Es,con alguna licencia, el título de un afamado sketch del grupo británico Monty Python. La Inquisición española nos hizo famosos y hay épocas en las que parece que siga de plena vigencia.
Dos noticias coinciden a mediodía del viernes en algunas portadas, pocas. Ésta es de Público.

La prensa cortesana sigue ocupada, empecinada, en Podemos.
Es grave, por su significado, que un país aconfesional, según estipula la Constitución, castigue a alguien por «ofensa a los sentimientos religiosos». Por una protesta en la capilla de una Universidad laica, en 2011, momento en el la hoy portavoz del Ayuntamiento (de izquierdas) de Madrid era estudiante. Las palabras del locutor de extrema derecha, Jiménez Losantos, criado en los medios de la Conferencia Episcopal y el diario El Mundo, han quedado absolutamente impunes. Ni una sanción administrativa, ni un reproche. Estas:
Pero chirría todavía más cuando el partido en el Gobierno, el que mantiene sin reformar la Justicia, el que vota una minoría mayoritaria de esta sociedad (7.200.000 personas), está inmersa en unos métodos que parecen entrar de lleno en lo delictivo. Es no grave, sino muy grave, lo que cuenta Público.
El PP cambió los discos duros de sus ordenadores de Tesorería y quiso alterar sus números de serie
La empresa suministradora de HP se negó a cambiar las placas de identificación porque es ilegal. El partido pidió que se dejasen los Hewlett-Packard usados de Contabilidad como si fueran nuevos semanas antes de las elecciones generales.
Y no digamos el silencio de los medios. Esto no se hace por casualidad. Como tampoco borrar 35 veces los discos duros de los ordenadores de Bárcenas.
La sociedad del espectáculo y la banalización dedicará horas a la condena de Rita Maestre. Saldrán los marhuendas, indas y demás ralea a opinar en «animado debate» con otros contertulios, mientras mantienen en su limbo al PP. Las pinceladas parciales no van al fondo. Seguirán, igualmente, influyendo en las conciencias electorales. No podremos acercarnos a una televisión, incluso a las radios, y no digamos los periódicos, sin que nos asalte esa turba de seres inanes de la que escribo hoy en eldiario.es, cuyo fin es disuadir la reflexión.
Destaco el artículo de un querido colega, Gumersindo Lafuente, también en eldiario.es: LA IRA, lo llama.
Empieza hablando de Rajoy, Rita Barberá, Ignacio González y su ático. De Ada Colau y el concejal del PP que la veía más propia fregando suelos que de alcaldesa. De Soraya Sáenz de Santamaría, siempre moviendo los hilos. De López Madrid, el compi-yogui de la reina de España, que se ha ido a vivir a Londres, alejado de sus imputaciones. Y sigue:
«Y es que la ira, ahora sí, empieza a mover nuestro mundo. Sobre todo cuando vemos que la misma justicia que encarcela titiriteros y les graba sus conversaciones en prisión por ser peligrosísimos criminales, deja en libertad a un ultraderechista que el pasado 8 de marzo rajó la cara de boca a oreja -literalmente- de otro joven por ser un «guarro rojo de mierda» (ya salió la palabrita, esta vez en un sonoro y plebeyo castellano).
Qué quieren que les diga, quizá tenemos lo que nos merecemos por consentir que la misma Iglesia Católica que se ha dedicado durante años a presionar a los gobiernos en todo tipo de asuntos, mientras protegía a los curas abusadores, subvencione 13TV, su órgano de agitación y propaganda, con el dinero que ventajosamente obtiene vía IRPF. No olvidemos que este canal ha sido gentilmente donado a la Iglesia en la lotería de adjudicaciones puesta en marcha in extremis por Mariano Rajoy, esta vez sí, con pleno conocimiento de lo que hacía, ora pro nobis, en busca de la salvación eterna, supongo».
Y concluye:
Ojalá espabilen, nada bueno puede traernos en esta ocasión regresar a lo malo conocido. Un bipartidismo que, entre otras desgracias, ha dejado a la mitad de los jóvenes sin trabajo y, de los que lo tienen, a uno de cada cinco en la pobreza, según datos del informe Sueños Rotos de la Fundación porCausa, en la que tengo la suerte de colaborar. Señores ministros, diputados, concejales, jueces, fiscales, empresarios, curas, machistas… tengan cuidado, un empujón más y lograrán que la paciencia se convierta en ira, y entonces ya veremos.
Lo de Rita Maestre es la confirmación de cómo es la España del PP. Si Europa no se estuviera desangrando en su desprecio a los Derechos Humanos, igual volvía a recordar, a la vista de lo que ocurre, que la Inquisición Española es esperada siempre. Y lo seguirá siendo mientras no trabajemos en cambios profundos. Por el camino que se apunta, se antoja bastante difícil.









































