Los correos secretos de Blesa

Infolibre, diario digital dirigido por Jesús Maraña, viene publicando noticias altamente alarmantes sobre lo que llama Los correos secretos de Blesa. Como a mí, a nuestra amiga Angels Martínez Castells, le ha llamado la atención el silencio que rodea la difusión, o más bien la falta de difusión de estos asuntos tan graves que implican a José María Aznar y a su yerno, Alejandro Agag, además de al ex presidente de Caja Madrid. Enlazo lo que cuenta Ángels:

«Y el asunto consiste resumidamente en esto: “correos electrónicos del entonces presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, nombrado para el cargo por su íntimo amigo y excompañero de pupitre José María Aznar, demuestran que este último ha hecho numerosas gestiones a favor de Einsa, empresa de material bélico que recibió contratos millonarios por parte de los Gobiernos de Aznar y que tenía un enorme interés en utilizar la influencia del ya expresidente español para ampliar mercados en Argelia, Libia y otros países. Además, Aznar utilizó parte de la estructura de la fundación que alimenta ideológicamente al PP, financiada en parte con dinero público, para ejecutar esas gestiones de carácter absolutamente privado. Aznar negó a través de un comunicado que “concluyera” ningún contrato con Einsa o que percibiera remuneración económica personalmente por esas gestiones, en las que le ayudaba un hermano de su yerno Alejandro Agag.”

Lo que no ha hecho Aznar es aclarar ni una sola de las conclusiones que se derivan de esos correos secretos a los que ha tenido acceso infoLibre y sobre los que Gabilondo ha lanzado preguntas tan concretas como sensatas: ¿Cuáles fueron las gestiones que hizo Aznar y hasta dónde le llevaron? ¿Le ayudó su amigo Blesa desde la presidencia de Caja Madrid, mientras (por cierto) llevaba a la quiebra una de las cuatro mayores entidades financieras? ¿Utilizó Aznar la estructura de FAES, cantera de las ideas y políticas que defiende el PP, para esas gestiones privadas? ¿Le parece normal a Aznar (expresidente del Gobierno de España con derecho a pensión vitalicia) trabajar como intermediario comercial para una empresa de material bélico?»

El Mundo contaba este domingo múltiples datos sobre Miguel Blesa. De él llega a decir para entrar en materia: La historia del inspector de Hacienda que iba en moto a hacer la declaración a Aznar y acabó viviendo como un nuevo rico sin vergüenza. El cazador de Caja Madrid, titula el artículo.

Àngels reparó en Agag, ya en su día, cuando surgió como el novio conveniente.

«Me sorprendió, por allá el año 2002, que cuando presentaban en sociedad al novio de Ana Aznar Botella se dijera de él, entre sus otros méritos políticos en el PP, que en el mundo de los negocios era conocido como un exitoso “comisionista”. Así, como lo leen, y aunque ahora he buscado registros y no los encuentro (quizás fue en alguna lectura de peluquería) recuerdo perfectamente el impacto que me produjo el calificativo, hecho naturalmente con ánimo muy laudatorio. Incluso había quienes dudaban si el braguetazo que parecía tan evidente no era sino todo lo contrario, y que quien “había hecho suerte”, como decimos en Catalunya, era la joven hija de Aznar. También la prensa “seria” opinaba al respecto, y por ejemplo Eduardo Inda nos presentaba este retrato del afortunado novio en el Mundo en enero del 2002, antes de la boda en El Escorial.

Prácticamente toda la vida escolar de Alejandro Agag, desde primero de EGB hasta tercero de BUP, discurrió en el colegio Retamar, del Opus Dei. Allí se codeó con los hijos de algunos de los mandamases de este país: los Suárez, los Ruiz-Mateos o los Calvo-Sotelo por citar sólo tres de los apellidos más conocidos»…

Me sumo por tanto a su preocupación, a la de pocos, en realidad:

«Por eso comparto con Jesús Maraña la desazón porque desde las impagables páginas de Infolibre(y de manera destacada de la firma de Alicia Gutiérrez) hace más de una semana que se están aportando documentos “que reflejan muy nítidamente el funcionamiento en España de una puerta giratoria por la que fluyen y se confunden los intereses de la política, el sector financiero, los negocios privados y los recursos públicos.” Y el lamento tiene mucho sentido porque la publicación de esos datos se produce en una casi completa soledad, únicamente rota, según reconoce Maraña, por espacios de independencia profesional como El Intermedio de La Sexta, algún informativo de esa misma cadena o de Cuatro TV y profesionales de una credibilidad incontestable como Iñaki Gabilondo, Miguel Ángel Aguilar o Pepa Bueno. Se produce incluso la paradoja de que periodistas que cubren la información sobre el Gobierno y el PP rebotan en las redes sociales las historias que desvelainfoLibre, pero no pueden publicar en sus medios ni una línea sobre el asunto.»

Y todavía cuenta más cosas Ángels… que concluye con esta reflexión:

«Ben Bradlee, redactor jefe del Washington Post cuando se destapó el Watergate, afirmó en uno de sus libros que “Si agarras a alguien muy bien por las pelotas, tendrás su corazón y su cerebro”. Y Jesús Maraña se apoya en esa cita para concluir:  «Aún no sabemos con certeza el alcance de lo que Blesa debía a Aznar y viceversa, ni de lo que Einsa tenía que agradecer a Aznar o lo que éste recibió de ella. Lo que sí sabemos es que las “pelotas” de las más potentes cabeceras periodísticas están bien agarradas por los propios acreedores de sus deudas. Y cuando un medio depende de intereses económicos o financieros, o de la influencia política que desde el Gobierno o un partido se ejerza para facilitar favores o soluciones, el “corazón” y el “cerebro” de ese medio salen tocados y los silencios son tan clamorosos como sus gritos. Lo cual debilita peligrosamente el corazón y el cerebro de la propia democracia.»

 

No hay nadie como tú, alcaldesa

Con un par… la Potato Omelette Band se presentó así al casting para músicos callejeros organizado por el Ayuntamiento de Madrid. Ése que preside la alcadesa -no electa- Ana Botella, Sra. de Aznar, suegra de Agag. No hay nadie como tú, mi amor. Lo peor es que los hay a docenas. Ahora que solo a docenas, no a miles.

Gracias Trancos

 

Adiós Nelson Mandela, tenaz luchador por la libertad

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Ha muerto Nelson Mandela. 95 años. Tenía que irse, no se puede estirar el cuerpo más de lo que da de sí; lo maravilloso es que haya existido. Él demostró que se puede lograr hasta lo que parece imposible. Altamente imposible, como acabar con el aparheid en Sudáfrica. Derrotar lo suficiente a algo tan visceral e irracional como el racismo, esa lacra que hoy vuelve a crecer. Con enormes sacrificios, con 27 años en la cárcel por no cejar en su empeño, pero sobre todo con tenacidad e ingenio. Desde la izquierda auténtica que busca la equidad, la igualdad de oportunidades. El egoísmo como motor del mundo que preconiza y ejerce la derecha, no logra los mismos resultados. Por la verdadera democracia.

Los trazos de su historia son bien conocidos. Apetece repasarlos en este Buen viaje, Madiba. Y el gran episodio de cómo a través del deporte logró un proyecto común entre negros y blancos. Una estrategia. Y momentos estelares de su vida.

Una buena cabeza y un buen corazón son siempre una combinación formidable”, lo dijo él mismo y es su mejor ejemplo.

Y más cosas:

Es vuestro deber [periodistas] examinar la conducta de las figuras públicas y exponerla a la luz. Ese es vuestro deber”. (1992)

La acción de las masas tiene la capacidad de derrocar gobiernos” (1993)

«Él [mi padre] seguía gritando: «Nodayimani, tráeme mi tabaco», ¿sabes? El grito era persistente, y finalmente se lo llevaron, le llenaron la pipa con tabaco, se la encendieron y se la pasaron ya preparada, y entonces fumó y murió fumando» (1993)

Si esperas las condiciones ideales, nunca se darán” (1994)

Yo no nací con hambre de ser libre. Yo nací libre, libre en cualquier sentido que yo pueda entender (…) La libertad es inútil si la gente no puede poner comida en sus estómagos, si no pueden tener refugio, si el analfabetismo y las enfermedad siguen persiguiéndolos (…) Un hombre que le arrebata la libertad a otro es un prisionero del odio, está encerrado tras los barrotes del prejuicio y de la estrechez mental». (1994)

Cuantos han nacido para cortar alas, vaciar estómagos, desahuciar de hogares, aborregar el pensamiento para hacerlo a su semejanza, robar la sanidad para inmolarla en el altar del lucro quedan en esta noche y muchos más días eclipsados por la gran figura que les sacó a la cara sus vergüenzas.

Mandela triunfó en el empeño que se propuso. Y era enorme. Y extraordinariamente difícil. El camino siempre es el mismo: luchar, luchar con tensón, con imaginación, con la paz mientras es posible,  con la razón y la dignidad. Si todos los que a diario las pierden al menos no molestaran sería más fácil.

Y se puede llegar al final, atravesando los años, vivencias, dolor, amor, felicidad, la historia, con esta hermosa cara de paz, inteligencia y fuerza. Desde una altura intelectual y moral de tal calibre que deja pequeño, ínfimo, hasta el rencor si lo hubiere. Hay gente que no merece ni que nos ensuciemos con el odio. Ahora que hace falta ser Mandela para conseguirlo. Sintió la tentación, claro, se lo contó a Javier Valenzuela. La venció con la cabeza y con el corazón.  Eso es ser realmente libre.

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¿Y si el PP legislara que hay que colgar por los pies a los pelirrojos de 5 a 7?

Lo comenté hace unos días en Twitter, a raíz de la Ley Mordaza, y la gente aseguró que cuantos no fueran pelirrojos mirarían para otro lado. Muy probablemente. El resto de los partidos harían declaraciones y preguntas parlamentarias. Y en Europa diversos organismos mostrarían su seria preocupación. Pero empiezo a pensar que también los afectados, los pelirrojos, mostrarían una actitud parecida, dado que ya está ocurriendo. Varias leyes y actuaciones que ha llevado a cabo el PP son igual de arbitrarias que el asunto de los pelirrojos, igual o más dañinas, pero se contemplan como ejercicio del poder.

En ese caso pues, también les permitiríamos que dictaran una norma por la que los hombres solo pudieran comer los días pares y las mujeres los impares. Lo que quieran. Seguro que habría quien defendiera que “no se puede hacer otra cosa” y “es lo que toca”. Como si de vez en cuando nos atacara un virus maligno, irremediable. Y aunque vieran comer a cuatro mandíbulas a las élites que se autodesignan a sí mismas como tales.

Pero es malo caminar contracorriente. Una costumbre que a mí me afean desde hace muchos años. Una se topa con masivas reuniones de periodistas, con periodistas de renombre como interlocutores, y comprueba que no está en la corriente que se lleva.

He sabido así que el periodismo no puede ni debe hacer nada para detener el robo de la sanidad pública. Pongamos este caso que es extensible a la educación, a todos los servicios públicos, a sueldos, pensiones, derechos y libertades. Cada periodista, “como ciudadano” vota y puede acudir o no a la marea blanca o a la que quiera. Uno vota y ya está. Si el gobierno decide colgar por los pies a los pelirrojos -un ratito- no pasa nada, hay que esperar cuatro años –o los que resten- y votar a otro, o al mismo si les resulta decorativa la imagen de gente suspendida por los pies.

Es “política” hacer crítica al sistema hablando, expresándolo; no lo es apoyar al sistema con los hechos -haga lo que haga- y siendo muy objetivos en las expresiones. No, eso no es política.

Y en estas condiciones ¿la sociedad está informada? ¿También de lo que le atañe?

¿Puede un periodista descansar con su voto como ciudadano aunque vea que los otros ciudadanos no saben -a través del periodismo- lo que les ocurre y por qué?

Del periodismo como compromiso social, de eso ya… ni hablamos.

Pero el camino errático no lleva a parte alguna. No se resuelven los problemas ante el ingente número de personas que no se mueven. Se da la nota cuando no hay nada más elegante que el silencioSe siente una como si hablara en chino mandarín del Siglo II. Y hasta se crían bilis que enferman. Y tal como están dejando la sanidad el problema se acrecienta, puede ser hasta letal.

Hablando de periodistas, hay gente que siempre cae de pie. Siempre están donde quieren estar. En el resto de los poderes, ya se sabe, se utilizan todo tipo de soportes y atajos. Ganas tontas son las de llevar la contraria.

Y, además, en España la población es mayoritariamente morena de color de pelo, hay rubios también, pero los pelirrojos escasean. Qué más darían que los colgaran por los pies ¿No?

El PP no es el único culpable

Cuesta creer que el PP de Rajoy haya llegado a colar una ley tan regresiva como la que ha llamado de Seguridad Ciudadana. No es que no estuviéramos avisados: cinco siglos de derecha española sin regenerar ni pagar ni uno solo de sus atropellos –algunos de desorbitada gravedad– terminan por desembocar en esta locura. Pero no resulta lógico que la cadena de desmanes emprendida por el PP no encuentre contestación efectiva de quienes pueden proporcionarla: políticos, Justicia, todos los estamentos de la vida social.

Sin freno alguno, los dirigentes del PP parecen entregados a una especie de lujuria represora sádica en la que cada miembro del Gobierno envida a ver si supera al anterior. Es el nuevo Código Penal de Gallardón, la reforma laboral de Bañez, la de Mato, la ley Wert, las medidas fiscales de Montoro, el Gobierno en pleno de Rajoy y Sáenz de Santamaría. Y las cacicadas de sus ayuntamientos y Gobiernos autonómicos. Y sus parlamentarios, que se pasaron por el arco del triunfo millón y medio de firmas para una ley justa de desahucios. Y como pregonera Andrea Fabra –la hija del condenado pero poco–, que ya anticipó cuánto nos iban a joder, según sus palabras textuales.

Se da así la paradoja de que uno de los pueblos más castigados pero también más sufridos e incluso sumisos de Europa recibe la consigna adicional de que será duramente penado como se le ocurra protestar. Es que algunos lo hacen. Con extraordinaria mesura, por cierto. El 15M, como anticipo, fue calificado como el movimiento más serio y civilizado de aquellas primaveras de dignidad tan premonitorias, hace 2 años tan sólo. Así lo contaban los medios extranjeros. Asombrados. Porque en el resto del mundo nos conocen, conocen sobre todo cómo se las gasta la derecha local con poder. Se han alarmado ahora mucho. Creen algunos que con esta ley estamos en «camino a la dictadura». No es previsible que nadie haga nada, sin embargo. Y eso es lo terrible.

Una vez aprobada definitivamente la ley Fernández, ley mordaza, se habrá acabado en España la libertad de expresión y de manifestación, ya muy mermada en la práctica. Mientras sigue la cascada de “reformas” que están dejando lívida la justicia social y la democracia. Dejémonos incluso de rebuscar en herencias y mohos, en la deseducación e infantilidad de la minoría decisiva de la sociedad española, el problema lo tenemos hoy y es hoy cuando hay que afrontarlo. Se ha ido agravando a ritmo creciente y ahora ha puesto el turbo. Sólo es menos grave que lo será mañana y que dentro de otros dos años si el PP continúa a este ritmo. Que en esa idea está.

No es posible que todo siga como si nada ocurriera. Es inconcebible que el PP enlace impunemente las mentiras de la siguiente campaña electoral –que ya ha emprendido– con las de su programa anterior incumplido. No es ni humano seguir engañando a sus fieles y crédulos con una recuperación que hace aguas por todas partes y que sin duda dejará en la cuneta –según costumbre– a los ciudadanos que no sean del muy exclusivo clan. Dos puntos de crecimiento de un año para otroanuncia Cospedal: ¿por qué no tres millones y medio como los empleos de González Pons?

El PP, sin embargo, no está solo. Si lo estuviera, toda la sociedad lo advertiría con claridad. Y no es ésa su percepción. Porque tampoco es admisible en modo alguno que, por pillar un puesto, dos o doce en los devaluados órganos de lo que un día se llamó Justicia, se contribuya a su degradación. La ley Corcuera fue tumbada por el Tribunal Constitucional; en el actual, tienen de presidente a un militante o exmilitante del PP –aficionado a pronunciarse sobre temas polémicos reafirmando su ideología– al que la mayoría de sus colegas no ve reparo alguno. La separación de poderes, consustancial a la democracia, es una entelequia en España y así se la trata cuando gente como Esperanza Aguirre se asombra de que el Gobierno de su partido no cese magistradosde Tribunales cuyas decisiones no le gustan. Y se engulle como tantas cosas.

La política está fallando estrepitosamente. En apariencia, andan preocupados por la desafección de los ciudadanos. Por eso se disponen a atizar a quien se mueva, para ver si el amor surge de los palos, según costumbre también. Algunos medios se muestran inquietos porque cae el bipartidismo. Y porque no emerge otra fuerza que deje las cosas tan divinamente estables como están. La sociedad desearía otra política, limpia y que resolviera sus problemas. Como debe ser. Y, francamente, si no paran la deriva en la que estamos sumidos, va a ser verdad que sólo les interesa su silla, su sueldo, sus dietas y su jugosa pensión que duplica con creces la del resto de los mortales y que sólo precisa 4 años de trabajo.

Ninguna mayoría absoluta legitima un cambio de régimen. Hay que preguntar a diputados, senadores, jueces, fiscales, algo muy concreto: ¿están de acuerdo o no con estas leyes que promulga el PP? Es hora de plantarse y evidenciar lo que está ocurriendo y ponerle remedio. Dejen la silla, dimitan, hagan algo. Si el PP obra en solitario, que se vea y los ciudadanos aprecien la diferencia. Definir los papeles. Y utilizar los medios democráticos disponibles para resolver el problema. No puede seguir esta apatía, esta apariencia de normalidad, cuando en nada es «normal» que se cercenen valores fundamentales. Hechos, no más palabrería. Lo mismo cabe requerir de la UE, del FMI, del BCE, de nuestra supervisora oficiosa y oficial Alemania y toda la parentela: hemos perdido derechos, presente, futuro, ¿también van a amparar –una vez más– que nos resten libertades democráticas? En temas trascendentales, todo silencio es cómplice.

Viendo crecer las nuevas burbujas españolas

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Como mentir les sale gratis, Cospedal andaba el otro día anunciando crecimientos espectaculares de dos puntos “de un año para otro”. La venta de España como un saldo con el paseo triunfal de los fondos buitre por nuestro suelo (interesante burbuja en expansión), está creando el espejismo de que ya ha terminado la crisis. Pero los datos reales son, por el contrario, muy preocupantes.

Acaba de salir la estadística del Banco de España en el que vemos que ha descendido el crédito a niveles nunca conocidos en la serie histórica, más de 18 años. El préstamo a las familias ha retrocedido en Octubre otro 4,7%. A las empresas aún más: un 10%, otro mínimo récord.

Según informe del Bundesbank que publicó Infolibre, 300.000 millones de euros ha invertido la –rescatada con nuestro dinero- banca española en deuda pública. Curiosamente se han volcado en esta adquisición desde que gobierna el PP. Las fechas lo evidencian como si hubieran obrado con precisión matemática: entre noviembre de 2011 y hasta septiembre de 2013 (último dato recogido). En ese período han subido un 81%, las compras de los bancos de deuda pública española. Ésa que crece y crece (del 68,5% al 93% en dos años). Dice el PP que es porque pagaron facturas guardadas en cajones ¿Cuáles teníamos? ¿Las de la Guerra de Filipinas y Cuba? ¿Las de la Segunda Guerra Mundial endosadas? Esa bomba de relojería hemos metido ahora en nuestro debe. La banca española está empezando a ser calificada de Agujero negro.

Explicaba, entre otras cosas, el excelente y muy documentado artículo de Infolibre:

“Las principales entidades han ganado un 80% más en los nueve primeros meses (8.000 millones) y reclaman el derecho a proclamar a los cuatro vientos que han capeado el temporal y que lo peor de la crisis, aunque con algunas sombras como la morosidad (12%) ha quedado atrás.

Sin embargo, tras la fachada, hay otra realidad. La banca renquea apoyada en muletas públicas. El viernes, sin ir más lejos, el Gobierno aprobó la conversión en capital de 30.000 millones de los llamados activos fiscales diferidos. Son impuestos que las entidades no pagarán en años sucesivos, una especie de descuentos legalmente autorizados por pérdidas sufridas en ejercicios anteriores y que los bancos anotan como activos”.

La confianza en la recuperación ha subido un poco, hay quien compra la moto del PP. Lo más dramático es que esa moto viene con complementos. Por ejemplo la mordaza a la libertad de expresión, con la nueva ley de “Seguridad” ciudadana. La burbuja del involucionismo también está creciendo. Será interesante ver qué peta primero. Y a quién le caen los despojos. Hasta ahora siempre ha sido sobre los mismos.

Tengo un sueño: deportarlos al lago Baikal

Sobrecogidos aún por la Ley que ha perpetrado el  PP y que llama de Seguridad Ciudadana, he tenido una revelación que pasaré a desarrollar tras ponernos en situación y antecedentes. La “ley Fernández” o “Ley Mordaza” o Ley franquista –como ya es conocida dentro y fuera de España-, es obra del Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, pero ha pasado por varios ministerios, el de Justicia, sobre todo, regentado por otro gran demócrata y amante de las libertades: Alberto Ruíz Gallardón.  O sea, como todo, es obra del gobierno en pleno, con Mariano Rajoy  y Soraya Sáenz de Santamaría en cabeza. La versión “suave” prevé 30.000 euros de multa por ofender a España. Ya ha dado y dará mucho de sí todo lo que de verdad ofende a España, a los españoles, comenzando por el gobierno que padecemos a quien no asiste el derecho de someternos a esta regresión. Una pena sería que la indignación quede en una chanza. Porque grave no puede ser más.

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Esta gente no descansa ni en fin de semana. Uno de los nenes cantera del partido, miembro de sus Nuevas Generaciones (NNGG), Luis Miguel Santigosa de la Riva se llama, ha pedido a través de su perfil de Twitter que electrifiquen las vallas de Melilla y Ceuta o al menos se les dote «con todos los medios posibles para que NADIE la atraviese». “Con cuchillas o sin cuchillas pero lo cierto es que se cuelan cientos de inmigrantes ilegales día sí y día también y ya estamos hartos todos», ha añadido. Ya anda pidiendo perdón antes de que hagan el paripé de expulsarle. A un chico tan aplicado con las enseñanzas y prácticas de sus mayores le espera un futuro prometedor. Que le pregunten a Carromero.

El joven miembro del PP ha sido quien me ha dado la idea: si, según ellos, no caben los africanos lo mejor es que esta gente, los racistas, se vayan y dejen sitio. Yo prefiero mil veces a quienes se buscan decentemente la vida que a quienes viven del cuento… y de prejuicios.

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En este continuo dilema de si nos vamos de este desgraciado país o les echamos, echamos a quienes lo destrozan, he visualizado una imagen que es un idílico sueño: deportarlos a un islote en mitad de un lago bien grande. De entrada he recordado el  Tanganica, pero es el segundo mayor del mundo. Y eso me ha llevado al primero: el Lago Baikal que ofrece más ventajas. Baikal está en el sur de Siberia y pienso yo que purifica y regenera mucho más la temperatura fresca, muy fresca bien es verdad, que la calidez del clima africano. Pero no es su única ventaja.

Su tamaño. 31494 km² de superficie, 636 kms de largo, 80 kms de ancho y 1680 metros de profundidad. Confinarlos en un islote en medio, un barco varado, una plataforma, lo que sea para que en esa soledad recapaciten. Se arrepientan de sus muchos atropellos y traten de ser un partido conservador homologable en democracia.

El Lago Baikal tiene una riqueza inmensa en biodiversidad que dotaría probablemente a los miembros del PP trasladados -en los casos menos rebeldes al tratamiento, ya sabemos que muchos de ellos (Báñez, Cospedal, Montoro, Mato, Botella, etc) son irrecuperables- de algo de cultura y de pasión por el conocimiento y hasta por la belleza. Seguro que se dejaban allí el pelo de la Dehesa. Además habrían de trabajar para mantenerse, y cuidarse de sus cosas, sin servicio doméstico ni nada, una gran enseñanza en ese medio tan natural.

Otra ventaja añadida, quizás la principal: Baikal es el lago de menos turbidez del mundo. El más claro y limpio. Vivir allí una temporada, observando sus insólitas aguas claras e impolutas en lugar del lodazal en el que tenemos convertida España, debe ser definitivo para cambiar de actitud. Vamos, que vendría a ser como unos ejercicios espirituales, pero en decencia. Es por su bien.

Y con este ingenuo deseo de fin de semana –siempre preferible a cortarse una misma las venas o salir a montar barricadas que en solitario como que no funciona- os dejo queridos niños. Con toda esta gente que manda en el PP (no son tantos en realidad) ubicada hasta su regeneración en el lago Baikal seríamos mucho más felices y comeríamos perdices o lo que bien nos viniera. Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado. Por el momento. Ya pensaremos si tenemos que llevar a alguien más.

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De cómo Zapatero se ha quedado en cueros

José Luis Rodríguez Zapatero anda vendiendo su libro. Como varios otros políticos. Son los únicos –al margen del famoseo de tres al cuarto- que obtienen algún rendimiento económico de lo que solía ser la noble pasión de escribir. De paso, “desnudan” sus almas tal como ellos las ven e intentan arropar sus errores. Solo que Zapatero, el anterior presidente socialista español, ha quedado algo más en evidencia. Aunque si lo pensamos también es algo que les ocurre a los demás. La palabra escrita a través de muchas páginas es muy evidente aunque se intente disfrazarla.

Zapatero nos cuenta pues en su libro, como cedió a las presiones del Banco Central Europeo. Presidido entonces por Tritchet, le daba órdenes precisas como si el presidente del gobierno español fuera un pelele. Como si lo fuera. Me hace Usted un decreto por aquí, me recorta por allá. En una palabra, resulta indignante leer esta cartita.

Como cuenta Gonzalo Cortizo, “España no fue el único país que recibió un documento similar. En aquellos días las cosas en Italia no iban bien y Berlusconi recibió un documento similar. La diferencia con España es que la prensa italiana si tuvo acceso al documento en tiempo real y su opinión pública pudo conocer la trastienda de la crisis, el porqué de las cosas”.

En aquellos días, sí, tocaba exprimir a los ciudadanos para pagar la estafa financiera que se había precipitado irremediablemente desde la caída de Lehman Brothers. Como se les fue de las manos, el BCE –precisamente- comenzó a soltar dinero para equilibrar las cuentas –es lo que ha vivido Rajoy-, sin dejar de oprimir a la sociedad. Compuesta por ciudadanos y por una serie de individuos que ni se molestan en tener esa consideración, es la que calla y otorga ante cualquier desmán. La sociedad.

Alabé a Zapatero, frente a una batería de críticas mediáticas y políticas sin precedentes, porque alguna cosa hizo. Intentaba equiparar España en derechos, subir la inversión social. Eso fue lo que más me llamó la atención. Buscaba ampliar permisos de paternidad, avanzar en la igualdad de género. Elevó por ejemplo las miserables pensiones españolas -aunque siendo tan bajo su punto de partida se quedaran casi igual de miserables-, pero el tiempo le ha quitado hasta los calzoncillos. Cortizo lo explica perfectamente:

“Hasta el acuerdo con la editorial, el expresidente del Gobierno se negó hasta la saciedad a hacer publica la carta. No se la entregó al Parlamento, a pesar de las constantes peticiones por escrito del diputado Gaspar Llamazares. Tampoco se la entregó a Rajoy, entonces en la oposición, que lo exigió desde la tribuna en el pleno extraordinario convocado para abordar la tormenta financiera que asolaba ya a nuestro país. En aquel debate Rajoy le dijo a Zapatero: «Tenemos derecho a saberlo en esta cámara». Zapatero ni siquiera respondió en uno de los múltiples mutis por el foro político que rodearon a la famosa carta que, para entonces, se había convertido en un «santo grial» de los periodistas de política y economía.

El ex presidente del Gobierno sabe que un libro tiene más tirón si incluye documentos inéditos. Sin embargo, la carta del BCE tenía como destinatario al presidente del Gobierno y fue enviada al Palacio de la Moncloa. Dicho de otro modo, Trichet y Fernández Ordóñez le enviaron esa misiva al presidente Zapatero, no al ciudadano Zapatero. ¿Con qué derecho la publica ahora el ex presidente y recibe dinero por hacerlo?”

Ésta es pues la tan repetida historia de cómo un presidente español -y múltiples políticos- se queda en cueros a poco que se raspe. Bochornosa actuación, despreciable. También les pasa a la mayoría. Habrá que aguzar la vista, si alguna vez se puede…

Cambio una salida de la crisis por una contabilidad B impune

Les condenan a cuatro años de cárcel por delitos fiscales a Carlos Fabra, su hasta ayer gran prohombre y ejemplo a imitar, y hoy un señor que pasaba por allí. De cohecho y tráfico de influencias se ha librado. El gran cacique de Castellón no hacía esas cosas. El juez Ruz descubre pruebas de que el Partido Popular ha estado dieciocho años utilizando una contabilidad B. Dieciocho años de trapichear con dinero negro, sin controles, ni impuestos. Pero a Rajoy sólo le toca hablar de sus imaginarios logros económicos. En terreno amigo: los suyos. Ni para hacer balance de sus dos años de Gobierno, ni para referirse a la corrupción que ya aflora en sede judicial, se digna aparecer en público. Arrinconado hasta el molesto plasma, ha hablado por ventriloquia, utilizando la siempre fiel voz de Cospedal.

La versión del partido es que todas las facturas a las que se refiere Ruz figuran pagadas en la contabilidad oficial –¡qué torpe, Ruz!, con el tiempo que se ha tomado y no se da cuenta–. Y que si algo turbio hay, “habrá sido otro”. Bárcenas, claro está. Pero hay un matiz importante que el PP quiere enviar en sus consignas y cuya propagación le fue encargada a Esteban González Pons para que fuera tomando cuerpo durante el fin de semana. Un mensaje corto, críptico… y soez: “Los dirigentes del PP son tan honrados como todos, pero el PP es el único que puede sacar a España de la crisis”.

Con la credibilidad a cero por sus mentiras continuadas, los mandos del PP no tienen el menor empacho en seguir negando cualquier evidencia. Por si acaso, largan culpas fuera, a ver si todavía alguien no percibe la contradicción. A un Bárcenas, que sería un auténtico superhombre por haber ideado y ejecutado semejante plan. Esas personas que hoy tienen la caja fuerte del Estado y que creen les pertenecen también nuestros derechos –dado cómo se empeñan en “moldearlos”– han estado 18 años, 20, 30, los que sean, sin enterarse de nada, a pesar de la fiera corrupia que anidaba en sus entrañas.

Queda una vía más que explorar, sin embargo; la fundamental, de hecho. La que practica Rajoy, la que describió González Pons: Todos somos corruptos, pero os merece la pena porque os sacaremos de la crisis (en traducción libre). El portavoz popular admitió implícitamente que de honradez no andan sobrados, pero que es un mal general. Políticos, ciudadanos, todos somos iguales. El saco de la inmundicia permite camuflarse con más facilidad que en otro donde todo fuera impoluto. Se carga uno la política porque “total, todos los hacen” y en el río revuelto saca tajada el más tramposo. Y ya dibujado el paisaje, irrumpe en escena el Jinete de la EficienciaAbsoluta, el PP, el único que puede sacar a España de la crisis.

Presuponen Rajoy, Cospedal, González Pons, y cualquiera de las voces que en ese partido callan, que todos los españoles somos más o menos corruptos y, en consecuencia, que todos nos vendemos. Vendemos nuestra ética y nuestra dignidad “para salir de la crisis” en este momento. Les da lo mismo prometer tres millones y medio de empleos que una salida de la crisis, aunque las cifras fundamentales de la economía española sigan en despeñe. Desde que gobierna Rajoy, han empeorado todas las esenciales –paro, deuda pública, salarios, servicios públicos–, excepto la prima de riesgo y un tímido repunte del PIB –tras enorme batacazo–, que nace de las drásticas mermas a la sociedad y que constituye el hambre para mañana. A nosotros, a la mayoría de la población, nos han metido en la crisis más de lo que estábamos.

Podrán repetir sus cifras manipuladas, las autorías ajenas de la corrupción, insistir con el mantra de la herencia recibida, pero la verdad no cambia.

También se ha empobrecido la calidad de la democracia, la democracia en sí. España tendría que ser un clamor ante la constatación de que el partido al que han entregado el poder, tanto poder, maniobra en negro –según el auto del juez Ruz– en su funcionamiento diario y durante toda una vida: 18 años de práctica continuada. Los datos que ha acreditado el magistrado confirman en varios puntos los llamados papeles de Bárcenas. Los que hablaban también de sobresueldos en B, o de donativos de empresas que luego obtienen obra pública.

Pero España no es un clamor contra la corrupción, aunque llevemos siglos pagándolo muy caro. Alguna razón asiste a los populares en sus presunciones. Nos han insultado –al conjunto de la sociedad– doblemente, al considerar que todos somos como ellos y, desde luego, que hacemos la vista gorda a la corrupción si nos dan una migajas o –lo que es aún más patético– la promesa de falsas migajas. Y no se aprecian grandes reacciones de esas anchas espaldas en las que aquí se carga todo con asombroso desparpajo.

Marquemos la diferencia:

Verán, ni la economía alemana le compraríamos algunos a cambio de tanta bajeza. Porque igual no sería posible en estas condiciones. Deberían reflexionar todos los votantes de laxa moral sobre si a lo mejor Alemania y otros países democráticos funcionan a distintos niveles porque no tienen delincuentes al mando (dado que, cuando detectan alguno, lo echan y le exigen responsabilidades). Porque no se roba ni se permite que se robe tanto a los ciudadanos.

En una palabra, ni un malhechor avezado ni una organización creada tan sólo para delinquir desplegarían tal cúmulo de estrategias –bien sucia la del trueque– para evadir acusaciones y perseverar en su empeño. Pero no, los dirigentes del PP son honrados “como todos”, y, si algún indicio parece lo contrario, es pura casualidad. Y culpa de otro que, desde luego, ya no es nadie en el partido. Pero lo mejor es que son los únicos que pueden sacarnos de la crisis. Cuando se vayan, un par de décadas después de ir reparando los destrozos.

*Publicado en eldiario.es

Rajoy: ‘Hemos pedido mucho a los españoles pero se les devolverá con creces’

Me voy a limitar a copiar y pegar la «noticia» tal como viene desde la agencia Europa Press. Únicamente destacaré en negrita algunas frases o giros. Una se sigue preguntando qué mal cometimos los españoles, todos los españoles, para tener un presidente como Mariano Rajoy. Entiendo que muchos lo merecen, pero no sé si hasta este punto. Vamos con la «noticia»:

Europa Press
martes, 26 de noviembre de 2013, 09:26

Madrid.- El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha asegurado este martes que se ha pedido «mucho» a los españoles durante sus dos años de mandato pero ha afirmado rotundo que se les va a devolver «con creces» porque ya ha «signos de mejora» en la economía española aunque aún sean «insuficientes».

Así se ha pronunciado en la presentación de la conferencia del presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, organizado por la agencia Europa Press, a la que han asistido los ministros Alberto Ruiz Gallardón (Justicia), José Manuel García Margallo (Exteriores), Ana Pastor (Fomento), el presidente del Congreso, Jesús Posada; la Comunidad de Madrid, Ignacio González; la alcaldesa de la Comunidad Valenciana, Rita Barbera, entre otros.

El jefe del Ejecutivo ha señalado que hay quienes sostienen que se está atravesando «la mayor» crisis desde el punto de vista económico «en muchos años». «Soy de los que creen que esa afirmación es cierta», ha proclamado, para añadir que hay que afrontar la actual situación con «valentía» y «sumando esfuerzo entre todos».

«Le hemos pedido mucho a los españoles pero el tiempo se lo va a devolver con creces», ha enfatizado Rajoy, que ha subrayado después que hoy ya se habla del fin de la recesión y cómo será la recuperación. A su juicio, «aún queda mucho camino», pero «ya hay camino» que se va recorrer «entre todos».

Yo he escuchado un corte en la radio de este acto. En él Rajoy decía que hemos pasado una de las peores crisis en mucho tiempo pero que se sale de ella teniendo buenos gobernantes. Que es su caso, que ya salimos.