Pensiones: una gestión de alto riesgo

La simplicidad de algunos gobernantes equipara los países con las economías domésticas. No es así, pero ese contexto nos puede servir para llamar la atención sobre la incongruencia que representa estar cotizando toda la vida para garantizarse –entre otras cosas- una pensión al jubilarse y comprobar que luego los gobiernos se juegan (textualmente) esos fondos. Incluso cuesta entender que dependan –en técnicas macroeconómicas- de los cotizantes del momento en que se pagan. Una familia –esas tan queridas, por ejemplo, por Rajoy- guardaría el dinero ahorrado en lugar con garantías para hacer frente a la vida en la vejez.

El gobierno del Partido Popular ha decidido ejecutar una acción de alto riesgo: comprar deuda española con prácticamente toda la hucha de pensiones, con el 97%. Esa “hucha”, el Fondo de Reserva, lo creó como tal precisamente un gobernante popular, José María Aznar. Argumentó que, así, “el PSOE no puede meter mano”. Rajoy ha introducido el brazo entero y hasta el fondo causando la alarma de la mayor parte de los especialistas financieros.

Lo que ha cambiado con Rajoy respecto a gobiernos anteriores es, fundamentalmente, que se ha jugado todo a una carta: la solvencia de España. Y justo en el momento en el que se encuentra más entredicho. La compra masiva de bonos de nuestro país se ha venido realizando desde el segundo semestre de 2012 cuando la prima de riesgo estaba por las nubes. Lo que es tanto o más grave es que vendió valores de solvencia y mucha más seguridad como los alemanes, franceses y holandeses. Y que, para poder hacer todo esto, se saltó a la brava por decreto ley (como es habitual) el Pacto de Toledo, eliminando las reglas que éste establecía para utilizar el Fondo. Es decir, España se endeuda consigo misma, para prestarse su propio dinero con el fin de dar aspecto de una economía  saneada. Y, lógicamente, pagando intereses. Se están autocomiendo, a nuestra costa.

Los analistas internacionales ponen especial acento en que España sigue sin ser una economía sólida –los bancos por ejemplo continúan en perspectiva negativa-, y en que el empleo actual, cada vez más bajo, no va a poder garantizar el cobro de las pensiones.

El diario neoliberal Wall Street Journal daba la voz de alarma en al escribir ya en enero:

«España ha estado vaciando sigilosamente la mayor hucha del país, el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del Gobierno, una operación que plantea dudas sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones».

En las “sólidas” manos de Fátima Báñez el fondo está siendo empleado además para intentar cuadrar sus cuentas y pagar con él nóminas cuando este Fondo es “de reserva”, de seguridad. Es tal la confianza de este gobierno en su gestión que ha apostado nuestras pensiones por ella. Cuando todos los datos indican lo nefasto de sus políticas. Las esperanzas de recuperación que vierte cada vez más a menudo son nuevas mentiras, una nueva huida hacia delante.

Cuesta entender la “ingeniería” financiera y gentes bien intencionadas que –aunque parezca mentira- todavía creen al PP, vuelven a sacar el “los otros lo hicieron” –cuando en absoluto fue de la misma forma ni en circunstancias tan críticas- y sobre todo que es lógico apostar por la deuda española. Así en plan “patriota”.

La doctrina neoliberal exige acabar con las pensiones, que cada cual se haga con su fondo privado pero la jugada del PP va mucho más allá: nos puede llevar a la quiebra. Siempre tienen a la UE para entrar a saco en nuestras cuentas corrientes como en Chipre y que, quien interesa, siga ganando. Contamos con un gobierno… de alto riesgo. Y, total, solo pagamos nosotros.

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