tenía que entrar en Ferrol.

Francisco José Garzón se ha culpado todo el tiempo de su error -sin excusas ni paliativos, lo cual es insólito en este país-  pero en ningún momento se refirió a esa llamada y tampoco lo hizo el interventor que resultaría herido leve en el siniestro. Actitud incomprensible cuando la caja negra iba a revelar estos datos. Garzón ha acudido a la policía para identificar a su interlocutor, tras la información de la Cadena SER afirmando que la llamada se había hecho desde el propio tren.

En respuesta a El País, el interventor ha explicado que llamó al maquinista para que entrara por un vía que fuera más accesible a una familia con niños que tenía que apearse. Y que ocultó la llamada para no perjudicar al maquinista con quien le une amistad. Todo un poco extraño.

Cada vez resulta más evidente pues que no se puede entregar toda la responsabilidad de un convoy con numerosos vagones a la competencia de una sola persona. Que no es lo mismo que un autobús por el número de viajeros, aunque cada vida cuente. Que existen medios de control que no se aplican al Alvia. Que el diseño del trazado dejó una curva crítica tras una larga recta por “ahorrar”. O que el tren España cuenta con nombramientos políticos que no han demostrado estar a la altura de su responsabilidad, ni siquiera para dar explicaciones.

79 personas murieron hace una semana. Muchos heridos quedarán con secuelas. La incompetencia resulta a la larga muy cara.

Iñaki Gabilondo: «Debería darle vergüenza a Rajoy decir que las cosas van bien»

El maquinista atendía una llamada de RENFE cuando se produjo el descarrilamiento

El maquinista del tren siniestrado a las puertas de Santiago el miércoles hablaba por teléfono en el momento del accidente. En una llamada a su teléfono profesional de quien parece ser un controlador de RENFE que se produce unos minutos antes del descarrilamiento y le da instrucciones sobre qué camino tomar al llegar a Ferrol, fin del viaje. Nada urgente. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha revelado estos datos que aporta la caja negra. Añade que se oyen ruidos como si Francisco José Garzón consultara un mapa. El tren circulaba a 192 Kms/hora y tras accionar el freno de mano redujo su velocidad a 153, casi el doble de lo marcado: 80 Kms/hora.

La mayoría de los medios titulan: El maquinista hablaba por teléfono cuando… «. Y los urgentes de Twitter lo mismo. Albert Cuesta los ha recogido aquí.  Pasado el tiempo, sigo sin ver la precisión en titulares de quién había hecho la llamada.

RENFE ha ocultado en todo momento esta conversación decisiva por lo que supone de distracción para el conductor. El presidente de la compañía por el contrario declaró a diversos medios que “no tenía constancia de que Garzón hablara por teléfono en el momento del siniestro” y que él le llamó después del accidente. Más aún, tanto él, Julio Gómez-Pomar, como el de Adif, Gonzalo Ferré, culparon desde el primer momento del descarrilamiento al maquinista. Este último declararía después a 13TV que «el siniestro podría haber evitado con el sistema de seguridad ERTMS«. Recordemos también que RENFE se personó en la causa como acusación. Exclusivamente contra Francisco José Garzón a quién se culpa de 79 muertes por imprudencia. ¿Tampoco ha dicho nada el interlocutor de Garzón?

En un documento de la Dirección de Seguridad de RENFE, se aconsejaba a los maquinistas llevar el teléfono móvil en modo silencio y les pedía que, cuando fuera necesario hacer uso de este dispositivo «debido a algún tipo de emergencia o por avería o disfuncionalidad del equipo de comunicaciones autorizado», se asegurasen «de que no existe riesgo y limitar la comunicación a lo estrictamente necesario».

«Mantener una conversación hablada o el uso de servicios de datos tales como mensajes de texto, correos electrónico, internet, video, etc, pueden distraer nuestra atención dejando de percibir información importante relacionada con tareas de seguridad».

RENFE apunta que, según diversos estudios, «tras minuto y medio de hablar por el móvil, el cerebro humano no percibe el 40% de las señales, el ritmo cardíaco se acelera bruscamente durante la llamada y la persona tarda más en reaccionar».

Los trenes españoles responden al merecido prestigio que ostentaban hasta ahora, quienes no lo hacen son los políticos y los cargos políticos que los controlan.  Esas compañías y los poderes fundamentales de nuestro país. Una y otra vez volvemos al mismo punto: es el eje el que está roto.

Hemos regalado casi 37.000 millones a los bancos en tres años ¿Sabéis?

2013-07-29 09.57.18

Un temprano paseo matutino me ha permitido observar de nuevo las calles desconchadas de Madrid en donde cada vez es mayor la presencia de mendigos. Ana Botella por cierto se ha ido al funeral de Estado de Santiago de Compostela con cargo a nuestros impuestos. Muchas persianas echadas por cierre en tiendas. O esta oferta con la que encabezo el artículo de quien ve ya peligrar su negocio. Parados de larga duración, una nueva clase social.

Pues bien, el Estado anunció el viernes –entre lutos y lloros por el accidente de Galicia- que da por perdidas la mayoría de las ayudas a la banca. El fondo de rescate admite que ha perdido 36.000 millones de los 52.000 inyectados en las cajas nacionalizadas. Es decir, son las cuentas del  Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). En 2012 el FROB tuvo unas pérdidas de 26.060 millones que se unen a los 10.557 millones de 2011 y los 314 de 2010.  36.931 millones en total (y de momento).

Los hemos enterrado en Bankia, Novagalicia (NCG), Catalunya Banc, Banco de Valencia, Caja España Ceiss y BMN (Banco Mare Nostum). Fijaos por cierto en la procedencia de estas entidades, en las comunidades autónomas o provincias en las que se ha producido el fiasco. Son unas cifras similares a los recortes en Sanidad y en Educación, dice El País. Pues sí, aunque, en realidad, los recortes en estas materias fundamentales son todavía mayores. No hablemos de repagos.

Infolibre recoge algunas de las mentiras del gobierno respecto a este gravísimo asunto. Rajoy de entrada prometió en un debate electoral con Rubalcaba que no daría  «ni un solo euro de dinero público para el rescate de los bancos». Ya presidente del Gobierno aseguró solemne en el Congreso: «Es un préstamo a la banca que pagará la banca». Fue el 13 de junio de 2012. La vicrepresidenta y postulada como sucesora, Soraya Saénz de Santamaría al presentar con voz grave algunas de sus “reformas”, dijo también que se hacían «con el objetivo básico y fundamental de que no cueste un euro al contribuyente, […] sin coste para el contribuyente». 31 de Agosto de 2012.

Andamos todos -además- quitándonos la corrupción (presunta) que emana de este partido hasta de las pestañas que se impregnan al leer diariamente las noticias. Pero su gestión dará frutos ¿verdad?

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En defensa del maquinista José Garzón

*Actualización 28/7/2013

Tras tomarle declaración, el Juez decreta libertad con cargos y medidas cautelares para el maquinista del tren.  Retirada del pasaporte, comparecencias en el Juzgado e inhabilitación para conducir trenes.

27/7/2013

Los presidentes de RENFE y Adif culpan al maquinista del accidente. Desde sus jugosos sueldos y altos pluses ¿de responsabilidad? Expertos todos a estas alturas en sistemas de seguridad de los trenes, sabemos ya que en la peligrosa curva de A Grandeira – construida con un pronunciado giro  para “ahorrar”- no había un sistema seguro de frenado automático y todo dependía del maquinista, del único maquinista en el tren. Es clamoroso que algo falla ahí.

Algo falla y clama estrepitosamente para un balance de víctimas tan desmesurado propio –insisto- del tercer mundo, o… de las privatizadas líneas ferroviarias británicas. No por casualidad.

Tampoco es de recibo que sea la policía quien detenta a José Garzón sin orden judicial. Ni que el Ministerio del Interior –en la más pura línea Rajoy cuando declaró el 13 de Marzo de 2004, en jornada de reflexión: “tengo la convicción moral de que ha sido ETA”- asegure que  “indicios racionales” justifican la detención del maquinista. Este señor ha de responder ante un juez, repito. Al menos en democracia.

¿Han pensado también en si hay “indicios racionales” para su detención de los presidentes de RENFE y Adif? ¿Y de políticos e ingenieros que planificaron ese trazado y esos sistemas de seguridad?

Las alimañas carroñeras de gran parte de la prensa ya tienen también un culpable. Y probablemente José Garzón sí tiene parte de culpa, pero no toda, ni cobra sin duda por tan alta responsabilidad. Resultó herido, cargará en su conciencia de por vida con los numerosos muertos y heridos del accidente, con el dolor de sus familiares y amigos. Este tratamiento me parece no solo injusto, sino inhumano. E influye en la opinión pública. En ésa capaz de volcarse en las catástrofes pero también de pedir la cabeza del más débil para acabar pronto con la angustia.

Esperen que hable el juez y –esperemos- que sea una persona no contaminada, ni presionada. Y vayamos a por todas las responsabilidades que son muchas. Y de eso, en estos momentos, yo al menos no tengo ninguna duda.

Viví y conté con datos muy relevantes -diría que definitivos porque el maquinista que nos mostró en imagen las medidas de seguridad fue sancionado y suspendido- el accidente del metro de Valencia en Informe Semanal. No pasó nada. Tenían un culpable. Y muerto para que no pudiera decir ni mú. Es decir, este caso es aún más flagrante.

*Paco Altemir, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, -.y persona comprometida donde las haya- lleva clamando varios días sobre este asunto con comentarios como éste que me parece oportuno incluir:

«Creo que la ministra y los presidentes de Renfe y ADIF están linchando al maquinista a priori. Es inadmisible tratándose de personas tan relevantes a las que habría que exigir no ser lenguaraces y ser más cautos y prudentes como deberían haberlo sido no interrumpiendo el ERTMS a pocos kilómetros del final. Es evidente que había una velocidad inadecuada como es también evidente la existencia de una curva peligrosa al final de una recta.

Los accidentes pasan por un cúmulo de circunstancias lo que tienen que hacer los técnicos y políticos es: «Ver, prever y proveer» como decía Augusto Compte. Ni han visto ni previsto el peligro y por tanto no han instalado el sistema adecuado hasta el final del trayecto. Aunque soy ingeniero de caminos jubilado hace muchos años todavía conservo algo de la sustancia que me inocularon en mis años mozos. Hay que saber resistir las presiones de los superiores para no escatimar en seguridad, hay que aplicar el «principio de precaución» cuando los daños sean incalculables. El ahorro de la instalación del ERTMS hasta el final del trayecto es el chocolate del loro.

Por otra parte observo que la supuesta línea actual de «Alta Velocidad» es un «collage» con retazos de la antigua línea convencional y otra de nueva planta. Es una auténtica «chapuza» pero las ganas de inaugurar obras, cortar cintas y salir en las fotos es consustancial a la democracia corrupta que padecemos. De esos polvos, vienen estos lodos. ¡Qué fácil es echar la culpa al maquinista! ¿Es que esos presidentes de pitiminí piensan que todos los españoles no pensamos y somos idiotas?

Recuerdo que cuando estudiaba en los lejanos años 50 del siglo pasado aprendimos que en la cabina de los conductores del Metro de Madrid existía lo que llamaban el «pedal del muerto». El conductor tenía que pisarlo continuamente. En caso de enfermar o que le diese un infarto el convoy se detenía al dejar de pisar el pedal. Era un sistema rupestre pero efectivo.

Por favor Señoría no se deje influir por declaraciones interesadas».

El PP de luto riguroso… y destrozando bienestar ciudadano

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De esta guisa –luto riguroso- han comparecido la vicepresidenta y dos ministros para la rueda de prensa tras la reunión gubernamental de los viernes. Pero el dolor no les ha impedido ejecutar medidas que dañan a la sociedad. No sabemos si todo el Consejo ha sido una reunión enlutada -digna de verse- o solo se han vestido para la ocasión los que iban a comparecer ante la prensa.

Acababan de dar un hachazo considerable a la Administración local. Con el frontal rechazo de toda la oposición por cierto. Una de las tragedias más llamativas de cuantas contiene es la merma que va a suponer de hecho en los servicios sociales, tras pasar la competencia municipal a las Comunidades autónomas.  Unos 70.800 empleos en servicios sociales se ven en peligro, según El País. Lo que afectaría a 2,600.00 beneficiarios de prestaciones (en ayuda a domicilio, apoyo a la familia, inserción social, albergues para inmigrantes, comedores) y también se quedan en el aire 30.000 plazas en residencias de mayores.

Han aprobado asimismo lo que parece una inocente Ley de Seguridad Vial pero puede ser en la práctica un importante mecanismo de control. Ley “reformada” al gusto del PP naturalmente. Se incluyen pruebas de drogas y alcohol a los peatones que infrinjan normas de circulación y no solo a aquellos que sean víctimas o copartícipes de un siniestro. Resulta sorprende esta modificación dado el gusto por el vino y los gintonics mostrado en ese partido desde su presidente de honor, José María Aznar al que fuera su portavoz Miguel Ángel Rodríguez o los numerosos militantes y cargos que han causado incluso accidentes conduciendo -no ya andando solo- borrachos. Pero el carnet del PP representará seguramente una exención.

Son medidas de hoy mismo -ya no hablamos siquiera de la larga lista de atropellos que está sufriendo la ciudadanía-, a pesar de tan compungido dolor que lleva a disfrazarse de negro. Claro que un diputado y alto cargo de las Cortes valencianas ha sido más sincero. Le podía la comezón. Luego ha pedido perdón y ha retirado el twit. “Lo siento mucho no lo volveré a hacer” triunfa en este país, aunque eso no elimine en absoluto el daño. Se da la circunstancia de que este señor, Rafael Maluenda, presidió la Comisión que dio carpetazo a la «investigación» del accidente en el metro de Valencia. Casualidades de la vida.

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Luto. Mascarada. Teatro. Hipocresía. Cuervos apostados en la ventana de nuestras vidas.

Rajoy, imagen y símbolo de España

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Mariano Rajoy dará la cara. A petición propia. Para aclarar dudas sobre lo que preocupa a los ciudadanos. La cadena de tópicos previsibles no oculta la verdad: Rajoy será Rajoy y volverá a esconderse. En los datos de una irreal recuperación económica. En que la corrupción es mal de muchos -de otros partidos, del rival elegido para fidelizar a su electorado-, pero la suya en concreto son insidias. Con agosticidad y alevosía –comparece el 1 de Agosto- volverá a mostrar su rostro tapado, invisible, vacío, el símbolo de la España de hoy. Porque Mariano Rajoy no es una casualidad, es la consecuencia de lo que entre todos hemos hecho de este país. Hoy y a través de mucho tiempo, siglos incluso.

Partamos de la base de que por lo general cada persona ama a su tierra de origen y considera que su país es el mejor del mundo por una exclusiva razón: porque él ha nacido allí. Egocentrismo en estado puro. Subjetividad de manual. Pero si uno sabe relacionar los datos llega un día en el que toma conciencia de la realidad y se hace una idea bastante aproximada de cómo es su país.

Pioneros desde los reinos medievales en buscar el control del poder considerado omnímodo, de una suerte de democracia, una y otra vez la caspa succionó la innovación y el progreso. Ese conservadurismo español, endogámico, ultra religioso, analfabeto de letra y ética, castrador, ladrón, tirano y manipulador. Pero siempre se le enfrentó el ansia de regeneración, aunque chocara contra el pétreo muro.

Una crisis financiera mundial, los errores locales sólidamente labrados, nos traen a hoy, cuando parece que la cloaca de nuestros cimientos haya explotado expandiendo toda su porquería. No es normal lo que nos pasa.

El partido en el poder de casi todo con sombras de corrupción -sustentadas en papeles y datos- durante más de dos décadas al menos. De “donaciones” que actúan de sobornos para conseguir contratos. De sobresueldos bajo mano y… a las claras –según su contabilidad oficial-. Un triunfo electoral basado en la mentira de un programa que se incumple casi en su totalidad, salvo en cuanto representa involución ideológica. Una manipulación sistemática. Uso desmedido de la demagogia. Presiones turbias. Una mente racional deduciría que nos encontramos ante una organización creada para lucrarse por cualquier método.

No es lógico que plantee duda alguna el que un presidente de Tribunal Constitucional no puede militar, ni haber militado, en un partido cuyos recursos y acciones de gobierno ha de juzgar. No lo es que otro del Supremo y el Poder Judicial usara dinero público para irse de vacaciones con su fornido guardaespaldas. No es en absoluto tragable que la Justicia dependa de los partidos, que no haya en la práctica separación de poderes. Hasta llegar a ver cómo el PP crea a su medida los principales órganos judiciales. Para asistir a una rebaja de condena tan sonrojante como la de Jaume Matas. A este paso, cabe pensar que el resto de los corruptos seguirán similar itinerario.

Debe inducir preguntas y responsabilidades que el Partido Popular atacara por tierra, mar y aire a todo cuánto investigaba la trama Gürtel -que tan de cerca le toca-. Destituyó la cúpula policial y la de la Agencia Tributaria en cuanto llegó al poder y, previamente, la judicial sufrió un “oportuno” descabezamiento con la inhabilitación del Juez Garzón.

Es vergonzante que el yerno del Rey de España usara su condición para una trama corrupta de altos vuelos, presunta hasta que se juzgue. Si se juzga. Y que haya quedado fuera de imputación su mujer y socia, la infanta Cristina. Y que el propio monarca nos pasee a su amiga especial mediadora en finanzas. Y que en el siglo XXI sea inviolable.

Estamos hablando de las más altas instituciones del Estado. De una corrupción endémica que ya arroja su maldad visible sobre el tejido social. Aunque no de forma troncal como en el caso del PP a juzgar por los indicios, afecta a otros partidos. A comunidades autónomas y ayuntamientos. Fosas sépticas que se extienden por prácticamente la totalidad del territorio patrio. Y al sistema financiero, y al empresariado, y a casi todo cuanto ostenta poder. Si “todos lo hacen” como dicen los adoctrinados, “todos a juicio” y “todos los culpables a la cárcel”. Implacablemente.

No es digerible que una trama mediática actúe de soporte de tanta desvergüenza. Desviando la atención de lo esencial a través de sus múltiples tentáculos para desactivar la reacción. Que engañe hablando de una inminente reactivación económica que –al parecer y es bien denigrante- lo justificaría todo. Hasta la corrupción.

Porque entretanto nuestra economía sigue cayendo –“menos”, qué bien-. Y la deuda pública crece a niveles nunca vistos. Y los ciudadanos nos hemos empobrecido hasta cambiar nuestro modo de vida. Los recortes y repagos pasan factura. Y aún así no les llega. Y saquean la hucha de las pensiones, además de especular con ella. Nada les detiene. No es lícito basar la economía de un país en la degradación de la sociedad y del mercado laboral. Y ofrecer como un éxito una cifra de creación de empleos de camarero en el mejor año del turismo debido a las crisis de Turquía y Egipto que no serán eternas. Y a que los extranjeros están huyendo del naufragio. Y anular, mientras, el progreso destruyendo la ciencia y la investigación. Es obsceno vivir como Reyes a cargo del erario público mientras se masacra a la población.

Denuncian los medios internacionales la insostenible situación de España. Hasta con mofa en el caso de The Guardian que carga contra la sociedad española no sin suma razón. Para el diario británico ni siquiera existe, en su opinión, como elemento sólido: “Nadie espera que él [Rajoy] renuncie a su trabajo en un país en el que las renuncias por cuestiones éticas son casi inexistentes”.

Mariano Rajoy es el mejor símbolo de esa España que agoniza. Un ser tan patético como él jamás hubiera llegado, ni menos aún se mantendría con todo lo que está ocurriendo, si este país tuviera un mínimo de cordura, dignidad y decencia. Ni él, ni el corifeo que le secunda. Del primero al último.

Se revuelven en sus tumbas desde Padilla, Bravo y Maldonado o Mariana Pineda, a las cenizas sin lápida de las cunetas. Joaquín Costa u Ortega y Gasset se siguen doliendo de la España nunca regenerada. Antonio Machado desde su exilio mortuorio francés continúa harto de la “España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía”, pero aún verá -en optimismo desesperado- nacer la otra: la “del cincel y de la maza”, la “España de la rabia y de la idea”. Nosotros estamos vivos. Quienes en 2011 -y fuera de siglas- alentaron el grito de un cambio, los que aún luchan por él, merecen otra cosa. Hasta la losa borreguil con la que cargamos lo necesita porque casi nadie es digno de semejante desastre. Intolerable significa que no puede admitirse más. Que se acabó, que no seguimos así. Es empezar a trabajar en serio, cueste lo que cueste. Limpiar a fondo hasta que no quede ni la sombra de una mota de inmundicia… O aceptar el vacío tiznado, sin futuro, de ese rostro que hoy simboliza la degradación absoluta de España.

*Publicado en eldiario.es

Catástrofe en el tren del norte

La tragedia vuelve a golpear España en las vías del tren. Cualquiera que sea nuestra realidad queda tapada por el terrible balance de víctimas que arroja el descarrilamiento del ALVIA Madrid-Ferrol, a las puertas de Santiago de Compostela. Hablamos ya de 80 muertos y 130 heridos, de los cuales 35 se encuentran en estado crítico. Es decir, salvo algunos afortunados que han salido ilesos, casi la totalidad de viajeros y personal de RENFE han sido afectados. Sean cuales sean las causas, este saldo es impropio del primer mundo. El último similar fue en 1972, en vida de Franco.

Otra vez vagones retorcidos, cuerpos a la orilla de los raíles, angustia de familiares en el periplo entre hospitales y tanatorios, cuerpos rotos, dolor. Apenas se conocen aún las historias personales, las vidas truncadas, esas circunstancias que convierten en excepcional y más emotiva la muerte que no toca. Y de nuevo la solidaridad de este pueblo que responde como ninguno –lástima que no aproveche su potencial en todo momento- a las catástrofes. Con eficacia y solidaridad paradigmáticas. Desde el primer momento acudieron (tuvieran o no servicio) profesionales de la sanidad y bomberos –tan vilipendiados por el gobierno-, policías, vecinos a dar sangre, llevar agua o mantas. Rajoy respondió a su modo: enviando un mensaje de copia y pega en el que de nuevo se coló la condolencia por un accidente anterior: el reciente terremoto de Ganzu en China. Hoy, tarde, ha acudido a hacerse una foto. No le prestemos un minuto más de atención. Por ahora.

Los trenes del Norte suponen un viaje largo. En concreto, el Madrid-Ferrol se lleva 8,27 horas en uno de los trayectos y 7,36 en el otro. Frente a los AVE que representan la cara del progreso de nuestro sistema ferroviario, las líneas que cubren Galicia, Asturias, Cantabria o el País Vasco, mantienen la idea del tren de toda la vida. El que camina lento, para en muchas estaciones, y permite conocer a los vecinos de vagón, o a los empleados del convoy. Grandes profesionales éstos que tratan de aliviar tan largo trayecto. Turnan sus destinos entre uno y otro recorrido: trabajan en los trenes del Norte. Y me duelo de un par de interventores en concreto que no sé si tenían turno ayer. Estaban muy contentos porque “pronto, con las obras en la vía para el AVE, acortaremos el tiempo en dos o tres horas”. No sabían, sin embargo, qué sería de ellos con la inminente privatización.

España (y Portugal) venía utilizando un ancho de vía superior al de Europa para salvar la orografía del terreno, justificaban las autoridades. La irrupción de la Alta Velocidad, con la construcción de nuevas infraestructuras, suponía hacer complejos cambios de eje cuando tenían que pasar de un ancho a otro. El tren ALVIA simplificó el proceso, evitando incluso la parada. Hijo del TALGO, nació sin embargo como un tren eficiente pero con algunas prestaciones menos que el AVE. Recorre las mismas vías, sin poder alcanzar la misma velocidad.

La curva de A Grandeira se materializó con algunos problemas por los datos que aportan los medios. Viene de un largo tramo recto con vía de Alta Velocidad y se topa con la tradicional. Obliga a un brusco frenazo. Se hizo, además, muy cerrada para no tener que expropiar a demasiados propietarios y pagar más dinero. Personalmente, pienso que no se debe «ahorrar» en seguridad cuando asistimos a tanto dispendio y tanto latroticio. El maquinista, desesperado, confesó anoche que iba a 190 kms/hora en lugar de a 80 como –de repente- marcan las señales. ¿Falló el tren? ¿La señalización? ¿… las personas obligadas a llegar puntuales so pena de rebaja de plus?

A la espera de respuestas, hoy es día para el dolor, la muerte inmensa y absurda. Solo debemos exigir desde ya, que se esclarezca la verdad y no vuelva a haber maniobras para ocultarla, como es desgraciada tradición en ciertas políticas de nuestro país.

El tren al norte ofrece el premio de un paraíso de paisajes y saber disfrutar. Vidas rotas, restos de maletas y enseres cargados de promesas truncadas, se han quedado en el camino. Nuestro más inmenso abrazo para los heridos y las familias de las víctimas.

*También, en eldiario.es

Fundamentos de la magnánima sentencia del Supremo a Jaume Matas

Como las noticias se las lleva la corriente en un soplo, así ha sucedido con la rebaja de condena al ex presidente balear, Jaume Matas, que nos soliviantó ayer. Matas se dedicó a hacer encendidas declaraciones de alabanza a la justicia que había imperado y hasta defiende la labor del Instituto Nóos, aunque pertenece a otro sumario. Anuncia por cierto -y él sabe- que acabará en un problema fiscal sin más. Si todo continúa igual en España, claro.

Pues bien, quizás convenga conocer los argumentos del voto particular que ha emitido el magistrado Alberto Jorge Barreiro. En un prolijo texto legal al uso que desgrana a lo largo de 27 páginas cuanto necesitamos saber para aclararnos. Podemos ver los fundamentos de por qué sus compañeros del Tribunal Supremo han emitido esta sentencia, pero también los que a él le llevan a oponerse en algunas cuestiones. De hecho no objeta la decisión de la mayoría de que no hubo MALVERSARCIÓN DE FONDOS PÚBLICOS, ni FRAUDE A LA ADMISTRACIÓN, pero sí prevaricación y una clara autoría que corresponde al entonces presidente de Baleares. He tratado de resumir lo que me parece más relevante de la opinión de Alberto Jorge Barreiro, pero aquí –y gracias al diario Público- tenéis el texto completo. Es un muy instructivo para ver cómo funciona la justicia y cierta política.

PREVARICACIÓN

» En virtud de lo que antecede, es claro que tengo que discrepar del criterio de la mayoría de la Sala, toda vez que no puedo compartir el argumento de que por el hecho de que Antonio Alemany haya ejecutado realmente los trabajos que le encomendó el Presidente de la Comunidad Autónoma no concurra el delito de prevaricación, o que deje este también de aplicarse por el hecho de que esos trabajos fueran de interés general. Esos argumentos pueden ser válidos para excluir la aplicación del tipo penal de malversación, pero no el de prevaricación.

Y ello porque, en contra de lo que se dice en la sentencia mayoritaria, las resoluciones dictadas por la Directora General  de Relaciones  institucionales cumplimentando las decisiones e indicaciones de algunos de los acusados, sí son injustas y arbitrarias, dado que infringen de forma clara, patente y manifiesta la Ley la Ley 2/1.996 de 19 de noviembre, de Incompatibilidades de los miembros del Gobierno y de altos cargos de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, y los principios que encarna relativos a la objetividad e imparcialidad a los intereses generales en el ejercicio de la función pública.

Se dictaron unas resoluciones injustas y arbitrarias, ya que con ellas se buscaba incumplir de plano la Ley Autonómica de incompatibilidades, siendo ese precisamente el objetivo que se propusieron los acusados con la convocatoria, tramitación y resolución deun concurso público rodeado de suspicacias por los consejos orientativos y facilitación de datos que se aportaban a un concursante determinado, que a la larga acabó siendo el único.

Y en cuanto al resultado material de la acción delictiva y a la lesión del bien jurídico que tutela la norma penal, es claro que en elpresente caso se dieron tales elementos del delito. Pues, tutelando el tipo penal el recto y normal  funcionamiento de la Administración de acuerdo con los parámetros constitucionales que deben orientar su actuación,centrados en el servicio prioritario de los intereses generales, el sometimiento a la Ley y al Derecho, y a la absoluta objetividad e imparcialidad en el cumplimiento de sus fines, en este caso se han vulnerado esos bienes jurídicos al defraudar precisamente la normativa de una ley de incompatibilidades que está dictada para la rigurosa cumplimentación de tales principios, utilizando para ello la tramitación de un concurso simulado.

Por consiguiente, sí concurren en este caso los elementos objetivos y subjetivos del delito de prevaricación previsto en el art. 404 del C. Penal en la modalidad de continuado (art. 74), ya que los acusados actuaban a sabiendas de la manifiesta ilegalidad en que incurrían.

AUTORÍA

Ello es lo que en gran medida sucede en el caso examinado, en el que la conducta delictiva se ejecuta en el marco de una estructura piramidal y jerárquica de naturaleza administrativa, donde hay un máximo responsable (el Presidente de la Comunidad Autónoma), unos mandos intermedios pero de alta dirección y con diferentes categorías (la Consejera de Relaciones Institucionales y el Director General de Comunicación, Rosa Estarás y Joan Martorell, respectivamente), y en un escalón algo inferior de capacidad decisoria y competencial responsabilidad otras dos funcionarias: Dulce Linares y María del Carmen Umbert.

En este tipo de estructuras jerarquizadas se da la circunstancia de que cuanto menor es la capacidad decisoria y competencial de un funcionario más próximo suele estar a lamaterialización de la conducta delictiva y mayores posibilidades tiene de incurrir en la ejecución formal de la conducta típica, quedando así abarcado su comportamiento por el tipo penal desde la perspectiva de la concepción objetivo-formal de la autoría. Mientras que en los cargos de alta dirección donde se adoptan las decisiones más relevantes, los sujetos máximos responsables de la estructura organizativa no suelen materializar el hecho delictivo con actos formalmente subsumibles en la norma penal,por lo que ha de acudirse a una concepción más objetivo-material de la autoría para abarcar la relevancia real de su intervención delictiva. Se da así en no pocas ocasiones la grave contradicción de que la persona que es la máxima responsable de la acción delictiva es condenada como mero partícipe del delito, y quien es un mero ejecutor de los mandatos de un superior, competencial y disciplinariamente, es condenado como auténtico autor.

Pues bien, descendiendo al caso enjuiciado nos consta como probado en la premisa fáctica de la sentencia que el Presidente de la Comunidad Autónoma era la única persona que tenía un especial interés en que trabajara como su asesor personal el coacusado Antonio Alemany.

Y también figura probado, tal como ya se recordó en el primer fundamento de este voto particular, que era quien concibió la idea de convocar un concurso público controlado por la Administración, de forma que se procurara restringir la asistencia de licitadores y que se facilitara la máxima información a la persona que iba a intervenir como auténtico intermediario para la adjudicación del contrato con el fin de que hiciera llegar el dinero a Antonio Alemany, persona que era la auténtica beneficiaria desde el punto de vista económico del contrato simulado que se iba a formalizar mediante tan singular concurso.

(…)

Por consiguiente, si Jaume Matas era la persona que había concebido y planificado el concurso para otorgar un contrato administrativo simulado, y también era quien convenció a los protagonistas de la operación y dio las órdenes para que lo materializara su hombre de confianza en temas de comunicación, no resulta razonable, siendo como era además el recurrente la persona que dominaba la organización administrativa autonómica por autoridad y competencia, negar que era el autor por dominio del hecho y de la estructura organizativa. Máxime si se sopesa también que despachaba diariamente con la persona a la que había encargado llevar adelante la tramitación del concurso, Joan Martorell, que le gestionaba los temas relativos a las materias comprendidas dentro del nuevo contrato que se iba a adjudicar.

Todo ello significa que el Presidente de la Comunidad, con arreglo a las máximas elementales de la experiencia y a las reglas de la lógica de lo razonable, estaba al corriente de cómo avanzaba la tramitación del concurso. De modo que mantenía por tanto la supervisión de lo que estaba haciendo su hombre de confianza en la fase de ejecución del delito y no solo en la de su preparación, dada la inmediación espacial y temporal que tenía con la materialización del concurso y con sus protagonistas.

Así pues, más que ante un mero inductor estaríamos ante un autor por dominio del hecho. Y ello es precisamente el nombre que le asigna el Ministerio Fiscal en su escrito de alegaciones al recurso, si bien después no desarrolla en detalle tan acertada definición sobre la real intervención del acusado en la trama delictiva.

Sin embargo, al tener el delito de prevaricación la condición de delito especial propio por razón del autor, la Audiencia, siguiendo un asentado criterio doctrinal y jurisprudencial, calificó la intervención del acusado Jaume Matas como una “autoría por inducción” (art. 28 b del C. Penal). A lo que ahora replica la parte recurrente que estaríamos ante una inducción en cadena que resulta vedada por la dicción literal del texto legal, según la interpretación de un sector mayoritario de la doctrina y de algunas sentencias de esta Sala.

Pues bien, aunque la dogmática penal peca en algunas materias de cierto exceso de artificiosidad y tecnicismo, no llega ello hasta el punto de que un supuesto que axiológicamente se presenta como una autoría pueda derivar en atípico por entender que no cabe ni siquiera la participación por inducción.»

El Supremo salva de la cárcel a Jaume Matas

Copio de eldiario.es

El Tribunal Supremo ha dictado la sentencia por la que absuelve al expresidente balear Jaume Matas de los delitos de fraude a la Administración, continuado de falsedad en documento oficial, continuado de falsedad en documento mercantil, y de prevaricación en concurso medial con un delito continuado de malversación, por los que fue condenado en la sentencia de primera instancia.

Le condena por un delito de tráfico de influencias a la pena de nueve meses y un día de prisión, multa en cuantía de 6.000 euros, por lo que Jaume Matas no entrará en prisión.

El Supremo reduce así la pena que había impuesto la Audiencia de Palma, que condenó a Matas a seis años de cárcel y nueve y medio de inhabilitación. En la primera sentencia, el juez consideró probado que Matas benefició de forma arbitraria con dinero público (un total de 483.186 euros) al periodista que escribía sus discursos, Antonio Alemany.

En el caso del articulista, que había sido condenado a 3 años y 9 meses de cárcel, el Tribunal Supremo reduce su pena a dos años, tres meses y un día de prisión. Considera que el periodista cometió delitos de prevaricación, malversación y falsedad documental.