Pensiones: una gestión de alto riesgo

La simplicidad de algunos gobernantes equipara los países con las economías domésticas. No es así, pero ese contexto nos puede servir para llamar la atención sobre la incongruencia que representa estar cotizando toda la vida para garantizarse –entre otras cosas- una pensión al jubilarse y comprobar que luego los gobiernos se juegan (textualmente) esos fondos. Incluso cuesta entender que dependan –en técnicas macroeconómicas- de los cotizantes del momento en que se pagan. Una familia –esas tan queridas, por ejemplo, por Rajoy- guardaría el dinero ahorrado en lugar con garantías para hacer frente a la vida en la vejez.

El gobierno del Partido Popular ha decidido ejecutar una acción de alto riesgo: comprar deuda española con prácticamente toda la hucha de pensiones, con el 97%. Esa “hucha”, el Fondo de Reserva, lo creó como tal precisamente un gobernante popular, José María Aznar. Argumentó que, así, “el PSOE no puede meter mano”. Rajoy ha introducido el brazo entero y hasta el fondo causando la alarma de la mayor parte de los especialistas financieros.

Lo que ha cambiado con Rajoy respecto a gobiernos anteriores es, fundamentalmente, que se ha jugado todo a una carta: la solvencia de España. Y justo en el momento en el que se encuentra más entredicho. La compra masiva de bonos de nuestro país se ha venido realizando desde el segundo semestre de 2012 cuando la prima de riesgo estaba por las nubes. Lo que es tanto o más grave es que vendió valores de solvencia y mucha más seguridad como los alemanes, franceses y holandeses. Y que, para poder hacer todo esto, se saltó a la brava por decreto ley (como es habitual) el Pacto de Toledo, eliminando las reglas que éste establecía para utilizar el Fondo. Es decir, España se endeuda consigo misma, para prestarse su propio dinero con el fin de dar aspecto de una economía  saneada. Y, lógicamente, pagando intereses. Se están autocomiendo, a nuestra costa.

Los analistas internacionales ponen especial acento en que España sigue sin ser una economía sólida –los bancos por ejemplo continúan en perspectiva negativa-, y en que el empleo actual, cada vez más bajo, no va a poder garantizar el cobro de las pensiones.

El diario neoliberal Wall Street Journal daba la voz de alarma en al escribir ya en enero:

«España ha estado vaciando sigilosamente la mayor hucha del país, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del Gobierno, una operación que plantea dudas sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones».

En las “sólidas” manos de Fátima Báñez el fondo está siendo empleado además para intentar cuadrar sus cuentas y pagar con él nóminas cuando este Fondo es “de reserva”, de seguridad. Es tal la confianza de este gobierno en su gestión que ha apostado nuestras pensiones por ella. Cuando todos los datos indican lo nefasto de sus políticas. Las esperanzas de recuperación que vierte cada vez más a menudo son nuevas mentiras, una nueva huida hacia delante.

Cuesta entender la “ingeniería” financiera y gentes bien intencionadas que –aunque parezca mentira- todavía creen al PP, vuelven a sacar el “los otros lo hicieron” –cuando en absoluto fue de la misma forma ni en circunstancias tan críticas- y sobre todo que es lógico apostar por la deuda española. Así en plan “patriota”.

La doctrina neoliberal exige acabar con las pensiones, que cada cual se haga con su fondo privado pero la jugada del PP va mucho más allá: nos puede llevar a la quiebra. Siempre tienen a la UE para entrar a saco en nuestras cuentas corrientes como en Chipre y que, quien interesa, siga ganando. Contamos con un gobierno… de alto riesgo. Y, total, solo pagamos nosotros.

La crisis es una diosa

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Rajoy «compareciendo» de nuevo hoy ante los periodistas

La crisis es la diosa de la nueva religión del dinero. En España la curia presidida por Mariano Rajoy –el que aparece, subliminal, impartiendo doctrina desde un monitor de plasma- tiene entre sus principales oficiantes a Cristóbal Montoro. Como un duendecillo –que se note poco pero crispe-, irrumpe de cuando en cuando con los mensajes a transmitir por el conciliábulo de sumos sacerdotes. Ahora toca decir que “2013 es el último año de la crisis”. La hoja pastoral lo difunde.

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La crisis ha exigido sacrificios. Humanos. Como debe ser. Ha reclamado, por tanto, la sanidad pública para repartir sus beneficios económicos entre los miembros cualificados de la secta. Cada enfermo o muerto ofrecido en el altar al culto, calma las iras de la deidad. La vivienda también, para arrojar a la intemperie a los sobrantes. La educación, que permite más devotos sin preguntas. El empleo y lo que paga. Los servicios, las tiendas, los coches, la calefacción, la luz. La dignidad de muchos, el futuro de casi todos. La crisis es voraz, insaciable.

No es el último año de la crisis. La crisis reina, manda, impera.

Proliferan las bacanales en el ocaso de la civilización. Compran, comen, beben, cantan, bailan, se desmadran en orgías sexuales. Piden sangre sin parar. Vírgenes de ética secundan.

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Por primera vez en la historia las víctimas, en lugar de huir o esconderse,  se entregan apenas sin protestar. La crisis se acaba, dicen. Con ellos, acaba. Con todos, por su culpa.

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Y ahora vamos a financiar la ludopatía o…

Son muchas las novedades del día. Del signo habitual. Otro ex consejero de sanidad de Madrid trabajando para el mismo hospital cuyos servicios privatizados adjudicó él sin ir más lejos. Manuel Lamela, quien iniciara las políticas de abandono de la sanidad pública de Esperanza Aguirre. El actual, Javier Fernández-Lasquetty, tan empecinado en las privatizaciones como el presidente Ignacio González que nos dejaron en herencia, le apoya. Y, por supuesto, la Ministra de Sanidad –dice su título-, Ana Mato,  que ni ve «jaguars» en su garaje, ni confeti en las fiestas de sus niños, ni maldad alguna en lo que llamaremos en plan fino y aséptico “puertas giratorias”.

El PP -dice también- apoya a su delfín, Alberto Núñez-Feijóo, fotografiado en 1995 con un narcotraficante, a torso gentil y de viaje por esos mundos, cuando ya Garzón lo había imputado en la operación Nécora y Galicia entera sabía de sus actividades. Y digo «dice» porque la oposición sabía de esas fotos y esa entrañable amistad, pero la cosa surge ahora que Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría y Aguirre pugnan por suceder a nuestro plasmado presidente. Sí, Rajoy, se dispone a «comparecer» para algo, otra vez a través de un monitor, y, probablemente, incluso volverán a ir verlo periodistas.

Anda Bárcenas con sus millones arriba y abajo. Urdangarín con sus emails inoportunos. La delegada del gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, insistiendo en lo malos que son los de la PAH. Y es que los escraches resultan muy molestos a los tocados por la unción divina de un cargo político.

En marzo se creó empleo sin embargo y los ávidos de esperanza -fundamentalmente si votaron al PP- creen ver signos alentadores. No lo son. Subió en el sector servicios porque desde 2008 no caía la Semana Santa en Marzo y en cambio los contratos han vuelto a estamparse.

Y así, en somero repaso, veo que la tasa de ahorro de los hogares está en su nivel más bajo desde 2000. Baja 2,8 puntos, hasta el 8,2% y casi asombra que no lo haya hecho más. El consumo de gasolina y gasóleo ha caído un 12,3% en febrero. También la demanda de gas natural y buen fresco ha hecho. O que, a pesar de la millonada de dinero público que han recibido los bancos, no ha revertido en créditos. De hecho la caída del crédito a las empresas y los hogares se acelera en febrero. O que aumenta el número de divorcios. La crisis real no ayuda a la convivencia.

Con todo esto, no dejan de ser apasionantes las novedades que trae la campaña del IRPF que se inicia. Van a recaudar más y devolver menos debido a la brutal subida de este impuesto que nos perpetró Rajoy. Pero lo mejor de todo es que el gobierno autoriza a deducir las pérdidas del juego. Sí, en bingos, casinos y máquinas recreativas. Impuestos que no les cobran a quienes han elegido apostar su dinero, pero pagamos entre todos. Financiar la ludopatía. Porque imagino que para, además del ahorrillo, lavar dinero negro -más dinero negro- no servirá ¿Verdad?

Me han mandado unos pendientes o gemelos muy fashion. La foto. Creo que es el mejor final para este artículo.  «Muchas veces -me dice Javier en su envío-, son los pequeños detalles los que nos distinguen».

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UE: no es una grieta, es un derrumbe

La UE ha demostrado con Chipre que nadie puede llamarse a engaño: los fiascos de sus bancos -los fiascos del capitalismo para ser más precisos-, se pagan entrando a saco en las cuentas corrientes de los ciudadanos. Tras los habituales globos sonda y desmentidos, Bruselas confirma que estudia aplicar a otros países esa “contribución de los ahorradores”. Incluso existe un apoyo global a la medida del Ministerio de Economía español. Es decir, al cobro en especie, como nos venían practicando, se añade ahora el saqueo directo. La UE incurre en dos graves contradicciones para su ideario: no respetar ni la propiedad privada, ni la libre circulación de capitales. E induce a guardar los dineros en lugar seguro: ¿los bancos alemanes?

Europa fue –y aún es- una idea esplendorosa que ha caído abatida por los errores –intencionados, la mayoría-. Partimos de su pecado original: constituirse en una unión económica que nunca ha logrado trasladarse a lo social. Añadamos el fuerte nacionalismo de sus componentes. Y, como guinda, el predominio de la potente Alemania que, en particular desde el inicio de la crisis, pincha y corta a su antojo. Con la aquiescencia general, desde luego.

Fue Alemania, su canciller Angela Merkel, la que introdujo en nuestras vidas la “austeridad” dándole carta de naturaleza definitiva en la cumbre del G20 en Paris en 2011. Con ella tapaba bajo siete mantas de amianto la peregrina pretensión de “refundar” el capitalismo que se había alumbrado tras el desplome de Lehman Brothers y todo el sistema financiero internacional en 2008.

Alemania, sus bancos, han salido intensamente beneficiados de la Unión. Y todavía más, de la “crisis de la deuda” que se nos vino encima, “casualmente”, sin que nadie la esperara. En lugar de establecer eurobonos para afrontarla o alguna regla al menos para evitar el fuerte desequilibrio en la financiación (Alemania paga su endeudamiento a poco más del 1% y España en torno al 5%), siguió utilizando al BCE para surtir de dinero a los bancos privados al 1% de interés. Como dice el economista Juan Torres López: “Si los saldos presupuestarios negativos del sector público desde 1989 se hubieran financiado al 1% por un banco central auténtico, nuestra deuda soberana sería ahora de algo menos del 15% del PIB y no de casi el 90% que vamos a superar en 2013”. La nuestra, la de España. En realidad toda Europa –no solo la del euro- se está hundiendo por las erráticas políticas que se aplican. Las que han desatado la mayor crisis social de la década o de varias décadas, como reflejan los datos de la propia UE. “No hay precedentes de unas diferencias tan grandes entre el sur o la periferia y el norte de la zona euro”, explican en concreto.

La defensa a ultranza de los bancos alemanes le viene grande, sin embargo, a la hija del pastor prebisteriano germanoriental (en explosiva mezcla) y Europa se le ha ido de las manos. La troupede mediocres que la ampara no hace sino afianzar el desconcierto. Europa ha perdido peso en el mundo. A borbotones. Europa se desmorona como un edificio en ruinas.

Lo primero que llama la atención de la odisea que vivimos es la opacidad de la toma de decisiones. ¿Quién ha dado la orden de crucificar tan a las claras a los ciudadanos chipriotas y a todos cuantos les venga en gana? ¿Alemania, el FMI, la Troika en su conjunto, la Comisión, el Consejo Europeo, el ECOFIN? A la mayoría de ellos no los hemos elegido. No a todos por voto directo. Pero lo peor es que desde los tiempos de MERKOZY todo se hace a escondidas, en secretas camarillas, antidemocráticamente.

La UE se ha convertido en un paquidermo al que envían sus sobrantes los partidos nacionales. Buena culpa de ello es de los votantes que “no se fijan” en lo que votan. Los lobbys campan a sus anchas por la sede del Parlamento de Estrasburgo. Sus regalados diputados -que viajan por su voluntad en primera clase y trabajan como máximo tres días y medio a la semana- no dan abasto para atenderles. Más, cuanto mayor es su poderío económico para hacerse oír. ¿Cómo puede funcionar nada limpia y eficazmente así?

La UE maneja un presupuesto anual de más de 140.000 millones de euros. Plagada de organismos diferenciados, 38.000 personas trabajan en la Comisión y  más de 7.600 en el Parlamento. Y hay que sumar todos los cargos y diputados. Evidentemente, ejerce una labor positiva sobre muchos aspectos del funcionamiento de los países, pero son incontables las partidas y estudios que podrían suprimirse por su irrelevancia. Claro que no sabemos el interés de los lobbys en que se traten esos temas.

Acaban de aprobar los presupuestos para el nuevo período que se inicia en 2014, sin haberse celebrado las elecciones que podrían dar otra composición. Y… han vuelto a clavarnos laausteridad hasta final de la década. Mermando por primera vez el cómputo total de gasto que, con seguridad, no será a costa de su inmensa burocracia sino de materias fundamentales que afiancen la ideología hoy dominante. Y ahora dan un paso más, un salto en el vacío, al añadir nuestras carteras en lo susceptible de desvalijar. La autoría última parece definirse pese al oscurantismo: el copyright, oh, milagro, también es de Merkel. ¿Dinero en desbanda a sus bancos? ¿Quién se arriesga a depositarlos en otro lugar? ¿Tiro de gracia a la UE y, lo que es mucho peor, a sus ciudadanos?

La Unión Europea precisa una regeneración radical. De bayetas, estropajos, fumigadores, apuntalamiento de cimientos y vigas maestras. Y eso se consigue sabiendo qué se vota allí como primer paso. Erradicar el problema para convertir la UE en aliado de los intereses ciudadanos. Con otro Parlamento, otra Comisión, otras instituciones, otro estatus para el BCE, sin duda, sería posible mermar el poder del Consejo de jefes de Estado y gobierno. El club de fútiles que se deja manejar por Merkel. Los que han decidido o amparado –en última instancia así es- que los costes de su pésima gestión los pague la sociedad. O eso, o romper la baraja y que cada uno tire por su lado.

Sería una lástima consentir que los burócratas neoliberales acaben con Europa. Está a punto de ser, si no es ya, únicamente el Museo del mundo, lleno de ciudadanos depauperados comoatrezzo. A España le interesa en particular, a ver si de una vez una Europa de los ciudadanos logra aventar la caspa ancestral que se apega obstinada a nuestras raíces.

*Publicado en eldiario.es

 

 

Semana, año, futuro, de pasión y de dolor

El peor día era el viernes. Se diría que siempre llovía. Como hoy. Tras varios días de música sacra por banda sonora -rompiendo el habitual vocinglero clamor de los cantos de la España cañí-, el viernes al que llamaban Santo, se apretaba la cuerda para provocar el nudo en la garganta. Iba en crescendo hasta las 3 de la tarde –creo recordar- cuando se abrían los cielos según contaba algún cura o asimilado por la radio y Jesús de Nazaret en la cruz expiraba. Luto inmenso e impuesto en los corazones. Hasta que día y medio después –en rebajas de “y al tercer día despertó”- se desataba el “sábado de gloria” y acababa la angustia. Fin de los rezos, las procesiones, el llanto, las películas… sagradas.

Así se han incrustado en mi memoria las Semanas Santas de mi niñez en el franquismo. Luego llegaron las vacaciones para esos días arrinconando misas, procesiones, sacristías e inciensos, las múltiples cadenas de televisión ávidas de vender,  y la Transición aflojó la soga. Hasta hoy. El PP en el poder nos devuelve a los días más amargos de un tiempo que creímos no volver a vivir. Que los jóvenes desconocen y no imaginan hasta dónde pueden llegar.

Llueve y llueve sin cesar en esta semana de pascua –como la llaman fuera-. La crisis ha reservado las vacaciones para quienes viven de ella y el turismo se resiente de los duros palos a nuestros bolsillos. La ocupación hotelera va a batir récords a la baja. Como lo hace el comercio, por ejemplo, que ha disminuido las ventas más de un 10%, y a costa de las tiendas más pequeñas que lo han hecho en un 13%. 100 autónomos diarios se llevó febrero.

Ya no hay música sacra a todas horas. Las televisiones alternan con garbo cochambrosos espectáculos de distracción y consumo con películas de pasión católica y romanos. Con procesiones hasta la extenuación. Con oficios religiosos. Las públicas, en manos del PP, les reservan prácticamente todo su tiempo. Un gran festín de beatería. Además tenemos nuevo Papa –en vida del anterior-, muy sencillo y campechano.

Semana, año, futuro, de pasión, de dolor. La UE nos ha crucificado. A los ciudadanos. Los clavos en las manos y pies –pies sobre todo- a Chipre aceleran su producción para los países malos. Los dejados de la guía del dios de la especulación atada y bien atada. Y en España la situación económica se despeña en paro, más recesión, déficits maquillados, deuda que sube por la confianza a la baja. Campa el reino de la impunidad, con las alturas presionando –o preguntando– para tener jueces ad hoc que la consagren en al altar de esa corrupción intocada que es tradición en nuestro país. Y, mientras la gestión de la crisis -de una política económica coherente sin más- es nefasta, el talibanismo ideológico se muestra altamente eficaz.

Los desahuciados claman hartos de verse despojados. Ni una sentencia europea cambia la protección a los bancos que en sagrada escritura han de ganar piso y deudas. Nos sumamos a la indignación los desahuciados de la democracia tal como se entiende en todas partes, menos –parece- en España y en algunos otros lugares. ¿Escrache? ¿Qué me dices? ¿Molestar a los servidores públicos que nos perjudican con sus medidas? A todos. Eso es “fascistoide”, es ETA. Ada Colau, solo por dar la cara, se ha convertido –para la derecha política y mediática- en una peligrosa terrorista con un historial “delictivo” que ni Ben Laden. Gustaba a la gente su integridad, su arrojo, hay que sepultarla en la mierda. ¡A la cruz también!

Y que nadie se mueva. El ministro del Interior saca tiempo entre misas, procesiones y rezos para lanzar la orden de identificación y detención a quienes participen en escarches. Quizás porque a la sombra de la sopa boba social, otro santo ministro con él, ha venido apañando leyes que den tizno legal a lo que no parece legítimo. ¿Habrá de intervenir de nuevo Europa? ¿Cuál? ¿La de los clavos a Chipre y el que venga?

No paramos ahí. El gobierno prepara “una estrategia de apoyo a la familia tradicional”. A lo que ellos entienden por “familia tradicional” y que vieron en sueños. Han elegido como asesores a lo más granado del involucionismo. Y ya puestos vamos a ver si sacamos –piensan, deciden- «un cambio en las leyes vigentes en materia de disolución del matrimonio y divorcio» para que el ordenamiento jurídico ampare con una ley a los matrimonios que deseen que su unión «no sea disoluble a petición», es decir, un compromiso matrimonial para toda la vida”. O una Iniciativa Legislativa Popular en el Parlamento para «provocar el cambio legislativo correspondiente» con la que proteger el matrimonio de quienes así lo deseen «frente a las tentaciones divorcistas». ¿Se puede llegar a más en la regresión? Esto ya solo queda prácticamente en Arabia Saudí y colegas.

También acelera el gobierno un examen de españolidad para inmigrantes. Lo que ellos entienden por “españolidad”. Todo esto que hablamos quizás: las “tradiciones” que han abortado nuestro progreso como país y como sociedad. Lo llevarán los notarios. El cuerpo más beneficiado por las leyes del gobierno, junto a los Registradores de la Propiedad a quienes se va entregar el Registro Civil para que sea de pago y lucro privado. Éste es el cuerpo de Rajoy sin ir más lejos. Y el de uno de sus hermanos al menos.  Sin asomo de sonrojo.

Sigue lloviendo. Agua y dolor. Y vuelven a abrirse los cielos ahítos de angustia. De la sociedad del siglo XXI, de la que siente y piensa (la otra es cómplice del juego, muchas veces por estupidez). Intensos relámpagos de rabia.  Provocada. Como si se quisiera desatar la gran tormenta. Rayos devastadores. Más devastadores aún. Pasión humana. De padecimiento y de fuerza también. Real. Tan lejos de estampas milenarias. Una inmensa tempestad se está gestando. Con miles y miles de meteoros fulminantes que,  si en la presión descargan,  la barbarie que se nos impone no podría detener.  No habría así fuerzas represoras para tantos Ada Colau.  Semana, año, futuro, de júbilo.

 

Báñez: «La reforma laboral NO fue pensada para crear empleo»

El Banco de España ha dado a conocer sus previsiones para 2013. Más recesión: 1,5% que triplica los cálculos del Gobierno como ya hablamos. Y más paro:  el 27,1% que viene a suponer 500.000 desempleados más en 2013. Los datos pillan a la Ministra en comparecencia parlamentaria y cuenta esas cosas que les gustan, que se ha frenado el ritmo de la destrucción de empleo y similares.  Claro, si en 2012 se pulieron 800.000 empleos, 500.000 es una «mejora». Y termina por decir que «La reforma laboral NO fue pensada para crear empleo». Ved.

 

Europa, la mayor crisis social de la década

Bruselas acaba de hacer público un balance que demuestra las consecuencias que para la sociedad está acarreando la caótica política de la Unión Europea. Habla de “situación crítica”, de “consecuencias graves” o de hitos de desigualdad y pobreza jamás alcanzados en anteriores crisis.

Menos empleo y más paro. Peores condiciones de vida para la población tras el aumento de impuestos y los recortes de los presupuestos públicos. Ese es el diagnóstico para toda la UE del «Estudio Trimestral sobre el Empleo y la Situación Social en la UE» de la Comisión Europea.

El desempleo ha seguido aumentando en enero de 2013 hasta alcanzar los 26,2 millones en toda la UE y los 19 millones en la zona del euro, es decir, el 10,8 % y el 11,9 %, respectivamente, de la población activa. No hay precedentes de unas diferencias tan grandes entre el sur o la periferia y el norte de la zona euro, que en 2012 alcanzaron los 10 puntos porcentuales.

Nunca ha habido tantos jóvenes desempleados o inactivos. El desempleo juvenil no sólo ha alcanzado un nuevo máximo en todos los Estados miembros de la UE (en enero de 2013 estaban desempleados el 23,6 % de los jóvenes activos), sino que, además, los períodos de desempleo tienden a ser mucho más largos entre los jóvenes. Durante el tercer trimestre de 2012 llevaban desempleados más de un año el 7,1 % de los jóvenes activos frente al 6,3 % del año anterior. Esta tendencia entraña el grave riesgo de que los jóvenes se desentiendan del mercado laboral y de la sociedad en su conjunto. El número cada vez mayor de jóvenes menores de 25 años sin estudios, trabajo ni formación asciende actualmente a unos 8 millones y ello es motivo de gran preocupación”.

En el cuarto trimestre de 2012, por otro lado, el PIB de la UE se contrajo un 0,5 %, la mayor caída desde principios de 2009.

Los cambios introducidos en los regímenes fiscales y en las prestaciones sociales y los recortes realizados en el sector público, sigue explicando el Estudio,  han generado importantes caídas del nivel de renta real de las economías domésticas y, especialmente, del nivel de vida de las rentas más bajas. Los recortes del gasto y el aumento de fiscalidad están influyendo de muy distinta manera en las rentas altas y en las bajas. El porcentaje de población de la UE que está pasando dificultades económicas está muy por encima de los niveles jamás observados durante la última década y ya afecta a más de una de cada cuatro economías domésticas con un bajo nivel de renta.

La reducción del gasto social es mucho mayor que la que se ha producido en anteriores recesiones, dice el Estudio, añadiendo con gran empecinamiento en el error: “lo que demuestra la excepcional necesidad de llevar a cabo un saneamiento de las cuentas públicas mientras dure la crisis del euro”. En numerosos Estados miembros la caída del gasto social, añade, ha neutralizado la función de estabilizador económico que tienen los sistemas de protección social y “es posible que ello haya contribuido a agravar la recesión, al menos a corto plazo”, concluye imbuido de ese “optimismo” de la actual UE que suelen luego contradecir los hechos. No es imaginable que quien, a sabiendas, ha empobrecido de tal forma a la población, se decida a devolver lo rapiñado.

Nos esperan las mismas políticas, los mismos errores, con su carga acumulativa. La mayor crisis social de la década. De esta década ¿cuántas más quedan por este camino?

Alemania contra Europa

«Alemania contra Europa» era el título de un artículo del catedrático de economía Juan Torres López, publicado este domingo en la sección de Opinión de la edición andaluza de El País que el diario decidió suprimir. Aquí y aquí la historia de esta drástica medida. Quizás fue este párrafo el que la motivó:

“Merkel, como Hitler, ha declarado la guerra al resto de Europa, ahora para garantizarse su espacio vital económico. Nos castiga para proteger a sus grandes empresas y bancos y también para ocultar ante su electorado la vergüenza de un modelo que ha hecho que el nivel de pobreza en su país sea el más alto de los últimos 20 años, que el 25% de sus empleados gane menos de 9,15 euros/hora, o que a la mitad de su población le corresponda, como he dicho, un miserable 1% de toda la riqueza nacional”.

Lo cierto es que Juan Torres desgrana con una claridad poco frecuente los porqués de su afirmación:

«Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.

Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficit comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.

Paralelamente, las políticas de los sucesivos gobiernos alemanes concentraron aún más la renta en la cima de la pirámide social, lo que aumentó su ya alto nivel de ahorro. De 1998 a 2008 la riqueza del 10% más rico de Alemania pasó del 45% al 53% del total, la del 40% siguiente del 46% al 40% y la del 50% más pobre del 4% al 1%.

Esas circunstancias pusieron a disposición de los bancos alemanes ingentes cantidades de dinero. Pero en lugar de dedicarlo a mejorar el mercado interno alemán y la situación de los niveles de renta más bajos, lo usaron (unos 704.000 millones de euros hasta 2009, según el Banco Internacional de Pagos) para financiar la deuda de los bancos irlandeses, la burbuja inmobiliaria española, el endeudamiento de las empresas griegas o para especular, lo que hizo que la deuda privada en la periferia europea se disparase y que los bancos alemanes se cargaran de activos tóxicos (900.000 millones de euros en 2009).

Al estallar la crisis se resintieron gravemente pero consiguieron que su insolvencia, en lugar de manifestarse como el resultado de su gran imprudencia e irresponsabilidad (a la que nunca se refiere Merkel), se presentara como el resultado del despilfarro y de la deuda pública de los países donde estaban los bancos a quienes habían prestado. Los alemanes retiraron rápidamente su dinero de estos países, pero la deuda quedaba en los balances de los bancos deudores. Merkel se erigió en la defensora de los banqueros alemanes y para ayudarles puso en marcha dos estrategias. Una, los rescates, que vendieron como si estuvieran dirigidos a salvar a los países, pero que en realidad consisten en darle a los gobiernos dinero en préstamos que pagan los pueblos para traspasarlo a los bancos nacionales para que éstos se recuperen cuanto antes y paguen enseguida a los alemanes. Otra, impedir que el BCE cortase de raíz los ataques especulativos contra la deuda de la periferia para que al subir las primas de riesgo de los demás bajara el coste con que se financia Alemania”.

Espero que Juan publique todo el artículo para enlazarlo.

Una de las primeras reacciones fue, en Twitter, la de Mathieu von Rohr @mathieuvonrohr, editor de Der Spiegel para Europa:

«Angela Merkel, like Hitler, has declared war on the rest of Europe»: El País goes loco – and I’m getting scared. Es decir, “El País se ha vuelto loco y yo me estoy sintiendo aterrado”. Por la publicación, entiéndase. Luego no dijo nada de la supresión.

Lo curioso es que hoy un diario alemán, Die Welt –que me cuentan viene a ser conservador y sensacionalista, una cosa así como El Mundo-, se muestra harto de tantos ataques a Alemania y carga contra “Las protestas en el Sur de Europa”, a las que califica de “indecentes”.  No pueden tolerar la comparación de Merkel con Hitler, ni las protestas de los ciudadanos del Sur contra Alemania.  Ocurre en Grecia, Italia, España, Chipre (se olvidan de Portugal). Todos tenemos la culpa. Así “el mecanismo funciona como el libro de texto de la agitación política. Instruye como regañar a los alemanes”, dice. Cuando todo viene a partir de “las mismas élites que tienen que responder por la quiebra económica y política de su país”. Pero, según Die Welt, hasta los medios de comunicación contribuyen a esa “corriente principal «anti-colonial» para ocultar la verdadera causa de las relaciones de su miseria”. ¿Cuál es?

Pues bien, es la falta de cultura política de su sociedad y la “propagación endémica de la corrupción en el gobierno, en los órganos de la Administración y en buena parte del arco parlamentario, que permite clasificar a estos países en el área de las dictaduras del Tercer Mundo.  Son todos y cada uno de los estados donde el «buen gobierno» parece ser una palabra extranjera”.

Tiene razón. La gran excusa de nuestros males estriba en el bochornoso espectáculo que da la «mayoría silenciosa» de la sociedad y la corrupción rampante. Pero eso no obvia el fondo del problema. Cabría preguntarse -en especial hoy que otro país, Chipre, ha caído en las garras del «austericidio»- si no es corrupción las tácticas que denuncia Juan Torres, que figuran en todos sus libros y artículos, pero que, en esta ocasión, han sido suprimidas. Lo que está claro es que si Alemania no está contra Europa, el ambiente de «guerra» se está caldeando seriamente. Menos para las amebas, claro está.

Un inmenso hedor a podredumbre

«El Partido Popular presionó para impedir que Gómez Bermúdez interrogase a Bárcenas». Lo cuenta Gonzalo Cortizo, un periodista absolutamente sólido. Añade que “Rajoy llamó personalmente en la mañana del jueves al CGPJ para interesarse por el reparto judicial del caso Bárcenas y manifestar su preocupación por la imagen que está trasladando la Audiencia Nacional”. En el PP cundió el pánico ante la posibilidad de que Gómez Bermúdez dictase un auto de ingreso en prisión para Bárcenas, explica Cortizo.  La alarmante noticia no ha producido mayores reacciones.

La Fiscalía Anticorrupción, por otro lado, ha encontrado  partidas concretas de cuatro ingresos de dinero sospechosos en las cuentas del PP entre 2002 y 2003 tras cruzar la contabilidad de la trama de Francisco Correa, imputado como cabecilla de la Gürtel,  con los extractos del depósito para donaciones facilitados por el partido al Tribunal de Cuentas. Luis Bárcenas y Jesús Sepúlveda, marido de la ministra Ana Mato, aparecen presuntamente implicados en estas entregas. Ambos han estado a sueldo del PP hasta que se desató la «cierta» alarma social y Sepúlveda ha recibirá una indemnización por despido improcedente de  229.000 euros. Recordemos que el 95% de los ingresos del PP proceden de dinero público.

Al PP le ha desaparecido su contabilidad anterior a 1995. No la guarda. Enorme casualidad. Confianza en su gestión.

Y frente a todo esto, apenas encontramos una respuesta en la buena dirección: IU estudia querellarse contra los jueces que impidieron la declaración de Bárcenas ante Bermúdez. Es toda la sociedad quien debería implicarse.

EREs andaluces, caso Fabra, Urdangarín campante, los trapicheos que implican a CiU, las amistades entrañables del propio Rey, tenemos un grave problema. Pero tal vez el mayor en estos momentos sean las alarmantes actuaciones del partido en el Gobierno de un país, de su presidente. Han recibido las llaves de la caja fuerte, de la aprobación de leyes, de nuestro presente y futuro. Las presiones a los jueces que, como se ve por la evidencia, dan frutos.

“La corrupción es incompatible con la democracia y hiere gravemente a los propios fundamentos del sistema”, escribía hace tiempo Carlos Jiménez Villarejo, el primer fiscal anticorrupción. Ese cáncer está carcomiendo España. Las pruebas de esa realidad son también palmarias.

El programa que el PP tuvo que haber contado

Mariano Rajoy ha reconocido que tendrá que revisar las previsiones económicas que había hecho su gobierno para 2013. Y se ha quedado tan ancho. Sus cálculos fueron tachados de optimistas a todas las bandas. Todos los organismos internacionales y fundaciones de estudios españolas les dijeron que no era creíble una caída del PIB del 0,5%. Estimaban que andaría entre el 1,3% (FMI, por ejemplo) y el 1,4% (OCDE).  Un error de estas características influye –para mal- en toda la economía. De serlo. El objetivo último es presentar mejores registros aunque sean ficticios y tengan un elevado coste. Han hecho lo mismo con el déficit, al que ha maquillado retrasando pagos a enero. Y la deuda se les ha disparado del 68,5% en que la dejó Zapatero al 85,3% llegando al mayor endeudamiento en más de un siglo. Una gestión rotundamente nefasta.

Lo asombroso es que Rajoy ni se inmute –ni lo haga tampoco la sociedad- al quedar en evidencia, tanto la gestión como los cálculos presuntamente fallidos. Las mentiras a fecha fija tienen este recorrido. Cuando caduca el plazo marcado emerge la verdad. Entonces se vuelve a mentir y se mira para otro lado. Hasta ahora les ha funcionado. Pero ¿Qué pasará cuando la recuperación que sacan de la chistera cada poco se estrelle de igual modo contra la realidad?

Si un partido político no es honesto, la verdad debería ser exigible por el propio sistema democrático. El PP tenía que haber contado lo que pensaba hacer. Ayudémosles en la tarea. Cuanto sigue son actuaciones –reales- del Partido Popular de las que no dijo ni palabra en campaña. Esto es lo que debió contar:

Haremos una reforma laboral del gusto de los empresarios para que puedan pagar menor salario y despedir sin apenas costo. Una economía “competitiva” se labra con bajos costes salariales. Que luego no sea tampoco competitiva da lo mismo, mientras unos cuantos -quienes deben- ganen más.

Solo en el primer año elevaremos el paro en más de 800.000 personas y reduciremos los subsidios de desempleo que «desestimulan» de buscar trabajo. En particular, iremos contra los parados mayores de 55 años que tengan algún familiar del que tirar porque “la familia” está para eso. Un nuevo empleo no lo van a encontrar en su vida.

Lo mismo haremos con los jóvenes a los que animaremos a hacer las maletas y marcharse de España para que nos bajen un poco las cifras del INEM. Son los más molestos si se ponen a protestar.

No creemos en lo público. Cuando uno enferma, si no lo puede pagar, ha de recurrir de nuevo a la familia o buscarse la vida como pueda. La sanidad –que tan bien funcionaba hasta nuestra llegada- es cara –diremos-, y, sobre todo, muy rentable gestionada por amigos de beneficios privados. Pondremos repago farmacéutico, sacaremos de la sanidad pública más de 400 fármacos, haremos pagar por las sillas de ruedas, las muletas y hasta las ambulancias. Suprimiremos pruebas diagnósticas, incluso de prevención en los bebés. Como lo que importa es reducir el déficit –aunque no lo consigamos ni hasta arriba de anteojeras y rímel- nos cargaremos también la formación de médicos para trasplantes. De toda la vida los pobres han muerto más que los ricos.  Privatizaremos cuanto podamos. Nos obstinaremos hasta volver a quedar en evidencia porque da igual.

Subvencionar la ayuda dependencia es un regalo innecesario, cuando hay familiares –particularmente mujeres- que pueden cumplir esa función. Esto lo recortaremos hasta el chasis.

Suprimiremos médicos y maestros en el ámbito rural, y servicios de transportes. Lo bucólico se paga. Una nueva Ley de Costas, con ladrillos por doquier, hará emigrar al secano y eso no puede ser gratis. Nada es gratis.

Ya hemos avisado –esto sí- que nos sobra la asignatura de Educación para la Ciudadanía y también la de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Hacen pensar. Hacinaremos las aulas para fomentar la comunicación de los escolares. Pondremos a trabajar el doble y en materias que no dominan a los profesores a ver si se estrellan. De universitarios nada. Solo los ricos estudian, aunque tengan pocas luces.

Como no creemos en lo público, los funcionarios son nuestro principal objetivo. De todo tipo. Fuera pagas extraordinarias, más horario, puteo sin fin a ver si se hartan. Si protestan, campañas de desprestigio, que los españoles suelen tender a culpabilizar más a sus iguales. Fuera sindicatos, por lo mismo.

Buena tijera a la ciencia, la investigación, la cultura. Cuanto más burros, mejor. El modelo es el ocio, el juego, el lavado de dinero de negro, las prostitutas, que -si logramos apañarlo- exigirá importantes créditos bancarios que se detraerán de otras cosas. Pero contaremos que proporciona puestos de trabajo inmediatos aunque luego todo se vaya a pique.

Las pensiones son cosa del pasado. Que se acojan a un plan privado o que les atienda la familiacomo dios manda también.

Elevaremos el IRPF, el IVA, el precio de los transportes. Hay que pagar “la herencia” que permitía tener todo lo que antecede, procurando que no se note que pagan más por menos servicios, ni adviertan cómo habremos hundido la economía y aumentado el déficit y la deuda a pesar de mermas y recobros. A los bancos de la jefa Merkel –a todos en general, a los nuestros que nos subvencionan- esto les gustará.

Subiremos las tasas judiciales. Disminuiremos el número de jueces y de inspectores fiscales aunque nos llenaremos la boca de palabras como “transparencia” y «lucha contra la corrupción». Para el Registro Civil tenemos una idea mejor: entregarlo a los Registradores de la Propiedad para que amplíen el negocio y cobren también por esto como por el resto de sus gestiones que en toda Europa son gratis para los usuarios. Es el gremio del presidente y la vida puede dar muchas vueltas.

Estableceremos una nueva ley del aborto que obligue a las mujeres a volver a ser tuteladas en sus decisiones. Y una a modo de cadena perpetua que tan bien queda de cara al exaltamiento de pasiones populares. La resistencia a la autoridad será muy penada. No nos atrae de lo público más que las Fuerzas de nuestra seguridad. La de permanecer en el cargo por más tropelías que cometamos.

Cuando no nos gusten las leyes –que en Europa se envician con tachar de ilegales tantas de nuestra querida España- sacaremos la “ingenieria judicial” y las dejaremos niqueladas. Al menos hasta la próxima reclamación.

Seguiremos colocando a familiares y parientes en todos los puestos que den dinero y aseguren un vivir como corresponde a nuestra estirpe superior.

Les trataremos a Vds., sobre todo eso, como a tontos. Ya sabemos que no todos los españoles lo son ¡ni mucho menos!, pero nos bastan con unos cuantos millones que nos den mayoría y que traguen con cuanto se les haga. Los medios afines echarán una mano. Sacarán al Papa nacido santo y sencillo. Fútbol, escándalos, lo habitual. Plantearán las manipulaciones de la economía –previsiones, déficit o deuda- como un “rifirrafe” entre gobierno y oposición. Y enviaremos a tertulianos de confianza las consignas que interese cada día difundir.

Hay muchos tontos. Que incluso nos defenderán, repetirán que «todos hacen lo mismo», creerán que nuestras medidas van encaminadas a la resolución de la crisis y seguirán esperando que “ya pronto” todo cambiará.

Y, nada, hasta las próximas campañas electorales (europeas, municipales y autonómicas, generales). Les volveremos a contar a Vds. las mismas milongas. Y volveremos hacer lo mismo.

Lo más triste es que, incluso contando lo que iban a hacer y han hecho, igual muchos les hubieran votado y les volverán a votar. Pero, insisto, un sistema democrático debe prever estas eventualidades.

*Publicado en eldiario.es