Vengo a hablar de mi libro

Estamos en época de ver a diversos personajes –cotizados en el ámbito de las declaraciones– ir a los medios a «hablar de su libro». Se acerca la Navidad y, por tanto, el tiempo de las presumibles ventas para regalos. Un saco bien dispar el «hablar de nuestro libro». Cuando la semana pasada comenté la aparición de uno de eldiario.es en el que participo, un comentario me afeó mi conducta: «estás publicitando un libro». En ese momento pensé que si vendiera cocaína, armas, o globos inflados de mentiras que dañan gravemente a muchas personas, tendría mejor consideración social que si oso informar sobre un libro. Por tomar parte en él tan solo, escribirlo completo es todavía más punible y ya procuro cortarme cuanto puedo. Me atengo a las evidencias, y al doble rasero empleado. Escuchar las decisivas revelaciones de Aznar, Zapatero o algún novelista de bestsellers que se aviene a dar entrevistas como excepción copa titulares, aunque vayan a «hablar de su libro».

Vamos a ser claros: en España apenas nadie vive de la literatura –y hablo de literatura, no de palabras escritas en formato libro–.  José Sanclemente escribió hace tiempo un revelador artículodonde explicaba las penurias que ha de arrostrar quien se atreve a volcar sus ideas en un texto publicable. Ahora las cosas todavía han empeorado más. «Por la crisis», ya se sabe. El caso es que, si el autor es «famoso», cobra un anticipo sustancial, y ahí suele quedar todo. A menos interés mediático, menos anticipo o nada de anticipo. De las ventas se lleva como mucho un 10%… antes de impuestos. Como para comprarse una participación en FCC.

Y, sin embargo, muchas personas se sienten impelidas a volcar en palabras sus ideas y darles forma. Una sociedad –una parte de ella– que hace gala de su incultura y, con grandes dosis de mezquindad, no lo valora. Lo castiga. Salvo… que el autor salga en la tele. O sea susceptible de salir en la tele. O de llenar titulares con mayor o menor afán de distracción.

Andaba yo en esas disquisiciones cuando –casi por casualidad, puede que por intuición– he estado releyendo y redescubriendo espacios recónditos de José Luis Sampedro. Y he constatado que, a través de las páginas escritas, se puede seguir emanando sabiduría, serenidad, criterio, aunque el autor no esté ya en el mundo de los vivos. En Escribir es vivir –en colaboración con Olga Lucas– explica por qué escribía: para vivir. «Descubrirme a mí mismo para descubrir a otros y para encontrarnos todos, para vivir más», argumentaba. Compara al escritor con una vaca. En un pasaje delicioso, cuenta cómo es la que todo lo ve, lo absorbe y lo rumia, digiriéndolo varias veces. «El escritor auténtico escribe con su carne, su sangre, su médula, lo mismo que la araña teje su tela con su propio cuerpo». Es decir, como Aznar o Zapatero recreando la versión de su vida una vez al año en alguno de los casos, ¿no?

La idea clave que, sin embargo, Sampedro ha tenido a bien dejarme para este momento ha sido la que, a preguntas de un periodista, comienza relatando el consejo que el mítico bailarín Nureyev dio a quien quisiera dedicarse al ballet: «Que si puede, lo deje», contestó el artista. «De lo que se deduce –concluye Sampedro– que para Nureyev la única razón seria para dedicarse al ballet erano poder evitarlo«. Es decir, su caso. «Para mí, escribir no es un trabajo; es una necesidad vital. Escribir es un esfuerzo, un esfuerzo tremendo», resumía definiendo exactamente lo que es… la vocación.

José Luis Sampedro escribió Octubre, Octubre durante 19 años. En pocos de sus libros invirtió menos de 4. Y mientras escribía –levantándose a las 4 de la madrugada para ello–, estudió una carrera, trabajó en un banco, ganó oposiciones a cátedra, dio clases, organizó seminarios, estimuló la conciencia de sus alumnos, se casó, tuvo una hija, un nieto. Y sin publicar durante décadas. Es que… no podía evitarlo. No importaba qué fuera a pasar luego con aquellas páginas que tanto habían costado. Y enviudó. Y se casó de nuevo. Y siguió escribiendo irremisiblemente.

A muchos escritores y periodistas vocacionales nos sucede lo mismo: no podemos evitar contar lo que hemos descubierto. Por el medio que sea. Ambas actividades, si son profundas y verdaderas, se asemejan a la pasión amorosa. A la auténtica también, a la que lleva a decir con absoluta determinación: yo lo hago aunque después se hunda el mundo. Y así ocurre o debería ocurrir con las profesiones de servicio público, política incluida.

El desprecio de la cultura, de las ideas, de lo que importa, inmolado lo fundamental en el altar ultraortodoxo del lucro, termina por descomponer a la propia sociedad. Tantas confusiones sobre el valor y los valores no son inocuas. Así que, aquí seguimos. Pasando como importante cualquier transacción de dinero o poder. O como autobombo, la satisfacción de una necesidad que se cree puede servir a alguien más. Nos lo tenemos bien merecido… por no poder evitarlo.

Lo maravilloso es que, en todos los órdenes de la vida, en todos nuestros empeños, esa grandiosa trampa –creer en lo que se hace al punto de que entregarse a ello nos resulte irremediable– es la que termina por acudir a levantarnos cuando cunde el desánimo. En lo que para cada uno sean sus 4 de la madrugada.

*Publicado en eldiario.es

Las mujeres sabemos hacer dos cosas a la vez. O ciento y mil

La Razón, esa publicación diaria que dirige el tertuliano más solicitado de España, el que se permite justificar por ejemplo el Golpe de Estado del 36 y, consecuentemente, una dictadura de 40 años –como hizo en la noche del sábado en una tele-, publicó hace unos días un interesante estudio. Lo ilustraba con esta foto en donde se ve a una emigrante uniformada cocinando. Las mujeres podemos hacer dos cosas a la vez. Incluso dirigir una empresa y a la vez hablar por teléfono y hacer un sudoku. Pero este no es el caso.

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Se apoya –dice – en un estudio de la prestigiosa Universidad de Hatfield, una pequeña ciudad de 27.000 habitantes, situada en el Condado de Hetffordshire. Vamos, un pozo del saber como Oxford y Cambrigde más o menos. Los pormenores del estudio, aquí para los interesados. Resulta que en algún caso las mujeres somos más rápidas en tareas mixtas. Volviendo a la foto imagino que poniendo en la parrilla lo que sea y pensando en la cesta de la compra para su casa. Porque no vemos que, en este caso, la señora lleve atada una escoba para ir barriendo mientras se desplaza por la cocina, cosa que a veces pues casi pasa.

Las mujeres somos muy completitas. A veces una sola –y sin siquiera pretenderlo ella- eclipsa con su presencia a todo un conjunto de varones. Una mujer vale como por 15 hombres. O algo así debe ser cuando se observan esas mayorías abrumadoras de testosterona (hormona masculina, si es preciso aclararlo) en tantos órganos de poder o que aspiran a tenerlo. En alguna de las izquierdas se ve esto mucho. Olvidan que hay mujeres. Cuando se ponen a elaborar una lista de notables, lo primero que les viene a la cabeza con esos brillantes cerebros masculinos. Y así, claro, luego no hay sitio para nadie más. Colocan una y ya está.

En la derecha son menos también las mujeres pero como actúan de forma similar a los hombres –en lo que de peor tienen, vaya por dios-, viene a dar igual.

Y luego esta ¡ella! El azote de la política –tema que conoce muy bien debido a que lleva 30 años viviendo de ella-, la regeneradora. También sabe hacer muchas cosas a la vez. Porque esta sencilla y discreta mujer se postula para ser la gran pescadora en el turbio y revuelto río de la política española. Así de grande será su triunfo si todo sigue igual.

rosadiez

Alimañas

La triple valla de seis metros de altura que separa Marruecos de Melilla no es suficiente para el Gobierno del PP. La Delegación de Moncloa en la ciudad autónoma ha anunciado obras que disuadan el ya arriesgado paso. Van a colocar una malla “antitrepa” que “evitará la introducción de los dedos” para escalar por ella, y volverán a situar en la zona superior –para el que haya llegado hasta allí- un alambre de cuchillas. Este material fue primero colocado pero después retirado en 2007 ante las graves heridas que ocasionaba a los emigrantes que pretendían acceder por este método a territorio español.

Foto: Desalambre de eldiario.es

Foto: Desalambre de eldiario.es

Se arriesgan para venir a este país, a este continente, donde ostentan el poder alimañas -a juzgar por sus actos-, al parecer porque les han votado personas de bien que no mueven un dedo ante esto.

En la estupefacción diaria, vamos viendo que expulsan a una empleada por haber faltado al trabajo para asistir al desahucio de su casa. O que las empresas a las que han entregado los servicios que antes correspondían a funcionarios del Estado cometen graves atropellos y en el más puro contrasentido. Se ha detectado la expulsión de trabajadoras embarazadas… en la empresa que gestiona el teléfono contra la violencia machista. O que los directivos de la sanidad catalana se suben y blindan sus sueldos, mientras cercenan ese servicio y derecho público.  O que en plena ola de recortes, el Ministerio de Defensa se gasta 220.000 euros en cuidar el campo de golf de una Base militar. ¿Y quién se lleva el contrato? La empresa de Florentino Pérez.  La que también «arregló» el Congreso de los Diputados dejando unas goteras que obligaron a suspender la sesión.

Por lo demás esos bancos que acaban de hacer públicos sus desmesuradamente obscenos beneficios necesitan más dinero y Rajoy se ha prestado y aprestado a facilitarles que refuercen su capital en 28.000 millones de euros. El Gobierno estudia crear una fórmula para permitir que las entidades «contabilicen ahorros futuros de impuestos como recursos de primera calidad«.

Y de dejar boquiabierto -si ya la mandíbula no se nos hubiera descuajeringado a estas alturas-  es la aprobación de esta partida que nos cuentan con tanta soltura en este periódico:

«La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) aprobó el pasado mes de marzo un plan de negocio que reserva 103 millones de euros para demoliciones de edificios. Se trata de una cantidad algo inferior a la que se destina a mantenimiento de edificios (130 millones) y obras en curso (133 millones)

Resulta que hay unas 800.000 viviendas vacías, algo menos según otras fuentes -ni saben cuántas tienen-. Y han pensado que aunque ya aquí los fondos buitre tienen barra libre y están comprando todo -de saldo-ha bajado mucho el precio y no hay negocio. Entonces mandan la piqueta a las viviendas que no están terminadas y así, con menos oferta, subirán los precios. Si veis, seguir con las obras o mantener los edificios en buen estado, es poco más de esa cantidad. Pero también «ahorran» ahí. Mucho mejor pulverizar los edificios y que los pisos sigan siendo caros y se lucren los que se tengan que lucrar. Aquí lo que cuenta, y así lo denominan, es «el plan de negocio».

Por llegar a este país se quieren dejar el cuerpo a jirones los emigrantes africanos. Muchos quisiéramos irnos. Sobre todo por no dar lugar a confusiones y que alguien crea que pertenecemos con plena aquiescencia a esta sociedad que permite todo esto sin mover un músculo. Quizás solo los que posibilitan el bostezo o el aplauso a los juguetes de distracción que ponen ante sus ojos. Sus anchos estómagos éticos admiten que, por ejemplo, la Fiscalía de Madrid haya considerado que el PP no ha cometido delitos de daños y encubrimiento al destruir los ordenadores su ex tesorero Luis Bárcenas. Lo que procede, en su opinión, es archivar el caso, cerrarlo. Y es lo que, obediente, ha hecho la jueza a la que le había correspondido el caso. Sin practicar ni una diligencia.

Lástima lo mal repartido que está el dolor. Lo fácil que les ha resultado algunos trepar hasta donde están. Cuánto mejor estarían las alimañas cercadas por vallas de cuchillas cortantes, y  aisladas de los seres humanos.

El relaxing café con leche o la pasión española por la irracionalidad

Es una forma de llamarlo. Sin pretenderlo, Ana Botella resumió en su intervención pro-olímpica una característica española que se evidencia sistemáticamente: inflar globos con irrealidad, asombrarse cuando se pinchan y luego acusar a otros –al mundo entero, si es preciso– de los errores propios. Desde que he leído completo El relaxing café con leche y otros hitos de la marcaEspaña, constato que los ejemplos de esa forma de ser se manifiestan a diario y a ritmo creciente por las especiales –y dramáticas– circunstancias que vivimos. En asuntos triviales, en los de mayor calado y también en los trascendentales.

La sentencia del Tribunal de DDHH de Estrasburgo es un ejemplo de manual. Uno de los fundamentos de la justicia es que las leyes no pueden ser retroactivas. No se pueden aplicar castigos por modificaciones a posteriori. Si están tipificados 20 años para un delito en el momento de cometerse éste, no es justo –insisto, justo– añadir más tiempo de condena después. Otro de los pilares básicos, por cierto, es que las que leyes no se dictan para regular o resolver casos individuales, han de ser impersonales y abstractas, tendentes a cumplir el precepto de generalidad.

Pues bien, primero no debió establecerse la Doctrina Parot, pero se hizo porque a alguien se le ocurrió y “a ver qué pasaba”. Desde hace años todos los Gobiernos han sabido que la JusticiaInternacional derogaría esa norma. Ahora se “sorprenden”. Ahora el Tribunal Internacional del que forma parte España resulta que es malísimo y no nos quiere nada, ni nos entiende. Y hay que echarse a la calle a protestar –para seguir manipulando a las víctimas–, incluso el partido que sustenta al Gobierno, en una de las mayores y más demenciales irracionalidades que cabe producirse. ¿Nos salimos de los Convenios de DDHH? ¿Decretamos el fin del imperio de la justicia? Hágalo usted, declare a España país en el que rige la ley de la selva y confirme que este no es un Estado democrático.

España, una parte sustancial y decisiva de España –no toda–, es así. Se cree sus propias fantasías, se cree sus mentiras. En tono mucho más irónico –diría mejor, cáustico–, el libro que acabamos de publicar lo muestra como una constante de nuestra historia. España no planifica. No ha tenido jamás una visión de conjunto de lo que quiere sea un país. Los pocos que lo intentaron salieron trasquilados y llegaron los siguientes y dieron al proyecto la vuelta del revés.

No pensamos en dónde poníamos los edificios. No calculamos que la vía ancha del ferrocarril truncaba la exportación. Nos volcamos en primar el transporte por carretera y luego llenamos el suelo de aeropuertos y no el aire de aviones. Y de trenes de alta velocidad, los AVE de tierra, pero solo para transportar viajeros que puedan pagar el caro billete, no mercancías. Un caos.

Lo peor es que tampoco tejimos el entramado de una convivencia ciudadana basada en lograr el bien común. Ni propiciamos el pensamiento crítico que ayudaría a abordar los graves defectos estructurales que padecemos como pueblo. El que quiso, tuvo que buscarlo por su cuenta.

España no construye peldaños para subir a donde quiere ir, sueña que nos izará el viento. Dice “querer es poder”, sin asentarse en bases sólidas, como si bastase –un presunto– arrojo para conseguirlo todo. Y sobre todo piensa que sucede así porque lo merecemos. Porque somos lo mejor del mundo y, además, únicos en la especie humana. Son los de fuera –y los perversos interiores– quienes no lo ven, porque nos tienen envidia. Más “machos” que nadie, aunque la realidad evidencie de qué patética forma meten muchos el rabo entre las piernas ante graves atropellos. Otros no, aunque les cueste caro. Quizás por eso aún nos mantenemos.

Cuando el sueño fracasa, nunca es nuestra la culpa. Una puerilidad patológica. Al menos en esa minoría determinante dispuesta a comprar todos los globos de colores que ponen ante sus ojos, a pesar de que después les estallen en la cara. Algunos ni se enteran del dolor o lo sobrellevan con estoicismo, siempre que puedan evadir la responsabilidad y cargarla a otro. Jamás piensan en las consecuencias sociales de sus actos. El egoísmo del niño maleducado que se cree centro del universo. Ahora las fuerzas vivas del poder andan engañando al personal con la recuperación, “por si cuela”, mientras la UE pide más tajos a nuestro exiguo bienestar. Lo grave es que sí, que cuela.

De los políticos y la política al macho ibérico de hoy en día. De la reinvención continua de la historia y sus razones a la búsqueda del peor enemigo de España, a ver si un día le vencemos. Del lacerante presente que vivimos a la huida y la acogida en escenarios que han cambiado y que podrían ponernos ante el espejo de nuestra soberbia. De cómo se construyó este camello cuando se pretendía gestar un dromedario. De todo eso y más habla el libro y todo él está atravesado del carácter español. Conocerse bien, reírse de uno mismo incluso, es el primer paso para el cambio. Porque sí, lo necesitamos, digan lo que digan las patentes de esa marca España que se deshilacha por momentos. En época bien inorportuna porque, encima –como dice Rajoy–, está lloviendo mucho.

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Tres millones de británicos no podrán calentarse en invierno ¿Y en España?

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El diario británico The Independent  lo trae en portada: 3 millones de personas no podrán encender la calefacción en invierno en el Reino Unido. No podrán pagar la factura de gas y electricidad para calentarse.  Se teme que esto cueste la vida a 200 personas diarias. Especialmente ancianos que son quienes lo han denunciado. “Los precios suben, las temperaturas bajan”, define el periódico.

El neoliberalismo mata. Globalizado, podemos encontrar problemas comunes en muchos países. También en España hay ya, justo, 3 millones de pobres y otros muchos en el umbral, con menor población. Y, como en todo el mundo desarrollado, el ataque sistemático a los ancianos a través del recorte de sus pensiones y los repagos farmacéuticos los sitúa como sector destacado entre las víctimas. Pasa en España. En Gran Bretaña se quejan. Pero no es éste la única diferencia.

Como aquí, las compañías de suministro de energía han elevado drásticamente las tarifas. Al punto –dicen allí- de facturar 1.267 euros anuales por gas y electricidad como media. Y eso porque acaban de subirlas. ¿Leo bien? ¿Los británicos pagan apenas 100 euros al mes por ambos suministros? ¿Y sabemos, saben los españoles, que el sueldo medio duplica el nuestro como poco? ¿Qué nos hemos perdido nosotros?

Hay un fuerte debate en el país, además. Las seis mayores compañías van a comparecer esta semana ante el Parlamento. Se les acusa de haber actuado como un “cartel” que acuerda y sube precios, se les critica que evadan impuestos a paraísos fiscales, y se estudia un impuesto especial.

La mayoría de los políticos se muestran indignados con esta situación –aunque sin duda la han propiciado-.  Danny Alexander, el secretario jefe del Tesoro, por ejemplo, declaró: «La gente está furiosa con razón acerca de las empresas y los individuos que evitan el pago de la cantidad correcta de impuestos. Yo estoy furioso por eso. Es algo que no es aceptable en ningún momento, pero particularmente en éste en que estamos pasando por gastos difíciles «. No todos. Angela Knight, directora ejecutiva de Energía del Reino Unido, que representa a las empresas, ha dicho que sus ganancias no son excesivas y que las empresas también “están haciendo grandes inversiones en el Reino Unido y por lo tanto tienen que tener un «margen de explotación«. ¿Grandes inversiones? ¿Y en España invierten en mejoras las colegas?

La preocupación por los jubilados que no podrán calentarse ha llevado a estudiar sensibles rebajas en sus facturas. Y se prodigan las alarmas acerca de cómo influye en la salud pasar frío. El Dr Paul Cosford, director de protección de la salud y director médico del Sistema de Salud Pública de Inglaterra (PHE), explicó: «En un clima más frío, mantenerse caliente es esencial para mantenerse saludable, especialmente para los más jóvenes, las personas mayores o los que tienen una dolencia crónica, como las enfermedades del corazón y el asma. Hay una amplia gama de problemas de salud relacionados con la vivienda y el frío clima de invierno, pero, sobre todo, un ambiente interior o al aire libre frío puede empeorar los problemas del corazón y respiratorias y pueden causar la muerte. »

El invierno es mucho más frío en Inglaterra que en algunos lugares de España –no en todos que buenos bajoceros se registran aquí-, pero al menos allí se habla de las consecuencias de la brutal religión del lucro a toda costa que ha impuesto el neoliberalismo que nos aqueja. En España nada. Claro que muchas personas no podrán encender la calefacción en invierno, ya pasaron así el pasado. El poder adquisitivo aún se ha mermado más ahora. Pero aquí nos dice el gobierno que la recesión se ha terminado y el inefable ministro Cristóbal Montoro se atreve a declarar que “la gente ya nota la recuperación”. De la cordura, querríamos. La recuperación de la cordura si alguna vez la tuvimos.

La máxima diferencia es ésa. Los ingleses se quejan, debaten, piensan los unos en los otros algo más que nosotros. Obligan a los políticos a mojarse. Aquí la mayoría está en la inopia. Aún así, es muy probable que 200 británicos mueran de frío cada día. En España ni nos enteráramos de cuántos.

(Gracias Gonzalo Semprúm por enlazar periódicos cada noche)

Ignacio González: Dr. Jekyll de vía estrecha

Lo plasmó como nadie Stevenson al hablar de la personalidad disociada en El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (1886). El presidente que heredamos en Madrid de manos de Esperanza Aguirre, Ignacio González, ha ido un poco más allá: hay un Ignacio bueno (autoproclamado), el que asiste a manifestaciones contra sentencias de Tribunales internacionales de Derechos Humanos y otro, bueno también, que se ve en la obligación de afear a la sociedad -a la que él debía representar- que salga en defensa de la sanidad que su gobierno, con el él a la cabeza, nos está privatizando y degradando a los ciudadanos.

Nosotros vemos otros dos Ignacios Gónzalez, el que tiene la desfachatez de criticar duramente a la marea blanca y al mismo tiempo asistir a la convocatoria de la AVT contra la sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la Doctrina Parot. Hay uno malo, y otro peor, en una palabra. Ahora bien, la personalidad disociada de este sujeto es un caso clínico o de una desvergüenza sin límites (tuvo una buena maestra que por cierto caminará a su lado en la manifestación “buena”). En todo caso, se revela incapacitado para ostentar el cargo que ocupa. Veamos lo que nos cuenta eldiario.es:

“El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ha asegurado este sábado que no se dejarán «amedrentar» por las movilizaciones en la calle y ha señalado que la democracia no se defiende «haciendo piquetes informativos o asaltando supermercados». Unas críticas de González que se producen un día antes de que él mismo acuda a la protesta convocada por algunas asociaciones de víctimas del terrorismo contra la sentencia de Estrasburgo que tumba la doctrina Parot”.

El presidente de la Comunidad de Madrid ha asegurado que no se dejarán «amedrentar» por las protestas en la calle, informa eldiario.es. (Las de la marea blanca claro está, la que va a contar con su participación busca precisamente amedrentar… ¿a quién? ¿Al Tribunal de Estrasburgo? ¿A su partido? ¿Intenta solo sentar los reales del ala más ultraderechista del PP, aún más?

«Mientras otros están en la calle con las barricadas nosotros estaremos trabajando por los madrileños», añadió González. ¿Trabajando en la calle junto a la AVT por un Madrid de extrema derecha, aún más, y tan incoherente como su presidente heredado?

Gran obra la de Stevenson. La realidad de este país solo daría para una tragicomedia bufa. El protagonista un Dr. Kekyll de pelo grasiento con una caradura de proporciones antológicas.

Ignacio González, este sábado, con la nueva presidenta de NNGG de Madrid

Ignacio González, este sábado, con la nueva presidenta de NNGG de Madrid

Noticias para usar la cabeza

elpais.huelga

elmundo.huelga

Quién te ha visto y quién te ve. El País y El Mundo coinciden en foto ninguneadora y destructora para “ilustrar” la huelga y manifestación contra la Ley Wert. La marea verde arrasó las calles de España y vació las aulas, pero la prensa “seria” sigue a lo suyo. Lástima ver así a El País que tanto amamos –yo sí-. Fui corresponsal en Aragón durante la Transición.

Se despide semana con los principales líderes mundiales reunidos en un Consejo Europeo en lo que los graves temas que deberían tratar quedan en segundo plano porque todos están dolidos por el espionaje que les ha perpetrado el Premio Nobel de la Paz que está al mando de EEUU, y que conocemos por el perseguido Snowden. Por cierto nuestro Mariano anda silbando a ver si evita protestar por ser también espiado su gobierno. Ahora que Obama y él eran ya amiguitos cómo le va a hacer un feo. La dignidad de España le importa un pito.

Avanzado el día y cuando el asunto era ya un clamor, Rajoy ha llamado al embajador de EEUU «a preguntarle si la NSA ha espiado a políticos españoles» aunque «él cree que no».

En España, el sector financiero hace balance. El BBVA ha ganado un 85,8% más el trimestre pasado que en el mismo período de 2012. Caixa Bank, un 164%.

Entre tanto, en estos dos años de gloria del PP, han perdido su empleo 400.000 funcionarios, de todo tipo, sanidad, educación, todo, debilitando también los servicios que se ofrecen al ciudadano.

En el CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) han despedido a 54 empleados. Los más afectados por la poda son el programa de biotecnología y las terapias experimentales.

ERC, es decir, Ezquerra Republicana de Catalunya, partido con las mayores expectativas de voto en este momento allí, ha evitado con sus votos que el Parlament exija la dimisión del jefe de los Mossos. Miembros de la policía catalán se cargaron a palos a un señor. Existen vídeos espeluznantes de los gritos del pobre hombre antes de morir. ERC prefiere escuchar los sonidos de su poltrona.

El aeropuerto de Castellón tiene goteras y humedades por falta de uso. Han de enterrar allí más de 600.000 euros de dinero público si se quiere abrir. Ahora que todos los aeropuertos están en crisis.

Las víctimas del brutal incendio de Bangladesh llevan 6 meses sin cobrar. Los familiares de los muertos o los heridos, entiéndase.

Y finalmente destaco que el PP se propone asistir a una manifestación contra el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por haber anulado la Doctrina Parot. A mí no me representa un gobierno que va contra los más elementales fundamentos democráticos de la convivencia internacional. Si este fuera un país serio no se consentiría. Iñigo Sáenz de Ugarte firma un equilibrado artículo sobre la Doctrina Parot y la actitud del gobierno que merece leerse: La Conspiración de la AVT contra la democracia.

Acabo. Hay más pero todo esto es suficientemente ilustrativo para todo aquél que no huye de relacionar datos y sacar conclusiones. La Razón –publicación dirigida por el tertuliano más solicitado de España- considera que lo más importante que sucede, tanto como para copar portada, es que el Rey posó sin muletas.

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Educación: Estampas del franquismo

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La foto –que me han enviado por twitter varios usuarios- muestra a los antidisturbios en el Campus de la Universidad de Zaragoza. No sé si será el día lluvioso o la tragedia que vive este país –algo se mezclan- pero inmediatamente han venido a mi vente recuerdos del pasado. Del que creímos lejano pasado.

Yo veía a “los grises” allí mismo en los convulsos 70´, en el final del franquismo. Pero como advenediza. No era alumna. No fui a la Universidad cuando debí hacerlo. Sí lo hacían algunos amigos a quienes detenían un par de días o tres cuando se acercaban períodos o días conflictivos tratando de evitar que eso desanimase al resto. Alguno acabo de abogado de la patronal, pero ésa es otra historia.

A la Universidad terminé yendo por mi propio empeño -y simultaneándolo con trabajo- algo más adelante. A la Complutense, aunque solo a examinarme, dado que no residía en Madrid. Terminé mi carrera de Ciencias de la Información y emprendí la de Sociología y Ciencias Políticas. Pagando claro está. Pero creciendo y feliz, la verdad es que pocas personas en mi familia son universitarias.

Tantos años después ha vuelto la desigualdad de oportunidades, el clasismo en una palabra; la segregación, la devaluación de la enseñanza. En lugar de al servicio prioritario del catolicismo, ahora la educación se somete a dos religiones simultáneas: la de siempre para la peculiar derecha española y… “los mercados”. Las razones para la huelga son sobradas y con colmo. Que haya salido adelante la “ley Wert”, con lo que implica de la personalidad del sujeto que la ha perpetrado, da idea de los tiempos que vivimos. Se explican muchas cosas con estas frases para la historia del Ministro de Extinción, Asfixia y Deportes  como lo llama hoy Forges.

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Otra periodista escarmentada del franquismo, Maruja Torres, también echa hoy la vista atrás, a muy atrás… y a hoy mismo. Hay que leer los prolegómenos  que llevan a Maruja a este alegato final. Lo suscribo:

«Haber tenido que dejarme examinar por las muy bien intencionadas señoras, en busca de piojos del alma –según sus prédicas–, o de la castidad y la decencia –según sus represiones–, me ha blindado contra la caridad, cualquiera que sea el título bajo el que se la camufle. Puedo seguir apretando los dientes, como entonces, pero ahora prefiero tener entre las mandíbulas una víscera del enemigo. A ser posible, vital.

No soporto la humillación de los pobres, sean sanos o enfermos, ni la relegación de los más débiles al saco de los desechables. Milito en la igualdad de derechos y oportunidades para todos, incluso para los perversos. Pero, dado que los perversos han ganado, estoy a favor de la discriminación positiva de los perdedores. Lo cual, continuando con el símil de los molares, consiste en morder la mano que te obliga a pedir y que insiste en robar para no darte de comer. O de estudiar.

Las palabras mecenazgo, padrinazgo y donación me revuelven las tripas, porque son una burda maniobra para camuflar la más ofensiva de las beneficencias. Después del expolio, el patronazgo. ¡Becas, becas para los pobres! Como en un capítulo de Oliver Twist.

No me gusta que los jóvenes y decepcionados estudiantes desbecados elijan como protesta ponerse un sombrerito y escribirse algo en el rostro y escenificar una pantomima en la calle. No necesitamos más teatro.

Salvo un teatro que arda por los cuatro costados. Metafórica y supuestamente. Faltaría más».

roto.huelga.política

La recuperación más grande jamás contada

Debe de ser verdad esta vez que la recuperación económica ya está aquí y ha venido para quedarse. Nos lo dicen personas de intachable credibilidad como Mariano Rajoy o Cristóbal Montoro ¿Alguien podría dudar de su palabra? ¿Y sólo de la suya? Incluso el heredero de la Coronatraga marrones gubernamentales y declara sin mover una pestaña que esa recuperación “tiene cimientos sólidos” y “datos elocuentes”. Y el banquero Botín ve el dinero llegando a España a raudales en ese momento “fantástico”. Cómo será que los medios de eso que gustan llamar los extremos del espectro político se apuntan con similar entusiasmo a este momento sin par.

Portada del diario ABC del 20 de octubre.

Portada del diario ABC del 20 de octubre.

¿Cómo, pues, podemos cuestionar ese maná que ya llega con sus varios cuernos de la abundancia prestos a desparramarla sobre nosotros? Son fruto además de la eficaz, valiente y lúcida gestión de un hombre como pocos: Mariano Rajoy. Se lo dice él mismo. Esta esplendorosa situación que vive España se debe a sus reformas. Un solo hombre al mando de un equipo de deslumbrantes primeras figuras “ha dado la vuelta a los augurios catastrofistas”, como jalea ABC. No eran datos, no lo son, es bola de cristal la que evidenciaba la entrada en la precariedad y ésa se ha ahuyentado. También los mercados “auguran” recuperación –en este caso, y ahora– en la versión de El País, que proclama que “España se despide de la recesión más larga de la democracia”. Adiós, bon voyage.

Portada del diario El País del 20 de octubre.

Portada del diario El País del 20 de octubre.

La recuperación, en su entrada triunfal en España, ha dejado en la cuneta, eso sí, a millón y medio de españoles más –duplicando la cifra previa a la crisis– recién caídos en la bolsa de la pobreza severa. Esa lluvia de millones –de euros, dólares, juanes o billetes del Monopoly– que descarga sobre este país los ha arrojado a una esquina donde parece que hay poco más que hambre. Y varios millones más guardan turno en la antesala. Ya no hacen falta más recortes, ni repagos. Los casi nuevos 20.000 millones de tijera que promete el Gobierno a la UE hasta que acabe la legislatura son por el gusto por la austeridad que hemos adquirido los españoles. Los de a pie, que los dirigentes del PP se sacrifican con jugosos complementos a su sueldo en, ay, quizás algunas cosas más que nadie –dicen– podrá probar. Quizás.

Volverán las pensiones, que seguirán siendo casi las más pobres de Europa pero al menos sin recortar, como se ha aprobado ya. Volverán las mamografías. Volverán las vacunas para la varicela. Vaya, pues si acaba de comenzar su restricción en plenos brotes verdes de recuperación. Volverán, a este paso, hasta las oscuras golondrinas.

Fluirá el crédito para las empresas y no tendrán que cerrar 9.000 más este año como prevén sus organizaciones. Pagarán sus deudas adquiridas y se alejarán del récord de morosidad que acaban de alcanzar. Y crecerán el consumo y las ventas en la industria y en el sector servicios, que están cayendo en picado. Ahora mismo, en un momento fatal y de lo más insolidario con el discurso del Gobierno, la banca, el Príncipe y los medios informativos de referencia: mira que no enterarse de la recuperación.

Habrá empleo, al menos se podría volver a las cifras en las que lo cogió Rajoy de un millón de parados menos. Regresarán a casa los emigrantes de todas las edades. En este punto no deja de ser curioso que el presidente, al tiempo que hablaba de la milagrosa recuperación de España, agradeciera a los países iberoamericanos la acogida de emigrantes españoles. Pues ¿no era hasta ahora al revés, que ellos venían aquí? Un momento óptimo vive España.

Se han reactivado un poco las exportaciones, es un signo trascendental. La bolsa está que se sale y nosotros, los ciudadanos, no damos abasto a recoger beneficios. La cola del paro se entretiene mirando el progreso de las cotizaciones. Entra el dinero a espuertas al punto de cegar a banqueros, príncipes y medios informativos del partido, o en apuros económicos. La verdad es que vienen a rapiñar en esta España que el PP ha puesto en venta y de saldo. Fondos buitres para que especulen con nuestros ahorros, solares, edificios u hospitales. Y hasta con el jamón, el pan y la horchata, nada está ya vedado. Y grandes fortunas rusas, chinas, a las que no se pide su historial –limpio o sucio–, adquiriendo propiedades y nacionalidad.

Y a la postre, el relaxing café con leche de siempre. El inflar expectativas que tratan de confundir deseo y realidad para ganar unas pocas voluntades –al menos, de las escasamente aficionadas a cuestionamientos–. No hacen falta muchas, las suficientes para mantener el tinglado. En Portugal –que también ha “salido” de la recesión– anda la gente a voz en grito porque, recuperados y todo, protestan los muy ingratos de que continúen los brutales recortes.

¿”Cimientos sólidos”? ¿La “recuperación”? ¿Qué ha cambiado del modelo económico? ¿Se ha reactivado la ciencia o se la ha cercenado? ¿Pulirse todo el patrimonio público español –y hasta privado– en la nueva versión de la burbuja es un proyecto perdurable? ¿La radical desamortización del Estado emprendida garantiza nuestros derechos? ¿Seguir masacrando a los españoles con recortes de sueldos y servicios sienta alguna base de desarrollo?

Hay un país que ve el Gobierno, los banqueros, los medios de comunicación más poderosos y la Casa Real. O eso nos cuentan. No estaría de más que nos invitaran a vivir en él. Por cierto, ¿y qué tal Bárcenas?

*Publicado en eldiario.es

Argumentos contra el robo (maquillado) de nuestras pensiones

La CEOE pide ahora que se endurezcan los requisitos para cobrar la pensión y que se extienda a los 70 años el cobro del 100% de su importe. Es de lo que se trata, de no pagar. Se une así a las últimas decisiones del gobierno que ha mermado el poder adquisitivo de las pensiones.

Juan Torres López y María Pazos charlaron conmigo hace unos días sobre las pensiones en un acto organizado por ATTAC Madrid y la Mesa Pro Referendum sobre las pensiones (pretende que se blinden por ley). No es una grabación de calidad pero he pensado que a algunos os puede interesar.

Joan Rosell ha declarado a media mañana que «Nos guste o no» se rebajarán las pensiones y que «negar la revisión del sistema es ir contra él».  Hay que oírlo para degustarlo. Esto pasa por tener al mando del país a quien tenemos. «Nos guste o no» dice el muy arrogante. Y no es así, esto se puede cambiar «le guste o no» al presidente de los empresarios.