Los sumideros por los que se pierde la Justicia en España

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Corren días de escuchar hasta el hartazgo la impresionante recuperación económica que no ven, ni verán, los bolsillos de los españoles o el tedioso “y Vds., señoría, más”. De improductivos debates y del más atronador aburrimiento. De unos muchos más gramos más de desesperanza. Aliviada, quizás, por el impresionante hallazgo de un Mediterráneo mediático que, al parecer, nadie había visto hasta ahora y que desata pasiones dispersadoras. Es el lamentable estado de los problemas de la nación que, con toda probabilidad, no se abordan. Sobre todos hay uno que afecta a la base sobre la que se construye el resto, al Estado de Derecho: la justicia. ¿Qué está pasando con la Justicia española?

Ya apenas tiene repercusión que el Partido Popular, apoyado en su mayoría absoluta en el Parlamento, reforme las leyes para adaptarlas a sus deseos de gobierno. ¿Que es ilegal y contrario a los Derechos Humanos acotar a pelotazos de goma a inmigrantes que nadan en el agua y devolver en el acto a los que sobreviven apenas alcanzada tierra? Se cambia la ley. Se “modifica”. Y se convierte en ajustada a derecho la extradición sumaria que el tópico dulcificador –nada inocente- ha convertido en “devolución en caliente”.

El Código Penal de Gallardón –el paradójico ministro de Justicia- se está llenando de actuaciones que, con las que impulsa el Ministro del Interior, forman un mismo pack represor. ¿Que tiene Vd la ciudadanía menos conflictiva de la que quepa gozar y más sumisa a los tijeretazos que se le aplican pero teme que un día la paciencia colme el vaso y se desborde? Reforme leyes y estipule como delito hasta toser al lado de las fuerzas de seguridad de su gobierno. Fríalos a multas incluso por pasear frente a edificios emblemáticos de su poder. Recordemos, por ejemplo, que se pena hasta con 600.000 euros convocar una protesta ante el Congreso desde Twitter. Cómo serán que hasta el Consejo General del Poder Judicial considera inconstitucional la Ley de Seguridad Ciudadana.

¿Y los ahora “delincuentes solares? 60 millones de euros de multa por no declarar una placa para autoabastecerse de energía. El doble que por provocar una fuga radiactiva grave. Los intereses de las eléctricas, puede que de algunos de sus altos ejecutivos y consejeros de presente o futuro, aconsejaban diferentes “reformas” de apoyo.

Si legislar ad hoc ya es suficientemente llamativo, los trazos inusuales con los que escribe el derecho en España en la actualidad gritan sus alarmas. Hemos visto a fiscales que desimputan o sacan de la cárcel contraviniendo la decisión del juez. La persecución de jueces. Estamos llegando a tal inquietante punto el Consejo de Europa (no el Consejo Europeo de la UE que en estas menudencias democráticas no se mete) se ha visto obligado a intervenir y a cuestionar la independencia de la Fiscalía española y del órgano de los jueces CGPJ.

Y es que estamos asistiendo a secuencias que se saldan apenas con alguna crítica ciudadana e incluso chistes, cuando clama que debería ser la Fiscalía General del Estado quien actuara. Veamos lo sucedido desde que se descubre un enésimo caso de presunta corrupción de un miembro del PP: Francisco Granados, antiguo número 3 de Esperanza Aguirre en Madrid. Tiene, dice el diario El Mundo, una cuenta de millón y medio de euros en Suiza:

1)  Aguirre exige explicaciones a Granados, algunos medios hablan de amenaza de expediente. 2) Granados responde, en 13TV,  que si el PP le busca “le va a encontrar”, que se ha tragado el marrón del Tamayazo, Gürtel, Caja Madrid, espías, etc… 3)    El PP descarta abrir expediente a Granados.

¿Cómo es posible que la Fiscalía mire para otro lado en un Estado de Derecho? Quizás porque ya lo ha hecho demasiadas veces sin que tuviera consecuencias.

Desde siempre he mantenido que el día en el que la sociedad española permitió la expulsión de la carrera judicial de Baltasar Garzón se abrió la puerta a consagrar la impunidad. El tiempo ha demostrado cuánta mugre había tras la trama Gürtel cuya investigación inició. Y las grandes casualidades que acompañaron su caso. Hasta la pérdida de su indulto por los despachos. No podía ser inocuo.

A ojos profanos pero ciudadanos – no olvidemos que la justicia emana del pueblo– tampoco cuadra colocar al frente de los tribunales que dirimen si las leyes reformas se ajustan a Derecho y a la Constitución a personas con fuertes vinculaciones a un partido. Concretamente al que promueve los cambios. No parece la mejor forma de salvaguardar el espíritu de las leyes.

El fin de la jurisdicción universal en España, llevado a cabo por el PP en procedimiento de urgencia, es otro definitorio síntoma de por dónde se pierde la justicia en nuestro país. Casos graves como el asesinato del cámara José Couso se mandan al archivo. Y todos nosotros quedamos desamparados ante delitos sufridos fuera de nuestras fronteras.

Estamos viendo cómo aplauden en medios oficiales españoles –sin escarbar mucho más- que se deponga a un presidente, elegido por mayoría absoluta pero a quien se acusa de reformar leyes mucho más de lo tolerable para amparar la corrupción y la mano autoritaria. No deja de ser una paradoja (por semejanza) y el dramático estado de nuestra nación.

*Publicado en eldiario.es

Un experimento: Puta, hijo de puta, coño, sexo y caca

Muchos periodistas nos venimos preguntando qué es necesario escribir para tener “éxito”. Y no se trata de una vanidad, el “éxito” consiste en algo tan simple como que el artículo se lea. Si pocos o casi nadie le echan un vistazo el trabajo ha sido prácticamente inútil. Una reflexión personal que sin duda es un ejercicio saludable pero que no se “comparte”, queda en dique seco.

Está probado que palabras clave en el titular como puta, o hijo de puta, coño, sexo o caca atraen numerosas visitas. Arrasan. Mientras un artículo pensado y comprometido puede pasar totalmente desapercibido.

Hoy mismo, la revista Materia cuenta que “Los periódicos prefieren publicar noticias sobre investigaciones de peor calidad”. Un análisis de las investigaciones médicas que reciben la atención de los grandes medios muestra que los de peor metodología resultan más atractivos que los que ofrecen resultados más rigurosos, concluye.

La competencia es mucha. Una persona apenas puede leer ya todo lo que se publica, ni siquiera todo lo que se recomienda, porque no haría otra cosa en su vida. Hay que llamar la atención, enganchar con el título al menos al lector que pasa por allí. Darle productos digeribles para que no «se canse».

Se diría por tanto que la sociedad se está nutriendo de temas sensacionalistas o al menos triviales. Que igual está perdiendo dos de los viejos tres grandes pilares de los medios: informar y formar. Le queda entretenerse. En casi todos mis libros insisto en que así tenemos la sociedad más entretenida de la historia. Entretenida, distraída de lo esencial.

He dudado si escribir hoy de esto. Todavía estamos muchos entristecidos por el falso documental sobre el 23F de Jordi Évole este domingo en La sexta. Pero el caso es curioso. El periodista no necesita en absoluto hacerse un hueco: tiene a la audiencia entregada desde el principio. Muy bien publicitado, su programa congregó ante la pantalla a casi la cuarta parte de la audiencia total de la televisión (un 23,9% de share). Casi –sin alcanzarlos- como algunos , sin ir más lejos, de mis últimos reportajes de Informe Semanal, por cierto. Y lo cito como ejemplo de que, solo hace 5 años, vivíamos otros tiempos. Todos, incluso el mítico programa hoy arrojado a las cloacas de la inmundicia por el PP.

5.200.000 espectadores seguimos a Évole. Ha demostrado hasta ahora ser un magnífico periodista, un entrevistador incisivo y respetuoso. Un modelo. Quiso hacer –lo dijo anoche- un experimento, una broma con el 23F, dado que los papeles siguen clasificados y no se puede contar con ellos para informar realmente. Se prestaron a la trama grandes políticos y periodistas, grandes y  menos grandes. Demostraron que son unos maestros en el arte de mentir.

Vivir el 23F fue muy duro. Corrían listas de ajusticiables. Hubo personas que quemaron papeles comprometedores según han contado en las redes sociales. Tuvimos mucho miedo. Sobre todo porque el anterior golpe de Estado llevó a una guerra civil y a 40 años de dictadura. Era volver a caer en el pozo y gritamos desde el fondo de las entrañas que no, que no nos merecíamos repetirlo, y mucho menos nuestros descendientes. En la larga noche en la que recorría Zaragoza para mandar informaciones a TVE, con los tanques de Milans del Bosch por las calles de Valencia, me paré a escribir un poema para mi hijo que entonces tenía 4 años. Por si acaso pasaba algo.

Han pasado 33 años, sí. Comentan algunos que no tenemos sentido del humor, ni aprecio por la innovación de los medios. ¿Qué innovación? La guerra de los mundos de Orson Welles en 1938 no ha sido superada ni de lejos nunca más.

Pero sobre todo es que no vivimos precisamente en una democracia que haya erradicado el miedo a los viejos fantasmas. Los viejos fantasmas están ahí, con mando en plaza.

Al final, todo se salda como suele hacerse ahora: unos a favor, otros en contra. Tablas. Equidistania en estado puro. Elija Vd. según su gusto y no más profundizaciones que hacen pupa.

Ando escribiendo el artículo que publico este martes en eldiario.es. Trata de un tema muy serio y trascendental: la justicia. Dan tentaciones de cambiarlo por éste. Tendrá más “éxito”, más lectores. Llegará a más gente que es de lo que se trataría. No lo voy a hacer. Éste va para el blog. Y el de la justicia se queda para eldiario.es.

Ahora bien, había pensado titularlo “Una sociedad ávida de sensacionalismo”. Aunque no sea el caso en concreto de la mayoría que seguimos a Jordi Évole guiados por su trayectoria, sí es la tendencia en la que educan a la sociedad. Con sus consecuencias bien palpables. Pero voy a optar, en este caso, por captar lectores. Se queda con Puta, hijo de puta, coño, sexo y caca. A ver qué pasa. Un experimento.

Con lo perdido en el rescate bancario nos podíamos haber comprado dos Whatsapp y medio

Y aún nos sobraría dinero. Es la evidencia del timo del rescate bancario. Basta relacionar conceptos. Facebook ha comprado Whatsapp por 16.000 millones de dólares, es decir 13.800 millones de euros. Whatsapp es –por si alguien aún lo desconoce que ya me extraña- un sistema de mensajería instantánea de la telefonía móvil a la que se han apuntado entusiasmados como mínimo unos 400 millones de usuarios, que intercambian 50.000 millones de mensajes al día. No es mi caso en absoluto –que detesto ese control y dependencia y le he puesto el veto-, pero ésa es otra historia.

Lo interesante es cotejar esa cantidad -13.800 millones de euros- con lo que nos ha costado a los españoles por ejemplo el rescate bancario. Más aún, solamente con lo que el Estado –es decir, el gobierno- da por perdido de esa inversión millonaria: 36.000 millones de dinero público. Nos podíamos haber comprado, por tanto, casi 3 Whatsapp, 2 y medio, desde luego.

Pensemos con lógica. Si realmente se quisiera sacar adelante a un país y uno fuera un liberal decente, invertiría en productos rentables. Finlandia es Nokia por ejemplo. Es muchas otras cosas, pero Nokia representó una parte fundamental de su desarrollo. También se ha vendido. A Microsoft. 5.440 millones de euros pagaron. También podríamos haber adquirido Motorola y Skipe. Los liberales honestos -con el negocio en los genes- deberían haber apostado por esto en lugar de por el rescate bancario.

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Así nos encontramos que rescatar a Bankia, donde insignes miembros del PP como Blesa y Rato hicieron su agosto con la colaboración de otros partidos y sindicatos, nos hubiera dado para comprar Whatsapp y Nokia, insisto, dejando dinero de sobra. Estarían generando beneficios en lugar de recortes. Hemos entregado, por callarnos -por la mayoría amorfa y sumisa que se calla-, sanidad, educación, pensiones, dependencia, sueldos, derechos, a mantener el entramado bancario español. El enorme y sucio entramado bancario español. En lugar de dejar caer a las entidades con problemas. ¿A qué en términos de rentabilidad no es lógico? ¿A que nos están estafando como a auténticos pardillos? Se llama neoliberalismo. E idiocia colectiva. La mezcla es letal.

Los países no son empresas. Deben apostar por el bienestar de los ciudadanos, pero en el reinado del dinero puro y duro, lo que es de locos es dedicar ingentes cantidades de dinero a negocios ruinosos.

Ese sobrante de comprar -en el terreno teórico- dos veces y media Whatsapp -1.500 millones- debería emplearse (de tener un gobierno, ya no apostillo nada, un gobierno) en hacer un master de ciudadanía en España para los casos más graves, con especial incidencia en el uso de la cabeza. Para razonar, se entiende.

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La nube de la infanta

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Estas son las palabras que sobresalen en la declaración de la infanta Cristina de Borbón en su declaración ante el Juez Castro. Señoría y No lo sé en cabeza. Marido. Lo desconozco. No lo recuerdo. 579 veces dijo «no lo sé» o «no lo recuerdo». Se ha hecho pública la declaración completa y se ratifica va en línea de lo ya avanzado.

La nube de Internet destaca lo más repetido. En el margen derecho de este blog vemos Actualidad, Sociedad, Política, Economía, Periodismo.  El imaginario de la séptima persona en la línea de sucesión al trono, en cambio, es así de escueto y de mujer que deja todo en manos del marido. O ésa la difícil línea de defensa cuando no hay mucho que explicar a la vista de las evidencias. O ambas cosas.

Curiosidades para un nuevo día dramático. En el que cruje Ucrania, diseminando cadáveres por el suelo y las habituales hondas preocupaciones de la UE y de la llamada «esfera internacional», sin mover efectivamente un dedo. Se suceden los agravios a la sociedad española, como si estuvieran haciendo una competición a ver quién lo hace más grave y cuánto aguantan las víctimas. Nadie ha sido apartado de su cargo por la tragedia de Ceuta, y ya el paso de página de la actualidad es vertiginoso.

Ay, quién pudiera vivir en la nube del «no lo sé». Es difícil, la vida se desangra abajo y cuesta mirar para otro lado. Vivir en cualquier nube o atrapar el instante en el que se fijó en radiantes colores como muleta de la realidad.

Foto: Pepa Martorell

Foto: Pepa Martorell

Un vídeo muestra a la Guardia Civil disparando desde el agua a los emigrantes al grito de «Vamos, cabrones»

Debió de ser lo último que oyeron. La tierra prometida europea les recibió a tiros y a insultos. Y aún tienen el valor todos los miembros del gobierno con su presidente al frente de echar balones fuera. Y la dirección del PSOE de esperar a oír y ver para ver si piden la dimisión del ministro como solicitan numerosos miembros del partido. La Izquierda Plural sí reclama la dimisión del ministro del Interior. Y los medios informativos afines al gobierno de contarnos hasta la saciedad lo que dice Rajoy del «y tú más». Esto es absolutamente vergonzoso. Inhumano.

Un vídeoaficionado lo grabó y lo ha emitido en exclusiva Las Mañanas de Cuatro que dirige Jesús Cintora. En varios medios está. No en todos. No, de momento al menos, en la prensa y televisiones «oficiales» del PP.

Hay que pinchar la imagen para verlo. Aquí, en Las Mañanas de Cuatro.

Y los responsables de esto siguen en su puesto, ni destituciones, ni dimisiones.

Mayoría absoluta, nepotismo y corrupción

 En España ganar unas elecciones equivale a haber sido agraciado con el premio Gordo de la lotería. Y de tal cuantía que se benefician familiares, amigos e incluso alguno que pasaba por allí poniendo buena cara al líder. Nada que ver con el servicio público que se presuponía a la profesión de político. El voto mayoritario implica contar a plena disposición con el cuerno de la abundancia. En dinero y en especie.

La práctica se da en diferentes grados y no es exclusiva de España. El peligro reside cuando se hace con el mando un mediocre, con vocación de Tiranorzuelo Rex que no ha querido evolucionar desde las aprendidas viejas costumbres de casta en las que se crió. En ese caso, su gestión puede ser letal para la sociedad.

En España, según parece, es suficiente para acceder a un cargo de notable responsabilidad y remuneración, haberse mantenido al lado del politico, ahora ganador, en sus días bajos. Haberle sustentado cuando los contrincantes querían abatirle. Lo hemos visto con Arsenio Fernández de Mesa, cuya fidelidad a Mariano Rajoy le depara pasar de un puesto a otro haga lo que haga. Vio adoquines de fuel en el Prestige que se hundirían mansamente en el agua, desde su cargo de delegado del gobierno en Galicia. Director de la Guardia Civil, en la actualidad, se quita de encima con soltura los cadáveres de 15 emigrantes fallecidos mientras eran acorralados en el agua por efectivos bajo su mando. Todo el gobierno en realidad exhibe la misma actitud, la de siempre: no va con ellos. Les ha tocado la lotería. La que distribuye el poseedor del boleto. Y cuela.

Desde el poder uno puede, en España, repartir prebendas en ausencia hasta de un sentimiento tan primario como es el pudor.  Véase el caso de regalar a los Registradores de la Propiedad el Registro Civil. Se trata de la profesión de Mariano Rajoy y varios de sus familiares. De parientes del ministro de Justicia, autor directo de la norma. Pero además ese cuerpo es una anomalía en Europa donde su trabajo lo realizan funcionarios, sin costo para el usuario. Es decir, en lugar de ser europeos y registrar propiedades gratis, el gobierno ordena –aumentando sus privilegios- que acudamos también a ellos para gestiones como anotar nacimientos, bodas o defunciones.

Aquí cuela todo. Y eso es lo más preocupante. En un país con casi 6 millones de parados, vemos la facilidad con la que encuentran trabajo –y excelentemente remunerado-, hijos, maridos, mujeres, amantes, hermanos, amigos fieles, el tipo que te hace la declaración de la Renta y que puede acabar presidiendo una Caja de Ahorros, chóferes, entrenadores personales. De ahí a nombrar alto cargo al caballo –emulando a Calígula- hay solo un paso.

No puede aducirse que sean gentes en general de especial preparación o aguda inteligencia. El mediocre no quiere al lado nadie que le supere. Personas como Fátima Báñez, Ana Mato, José Ignacio Wert, Cristóbal Montoro, José Manuel Soria  y prácticamente todo el resto – pasen y vean– , forman parte de el gobierno de los mejores que se prometió –y también se incumplió-. Hablan con Dios y se encomiendan a Santa Teresa, mientras, insensibles, siguen sin dimitir ante la tragedia –absolutamente evitable- de Ceuta. Lo que está pasando en España es un auténtico delirio.

Lo peor es cómo infiltran sus piezas en todos los órganos de decisión e influencia. Ganar las elecciones en España es inocular en el Estado la ideología y las formas del triunfador. Están en todas partes. Hasta con tibios disfraces.

Asemejados a espectadores de una película –de terror- advertimos subir y bajar en el escalafón a los validos y validas, como en las cortes medievales. Ya ni estar al quite siempre, mentir más allá del ridículo y adular al infinito es garantía de permanencia.

Y tiene consecuencias. Graves.  Un país basado en el nepotismo en lugar de en el mérito, en caciques y círculos de amiguismo, es caldo de cultivo para todo tipo de corrupciones e ineficacia. Es el sumidero por donde se van nuestro nivel de vida y nuestros derechos. Cuando se llega a tal degradación, la respuesta desde el poder es el palo y la multa, la violencia para reprimir la protesta, y las reformas de leyes y órganos judiciales que den contexto legal a actuaciones injustas. Aguardando, quizás, que un estallido social ampare mayores desafueros… y mayor impunidad.

Esta sociedad desconcertada y desesperada anda pidiendo ante este panorama algo o alguien que ponga freno a esta locura. Y es cosa de cada uno.

No es imposible erradicar el nepotismo. Se trata de que un cambio de partido en el gobierno no conlleve, por ley, un cambio de arriba abajo en la Administración. Prohibir el reparto del botín de los cargos y empleos. El sustrato fundamental ha de estar formado por profesionales cualificados.

La mayoría absoluta no puede amparar un cambio de régimen. No es un cheque en blanco. Y engañar para llegar al poder e incumplir el 90% del programa electoral ha de implicar necesariamente la destitución y convocatoria de nuevas elecciones.

Todo ello sería factible con una separación real de poderes y con una Justicia regenerada. Los órganos judiciales y, en particular, el Fiscal General del Estado, no pueden seguir siendo elegidos por los partidos.

Lo imposible es seguir manteniendo esta continua degeneración. Claro que los cambios no los traen hechos a casa. La tarea es de los afectados, los beneficiarios de las prebendas jamás harán nada por perderlas. La gente ha de convencerse de que, unida y con presión constante, tiene poder para enderezar los cimientos. Y ponerse a ello, también ha de actuar. Frenar el inaudito ritmo de destrucción que estamos sufriendo, a un paso de lo irremediable.

*Publicado en eldiario.es

Bajando a la basura borradores de libros

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Cuando los papeles se la comen a una, lo prudente es operar con la frialdad de un cirujano. La mayor parte de lo que tiremos no vamos a usarlo jamás, pero alguna cosa jugosa he encontrado en ese repaso a bulto del que alguna noticia se desparrama en el momento justo que vas a meterla en la bolsa de la basura. Y solo por eso se acumula más de lo que cabe. ¿Solo? Igual merece la pena.

12 libros llevo escritos, sola o en colaboración. Más un par que no han sido publicados. Solo los borradores ocupan buena parte de un armario. Así que, preparado para bajarlo al contenedor de reciclaje, acabo de incluir dos versiones de mi último trabajo: Salmones contra Percebes. Sin piedad alguna.

Fueron varios meses de todas las horas. Terminas, imprimes, encuadernas con una espiral baratita, lees, corriges. Terminas, vuelves a imprimir, encuadernar, leer, corregir. Publicado en Abril aún se ve en alguna librería lo que es bien raro, después de “tanto tiempo”. Pero nada que ver con lo que “se lleva”.

escritor

Son dos borradores. Uno ha caído donde explico la psicología de los percebes y los salmones. Los primeros inspirados en Mariano Rajoy y su PP que, pillada silla, no se sueltan ni con tempestades. Los salmones somos los que vamos remontando el río y la corriente y dándonos contra los obstáculos.

El otro cuadernillo quedó abierto donde hablo del espíritu gregario de los percebes. Si es que como la piña nada. ¿Quiere ser Usted independiente y encima se queja?

borregos

Lo que será la pasión por escribir y comunicar que me pasa por la cabeza dejarlos al lado del contenedor, no dentro. Por si alguien se los topa de casualidad y tiene, por curiosidad, la tentación de leerlo. Con sus correcciones y todo. Pero creo que Ana Botella, la alcaldesa de Madrid ha dispuesto brigadas de inspección de basuras y pone unas multas tremendas si encuentra un desperdicio fuera de su sitio. No me puedo arriesgar. ¡Fuera sentimentalismos! ¡A la basura! ¡A su cajita! Las cajitas son tan, tan, percebes…

El día que se frustró mi carrera en el Music Hall

Es cierto lo que dicen: “Mi venganza es ser feliz”. Ante tanto atropello por lo menos se ha de preservar esa parcela. Por eso hoy toca tema ligero. Aparentemente.

Escucho a menudo una lista con canciones de Pink Martini. En ella, aparece siempre “El bayón de Anna”. Esa canción es la primera de la banda sonora de mi vida. Mi madre, gran aficionada al cine y con buena voz para cantar, la situaba entre sus favoritas. Solía despertarme primero relatando las noticias del día leídas ya a tan temprana hora en Heraldo de Aragón, pero si la noche anterior había ido con mi padre al cine, también me contaba la película. Anna le encantó y la traía una y otra vez, sobre todo su música. Por tanto, ocupó buena parte de mi niñez.
Anna1951Acabo de mirar la reseña. Y ver el vídeo. Del argumento no recordaba absolutamente nada. Ahora ya sé. Silvana Mangano es una monja que rememora aterrada su pasado… de pecadora. Parece ser que la pervirtieron entre Vittorio Gassman y Raf Vallone, que no está nada mal.

Y lo que más se ha quedado en su mente ha sido el bayón. Igual me pasa a mí.

En el colegio de monjas pidieron que mostráramos nuestras habilidades para organizar alguna fiesta de fin de curso. Y yo, con apenas 5 años, me ofrecí a interpretar el Bayón de Anna. Me esmeré en hacerlo bien, como había aprendido en casa.  Las monjitas me animaban a seguir  pero cuando terminé me dijeron:

-¡Hija mía! ¿quién le ha enseñado eso?

-Mi mamá,  dije, comprendiendo que acababa de hacer algo terrible y que no debía haber delatado a mi inductora. A pesar de estar hablando de una monja, de una pecadora arrepentida, algo que entonces debía saber perfectamente.

Por supuesto, no se incluyó mi pieza en el festejo y mucho me temo que fue el inicio de las desavenencias que culminaron, muchos años después, con mi expulsión del centro. Es curioso como la maldad está, tan frecuentemente, en los ojos de quienes miran. Eso sí, abandoné por completo mis aspiraciones a convertirme en cantante y bailarina.

Hoy que aquella espantosa educación represora vuelve a nuestras vidas, reivindico la venganza de la felicidad y a Anna que está realmente contenta. No consintáis que os destrocen o manipulen, ni os roben -también- los valores más preciados.

Inmigrantes muertos: carnaval de contradicciones

Elaborado para twitter por @arma_pollo y publicado tras verificar todos los datos

Elaborado para twitter por @arma_pollo y publicado tras verificar todos los datos

Nadie ha sido destituido por esto y el gobierno descarta dimisiones. Apoyan de forma explícita la actuación y la gestión del hecho, por tanto, desde la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría al propio encargado de la Guardia Civil. Naturalmente el presidente Mariano Rajoy que tampoco ha hecho gesto alguno. Y parece que también secundan la secuencia de principio a fin los votantes que aún sostienen al PP, dado que no sabemos que hayan pedido responsabilidades.

Con dos cadáveres más aparecidos este sábado en playas españolas, ya son 15 los muertos.

 

Ponte en el lugar de los inmigrantes acorralados

La escena es la siguiente: estás en el agua, nadando hacia la costa española en el embravecido océano atlántico. Vas en grupo, apoyándoos unos con otros. Tienes miedo que supera el mucho valor que le echas a buscarte tu futuro. Te han colocado cuchillas cortantes por tierra. Lo intentas por mar. Alguno lleva un precario flotador. Entonces, fuerzas de la autoridad española, dependientes por supuesto del gobierno español, te disparan pelotas de goma y balas. “De fogueo” han contado después, es algo que tú no sabes, ni vas a llegar a saber.

Nadas. En la profundidad del agua no haces pie. Y te cortan el camino lanzándote proyectiles. ¿Qué sientes? ¿Qué haces?

¿Qué esperaban los miembros de la Guardia Civil que disparaban a los inmigrantes del Tarajal en Ceuta que hicieran aquellos jóvenes? ¿Qué esperaba el director del cuerpo? ¿Y el delegado del gobierno en la comunidad? ¿Y el ministro del interior que se ha atrevido a decir que no hay relación entre la “disuasión” a balazos y la muerte por ahogamiento de los inmigrantes? ¿Y el presidente del gobierno español que mantiene en su cargo a todos esos hombres y a él mismo? ¿Y todo su ejecutivo y su partido? ¿Qué esperaban que pasara al cortar el camino con balas y pelotas a unos jóvenes que nadaban en el agua?

Ponte en su lugar. Pronto puedes estar en las mismas circunstancias de pobreza, debido a las políticas que sigue también este gobierno, como todos los de su cuerda. Pero hay más. Las agresiones diarias que sufrimos a manos de ese partido que ostenta prácticamente todo el poder en España, de calibre inaudito cada una de ellas, no pueden ahogar también la verdad del caso de los inmigrantes de Ceuta. 12 muertos y 2 desaparecidos, son el resultado.

La prensa del régimen sigue con sus batallas partidistas y ni siquiera contaron cómo buena parte de la oposición criticó duramente al –aún- Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Escuché en alguna parte al representante del PNV decirle que lo sucedido en España contravenía tratados internacionales y hasta la Convención de Derechos Humanos, pero la prensa del régimen no lo ha destacado. Gónzalez Pons a micrófono abierto –cuando creían cerrado- alabó lo bien que había salido el Ministro de un “asunto complicado”, según vi en el Intermedio, un programa presuntamente de humor que informa mejor que los telediarios. Cortaba la respiración escuchar a ese par de desalmados.

¿Qué hace la sociedad? ¿Cómo puede seguir soportando a un gobierno como éste? ¿Con qué excusa? ¿Con qué dignidad?

Yo estoy, sigo, sobrecogida. Por la tragedia y por cómo la han afrontado los responsables.

Llega un momento en el que se traspasan todas las barreras de lo tolerable. Eso pasó en Ceuta. Que no nos vengan con milongas. No tratemos de buscar explicación alguna. Los cercaron, les acribillaron el futuro, les dispararon como si no fueran personas. Cuando uno solo de ellos, por su valentía, vale más que todo el gobierno en pleno. ¿Quieres saber de ellos? Tenían nombre y una vida. Coraje del que carece una sociedad que, con excepciones pero no suficientes, mira para otro lado ante esta enormísima bestialidad que se ha cometido en España.

fontdevila.balasdegoma