Vivos y muertos

2014-06-25 13.51.12-1

Este señor que figura al fondo y que he captado a vista de pájaro es Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid por herencia de Esperanza Aguirre. El cartel del fondo se ve mucho mejor: daban premios de la APM, la asociación de la prensa de Madrid.

He llegado cuando hablaba la presidenta Carmen del Riego. Siempre que la escucho reivindica un papel del periodismo como de ser testigo sin hacer mucho ruido. Para mí la tibieza en el periodismo siempre es complicidad. De alguna manera. Aquello de «quien calla, otorga» lo explica bien.

Todos los premiados, en cambio, han reivindicado el compromiso del periodismo, su papel de ser la crítica del poder. Especialmente Jordi Évole. Ha dicho que no creía ser el mejor periodista de 2013 y ha enumerado las características de quienes sí lo son. Quienes denuncian los desahucios con el nombre del banco ejecutor. O las malas prácticas del presidente de su comunidad autónoma aunque con ello corriesen el riesgo de quedarse sin parte de la publicidad institucional. O quienes se negaron a ir al Mundial del fútbol con todos los gastos pagados por Iberdrola. Según informó La Marea, era el caso de la presidenta de la APM.

Pero lo que realmente me desencaja es dar unos premios a periodistas y llevarse al político jefe de Madrid e invitarle a hablar.  Es algo de otros tiempos. La autoridad, el orden, el acto social con jerarquías. No es la primera vez, y no se aprende. Vamos, que cualquiera sacaría la impresión de que hay una concomitancia de la APM, o de quienes deciden en ella, con el poder que no veas. Cómo habrá sido que me he marchado hasta sin probar los canapés y eso a las 2 de la tarde es una heroicidad. Pero es que yo soy poco «polite» con los que mandan. Correcta y educada espero que sí.

Y bueno venía el día. El juez Castro, arrostrando fortísimas presionas, decide sentar en el banquillo a la Infanta Cristina . Y el fiscal anticorrupción  recurre de nuevo porque a la pobrecita se la juzga por ser quien es (ayer hija del rey; hoy, hermana del rey), siendo que no se enteraba de nada de cuanto hacía su marido. Como debe ser. En justicia sobre todo, si uno no sabe no es responsable, viene a decir. El juez en cambio considera que Cristina intervino para vaciar Aizoon. Y si así fuera ¿no lo hizo por amor como nos contaron? algo tan vivo como el amor.

Willy Meyer ha dimitido. Resulta que los parlamentarios europeos tenían una SICAV en Luxemburgo –fue una exclusiva de Infolibre-. Un montón de ellos, casi todos. Elena Valenciano también. Rosa Díez participó también en su época europea. Cañete con cualificación: es uno de los administradores. Pero solo ha dimitido Willy Meyer y dicen que es porque en IU han visto el cielo abierto para poder echarlo. Como nos aclara Zana, la reacción de la militancia de IU fue de rechazo y lo que decidió el cese: «nos movimos, (mandando correos a la Dirección, criticando su acción, pidiendo la dimisión públicamente…), y no tragamos sus disculpas».  De los otros partidos implicados no he visto nada. Algunos ni corren ni vuelan sino que se meten bajo la mesa a ver si pasa el temporal.

En la nómina de chorizo del día no entro, hay un montón de ellos hoy. Y esto es una croniquita de andar por casa, dado el abultado número de noticias de entidad que han confluido. Fijaos que ni entro en la dimisión de Magdalena Álvarez, imputada algo así como por su responsabilidad política en los EREs de Andalucía. No entro porque me quedo a la espera de que dimitan también Rajoy, el gobierno en pleno, otros políticos afectados y, sin duda, los órganos fundamentales de la Justicia en España. Y este tema dará para mucho.

Y en la venta sistemática de todo lo nuestro apunto que hasta esto están dando para negocio. Mucho hay con tanto parado. Gallardón, por su parte, ha conseguido privatizar el Registro Civil, menudo empecinamiento tenía. Los colegas de Rajoy, los registradores de la Propiedad no lo quisieron, menos mal que ha encontrado a los mercantiles. Así nuestros datos personales están al alcance de quien debe.

Hoy ha muerto, El Feo… que junto al Malo y El Bueno, compuso una época del cine. Aunque Eli Walach participó en muchas otras grandes películas, Los siete magníficos, El padrino, Mystic river, etc..

Y ha muerto Ana María Matute, Premio Cervantes (la tercera y última con este galardón), Académica de la Lengua (esa otra rareza en España, mujer académica) y una de las grandes novelistas del Siglo XX. Sin hacer un ruido, sin levantar mayores dramas mediáticos y populares. Una mujer libre, viva durante los muchos años que ha estado con nosotros.

Al final no sé quién está más vivo o más muerto. No sé cuánta vida se respira en el carril. Seguramente mucha a juzgar por los numerosos adeptos a esta vía. O no ¿y si son zombies? estos convulsos tiempos se prestan a tantas confusiones..

El sistema que quiere destruir Podemos

Nada ha concitado más unánime odio y miedo en los últimos tiempos que el triunfo electoral de Podemos. Mentes preclaras como las de los populares Floriano, Aguirre o Cifuentes han liderado los exabruptos a la formación que consiguió 5 escaños en los comicios europeos cuando ellos no lo esperaban. Las jóvenes apuestas rubalcabistas del PSOE andan en parecida zozobra, lo mismo que viejos ideólogos de la desnortada socialdemocracia española. El cabeza de lista, Pablo Iglesias, es el enemigo a abatir en las altas esferas políticas y mediáticas.  Expurgan su vida presente y pasada como lo harían fuerzas especiales conjuntas del MOSSAD, la CIA y la KGB.  Leestán adiestrando en resistencia al acoso ejercido con las peores artes de la mala calaña a niveles de la Esparta de Leónidas. Si lo supera, estará preparado para afrontar cualquier eventualidad. De momento, han decretado una pausa en su pasión acribilladora por Ada Colau, pero volverá, con seguridad. Con cualquiera que amenace su privilegiado estatus.

 Están aterrados. A estas alturas de la fiesta monárquica ya no cabe duda de que la irrupción de una candidatura ciudadana  precipitó los acontecimientos. La improvisación desplegada en el precipitado proceso de sucesión en la Jefatura del Estado indica que la decisión tan meditada les pilló con toda la ropa sucia y sin meter en la lavadora. Incluso Juan Carlos ha demostrado su acreditada campechanía al exhibir con naturalidad una expresión de rey destronado que produce hasta lástima a los corazones sensibles. Las fotos de estos días son un impagable tratado de psicología.

 Las élites extractivas tienen muy claro su objetivo: que todo siga más o menos como estaba. Deben andar en el baile que va del navajazo limpio a las serviles reverencias para situarse en la nueva Corte pero el enemigo común es uno: Podemos. Tan a fondo se han empleado en su contra, con tal profusión y altura en los ataques, que ya no debe quedar apenas nadie que no haya reparado en ellos. Y se pregunte (y se responda) a qué viene tal descarga de improperios.

 Los ciudadanos se han puesto en marcha. El 15M no fue tan baladí como quieren hacer creer. Siguieron las mareas –la histórica e inolvidable de los mineros, la blanca de la sanidad con su podio de logros, la verde de la educación-sembrando con duros sacrificios lo que ahora se recoge. Las manifestaciones contra multa y palo, el continuar hablando. Y cristaliza una candidatura electoral con Podemos, un movimiento de gente muy preparada que sabe desmontar a la apolillada caverna mediática con argumentos y serenidad. Y más de un millón de personas vota a la formación. Y renacen los círculos de trabajo, las esperanzas de una política horizontal y trasversal donde todos cuentan.

Fue la ilustre pensadora Cristina Cifuentes la que dio en la diana: Podemos “dañaría la credibilidad de España”. Y su compañero de cátedra Carlos Floriano culminó el enunciado: aprovechan el dolor de la gente utilizando falsas promesas que no se puedenaplicar. Sí, eso está feísimo, el PP jamás lo haría.

¿De qué credibilidad habla Cifuentes y en qué círculos se vería dañada? No hay duda alguna: en quienes manejan el cotarro tanto aquí como fuera. Ese 1% que ha basado su estrategia en acumular dinero y poder exprimiendo y atenazando al resto, al otro 99%. Por primera vez en la historia no ejercen ni de dueños del cortijo. La supervivencia de este cortijo o el otro les da igual, si pueden sacar provecho. Se trasladan con sus maletas y sus cuentas corrientes. Punto. Con el egoísmo como motor político. Con la ley del embudo como modelo. Con ningún escrúpulo.

 ¿Y qué sistema destruiría Podemos o cualquier política desde la ciudadanía? El que ha llevado a España a unos niveles de pobreza y exclusión social desconocidos en décadas.El que ha asolado el empleo añadiendo un millón de parados. El que en 2012, primer año de gloria del PP, redujo los salarios de los españoles como nunca antes, de forma que trabajar ya no garantiza poder costearse una vida digna. El que ha agravado la disminución del nivel de vida con recortes y repagos.  El que ha hecho crecer el hambre –se dice pronto: el hambre- en España, liderando la desigualdad en Europa. Uno de cada tres niños necesita la comida del colegio para alimentarse, y enfrentan el verano  sin saber si la tendrán. 2.226.000 niños vivían en noviembre de 2012 en el umbral de la pobreza, ahora son 2.800.000. Disfruten lo votado.

  Vibren entusiasmados con el sistema que se monta una rebaja fiscal electoralista donde las clases medias terminarán pagando las rebajas a los ricos para no variar. El que ha situado a las universidades españolas entre las más caras de Europa. El que expulsa a los jóvenes. El que penaliza la educación, la cultura, la ciencia y la investigación. ¿Y la sanidad? Los daños son ya de gran calado. No dejo de preguntarme qué ángeles de la muerte cruzaron nuestra tierra para haberla  arrasado con tal sadismo. ¿Esto es lo que hay que mantener?

 ¿Y la democracia? ¿Qué ha pasado con ella que no se puede ni disentir? ¿Qué queda de una ciudadanía representada por genuflexos? ¿Esto es lo que amenaza Podemos?

  El maravilloso sistema español a preservar podría definirse hoy perfectamente por la corrupción que envenena  el cuerpo esencial del Estado, la impunidad, la confusión de poderes y la manipulación sistemática ejercida por los privilegiados. Los ciudadanos acaban de darle una nota de 1,9 en una encuesta del INE, pero esto es lo cabal, según ellos. Pues mire, igual es preferible probar otro sistema, otros demagogos, otros sátrapas incluso. Se precisa mucha dedicación para llegar a igualar las bajezas y atropellos de incontables próceres del país.  Hay que ser muy miserable y estar muy podrido para situarse a la altura de unos cuantos que hoy dirigen el cotarro.  Ya procuraremos vigilar y defender, desde el principio que es más fácil, un cambio real.

 En cuanto a los programas de progreso  sociales y de fin de los latrocinios y mamandurrias claro que son aplicables. Solo que esta vez quienes pierden algún privilegio, alguno, son los que ahora los detentan en exclusiva, pulverizando los derechos de la mayoría. No les quitan nada suyo, les impiden seguir llevándose lo nuestro.

Cuando ya el dinero y los recortes amenazan la supervivencia hay poco que perder. Cuando uno teme el desastre que deja a sus hijos, se vence el miedo. Cuando ya el asco por tanto atropello y tanta injusticia no cabe en el estómago, se está para muy pocas bromas. Cualquier cosa es mejor que seguir tragando esta atronadora injusticia servida además con insultante pitorreo. Lo saben. Lo intuyen. Por eso están tan nerviosos.  No tengan ninguna duda, esa minoría extirpadora que se lucra a costa de los demás, no verá con buenos ojos una política destinada al bien común de la sociedad –sean quienes sean la que la lideren-, pero buena parte de la ciudadanía se sentirá tan aliviada que igual se anima y sigue el ejemplo. Es lo que les da miedo. Que se les acabe el cuento, su siniestro cuento.

*Publicado en eldiario.es

Los Golpes de Estado no son lo que eran

Un tribunal egipcio ha condenado a tres periodistas de Al Yazira a penas de entre 7 y 10 años de cárcel acusados de difundir noticias falsas para favorecer las tesis de los Hermanos Musulmanes. Ganadores de las elecciones tras la primavera árabe que derrocó a Mubarack , les plantaron un golpe de Estado y allí se quedaron con sus miserias. Los autoproclamados salvadores de la patria han promulgado condenas a muerte en tal número a miembros y simpatizantes del gobierno depuesto que debería causar alguna reacción internacional. Pues no, o no precisamente la esperada.

Ayer mismo leía horrorizada que el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, se presentó por sorpresa en El Cairo a rendir pleitesía al dictador Al Asisi, el autor del golpe de Estado. La administración Obama ha considerado que ya era hora incluso de descongelar la ayuda militar a Egipto por valor de 420 millones de dólares. Donde haya la paz de los beneficios que se quiten escrúpulos. De haberlos.

El alto cargo estadounidense ha viajado después a Irak que también anda revuelto estos días. La mejor jugada de la invasión de 2003, el objetivo -aprovecharse del petróleo de Irak-, lo ha puesto en peligro la milicia (suní) que salió cuando abrieron la caja de Pandora.  Mientras se matasen entre ellos no había mayor problema, pero es que ahora ha entrado en riesgo el negocio de los occidentales. Uno de los promotores de aquello, Tony Blair, ha declarado que ambas cosas no tienen relación alguna, no faltaba más, pero que ahora toca «actuar». Angels Martínez Castells lo precisa: «con una nueva «operación» contra Irak y Siria que prosiga con la liquidación de armamento del complejo occidental, con nuevas ventas a precios de escándalo, y con la reapropiación y salvaguarda de fuentes energéticas para sus amigos de los monopolios energéticos y de la seguridad privada, mientras Irak y Siria se desangran». Realmente los pobres sirios lo tienen crudo, les dan por todos los lados. Los irakíes también están siendo sufridas víctimas.

Siguen los enfrentamientos en Ucrania, en ese golpe de Estado ultraderechista -nazi, para ser precisos- que apoyaron tan contentos la UE y EEUU de nuevo.  Malo que la otra parte del conflicto sea la Rusia de Putin, otro prodigio de democracia. Y que se confundan los términos del conflicto.

Y en Tailandia también hubo en Mayo otro levantamiento militar que se pulió al gobierno legítimo. La comunidad internacional ha pasado del tema. Pero leo que estos golpistas son a la vieja usanza: han puesto en marcha una campaña que se llama «devolver la felicidad al pueblo» con un himno y todo con el mismo título. ¿Y cómo? dando en abierto todos los partidos del Mundial de Fútbol. Y un amplio programa de festejos lúdicos. El ejército dictatorial prefiere ser llamado «Consejo Nacional para la paz y el Orden».  Y busca por encima de todo recuperar el turismo, que suele ser algo timorato con estas cosas de los golpes de Estado. Los gobiernos no, como vemos, pero a la gente no suelen gustarle los tiros, cárceles y ejecuciones cuando están de vacaciones.

Y en Europa, en España que nos duele más cerca, no sé lo qué han hecho, pero las pérdidas son tan grandes y las manipulaciones tan de manual que cualquiera sabe qué está pasando.

Sin embargo, creo que tenemos un problema gravísimo por encima de todos: Podemos, Pablo Iglesias en concreto. Anda la gente de bien muy alterada con él, con ellos. Mañana escribo de eso.

El empacho monárquico

Es como si, tras darse un auténtico atracón en la fiesta, las sobras siguieran en la nevera prestas a saltar en cuanto entreabramos la puerta. Es tal la abundancia, que se desparrama el merengue revenido sobre la pizza de anchoas seca y los chorretones de miel se deslizan por los bordes de los yogures (caducados, naturalmente). Todo está pringado. Hasta en el cajón de las lechugas se ha colado el sirope de bote. Un cierto olor a vinagre y ácido. Dios, qué empacho.

Han terminado las clases en los colegios. Un tercio de los niños españoles pasan hambre y allí tenían algo que comer. Da mala imagen mantenerlos abiertos dicen los gestores del asunto, casi todos del PP. El asunto es la educación. Y el nivel de vida consecuente con el trabajo devaluado, con los recortes y repagos que aumentan el problema. ¿Y la sanidad? ¿Qué ángeles de la muerte cruzaron nuestra tierra para haberla así arrasado? ¿Y la democracia? ¿Qué ha pasado con ella que no se puede ni disentir del autoritarismo? ¿Qué desaprensivos nos trajeron esta peste y ahora miran para otro lado?

Reina la felicidad en la casa de quienes dirigen el emplasto. Reina la hipocresía en los medios. La búsqueda de la mejor hamaca para arrimarse al sol que hoy más calienta. La irrealidad que interesadamente atesoran. Reina la contradicción inmensa. Teórica, la verdad casi siempre es una.

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Como una losa pesa en nuestros estómagos la tralla orgánica convertida ya en empacho. Hay gente con dolor y muerte que sufre mucho, no podemos quejarnos, pero esas toneladas de mugre con guindas de colores impiden moverse con soltura.  Cuánta tristeza nos han escupido con tanta involución. Habrá que remontar una vez más. Como el salmón. Quitándose de encima la nata ácida, el bizcocho revenido, la crema agria, nos haremos paso otra vez si acaso. A ver si nos quedan fuerzas.

La libertad de manifestación y discrepancia en la España del PP

Mientras los medios nos inundaban de parabienes monárquicos en la entronización de Felipe VI, en la Puerta del Sol de Madrid las fuerzas de seguridad del PP reprimieron así una manifestación republicana.

La Coronación de Felipe VI desde el Periscopio

La mañana ha amanecido con Madrid convertida en una ciudad tomada. Las radios y televisiones nos hablaban de policía, preparativos militares, y periodistas para contarlo. Apenas gente.

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19j Eran tantos los efectivos policiales que la Puerta del Sol se ha convertido en aparcamiento para sus vehículos, como ha encontrado La Marea.

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La policía revisa los bolsos y hasta las maletas de los turistas que salen de los hoteles. «Cuando te descuidas, un propio te da una banderita española, además», confirma el periodista Antonio Nuño. Es que Ana Botella, la inefable alcaldesa ha encargado que repartan un montón de ellas.

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TVE dice que hay miles de personas en la calle para vitorear a los reyes…

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Se esfuerzan en dar planos cortos de grupos nutridos. Pero lo cierto es que… la gente no se anima a salir, vaya por dios.

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Juan Luis Sánchez, de eldiario.es capta esta imagen tan real.

Juan Luis Sanches, eldiarioes

Juan Luis Sanches, eldiarioes

Posadas, como presidente del Congreso, es el encargado de la entronización, y su tono suena tanto a aquél legendario que coronó a Juan Carlos «desde el recuerdo a Franco». Aún resuenan en mis oídos aquellas palabras. Pero no, son otros tiempos. Felipe VI ha hecho hoy un discurso más avanzado, aunque igualmente hubiera podido suscribirlo su padre. Ha hablado de promover la ciencia y la investigación social, la cohesión social, a la mujer ¿Cómo con el PP en el gobierno? El firmará lo que pongan en la mesa. Aquí, para los interesados en conocer todo su contenido. 

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Letizia, felicísima y muy profesional. Las niñas, encantadoras y un tanto asombradas de la parafernalia.

Rajoy, spanish president, y Pío García Escudero, Senator president, con esta cara de entusiasmo.

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Pero los auténticamente enardecidos, arrebatados de fervor, han sido los tres últimos ex presidentes. Todo el tiempo.  Esta es la imagen de sus mejores expresiones en el acto.

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Los altos poderes del Estado -imagino que todos ellos son altos poderes del Estado porque estaban arriba en la tarima con la familia real- presentaban este entregado y elegante aspecto.

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Luego, eso sí, hemos visto a la soberanía popular que Las Cortes representan desecha en aplausos al Rey.

Felipe está en su papel, no va a renunciar a esa bicoca. Parece bien intencionado. Ha tenido un tierno agradecimiento a su madre en particular. Ayer el gesto de padre e hijo delataba que no todo ha sido tan decidido por Juan Carlos, meditado y normal como quieren darnos a entender.

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El paseo en coche de vuelta ya ha sido con el coche descubierto. El rey de pie.

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Y el final, en la Plaza de Oriente, de tan aciagos recuerdos, como una vuelta a la realidad (si alguna vez la perdimos). Ahí sí que hay una multitud, con algunos claros y con la capacidad que permite el lugar.

Y ahí sí, con mucha bandera española.

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A la muchedumbre le gusta que Letizia bese a Felipe, y a ello está dedicando la jornada. Y a estar pendiente de las niñas como madre ejemplar.

Plaza de Oriente. De alguna manera la historia se empeña en recordarnos lo que le cuesta a España salir del bucle. Mucho más que buenas intenciones harán falta.

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Opositando a la Corte del Rey Felipe

Letizia y Felipe en su primera aparición pública  juntos

Letizia y Felipe en su primera aparición pública juntos

Es hijo de Juan Carlos de Borbón, el rey que nos trajo la democracia, y de esa discreta, hábil, leal, cultivadísima mujer que es la reina Sofía, esposa legítima del primero. Precisamente por su condición de varón e hijo de ambos, Felipe de Borbón va a ser entronizado nuevo Rey de España y, por tanto, jefe del Estado. No solo es el más preparado de la historia de España, es que además posee “una cercanía contagiosa”, según leo. La inminente reina, Letizia, también. Gracias a eso, sabrá salvar los escollos que se encuentre en su camino, porque no va a ser para ella un camino de rosas, según le anuncian con respeto y entusiasmo:  «La Princesa va a estar sometida, todavía más, a un escrutinio feroz que pondrá a prueba su capacidad de autocontrol. El juicio de valor permanente e insaciable que escudriñará e interpretará desde el vestuario al rictus, será una constante en su reinado. Su cuerpo hablará. Sus ojos, serán sus palabras; su gesto, la ortografía; su pose, la sintaxis». Qué cruz.

 La sentida loa le otorga a nuestra antigua compañera periodista alguna capacidad más que la mayoría  de quienes escriben sobre ella. Letizia es una perchala más cotizada de hecho, según leo en El País. Una “delgada mujer de 41 años, tipo de garza y piel traslúcida de puro tirante”.  ¿Cómo? ¿No será una crítica? No, no puede esperarse tal cosa de un periódico volcado súbitamente en la causa monárquica. Y, lejos de mostar algún reparo, la comentarista está entusiasmada con “la imagen de España en el mundo” que, en su opinión, representan Letizia y su vestuario. No es para menos si atendemos a la descripción de uno de ellos: “Un vestido de gasa liviana, unos decían que gris perla y otros que gris piedra, pegado a los flancos, la cintura marcada por una hilera de lentejuelas, perdón, pailletes que se desparramaban luego en listas hasta tocar el bajo”.

En La Vanguardia buscan también los mejores atuendos de Letizia (y lo que es peor, los “más divertidos” de su hija mayor de tan solo 8 años).  Iniciando la muestra con el “intelectual” de su primera aparición junto al príncipe, antes de que aparentemente cambiara sus prioridades vitales.  Todo el comentario que -en diferentes medios- suscita su papel en la ceremonia del 19 de Junio es saber qué vestido llevará.

 En ABC con una mano regalan un reloj sumergible por elegir –de nuevo- el mejor estilismo de Letizia. Con la otra, pasan a mayores al considerar la República un experimento fallido, en clara apología del golpismo y la tergiversación de la historia. Dónde va a parar con los logros de los cuarenta años de dictadura –tras el preceptivo levantamiento militar y consecuente guerra civil-.

En La Razón se inventan entrecomillados en portada que atribuyen “al entorno” de la princesa. Un nuevo fraude de periodismo al que tan acostumbrados nos tiene la publicación que dirige Marhuenda. Leer en ese medio que “el nuevo Rey tiene por delante la apasionante e histórica tarea de impulsar un nuevo periodo en la historia de España y afrontar los retos de una sociedad moderna, exigente y multiforme” da idea de la esquizofrenia que vivimos, que viven en las camarillas del poder. Sea. Para empezar a hablar, para empezar a andar, emprendan masivas abdicaciones voluntarias en los más altos estamentos del país e incluso una fumigación higiénica posterior a su abandono del cargo.

Aterrados por el aliento de la calle, harta de tanto atropello, los poderes han reaccionado en bloque para taparlo con kilos de merengue monárquico. Se ve que a la sombra de la Corte se vive mejor. Y por ello se han lanzado a la mayor campaña de marketing y publicidad que se recuerda en España desde hace muchos años, y mira que las ha habido descaradas. Impagable de hecho. Al menos con sus facturas bien a las claras. Es cierto que la apreciación de la Corona sube pero no en la proporción del despliegue político/mediático emprendido.

 Resulta extraño, de cualquier forma, esa pasión por adular a los nuevos reyes hasta producir sonrojo, vergüenza ajena, dado que –según no dejan de insistir- su papel decisorio es mínimo si no nulo. Felipe VI sancionará sin duda alguna las leyes misóginas de Gallardón o los atropellos a la salud, a la educación o cualquier cosa que el PP le lleve a la firma. Pero la España que retorna aceleradamente al caciquismo -que nunca abandonó- sabe que aquí lo que cuenta es arrimarse al sol que más calienta. Nutrir redes clientelares. Y qué más bonito y tradicional que una corte palaciega. Ahí está y estuvo la clave. Lástima que viniera un tal Locke en el siglo XVII a cuestionar el origen divino de la monarquía y que llegara esa plaga de los Estados modernos, el contrato social y la división de poderes. Y, pasado el tiempo, hasta el sufragio universal con lo cómodo que resulta que manden los hijos de alta cuna sin más requisitos.

 Cuantas más personas evidencian ser ciudadanos, más se lanzan a exaltar el paternalismo de la monarquía para vasallos. De un rey que no responde ni ante las leyes, lo que secundan como lo más natural quienes apoyan esta forma de organización del Estado.  Y que a la vez “reina, pero no gobierna”, hace pero no hace o viceversa. Nada sustancial ha cambiado, nada en absoluto en ese terreno.

 Han obrado con prontitud y pericia, pero –en su avidez- se les ha ido la mano. No hay tarta monárquica para todos y con la propaganda no se come, ni se sana, ni se aprende, ni se paga la luz y la vivienda, ni se detiene el expolio de nuestro patrimonio, derechos y libertades, ni se siembra el futuro. Porque lo saben, se emplean tan a fondo en tejer las redes que preserven sus privilegios.

*Publicado en eldiario.es

El gobierno decidirá quién está enfermo para trabajar y quién no

Las ministras Ana Mato y Fátima Báñez acompañadas de otros miembros del gobierno del PP

Las ministras Ana Mato y Fátima Báñez acompañadas de otros miembros del gobierno del PP

Dos portentosos cerebros como son los de las Ministras Fátima Báñez y Ana Mato decidirán quiénes están lo suficientemente enfermos como para no ir a trabajar y quienes no. Dotadas ambas también de una especial sensibilidad hacia los afligidos –como lo demuestra por ejemplo la retirada de la tarjeta sanitaria a seres humanos perpetrada por Mato- ya no serán los médicos sino unas tablas del BOE las que marcarán la duración de la baja laboral.

Según lainformacion.com, “el Gobierno prepara un Real Decreto sobre incapacidad temporal que incorpora tablas con la duración media de las bajas por enfermedad en función del diagnóstico, la ocupación y la edad del trabajador, con el objetivo de luchar contra el absentismo laboral injustificado y ahorrar dinero al sistema”. Ahorraremos, permitidme el inciso, para pagar a los bancos intereses de la deuda pública que Rajoy ha hecho crecer como nadie en más de un siglo. O para pagarles sobresueldos en A, que en B ya se los apañan ellos.

Como ya dejaron intuir desde su llegada al poder, el PP se dispone a dar un poder casi omnímodo a las Mutuas. Su subida en el escalafón será aprobada por el gobierno en Julio, y en el Real Decreto –que sancionará ya Felipe VI, mira por dónde- figurará la tabla de enfermedades y tiempos pergeñada por Báñez y Mato. Personas ambas que no han trabajado en su vida, por cierto, a excepción Mato de unas tutorías en la UNED. Y con un criterio de toda solvencia las dos, igualmente. Báñez encomienda a una virgen el trabajo de su departamento, el empleo, y Mato, a la sazón responsable de sanidad, recomienda el uso de tisanas para algunas dolencias.

Es decir, con unas cuantas avemarías y una tila después de cada comida, uno deberá ir a trabajar aunque sea mediomuerto. Y si no, a la calle, a la tumba, y sitio para otro.

Al margen de todas las bromas macabras que podamos inventar, la osadía de este gobierno de caja B -impune por el momento hasta políticamente-, no tiene límites.

 

La calle que conoce Soraya


La Milla de Oro, Madrid

Lo que llaman La Milla de Oro en Madrid.

La gente de bien anda muy mosqueada con las novedades que están surgiendo en España. Sienten como si hubiera irrumpido en el saloncito de su casa unos seres muy raros que sacan votos en las elecciones o se les ocurre cuestionar la monarquía tal como ellos, en su sabiduría, la plantean. Unos broncas, en absoluto fiables, siempre  en busca de follones. “Merece la pena preguntarse si la ciudadanía sintoniza de verdad con algunos actores de la política que reclaman de forma perentoria un referéndum sobre la cuestión de Monarquía o República”, encabeza este lunes El País su primer editorial. Es evidente que no, que más del 80% contestan a las encuestas del CIS por puras ganas de entretenerse que la situación política es mala o muy mala y que ven el futuro muy negro. En realidad están, estamos, encantados.

 Su mundo no es el nuestro. La prueba más palpable nos la dio hace pocas fechas alguien de probada autoridad como la vicepresidenta del gobierno: ella sabe de una calle donde  ya se ve mucha más alegría que antes. Y llevo ya semanas buscándola para acercarme a su universo.  Sin duda la princesa Letizia luce exultante desde hace unos días, pero no debe ser por las mismas razones que las personas a las que alude la vicepresidenta. Con seguridad no se disponen todos ellos a ser reinas. La búsqueda de la felicidad es una de las ambiciones más constantes en el ser humano, así que –como digo- me puse a la tarea de encontrar ese lugar siguiendo diversas pistas.

 La calle de la felicidad la frecuentan unos cuantos personajes que conocemos todos y que se esfuerzan en darnos datos para que disfrutemos de la alegría que rezuma ese lugar. La principal orientación la dio el vicesecretario de organización del PP Carlos Floriano, como no podía ser menos. Tras escucharle supimos, por exclusión, que en ese remanso de bienestar no viven los componentes de Podemos: “Estos son los que rodearon mi casa, no me cabe la menor duda.  No digo una persona en concreto, pero este perfil. Este es el que nos rodea por la calle”, dijo. Es un perfil infrecuente en el barrio. No residen en él,  están de paso.  Además protestan, no disfrutan del bienestar de la recuperación lograda por el equipo de Rajoy, ni de la renacida fiebre monárquica que está asistiendo a momentos tan bonitos.

 En la calle que apunta Soraya importan mucho las apariencias.  El sociólogo del PP Pedro Arriola aportó una pista decisiva:  son frikis.  Una de las muchas oficinas de propaganda mediática de las que dispone el PP, Intereconomía, apuntó finalmente la evidencia absoluta que cerraba el retrato: Pablo Iglesias, el líder de Podemos, se viste en Alcampo. Lo último, vamos.

 Estos inauditos especimenes no transitan por la calle que conoce Soraya ni los bienpensantes españoles si no es para incordiar a la gente de bien. Allí donde se vea un friki vestido con ropa barata y a saber con qué pelos y qué vocabulario no es la vía que intentamos localizar.

En busca del Edén, me dirigí en primer lugar a La Milla de Oro, a la especial calle que cruza, en Madrid, la no menos distinguida Serrano: la de un Ortega y Gasset que no imaginó verse trinchado de tanta tienda de lujo. De ésas en las que se venden productos que cosen los mismos explotados esclavos textiles del tercer mundo pero que aquí cobran a precios desorbitados. Lo habitual es encontrar modelitos por más de lo que cobra mensualmente una familia. Y desde luego todos los complementos para que luzca como merece.

Es cierto que en esa calle se ve pasar a personas que exhiben  cuantioso dinero colgado en su cuerpo de la cabeza a los pies, pero también hay mucho intruso. De los que cualquier día te dan “el perfil” de rodeadores de casas. Gente que va a trabajar o a realizar gestiones dado que es un lugar muy céntrico. Hasta mendigos se cuelan en la zona y cada vez más. Uno siempre puede refugiarse en su propio hogar. En ese  edificio estupendo que rehabilitó el Banco de Santander y cuyos áticos, dúplex y bajos con jardín de casi 600 metros cuadrados, se vendieron al contado y casi de un día para otro. Y eso que costaban entre 1,4 y 4,4 millones de euros. En cualquier caso, tras observar el conjunto de la calle, las expresiones de los viandantes, descarté que ésa fuera la que menciona Soraya Sáenz de Santamaría.

Esencia Moraleja, Moraleja Green, Alcobendas, Madrid

Esencia Moraleja, Moraleja Green, Alcobendas, Madrid

 Tengo la impresión de que la vicepresidenta y sus compañeros de élite, política y mediática,  se refieren a un gueto de ricos que se ubica al Norte de Madrid: La Moraleja. Allí apenas se mezclan con nadie. Camareros, sirvientas, empleados diversos, guardas de seguridad, son invisibles. Vehículos último modelo, restaurantes, una revista – La Tribuna de La Moraleja– que se enorgullece de que en el municipio, Alcobendas, se vote tanto al PP, aunque hasta allí haya llegado Podemos en un flamante tercer puesto.  Una anunciada como “Casa de ejercicios” marcada con el símbolo de una iglesia. Una Esencia Moraleja para oler a rico. Una forma de vivir. Tener glamour hasta yendo al campo es ser “muy tú”. O comprar y comprar y volver cargado de regalos también es “muy tú”.  Rico, exclusivo. ¿Feliz? Quizás cuando miran a sus niños, en muchos casos sagas de clones vestidos todos igual. Y a lo caro. Hay otros que se desmayan o se duermen en los colegios de España porque pasan hambre, pero sin duda no viven tampoco en la calle referida por Soraya.

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 Esos seres privilegiados, de preclara inteligencia, que tan bien nos conocen y saben lo que nos conviene se han puesto de los nervios estos días. Y no solo en el gobierno y el partido que lo sustenta, que son quienes más tiene que perder. El ex presidente Felipe González no para de alertarnos sobre nuestro descarrío. Rubalcaba, hombre de Estado donde los haya, hará lo que sea menester para que el alma monárquica del PSOE vote República. Oh, perdón, es al revés. Y la candidata favorita de  el aparato, Susana Díez, también. Cómo será lo que está pasando que hasta esa especie de Reina Madre que el sistema tiene en Cataluña, Dura i Lleida, se plantea abdicar por desacuerdos varios con su propia formación en temas sustanciales como el culto a la monarquía.

 Entre todos  habían compuesto un combate muy ordenado para la galería. Los medios y sus voceros lo secundaban y todos ellos estaban contentos. Como en un tongo, pegaban sin dar. Pero ahora el contrincante critica, razona y pone en evidencia. Esto no se puede consentir. ¿Qué será después? ¿Que el pueblo al que representan (o al que deben informar en su caso) quiera tomar decisiones que afectan a su propia vida? Unos antisistema son. ¿ Y de dónde salieron si no los vimos? En los sitios que frecuentan, no estaban. O no los vieron.  Se empeñan tanto algunos en ignorar a la ciudadanía.

  Por eso no termino de encontrar la calle a la que se refiere la vicepresidenta. En ninguna parte veo la alegría que ella observa. Todo lo contrario. El miedo a restringir una brizna sus privilegios, a no poder seguir aumentándolos sin freno, borra sus sonrisas. Más aún, en muchos casos aparecen como la viva imagen de la histeria.

El arte y la ciencia de no hacer NADA

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¿Alguien se imagina a Newton anotando en su lista de tareas: sentarse en el jardín a ver caer objetos? No, evidentemente no. La fascinante pregunta figura en un libro titulado “El arte y la ciencia de no hacer NADA”, el piloto automático del cerebro, que publica en España Clave Intelectual. Su autor es un joven científico norteamericano de origen sueco, Adrew J. Smart. Es un libro que se apoya en los últimos avances de la neurociencia aplicados a esta sugerente teoría. En cierto modo, una parodia de los libros de autoayuda. Crítico y provocador.

Es cierto que la actividad, el trabajo, enlazar unas tareas con otras, se ha convertido en norma en el mundo actual. Más aún, una adicción y una exigencia continua. Smart propone lo contrario: el cerebro necesita descanso para poder ser creativo. Cuando aparentemente “no hace nada” es cuando surgen las grandes ideas. Es, además, como si se activara el piloto automático en un avión proporcionando descanso para poder dedicar las energías a momentos más esenciales como el aterrizaje.

Los avances de la resonancia magnética han permitido comprobar que hay una red neuronal la DMN (default mode network) que bulle en actividad cuando se supone que el cerebro está en reposo y que además está vinculada con funciones bastante importantes, como la interconexión de las diferentes áreas del cerebro, la creatividad y el desarrollo de la propia identidad. Porque uno no puede estar concentrado permanentemente, peligra hasta su salud física. Su cerebro, su corazón. Necesitan trabajar pero –a ratos- de otra manera, a su aire.

El libro recoge las teorías sobre el trabajo incesante –las actuales- o diferentes críticas y defensas que a lo largo de la historia se han hecho del “no hacer nada”. Hasta llegar a los procesos industrialización que imponen metodologías como la Seis Sigma, que dice buscar mayor productividad. En realidad, están destinadas a controlar y regular cada momento del proceso de producción, considerando al ser humano un engranaje más de su procedimiento.

Trato de meterme en vena este libro, sus sabios consejos. Llegan cientos de emails a diario con la mejor intención, múltiples peticiones de que hagas algo, nuevos sistemas de mantenerse conectado a través de otras redes. Yo uso Twitter fundamentalmente, y bastante menos Facebook, olvídenme las restantes. Las relaciones personales son necesarias y muy positivas, pero quizás existen demasiados medios de contacto. Y eso que me he negado a usar whatsapp, dado que parece ocasionar a sus usuarios una dependencia (para mí bastante incómoda). En definitiva, en los momentos de mayor cansancio, aparco lo que creo interesante o ineludible en la lista de favoritos. Pero están ahí, presentes. De esas continuas tareas pendientes también habla el libro. Es sano en algún momento, desecharlas, no se llega a todo.

La reflexión final lleva a replantearse el trabajo y el crecimiento económico que está destruyendo el mundo y a buscar la creatividad que podría salvarlo. Creo que tiene razón, este quehacer diario que en ocasiones se torna frenético de pasar del email, al twitter, y de ahí al periódico o al teléfono, merma de alguna manera las ideas brillantes. Incluso el bienestar. Empieza a pensar que un Newton agotado hubiera visto caer manzanas y ni hubiera reparado en ellas. Hay que poner el piloto automático y disfrutar de las nubes porque ahí es donde pueden surgir ideas innovadoras y gratificantes.

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