Viendo crecer las nuevas burbujas españolas

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Como mentir les sale gratis, Cospedal andaba el otro día anunciando crecimientos espectaculares de dos puntos “de un año para otro”. La venta de España como un saldo con el paseo triunfal de los fondos buitre por nuestro suelo (interesante burbuja en expansión), está creando el espejismo de que ya ha terminado la crisis. Pero los datos reales son, por el contrario, muy preocupantes.

Acaba de salir la estadística del Banco de España en el que vemos que ha descendido el crédito a niveles nunca conocidos en la serie histórica, más de 18 años. El préstamo a las familias ha retrocedido en Octubre otro 4,7%. A las empresas aún más: un 10%, otro mínimo récord.

Según informe del Bundesbank que publicó Infolibre, 300.000 millones de euros ha invertido la –rescatada con nuestro dinero- banca española en deuda pública. Curiosamente se han volcado en esta adquisición desde que gobierna el PP. Las fechas lo evidencian como si hubieran obrado con precisión matemática: entre noviembre de 2011 y hasta septiembre de 2013 (último dato recogido). En ese período han subido un 81%, las compras de los bancos de deuda pública española. Ésa que crece y crece (del 68,5% al 93% en dos años). Dice el PP que es porque pagaron facturas guardadas en cajones ¿Cuáles teníamos? ¿Las de la Guerra de Filipinas y Cuba? ¿Las de la Segunda Guerra Mundial endosadas? Esa bomba de relojería hemos metido ahora en nuestro debe. La banca española está empezando a ser calificada de Agujero negro.

Explicaba, entre otras cosas, el excelente y muy documentado artículo de Infolibre:

“Las principales entidades han ganado un 80% más en los nueve primeros meses (8.000 millones) y reclaman el derecho a proclamar a los cuatro vientos que han capeado el temporal y que lo peor de la crisis, aunque con algunas sombras como la morosidad (12%) ha quedado atrás.

Sin embargo, tras la fachada, hay otra realidad. La banca renquea apoyada en muletas públicas. El viernes, sin ir más lejos, el Gobierno aprobó la conversión en capital de 30.000 millones de los llamados activos fiscales diferidos. Son impuestos que las entidades no pagarán en años sucesivos, una especie de descuentos legalmente autorizados por pérdidas sufridas en ejercicios anteriores y que los bancos anotan como activos”.

La confianza en la recuperación ha subido un poco, hay quien compra la moto del PP. Lo más dramático es que esa moto viene con complementos. Por ejemplo la mordaza a la libertad de expresión, con la nueva ley de “Seguridad” ciudadana. La burbuja del involucionismo también está creciendo. Será interesante ver qué peta primero. Y a quién le caen los despojos. Hasta ahora siempre ha sido sobre los mismos.

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